"Educar es Fiesta". Circo: El Tapeque

Avances y aportes a una educación con integración del arte a la vida

Edson Quezada Rodríguez
Publicado en agosto 2017 en La Migraña 23
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Educar es fiesta

Esta versión intentará reflejar los avances de una experiencia que va más allá de lo que se propone cada año. Será un recorrido por diversos sentidos que tiene y provoca la relación educativa-humana en un proceso de varios años, 18 para ser precisos, desde que pude crear y fundar “educar es fiesta”. Naciendo en medio de una experiencia festiva y haciendo una relación con cómo sería la educación si se permitiese hacer de la enseñanza o el aprendizaje una verdadera fiesta, inclusiva, alegre, colorida, creativa, participativa.

Creemos en el cambio profundo de las personas, pero también en que nada es casual. Los encuentros y los desencuentros vienen dados por una suerte misteriosa de la vida, es ahí donde nos ha tocado cruzarnos en el camino con cientos de niños, niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres, varones, estudiantes, maestros y muchos más. Empezamos a emprender un recorrido inevitable, un andar que nos obliga a momentos mirar atrás, es decir, nuestra historia tanto en educación como en experiencias alternativas y lo que se viene a futuro, es decir nuestros sueños, sueños compartidos a partir de los encuentros humanos.

Cada ser humano que ha compartido con nosotros tiene múltiples factores externos que configuran sus relaciones y por lo tanto influyen en su cambio o transformación personal. Los cambios son atribuibles a un universo de relaciones que uno tiene; sin embargo, es bueno destacar que la originalidad, la honestidad o el cariño con el que compartimos partecita de la vida con el otro hace y determina que influya en Él o Ella de manera positiva, en momentos buenos, lindos, oportunos, o quizás en momentos amargos, tristes, duros y hasta inoportunos.

Por ello, escribimos algunas reflexiones y percepciones sobre el efecto de nuestro trabajo con personas, que tienen sentimientos, preocupaciones, ocupaciones, esperanzas y sueños como nosotros.

Los niños y niñas

Trabajamos en contextos donde todavía el tema de la participación infantil es muy escasa y más aún no es considerada como factor de Derecho, sino como carencia de capacidad o potencialidad. Todavía las grandes decisiones desde el núcleo familiar hasta las decisiones políticas macro, pasan ignorando la historia y aporte de los niños y niñas en el contexto cotidiano e histórico. Hemos aprendido que no se puede hablar de protagonismo si no hay participación, por ello abordar el trabajo educativo significa doble desafío: reconocer una personalidad protagónica, entenderla y asumirla desde la sencillez y honestidad que implica como hecho educativo. Segundo, poner en práctica un espíritu de apertura y servicio a los demás, respetando capacidades en todas sus expresiones. Lograr la participación es trabajar en ello, insistir en ello, educar en ello, pues no todos nacemos sabiendo participar o todos participamos igual.

Así llegan a las Casas de Cultura Comunitaria y al circo El Tapeque, decenas de niños y niñas, con energías desbordantes por vivenciar lo nuevo o lo ya conocido, donde pueden ejercer su participación, no como algo rutinario, sino como un Derecho político tanto para descubrir-se y explorar en sus nuevos conocimientos. Estos “laboratorios” del aprendizaje y vida, abren sus puertas para entramar tejidos que van a resignificar su cotidianidad, van a reinventar un sentido de vida diferente, van a ensayar la libertad y la vivencia creati-viva. Cada espacio de las Casas de Cultura Comunitaria y el Circo están diseñados para que ese ensayo no admita la censura o el maltrato y al contrario estimule el aprendizaje como una vía del cambio permanente en la vida de una persona. Este cambio es y ha sido gradual siempre.

La llegada de un niño o niña en situación de violencia, maltrato, abandono afectivo o físico o problemas en el aprendizaje, discapacidad, etc. significa para cada espacio educativo y persona acompañante en educar es fiesta, trabajar junto a Él o Ella, trabajar la dimensión afectada, evitando la re-victimización y por el contrario iniciando una recuperación de la condición humana. “no hay reconciliación con la vida, sin volver a aprender la condición humana” “no hay elaboración de nuestro duelo, sin un paciente proceso de humanización”. Esto explica que la temporalidad de un proceso educativo-humano no tiene límites pues cada día nos transformamos.

Estos años han sido muy fructíferos, sobre todo en desarrollar esa percepción tan singular del “ser niño y niña”, por ello se ha profundizado en una metodología ludopedagógica, donde jugar es un placer y aprender también. Se ha enfatizado en la recuperación, casi artesanal, del pensamiento y sentimiento de cada niño y niña, en sentido de que la valía de cada aporte se inscribe en el avance del trabajo. Por ello quizás es difícil explicar por escrito lo grandioso que es el aporte de educar es fiesta y el circo El Tapeque a la vida de cada uno de los niños y niñas y a la vez lo grandioso que es el aprendizaje nuestro desde cada experiencia diversa que nos obliga a des-aprender esquemas adultistas que por mucho tiempo han construido y solidificado una relación de dominación, de ejercicio de poder, autoridad, castigo, negación, etc.

Hemos desarrollado una pedagogía del disfrute, de la pasión y la curiosidad por el aprendizaje. Se han desarrollado infinitos recursos pedagógicos y didácticos no para incorporar contenidos ajenos e inservibles, sino para estimular la participación, para que los niños y niñas “se vean” capaces de dirigir, hacer, opinar, reclamar, exigir, proponer. Esta pedagogía sigue en proceso de invención. Cada día es un motivo para alimentarla y reafirmarla en su esencia.

Entonces qué cambia un trabajo y proceso basado en la opción y compromiso. Cambia la relación niño/niña – realidad, es decir que ya no se mira de la misma manera la situación social, cultural, política y económica dentro de la familia, el grupo o la escuela. Cambia el sentido simbólico de la pasividad, desarrollándose una actoría y protagonismo en la toma de decisiones, en la influencia positiva familiar, en las relaciones de poder adulto-niño, en la exigibilidad de compromisos y deberes de papás, mamás, profesores, educadores y otros. En síntesis estos tres años nos posibilitaron crear los cimientos de una nueva cultura política y de participación infantil.

Adolescentes y jóvenes

Muchos de los niños y niñas en nuestro proyecto ahora son adolescentes y/o jóvenes. Han crecido con el paso de los años, pero han crecido en tamaño y en ideas, en propuestas y en deseos de proyectar su futuro próximo. Si hacemos referencia a jóvenes debemos partir de cuáles son las oportunidades que para ellos se han construido desde diferentes espacios (culturales, políticos, económicos, académicos, etc.) Cuando se hizo el diagnóstico barrial, se evidenció la inexistencia de ofertas educativas y menos culturales para adolescentes y jóvenes en zonas periurbanas de Cochabamba. Esto se evidencia cuando caminamos las calles de los barrios en las 3 zonas de trabajo de educar es fiesta y encontramos la proliferación de locales de venta de bebidas, internets, casa de juegos electrónicos y nada más en términos de espacios públicos.
Los adolescentes y jóvenes inventan sus espacios de socialización e intercambio, al margen de espacios formalmente académicos que a pocos les quita el tiempo y el sueño, si es que no son absorbidos como mano de obra barata o en algunos trabajos de corta duración y de alto riesgo. La calle entonces viene a ser un espacio de socialización, de encuentro, de aventura, de aprendizaje.

Cuando abrimos las Casas de Cultura Comunitaria y el Circo El Tapeque, la población prioritaria y mayoritaria eran niños y niñas, pero el tiempo es inevitable y alcanzar la adolescencia también. Por ello, pensamos en la categoría de Animadores Culturales. Un grupo que ya no se encuentra entre los niños y niñas y tampoco entre los jóvenes y adultos. Un grupo intermedio que tiene ya un capital de aprendizaje importante, que apuesta a otros sentidos de aporte y por tanto demanda otro proceso de formación. Así nace la estrategia de trabajo que pone énfasis en destrezas comunicacionales y artísticas. Comunicacionales porque el alto grado de motivación de estos grupos es el ideal para promover y generar actividades comunitarias que desafían sus capacidades de organización y participación artísticas porque es una edad en que la manifestación de la estética corporal y conceptual es posible.

Los últimos 3 años se ha construido una relación de mucha horizontalidad con animadores jóvenes y adolescentes. Se ha vivenciado la superación de la marginalidad y la desorientación respecto a sus capacidades sociales y por tanto a su vivencia y superación de inseguridades propias de esta edad. Los barrios que estaban en silencio, ahora escuchan el redoble de tambores que anuncian la actividad constante de arte para la vida. Cientos de niños y familias que han desistido de ir al cine convencional por el alto costo, asisten a las cinetecas populares realizadas por los mismos animadores culturales, proyectando películas educativas y recuperando la otrora comunidad recíproca y solidaria.

Dinamizar las Casas de Cultura, dinamizar un barrio, dinamizar la vida misma no es cosa fácil pero es divertida e implica responsabilidad y compromiso. Por ello hemos invertido en procesos de formación sostenidos, permanentes y nos animamos a pensar y diseñar nuestros proyectos futuros con participación protagónica de animadores culturales, pues ellos son y serán el baluarte de la dinámica cultural en las zonas periurbanas a corto y mediano plazo.

Familias

Trabajamos en contextos donde todavía se impone la pobreza, la exclusión y la discriminación. Si bien hemos avanzado como país en la atención a necesidades sociales de emergencia aún quedan agendas pendientes en relación a diferentes aspectos sociales y educativos. Lo complicado todavía sigue siendo que hay necesidades que aprietan cada día como ser el bajo nivel adquisitivo de los salarios, falta de oportunidades de desarrollo humano alternativos a la academia universitaria, falta de ofertas creativas para los jóvenes, escuelas todavía violentas y alejadas de la realidad, carencia de programas de orientación familiar, etc.

Cuando empezamos a visitar los barrios en los cuales estamos hace años, escuchamos la necesidad de realizar paralelamente al apoyo educativo y artístico un trabajo sostenido con las familias de los niños y niñas. Se ha constatado con el último censo una reducción significativa del analfabetismo; sin embargo, al menos el 70% de las familias (sobre todo mamás, papás o abuelos y abuelas) tienen un grado significativo de analfabetismo funcional por lo cual el apoyo a sus hijos respecto a su escolaridad es muy limitado. Asimismo, el choque cultural entre lo rural y citadino es otro factor que dificulta la comunicación de papás, mamás e hijos. Los códigos urbanos reconfiguran definitivamente las formas de comunicación y cada vez es más precaria y débil o menos entendible o comprensible.

El acompañamiento familiar ha sido y es, para Educar en Fiesta y el circo El Tapeque, una acción inevitable e ineludible por la intrínseca relación que tiene la evolución del niño y su permanencia en el ámbito familiar y por ende su influencia. La familia, como espacio vital, primario, afectivo, ha cambiado. Ahora la familia no está marcada por la presencia convencional de papá, mamá e hijos sino por quien se queda con los niños y niñas mientras la mamá o el papá están ausentes. La usencia temporal o definitiva de alguno de los papás o ambos ha marcado gran impacto social y familiar.
En los últimos 3 años hemos trabajado con el 80% de niños y niñas con al menos un familiar fuera del país. Muchos problemas derivados de este hecho acentúan el carácter conflictivo y difícil de muchos niños y niñas, quienes tienen en educadores y educadoras un referente afectivo grande y fuerte.

De cada 10 familias entrevistadas al menos 8 mencionan que Educar es Fiesta ha ayudado mucho en la orientación, sostén afectivo, apoyo escolar, cambio actitudinal, acompañamiento, corrección y otras variantes para mencionar las más importantes.

En tres años se han realizado un promedio de 280 visitas familiares con duración entre una y tres horas de conversación relacionado a sus hijos y otros aspectos que tienen que ver con dificultades, dudas o simplemente escucha. La mayor parte de las visitas familiares se hacen en horarios nocturnos y en casas que están al menos a 2 a 3 kilómetros de las Casa de Cultura Comunitaria y el Circo El Tapeque por mencionar las más distantes.

Los impactos de estas visitas ya empiezan a visibilizarse: mayor cercanía familiar, decisiones oportunas de mamás o papás respecto a sus hijos, niños y niñas orientadores familiares, menos violencia, más cariño, menos abandono, mayor presencia y comunicación (Fuente: testimonios familiares).

Mujeres

Estamos viviendo todavía en medio de una sociedad machista, patriarcal, con índices elevados de feminicidio por odio e intolerancia y ejercicio del poder irracional de muchos varones contra sus esposas, hijas, hermanas. A esto se suma la dependencia económica y la naturalización de la violencia y la condición “inferior” de la mujer dentro de la familia. Todo ello repercute en la formación de niños, niñas y adolescentes, que les toca “absorber” los efectos de la violencia o les toca ser testigos impotentes de tales situaciones.

En los últimos 10 años hemos sido parte de esta construcción, es decir, de plantear acciones que reivindiquen el rol de la mujer como eje importante de lograr cambios a nivel grupal y personal. De desmitificar y desnaturalizar la violencia y visibilizar las capacidades organizativas, de exigibilidad, de reivindicación, de rebeldía frente a una sociedad machista, de marchar junto a hijos, hermanas o madres hacia una sociedad menos discriminatoria y excluyente.

Son 10 años o más en los que ya se ha logrado quebrar las barreras más duras de la indiferencia o rechazo. Son al menos 120 mujeres que han caminado y siguen caminando junto a una propuesta emancipadora, propositiva y creativa cuyos pilares se fundan en dos líneas de acción: formación e información y aprender haciendo. La concreción de este trabajo verá sus frutos y huellas cuando se inicie la etapa de incidencia, la etapa de sentarse frente a frente con autoridades, dirigentes, y personajes claves del poder local y nacional para mostrar los frutos de un trabajo colectivo: educación y arte para la vida sin violencia.

Escuelas

Vivir apasionadamente un proceso de cambio en las escuelas, procesos lentos pero necesarios a esta altura del siglo XXI. Varias reformas educativas han sido redactadas y puestas en práctica en Bolivia en los últimos 20 años; sin embargo, todas ellas han aportado parcialmente a un cambio estructural en la educación. Venimos de una educación tradicional basada en un modelo europeo, excluyente, competitivo y poco basado en la realidad multicultural de Bolivia. Este modelo es el que se arrastra desde hace más de un siglo y nos cuesta liberarnos de él pues está anclado en las raíces más profundas del sistema educativo.

Las diferencias entre el educador y el educando se van acrecentando cada día más, pues la escuela ha entrado en una etapa de decadencia pero a la vez de desafíos por cambiar lo viejo. Aquí se hace necesaria una opción pedagógica con una propuesta no sólo de cambio de contenidos sino de actitud política, lo que hace del educador un político y un artista y no una persona neutral.

Las escuelas viven ahora en un dilema muy grande, pues se ha desatado una crisis profunda, una crisis que se debate entre lo viejo y lo nuevo o mejor dicho entre las nuevas exigencias de niños, niñas y adolescentes que ya no ven en la escuela una respuesta a sus preocupaciones cotidianas y existenciales y lo peor casi totalmente mediatizados por las nuevas ofertas tecnológicas, ahora al alcance de todos y todas.

Es en este contexto y basada en este conjunto de problemáticas y preocupaciones que nace nuestros accionar en escuelas. Desde el inicio Educar es Fiesta ha optado por no separar el trabajo en escuelas, comunidad y grupos de niños y niñas. Esta triada es la que permite garantizar un verdadero abordaje integral al desarrollo de la infancia, mediante una metodología que incorpora el arte como mediador de aprendizajes y propuestas.

El desafío es grande pero empezamos a emprenderlo con la convicción de una práctica coherente a un discurso de cambio, de aporte, de propuesta, de indignación a ver escuelas que aún maltratan, excluyen y discriminan. Se busca inicialmente el acuerdo, la aceptación y la apertura a desarrollar juntos una propuesta de aula viva y construcción de políticas de protección contra toda forma de maltrato y violencia. Desde entonces andamos adentro de las escuelas, mostrando que una educación diferente es posible. Asistimos a remover poco a poco las fibras más profundas de la pasividad, de la caducidad, de la quietud, de la intolerancia y el autoritarismo.

De cada 10 niños y niñas encuestadas, al menos 8 reportan un caso de maltrato y violencia dentro de sus escuelas, ya sea entre pares o de maestros a alumnos. La encuesta devela que las grandes preocupaciones pasan por la proliferación de pandillas, droga, alcohol y bulling permanente, lo cual pone al maestro o maestra en una situación de impotencia y temor. Los maestros y maestras están iguales o más preocupados por aspectos disciplinarios y actitudinales de los alumnos quienes tienen muy poco control u orientación familiar.

Entonces tener una propuesta innovadora en la escuela es un hito revolucionario. Hablar con estudiantes abiertamente de los efectos de la violencia, de los temores y dudas respecto a la sexualidad, de los grandes conflictos adolescentes con la familia y otros temas, aporta de gran manera a la escuela a reducir sus índices violentos y a la vez a disminuir la impotencia de maestros y maestras que tienen poco a poco prácticas pedagógicas creativas, innovadoras y amables.

El Aula Viva es una creación metodológica de Educar es Fiesta y circo El Tapeque, de poder hacer una convivencia saludable dentro del aula y fuera de ella. En 10 años hemos tenido un gran avance y acercamiento con altas autoridades de educación, participando de eventos relevantes a nivel distrital, comunal y nacional. Incidir en políticas de educación implica dar buen inicio a las relaciones y sentar las bases para una mayor credibilidad y confianza. Tenemos una gran oportunidad abierta para decir nuestro testimonio de trabajo en una educación innovadora y creativa, avanzamos en este objetivo hasta avizorar una meta la cual es construir escuelas amables escuelas sin miedo.

El arte para la vida

¿Cuál es la realidad de la mayoría de los niños y niñas bolivianos? Violencia, Invisibilización o estereotipo, sobreprotección, adultización, negación, manipulación, exclusión y abandono. El niño y niña tiene un mundo interno y mundo externo, con ambos convive y desarrolla muchos aprendizajes. ¿Cómo enfrentan los niños esta realidad? Jugando, trabajando, proponiendo, escapando, creando, enfermando, transformando su realidad, se sabe que todas las enfermedades denuncian una injusticia. Cuando un niño enferma su mundo interno sufre un desequilibrio. Entonces, ¿por qué el Arte transforma?: La transformación surge de la incomodidad, de la incertidumbre, de la omisión, de la búsqueda. La transformación está unida a la creación. Allí reside el poder de la cura. Un proceso para ser curativo debe ser creativo.

El arte es el motor con el cual nace la experiencia de Educar es Fiesta, nace en contexto del cementerio donde se crea un disco con 14 canciones resultantes de los testimonios de adolescentes trabajadores. Desde entonces y gracias a un perseverante trabajo educativo, se crea la metodología de “arte para la vida”.

Por tanto, todo este recorrido, desde el teatro, la música, el circo, los títeres han permitido al niño entrar en el mundo de lo surreal que es una verdad más total y abarcativa. A través de la creación y el arte, el artista reconstruye su “autoridad”, logra hacer valer su visión de las cosas, nos deslumbra con su arte. El mundo de la creación no es otro que el de la locura temporal, con la diferencia de que se puede entrar y salir en cualquier momento. El arte permite recuperar el estado de niñez es una forma de “no estar…estando” a la vez es una forma de traer un objeto inerte y darle sentido. El arte es un juego y al niño le gusta jugar. El juego tiene un papel importante en el desarrollo de los niños y niñas. Cuando un niño empieza a jugar con arte, le produce placer, recupera energía y alegría, se relaciona con otros en forma divertida. En muchos casos el sistema convencional se opone al acto creador, por esto un artista debe romper con las reglas para crear, traspasar los límites que impone un sistema. El arte permite liberar la emoción, el cuerpo y de esa manera romper con el poder de la razón.

El circo El Tapeque fue un sueño hecho realidad. Son 10 años que hace formación en artes, difusión cultural, actuaciones diversas y comparte creaciones con contenido social y educativo. Actualmente toda esta experiencia se nutre de un compromiso autogestionario y con muchas perspectivas de seguir aportando para construir comunidades recíprocas y solidarias.

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Edson Quezada Rodríguez

Es Licenciado en Ciencias de la Educación, egresado de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Católica y Artista certificado por el Ministerio de Educación en calidad de Actor y Animador Socio-cultural. Ha fundado la Institución “educar es fiesta” y posteriormente el Centro de Artes Integradas El Tapeque del cual es Director actual. Es creador de la metodología de Aula Viva que consiste en la incorporación de la metodología ludopedagógica en el aula y el uso del arte en la educación, metodología difundida en más de 10 unidades educativas. Es creador de la metodología de espacios ludopedagógicos con el uso del arte en cada espacio de las Casas de Cultura Comunitaria. Es creador de obras de teatro, circo y teatro de títeres difundidas de manera permanente en el circo el Tapeque y en Festivales Nacionales y a nivel Internacional. Fue docente universitario en la Universidad Católica Boliviana con la materia de creación de materiales educativos. En la Universidad Aquino de Bolivia con la materia de educación y medio ambiente y en la UMSS en la materia de Educación Intercultural. Es autor y compositor de música infantil grabados en cinco discos interactivos: Pajarillos que Vuelan y Cantan.

Fundador del circo El Tapeque, espacio cultural y educativo catalogado como el primer circo social y educativo en Bolivia. Actualmente se desempeña como Director Creativo del mismo. Es facilitador de talleres y conversatorios con maestros de unidades educativas, personal de instituciones y jóvenes animadores culturales desde hace más de 20 años.