Testimonio de un compromiso de vida

Che, cincuenta años después

Anastasio Kohmann
Publicado en agosto 2017 en La Migraña 23
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La conmemoración de los 50 años de la presencia del Che y sus compañeros en Bolivia invita a reflexionar sobre el impacto de esa acción guerrillera, fruto de una concepción transformadora que proponía una Revolución Continental.

Dicho impacto alcanzó a todos los estratos de nuestras sociedades en América Latina, e incluso a las juventudes de Europa y otros continentes. Personalmente, la Revolución Cubana, de la que el Che es protagonista fundamental, y los movimientos “Tupamaros”, los “Montoneros”, el “ERP” y el “ELN”, más el “Plan Cóndor” como ofensiva del imperio para aplastar a todos estos movimientos de insurrección popular, causo un efecto que marcaría mi vida puesta al servicio de la Iglesia.

Paraguay, una segunda patria

Nacido en Alemania, ingresé a la Congregación de los Hermanos Franciscanos Misioneros e inicié mi formación como religioso en octubre de 1962, en el mismo mes que se inició el Concilio Vaticano II. En 1966 me envían al Paraguay con dos importantes advertencias: 1º “Misión”, según el Concilio Vaticano II, ya no es proselitismo sino diálogo de las culturas y, 2º antes de imponer algo intégrate.

Dos principios de una vigencia permanente

Luego, en 1968 se realiza en Medellín, Colombia, la Segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano. Las conclusiones de esta conferencia son muy divulgadas y comentadas en las parroquias del Paraguay, dando un impulso de responsabilidad social a la Iglesia Paraguaya. La Conferencia Episcopal del Paraguay se constituye en “la voz de los que no tienen voz” frente a la dictadura de Alfredo Stroessner.

En ese despertar de la Iglesia local, me invitan algunos dirigentes de la JAC (Juventud Agraria Cristiana) y después de unas semanas miembros de las “Ligas Agrarias Cristianas” a acompañarlos y a compartir su realidad. En el acompañamiento de estas organizaciones voy conociendo a otros religiosos y religiosas que también acompañaban a los campesinos en otras zonas del país y de forma espontánea acordamos encuentros mensuales de análisis y reflexión dando inicio a la práctica de la Teología de la Liberación.

Paraguay vivía, entonces, bajo la dictadura del Gral. Alfredo Stroessner, militar alineado con los intereses norteamericanos, furibundo anticomunista e implacable gobernante que no permitió ningún tipo de oposición, ni de forma visual, como melenas, barbas o mochilas.

A pesar de todo, los campesinos seguían fortaleciendo sus organizaciones. Los de la JAC alfabetizaron en las comunidades aplicando la “Pedagogía de la Liberación” de Pablo Freire. Las Ligas Agrarias inventaron la chacra y el almacén comunitario. Y pronto pasaron a constituir escuelas alternativas a las públicas, a base también de la Pedagogía de la Liberación y del guaraní como idioma materno. Y en las zonas de la “colonización” surgieron progresivamente comunidades socialistas inspiradas en el mensaje del Evangelio, supliendo así la falta del Estado y protegiéndose de la explotación de los comerciantes.

Luego la represión no se hizo esperar. El primer susto fue al inicio de 1970. En una reunión con otros/as religiosos/as nos informan que días antes fue apresado el sacerdote uruguayo Uberfil Monzón y brutalmente torturado. A partir de este hecho sabíamos que Stroessner no privilegia a los religiosos. Otro susto pase al ser testigo ocular del genocidio de la nación Aché, haciendo fotos ocultas para poder denunciarlo.

En los años 1972 y 73 llegó la represión al movimiento campesino a mi zona, el departamento Caaguazú. Cada vez fueron más frecuentes los apaleamientos y apresamientos de líderes campesinos. Para protestar contra esta arbitrariedad y exigir la liberación de los campesinos la organización regional decide ocupar la catedral de Coronel Oviedo.

En la preparación “secreta” de esta acción camine toda una noche con un joven líder y observé que el dominaba varias técnicas de seguridad. Le pregunté de dónde sabe todo esto y me confesó que en el tiempo que el Che estuvo en Bolivia, el integró un grupo de jóvenes paraguayos que se entrenó cerca de la frontera con Bolivia, para integrar en el momento dado el ELN del Che. Mi primer contacto con un “eleno”. La prematura desarticulación de la guerrilla impidió que ése y otros “elenos” de otras latitudes, se incorporaran a la lucha armada.

La ocupación de la Catedral, en el marco de la “no-violencia activa” promovido por el SERPAJ, dirigido por el catedrático de Bellas Artes, en Buenos Aires, Argentina, Adolfo Pérez Esquivel, fue para los campesinos un considerable éxito, pero para el obispo un problema adicional que aumentaba sus ya muy tensas relaciones con el Gobierno. En su desesperación e impotencia el Obispo instruyo a mi Superior: “Prohíbo al Hno. Anastasio entrar a los templos con campesinos”. Eso complicó mi trabajo y mi seguridad personal.

En acuerdo con mi comunidad de Hermanos me trasladé a otra diócesis colindante con Brasil, donde con el aval del Obispo local me integré en una comunidad cristiana socialista en plena selva. En esta comunidad experimenté en cuerpo propio toda la problemática de la “Reforma Agraria”, promovida por la “Alianza para el Progreso del Pueblo de EEUU”, y que era el complemento de la vertebración caminera de toda la Amazonía.

Al momento de mi integración el nivel de vida de la comunidad era de miseria y el ánimo por los suelos. El principal dirigente estuvo ya desde meses preso. Las enfermedades afectaron a muchos, sobre todo a los niños. En los dos años anteriores habían muerto más de treinta de los recién nacidos. Por varias semanas no tuvimos ni sal ni manteca para cocinar.

Juntos logramos levantar el ánimo. Se aumento la siembra de arroz, la principal fuente económica de la comunidad. Pero justo cuando estuvimos en los preparativos para la cosecha de arroz, el 8 de marzo de 1975, la comunidad fue intervenida por policías de civil y uniformados. Cinco campesinos y yo, fuimos apresados y llevados al cuartel de Puerto Presidente Stroessner, hoy Ciudad del Este.

Una experiencia clave

Primero nos metieron en un calabozo de aproximadamente 5 x 1.5 mts, que ya tenía 12 presos del Plan Cóndor. En aquel momento no sabía nada del Plan Cóndor, pero los presos me informaron que fueron apresados cruzando del Brasil al Paraguay, sin ninguna acusación, por simple mandato de la policía brasilera. Algunos ya estuvieron meses sin que nadie los buscara. Luego nos metieron a los seis en un calabozo más chico que no daba para acostarse ni por turno.

Después de una hora me sacan para interrogarme. Detrás de una mesa sentados tres oficiales militares y por los costados dos conscriptos. El jefe comienza a acusarme de marxista, de Tercer Mundista (grupo de sacerdotes argentinos) y de comunista. En mi defensa le dije: ¿cómo me va acusar de eso?, ¿acaso encontró alguna prueba en mi choza? Y él respondió que sí, y ordenó al conscripto traer la prueba. Pensé que me hicieron una trampa, porque estuve seguro que en mi choza no había nada subversivo. Luego entró el conscripto con mi bolsón de viaje, con un pantalón, una camisa y un par de zapatos y ahí en medio habían puesto la prueba: Mi Biblia.

En mi defensa le dije: Señor, ésta es la Biblia aprobada por la Conferencia Episcopal Latinoamericana y usted seguramente también es católico y debe tener una Biblia. Lo cual el confirma. Abre la contra tapa de mi Biblia y me hace leer la dedicación impresa: “Traducida, presentada y comentada para las comunidades cristianas de Latinoamérica y para los que buscan a Dios”. Luego, me explica que no es nada malo tener y leer la Biblia. Lo prohibido es, que ustedes promuevan la formación de comunidades cristianas y de esta manera ustedes introducen el comunismo en América Latina.

Bueno, ahora lo sabía, también nosotros que seguimos las enseñanzas de aquel Jesús de Nazaret, somos comunistas en los ojos de los analistas del Plan Cóndor y del Departamento de Estado de EEUU.

Esta breve conversación, dentro de un interrogatorio mucho más amplio, es sin duda la experiencia clave que cambió mi visión y mi actuar político. Ahí nace mi deseo de conocer a mis hermanos comunistas de Cuba. Pero eso se hace realidad recién después de seis años.

De pronto, me llevaron junto con el campesino más joven a una comisaría de Asunción. Después de tres días me llevan al Rio Paraguay y me despachan a la orilla Argentina. De ahí pasé a Buenos Aires. Estuve un mes refugiado en la casa de Adolfo Pérez Esquivel. Conocí su lucha contra las represiones e injusticias en toda Latinoamérica. Supe de su apoyo a los hermanos Obispos progresistas y que en 1976 fueron apresados en Riobamba, Ecuador (Adolfo Pérez Esquivel y 17 Obispos progresistas) y de las amenazas a muerte por parte de la “Triple A” en Buenos Aires. Luego, ya de regreso en Alemania, el Movimiento Nacional y el Internacional de la JAC (Juventud Agraria Cristiana) me involucraron en la defensa de la JAC Internacional, que fue atacado por el Mons. J. Ratzinger y un grupo de obispos y teólogos, que militantemente lucharon contra la Teología de la Liberación, y serian los mismos que permitieron el paso de unos 5 millones de $US de USAID vía Alemania a Chile para preparar el golpe contra Allende.

Una esperanza llamada Bolivia

En 1977 la Congregación de Hermanos me manda a Vallegrande, Bolivia, mi nuevo destino con la finalidad de integrarme al Equipo Pastoral, que atendía las cuatro Parroquias del la Provincia y las más de 130 comunidades rurales. Yo me sentí en buena compañía, por que el joven Párroco “Padre Julio Terrazas” que encabezaba al Equipo Pastoral, estuvo varias veces preso y acusado de comunista, por su trabajo con la juventud del pueblo que el organizó en los “Grupos Juveniles de Acción”.

Como curiosidad quiero comentar que de este trabajo, que el Equipo Pastoral en conjunto impulsó en los barrios y comunidades rurales, el Pueblo de Vallegrande adquiere, poco a poco, una considerable ”propiedad socialista”, consistente en un pool de maquinaria pesada. Esta maquinaria no pertenece al Gobierno Municipal, ni al departamental, ni nacional. Es del Pueblo, pero aún no tenemos leyes que protegen la propiedad socialista, por eso se le dio el marco legal de una Fundación.

Es mediante las conversaciones con los jóvenes y animadores de este Equipo Pastoral, que poco a poco me voy enterando de lo que paso en 1967 en el sur de la Provincia y en el mismo pueblo de Vallegrande. También me entero que cuatro jóvenes Vallegrandinos integraron la Guerrilla de Teoponte, y que esta guerrilla contaba con varios militantes de la Democracia Cristiana Revolucionaria.

El Diario de “Francisco”, nombre de guerra de Néstor Paz Zamora, era una auténtica invocación a servir a Dios como lo hizo Jesucristo, sacrificando inclusive la vida por los demás. Eran cristianos fuertemente impactados por el humanismo del Che y de su gesta, decididos a seguir el mismo camino. Aunque militarmente derrotados en poco tiempo, los “elenos” marcaron la vida política de Bolivia, como expresión de entrega, sacrificio y honestidad.

En 1983 visité por primera vez a Cuba. Conseguí la colección “Ernesto Che Guevara, escritos y discursos”. Desde entonces me consta que varios pensamientos del Che coinciden plenamente con la doctrina social de la Iglesia.

Una retrospectiva

En un intento de entender lo que paso de forma global en Latinoamérica en los últimos 50 años veo que los jóvenes de muchos países estuvieron cansados de ser el patio trasero de EEUU, buscando un cambio. Y la Revolución de Cuba es la primera Revolución diferente, con un amplio apoyo popular, que defiende su independencia con mucho sacrificio. Años antes la revolución boliviana se dobló ante el imperio e indemnizó a los barones del estaño y permitió la intromisión de la embajada estadounidense. Cuba no se dobla y es modelo para muchos jóvenes que se organizan en guerrillas urbanas y rurales en la mayoría de los países.

En esta misma década del 60 empieza el despertar de la Iglesia Católica descubriendo a Jesús en los pobres. Las iglesias europeas promueven proyectos desarrollistas, pero los fieles jóvenes de Latinoamérica saben que la pobreza es causada por las estructuras injustas. Y en muchos casos integran los movimientos insurgentes.

La respuesta del imperio no se hace esperar. Intensifican la Alianza para el Progreso para atenuar el hambre con sus programas de alimentos y meterse más fuerte con los políticos locales.

Por el lado militar amplían la Escuela de las Américas a cargo del Comando Sur e inventan la doctrina de la “Seguridad Nacional”, ya que el enemigo estaría en los sindicatos y en las organizaciones de insurgentes. Preparan toda una generación de militares para golpear y formar gobiernos de factos.

La estrategia para debilitar el impacto de la Iglesia es: a) dividir la población de los barrios pobres mediante una invasión de sectas a partir de la década del 70; y b) durante el papado de Juan Pablo II, EEUU establece relaciones diplomáticas con el Vaticano, siendo el Monseñor Ratzinger el Inquisidor de los Teólogos de la Liberación.

El despertar después de la triste noche dictatorial

El Imperio reaccionó con una estrategia brutal. En poco tiempo, era sangrientamente derrocado Salvador Allende; en Bolivia, Juan José Torres caía con el golpe de Bánzer; Argentina se desangraba con más de 30 mil desaparecidos por la dictadura “made” in USA. El muro de Berlín caía a pedazos, simbolizando la desintegración de la Unión Soviética y del campo socialista en la Europa del Este. Solitaria, Cuba resistía el bloqueo y las agresiones norteamericanas. Fue un reflujo brutal que quebró la voluntad a muchos revolucionarios.

Después que las dictaduras dejaron a sus países en una crisis económica, se implantan gobiernos neoliberales, que con sus privatizaciones cargan su fracaso económico a las espaldas del pueblo.

Es entonces que renacen las ideas del Che. En Venezuela, se hacía conocer un militar joven de nombre Hugo Chávez, cuyo discurso incendiario propagó las ideas de cambio y revolución. Al poco tiempo, luego de un infructuoso golpe de Estado, saldría elegido presidente con el voto aplastante de los pobres de su país. Su prédica, inicialmente solitaria, encontraría pronto los oídos receptivos de los pueblos; en la Argentina, Néstor Kirchner triunfaba en las elecciones enarbolando las banderas populares; en tanto que en Brasil Lula da Silva, ex prisionero político de la dictadura, se alzaba con otro memorable triunfo electoral. Uruguay seguía el ejemplo con el Frente Amplio; en Ecuador, Rafael Correa encendía la esperanza y las ideas de un continente unido. Empezaba a plasmarse el ALBA y otros acuerdos de solidaridad e integración latinoamericana, como lo concibiera el Che.

Bolivia no fue excepción. Las organizaciones indígenas, originarias y campesinas finalmente construyeron su propio Instrumento Político y bajo el liderazgo de Evo Morales, iniciaron un Proceso de Cambio. Luego de un aplastante triunfo electoral con más del 54% de la votación, se gestaron las transformaciones más importantes, signadas por la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria a la Asamblea Constituyente.

Una muestra de esta nueva época fue aquel octubre de 2007, cuando, al conmemorarse el 40 Aniversario de la presencia del Che en Bolivia, Evo Morales asistió a su homenaje en Vallegrande: era la primera vez en la historia que, fuera de Cuba, el Che recibía un reconocimiento de un mandatario electo por la voluntad del pueblo.

El Che en marcha

Ahora, cuando nos aprestamos a conmemorar el 50 Aniversario, no cabe duda de que la concepción revolucionaria del Che es más urgente y necesaria para profundizar nuestro Proceso de Cambio, y en fin, de todos los procesos revolucionarios populares de nuestra América.

Decía el Che, el socialismo, para ser verdadero, requiere no sólo de la transformación de la sociedad y de la apropiación colectiva de los medios de producción, sino, fundamentalmente, de la transformación del individuo en un Hombre Nuevo, solidario y combatiente, capaz de sentir indignación por toda injusticia que se comete en cualquier parte del mundo, ajeno a las tentaciones del poder y del dinero, entregado de por vida a sus semejantes. Por decirlo en sus propias palabras, “el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”.

Una estrategia regional

El imperio tiene su estrategia global de dominación y sus estrategias regionales. Sabemos que con Venezuela y Bolivia la región tiene enormes reservas estratégicas para el futuro del mundo y, el imperio los quiere gratuitos.

Así, como el imperio tiene una estrategia para dominar y explotarnos, nosotros debemos crear también una estrategia regional de defensa y desarrollo de nuestro proyecto del Socialismo del Siglo XXI.

El mejor homenaje que podemos y debemos hacer al Comandante de América en este 50 aniversario de su presencia en Bolivia, es uniéndonos entre Escritores, Analistas, Artistas, Educadores, Documentalistas, Periodistas y Políticos con los movimientos sociales y organizaciones de base, olvidándonos de diferencias dogmaticas, creando una coordinadora internacional encabezado por el Presidente Evo.

Una coordinadora, que necesariamente debe incluir los movimientos y organizaciones de base, para garantizar un equilibrio entre teoría y práctica, y que tenga como sede física la “Escuela Internacional Ernesto Che Guevara”, en Vallegrande.

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Anastasio Kohmann

Nació en Hausach, región de Selva Negra, Alemania (1944). Se formó en el área de metalmecánica (1958 – 1962). Ingreso a la Congregación de los Hermanos Misioneros de San Francisco de Asís, donde adquirió su formación religiosa y pastoral (1962-1966). Acompañamiento de las organizaciones de la «Juventud Agraria Cristiana» y «Ligas Agrarias Cristianas» en Paraguay (1966 – 1975).

Llega a Bolivia y se instala en Vallegrande en el Equipo Parroquial (1977). Fue asesor del Equipo MIJARC (Movimiento Internacional Juventud Agraria Rural Católica) (1988 – 1992).

En 1993 se separo de la Congregación Franciscana y desde 1996 su actividad principal es la agricultura en la localidad de Vallegrande.


Nota: