Artículo de homenaje póstumo a un luchador social e intelectual IOC del proceso de cambio

CPE: elementos para su desarrollo normativo

Idón Moisés Chivi Vargas
Publicado en Septiembre 2019 en La Migraña 32
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Sin duda, Bolivia ha iniciado una dura crítica a la colonialidad del poder, una que no proviene solo y exclusivamente de las academias, sino de la resistencia al modelo neoliberal, al cual conocimos y contra la cual hicimos lo que hicimos… y lo hicimos en la calle, en el bloqueo, en la marcha o la huelga.

La crítica a la naturaleza colonial en Bolivia proviene de la intuición política y capacidad organizativa de los más humillados en toda la historia de Bolivia: los pueblos y personas indígenas originarios campesinos.

«Nada pasa en Bolivia sin los indios» dice un viejo grafiti en Oruro, y tiene razón, el cuestionamiento al modelo neoliberal, nos ayudó a comprender que no era solo ese modelo el peor, sino que toda la historia de Bolivia, estaba cimentada en la continuidad colonial, que se fueron los padres, pero se quedaron los hijos, y se quedaron con las mismas mañas, pero con un arma poderosa bajo el brazo: La Constitución Política.

Así que gran parte de la historia de Bolivia es la continuidad del colonialismo con barniz constitucional. Modelos normativos, diseños institucionales y proyectos de vida; fueron atrapados en la matriz colonial, en una jaula de hierro cuyos barrotes fueron invisibilizados o encubiertos por las élites en Bolivia.

Solo de este modo se explica su larga duración como poder intocable. Las pesadas exclusas coloniales fueron convertidas en cortinas de un palacio de la democracia como es el Legislativo; en soportes institucionales modernizadas colonialmente como es el Ejecutivo; y en una modernidad judicial siempre esquiva a los más pobres, como constituye el judicial.

Pero junto a todo ello, la verdadera fuerza, la espina dorsal de todo este embrollo se hallaba en el miedo de los pobres a apropiarse del voto, de hacerlo suyo, y con ello, de inaugurar un nuevo sentido en la historia. El momento en que los pobres de apropian del voto, descolonizan la democracia, y de ahí a la descolonización general es cuestión de cumplimiento programático constitucional.

Bolivia nunca más será la misma, nunca más el voto será el rehén de los poderosos, sino arma de los más humildes. Bolivia ha comprendido que con el voto no solo se elige presidente, vicepresidente, diputados, senadores, prefectos y consejeros; alcaldes y concejales, sino también juzgadoras y juzgadores, pero que, además, con el voto se puede revocar el mandato y echarlos del lugar donde fueron ungidos.

Pero más allá, Bolivia ha logrado el voto mediante un sentido de auto-conocimiento poderoso, históricamente indudable en su despliegue: enfrentar la colonialidad del poder en el lugar donde históricamente se erigió el capitalismo de forma colonial.

Así descolonización y nacionalización constituyen dos ejes de acción, que llevan la lucha descolonizadora a su fin esencial, a su fin político: democracia igualitaria.

Ahí se encuentra el desafío principal de los futuros asambleístas, dar continuidad a la descolonización, profundizar su conocimiento y su desmantelamiento para construir una sociedad de iguales, de verdaderamente hermanos.

Así, pues el desafío principal no es hacer leyes, al fin y al cabo eso se hace nomás, sino de hacerlas con un contenido programático específico, bajo un manto epistemológico propio y una finalidad histórica concreta, lo demás—como dice la Biblia—, viene por añadidura.

El objeto del presente documento es ese, aproximar a la lectora o lector a algunas ideas, que en nuestro criterio, constituyen los soportes del constitucionalismo emancipatorio y las posibilidades de dignificación humana que se abre a partir de ello.

1. Genocidio: Estado, derecho y constitucionalismo emancipatorio

Sin duda, la amnesia del derecho moderno estriba en un olvido histórico, en el olvido de su origen y es que el Estado y el derecho «moderno» le debe su existencia a un acto colonial y terriblemente dramático: el genocidio de las indias ayer.

El genocidio primero, el del colonialismo español, encuentra su envase normativo en una pieza de arqueología jurídica: la recopilación de las leyes de indias.

El genocidio segundo, el liberal, vino ya con envase de derechos, vino en Constitución y códigos y… se quedó.

Las estructuras estatales y los saberes jurídicos contemporáneos le deben al genocidio primero su existencia. Este detalle es algo que se olvida olímpicamente, desde las construcciones normativas actuales, desde la enseñanza universitaria y la investigación académica.
Por si fuera poco, la globalización del derecho no solo lo evade intencionalmente, sino que la encubre: por lo que dice, por lo que calla, por lo que anuncia y por lo que ignora.

Evadiendo e ignorando el genocidio primero, la globalización del derecho ha tratado de poner frenos a los procesos emancipatorios que hoy se abren por toda América Latina.

Procesos emancipatorios que se han forjado en la resistencia antineoliberal, procesos que han encontrado una enorme generosidad histórica de los pueblos indígenas; representados en las constituyentes de Bolivia y Ecuador muy recientemente.

Abiertos los tiempos y la historia en comunión consigo misma, iniciaron procesos igualitarios que no son obra de gracia de espíritus abogadiles, sino resultado de esperanzas que vienen de muy lejos y que se convirtieron en fuerza material, y de ahí, en letra constitucional y programa de país.

En un acto de rebelión y emancipación contra toda forma de pensamiento homegeneizante, en un acto de comunión con la realidad real, conocimiento y comprensión de la misma, Bolivia y Ecuador han dado pasos fundantes en eso que algunos teóricos del derecho, han denominado como “constitucionalismo emancipatorio”.

Efectivamente, en Bolivia estamos viviendo un tiempo político emancipatorio del tutelaje doctrinal anglo-euro-céntrico, emancipatorio por el desafío de crear derecho desde la realidad y no al revés, complementario por comprender que los saberes ajenos tienen sus propios ámbitos de validez que también son nuestros. Lo sabemos, la ley por sí sola no cambia la realidad, pero es una poderosa ayuda para su transformación en beneficio de la dignidad humana.

2. La transición constitucional

A no dudarlo, Bolivia está viviendo un periodo de transición constitucional1Agarro aquí la idea de Giussepe de Vergotini, pero en un sentido instrumental: «la transición constitucional como vehículo de la descolonización» Cfr. Las transiciones constitucionales. Bogotá: Temis, Universidad Externado de Colombia, 2002. (primera Edición 1998)., complejo a la vez, que exigente, pero fundamentalmente, poco comprendido en su dimensión política.

Es increíble ver cómo la línea política «descolonizadora» emergente de la Constitución Política y planteada por el presidente Morales2Frases como: «Descolonizar el derecho y nacionalizar la justicia»; «Descolonizar el Estado desde el Estado»; «Descolonizar la economía»; «Descolonizar la ONU»; son recurrentes en el planteamiento discursivo del presidente, hecho que, por supuesto, no es una casualidad, sino esencialmente la concentración del programa político constitucional. —en innumerables ocasiones públicas—, se diluye en propuestas que no tienen el más mínimo criterio político, sensato a la vez, que coherente, con la democracia igualitaria3La democracia igualitaria es la superación de la democracia representativa del siglo XIX y la participativa del siglo XX, por una democracia donde la igualdad material es el centro de la actividad estatal, la igualdad formal se echa en el baúl de la historia hipócrita del constitucionalismo moderno..

Dicho de otra forma: para construir la «sociedad de iguales» necesitamos un amplio proceso de descolonización constitucional, pero para ello es necesario saber que:

«La Constitución de Bolivia de 2009 es la primera Constitución de las Américas que sienta bases para el acceso a derechos y poderes de todas y todos, adoptando con resolución, una posición íntegra y congruente anticolonialista, la primera que rompe de una forma decidida con el tracto típicamente americano del colonialismo constitucional o constitucionalismo colonial desde los tiempos de la independencia»4Cfr. De Clavero, Bartolomé: «Bolivia entre constitucionalismo colonial y constitucionalismo emancipatorio» (inédito) mayo, 2009..

Entonces, en el proceso de transición constitucional, se trata de enfrentar la colonialidad en el núcleo mismo de su generación, emisión y reproducción permanente: El Estado como aparato administrativo e ideológico, como aparato que disciplina, ejerce control y dominación a la vez, que domesticación social y adormecimiento político.

En el Plan Nacional de Desarrollo se hace abordaje del tema en cuestión, pero con la experiencia adquirida hasta ese momento político (2006-2007), veamos:

«La propuesta de la nueva institucionalidad del Estado boliviano consiste en asumir su descolonización desde sus mismas estructuras, prácticas y discursos. La composición colonial del aparato estatal y la urgencia de desmontar todos los mecanismos explícitos e implícitos que connotan y denotan esta colonialidad se debe a que está impregnada en la estructura del Estado y en su funcionamiento cotidiano […] La institucionalidad política y la constitución del poder ejecutivo tienen base colonial, por lo tanto, es necesario desmontar el colonialismo cambiando la institucionalidad estatal por una nueva» (Cfr. PND: 20)
Transitar [pasar] del Estado colonial y neoliberal al Estado Plurinacional requiere un diseño estatal en función de su propia «descolonización», es decir: descolonizar el Estado desde el Estado.

3. «Constitucionalismo»: máscara del colonialismo

Si pensamos que la Constitución es solo esa vieja y conocida definición universitaria, no habremos avanzado en el propósito de inaugurar una nueva episteme de lo que es el derecho constitucional, y por supuesto, el constitucionalismo y su desarrollo normativo.

Aún si nos quedamos con la vieja definición Lasalleana: La Constitución es la suma de los factores de poder (Ferdinand Lasalle, 1860), no haríamos más que esclavizarnos ante un constitucionalismo en desprestigio, en crisis epistemológica.

Ni los soportes liberales clásicos ni el constitucionalismo keynesiano o el neoliberalismo en su versión transnacionalizada de la constitución para la Unión Europea, pudieron dar respuesta a este agotamiento discursivo y político, sin duda, es un nuevo tiempo.

A estas alturas —pasada la Asamblea Constituyente, se tiene certeza de que bajo el manto del constitucionalismo contemporáneo se ha escondido legalmente la reproducción del capital y del capitalismo5Cfr. Althusser, Louis. Para leer El capital. México: Siglo XXI, 1986. ; de la colonialidad en todas sus formas6Cfr. Clavero, Bartolomé. El Orden de los Poderes: Historias constituyentes de la trinidad constitucional. Madrid: Trotta, 2006. El mismo autor haciendo referencia al constitucionalismo indigenista nos dice lo siguiente: «Por América Latina existe ya una larga historia de políticas indigenistas que han resultado tan fallidas desde el punto de vista de los Estados como contraproducentes e incluso lesivas para los indígenas […]» Cfr. Geografía jurídica de América Latina: derecho indígena en constituciones no Indígenas». P. 261. Así también de Anne Sophie Berche, Alejandra María García y Alejandro Mantilla. Los derechos en nuestra propia voz pueblos indígenas y DESC: Una lectura intercultural. Bogotá: Textos de Aquí y Ahora, 2006. Para una caracterización del colonialismo interno y su funcionamiento jurídico puede verse de González Casanova, Pablo. Sociología de la Explotación. México: Siglo XXI. 1969.; del patriarcalismo en sus miles de versiones7Cfr. Brown, Wendi y Patricia Williams. La crítica de los derechos. Bogotá: Universidad de los Andes, Instituto Pensar, Siglo del Hombre, 2003. Para una reflexión sobre el lenguaje masculinizado del derecho ver Módulo instruccional de género. Sucre, La Paz: Ministerio de Desarrollo Sostenible, Viceministerio de la Mujer, Instituto de la Judicatura, 2004. Para una visión del feminismo radical, ver de Paredes, Julieta. Asamblea Feminista. s/n/t, abril, 2005.; una tecnología de subjetivación del/a ciudadano/a8Beatriz González Stephan. «Economías fundacionales. Diseño del cuerpo ciudadano» en González Stephan (comp.). Cultura y tercer mundo. Nuevas identidades y ciudadanías. Editorial Nueva Sociedad, Caracas: 1996. Desde una crítica a la colonialidad. Santiago Castro-Gómez nos señala que: «La función jurídico-política de las constituciones es, precisamente, inventar la ciudadanía, es decir, crear un campo de identidades homogéneas que hicieran viable el proyecto moderno de la gubernamentabilidad. Cf. Ciencias Sociales, violencia epistémica y el problema de la «invención del otro» en La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales perspectivas latinoamericanas. Edgardo Lander (Compilador). CLACSO, 2000: 149., y; la sociedad disciplinaria en escala planetaria9Cfr. de Foucault, Michel. Vigilar y castigar. México: Siglo XXI, 1986 (19.ª edición). Así también del mismo autor: La verdad y las formas jurídicas. Barcelona: GEDISA, 2005. (10.ª reimpresión), o su Defender la Sociedad. México: Fondo de Cultura Económica, 2003., tomando en cuenta —además—, su enorme poder sobre los imaginarios colectivos contemporáneos?10Cfr. Nino, Santiago nos señala casi ingenuamente «[…] el constitucionalismo en su sentido más pleno es un fruto exótico que florece solo en escasos lugares y en condiciones verdaderamente excepcionales». Ver Fundamentos de derecho constitucional. Buenos Aires: Astrea, 1993: 1. Ver también de Habermas, Jürgen. Facticidad y Validez. Madrid: Trotta, 1998. Y, por si fuera poco, vive y se desarrolla entrampado en una «miseria formalista» perniciosa a la creatividad política en nuestras tierras11Esta frase la recogemos de Colomer Viadel, Antonio. Introducción al constitucionalismo contemporáneo. Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, 1990: 76. . Poco se ha escrito sobre la relación entre la «continuidad colonial» y la Constitución política. Primero por la escasa información que los «constitucionalistas» bolivianos nos brindan sobre los orígenes de la Constitución de 1826, y segundo por el largo silencio histórico de los mismos al explicar las reformas constitucionales y sus soportes políticos.

La «Constitución» y los «constitucionalistas» sus teorías lejanas de la realidad, las glosas de una vieja Constitución, han sido cómplices por mentir y por callar, por mentirle a la historia verdadera y por callar lo evidente.

La colonialidad del pensamiento constitucional en tierras americanas, es simple de recorrer: la simplicidad estriba en que el constitucionalismo no piensa con cabeza propia, acude a las «vacas sagradas» de las ciencias sociales, en todas sus versiones, neoliberales multiculturalistas, libertarios neoliberales, ejecutivos del pensamiento, etc.

Por su parte, los científicos sociales, critican ácidamente a los abogados, pero no cuestionan a la Constitución Política del «Estado», tanto así que la convierten en el escenario preferido de sus batallas académicas.
La descolonización es —precisamente— la construcción contraria de lo que ocurre en la colonialidad, no derrumbando paredes ni pateando puertas, sino comprendiendo su funcionamiento aprendiendo de sus soportes y sometiéndolo a una profunda crítica social.
Sin duda, Bolivia ha iniciado un momento político que no puede comprenderse desde los lentes monoculturales y uninacionales del constitucionalismo tradicional, conocido como «moderno».

Y es que el constitucionalismo tradicional es insuficiente, ha sido históricamente insuficiente, para explicar sociedades colonizadas, no ha tenido la suficiente claridad a la hora de explicar la ruptura con las metrópolis europeas y la continuidad de relaciones típicamente coloniales en sus respectivas sociedades a lo largo y ancho de los siglos XIX, XX y parte del XXI

4. La nueva Constitución Política del Estado

Es en este contexto, donde conviene detenerse para explicar la nueva Constitución Política de Bolivia.

Artículo 1. Nueva Constitución Política de Bolivia

Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico dentro del proceso integrador del país.

El artículo primero de la nueva Constitución Política del Estado sintetiza el programa de Estado en este siglo XXI, comprime el nuevo mapa institucional, define la nueva organización territorial, estructura las formas de economía que gozan de protección estatal y —principalmente—, define un sistema de estabilidad política que privilegia al ser humano en su dimensión individual y colectiva; género y generacional; cultural y política. Por ello es sumamente importante desglosar este artículo para tener claridad en la carta de navegación que nos dejaron quienes hicieron carne y responsabilidad del mandato popular.

¿Qué es un Estado Plurinacional comunitario? Es la pregunta que nos hacemos cuando comenzamos a leer la nueva Constitución Política del Estado y nos tropezamos con el artículo primero.

Sin duda, responder a esta pregunta parece una tarea demasiado compleja. Pero no es así.

Quién puede negar que Bolivia esté conformada por 36 naciones indígenas, catalogadas como tales, en los registros oficiales y particulares de las ONG y agencias de cooperación internacional (BID, BM. FMI). Nadie…

Quien puede negar que debido a la inexistencia del Estado en las áreas rurales, sus habitantes (indígenas, originarios o campesinos) tuvieron que dotarse de mecanismos institucionales propios y efectivos. Tuvieron que mantener mecanismos que, viniendo del periodo precolonial, se mezclaron con prácticas coloniales de los españoles y aún hoy persisten, aunque reconceptualizadas por la propia visión de los pueblos indígenas o desde una apreciación por la vida en común, en colectivo, porque solo así era posible sobrevivir a un Estado hostil, un Estado eurocéntrico o norteamericanizado.

Alguien conoce que los indígenas, originarios y campesinos estén planteando conformar 36 «mini Estaditos». Nadie.

De que se trata:

La constitucionalización de la realidad se da en cuatro escenarios políticos:

  1. Lo plurinacional, como la constitucionalización de las formas gubernativas: propias de los pueblos indígenas originarios campesinos, constitucionalización de sus economías, sistemas jurídicos, medicina, educación y reproducción cultural.
  2. Lo comunitario, como la constitucionalización de la redistribución: de la riqueza social producida en el país, redistribución que tiene como misión construir una sociedad igualitaria y con justicia social: Vivir Bien12La tesis principal de lo «comunitario» podría sintetizarse como: «aquel conjunto de valores, criterios y normas de gestión pública que sociedad y Gobierno movilizan, institucionalizan y adoptan para crear riqueza y asegurar empleo productivo a toda la fuerza de trabajo disponible, generando ingresos de vida digna para eliminar, por este camino, manifestaciones de exclusión, pobreza e indigencia». Cfr. Manuel Figueroa. La tesis de las tres economías. Sucre: mimeógrafo.
  3. La descolonización, como fin esencial del Estado en economía, política y sociedad.
  4. La democracia igualitaria, vista como un paso cualitativamente superior de la democracia participativa, encuentra en la nueva Constitución Política su correlato legal de primer orden.
  5. La democracia paritaria como eje de reconducción del Estado patriarcal y de sus horizontes de proyección normativos.

Así, constitucionalización de la realidad, redistribución de la riqueza social entre los comunes, la descolonización del Estado y la sociedad y, principalmente, la construcción de una democracia igualitaria, constituyen los ejes de referencia de la nueva Constitución Política.
Pero esta democracia igualitaria, solo es posible mediante mecanismos de descolonización institucionales desde adentro del mismo Estado y —obviamente— por fuera del mismo.

Así, el Legislativo, el Ejecutivo, el Judicial y el Electoral, tienen en sus manos su propia descolonización para construir una sociedad de iguales.

La sociedad de iguales no puede hacerse con declaraciones de derechos cada vez más extensas, sino como obligaciones estatales de primer orden.

Estas obligaciones estatales no pueden realizarse en el vacío, sino en base a una economía nacionalizada, con fuerte presencia del Estado.

La democracia igualitaria, tiene como condición previa: lo plurinacional comunitario.

En este camino el blindaje constitucional de nuevo cuño no tiene recetas. Lo nuevo es parte de un proceso que viene construyéndose, y se lo hace desde perspectivas que aun siendo diferentes, tienen la enorme capacidad de mirar democracia como referencia política y no como arma de destrucción.

Así, en todo este escenario, la diversidad cultural y su correlato constitucional ha logrado una posición envidiada por el constitucionalismo eurocéntrico, ha logrado consolidar una noción olvidada por el liberalismo escapista: sociedad de iguales en todo el sentido de la palabra.

¿Cuáles son sus consecuencias en el desarrollo normativo?

Sin duda, que aquí tenemos que tomar nuestras previsiones. La Constitución sancionada el 25 de enero de este año inaugura un nuevo marco jurídico, poco trabajado aún, de hecho, el debate sobre desarrollo normativo a pesar de las urgencias que ello implica en un Estado en transición, es escaso o en su caso poco perceptible13De hecho, lo que está ocurriendo en este tiempo de transición, es que los espíritus del pasado pugnan por no ser echados del escenario político, mientras que desde el lado popular, lo plurinacional pugna por consolidarse en una cancha poco conocida aún..

Por ello conviene que nos detengamos en el concepto plurinacional comunitario, desde la visión de sus impulsores en la comisión Visión de País de la Asamblea Constituyente, veamos:

«[…] el Estado Plurinacional es «un modelo de organización política para la descolonización de nuestras naciones y pueblos, reafirmando, recuperando y fortaleciendo nuestra autonomía territorial, para alcanzar la vida plena, para vivir bien, con una visión solidaria, de esta manera ser los motores de la unidad y el bienestar social de todos los bolivianos, garantizando el ejercicio pleno de todos los derechos».

[…] Nuestra decisión de construir el Estado Plurinacional basado en las autonomías indígenas, originarias y campesinas, debe ser entendida como un camino hacia nuestra autodeterminación como naciones y pueblos, para definir nuestras políticas comunitarias, sistemas sociales, económicos, políticos y jurídicos, y en este marco reafirmar nuestras estructuras de Gobierno, elección de autoridades y administración de justicia, con respeto a formas de vida diferenciadas en el uso del espacio y el territorio»14MAS, informe de la mayoría: «Por un Estado Unitario Plurinacional Comunitario y la autodeterminación de naciones originarias, pueblos indígenas y campesinas». Comisión Visión de País. Asamblea Constituyente. Julio, 2007..

Por su parte, algunos académicos, ya desde antes de la misma Asamblea Constituyente, fueron trabajando el concepto de plurinacionalidad con posicionamientos no necesariamente coincidentes, aunque con una referencia en común: el círculo de estudios epistemológicos «la Comuna»15Álvaro García Linera, Luís Tapia Mealla y Raúl Prada constituyen un núcleo intelectual que ha realizado una sustanciosa y nutrida cantidad de publicaciones desde escenarios diferenciados: la academia, la función pública, la Asamblea Constituyente, y los escenarios de la función pública postconstituyente .

Oscar Vega sintetizará las ideas de este círculo estableciendo que el Estado Plurinacional se constituye en un «eje articulador democrático, garantía constitucional para los procesos de descentralización, desconcentración y descolonización»16Cfr. Reflexiones sobre la transformación pluralista. En La transformación pluralista del Estado. Álvaro García Linera, Luis Tapia Mealla, Raúl Prada Alcoreza. La Paz: Muela del Diablo, 2007: 13-21-88 .

La percepción de que Bolivia es una sociedad multicivilizatoria17Cfr. «Estado Plurinacional: Una propuesta democrática y pluralista para la extinción de la exclusión de las naciones indígenas». En La transformación pluralista del Estado. Álvaro García Linera, Luis Tapia Mealla, Raúl Prada Alcoreza. La Paz: Muela del Diablo, 2007: 21-88., multisocietal18Cfr. «Una reflexión sobre la idea de Estado Plurinacional». En Observatorio social de América Latina. Año III, n.° 22, septiembre de 2007: 47-61. y yuxtapuesta19Cfr. «Articulaciones de la complejidad». En La transformación pluralista del Estado. Álvaro García Linera, Luis Tapia Mealla, Raúl Prada Alcoreza. La Paz: Muela del Diablo, 2007: 202-270.; apunta a un modelo Estatal que recoge la realidad y la constitucionaliza.

Desde otra vertiente, lo «plurinacional comunitario» pone en pie de igualdad los derechos individuales con los colectivos; los de género con los generacionales; los de indígenas y no indígenas; los culturales y los políticos; la naturaleza con el ser humano…

Para la consecución de la democracia igualitaria, establece que los recursos son de propiedad social, de propiedad del pueblo boliviano. Y que por lo tanto solo su redistribución igualitaria puede generar condiciones de justicia social.

Para todo ello se ha propuesto dos vías de transformación: desde el Estado, desde la sociedad, Fernando García Yapur nos dice que20Cfr. «Estado Plurinacional». Documento interno de la REPAC, 2007. Ver Martínez Dalmau, Rubén su. El proceso constituyente boliviano en el marco del nuevo constitucionalismo latinoamericano. La Paz: Enlace, Oxfam, Gran Bretaña, 2008.:

«La idea de Estado Plurinacional se remonta a reivindicaciones de los movimientos indígenas de las tierras bajas que a finales de los 80 emergieron con gran fuerza para luego constituirse en una propuesta generalizada del movimiento campesino e indígena de todo el país. La idea en su origen estuvo vinculada a las demandas de territorio y autonomía para los pueblos y naciones indígenas de las tierras bajas, en el sentido de defender y proponer un nuevo marco institucional donde se reconozcan las formas de autogobierno, territorio, cultura e identidad propias. A la fecha esta propuesta expresa la ‘visión de país’ de los movimientos sociales e indígenas y del MAS en la Asamblea Constituyente. La propuesta en el fondo presupone una revisión histórica de nuestra sociedad y una transformación radical de la organización horizontal y vertical del Estado”.

Y agrega más adelante:

«Respecto a lo primero, se abre la posibilidad de que la democracia, como sistema de incorporación de la sociedad en los procesos de decisión colectiva, sea el principio básico de la conformación y legitimidad de los poderes públicos. Con ello, en realidad se quiebra la idea estática de que solo pueden existir tres poderes del Estado (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) y la inmanencia fáctica de las disposiciones legales; pues se sostiene que el Estado y su red institucional se organizan sobre la base del reconocimiento radical de la pluralidad de fuentes y formas de poder y Gobierno que la sociedad construye sobre si misma […]
Así, en suma el Estado Plurinacional en lo que concierne a la estructura horizontal del poder es la expresión de un Estado radicalmente democrático, ya que no existe un fundamento último que dé cuenta a la organización institucional del Estado que no sea la voluntad plural de la sociedad para afirmar sus propias reglas y procedimientos de Gobierno…”

Respecto a lo segundo, la organización vertical del Estado Plurinacional, es quizás el ámbito más radical de la propuesta, pues implica el tema del territorio y/o el espacio, locus, donde se ejerce el poder y la autoridad. Supone en otras palabras el reconocimiento de las formas de afirmación de las identidades colectivas, la diferencia, así como la superación de la exclusión y discriminación étnica-cultural, de clase y de género.
El proyecto de Estado Plurinacional no se enmarca en el campo del capitalismo como modelo de sociedad a seguir e imitar, implica la construcción de uno nuevo, basado en el respecto y la defensa de la vida como principio rector. De esta forma, el Estado Plurinacional está orientado a redistribuir la riqueza producida para la consecución continua de igualdad y justicia, esto es, el vivir bien. En otras palabras, un Estado que defiende y garantiza la igualdad de los miembros de su comunidad en el marco de la pluralidad y las diferencias culturales.

Pensar desarrollo normativo e institucional desde estos datos, ya es un problema mayúsculo, todo un desafío…

La idea de Estado Plurinacional puede leerse en clave de desarrollo normativo constitucional de la siguiente forma:

Artículo 1. Nueva Constitución Política de Bolivia .

Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país.

Por tanto:

Bolivia constituye su Estado en:

  • Unitario (núcleo pétreo).
  • Social de derecho (vertiente social de la matriz liberal).
  • Plurinacional (constitucionalización de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y su prexistencia colonial21Naciones Unidas contiene la siguiente definición: «Son comunidades, pueblos y naciones indígenas los que, teniendo una continuidad histórica con las sociedades anteriores a la invasión y precoloniales que se desarrollaron en sus territorios. Se consideran distintos de otros sectores de las sociedades que ahora prevalecen en esos territorios o en parte de ellos. Constituyen ahora sectores no dominantes de la sociedad y tienen la determinación de preservar, desarrollar y transmitir a futuras generaciones sus territorios ancestrales y su identidad étnica como base de su existencia continuada como pueblo, de acuerdo con sus propios patrones culturales, sus instituciones sociales y sus sistemas legales». (Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías de las Naciones Unidas, Estudio del Problema de la Discriminación contra las Poblaciones Indígenas, Doc. ONU E/CN.4/Sub.2//1986/7/Add.4, párr. 379 [1986]) citado por James Anaya en Los pueblos indígenas en el derecho internacional. Madrid: Trotta, 2005: 24.2008.).
  • Comunitario (eje de redistribución de la riqueza social como bien común).
  • Libre (caracterización histórica y política).
  • Independiente (que no está sujeto a ninguna potencia extranjera).
  • Soberano (Que puede tomar decisiones en base a la voluntad del pueblo).
  • Democrático (se sustenta en el voto liberal).
  • Intercultural (que se ejerce en calidad de iguales culturalmente hablando).
  • Descentralizado (un sistema de Gobierno que descentraliza el poder estatal, aunque bajo control del Gobierno central).
  • Con autonomías (delega facultades legislativas a gobiernos departamentales de base igualitaria).
  • Bolivia se funda en:
  • La pluralidad (la forma en que nosotros vemos la diversidad).
  • El pluralismo (la forma en que los ajenos ven nuestra diversidad).
  • Político (relaciones de poder político).
  • Económico (relaciones económicas).
  • Jurídico (estructuras judiciales y saberes jurídicos).
  • Cultural (saberes culturales).
  • Lingüístico (manejo idiomático).

Esta estructura constituye, el punto de partida para el desarrollo normativo, pero a esto tiene que añadirse, tal como arriba lo planteamos, la constitucionalidad de la descolonización como función estatal hacia adentro y hacia fuera del mismo Estado.

Para ello la siguiente batería de artículos sirven como ejes de referencia inexcusables para el desarrollo normativo:

Artículo 8.

I. El Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble).

II. El Estado se sustenta en los valores de unidad, igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio, igualdad de oportunidades, equidad social y de género en la participación, bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución y redistribución de los productos y bienes sociales, para vivir bien.

Artículo 9. Son fines y funciones esenciales del Estado, además, de los que establece la Constitución y la ley:

  1. Constituir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización, sin discriminación ni explotación, con plena justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales.
  2. Garantizar el bienestar, el desarrollo, la seguridad y la protección e igual dignidad de las personas, las naciones, los pueblos y las comunidades, y fomentar el respeto mutuo y el diálogo intracultural, intercultural y plurilingüe.
  3. Reafirmar y consolidar la unidad del país, y preservar como patrimonio histórico y humano la diversidad plurinacional.
  4. Garantizar el cumplimiento de los principios, valores, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución.
  5. Garantizar el acceso de las personas a la educación, a la salud y al trabajo.
  6. Promover y garantizar el aprovechamiento responsable y planificado de los recursos naturales, e impulsar su industrialización, a través del desarrollo y del fortalecimiento de la base productiva en sus diferentes dimensiones y niveles, así como la conservación del medio ambiente, para el bienestar de las generaciones actuales y futuras.

Como podrá advertirse, en estos artículos, se pone especial énfasis en principios que tienen que ser promovidos desde el Estado:

  • ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón),
  • suma qamaña (vivir bien),
  • ñandereko (vida armoniosa),
  • teko kavi (vida buena),
  • ivi maraei (tierra sin mal) y
  • qhapaj ñan (camino o vida noble).

Pero al mismo tiempo se incorpora valores como la22Un desarrollo de estos conceptos puede verse en el reciente Decreto Supremo de Organización del Poder Ejecutivo. Gaceta Oficial de la República de Bolivia. Febrero de 2009. :

  • unidad
  • igualdad
  • inclusión
  • dignidad
  • libertad
  • solidaridad
  • reciprocidad
  • respeto
  • complementariedad
  • armonía
  • transparencia
  • equilibrio
  • igualdad de oportunidades
  • equidad social y de género en la participación
  • bienestar común
  • responsabilidad
  • justicia social
  • distribución y redistribución de los productos y bienes sociales… para Vivir Bien.

Como cierre de esta parte se establece constitucionalmente que son fines «esenciales» del Estado:

  1. Constituir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización, sin discriminación ni explotación, con plena justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales.
  2. Garantizar el bienestar, el desarrollo, la seguridad y la protección e igual dignidad de las personas, las naciones, los pueblos y las comunidades, y fomentar el respeto mutuo y el diálogo intracultural, intercultural y plurilingüe.
  3. Reafirmar y consolidar la unidad del país, y preservar como patrimonio histórico y humano la diversidad plurinacional.
  4. Garantizar el cumplimiento de los principios, valores, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución.
  5. Garantizar el acceso de las personas a la educación, a la salud y al trabajo.
  6. Promover y garantizar el aprovechamiento responsable y planificado de los recursos naturales e impulsar su industrialización, a través del desarrollo y del fortalecimiento de la base productiva en sus diferentes dimensiones y niveles, así como, la conservación del medio ambiente, para el bienestar de las generaciones actuales y futuras.
    Estos artículos constituyen el marco epistemológico general23En el sentido en que Tomas Khun le da sistemática a las revoluciones científicas. Para profundizar el tema ver de Noguera, Albert . Constitución, plurinacionalidad y pluralismo jurídico en Bolivia. La Paz: Enlace, Oxfam, Gran Bretaña, 2008. 2008. para el desarrollo normativo, de lo institucional estatal, de la construcción de ciudadanía, de la legislación ordinaria, de la legislación sustantiva y adjetiva, de las políticas económicas, de las políticas públicas, de todo lo que implica construir un país.

Las ruinas heredadas del modelo estatal neoliberal, son todavía grandes esclusas ideológicas que impiden ver —con claridad— los mensajes de la NCPE. El derecho como saber y como tecnología discursiva de verdad y verdad poder, se encuentra recluido en un constitucionalismo tradicional que niega su realidad y evade su posibilidad de transformación.

5. Constitucionalismo emancipatorio
y desarrollo normativo

Sin pretender agotar el debate, conviene de inicio, ir estableciendo algunas pautas generales de la nueva Constitución y su horizonte político.

Si lo «Plurinacional» es la constitucionalización de la realidad excluida, vale decir la indígena originaria campesina y lo «comunitario» es la redistribución de la riqueza social que produce el país, ¿qué consecuencias tendrá en su desarrollo constitucional?

En líneas generales el potencial epistemológico de la nueva Constitución no se agota en lo literalmente expuesto, sino en la programación política del mismo.
Esto puede aclararse, ya no desde la formación tradicional del derecho, sino y precisamente de su crítica política y epistemológica.

El nuevo derecho que programa la Constitución Política encuentra sus raíces en la resistencia indígena y esa resistencia no se ha hecho con ayuda del conocimiento jurídico tradicional, al contrario, el nuevo derecho emerge desde vertientes clandestinas, pero fuertemente real. El nuevo derecho, aquel que se sostiene en lo Plurinacional comunitario es el punto de ruptura con la regulación social y el punto de partida de la emancipación social, con la construcción de la igualdad material o democracia igualitaria.

Para lograr esa democracia se requiere una visión general de las ciencias sociales, y es que estas fueron atrapadas, en la sola y exclusiva idea de «regulación social», que deviene directamente en la perpetuación del capitalismo y no en su quiebre y/o superación política.

Efectivamente como lo plantea Boaventura de Soussa Santos24Cfr. «En búsqueda de un nuevo paradigma crítico» en Conocer desde el Sur: Para una cultura política emancipatoria. La Paz: Plural, CLACSO – CIDES – UMSA, 2008: 28.:

«Dentro del proyecto de la modernidad podemos diferenciar dos formas de conocimiento. De una parte, el conocimiento como regulación social, cuyo punto de ignorancia es denominado caos y cuyo punto de conocimiento es llamado orden. De la otra. El conocimiento como emancipación, cuyo punto de ignorancia es llamado colonialismo y cuyo punto de conocimiento es denominado solidaridad».

En otro lugar, el mismo autor nos aclara que»25Ver «De lo posmoderno a lo poscolonial y más allá de ambos» en Conocer desde el Sur: Para una cultura política emancipatoria. La Paz: Plural, CLACSO – CIDES – UMSA, 2008.:

«La tensión entre regulación social y emancipación social forma parte de dos de las principales tradiciones teóricas de la modernidad occidental, el liberalismo político y el marxismo. Las diferencias entre ellas son significativas, mientras que el liberalismo político confina las posibilidades de emancipación al horizonte capitalista, el marxismo concibe la emancipación en un horizonte postcapitalista»

Este conocimiento —dice Boaventura de Soussa Santos—, como emancipación solo es posible, si se enfrenta a tres desafíos:

  1. Del monoculturalismo al multiculturalismo…
  2. La profesionalización del conocimiento es necesaria, pero únicamente en cuanto la aplicación del conocimiento compartido y desprofesionalizado sea también viable en aras de la solidaridad
  3. De la acción conformista a la acción rebelde como marco de acción social.

El primer desafío, ha encontrado respuestas en clave de Plurinacional, al menos en las Constituciones de Bolivia y Ecuador.

El segundo desafío, ha logrado incorporarse en diversos lugares de la Constitución (educación, Consejo de la Magistratura, saberes indígenas en igualdad jerárquica que los saberes académicos, etc.).
El tercer desafío, plantea la construcción de una subjetividad altamente politizada y no adormecida, y la Constitución entrega esa misión no solo a la educación primaria, sino y también a la universitaria.

En este contexto la descolonización es la misión fundamental de los programas normativos y ello es así porque:

«Desde el siglo XV el capitalismo no es pensable sin el colonialismo ni el colonialismo es pensable sin el capitalismo.

Aunque mutuamente constituidos, capitalismo y colonialismo no deben ser confundidos. El capitalismo puede desarrollarse sin el colonialismo como una relación política, tal como la historia lo demuestra, mas no puede desarrollarse sin el colonialismo como relación social, esto es: la colonialidad del poder y del saber».

Ahora es posible señalar con toda certeza que el desarrollo normativo programado en la Constitución parte de una lucha frontal contra la colonialidad del poder y el saber, contra el capitalismo organizado desde el centro en detrimento de las periferias, contra las relaciones sociales típicamente coloniales en nuestras sociedades.

Lo emancipatorio del desarrollo normativo debe entenderse, entonces, como un «proceso en marcha», no hay recetas ni libros señeros, no se tiene moldes ni escaparates que oferten los resultados.

De hecho, no se tiene un modelo acabado, estamos en manos de la creatividad, las urgencias de la realidad y las posibilidades igualitarias que ofrece un modelo económico y político que privilegia al ser humano individual y colectivo.

Por tendencias de la historia, en materia de desarrollo normativo, tenemos entre manos un gran desafío, ser creativos ante las urgencias de la dignidad del ser humano y las exigencias de sociedades donde los excluidos son siempre los que menos derechos gozan.
Transformar Bolivia no pasa por marcar, copiar y pegar, como se está estilando en algunos lugares donde los hacedores de políticas públicas, los asesores de legisladores, los políticos que se van y que vienen, sueñan el Proceso de Cambio o su inviabilización.

Transformar Bolivia pasa por transformar los modelos normativos, diseños institucionales y proyectos de vida, que todavía hoy constituyen una jaula de hierro colonial, aunque travestida de moderna.

Por ello, los lugares donde el desarrollo normativo encuentra su desafío emancipatorio constituyen una trípode política sustancial a toda democracia igualitaria:

Modelos normativos (Desarrollo legislativo)
Diseños institucionales (construcción de institucionalidad y burocracia)
Proyectos de vida (óptimo social de dar y no pedir)

Sin duda, los legisladores tienen entre manos y cerebros una gran responsabilidad: cimentar en las leyes de desarrollo útiles para la patria plurinacional comunitaria autonómica.

El mensaje igualitario es, entonces, que tanto los modelos normativos como los diseños institucionales y los proyectos de vida, hagan su giro copernicano privilegiando al ser humano y no al capital, privilegiando la dignidad de las bolivianas y bolivianos, dignificando la patria nueva.
Finalmente, transformar Bolivia pasa por la cuestión económica. Efectivamente, si la economía sigue rindiendo pleitesía al capitalismo, todo lo que se haga en materia de normatividad, institucionalidad y proyectos de vida, serán vanos esfuerzos estatales, mucha buena voluntad y poca efectividad en economía política.

La única forma de salvar a la humanidad del desastre capitalista es luchando contra el capitalismo, lo dijo el presidente Evo Morales y existe mucha humanidad que cree firmemente en ello, aunque en ello también se les vaya la vida.

La única forma de salvar la Pachamama del desastre global, es luchando contra el capitalismo, eso está claro, muy claro, demasiado claro como para pasarse por alto el detalle en materia de desarrollo normativo, diseño institucional y proyectos de vida.

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Idón Moisés Chivi Vargas

Abogado orureño. Asesor de CONAMAQ. Director General en el Ministerio de Culturas y Turismo. Escribió artículos como: Planeta plurinacional y ciudadanía universal: Dos tesis para el mundo (2017); Bartolina Sisa y el siglo XXI (2016); Propuestas para la Cumbre Judicial (2016); Bolivia tiene un solo horizonte: #MarParaBolivia (2015); Bolivia: 6 de agosto y los indios (2015); Parotani: La memoria como arma (2015); COMCIPO: La batalla en las redes sociales (2015); Canedo vs. Oliva en el triángulo de las bermudas (2015); ¿Quieren colgar a Evo? (2015).


Nota: Artículo extractado de la publicación Materiales para la descolonización de la Justicia y el Derecho. Bolivia. 2012.