Desconfiguración, desarreglo y declinación:

Crisis del orden internacional unipolar

Helena Argirakis Jordán
Publicado en abril 2019 en La Migraña 30
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Un mundo en desarreglo

La concepción de «mundo en desarreglo» de Richard Haass1Richard Haas: Presidente del Consejo de Relaciones Exteriores y Asesor Senior del Medio Oriente para el ex Presidente (Estadounidense) George W. Bush., el ex asesor del Presidente estadounidense George W. Bush, sostiene que la tendencia mundial para las próximas décadas es la del Orden Internacional en desconfiguración, desarreglo y/o declinación, ya que el espíritu de la declaración del entonces Presidente Bush (Septiembre de 1990) con su visión del Nuevo Orden Mundial… “más libre de las amenazas del terror, más fuerte en la búsqueda de justicia y más seguro en la conquista por la paz”, es inconcebible para un Presidente estadounidense en la actualidad.

Haass argumenta que al contrario, en la actualidad, “Donald Trump, el 45º Presidente de los Estados Unidos hereda un mundo en considerable desarreglo, que en muchos casos aparece estar girando fuera de control”2On President Trump´s To-Do List: Fixing a World in Disarray. Richard Haass. 23 Jan. 2017 Haass sostiene que a pesar de la mayor complejidad de los asuntos internacionales – desde el ciberespacio, el comercio, el cambio climático, los refugiados y otros – los desafíos del presente son mucho mayores que las actuales respuestas y capacidades institucionales del sistema internacional, por lo que el concepto de “comunidad internacional” puede ser utilizado y aludido con gran frecuencia, pero en la realidad, muy poca comunidad internacional existe en los hechos.

Entre las causas u orígenes del mundo en desarreglo, Haass identifica las reacciones y desbordes a la globalización, la decadencia de las instituciones que regulan el comercio internacional, la inhabilidad de las instituciones globales a adaptarse a los nuevos desafíos, el renovado ascenso del nacionalismo y populismos de derechas de cara a los flujos de los refugiados internacionales, la perdida de movilidad o ascenso social y la resultante inequidad, la perdida de trabajos debido a la innovación tecnológica, así como las manifestaciones de la actual competencia política global que hacen las reformas necesarias (en el campo internacional) imposibles. Por otro lado, agrega que la reciente campaña presidencial (de Donald Trump) y la transición política en los Estados Unidos, mandó un mensaje al mundo que muchos preceptos y lineamientos de la política interna y externa estadounidense pueden no seguir siendo válidas3On President Trump´s To-Do List: Fixing a World in Disarray. Richard Haass. .

“…el siglo XXI será extremadamente difícil de manejar, representando una ruptura de aproximadamente cuatro siglos de historia –considerados como la era moderna– que le precedieron.”

“…luego de la caída del Muro de Berlín en 1989 y la finalización de la Guerra Fría, un nuevo Orden Mundial no emergió, como algunos pronosticaron. En su lugar, la relativa estabilidad del mundo Bipolar, dio paso a un mundo Multipolar, producto de los impulsos de la globalización, proliferación nuclear y acelerados cambios tecnológicos”.

“…el mundo actual está simultáneamente más interconectado y más sujeto de fuerzas de fragmentación”.

“…los cambios en algunos países –Brexit, la campaña de `America First´ de Donald Trump– pueden interrumpir el equilibrio internacional”4A World in Disarray. American Foreign Policy and the Crisis of the Old Order. Richard Haass. Penguin Press. 339 Págs. 2018. (Traducción propia)

En otro texto, Haass plantea el argumento de que el poder global de EEUU no se ha extinguido, sino que EEUU voluntariamente y por elección está abdicando poder, liderazgo y responsabilidades en el Sistema Internacional, teniendo el cuidado y la previsión de alertar que abdicación no significa aislacionismo en materia de presencia internacional estadounidense.5America and the Great Abdication. Don´t Mistake Donald Trump´s Withdrawl from the World for Isolationism. Richard Haass. Dec. 28 2017

“Cuando grandes poderes se extinguen, como inevitablemente sucede, normalmente es por dos razones: algunos poderes se agotan a sí mismos por extralimitarse en su alcance internacional, baja inversión, o poco cuidado y atención a los asuntos domésticos o una mezcla de ambas. Este fue el caso de la ex URSS. Otros poderes pierden su posición privilegiada con la emergencia de nuevos y renovados poderes; esto describe lo que pasó con Francia y Gran Bretaña en el caso del ascenso de Alemania luego de la Primera Guerra Mundial y, de manera más benigna, con los poderes europeos y el ascenso de EE. UU. durante y después de la Segunda Guerra Mundial. En alguna medida, EE. UU. está enfrentando una versión de lo anterior –en el contexto de lo que Fareed Zakaria ha denominado `el ascenso del resto´– siendo la emergencia de China el evento más significativo. Sin embargo, EE. UU. introduce una tercera posibilidad por medio de la cual una confiscación de poder provee una ventaja internacional: la abdicación o la voluntaria renuncia de poder y responsabilidad. Sobreviene más por elección propia que por circunstancias domesticas o externas. Por lo tanto, abdicación no es aislacionismo”.

“Bajo Donald Trump, la política exterior de EE. UU. muestra señales claras de retiro significativo. Apoyo para alianzas, libre comercio, preocupación por cambio climático y defensa o promoción de la democracia y derechos humanos –liderazgo estadounidense per se– estos y otros fundamentos de la política exterior estadounidense han sido cuestionados y, más de una vez, rechazados. Trump es el primer Presidente de la Segunda Pos Guerra Mundial de percibir que las cargas del liderazgo mundial son mayores que los beneficios. Como resultado, EE. UU. ha cambiado de ser el principal preservador del Orden Internacional a ser el principal disruptor de dicho Orden”.

Como podemos apreciar en el análisis de Richard Haass, parte de la intelectualidad orgánica de Estados Unidos admite abiertamente que el Proyecto Unipolar Global estadounidense, contenido en el Nuevo Orden Mundial o la denominada globalización, no emergió o fracasó y actualmente el complejo militar–industrial–financiero o Estado Corporativo (Establishment) como podemos caracterizar a Estados Unidos, se encuentra ante una disrupción (genuina o provocada) del Orden Internacional. Las principales interrogantes que surgen a colofón cuestionan el rol de EE. UU. y motivaciones ulteriores en dicha disrupción del Orden Internacional.

Por lo tanto, resulta llamativo indagar si las causas de la desconfiguración del Orden Internacional se deben a que los desbordes y desregulación de la globalización genuinamente afectaron la posición de poder de EEUU en el Sistema Internacional, minando su hegemonía global y posibilitando la emergencia de nuevos actores e inclusive nuevos polos de poder o –por el contrario– estamos ante una transición planificada (por los intereses estratégicos estadounidenses) en el sistema internacional que conduce al desmantelamiento del viejo Orden del Sistema de Estados creado históricamente desde tiempos de Westfalia, la eliminación de algunos efectos remanentes del Sistema de Yalta u Orden Bipolar y (como indica Haass) las “cargas” para EE. UU. en términos de ejercicio efectivo de poder, liderazgo y responsabilidades en el Sistema Internacional, para más bien dar pie a lo que algunos autores llaman la “apolaridad” o la “cero-polaridad”. Esta puede entenderse como –algunos autores plantean– el “caos controlado o la geopolítica del caos”, lo que equivale a una situación de transición o desmontaje del Sistema Internacional para permitir al presente ciclo o etapa del capitalismo deshacerse de las últimas barreras formales, legales e institucionales6Algunas de las barreras formales, legales e institucionales estarían contenidas en la estructuración del Estado moderno, el Sistema de Internacional de Estados cuya genealogía se remonta al Sistema Europeo de Estados en Westfalia en 1648, el derecho internacional, la presunción de que todos los Estados ejercen Soberanía y autodeterminación independientemente de (lo limitado de) sus factores, recursos de poder y las correlaciones de fuerzas en que se encuentra dicho Estado en el Sistema Internacional, así como considerar que el Estado es el principal sujeto geopolítico en la actualidad. que impiden la apropiación irrestricta del excedente en el tablero mundial.

En este sentido, cabe preguntarse si el Orden Internacional en desarreglo o desconfiguración y la “voluntaria abdicación” de poder, liderazgo y responsabilidades estadounidenses en el Sistema Internacional postulados por Haass, no son más bien estrategias acordadas por el Deep State (o Estado Profundo) norteamericano a manera de inducir la situación de apolaridad o cero-polaridad, muy convenientes a los intereses estratégicos estadounidenses así como del capitalismo global.

Por último, a tiempo de analizar si la declinación y desmantelamiento del Orden Unipolar es genuina y no provocada por el Imperio Estadounidense para maximizar sus ganancias –minimizando sus cargas, costes y pérdidas– buscaremos explorar la factibilidad de la emergencia de un Sistema Internacional Multipolar, como Proyecto civilizatorio y territorial contra hegemónico al Proyecto Unipolar Global occidental, moderno y atlantista.

Por lo tanto, tomando la concepción y provocación analítica del «mundo en desarreglo» y voluntaria abdicación de poder, liderazgo y responsabilidades estadounidenses en el Sistema Internacional, siguiendo críticamente a Richard Haass, intentaremos explorar las diversas perspectivas y constataciones sobre la desconfiguración, desarreglo y declinación del Orden Internacional, las diversas miradas sobre las posibles causas u orígenes, para reflexionar sobre las posibles articulaciones de nuevo orden-no orden emergente en el Siglo XXI: prevalencia del Unipolarismo, mutación Uni-multipolarismo, transición hacia la Apolaridad o No Polaridad y factibilidad de la multipolaridad.

La reflexión sobre las posibles configuraciones del Orden Internacional es verdaderamente importante en el presente, ya que nos dará indicadores sobre los escenarios prospectivos en el ámbito del sistema internacional, en el entendido de que estos serán los contextos en los que posiblemente se moverán los actores internacionales en el futuro próximo. Por ende, caracterizar y analizar el Orden Internacional en desconfiguración, desarreglo y declinación, la transición hacia el Orden No Polar y la factibilidad de la emergencia de un Sistema Internacional Multipolar, se vuelve una tarea imprescindible para todos los Estados.

Escenario mundial en desconfiguración, desarreglo y/o declinación

Como ya analizamos, actualmente el mundo se encuentra en un proceso de “desconfiguración, desarreglo” o ante un Orden Internacional7Orden Internacional: disposición de los actores dentro del sistema internacional donde las ideas, estructuras y actores hegemónicos juegan un papel preponderante a la hora de definir las reglas de juego en las Relaciones Internacionales entre los Estados. (Varios autores) (Stanley Hoffman) en progresiva “declinación” (World in Disarray según Richard Haass), habida cuenta que dicho Orden Internacional –que es tributario del Sistema de Estados de Westfalia (1648) y contemporáneamente, se estructuró en base a las correlaciones de fuerzas emergentes de la Segunda PosGuerra Mundial (+1945)– está siendo tensionado ante la presencia de nuevos polos de poder en el mundo que desafían la unipolaridad estadounidense.

Es decir, a pesar de la absoluta superioridad militar estadounidense (considerando que a EE. UU. se lo puede caracterizar como un “complejo militar–industrial–financiero”, según P. Baran y P. Sweezy) y luego de los fracasos en su proyecto de dominación en el cercano, medio y lejano Oriente y por el control territorial en Asia Central, se evidencia que EE. UU. no ha podido consolidar su Imperio capitalista–militar mundial y ha comenzado a declinar en superioridad estratégica en otros ámbitos o factores de poder, como en los aspectos económico y/o comercial, donde paulatinamente empieza a desarticularse y declinar el Orden Internacional Unipolar existente desde 1989/+1990, a la finalización del Sistema de Yalta o Bipolarismo asentado en el Bloque Atlantista (EE. UU. y Europa) y el Bloque Soviético (Ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas–URSS).

Por otro lado, se pueden encontrar las causas del deterioro de la hegemonía global estadounidense ante las consecuencias y desbordes de la aceleración y desregulación de la globalización o el llamado Nuevo Orden Mundial, que consolidaron la emergencia y liderazgo económico y comercial de la República Popular de China (RPCh), así como de las economías del pacifico, el ascenso de nuevas potencias nucleares como Nor Corea e Irán y el progresivo desmantelamiento de las supremacías de los circuitos geoestratégicos en el Atlántico Norte fundados en la modernidad europea, por lo que paulatinamente se ha ido desgastando el Unipolarismo del Bloque europeo–estadounidense, para dar paso a una etapa de transición del Sistema Internacional hacia la progresiva configuración de un mundo multipolar, policéntrico, descentrado y regionalizado.

En palabras del investigador Alexander Dugin, autor de Geopolítica del Mundo Multipolar:

“El momento unipolar ha encontrado un factor muy importante a lo largo de todo el periodo comprendido desde 1991 a 2016: la civilización como una nueva entidad. Este factor, que supera en tamaño al Estado-nación, pero que es más local y regional que el mundo único globalista y el Gobierno mundial de los liberales, no va desaparecer después del completo fallo de la estrategia globalista. Por esta razón es tan importante hoy en día prestar atención a la multipolaridad como una idea, como la estructura de un plan, como un proyecto, como una teoría”8Geopolítica del Mundo Multipolar de Alexander Dugin, ya en español. 17 de Enero de 2017. En http://katehon.com/es/news/geopolitica-del-mundo-multipoolar-de-alexander-dugin-ya-en-español..

Constataciones del Orden Internacional en declinación, desarreglo y desconfiguración en el Siglo XXI

Algunas evidencias que constatan la declinación, desarreglo y desconfiguración del Orden Internacional en el siglo XXI las encontramos en primer lugar en la progresiva mutación, laxitud y descomposición de la institucionalidad del orden post Segunda Guerra Mundial, como el caso de las Naciones Unidas, que resultan obsoletas tanto en su estructura como en su funcionamiento, ya que no reflejan las actuales (y reales) correlaciones de fuerzas, de acuerdo a los remanentes y nuevos paradigmas geopolíticos y disposiciones de Orden Internacional: unipolarismo, uni–multipolarismo, apolaridad o cero polaridad y el emergente multipolarismo.

“Las instituciones que nos Gobiernan y que básicamente estaban controladas por EEUU y sus aliados, ya no funcionan”9Ian Bremer (politólogo estadounidense) citado por Esaúl Álvarez en Geopolítica de la Globalización: El Fin del Paradigma Ilustrado y el Horizonte Multipolar (I)..

Otra muestra del Orden Internacional en desarreglo y desconfiguración lo constituye la declinación o la ralentización de los procesos de integración y cooperación interestatales atlantistas, expresadas en el debilitamiento de la cohesión de la Unión Europea, por el reciente BREXIT o salida del Reino Unido de la Unión, en la lógica de perseguir sus propios intereses estratégicos. A su vez y en contraposición a la hegemonía atlantista moderna, se evidencia el surgimiento de nuevos bloques de integración fuera del eje atlántico norte, como el caso de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), organización intergubernamental conformada en 2001 por Rusia, China, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbquistán (Estados miembros), por Afganistán, India, Irán, Mongolia y Pakistán (Estados observadores) y con socios de dialogo con la presencia de Bielorrusia, Sri Lanka y Turquía. En el espacio sur del globo, la experiencia visionaria de integración contra hegemónica sudamericana con la fundación del CELAC, así como la integración y cooperación entre Estados ex colonias de los imperios europeos, aglutinados en el G-77, la unión de los estados más prósperos del Commonwealth o de la zona económica de las ex Colonias Británicas, el CANZUK (Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido) que aglutina el 14 % de la economía mundial y por su lado, el acercamiento entre la República Popular de la China y la Federación Rusa, en materia de integración energética y de infraestructura vial.

Sin embargo, quizá el elemento más decisivo y notorio de este Orden Internacional en desconfiguración y mutación es la expansión comercial de China hacia las regiones periféricas del Orden Imperial centralizado, ubicadas precisamente sobre el eje pacífico sur: la denominada “nueva” ruta de la seda. (África, Asia, Sudamérica).

En consecuencia, la situación actual del Orden Internacional en desconfiguración, desarreglo o en declinación entraña los siguientes rasgos estructurales a considerar como tendencias en los próximos años:

1) Un unipolarismo anglo-europeo en decadencia pero aún predominante en disputa hegemónica con la emergencia de un multipolarismo pluricultural fáctico, que se articula como proyecto de sistema internacional contra hegemónico. Previo al advenimiento del unipolarismo a fines de la década de los 90, existió la configuración de Orden Internacional Bipolar (1947–1989), en donde solo dos polos o centros de poder tenían los factores o recursos de poder en “comparabilidad simétrica” (es decir, paridad económica, paridad tecnológica y paridad estratégica militar) como para definir el proceso de toma de decisiones, las reglas de juego y la delimitación geoestratégica o territorial de la política de bloques en el sistema Internacional. En la práctica, EE. UU. y la ex URSS tenían un equilibrio “de jure y de facto” que configuraba el “bipolarismo estratégico”, basado en el dualismo político e ideológico, así como el dualismo de sistemas económicos productivos. Ante el derrumbe del Sistema de Yalta o el Bipolarismo entre 1989 (caída del Muro de Berlín) y 1991 (desmembramiento de la URSS), sobrevino el “Proyecto Unipolar Global”, basado en la tesis del “Fin de la Historia” (F. Fukuyama, 1992) que entrañaba un agudo proceso de homogenización ideológica, política, cultural, económico y social por medio de la globalización del modelo neoliberal en la economía–mundo, de la democracia liberal representativa en el sistema–mundo y la irradiación o universalización de los valores de “occidente o americanización” en la cultura–mundo capitalista.

A su vez, el “unipolarismo” se expresó por medio de la superioridad táctica–estratégica–tecnológica del complejo militar–industrial–financiero estadounidense (y de la OTAN); sin embargo, a pesar de lo anterior, la unipolaridad decadente aún coexiste con vestigios del viejo Sistema de Estados de Westfalia (de jure), a la vez conserva ciertos equilibrios de poder y respetos hacia la Federación Rusa, como orden remanente del Sistema Bipolar. Es decir, actualmente dicho Unipolarismo se encuentra interpelado por contradicciones agudas entre un Sistema de estados basados en los principios de soberanía, autodeterminación y derecho internacional, enfrentados a los intereses estratégicos de Estados Unidos en el mundo y las nuevas o emergentes correlaciones de fuerzas producto del fracaso del Proyecto Unipolar Global del polo hegemónico.

En la actualidad presenciamos la declinación o decadencia del Orden Internacional Unipolar, ante la reducción del rol de EE. UU. como Imperio Militar Mundial, ya que el quid histórico del Unipolarismo ha consistido en constatar “si los Estados Unidos son capaces de soportar solos la carga del Imperio Mundo Global.” (Alexander Dugin, 2016)10La Multipolaridad. Definición y Diferenciación entre sus Significados. Alexander Dugin. 15.01.2016 En https://www.geopolítica.ru/es/artcle/la-multipolaridad-definición-ydiferenciación-entre-sus-significados . Algunos eventos de la última década –“como los intentos de balcanización del cercano y medio Oriente promovido por EEUU y la OTAN, a través de la geopolítica del caos, a fin de obtener recursos naturales”11Las Nuevas Realidades de la Multipolaridad Mundial. Miguel Ángel Barrios. 30.08.2016 En https://www.geopolítica.ru/es/article/las-nuevas-realidades-de-la-multipolaridad-mundial y control territorial– han resultado no solo un fracaso para el Proyecto Unipolar Global, sino que también han incidido en la conformación de alianzas y la promoción de nuevos polos de poder (Rusia, Irán, China) en el Sistema Internacional.

Por lo tanto, la afirmación de “voluntaria abdicación” de poder, liderazgo y responsabilidades estadounidenses en el Sistema Internacional postulados por Haass resultan por lo menos cuestionables, cuando más bien nos encontramos ante las resistencias de un mundo civilizatorio y culturalmente diverso, con nuevas economías y territorialidades emergentes, que deciden emprender innovadoras relaciones económicas y comerciales no tradicionales con sus pares, prescindiendo de los circuitos comerciales monopólicos desarrollados por los Imperios Europeos y sus herederos. Encontramos que el multipolarismo como idea, como estructura de un plan, como proyecto y como teoría se basa entre otros, en el neoeurasianismo como cosmovisión, así como tendencia planetaria y proyecto de integración, basados en la filosofía de la pluralidad/pluralismo (el pluriversum en lugar del universum), la igualdad de derechos de las culturas y la pluralidad de los lugares hasta la pluralidad de los tiempos12Alexander Dugin. Geopolítica del mundo multipolar..

2) La disputa internacional por un Orden (neo)imperial (re)centralizado en los países desarrollados frente a un mundo cada vez más policéntrico, descentrado y regionalizado. Evidenciamos que en una década, “la hegemonía global y la legitimidad estadounidense comenzaron a deteriorarse y que ninguna potencia parece emerger con la capacidad e intención de llenar el vacío de poder”13Esaúl R. Álvarez. Geopolítica de la globalización: El fin del paradigma ilustrado y el horizonte multipolar (I). 31.10.2016 En https://www.geopolítica.ru/es/article/geopolítica-de-la-globalización-el-fin-del-paradigma-ilustrado-y-el-horizonte-multipolar ante la declinación del Orden Unipolar. Sin embargo, también evidenciamos los esfuerzos del centro (neo)imperial por mantener, recobrar y recentralizar el control del Orden Internacional; es decir, mantener la consistencia del Unipolarismo o transitar hacia un Sistema de Uni-multipolaridad (Helio Jaguaribe, citado por Miguel Ángel Barrios) en donde se constata “el dominio absoluto de la superioridad militar, (a pesar de que) en otras dimensiones empezaba a declinar y compartir ese poder”14Miguel Angel Barrios. Las nuevas realidades de la multipolaridad mundial. .

Otros autores trabajan el escenario de la a-polaridad (Ian Bremer) o cero – polaridad (Geydar Dzhemal) afirmando que vivimos “una despolarización acelerada causada por la falta de liderazgo de las potencias occidentales clásicas (EE. UU. y la Unión Europea) y la escasa intención de asumir tal responsabilidad por parte de las potencias emergentes, en particular China”15E. Álvarez. Geopolítica de la globalización: El fin del paradigma ilustrado y el horizonte multipolar (I). . La apolaridad se plantea como un escenario mundial caótico, complejo, inestable e impredecible en el cercano futuro, pero a pesar de lo anterior, los ejes emergentes del sur y la zona eurasiática (como espacios geográficos y como territorios contra-hegemónicos) se mantienen en una disposición “policéntrica” o con múltiples centros o polos geoestratégicos, descentrados o no centrados en un solo eje geográfico–referencial como el caso del eje atlántico norte y el “occidente” y regionalizado, es decir basado en lógicas territoriales locales de coordinación política, integración e intercambio económico–comercial.

Por lo tanto, luego de la finalización de la etapa de la Posguerra Fría y el auge del Orden Unipolar entre 1990 y el año 2001, los desplazamientos geopolíticos en el mundo son importantes, por lo que Estados Unidos emprende un “reordenamiento integral del Sistema Mundial, reordenamiento que tiene en el Cercano y Medio Oriente, así como en el Asia Central sus principales espacios de manifestación. En ambos espacios la geopolítica –la intersección y gravitación de los factores materiales y espaciales en el diseño y práctica de la política exterior ha retornado y adquirido relevancia en el despliegue estratégico de los EEUU. El dato geopolítico más novedoso de la globalización es que EEUU se ha vuelto una potencia asiática…”16Miguel Ángel Barrios. Las causas geopolíticas estructurales de la decadencia de los EEUU. 17.09.2016 En https://www.geopolítica.ru/es/article/las-causas-geopolíticas-estructurales-de-la-decadencia-de-los-eeuu .

3) El bloque histórico unipolar del eje del Atlántico Norte en disputa con la emergencia y consolidación de los espacios multipolares del eje Pacífico Sur. Algunos autores prevén que el caos resultante de despolarización acelerada o la transición hacia la apolaridad “se nutre básicamente del debilitamiento y la demolición controlada de los Estado Nación clásicos –formados al fragor del Sistema de Estados Europeo de Westfalia en 1648– que a través del proceso globalizador han sido reducidos a instituciones gestoras de población, pero carentes de Soberanía real”17E. Álvarez. Geopolítica de la globalización: El fin del paradigma ilustrado y el horizonte multipolar (I). E. Álvarez..

En este contexto, Esaúl Álvarez señala que la globalización no sólo ha demolido el concepto de Soberanía del Estado Nación moderno, especialmente en el campo de la política exterior, sino que los efectos del desborde y desregulación de la Globalización han socavado la autonomía misma del Estado en el ámbito del Sistema Internacional, minando la condición del Estado como actor de primer nivel en las Relaciones Internacionales. Las consecuencias de lo anterior son mucho más profundas, ya que atentan contra la pervivencia histórica de la unidad política denominada Estado moderno, y ponen en tensión la noción del Estado como “sujeto geopolítico”, ya que los factores poder–territorio–población y la gestión efectiva de la Soberanía se ven debilitados por los impactos supra estatales y sub nacionales de la globalización.

En el contexto del desborde de la globalización se van gestionando nuevas soberanías fácticas de actores transnacionales privados, que administran nuevos factores o recursos de poder, como capital, energía, tecnología e información, con lo que se van trastocando los paradigmas geopolíticos modernos o clásicos. “Por tanto, el paradigma geopolítico clásico –básicamente el realismo geopolítico– ha sido dinamitado por el nuevo orden cero-polar y es muy improbable que pueda regresar en el futuro próximo”18E. Álvarez. Geopolítica de la Globalización: El fin del paradigma ilustrado y el horizonte multipolar (I)..

Asimismo, con la re-emergencia de la ruta de la seda y el nuevo proyecto global de la China, muchos autores coinciden en afirmar que se trastocan no sólo los circuitos comerciales impuestos por el surgimiento de la modernidad europea, sino también los fundamentos estructurales–geográficos y territoriales sobre los cuales asentaron el proyecto de hegemonía global del occidente (Proyecto Atlantista Unipolar Global), replanteándose dichos fundamentos estructurales geográficos y territoriales en el contexto de la disputa por la configuración del nuevo Orden en el Sistema Internacional.

“El nuevo centro de competencia geopolítica estaría en la zona Sur–Centro de Asia, comprendiendo el área del Golfo Pérsico (petróleo), la cuenca del Mar Caspio (gas y petróleo) y los países de Asia Central. Las bases militares de EE. UU. en Europa se están reduciendo y se establecen nuevas en el área del Golfo Pérsico y Asia Central”19Miguel Ángel Barrios. Las causas geopolíticas estructurales de la decadencia de los EE. UU..

Reflexiones finales

En este artículo hemos analizado la idea fuerza denominada “mundo en desarreglo” del estratega republicano Richard Haass, planteando la posibilidad de la desconfiguración del Orden Internacional Unipolar desde inicios del siglo XX, a partir del giro en la política exterior estadounidense ocasionado por los eventos del 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas de Nueva York y el redireccionamiento de los intereses estratégicos de estos hacia el cercano y medio Oriente (Guerras de Iraq, Afganistán, Libia) en la búsqueda de apropiar no solo los hidrocarburos de la región sino el control de la ruta del petróleo (Siria).

El logro de tales objetivos y el posicionamiento estratégico en el Asia Central, hubiera consolidado a EE. UU. como Imperio Militar–capitalista en el mundo, con dominio en el eje Atlántico Norte, control del (cercano y medio) Oriente y posicionamiento estratégico para la proyección hacia el control del Asia Central y el Mar de China. Sin embargo, como hemos desarrollado en el análisis páginas atrás, dicho Proyecto Unipolar Global Estadounidense ha fracasado por sucesivas derrotas en guerra en el cercano y medio Oriente y por las contraofensivas de las alianzas de los polos emergentes ubicados en China, la Federación Rusa e Irán.

Ante tal situación los investigadores y analistas postulan el desarreglo y declinación del Orden Unipolar, frente a la emergencia fáctica de diversos polos de poder que limitan el despliegue estratégico–militar estadounidense y simultáneamente rompen el monopolio anglo–europeo del capitalismo mundial. Sin embargo, a pesar de lo anterior, aun no se puede publicar el “obituario” del Orden Unipolar Global, ya que éste prepara su contraofensiva y escalada bélica por lo que previsiblemente el futuro próximo del Sistema Internacional transitará hacia un Orden Apolar, Cero-Polar o No-Polar. Este sistema de transición elimina todas las restricciones tanto formales, legales e institucionales o de jure en el ámbito internacional y vuelve a posicionar la dinámica de las relaciones internacionales por medio de las correlaciones de fuerzas en términos del realismo político más puro y duro.

Lo anterior sugiere que la consolidación de un Orden Multipolar es aún lejana e incierta, frente a un Orden Unipolar decadente pero aún dominante, por lo que la condición sine qua non para la existencia misma de un Orden Multipolar es precisamente el ensamble lo más pronto posible de los polos multipolares que puedan configurar los límites territoriales y contención a las estrategias del “caos creativo” o la geopolítica del caos que opera bajo el Orden Apolar, Cero-Polar o No-Polar. En esta sentido, el Proyecto de Orden Internacional Multipolar se convierte en un proyecto alternativo y contra hegemónico a los lineamientos de las hegemonías decadentes que intentan reciclarse por medio del mundo en desarreglo.

 

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Helena Argirakis Jordán

Es politóloga titulada en la Universidad Católica de La Plata, Argentina. Tiene una maestría en Comercio Internacional de la Universidad NUR de Santa Cruz de la Sierra y un diplomado en Análisis y Manejo Social de Conflictos de la Universidad NUR y la Fundación UNIR. Analista política e investigadora social con publicaciones en revistas nacionales e internacionales. Fue directora de Ética y Transparencia de la Gobernación de Santa Cruz (en aquel entonces Prefectura). Directora Académica de la Escuela de Comando Antiimperialista “General Juan José Torres”.


Nota: