¿De qué recursos se nutren los Paraísos Fiscales?

Teresa Morales Olivera
Publicado en febrero 2017 en La Migraña 20
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1. Paraísos fiscales en el marco del desarrollo del capitalismo mundial

Los paraísos fiscales son países o territorios cuya legislación establece niveles de baja o nula tributación para inversiones de los extranjeros a quienes además se les ofrece mantener en secreto los nombres de los verdaderos propietarios de las empresas o de capitales que se establezcan en esos espacios.

Aunque parezca que la existencia de esos paraísos fiscales es una anomalía del capitalismo, en realidad su nacimiento y consolidación son coherentes y corresponden a las características que ha adoptado el desarrollo del capitalismo en la etapa de la globalización.

Buscando una salida a la crisis económica de los años ´70, en el mundo se instaló y se generalizó la aplicación de un paquete de reformas legislativas de inspiración neoliberal que instalaron en las economías un régimen acumulación flexible como salida post fordista al estancamiento del crecimiento económico, de la inversión y de la productividad, y a la elevación incontrolable de las tasas de inflación y del desempleo.

El régimen de acumulación flexible instalado por el neoliberalismo en los ’80 y ´90 que supuso la destrucción progresiva del Estado de Bienestar, la flexibilización del mercado laboral con la consecuente reducción de la masa salarial, logró generar por un tiempo incrementos de la productividad de los factores, lo cual fue revertido progresivamente hasta la primera década de este siglo.

Así, en los años 2000, nuevamente las tasas de productividad de los factores empezaron a caer, lo que redujo también el crecimiento productivo y por tanto las tasas de ganancia del capital volvieron a bajar.

Entonces, dada la imposibilidad de que las tasas de ganancia recobren su crecimiento por la vía de la inversión de capitales en la economía real, es decir en la economía de la producción de bienes y servicios, se recurrió a una liberalización y desregulación de actividades financieras a fin de que los inversionistas puedan trasladar sus recursos de los sectores productivos, con tasas de ganancia decrecientes, hacia el sector financiero buscando acrecentar sus inversiones y lograr una mayor rentabilidad.

En paralelo, la caída de la retribución a los trabajadores generada por el neoliberalismo fue compensada por la posibilidad de un continuo y creciente endeudamiento de los hogares. Esto se hizo abusando del riesgo de las operaciones de financieras, especialmente de créditos hipotecarios y el desarrollo de productos financieros como la titularización y mercados futuros.

El desmesurado crecimiento de los créditos hipotecarios y de créditos de consumo permitió mantener una creciente la demanda de bienes y servicios mientras los salarios bajaban por el decrecimiento de la economía real.

Existiendo en esos momentos una gran liquidez internacional por los desequilibrios por cuenta corriente, las instituciones financieras comenzaron a competir por captar esos recursos y así crearon nuevos mecanismos para incrementar los riesgos financieros y diversificarlos para ofrecer de esta manera mayores tasas de rendimiento a los inversionistas. Esos mecanismos de incremento de riesgos y su diversificación consolidaron el proceso de financiarización de la economía global pero, como sucedieron en el marco de una potente desregulación neoliberal de las economías, el crecimiento del riesgo no tuvo límites legales, y así llegó al colapso.
A pesar del colapso inmobiliario y financiero, los conductores de la economía mundial no paralizaron la señalada financiarización de la economía global consecuencia de la desregulación generalizada, y por el contrario prefirieron financiar las pérdidas generadas con recursos de los impuestos que pagan las poblaciones de los países en crisis.

En este marco, claramente la desregulación y la financiarización de la economía mundial y de las economías nacionales creó el medio ambiente necesario para el potenciamiento y mayor difusión de los paraísos fiscales basándose también en la vigencia de la libre movilidad de capitales que está en la base de la economía capitalista mundial.

2. La succión de recursos fiscales, fenómeno general

Los paraísos fiscales fueron y son utilizados por los poseedores de grandes fortunas para ocultarlas pero también para acrecentarlas sin necesidad de correr los riesgos que implican hacer inversiones en proyectos reales de producción de bienes o de servicios.

Para ocultar esos grandes montos de recursos sólo es necesario depositar tales montos en cuentas o empresas de los paraísos fiscales denominadas como empresas offshore1, con nombres ficticios. De esta manera queda oculto el nombre del verdadero propietario de las empresas o de los recursos.

Sin embargo, es mucho más complejo el mecanismo que usan los inversionistas para succionar recursos de una economía a fin de ponerla en propiedad particular y llevarla a empresas offshore.

La succión de los recursos señalados sucede cuando los inversionistas realizan operaciones ficticias orientadas a disminuir la base imponible sobre la cual se calculan los tributos en los países donde se desarrollan actividades reales.

Los inversionistas que tienen negocios o empresas que producen bienes o servicios en un determinado país de tributación considerada como normal, primero crean empresas offshore en algún paraíso fiscal, y luego inventan deudas monetarias que, aunque son ficticias, generan obligaciones y pagos reales de las empresas en el país de origen a las empresas offshore.

Al realizar esos pagos se logra el objetivo de, por un lado, transferir los recursos monetarios a los paraísos fiscales y, por otro, disminuir la base imponible sobre la que se calculan los tributos a ser pagados en el país de origen. De esta manera, se succionan recursos de un sector productivo del país de origen al sector financiero del paraíso fiscal, es decir, de la economía real productiva a la esfera económica financiera (no productiva).

Adicionalmente existe otro mecanismo también usado por los inversionistas para succionar recursos de las economías denominado por los expertos como “mecanismo de precios de transferencia” que opera a través de actividades de comercio internacional. Esto sucede cuando una empresa en el país de origen de tributación normal, realiza exportaciones de productos o servicios con precios subvalorados, a una empresa offshore. Se subvaloran los precios en el país de origen con la idea de disminuir la base imponible. Luego la empresa offshore realiza a su vez una nueva exportación a un tercer país con un precio sobre valorado generando una enorme utilidad que queda en el paraíso fiscal y sobre la cual no se pagan impuestos. Este procedimiento de dos exportaciones sucesivas no se acompaña con el envío físico de los productos exportados los cuales sólo transitan del país de origen al tercer país que es el verdadero destino de las exportaciones; la triangulación o paso por tres países es sólo de facturación, es sólo de papeles.

3. La succión de recursos a nuestra economía regional

Conociendo el contexto y las razones que permiten la consolidación y la generalización de la existencia de los paraísos fiscales en el capitalismo globalizado y su funcionamiento concreto, es ahora necesario proceder a analizar este tema de una manera que no es común entre los expertos fiscales; es necesario estudiar el tema desde Bolivia y desde América Latina en su especificidad. Todas las cuestiones, y en particular los fenómenos propios del capitalismo globalizado, no tienen iguales consecuencias en las economías de los países desarrollados que las que se pueden encontrar en las economías de América Latina.

Desde que la CEPAL ya en los años ´502 nos planteó desarrollar un cuerpo analítico específico basado en una mirada histórica y particular de las economías latinoamericanas no debiera abandonarse esa perspectiva de análisis al estudiar cualquier fenómeno global. Por eso para analizar las implicaciones de la existencia de los paraísos fiscales hay que partir de la especificidad de la región y de la subregión andina.

Paralelamente hay que precisar también que, para hacer un análisis que dé cuenta, con la mayor precisión posible, de la estructura económica y social de la región y su funcionamiento, no se puede utilizar categorías que por su naturaleza liberal no permiten un reconocimiento estructural de la economía regional, se debe acudir aquí a categorías de análisis propias de la economía política como se ha hecho por varias de las escuelas de pensamiento económico latinoamericano.

En esa perspectiva, parece necesario profundizar, para el caso de América Latina, y en particular la región andina, en uno de los mecanismos usado en el mundo capitalista para transferir recursos a paraísos fiscales: ´el mecanismo de los precios de transferencia´ explicado más arriba.

Para el caso de la economía latinoamericana, en particular del área andina, cuando operan los precios de transferencia, se detecta claramente que la succión realizada por este mecanismo no solo opera sobre los recursos fiscales que se eluden por medio de la disminución de la base imponible, sino que los recursos que nutren los paraísos fiscales desde estas economías también provienen de una succión de recursos a la economía popular conformada por los sectores económicos de baja productividad. Veamos:

Si recogemos al menos dos conceptos que se habían trabajado para América Latina desde la CEPAL recordaremos que ya Raul Prebish3 seguido por Anibal Pinto al caracterizar la economía de la región, había desarrollado el concepto de ´heterogeneidad estructural´ para describir la coexistencia en nuestros países de sectores de ´productividad normal´ con sectores de ´productividad rezagada´, lo cual constituye una de las características de lo que en Bolivia denominamos “economía plural”. Por otro lado un concepto central en su descripción de la economía regional tuvo que ver con la descripción del mecanismo de ´deterioro de términos de intercambio´ entre el centro y la periferia.

Si tomamos ambos conceptos podemos plantear que, sobre la base de los avances logrados en los estudios del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, existe (y existía más fuertemente antes del proceso de cambio boliviano), un intercambio desigual o un ´deterioro de términos de intercambio´ entre los sectores conformantes de la llamada ´heterogeneidad estructural´, concretamente y sólo como ejemplo, entre los sectores de la pequeña producción campesina de alimentos de productividad rezagada y los sectores industrializadores y exportadores de esos alimentos.

Se ha detectado, a través de diversas mediciones en cadenas productivas de alimentos en Bolivia, como también en los países de la región de marcada ´heterogeneidad estructural´, que los términos de intercambio entre la pequeña producción campesina y urbana de productividad rezagada son desiguales cuando éstos sectores comercian con sectores industriales o comerciales más modernos de la economía de estos países.

Si las cadenas productivas se analizan desde la perspectivas de las cadenas de valor y de precios evocando la teoría que nos propone Marx cuando nos habla de la transformación de valores en precios, descubriremos que cuando en la cadena productiva hay intercambio de mercancías entre pequeños productores con empresas industriales o comerciales modernas, los valores resultan mucho mayores a los precios pagados a los pequeños productores accionando así, por la vía de la fijación de precios. un mecanismo de succión o transferencia de valor entre los pequeños productores a las industrias o empresas comerciales.

Entonces, la ganancia del capital, que muchas veces va a dar a los paraísos fiscales, proviene pues también de la succión de valor transformado en precios desiguales que proviene del trabajo de los pequeños productores latinoamericanos los cuales son actualmente la mayoría (el 75%4) de la población laboral de América Latina.

Los recursos generados fruto del trabajo de los pequeños productores, son apropiados por los empresarios de los sectores más modernos de las economías de la región y por la vía de la financiarización se trasladan a las empresas offshore asentadas en paraísos fiscales aprovechando la potente desregulación neoliberal de la economía local.

Así, en el marco de la denominada ´heterogeneidad estructural´ (que es un rasgo de la “economía plural”) opera un mecanismo de fijación de precios que visto desde la transformación de valores en precios de la economía política marxista, resulta retribuyendo a los pequeños productores un valor menor al del trabajo invertido por ellos en la producción, lo cual puede equivaler a trasladar el concepto de ´deterioro de términos de intercambio´ entre centro y periferia postulado ya desde los ´50 por la CEPAL, con las debidas distancias, a la relación de intercambio dentro de la heterogeneidad de productividades, es decir entre los sectores de mayor productividad y los sectores de ´productividad rezagada5.

Por todo ello, en América Latina, los recursos que huyen a los paraísos fiscales no sólo vienen de la succión de los inversionistas al Estado por impuestos que no se pagan o por inversiones productivas que no llegan, o no solo vienen de la tasa de ganancia que succiona recursos a los obreros por la vía de la plusvalía explicada por Carlos Marx, sino vienen de la explotación de los pequeños productores por la vía del mecanismo de fijación de precios que refleja una inequitativa y desigual transformación de valores en precios.
Las primeras dos vías de succión de recursos son las conocidas por los expertos occidentales en el tema de los paraísos fiscales, incluso por los más progresistas, (ver por ejemplo Alberto Garzón6), pero la última que muestra un trasfondo para América Latina del mecanismo ya conocido de “precios de transferencia”, es desconocida fuera de la región e incluso dentro de la misma cuando se aplican análisis liberales y neoliberales de conformación de precios.

Las primeras dos han sido objeto ya de mediciones por entidades como OXFAM7 o Tax Justice network8 pero la última no ha sido reconocida y menos medida, y, sin embargo es la que alude al menos al 75% de la población económicamente activa de la región que es la que trabaja en pequeños emprendimientos productivos y comerciales9.

Por todo esto queda claro que no es sólo la economía de los Estados la que nutre a los paraísos fiscales, lo cual impide mayores inversiones en servicios públicos de salud y educación por ejemplo, sino que también estos supuestos “paraísos” se nutren con recursos que todos los días se succionan a la economía de los pequeños productores cuya situación de pobreza no es fácil de revertir por la existencia de este mecanismo de transferencia de valor. Este sector económico está conformado en su gran mayoría por la gente más pobre pero también seguramente la más trabajadora de la región.

4. La pobreza moral del sistema

Mientras la pobreza material golpea a las grandes mayorías de los pueblos de la región, mientras las autoridades de recaudación tributaria se rasgan las vestiduras cuando un pequeño productor o un poseedor de un pequeño negocio (que tiene fuertes dificultades económicas para sostener a su familia) no cumple sus obligaciones tributarias, acusándolo de “responsable” o corresponsable de la falta de recursos públicos que se podrían destinar a bienes y servicios para todos, resulta que los grandes inversionistas del capital, han puesto en marcha una gran maquinaria de defraudación, evasión y elusión fiscal que canaliza cientos de millones de dólares de Bolivia hacia el exterior de la economía; maquinaria cuyo diseño hasta el presente han logrado ocultar de la vista de las autoridades nacionales.

Se ha diseñado toda una ingeniería jurídica de nivel planetario que, utilizando los resquicios que le permiten las leyes o incluso la laxitud de los procesos sancionatorios inspirados ambos en la ya conocida desregulación neoliberal, y corrompiendo al extremo los sistemas jurídicos de los autodenominados ´estados de derecho´ modernos han llevado adelante una estafa a gran escala a los pobres del mundo cuya envergadura ha llegado al grado que según Tax Justice Network10 para 2016 al menos un cuarto de la riqueza del mundo esta oculta en los paraísos fiscales.

John Doe11, que es el pseudónimo del o la informante que permitió la filtración de información del caso conocido como “Papeles de Panamá” ha afirmado que:

“Los bancos, los reguladores financieros y las autoridades fiscales han fracasado. Se han tomado decisiones que han salvado a los ricos mientras que se concentran en controlar a los ciudadanos de medianos y bajos ingresos.

“Los juzgados, en un estado de atraso e ineficiencia, han fracasado. Los jueces han aceptado con demasiada frecuencia los argumentos de los ricos….

“Pero, sobre todo, la profesión jurídica ha fallado. La gobernabilidad democrática depende de individuos responsables en todo el sistema que entienden y respetan la ley, no de quienes la entienden y se aprovechan de ella.

“Si la economía destrozada en la industria no era ya una evidencia suficiente, ahora es innegable que los abogados no pueden seguir regulándose unos a otros. Simplemente no debería funcionar de esa manera. Quienes puedan pagar más siempre encontrarán un abogado que sirva para sus fines.

“El impacto colectivo de estas fallas ha resultado en un deterioro total de las normas éticas, lo que ha llevado finalmente a un novedoso sistema que todavía se llama capitalismo, pero que equivale a la esclavitud económica. En este sistema (nuestro sistema), los esclavos no son conscientes de su condición y de sus amos, quienes existen en un mundo aparte donde los grilletes intangibles se ocultan cuidadosamente entre montones de inaccesible jerga legal. La terrible magnitud del daño para el mundo debería alarmarnos”

Más allá de la succión de recursos a la población trabajadora que vive en la pobreza, los paraísos fiscales dan cuenta de la más absoluta pobreza moral del sistema capitalista en escala planetaria.

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Teresa Morales Olivera

Licenciada en Economía. Es candidata al Doctorado en Ciencias del Desarrollo, CIDES Universidad Mayor de San Andrés UMSA La Paz. Bolivia.
Especialista en temas de microempresas, empleo, pobreza y desarrollo. Fue asesora de la Bancada del MAS en la Asamblea Constituyente (2007 y 2008); fue Asesora del Ministro Carlos Romero en el Ministerio Desarrollo Rural y Tierras, el 2009 fue Viceministra de Desarrollo Rural y Agropecuario, el 2010 fue Coordinadora de la Unidad Jurídica de Desarrollo Constitucional para la Asamblea Legislativa Plurinacional. Desde 2011 hasta enero 2015 desempeñó el cargo de Ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural del Estado Plurinacional de Bolivia. Actualmente se desempeña como asesora de la Presidencia de la Cámara de Diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia.


Nota: