El papel de las protestas callejeras

El ajedrez político brasileño

Claudia Tirelli
Publicado en Septiembre 2019 en La Migraña 32
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A fines de mayo de 2019 (26), el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, Partido Social Liberal (PSL) pidió a sus seguidores que salieran a las calles para demostrar su apoyo a su Gobierno y a la Reforma da Prêvidencia (Previsión Social). Esta convocatoria fue una respuesta a las manifestaciones que tuvieron lugar once días antes, el 15 de mayo (15M), cuando miles de personas salieron a las calles en 222 ciudades brasileñas para protestar contra los recortes hechos por el Gobierno en los presupuestos de la educación1Disponible en https://g1.globo.com/educacao/noticia/2019/05/15/cidades-brasileiras-tem-atos-contra-bloqueios-na-educacao.ghtml Acceso en 10 de junio d 2019. El 30 de mayo hubo una segunda ronda de manifestaciones educativas y un llamamiento a la huelga general del 14 de junio contra la Reforma da Previdência y el Gobierno de Bolsonaro. A fines de junio (30), las organizaciones de derecha y los líderes gubernamentales reaccionaron y convocaron manifestaciones a favor de Sérgio Moro el actual ministro de Justicia, que está siendo denunciado por el sitio web de Intercept (#VazaJato) por haber favorecido la acusación mientras actuaba como juez en acciones de la operación Lava Jato, incluso el caso de la condena y el encarcelamiento del expresidente Lula del Partido dos Trabalhadores (PT), quien fue designado como favorito para ganar las elecciones presidenciales de 2018. Con Lula en la cárcel, Bolsonaro, tendría una mejor oportunidad de ganar; lo que, finalmente, sucedió.

Si pudiéramos retroceder en el tiempo hasta marzo de 2013, tres meses antes de los eventos de protesta contra el Gobierno de Dilma (PT), que se extendieron por todo Brasil, las llamadas “Jornadas de Junho», veríamos que el Gobierno tenía 63 % de aprobación (agregando indicadores buenos y excelentes) y que la aprobación personal de la presidenta alcanzó el 79 % (encuesta CNI / IBOPE2Disponible en Último Segundo – iG @ https://ultimosegundo.ig.com.br/politica/2013-03-19/popularidade-de-dilma-bate-novo-recorde-e-sobe-para-79-diz-ibope.html Acceso en 7 de junio de 2019). A fines de julio de 2013, el mismo Instituto de Investigación demostró que la aprobación del Gobierno se había reducido a la mitad, alcanzando solamente el 31 % de buenas y excelentes3Disponible en http://g1.globo.com/politica/noticia/2013/07/aprovacao-do-governo-dilma-cai-de-55-para-31-aponta-ibope.html Acceso en 04 de julio de 2019, y que la aprobación personal de Dilma había caído al 45 %. ¿Por qué en tan poco tiempo, estos indicadores han cambiado tan radicalmente?

El momento que se hizo decisivo fue el estallido de aquellos eventos que terminaron ganando proporciones inesperadas. Un ciclo de protestas que inició la desestabilización de la coalición política que había apoyado a los Gobiernos del PT desde 2002 y proporcionó el surgimiento de una polarización política que se profundizará en los próximos años con el proceso de destitución de la presidenta y la elección de Jair Bolsonaro. Cuando aparecieron las primeras acciones en junio de 2013, organizadas por activistas vinculados a grupos autonomistas y anarquistas (Movimento pelo Passe Livre y Bloco de Lutas) que protestaban contra el aumento de los boletos de autobús, nadie pudo haber previsto lo que vino después: a la propagación de protestas en todo el país y la apertura de oportunidades para nuevos insurgentes, que se han fortalecido y han venido a desempeñar el papel principal en la lucha política desde entonces. Importante recordar que en 2013 no existían algunas de las organizaciones de derecha que serán cruciales en el ciclo de confrontación que comenzó durante el proceso de impeachment a partir de 2015 (Movimento Brasil Livre, Vem pra Rua, Revoltados On-line).

Estas protestas reunieron desde grupos a la izquierda del PT criticando los límites de los Gobiernos del PT para emprender reformas más radicales, hasta grupos conservadores y personas que no estaban acostumbradas a las protestas callejeras, miradas con desconfianza por los primeros insurgentes. Entre las pautas planteadas por los participantes se encontraban el precio de los boletos (el motivo inicial de las protestas), la demanda de servicios de salud y educación de mayor calidad, el repudio a las inversiones gubernamentales realizadas debido a los megaeventos (Copa del Mundo, Juegos Olímpicos), críticas a corrupción4En 2012 empezaran los juicios del “Mensalão”, proceso que envolvió la compra de votos de diputados por el Gobierno del PT en 2005, con gran repercusión en los medios de comunicación., oposición a la aprobación de la propuesta de enmienda Constitucional numero 37 (PEC de la impunidad), entre otras. En la fase de masificación del conflicto aparecerá con más fuerza la crítica al sistema político y a los políticos en general, especialmente el PT (llamado corruPTo), y la apelación al patriotismo representado por frases tales como «O gigante despertou» y «Verás que um filho teu não foge à luta”5Frases inspiradas en la letra del Himno Nacional de Brasil.. Estas referencias ya eran señales del repertorio patriótico que se reforzará en las demostraciones de «Fora Dilma” en 2015 y 2016, cuando se llevó a cabo el uso masivo de símbolos nacionales (banderas brasileñas y camisetas del equipo de fútbol nacional brasileño).

Según la socióloga Ângela Alonso6Alonso, Angela. A política das ruas: Protestos em São Paulo de Dilma a Temer. São Paulo. Novos estudos, especial 49-58, junho de 2017. Disponible en http://novosestudos.uol.com.br/wp-content/uploads/2017/06/A-POL%C3%8DTICA-DAS-RUAS-PROTESTOS-EM-S%C3%83O-PAULO-DE-DILMA-A-TEMER-Angela-Alonso.pdf Aceso en 13 de junio de 2019. , las Jornadas de Junho de 2013 reunieron tres repertorios de movilización simultánea, dependiendo de dónde, cuándo y quién fue observado: el repertorio autonomista, considerado la gran novedad de este ciclo de protestas, que utilizó formas de organización más horizontales, la convocatoria de marchas a través de las redes sociales, carteles individuales y tácticas de black blocs; el repertorio socialista, que usó pancartas y banderas de los partidos de izquierda con una menor incidencia en este ciclo de protestas, y el repertorio de los “patriotas”, que se basó en la apropiación de símbolos y colores nacionales (verde y amarillo) en los eventos de protesta. Estos repertorios se movilizarán claramente en los ciclos de protesta que culminarán en el proceso de destitución de Dilma y en las protestas callejeras que se han seguido desde entonces.

A pesar del debilitamiento del Gobierno a partir de 2013, la candidatura Dilma-Temer (PT y Partido do Movimento Democrático Brasileiro/PMDB) se reeligió en 2014 con más de 54 millones de votos (51.64 %), pero el país ya mostraba signos claros de su división. El candidato derrotado, Aécio Neves del Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB), no aceptó el resultado de la demanda y propuso obstruir el trabajo legislativo para hacer imposible la gobernabilidad.

A partir de entonces, la polarización política y social del país aumentó, tanto en las movilizaciones de las calles, en el Congreso Nacional y en la sociedad en general. Dilma no puede adoptar las medidas necesarias para restablecer el crecimiento económico y la credibilidad política, ya que empieza a sufrir una serie de derrotas y críticas en la Cámara de Representantes, encabezada por su presidente Eduardo Cunha (PMDB), quien aceptaría la solicitud de destitución de la presidenta, unos meses después. La imagen de la presidenta empieza a ser desecha en múltiples frentes y la fragilidad de su Gobierno crece. La operación “Lava Jato” iniciada en 2014, contribuirá a esta erosión, ya que promoverá varias acciones espectaculares, como conducciones coercitivas, arrestos, delaciones premiadas, fuga de informaciones sobre el PT y sus líderes para los grandes medios.

Los eventos de protesta que reaparecen después de 2015 reflejan claramente la polarización política establecida en el país. Por un lado estaban los que se oponían al Gobierno de Dilma, que se unieron en torno a la lucha contra la corrupción a partir del uso del repertorio patriota. Entre los participantes de este grupo podemos ubicar una parte significativa de las clases medias y altas del país, políticos de varios partidos, incluidos los que formaron parte de la coalición de Gobierno, la mayoría de la clase empresarial del país y sus organizaciones representativas (principalmente la Federação das Indústrias do Estado de São Paulo/FIESP, organizaciones civiles de derecha Movimento Brasil Livre (MBL), Revoltados On-line, Vem pra Rua, Endireita Brasil) y miembros de sectores populares. Aunque estos tuvieron menos participación en estas movilizaciones de calle. Los participantes de estos segmentos fueron inculcados por los principales medios de comunicación que llamaron a la gente para las movilizaciones, llamadas que incluyeron el día, la hora y el lugar de las protestas. Al mismo tiempo, divulgaban resultados selectivos de la operación Lava Jato que involucraban a políticos del PT en casos de corrupción en Petrobrás (caso Petrolão).

En marzo de 2016, el expresidente Lula (PT) fue conducido coercitivamente por el juez Sergio Moro para testificar. Poco después, Dilma indicó al expresidente para el cargo de Jefe de la Casa Civil, pero esa indicación fue impugnada bajo alegato de que solo tenía la intención de proteger a Lula a través del sistema legal del Foro Privilegiado. Estas acciones han contribuido a generar un sentimiento antipetista en varios segmentos de la sociedad, especialmente entre las clases medias. La base parlamentaria que aseguraba la gobernabilidad de Dilma se erosionó a lo largo de este proceso, dejando al final solo el apoyo de un «núcleo duro» formado por parlamentarios del PT, Partido Comunista do Brasil (PCdoB) y Partido Socialismo e Liberdade (PSOL). Los otros diputados, representantes de los partidos que formaban parte de la base gobernante, la abandonaron después de negociaciones dirigidas por Eduardo Cunha, también investigado en la operación Lava Jato.

Por otro lado, las fuerzas de izquierda se unieron en manifestaciones de apoyo al Gobierno y de resistencia (#Nãovaitergolpe), denunciando el golpe parlamentario que se pronunciaba. Entre este grupo estaban los representantes y militantes de partidos de izquierda, sindicatos, movimientos sociales, organizaciones civiles, intelectuales y estudiantes. Las manifestaciones en marzo de 2016 denunciando el proceso del golpe rescataron el repertorio socialista con autos de sonido, ubicaciones definidas, banderas de los partidos de izquierda y centrales sindicales.

A pesar de la resistencia, el 17 de abril de 2016, fue aprobada la destitución de la presidenta Dilma en la Cámara de Diputados, acusada de haber cometido un delito de responsabilidad sobre la base de «pedaladas fiscais» llevadas a cabo en su administración7Maniobras presupuestarias en las que las empresas estatales anticipan el pago al Gobierno para que las cuentas públicas cumplan con los requisitos legales.. Con el impedimento de Dilma, el vice Michel Temer (PMDB) asume la presidencia, contando con el apoyo de un gran número de diputados federales y de la clase empresarial, ansiosos por aprobar reformas laborales y de pensiones. Desde que asumió el cargo el 01 de septiembre hasta el final de su Gobierno en diciembre de 2018, Temer ha sido objeto de numerosas protestas denunciando el golpe parlamentario que lo llevó al poder, ya que no se ha demostrado que Dilma hubiera cometido un delito de responsabilidad. Mismo con las protestas callejeras, él pudo aprobar la Reforma Laboral, cumpliendo el deseo de la clase empresarial brasileña que buscaba una mayor flexibilización de los contratos laborales y recortes en los derechos laborales. Temer también fue acusado de corrupción después de que una grabación realizada por un hombre de negocios revelara su participación en un plan de pago de sobornos para políticos. Sin credibilidad y con bajo índice de aprobación, Temer se mantiene hasta el final del período, protegido por los diputados y con el apoyo de la clase empresarial. Las manifestaciones Fora Temer lograran unir las fuerzas de oposición a su Gobierno, utilizando predominantemente el repertorio socialista y, en menor medida, el repertorio autonomista.

Además, de los eventos de Fora Temer, entre 2016 y 2018, también hubo otras protestas que demostraron el proceso de radicalización de la disputa política en Brasil como los eventos en protesta (15/03) por el asesinato de la concejal Marielle Franco (PSOL) y su conductor Anderson Gomes y la huelga de camioneros que paralizó Brasil en mayo de 2018. Las protestas que siguieron a los asesinatos de Marielle y Anderson reunieron a todas las fuerzas progresistas del país, uniendo a activistas de izquierda, movimientos feministas y LGBT, el movimiento estudiantil, defensores de los derechos humanos y representantes de organizaciones de la sociedad civil, entre otras. En estas protestas el repertorio autonomista adquirió una fuerza mayor en función de las pautas identitarias y las luchas encabezadas por Marielle, aunque el repertorio socialista también estuvo presente. Marielle denunció el poder de las milicias, con la participación de las fuerzas policiales oficiales, en Río de Janeiro en las comunidades pobres. Todo indica que su muerte está vinculada a estas denuncias.

La huelga de los camioneros, que estalló en mayo de 2018, en protesta por el bajo precio del flete y el alto costo del combustible reanudó enérgicamente el repertorio patriota y el repudio a los Gobiernos del PT y de Temer. En las manifestaciones solicitaban intervención militar, reproducían el Himno Nacional, llevaban camisas de color amarillo-verdosas y hacían fuertes críticas al sistema político.

El encarcelamiento de Lula, el 7 de abril de 2018, luego de haber sido declarado culpable en una demanda judicial por el entonces juez Sérgio Moro, con gran visibilidad en los medios de comunicación, fomentó la organización del Movimiento “Lula Livre”, que comenzó a promover acciones por la libertad del expresidente, a través de formas de movilización propias del repertorio socialista (uso de banderas rojas, protestas en lugares tradicionales del campo de la izquierda, carros de sonido, etc). Vale la pena recordar que Lula era el candidato favorito para la presidencia de la República en 2018, por parte del PT8Disponible en https://g1.globo.com/politica/eleicoes/2018/noticia/2018/08/20/pesquisa-ibope-lula-37-bolsonaro-18-marina-6-ciro-5-alckmin-5.ghtml Acceso en 20 de junio de 2019, incluso después de que fue a la cárcel. Cuando fue negado su registro de candidatura, Fernando Haddad se convirtió en candidato del PT, polarizando la disputa con Bolsonaro.

La disputa electoral en 2018 abarcó desde eventos que apoyaban a Bolsonaro, usando el repertorio patriota y eventos en contra de su candidatura, como el Movimiento #EleNão (29/09). Esto fue organizado por grupos de mujeres en las redes sociales que buscaban denunciar el retroceso representado por la candidatura de Bolsonaro en varios temas, especialmente, en relación con las llamadas cuestiones comportamentales (desigualdades de género, derechos de las minorías, etc.). En el #EleNão el repertorio autonomista fue predominante, aunque el repertorio socialista también estuvo presente en una forma secundaria.

A pesar de las protestas, Bolsonaro ganó las elecciones con 55.13 % de los votos válidos9Disponible en http://agenciabrasil.ebc.com.br/politica/noticia/2018-10/com-100-das-urnas-apuradas-bolsonaro-teve-577-milhoes-de-votos Acceso en 30 de junio de 2019. Durante su campaña, fue apoyado por los principales medios de comunicación, la clase empresarial, las Iglesias evangélicas, los responsables de la operación Lava Jato y una estrategia de marketing muy bien planificada basada en el uso de los mensajes de whatsapp y twitter con ataques a sus opositores, muchos de ellos con contenido falso (fake news). Esta estrategia exacerbó la polarización política existente. Hoy lo que vemos es un país agrietado en el medio, con pocas posibilidades de recuperar, a corto plazo, las relaciones de convivencia y sociabilidad rotas en este proceso.

Lo que indican las últimas protestas callejeras es que, por un lado, hay grupos que se oponen al Gobierno de Bolsonaro y resisten a través de la organización de eventos de protesta que utilizan repertorios socialistas (y autonomistas con menos vigor), como ocurrió en las protestas contra los recortes en educación celebrados el 15 y 30 de mayo. Por otro lado, el repertorio patriota sigue vivo en manifestaciones en apoyo a Bolsonaro y Sérgio Moro, como las ocurridas el 26 de mayo y 30 de junio, a pesar de que las encuestas muestran un aumento de la insatisfacción de la población con el Gobierno en los primeros seis meses. La encuesta CNI/IBOPE10Disponible en https://noticias.uol.com.br/politica/ultimas-noticias/2019/06/27/ibope-aprovacao-do-governo-bolsonaro-em-junho.htm Acceso en 8 de julio de 2019., publicada el 27 de junio, mostró que el índice que se suma a los encuestados que calificaron al Gobierno como malo y muy malo alcanzó el 32 % en junio, un 5 % más que en abril (27 %). Ya el porcentaje de personas que desaprueban la forma de Gobierno de Bolsonaro aumentó de 40 % a 48 % entre abril y junio. La desaprobación del Gobierno es mucho mayor entre las mujeres, las familias de bajos ingresos y los residentes de las regiones noreste, norte y centro-oeste. En el sur, sin embargo, la aprobación de Bolsonaro sigue creciendo.

Las recientes manifestaciones en apoyo de Bolsonaro muestran que su popularidad ahora está centralizada a segmentos sociales cada vez más restringidos y radicalizados, pero que aún satisfacen su llamado a las calles. Según la encuesta realizada en la Av. Paulista11Calle tradicional de realización de protestas em la ciudad de São Paulo. durante las manifestaciones del 26 de mayo12Disponible en https://exame.abril.com.br/brasil/homem-branco-e-conservador-um-perfil-dos-manifestantes-pro-bolsonaro-em-sp/ Acceso en 7 de julio de 2019, los partidarios de Bolsonaro son en su mayoría hombres (65 %), blancos (66 %), mayores de 35 años (78 %), con ingresos superiores a cinco salarios mínimos (54 %) y educación superior completa. Este perfil representa parte de la élite brasileña que se enorgullece de declararse antipetista, conservadora y de derecha. Las pautas que aparecieron en el evento de apoyo a Bolsonaro demuestran el perfil autoritario de sus partidarios y de Gobierno. Junto con los carteles que expresaban su apoyo a las reformas propuestas por el Gobierno, aparecieron llamamientos para la extinción de la Corte Suprema Federal, clausura del Congreso Nacional e intervención militar.

Pensando en la interrelación entre los eventos callejeros y las políticas institucionales, lo que vemos hoy en Brasil forma un cuadro complejo y paradójico, donde se deben considerar muchos elementos. Aunque las calles continúan hirviendo, con eventos contrarios y favorables al Gobierno, donde se alternan los repertorios socialistas y patriota, la política institucional sigue su curso prácticamente ajena a lo que ocurre en las calles. El Congreso compuesto por una mayoría de diputados conservadores (conocida como BBB-Bancada del Boi (vacuno), Biblia y Bala) y con la actuación fisiológica del llamado “Centrão”13Grupo de diputados que negocia la aprobación de propuestas de acuerdo con la liberación de recursos por parte del Gobierno., está promoviendo reformas que retiran los derechos de la población brasileña sin mayores reacciones, como ocurrió hace unos días con la aprobación de la Reforma da Previdência. La élite brasileña duerme tranquila.

Si la política de las calles puede en algún momento provocar un torbellino en el marco político institucional, como ocurrió en 2013, todavía es parte de lo imponderable.

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Claudia Tirelli

Cláudia Tirelli es doctora en Sociología por la Universidade Federal do Rio Grande do Sul-UFRGS/Brasil. Actualmente es profesora permanente del Programa de Pós-Graduação em Desenvolvimento Regional y do Departamento de Ciências Humanas en la Universidade de Santa Cruz do Sul- UNISC/Brasil. Sus temas de investigación están en las áreas de Políticas Públicas, Movimientos Sociales, Sociedad Civil y sus relaciones con el Estado, Políticas Habitacionales y Movimientos por la vivienda. Es Coordinadora del Núcleo de Pesquisa Social-NUPES/UNISC. Fue investigadora visitante en la Universidad Complutense de Madrid/España en el primer semestre de 2019.

Publicaciones

Tirelli, C.; Cadoná, M.; Areosa, S. Segregação residencial, pobreza e acesso às políticas públicas em cidades médias: uma proposta de investigação. Revista Brasileira de Desenvolvimento Regional, v. 4, p. 201-216, 2017.

Tirelli, C. Da colonização à agência dos atores: a implementação de políticas públicas por organizações civis. Barbarói (UNISC. Online), v. 45, p. 99-118, 2015


Nota: