Bolivia Centro Gasífero de América del Sur

El gas: un elemento regional integrador

Roland Ponce Fleig
Publicado en febrero 2017 en La Migraña 20
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I. Antecedentes

Se está impulsando entre los gobiernos de Perú y Bolivia, y se espera incorporar a Brasil, para la ejecución del proyecto “Tren Bioceánico Brasil-Bolivia-Perú” (Sao Paulo – La Paz – Santa Cruz – Ilo), que incrementara las exportaciones de Brasil y Bolivia a través de Océano Pacífico para llegar a Asia (China, Japón y otros) a costos menores; además a Bolivia le permitirá bajar su dependencia con los Puertos Chilenos. En esta misma visión, se debe impulsar una integración de flujo libre de gas natural (energía) en Sudamérica (Argentina, Brasil, Bolivia, Perú y Uruguay inicialmente) que permita optimizar la logística y transporte del gas natural y facilitar el desarrollo económico de estos países con precios de gas natural más bajos que se traduce en industrias más competitivas y facilita el mayor consumo entre sus habitantes.

América del Sur atraviesa cambios estructurales en el suministro de gas natural debido a la demanda creciente (industrial y termoeléctrica) y a los cambios climáticos drásticos ocurridos que provocan que países dependientes en generación hidroeléctrica como Brasil, demanden mayor generación termoeléctrica para cubrir las expansiones y por ende requerir mayor cantidad de gas natural (demanda). Asimismo, el retraso y la falta del desarrollo de fuentes de suministro en la región ha estimulado, en el corto plazo, a la construcción de plantas de regasificación de Gas Natural Licuado (GNL) como una alternativa.
Por otro lado y gracias a la habilitación del Canal de Panamá, Estados Unidos ha iniciado la exportación de gas de esquisto (shale gas) a través del GNL en volúmenes cada vez mayores. Este gas ingresa como substituto del gas natural regional y presiona a la baja los precios en la región. A futuro, se espera que el gas de esquisto Argentino, una vez sea desarrollado, juegue el mismo rol en el mercado de gas natural de América del Sur; así también, el del pre sal Brasilero. Estos escenarios permitirían que producción de gas de Bolivia, Argentina, Brasil e incluso Perú sean transportados de manera inmediata entre nuestros países para optimizar su uso y donde Bolivia puede desempeñar un rol integrador y estratégico por su ubicación geográfica.

Este artículo plantea las posibles sinergias y oportunidades que beneficien a los países de América del Sur y “el rol integrador que puede impulsar Bolivia” para beneficio de todos. A continuación se consideran los siguientes aspectos: i) antecedentes, ii) análisis de las necesidades (oferta y demanda) de gas natural en Sudamérica, iii) las oportunidades en la región, iv) proyectos similares y, v) propuesta.

II. Análisis de las necesidades de gas natural en Sudamérica

El consumo de energía por habitante es un indicador que permite medir el grado de desarrollo económico de un país. Un país empieza desarrollando su sector primario (agricultura, ganadería, pesca, minería) y actividades artesanales que son de bajo consumo energético. A medida que avanza en su desarrollo, el sector industrial y el transporte incrementan significativamente el consumo de energía; mejora el bienestar de la población que como consecuencia de ello, llega a consumir más energía para cocinar, entretenimiento, calefacción y otros1.

En este sentido; producir, intercambiar y hacer disponible energía (gas natural) entre los países de América del Sur permitirá a los países productores, entre ellos Bolivia, colocar su producción en mejores condiciones de precios, disponibilidad de volúmenes y plazos que sean de beneficio de todos. Un elemento innovador que se propone es convertir a Bolivia en el “Centro Gasífero de Sudamérica” que impulse la optimización del flujo del gas natural aprovechando la estacionalidad de la demanda, los ciclos de lluvia y las variaciones propias de cada segmento de mercado de los países integrados, de manera que el gas fluya donde sea más requerido y a precios razonables. Inicialmente se considera el bloque Argentina, Brasil, Bolivia, Perú2 y Uruguay. A continuación se presenta brevemente aspectos de producción y demanda de gas natural, el rol de los precios como factor de equilibrio y el beneficio que se puede obtener.
El consumo creciente de gas natural en Sudamérica está generando oportunidades para que los Estados puedan llevar adelante políticas de integración que beneficien a su crecimiento.

El gas natural en América del Sur es más barato que el petróleo y fuel-oils, además de ser un combustible más limpio; en Argentina representa el 53% de la matriz energética, Brasil el 11.3% con una tendencia a crecer hasta el 13.4% en 2024, Bolivia 80.7%3, Perú 57%4 y Uruguay 5%5

En la actualidad, la oferta de gas natural tiene como base la producción local complementada con importaciones. Brasil cubre su demanda con importaciones de gas de Bolivia y también con importaciones de GNL, para lo cual cuenta con 3 plantas de regasificación con una capacidad de 41MMmcd; Argentina tiene producción doméstica, importa gas de Bolivia y también importa GNL, para ello tiene dos plantas de regasificación con capacidad de 34MMmcd6 que le permite cubrir su déficit de gas. Adicionalmente, Chile re-vende gas de GNL a Argentina vía ductos que anteriormente se utilizaban en flujo inverso. Por otro lado, Perú exporta gas natural y Uruguay importa en pequeñas cantidades de 0.15MMmcd (2015). Es decir, la región es dinamia en el abastecimiento de gas natural.

Los segmentos de demanda de gas natural en Sudamérica que más consumen son el industrial y térmico, luego está el consumo doméstico (con fuerte participación en Argentina) y luego el gas natural para vehículos (GNV).

La integración permitirá priorizar el consumo de la producción de la región donde haya mayor demanda, por ejemplo, en invierno Argentina incrementa en 35%7 (equivalentes a 36MMmcd) la demanda de gas natural debido al consumo doméstico para la calefacción de viviendas. En el resto de los países participantes no se observa tal expansión de la demanda estacional en invierno, por lo que se puede optimizar el envío de gas natural obedeciendo la estacionalidad de las demandas y reduciendo las importaciones de GNL y consumo de gas-oil. Brasil cuando tiene periodos de poca lluvia (secos), tiene que recurrir a las termoeléctricas para generar la suficiente energía eléctrica en sustitución de la generación hidroeléctrica, para ello importa GNL o cuando el año es lluvioso, reduce su demanda de gas que puede ser absorbida por otro país en ese periodo.

III. Oportunidades en América del Sur

La necesidad de un Centro Gasífero de Sudamérica se da una vez identificada y cuantificada la demanda de gas natural. Bolivia puede desempeñar el Rol de “Centro Gasífero de Sudamérica ” por su ubicación geográfica estratégica y su infraestructura logística, sus gasoductos están conectados con otros gasoductos de Argentina y Brasil, asimismo su capacidad de producción de gas natural, aspecto que representa una ventaja muy importante ante cualquier Centro Distribuidor (Hub)8

Las principales funciones que tendría que realizar Bolivia son las siguientes:

  • Ser proveedor de gas natural al mercado que necesite y al precio ofertado. Puede entregar gas producido en el país o prestar el servicio de transporte del flujo de gas natural de Argentina a Brasil o viceversa, una especie de corredor bioceánico con la actual infraestructura. A futuro se podrá incluir a Perú con la construcción de un gasoducto de transporte que se interconecte a la actual red de transporte de exportación de gas natural de Bolivia.
  • Ser vehículo (ducto, almacenaje y otros servicios) que comuniquen los mercados de gas natural y producción Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay a través de intercambios con Argentina (swaps) y Perú (a futuro) arbitrando los precios de la región.
  • Desarrollar el mercado “Spot” de gas natural para América del Sur a través de almacenamiento de gas natural en los ductos como “pulmón” y proveer de manera inmediata donde sea requerido a un precio razonable.

IV. Otros Proyectos

Otra alternativa de Centro Energético que está ejecutando Chile, donde las empresas Shell, Total y Gas Natural Fenosa con los buques de LNG están proveyendo de GNL a Argentina e incluso están planificando llegar a Brasil a través de los Gasoductos de Argentina. Chile tiene como perspectiva traer gas natural de EEUU (shale gas) a través del Canal de Panamá a precio preferencial al ser miembro adjunto de la Alianza del Pacifico que le otorga beneficios.

En mi criterio, la opción de Chile no es necesariamente una competencia a la Propuesta Boliviana, es complementaria ya que la exportación de gas a Argentina y Brasil estará limitada a dos variables fundamentales: Primero, el precio de GNL importado tiene un costo mayor por transporte (licuefacción, transporte en barco, regasificación y transporte en ducto) y su precio de destino (city gate) será más elevado que el gas producido regionalmente. Segundo, el tiempo de entrega, ya que el gas de GNL toma 7 días desde el requerimiento hasta su entrega; mientras el gas producido en la región podría ser entregado entre 24 y 48 horas. Por tanto, la opción Chilena será utilizada para cubrir los picos de invierno en Argentina donde la demanda de gas natural se incrementa en 35%, misma que no se podría cubrir con gas de la región y por ende se puede vender a precios mucho más elevados.

El grupo empresarial Bolonesse de Brasil, empezó desarrollar similar propuesta de proyectos ligados a termoelectricidad y entrega de gas a la red de transporte en el área de influencia del Gas Boliviano, cuando lo precios del petróleo y gas natural estaban altos, en base a gas natural de GNL importado y hacer de Brasil su centro de operaciones. Sin embargo, en la actualizad este proyecto está en carpeta.

V. Propuesta y Recomendación

El gas natural, energía, es un elemento fundamental para el desarrollo de los países puesto que a medida que crecen el consumo de energía es mayor para las industrias, transporte, viviendas y otros.

La propuesta de convertir a Bolivia como el “Centro Gasífero de Sudamérica” (Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y posteriormente Perú) de convertir a Bolivia en un elemento integrador que facilita el intercambio de gas natural y de esta manera se convierta en factor de desarrollo económico para nuestros países. El rol de este Centro es facilitar para que el gas natural producido en nuestros países, sea accesible donde es requerido en el momento oportuno, aprovechando la estacionalidad de las demandas, las lluvias, crecimientos industriales y domésticos de manera que se obtengan beneficios para todos. Los beneficios resultarán en mayores volúmenes comercializados a precios razonables (precios arbitrados en la región); con certeza que estarán por debajo de los precios importados y además que pueden ser entregados en un plazo de 24 a 48 horas vía ductos versus una semana como mínimo vía barcos de GNL.

Esta propuesta debería ser considerada por los beneficios adicionales que puede generar a Bolivia en lo económico y el rol “bisagra” de integración y geopolítico que puede asumir. Se debería trabajar en una estrategia nacional fundamentada para luego ser puesta a consideración de los países vecinos.

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Roland Ponce Fleig

Licenciado en Economía por la Universidad de Texas en Austin (EEUU), Maestría en Economía del Desarrollo de la Universidad de Vanderbilt (EEUU). Tiene más de 20 años de experiencia en el sector de hidrocarburos. Es Gerente General de la empresa Gas TransBoliviano S.A. y Director Suplente de Transportadora Brasileira Gasoducto Bolivia-Brasil S.A. (Brasil). Entre otras actividades fue Docente en la Universidad Católica Boliviana.