Construcción y reconstrucción de la hegemonía política

El MAS en sus distintas formas, errores, desafíos y horizontes

Gabriel Villalba Pérez
Publicado en Septiembre 2019 en La Migraña 32
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A manera de introducción

El presente trabajo pretende adentrarse en la vorágine del Movimiento al Socialismo-Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) en sus distintas formas de organización y reorganización, configuración como partido, preponderancia como instrumento político aglutinante de demandas sociales y cohesionador de una construcción nacional-popular alternativa al modelo neoliberal ortodoxo predominante. A la vez, esbozará una propuesta para entender la hegemonía, el consumo y la organización social a partir de Antonio Gramsci y Pierre Bourdieu. A manera de conclusión, este trabajo, presentará una propuesta para una campaña política electoral exitosa a partir de la particularidad del Movimiento al Socialismo y los nuevos actores en el campo político boliviano; algunos conglomerados bajo el mismo principio ideológico político y programático del MAS-IPSP; y otros con incidencia a partir de causas, visiones decoloniales, ejes descolonizantes y construcciones posneoliberales que persiguen el bien colectivo a partir de organizaciones horizontales no jerarquizadas, mucho menos partidos políticos.

La forma partido político y la forma instrumento político del MAS-IPSP

Hay dos formas predominantes, pero no exclusivas de entender al Movimiento al Socialismo-Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) la forma partido y la forma instrumento.

La concepción del MAS como partido político deviene de una visión formalista impuesta por las normas electorales, pero a la vez impuesta por la misma sociedad boliviana que entiende toda asociación política como partidaria. Son los políticos propios y opositores al proyecto político, medios de comunicación y analistas políticos los que describen el proceso de la revolución democrática cultural delimitándolo a un partido político. Estos actores constructores cotidianos del sentido común han logrado posicionar en el imaginario colectivo al MAS como una fuerza política exclusivamente enmarcada en el campo tradicional de los partidos políticos.

En la práctica política formal desde la visión liberal más conservadora y desde la izquierda ortodoxa se deduce una estructura rígida, vertical y jerarquizada donde la hegemonía del MAS se manifiesta a través de “alianzas” y “negociaciones” con las derrotadas y las aún vigentes fuerzas políticas que se manifiestan tradicionalmente en la forma “partido político”.

Por otro lado, la forma instrumento político del MAS concebida desde tres organizaciones sociales matrices como la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia y la Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia, es la forma de organización política más auténtica. Esta forma de organización como Instrumento Político surge precisamente como la antítesis de los partidos políticos tradicionales. Se plasma en un proyecto necesario ante la decadencia del sistema neoliberal de partidos en el país, adquiriendo relevancia tras las crisis de la guerra del Agua del año 2000 y la guerra del Gas el 2003. Para el 2005 la acumulación revolucionaria histórica generó la idea de una revolución democrática cultural que se sentía en el aire y desde lo estructural demostraba un sólido tejido social conformado por las organizaciones sociales más representativas del país que en otra época habían sido enfrentadas y fraccionadas por los distintos partidos políticos.

Así los indígenas originarios campesinos (adjetivación del sujeto histórico y político del denominado “Proceso de Cambio”) excluidos en la participación política, los obreros explotados que se sublevaron en los 90, la guerra del Agua y la guerra del Gas contra las capitalizaciones y privatizaciones; cocaleros reprimidos por la DEA en su propio territorio, fabriles empobrecidos, trabajadores mineros invisibilizados, trabajadores petroleros a los que se les había intentado engañar vendiendo el gas a precio de gallina muerta, sindicalistas combativos, clase media con conciencia social, jóvenes colegiales y universitarios rebeldes contra un modelo que empeñaba su futuro, intelectuales hartos del modelo neoliberal de saqueo, transportistas cuyo trabajo ya no les permitía llevar el pan diario a sus hogares, teóricos e intelectuales orgánicos indigenistas, indianistas, marxistas y kataristas; las clases populares empobrecidas y excluidas de un país vilipendiado en su dignidad nacional y negado en su identidad cultural se juntaron en la lucha popular para tomar el poder y democratizarlo en función a sus propios intereses que lograron ser cohesionados y contenidos en la forma instrumento del MAS.

Esta forma aglutinadora de las clases populares generó por 13 años una hegemonía política y cultural sin precedentes. La política boliviana irradió en todo el continente y generó insumos paradigmáticos a los procesos progresistas de la región y a los colectivos subalternos contra el gran capital y el neoliberalismo a nivel mundial. Pero, ¿en qué momento esa hegemonía se convierte solo en mayoría y posteriormente en una mayoría insuficiente en el sentido común de la gente?1Revísese lo acontecido en el referéndum del 21F. Manejo mediático, análisis como causa aglutinante de una oposición dispersa y posterior desarrollo en línea histórica hasta el 2019 y apropiación del significante por el nuevo partido “Bolivia Dice No”. .

En el preciso momento en que se derrota cultural, política y en cierto momento hasta militarmente a los enemigos2Golpes Cívicos Prefecturales e intento de separatismo en Bolivia (2008). del pasado, decidiéndose, incorporarlos al proyecto político del MAS-IPSP. Estas fuerzas derrotadas se incorporaron manteniendo sus mismas lógicas culturales, organizacionales y lógicas de prebendas. Se incorporan no en condición de sometimiento, es más, muchos actores políticos son reciclados de los partidos políticos del sistema de partidos neoliberal que se creía ya superado en 2006, así, esos “derrotados incorporados” son los que distorsionan y carcomen el proyecto político desde adentro de los órganos e instancias de gobierno.

En 13 años el proceso del MAS que debía adaptarse a la nueva y dinámica realidad política, social, económica, estética, tecnológica, generacional y cultural que el mismo “Proceso de Cambio” se encargó de transformar; en todo el país se ancló en el indígena originario campesino de primera generación como el único e inmutable sujeto político. Esta lectura política equivocada para una realidad dinámica y multidimensional no ha considerado los cambios y trasformaciones permanentes y las nuevas lógicas del común de la gente. Esta lectura política errada del MAS sobre las trasformaciones que el propio proyecto político logró ha olvidado al “indígena originario campesino” de segunda y tercera generación que se refleja en toda la clase media emergente con raíces culturales originarias muy fuertes de abuelos y padres campesinos e indígenas; que goza de las trasformaciones estructurales y superestructurtales de este proceso y nuevas lógicas muy diferentes a las del 2006.

Una falencia en la lectura política de la nueva realidad social es el suprimir en el análisis la politización de este nuevo sujeto político (los hijos y nietos del “indígena originario”, ya urbanos, cuya formación primaria, secundaria y universitaria se dio en las ciudades en el sistema público o privado, que ya no quiere lo mismo que sus padres y abuelos, que es profesional y trabaja por una superación económica constante y tiene otra visión y concepción de mundo, de estética, otras lógicas, paradigmas y prioridades desde el campo juvenil, actualmente mayoritario en Bolivia) se está haciendo imposible ser un proyecto político hegemónico, el desafío esta en reconocer y trabajar sobre este nuevo sujeto político eminentemente urbano dotarlo de conciencia de clase y reconstruir la hegemonía perdida del MAS-IPSP a partir de la negociación de intereses con este nuevo segmento mayoritario, la juventud.

Una forma de reconfigurar la hegemonía perdida del MAS-IPSP

Habiendo esbozado la tesis sobre el MAS-IPSP en sus diferentes formas de organización y en su desarrollo histórico, además, realizando una crítica pertinente a su abordaje político actual es menester analizar la reconstrucción de esa hegemonía mencionada precedentemente.

Para ello, se utilizará como recurso teórico de aproximación para el análisis, el texto del profesor argentino Néstor García Canclini3Filósofo, sociólogo y crítico de arte argentino. Doctorado en Filosofía en las Universidades de La Plata y de París. titulado Gramsci con Bourdieu. Hegemonía, consumo y nuevas formas de organización popular4Publicado en la revista latinoamericana de ciencias sociales Nueva Sociedad n.°71, marzo-abril de 1984: 69-78.. Este autor propone un estudio más allá del positivismo estructuralista y la concepción funcionalista sobre los aparatos ideológicos, los mecanismos omnipotentes de dominación y la oposición entre lo hegemónico y lo subalterno5Althusser, Louis. Ideología y aparatos ideológicos de Estado. España: Nueva Visión, 2016..

Tres son los ejes temáticos abordados en el texto: la hegemonía, el consumo y las formas de organización de los sectores populares. La hegemonía6Portantiero, Juan Carlos. Los usos de Gramsci. México: Folios, 1981. se entiende en un plano diferenciado a la categoría de “dominación”, una forma de apropiación del poder por un sector a partir de la administración y generación de consensos con los otros sectores de la sociedad. El consumo como los procesos sociales de apropiación de los productos en su condición inherente a la lucha de clases por participar en la distribución de los bienes y satisfacción de necesidades. Y las formas de organización de los sectores populares como instancias, funciones y dispositivos7Foucault, Michel. Microfísica del poder. España: La Piqueta, 1978..

El aporte sustancial del texto de García Canclini es la desmitificación del pueblo como masa eternamente oprimida incapaz de participar en los procesos de construcción de hegemonía. Apartarse del antagonismo polarizado de lo opresor-dominante y lo subalterno enmarca el texto en la innovación que evidencia fenómenos culturales mucho más complejos a los evidentes.

A través de esa línea de análisis se evidencian insumos para la interpretación de realidades modernas fragmentadas y complejas que desarrollan lógicas de relacionamiento más allá de la polarización opresor-oprimido, ya que en la construcción de la hegemonía no existen sectores de la sociedad predestinados o exclusivos para el ejercicio del poder, el consumismo, la concientización de la resistencia o para la existencia popular alternativa. Son los sectores populares los que legitiman un sistema hegemónico en base a pactos que otorgan prestaciones reciprocas. Esto nos ayuda a entender las composiciones políticas heterogéneas más complejas y preponderar la importancia de cada sector de la sociedad que no siempre se encuentra representado en un partido u organización política, ya que las sociedades modernas se organizan en base a intereses, aspiraciones y necesidades en un contexto multideterminado por factores no solamente económicos, sino también culturales, luchas de reivindicación y posición privilegiada en la construcción de los consensos sociales.

El consumo entendido desde los intereses del trabajador-consumidor con sus múltiples contradicciones evidencia no solo la lucha por el poder, sino la apropiación de los significados y significantes culturales para luchar contra las formas de poder, de represión, de discriminación; pero a la vez, en la cotidianidad, por la apropiación de los bienes y servicios. De esta forma, el consumo pasa a constituirse en una articulación compleja entre lo ideológico, político y socioeconómico.

La movilización de los sectores populares no solamente se debe entender como manifestaciones de resistencia al poder desde una subalternidad, ya que las contradicciones sociales modernas vinculan y movilizan causas como la vivienda, acceso a la educación, atención médica, transporte, servicios básicos, calidad de vida, que se encuentran en el plano del consumo.

El texto de García Canclini ayuda a entender también las reconfiguraciones sociales a partir de las acciones hegemónicas que pueden suscitar nuevos comportamientos, una suerte de construcción de un nuevo sentido común con propios hábitos, valores y subjetividades que se renuevan y posicionan en las sociedades.

La visión integradora de la noción de hegemonía gramsciana y la categoría de “el habitus” de Pierre Bourdieu8Bourdieu, Pierre. Cuestiones de sociología. España: Akal, 2000., que realiza García Canclini brinda un panorama plural mucho más acorde al tiempo de organización fragmentada y de múltiples intereses que se presentan en la diversidad de los aspectos étnicos, sexuales, de consumo y representación política. El relacionamiento entre los sectores populares y las estructuras de poder, que no siempre devienen del Estado-nación, compone la cultura moderna cotidiana con múltiples contradicciones y apartada de un carácter homogéneo, aglutinador o de cohesión social determinado. La pluralidad determinada por múltiples factores materiales y culturales abre el panorama de nuevas interpretaciones de la realidad social segmentada y generadora de nuevos paradigmas de hegemonía, consumo y organización.

Uno de esos paradigmas es la noción moderna de la superación de la teoría del Estado, tal cual se estructuró en los siglos pasados; por un nuevo paradigma planteado por Enrique Dussel9Enrique Domingo Dussel es un académico, filósofo, historiador y teólogo argentino, uno de los fundadores de la Filosofía de la liberación. que refuerza la idea de las construcciones populares y plurales de Comunidad por sobre el Estado como institución e instrumento irradiador de poder y control10Dussel, Enrique ¿Estado o Comunidad? Bolivia: Grito del Sujeto, 2012.. Desde la doctrina decolonial Dussel plantea este paradigma de hegemonía, consumo y referencia popular con otros elementos políticos y filosóficos, pero todos transversalizados por la ética; para la construcción de poderes populares altamente legitimados por la propia población. Escenario utópico donde los aparatos de coerción y coacción se limitarían a su mínima expresión, quebrando con las instituciones autorreferenciales. Si se analiza en paralelo la propuesta de García Canclini y la de Enrique Dussel se puede arribar a una construcción popular que materialice la premisa constitucional boliviana de “Vivir Bien11Precepto ético-moral y paradigma de calidad de vida, que se mencionado en la CPE dos veces en la parte introductoria de fundamentos constitucionales y en los artículos: 8 parágrafo I y II, 80 parágrafo I, 306 parágrafo I, III y artículo 313.” como paradigma civilizatorio alternativo y contrario a la construcción cultural american way of life.

Es por lo analizado que la construcción de la hegemonía pasa por múltiples factores de negociación, los mismos que deber ser entendidos a cabalidad en tiempo y espacio en función a intereses y anhelos, más aún para platear propuestas electorales que traten de convencer a franjas mayoritarias de votantes como jóvenes millennials y centennials cuyo voto definirá las elecciones presentes y futuras a corto plazo.

Una campaña electoral exitosa desde la comunicación política y gestión comunicacional

Entendiendo todo el andamiaje coyuntural y las múltiples reconfiguraciones en los diversos campos de la realidad social multideterminada descrita precedentemente es importante plantear una solución acorde a la necesidad electoral inmediata (elecciones generales en octubre) la misma que se traduce en una propuesta de desarrollo de la gestión comunicacional. Entendiendo diversos aspectos que permitan plasmar la incidencia comunicacional en determinada campaña, en este caso la del MAS-IPSP.

Para ello, conviene analizar a las sociedades latinoamericanas en su propio desarrollo teórico comunicacional que fueron altamente influenciadas por el marxismo europeo y el posterior marxismo heterodoxo latinoamericano. La comunicación latinoamericana se desarrolló con un horizonte de crítica a lo establecido, de repudio a las formas de dominación; intentando tematizarlas a partir de enfoques que no devenían exclusivamente de la comunicación, tal es el caso de la instrumentalización de Louis Althusser para explicar ciertos fenómenos de dominación, oposición a lo hegemónico y propuesta de un sentido subalterno12Althusser, Louis. Ideología y aparatos ideológicos de Estado. España: Nueva Visión, 2016..

Althusser no se refiere específicamente a lo comunicacional, sino a lo ideológico político, pero constituye una influencia importante para empezar a proponer una gestión de la comunicación a partir de su desarrollo teórico. El patrón común es la resistencia y crítica de lo hegemónico, del sentido dominante; para interpelar la forma de comunicar y reestructurar los procesos comunicacionales.

Esta vertiente crítica europea incorpora en la Comunicación latinoamericana elementos esenciales para imaginar nuevas formas de organización de los sectores populares y su relación con diversas instancias, funciones y dispositivos13Foucault, Michel. Microfísica del poder. España: La Piqueta, 1978.. A la vez, la sociedad también se comprende en virtud a la complejidad de Latinoamérica, de cierta forma permeada por la vertiente dogmática, caracterizada por un proceso unidireccional de verter las ideas de las clases políticas dominantes (fuente) a un balde (medios de comunicación) que, a través de películas, telenovelas, libros, programas de radio y televisión, lanzan el balde sobre el receptor (población) con el fin de vaciar el contenido dentro de su cabeza14Berlo, David. El proceso de la comunicación. Argentina: El Ateneo, 1984..

Las particularidades socioeconómicas y políticas latinoamericanas constituyeron históricamente un quiebre en la forma de comunicar y en la forma de realizar una gestión eficiente de la comunicación acorde con las realidades sociales que se demandaban y demandan. Sin embargo, la concepción tradicional de la comunicación en Latinoamérica tiende en lo operativo a emular la teoría de los efectos15Hernández, Max. Los efectos teoría y práctica, trabajos prepublicados del 41.° Congreso de la API. Ponencias oficiales, Chile, 1999.. Empero, existen trabajos destacados como el de Néstor García Canclini desde el campo de la sociología cuyo aporte sustancial radica en la desmitificación del pueblo como masa eternamente oprimida e incapaz de participar en los procesos de construcción de hegemonía. En su aporte teórico García Canclini logra apartarse del antagonismo polarizado de lo opresor-dominante y lo subalterno, logrando evidenciar fenómenos culturales mucho más complejos que los evidentes. De esta forma, innovando un nuevo pensamiento latinoamericano inmerso en los estudios culturales y fenómenos propios de la región.

Esta evolución en la Comunicación trae consigo para la Latinoamérica una nueva forma de entender la gestión comunicacional desde lo científico cuantitativo, otorgado por los teóricos pragmáticos16Harold Lasswell, Charles Wright, Paul Lazarsfeld, Robert Merton, Melvin L. De Fleur entre sus máximos exponentes., pasando por el pensamiento crítico europeo, hasta el propio desarrollo latinoamericano con enfoques comunicacionales muy particulares y diferenciados con relación al mundo europeo y anglosajón tales como: el estudio de la ideología dominante, propiedad de los medios de comunicación, explotación de los trabajadores de la información y la comunicación, control de los medios, crítica de la libertad de prensa versus la libertad de empresa, mercantilización de la noticia, vínculos entre los medios y el poder; entre otros enfoques que plantean una comunicación horizontal17Beltrán, Luis Ramiro, Premisas, objetos y métodos foráneos en la investigación sobre comunicación en América Latina, España: Editorial Gustavo Gili, 1982.. Comunicología enfocada en la participación democrática, la interpelación a los tipos de democracias y a los tipos de desarrollos y la constante preponderancia de la comunicación como un derecho al alcance de todos para su acceso, pero también desarrollo e intercambio bidireccional emisor–receptor en todos los niveles y dimensiones.

De este fundamento teórico comunicacional se funda una gestión de la comunicación capaz de aglutinar los elementos ya mencionados de una forma ecléctica. De la corriente pragmática se parte del supuesto de la aplicación de un método científico en la política y la Comunicación. Entendiendo que los impulsos pragmáticos generan revoluciones científicas18Kuhn, Thomas. La estructura de las revoluciones científicas. México: Fondo de Cultura Económica, 1971. con un conocimiento científico que se asienta en la lógica, ya que la ciencia es impensable sin las normas lógicas. Con la contrastación científica de la realidad política podemos generar diversas tácticas y estrategias comunicacionales para una campaña política eficiente.

Si bien es preponderante conocer los fundamentos, potencialidades, límites y enfoques de la teoría crítica, no se debe caer en el solo dogma, en virtud de que los dogmas no admiten críticas ni dudas. Una campaña política exitosa debe saber comunicar y administrar el potencial dogmático de cualquier discurso. El paradigma de la comunicación horizontal mencionando precedentemente, aplicado a la democracia debe reemplazar las verdades eternas o dogmas por hipótesis que deben estar siempre expuestas al escrutinio y a la posibilidad de ser refutadas.

En función a las teorías pragmáticas y críticas de la Comunicación, la gestión de la comunicación, en una campaña política debe trabajar con parámetros científicos, considerar todas las hipótesis posibles, examinar los hechos desde todos los ángulos con sus multideterminaciones, sin rechazar ni descartar ninguna teoría, aunque contradiga la creencia a la cual se adscribe la campaña.

La gestión de la comunicación para una campaña política exitosa debe considerar una visión interdisciplinaria, que no se estanque en un solo campo del saber. En virtud a que los comunicólogos tienden a delimitar paradigmas que producen conocimientos pero que a la vez limitan la posibilidad de comprender la realidad en su multiplicidad. En una gestión comunicacional eficiente se requiere de una suerte de pensadores intrusos19Wagensberg, Jorge. El pensador intruso. España: Tusquets, 2014. con conocimientos de diversos paradigmas utilizados alternativamente según convenga el desarrollo de la campaña. En determinado momento inicial de una campaña se requerirán de los fundamentos científicos que permitan medir alcances y evaluar cuantitativamente aceptaciones hacia la organización o candidato. Esto se desarrollará a través de encuestas, grupos focales y entrevistas que responden a instrumentos que se interpretan a través del pragmatismo comunicacional. Sin embargo, para la construcción del discurso y el posicionamiento de temas que refuercen o interpelen el sentido común de la sociedad en favor de la organización y/o candidato se requieren insumos de orden ideológico, vale decir de las herramientas que dotan a la comunicación la vertiente crítica.

Las sociedades latinoamericanas se desarrollan políticamente a través de la conversación20Mora y Araujo, Manuel. El poder de la conversación. Elementos para una teoría de la opinión pública. Argentina: La Crujía, 2005. fluida y constante involucrando a más ciudadanos comunes en temas antes reservados solo para políticos o intelectuales. Con las mediaciones tecnológicas la opinión pública incluyo a toda la población transformando los valores y normas de la democracia y de las formas de comunicar. Es así que una gestión comunicacional responsable y exitosa debe establecer canales de comunicación directa de ida y vuelta con inmediatez entre el candidato u organización política y la gente que se comunica e interactúa en los espacios comunicacionales determinados. Es así que la gestión de la comunicación es preponderante para toda campaña.

Superada la comunicación unidireccional21Marcuse, Herbert. El hombre unidimensional. Estados Unidos: Beacon Press, 1964. tanto emisores como receptores se encuentran en igualdad de condiciones en la generación de mensajes e incidencia comunicacional que pueden o no ejercer. En este entendido la campaña radica en el total control a través del monitorio de todo el flujo comunicacional entre el emisor (candidato) y receptor (votantes) generando un ambiente familiar, receptivo, amigable y de constante interacción virtual humanizada, no automatizada ni automática, la campaña se gana con el apoyo de la gente por ende debe estructurarse desde los ojos de esta misma gente, forjando una real comunicación.

En conclusión, entender las diferentes formas del MAS-IPSP en su desarrollo histórico hasta la actualidad nos ayuda a comprender una construcción de la hegemonía en planos no convencionales reconfigurando el proyecto político del MAS-IPSP en función a lo moderno y actual de una Bolivia en constantes cambios. Pero la teoría como descripción del problema no basta si no se asumen acciones de real intervención, un camino es la comunicación política y la gestión de la comunicación que desde abordajes decoloniales se plantean la modificación de lo aparente y la democratización del campo político incorporando verdaderamente y (no en apariencia) a los actores políticos modernos, el más preponderante la juventud, que hoy representa el 40 % del padrón electoral.

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Gabriel Villalba Pérez

Abogado, mención en Derecho Internacional, ha escrito artículos y ensayos sobre coyuntura nacional e internacional, geopolítica y construcciones postneoliberales para periódicos y portales nacionales e internacionales.

Es militante de la organización política juvenil Generación Evo y conductor del programa Sangre Combativa.


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