Configuración de la plurinacionalidad del Estado boliviano

Estado, naciones y proceso constituyente

J. Augusto Yañez Vargas
Publicado en Septiembre 2019 en La Migraña 32
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Introducción

La sociedad boliviana concurrió por diferentes momentos cargados de una serie de elementos que fueron reconfigurando las relaciones colectivas e individuales. En este sentido, debemos introducirnos en un primer momento con un tipo de organización, ahora muy lejano, a decir del incario y las relaciones con otros pueblos y naciones que se encontraban dentro del territorio que se convertía en una pugna o negociación, dependiendo las condiciones y capacidad de relacionamiento, siempre con la visión imperial presente1No obstante, podemos avanzar incluso más atrás para hablar de otras sociedades preincaicas correspondientes a lo que, en algunos textos, se conoce como señoríos aymaras como producto de la desintegración de Tiahuanacu.. Posteriormente, llegamos a la colonia donde la verticalidad de la sociedad fue mayor generándose mecanismos como la mita que llevaron a nuestra gente a una figura de semiesclavitud bajo un trasfondo de explotación cotidiana a cargo de los colonos españoles hacia los indios americanos.

Una vez ingresada la república y superados los procesos emancipatorios en varios lugares del continente, se logra la independencia la cual no garantizó relaciones horizontales o algo más inclusivas, sino que solo significó la generación del colonialismo interno consolidando a nuevas élites excluyentes, por lo general, herederas del anterior sistema colonial y con relaciones de parentesco con los potentados españoles2Existen varios ejemplos que podríamos mencionar, entre ellos, el de José Ballivián Segurola, 9.° presidente de Bolivia, quien fue hijo de Jorge Ballivián y de Suazo, importante autoridad española. En el mismo sentido identificamos a varios actores de la independencia que pasaron de ser soldados realistas a las líneas patriotas y que provenían de familias acaudaladas o poderosas.. Bajo este paragua de relaciones desiguales se fue configurando el nuevo Estado que pasó por diferentes etapas y condiciones particulares, teniendo algunos avances en cuanto a inclusión y generación de mayores derechos para los habitantes, los cuales, sin embargo, eran muy poco significativos. De esta manera, se tuvo que llegar hasta 1952 para que mediante un proceso revolucionario se implementen cambios mayores como ser el voto universal, una característica básica de una verdadera democracia en Bolivia. A finales de los años 90 los movimientos sociales e indígenas y campesinos se van configurando, y reposicionando como vanguardia histórica de la lucha social para demandar al Estado el aumento y reconocimiento de derechos individuales y colectivos donde también aparece el planteamiento de Asamblea Constituyente.

Bajo este panorama llegamos a la etapa marcada por la crisis del neoliberalismo y la emergencia de estos actores consolidados dentro del escenario nacional, reclamando una serie de elementos que fueron base de los cambios actuales como ser la Asamblea Constituyente y la Constitución Política del Estado, la cual lleva implícita esta nueva configuración estatal y las relaciones sociales de horizonte socialista comunitario. Así, los sucesos de los últimos años reconfiguran la sociedad boliviana, y su relacionamiento, donde se interpela y pone en cuestión de forma estructural a las relaciones de poder y el orden establecido. Nos encontramos en un momento de estructuras fortalecidas, donde se localizan, principalmente, los pueblos indígena originario campesinos (PIOCs) siendo parte fundamental de esta nueva estructura y organización de la sociedad boliviana.

En este sentido, se va más allá, al plantear a la plurinacionalidad como una característica del Estado boliviano, lo cual involucra estos cambios de profundidad con una serie de connotaciones en varios aspectos que pasan por el social, político, cultural, económico y el cotidiano. Con lo mencionado, debemos relacionar la influencia del Estado en cuanto al tipo de sociedad que se presenta en cada contexto, donde este es el encargado de generar condiciones que permitan tener relaciones horizontales comenzando por la inclusión y respeto por los derechos de todas y todos sin distinción, de lo cual este nivel estatal es el garante principal. Por tanto, en la última etapa histórica, junto a la nueva Constitución Política enmarcada en todo el proceso constituyente, se comienza con cambios importantes que permean en las relaciones sociales expresadas en la cotidianeidad tomando en cuenta la abolición de racismo y discriminación entre personas, potenciando identidades regionales y locales en el marco de la plurinacionalidad teniendo como objetivo concreto las autonomías que generen mejor administración de recursos y toma de decisiones a partir de las necesidades priorizadas por los actores primarios de cada entidad territorial.

Con lo antecedido, en Bolivia hemos transcurrido por momentos determinantes que han reconfigurado nuestros derroteros en un proceso de interacción entre Estado y sociedad, teniendo siempre presente a los PIOCs como una constante, que en algunos casos fue, equívocamente, denominado el problema del indio, bajo un enfoque peyorativo como parte de la lógica colonial discriminatoria de nuestro país. De esta manera, la forma estatal que se fue consolidando en nuestro país denota los avances planteados desde la comunidad bajo el horizonte marcado por las demandas históricas que en muy pocos casos fueron respondidas de forma adecuada por los gobiernos de turno. Así, vemos a continuación de forma sucinta algunos hitos que se fueron estableciendo desde el advenimiento de la nueva República hasta la actualidad, que a partir de una lectura crítica no pierde un mismo derrotero y se explica bajo una lógica de causalidad, llegando hasta nuestros días y explicando el porqué de la Bolivia Plurinacional.

La República

La guerra por la independencia de nuestros pueblos tuvo diferentes momentos emblemáticos que demarcan la concreción de la libertad en 1825, luego de la “guerra de los 15 años”. En este sentido, nos encontramos en el primer período de la construcción de un Estado propio que vino inmediatamente después de un largo proceso de lucha por la emancipación del Alto Perú frente al dominio español. Entonces, debemos tomar en cuenta la influencia que existió en la configuración estatal heredada de la Revolución francesa de 1789, ya que desde esos espacios llegó hasta nuestro territorio la lógica de lo que debería significar una República, conformando así los cimientos y el andamiaje del nuevo Estado. De esta manera, se asumió los aspectos de un Estado moderno, capitalista y liberal; siendo esta la base político-administrativa sobre la que se conformaría el nuevo país y por consiguiente los sectores sociales donde también quedaría instaurado el colonialismo interno3El colonialismo interno es una problemática social heredada desde antes de la independencia y que no pudo erradicarse con la independencia ni la República. Dentro de esta problemática se genera relaciones desiguales y verticales a partir de la exclusión de sectores de la población partiendo de criterios étnico-raciales o de clase. que logró encarnarse de forma muy efectiva hasta nuestros días en el imaginario y el relacionamiento socialmente aceptado.

Bajo esta configuración se estableció una forma de Estado donde el poder fue distribuido en manos de una minoría elitista quedando excluida la gran parte de la población que comprendía a los indios, principalmente, con un Estado nada representativo de la población de aquellos tiempos4Los llamados “ciudadanos”, aquellos hombres nacidos en el país, mayores de 21 años o casados, que sabían leer y escribir y “no estaban sujetos a otro en calidad de servidumbre”, eran apenas el 5 % de la población (Pinto, 2018: 16).. Dentro de este modelo tuvieron que pasar muchos años para que el proceso histórico sea el que fortalezca en diferentes momentos la lucha social para lograr la participación en las decisiones del país. En este marco, con la Revolución Nacional de 1952 se logra dar un paso considerable en diferentes aspectos en cuanto a la relación del Estado con la sociedad civil; donde incluso recién se puede hablar de un ejercicio de la ciudadanía, asumiendo las luces y sombras de dicho tiempo.

No obstante, en la lectura histórica ineludible que queda por hacer, también es necesario hacer mención de lo sucedido en 1781 con el levantamiento del movimiento encabezado por Túpac Katari5El año 2015, el presidente en ejercicio Eduardo Rodríguez mediante Ley n.º 3102, realiza la declaratoria como héroe nacional junto a Bartolina Sisa. Este hecho puede representar el comienzo de un proceso de reconocimiento desde el Estado y la sociedad para el histórico liderazgo indígena el cual continúa en diferentes momentos posteriores, en varios de los casos en el marco del proceso y la asamblea constituyente. (Julián Apaza) quien lleva adelante el histórico cerco a La Paz como una reivindicación del pueblo indio retomando el planteamiento de país frente al que provendría desde el lado criollo mestizo6En este cometido, surge el planteamiento de las dos Bolivias, que en los años 60 es retomada por el indianismo de Fausto Reinaga.. Este levantamiento es considerado como el más importante hasta la actualidad, habiendo sumado a 40 000 personas a su servicio. No obstante, luego de este suceso el levantamiento es sometido y años después, el 25 de mayo de 1809, se realiza el, denominado, primer grito libertario en Sucre dando inicio al proceso independentista y proyecto de país, criollo mestizo7Con lo acontecido, tuvieron que pasar muchos años para que Bolivia tenga avances significativos, donde [de por medio] ocurrieron hechos como la guerra Federal en 1898-99 teniendo como consecuencia el cambio de la sede de Gobierno que es trasladada a La Paz y para ello fue crucial la participación de la población india a la cabeza de Pablo Zarate Willka, el cual luego de la victoria de José Manuel Pando, del grupo de federalistas, quedó marginado y, peor aún, perseguido y ejecutado en 1905. De esta manera, vamos identificando aspectos en la construcción de Bolivia que tuvo como una constante a la exclusión de la población indígena mayoritaria en la demografía del país (Yañez, 2019: 3)..

El Estado nacional del 52

Para entender el Estado nacionalista de 1952 no podemos dejar de lado un hecho previo fundamental como fue la guerra del Chaco; bajo esta circunstancia se va construyendo un sentimiento de pertenencia hacia una sola nación, mediante el encuentro de diferentes pueblos en el campo de batalla, donde se tiene como una constante a la presencia de hombres indígenas provenientes de diferentes comunidades. Este encuentro sucede recién, en este momento, ya que anteriormente el Estado no se había preocupado en incluir a esta gran parte de la población sobre todo a los indios quienes no concebían ese Estado boliviano con capacidad de representación, por lo que para ellos era inexistente desde su lógica asumiéndose así los gobiernos locales como legítimos8El siglo XX nacerá en la segunda década con la insurgencia de la lucha obrera minera por sus derechos salariales y una nueva voluntad política de trágica unidad interclasista resultante de la guerra del Chaco. La derrota y la muerte democratizada entre indígenas, artesanos y profesionales por igual, creará en los arenales de esa tragedia la posibilidad de un destino en común (García, 2014: 36).. Por otra parte, dentro de una confrontación armada se va construyendo en las mismas trincheras este espíritu nacional en el encuentro y reencuentro de los pueblos existentes dentro del territorio boliviano.

Con este antecedente, años después se realizó la denominada Revolución Nacional de carácter nacionalista que provocó cambios importantes en la forma y estructura del funcionamiento del Estado boliviano. En este sentido, se aplicaron medidas drásticas para devolverle al Estado el protagonismo de la dirección del país potenciándose el aspecto económico principalmente. Dentro las medidas empleadas se encuentran:

  • Nacionalización de las minas. Esto significó la devolución del control sobre estos recursos por parte del Estado quitando la misma a los denominados barones del estaño, que a su vez conformaban la rosca minero feudal9Inicialmente esta nacionalización del petróleo y luego de las minas, crearán no solo el aporte material de un nuevo tipo de nación, sino ante todo la creencia íntima del derecho depositado sobre esas riquezas, al fin compartido entre indígenas y no indígenas (García, 2014: 37).. Como una consecuencia, fundamental, de la nacionalización se crearía la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL).
  • Reforma agraria. Mediante la reforma agraria también se realizó un cambio en la denominación de indio que fue modificada a campesino lo cual respondía a las nuevas características del Estado que se pretendía construir, esto se tradujo en una campesinización que posteriormente tuvo otras consecuencias que posiblemente fueron contraproducentes al modelo homogeneizador que buscaba el MNR.
  • Voto universal. El voto universal también significó el reconocimiento de la ciudadanía de gran parte de la población que pudo acceder a los derechos políticos. Entre estos sectores se permitió el voto a mujeres e indígenas, pasando del voto calificado al voto universal, que no obstante tendría que esperar a su progresiva implementación real y efectiva10Al respecto, se hace referencia de aspectos como los formales que involucran, por ejemplo, a la documentación previa y requisito para poder acceder al ejercicio de los derechos ciudadanos..
  • Reforma educativa. Con esta reforma se buscó incidir en niveles más subjetivos relacionados con los imaginarios colectivos, esto de manera complementaria al todo el proceso político del momento. Asimismo, se realizó su implementación bajo la lógica de castellanización que iría a provocar reacciones en contra de dicha reforma.
  • Sindicalización masiva. Mediante la sindicalización se fue modificando la lógica y estructura del ayllu que significa desconocer a todo el sistema de una sociedad; problemática que no se resolvió hasta nuestros días donde se pretende la reconfiguración de estas estructuras más allá del Estado existente, lo que en la actualidad se busca zanjar mediante la plurinacionalidad11Nacerá a ciudadanía sindical, que no es otra cosa que la constitución del sindicato asalariado, y luego el sindicato campesino como la forma organizativa de los nacional-popular en Bolivia (García, 2014: 38)..

Bajo estos lineamientos se van configurando las bases de un nuevo Estado que busca reducir la característica liberal para dirigirse hacia un modelo más estatista, bajo una figura de capitalismo de Estado. Asimismo, estas medidas darían un cambio brusco en cuanto a las relaciones de la ciudadanía con el Estado, donde incluso en una primera etapa el pueblo ejerció el poder directo porque este se encontraba armado y no existía un aparato de Estado, Ejército ni Policía. Posteriormente, y como producto de este hecho se irían a fortalecer las organizaciones campesinas que parten con el rompimiento del pacto militar campesino, llegándose a conformar, progresivamente, organizaciones como ser la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ) en búsqueda de luchar por las reivindicaciones indígenas12Estas organizaciones alcanzaron su mayor nivel de convocatoria y aglutinación en el proceso constituyente de los últimos años mediante la conformación del Pacto de Unidad que contó con un gran peso e influencia en las decisiones políticas que en muchos casos fueron canalizadas por el Estado..

Pese a haberse logrado estos avances, luego de la Revolución del 52, el mismo MNR cambiaría su política en una gestión de Gobierno posterior sentando las bases del neoliberalismo donde se aplicó el Decreto Supremo 21060 como el más claro ejemplo. Así:

La victoria del habitus colonial se sobrepondrá a la insurrección de abril. Pese a los antagonismos que los enfrentaban, castas hacendales decadentes, obreros insurrectos y profesionales letrados compartirán en el fondo de su ser —y así lo refrendarán en los años posteriores a la revolución— la creencia suprema de la inferioridad del indio, de su externalidad a la civilización e inviabilidad histórica y, por tanto, de su necesaria transmutación a campesino. Cuartel, escuela, propiedad privada y migración serán nuevas pedagogías civilizatorias del indígena para hacer de él un ciudadano, un “mestizo” susceptible de reconocimiento y cultura (García, 2014: 41).

En este sentido, detrás de la pomposa Revolución de 1952 quedaron asuntos pendientes con problemáticas veladas, a la espera de otro momento que cubra las demandas estructurales, en el paso de lo nacional a lo plurinacional. Adicionalmente, se tuvo que sufrir un retroceso ya que vendría todo un periodo de Gobiernos dictatoriales que anulan estos logros y los elementos básicos de la democracia junto al fortalecimiento de la lógica liberal o neoliberal del siglo XX. Así, en el año 1982 con el retorno a la democracia se retomaría el camino de lucha de los sectores sociales impulsando de manera progresiva diferentes avances en búsqueda de una reconfiguración del Estado, teniendo como vanguardia al movimiento indígena.

Proceso constituyente y Estado Plurinacional

En Bolivia sucedió una serie de hechos que explican nuestros procesos sociales, históricos y políticos, los cuales decantan y van más allá de la Asamblea Constituyente (2007-2008), entonces, debemos entender este planteamiento a partir de lo que conocemos como proceso constituyente, el cual engloba otros momentos y explican en la relación causa-consecuencia para el advenimiento del actual Estado Plurinacional como parte del Proceso de Cambio. Así podemos remitirnos hasta los años 90 del siglo XX donde “la guerra silenciosa se hace cada vez más visible porque las contradicciones no pueden ser ocultadas y los representantes indígenas empiezan a aparecer en la historia oficial” (Pinto, 2018: 19). Es en este periodo en el cual se va reorganizando el movimiento indígena, que después devendría en el Pacto de Unidad en el momento cumbre de este periodo con participación de organizaciones IOC como la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos (CSUTCB), Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa (CNMCIOB BS), el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB) y la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSCIB). En el marco del establecimiento del pacto urbano-rural, concordantemente con la crisis neoliberal, debemos circunscribirnos temporalmente a lo sucedido el año 2000 con la, denominada, guerra del Agua en Cochabamba, como uno de los primeros síntomas de la debacle a la que se acercaba el modelo neoliberal junto a toda sus estructura económica y política, principalmente. Así con una gran movilización y resistencia la comunidad cochabambina sale victoriosa y logra expulsar a la transnacional Aguas del Tunari13Las grandes batallas que libraron los movimientos sociales contra el neoliberalismo se convirtieron en referentes históricos del país y del continente por la defensa de los recursos naturales y de la vida. La “guerra del Agua” en Cochabamba, la “guerra del Gas” en El Alto y los innumerables cercos indígena originario campesinos generarían el nuevo contexto para el derrumbe neoliberal y la posibilidad histórica de una nueva época (Pinto, 2018: 31)..

En este sentido, el proceso constituyente ocurrido desde los años 90 del siglo pasado14Sin embargo, debemos entender el devenir de la historia y la sociopolítica a más largo plazo, llegando incluso hasta tiempos coloniales junto al advenimiento del colonialismo interno, ya en tiempos republicanos., todavía sigue en curso, por lo cual, se muestra la pertinencia de su análisis y consideración. En este cometido, debemos entender que el advenimiento de nuestro país no es casualidad, sino más bien un proceso de causalidades que se explican en una mirada a largo plazo en los derroteros del proceso sociopolítico. De esta manera, la lucha de los pueblos indígenas, junto a otros sectores sociales, se fue fortaleciendo hasta que en el año 2003 se llegaría al momento más crítico del sistema político se “obligó” a la renuncia del, hasta entonces, presidente de la República Gonzalo Sánchez de Lozada; lo cual significó el final de una etapa política neoliberal y la anulación se su sistema de partidos y de todos sus actores15Este escenario fue articulado con diferentes elementos y actores que se pronunciaron para cuestionar la estructura misma del poder en Bolivia situación que trajo consigo la necesidad de una Asamblea Constituyente con el propósito de “refundar” el país (Yañez, 2011: 2).. Con este hecho, además, se marcó un escenario de interpelación a la estructura estatal en búsqueda de un nuevo modelo que se tradujo en el Estado Plurinacional por vía de la Asamblea Constituyente.

Dentro de este proceso, la victoria de Evo Morales, el año 2006, marcó un hito histórico en el afán de modificar los cimientos de un Estado con herencia colonial; y a partir de ese año, el acontecer político estaría caracterizado por una democracia de alta intensidad en la construcción de esta nueva estructura estatal con la realización de continuos actos electorales para la toma de decisiones mediante el voto16Es aquí donde la figura del referéndum toma fuerza e ingresa dentro de la cultura política de las y los bolivianas, siendo el evento más importante de la democracia representativa, sobre todo en las urbes. , consolidándose la democracia intercultural y participativa. En este escenario, la Asamblea Constituyente fue fundante para los cambios por lo que se sufrió una etapa de convulsión y confrontación en la sociedad boliviana17El proceso de la Asamblea Constituyente concurrió por varios momentos y escenarios, que trajeron consigo, momentos críticos como una reacción de sectores conservadores y tradicionales de la política elitista, pese a ello y con respaldo mayoritario la Asamblea Constituyente logró su cometido y presentó la Constitución Política, la cual, además, fue sujeta a un referéndum aprobatorio siendo respaldada por el 61,43 % de los votos..

En este escenario, una vez superada esta situación se viabilizó la nueva Constitución Política del Estado (CPE) después de un largo proceso de luchas sociales. Así, con la promulgación de la CPE el 7 de febrero de 2009 entra en vigencia el Estado Plurinacional de Bolivia como una respuesta a la demanda histórica de los pueblos y abriendo una nueva etapa en la historia con el planteamiento de propuestas propias que emergen desde las grandes mayorías.

La construcción del Estado Plurinacional plantea una serie de aspectos que podemos ir considerando de manera escueta, para lo cual, consideramos algunos pilares sobre los que está constituido, entre los que tenemos:

  • Interculturalidad. Es entendida en el marco de la existencia, y preexistencia, de diferentes culturas y naciones en el actual territorio boliviano las cuales fueron sujetas de diferentes a la exclusión desde los espacios de poder. Sin embargo, en este último tiempo se realiza un avance fundamental en el reconocimiento de estas culturas o naciones en el marco del respeto entre culturas y la horizontalización de su relacionamiento, es decir, alejándonos de miradas verticales y discriminatorias18. Entonces, la interculturalidad es una base importante del planteamiento de la plurinacionalidad teniendo presente otro proceso complementario de la intraculturalidad, que consiste en fortalecer internamente a las naciones desde sus culturas.
  • Descolonización. Este concepto fue trabajado por diferentes intelectuales como uno de los mayores retos en esta etapa. En este sentido, se pretende una estrategia para ir desmontando al Estado colonial que se heredó mediante la aplicación del colonialismo interno en Bolivia al igual que, en gran parte, de los países colonizados por España. Dentro de esta corriente se viene trabajando en diferentes países, sobre todo de nuestra región, donde se demarca un cambio en el imaginario colectivo interpelando varios aspectos que fueron un lastre en nuestro relacionamiento. Así, el colonialismo fue generador de problemáticas tan profundas y complejas como el racismo y la discriminación, por lo cual el antídoto es planteado desde la descolonización de forma integral.
  • Pluralismo jurídico. Respecto a este punto se hace el reconocimiento desde el Estado de las formas y procedimientos de aplicación de la justicia originaria que anteriormente ya estaba vigente en paralelo a la formal, pero de manera subterranea. No obstante a partir de la promulgación de la nueva CPE se aplican mecanismos de regulación para estas formas plurales de ejercer justicia para que, entre otras cosas, se evite las sanciones excesivas como el linchamiento, mal llamadas justicia comunitaria.
  • Autonomía. Mediante la vigencia del régimen autonómico se da respuesta a una demanda regional que data desde hace mucho tiempo atrás. No obstante se configura un Estado hípercomplejo con el reconocimiento de cuatro tipos de autonomías; la departamental, municipal, regional y la indígena originaria campesina. Entonces, se plantea una forma novedosa que profundiza la descentralización, pero que tiene en frente diversos retos para que la autonomía sea aplicable y pueda tener una buena gestión.
  • Economía plural. De la misma manera que el pluralismo jurídico se hace un reconocimiento de las formas y modos de producción diversos que existen en nuestro territorio. Por otra parte, se rompe con el modelo capitalista que no encuadra con la realidad boliviana y se retoma otras formas como estrategia económica de desarrollo donde, además, se revalida el paradigma del suma qamaña (vivir bien), incluido dentro del Plan Nacional de Desarrollo el cual define los lineamientos de la economía en el país.
  • Socialismo Comunitario. Para hablar del socialismo comunitario partimos de la crítica al modelo capitalista que trae consigo una serie de desigualdades partiendo del sentimiento individualista. En este sentido, se rescata el planteamiento del socialismo marxista para vincularlo a la realidad de nuestros pueblos, bajo la lógica de la comunidad, donde se generen condiciones igualitarias entre las personas. Entonces, para plantear el socialismo comunitario no nos referimos a un cambio de Estado, sino vamos más allá con un cambio de sociedad19.

Tomando en cuenta estos elementos (y quedan muchos más) se va configurando la plurinacionalidad del Estado boliviano, como después de haberse llevado adelante la Asamblea Constituyente que trabajó en la refundación del país avanzando del Estado excluyente al Estado integral . Con el Estado Plurinacional se consolida una parte del proceso constituyente boliviano donde, históricamente, se ha reivindicado a gran parte de sectores sociales que se encontraban ignorados por los gobiernos de turno, y todavía queda un considerable trabajo para que este nuevo modelo no se aparte de sus objetivos y mantenga los lineamientos que se establecieron en las luchas centenarias. Con la nueva forma de entender la plurinacionalidad se debe ir cambiando también diferentes aspectos de nuestra sociedad en la tarea de rescatar e integrar de manera complementaria características de la sociedad occidental con la de los pueblos y naciones indígena originarias. Por tanto, se presentan diversos retos para el sector político y la sociedad en su conjunto que permitan concretar de la mejor manera el horizonte de sociedad dando continuidad a este proceso constituyente y donde se plasme en la realidad una respuesta a todas las exigencias de la población aportando mayor desarrollo y progreso en nuestro país. Lo plurinacional es una obra en construcción que debe tener el apoyo de las y los bolivianos porque nos ofrece la oportunidad de mejores días como alternativa a los modelos que no pudieron conseguir este objetivo y solo acrecentaron las desigualdades sociales. Cada jornada tenemos el reto de seguir profundizando estos derroteros que tienen como objetivo, aun, mayor al socialismo comunitario que trasciende al propio Estado Plurinacional y es asumido en el día a día de las personas como una manera de relacionamiento y convivencia, retornando a la comunidad.

Bibliografía

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  • _________________. “Década Plurinacional” en Tupiza es Noticia, año 6 n.º 214. Tupiza: Tupiza es Noticia, 2019: 3.

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J. Augusto Yañez Vargas

Sociólogo por la Universidad Mayor de San Simón, candidato a Magíster en Población y Desarrollo (CIDES-UMSA), con diplomados en: Educación Superior; Gestión Política y Democracia Intercultural; Gestión Pública y Control Social; DDHH y Prevención de Violencia contra las Mujeres. Profesor universitario; fue investigador del CESU-UMSS y del CISO-UMSS. Actualmente es Responsable de Formación Ciudadana y Promoción de Políticas Nacionales de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional.

Principales publicaciones: “Los Chichas en el escenario Plurinacional”; “Bono Juancito Pinto, Niños hacia la toma del poder”; “Los Chichas y la resistencia de la investigación”. Columnista y articulista en revistas especializadas, periódicos nacionales y regionales desde el año 2008.


Nota: