Experiencia del IPTK en la Formación Política

Franz Barrios Villegas
Publicado en febrero 2017 en La Migraña 20
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Un punto de partida

La decisión central para concretar la emergencia del Instituto Politécnico Tomás Katari (IPTK) en 1976 obedeció, principalmente, a una inspiración políticosocial. Llenando el vacío de un Estado ausente, el IPTK asumió la responsabilidad de enfrentar cuatro problemas estructurales de los indígenas quechuas de la provincia Chayanta del norte de Potosí: la muerte, la pobreza extrema, la explotación capitalista en las minas de la región y la corrupción en las pocas autoridades públicas de la región.

 

Formulación de nuevas pautas teóricas a partir de la experiencia institucional

Revalorización de la instancia ideológica

Una pauta teórica es la revalorización del componente ideológico, como parte constitutiva de toda formación social concreta. A la luz de la teoría marxista sobre la composición dialéctica de la forma de movimiento social de la materia, se asimiló que toda formación social concreta (familia, comunidad, tribu, nación, pueblo, país, etc.) está constituida por tres engranajes estructurales dialécticamente relacionados: la infraestructura económica y las superestructuras jurídicopolítica e ideológica.

En este contexto, se procura demostrar que la ideología dominante (ideología como sinónimo de conocimiento social) tiene una función muy influyente sobre las condiciones históricas de estancamiento o cambio de la realidad boliviana. Por tanto, el desafío de forjar un conocimiento crítico constructivo, que enfrente la ideología dominante, adquiere un sentido estratégico y revolucionario, exigiendo herramientas y proyectos institucionales pertinentes.

La cara oculta de la política

Como en el caso de la luna, la política se ha mostrado siempre ante la ciudadanía como una cara visible y luminosa. La política ha sido entendida como una actividad pública, legal, legítima y exclusiva de los partidos y los políticos que giran en torno al manejo del Estado y al ejercicio de lo que se conoce como democracia representativa.

En cambio, la acción humana orientada al servicio de las personas o de los grupos sociales, sin la asistencia del Estado, ha sido calificada, en el mejor de los casos, como una acción social “encomiable” aunque subsidiaria y de carácter voluntario.

Sin embargo, existe también una acción social de profundo contenido político que no requiere de la formalidad de una vinculación partidaria o estatal. La acción social directa con un claro contenido político fue vislumbrada como un hilo invisible que intentaba vincular a la sociedad con el estado, aunque éste fuera indolente o estuviera prácticamente ausente. El esfuerzo de reemplazar al Estado por parte de entidades sociales no lucrativas, sustituyó en los hechos a los partidos simplemente discursivos y al estado ausente, intentando corregir esta 55 disyunción entre estado y sociedad e inventando una manera de hacer acción política a través de la acción social directa.

Un agente de cambio preparado para: servir a la gente en sus requerimientos elementales; resolver el conjunto de problemas que encara una comunidad ante la ausencia del Estado; o para señalar un camino de cambio a fin de superar su situación de exclusión, discriminación o abandono, tiene que desplegar una acción políticosocial absolutamente legítima e indispensable aunque sea invisible ante los ojos de la política tradicional. Y, precisamente, esta forma genuina de acción política en servicio directo de la Sociedad, justificó la necesidad de acumular previamente un caudal extraordinario de conciencia crítica constructiva que sólo podía adquirirse con la fusión de formación política y capacitación técnica. El trípode emblemático del IPTK de Servicio, Solución y Cambio, nace de este descubrimiento de la cara oculta de la acción política

Fusión pedagógica de formación política y capacitación técnica

Abrir los ojos de la conciencia crítica nos permite descubrir que la triangulación de los poderes económico, político e ideológico, en manos de una minoría, se pudo mantener como un monopolio inquebrantable precisamente gracias al papel hegemónico de la ideología dominante. El aparato ideológico del Estado republicano se impuso, en consecuencia, de manera absoluta, excluyente e invisible a fin de mantener y reforzar el statu quo.

Ante esta realidad histórica se concibe como un imperativo estratégico la necesidad de cuestionar y romper este dominio ideológico a través de la formación política integral que encienda una energía transformadora de la realidad y de la capacitación técnica que sea útil y apropiada ante los requerimientos urgentes del pueblo. Lo lamentable es que una experiencia validada como ésta no haya sido incorporada plenamente en la reforma educativa en curso.

Propuesta pedagógica del IPTK sobre formación política integral

En este sentido el IPTK plantea un nuevo Plan Trienal del IPTK en el que se establece tres objetivos estratégicos:

  1. “Forjar un nuevo conocimiento crítico constructivo para cambiar la realidad social”
  2. “Apuntalar a las organizaciones comunitarias para que fortalezcan su economía y preserven la madre tierra y la naturaleza”
  3. “Implementar un sistema de salud social para la población de Sucre en medicina preventiva y curativa”.

Para ser cumplidos a través de una estructura operativa de tres programas integrales.

Fundamentos teóricos:

La decisión institucional de poner a prueba una propuesta de formación política liberadora descansa en los siguientes desafíos teóricos:

  1. Reivindicar a plenitud el trípode dialéctico

Forjar una conciencia crítica constructiva mediante la formación política integral supone partir de una condición teórica imprescindible como es el reconocimiento de lo que denominamos el trípode dialéctico:

  • Materialismo Dialéctico: Las circunstancias, contingencias o “leyes naturales” que determinan la existencia específica de la materia ( en sus dimensiones macrouniversales, de nuestra naturaleza terrenal, de nuestra propia composición biológica y social como seres humanos, así como en la infinita variedad de la micromateria) responden a un juego dialéctico y permanente de composición, movimiento, fricciones, lucha, contradicciones, resultados concretos y cambios que son inherentes a la materia misma en todas sus formas evolutivas( mecánica, física, química, biológica y social). Esta realidad material o concreto real es absolutamente independiente del conocimiento humano, cuya temporalidad y dimensión es apenas un punto diminuto. Forjar un nuevo conocimiento crítico tendría que aceptar con humildad esta constatación determinante.
  • Materialismo Histórico: Siendo las formaciones sociales concretas una forma social de la materia, en su máximo nivel evolutivo, las leyes naturales del materialismo dialéctico se reproducen con toda plenitud en tales concreciones sociales. Además, la misma conformación temporal de las formaciones sociales, así como su movimiento, sus fricciones o luchas internas y cambios tienen su propia especificidad dialéctica, descubierta por Marx como materialismo histórico. Se trata del complejo juego de procesos de trabajo, de producción de bienes con valor de cambio, de desarrollo de fuerzas productivas y relaciones de producción, etc. vinculadas a procesos subyacentes de organización jurídicopolítica e ideológica. Para conocer a fondo la realidad social y poder transformarla en beneficio de toda la comunidad es imprescindible aceptar y asimilar esta compleja concatenación de la dialéctica histórica en general y en lo particular de cada formación social concreta.
  • Método de Análisis Dialéctico: El conocimiento se ha autocalificado como si fuera el epicentro de la realidad cuando en el fondo es apenas un grano de arena frente a la dimensión infinita de la materia. En su crecimiento ha “encasillado” sus logros en un conjunto de parcelas cerradas de valor absoluto y perenne ( patrones culturales, placas ideológicas de orden moral o religioso y doctrinas hegemónicas que no aceptan la duda o el cuestionamiento, principalmente en el campo económico, social y político), así como un juego infinito de paradigmas, conceptos y postulados teóricos falaces de fácil manipulación ( ideología dominante). La dialéctica no solo debe ser reconocida en la complejidad de la materia o en el desarrollo de su forma social ( formaciones históricas de la humanidad ) sino en la profundidad del mismo conocimiento.  La disciplina metodológica de recurrir al análisis dialéctico en el conocimiento es, con seguridad, el desafío más difícil a encarar para llegar a una revolución cualitativa de la instancia ideológica. La dialéctica de lo contingente y lo necesario, como aplicación metodológica, para conocer la realidad tiene que ver con el objetivo de revolucionar el conocimiento. Una de las herramientas estratégicas para este empeño es precisamente la formación política integral.
  1. Aceptar como inevitable el campo de batalla ideológico:

De manera resumida se puede identificar el escenario ideológico dominante como la concatenación de los siguientes elementos en permanente interacción:

  • Un nivel de conocimientos básicos y naturales que siguen sosteniendo el quehacer cotidiano de las organizaciones originarias del país en los aspectos de relación social, infraestructura económica, relaciones de organización políticonormativa y de producción ideológica espontánea. El desafío en este campo es cómo disipar la densa neblina ideológica que todavía flota en estas formaciones sociales originarias, con la incorporación de nuevos conocimientos que, proviniendo de la adquisición universal, no sean vectores de dominación o manipuleo.
  • Como un producto histórico impuesto por la colonización la ideología moral y religiosa se ha sedimentado como un “paquete” cautivo híbrido, cuyos patrones absolutos han servido más a la dominación que a la convivencia constructiva. Se debe encarar la difícil tarea de rescatar adquisiciones ideológicas que fortalezcan valores constructivos de unidad y respecto en la diversidad, extirpando los vectores destructivos que profundizan la exclusión, la discriminación, el racismo y el individualismo.
  • El sistema educativo implantado desde la colonia y sostenido en la república ha sido otro segmento ideológico de dominación en lo que se podría identificar como ideología “empaquetada” al servicio de los poderes económico y político impuestos en el país. Un nuevo modelo educativo tendría que vaciar todo el cargamento ideológico impuesto mediante las ciencias naturales y sociales, cargando nuevos conocimientos que se inspiren en la filosofía del vivir bien para toda la colectividad.
  • Con la expansión incontrolable de nuevos mecanismos de producción y manejo ideológico, como son los llamados medios de comunicación masiva y abierta, la población en su conjunto ha caído en una fosa de lo que podría denominarse la ideología “envenenada” del consumismo, la superficialidad o la imitación. La construcción de una conciencia crítica y reflexiva tendría que levantar trincheras ideológicas de franca confrontación contra estos vectores letales.

Como se afirmaba en algún mensaje dialéctico (Lenin) los cambios revolucionarios del poder económico y político pueden darse en cuestión de días. El cambio ideológico, para ser liberador, requiere del empeño de muchas generaciones. Si el campo de batalla ideológico es inevitable, lo imprescindible es forjar una nueva conciencia crítica constructiva para una lucha de largo aliento.

 

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Franz Barrios Villegas

Boliviano Activista político de izquierda entre 1960 a 2005. Fundador del IPTK (1976). Escribió varios libros, columnas de prensa escrita y radial por más de 30 años. Es docente y facilitador en formación política.