Intersecciones: entre dos aguas

Feminismo comunitario y espacialidad

Verónica Salcedo Gonzáles
Publicado en abril 2019 en La Migraña 30
Rounded image

El feminismo comunitario en Bolivia es un feminismo con más de 20 años de vida, que nace en oposición al capitalismo neoliberal imperante, al patriarcado y a las tecnócratas del género que siendo cómplices del sistema, han despolitizado y cooptado numerosos espacios. Su propuesta política es simple: otro mundo es posible a través de la transformación del conocimiento y la creación de un pensamiento propio (Mignolo, 2007). Y es que las feministas comunitarias no buscan pertenecer a una de tantas categorías que el feminismo académico euroccidental impone, el feminismo comunitario plantea transformar la realidad a través de la memoria de las ancestras y el regreso de las mujeres, los hombres y las personas intersexuales a las comunidades. Y esa precisamente es su propuesta de sociedad, la comunidad de comunidades.

No obstante, desde este planteamiento que realiza el feminismo comunitario, resaltaremos aquellos discursos presentes que se intersecan con el espacio o la geografía, a fin de señalar otras geografías feministas desligadas de la narrativa eurocéntrica, que dé cuenta de los avances y deseos de construir una espacialidad no hegemónica, donde se entretejen modos diversos de habitar y apropiarse del lugar.

Las geografías feministas comienzan a ser visibles en la década de los 70 y los 80, donde se produce una transformación del estudio de la espacialidad desde una perspectiva feminista, que ha ido oscilando desde los primeros estudios acerca de las mujeres, centrados en mostrar y cuestionar las condiciones y dificultades de acceso al trabajo, el transporte y la relación con el ámbito doméstico, a otro tipo de reflexiones teóricas orientada al estudio de la espacialidad, la identidad, el lugar y los géneros (Zubia et al., 2015).

El intercambio de conocimientos y la apertura de nuevos temas sobre los que investigar, generó que a partir de los años 90 se sumara la efervescencia de otros saberes provenientes de otras geografías del sur global, que iban a cuestionar el camino recorrido por las investigadoras principalmente anglosajonas e iban a poner sobre la mesa nuevas temáticas y problemáticas a investigar (Zubia et al., 2015). Estas investigaciones van a ir encaminadas sobre la no pertenencia del sujeto “mujer”, entendido como mujer blanca, burguesa y occidental, y por tanto, se produce un abanico de otras experiencias de muchas mujeres como los feminismos de color que dinamitaron el escenario teórico.

Avanzando en nuestro recorrido, y a finales del siglo XX, se desarrollaron las denominadas contrageografías que continúan en la línea de revisar el camino realizado, sobre todo en los primeros años. Es lo que se conoce como las espacialidades transfronterizas que hicieron más rico el debate sobre la geografía feminista.

Una de estas teorías es sobre la experiencia y los modos de habitar las fronteras, no solo la de los estados, sino también las simbólicas (género, etnia, razas, sexualidad, etc.). Aquí aparecen los estudios sobre los chicanos/as y latinos/as (Zubia et al., 2015). En estas investigaciones, una de las principales teóricas y activistas sobre el tema es Gloria Anzaldúa.

Reflexionando acerca de su propia experiencia como mujer lesbiana en la zona de frontera, Gloria Anzaldúa (1987) –reconocida como una de las grandes teóricas de los feminismos de color– se propuso desterrar el pensamiento dual al desarrollar una conciencia mestiza, una conciencia de lo fronterizo que procede de estar en las dos orillas al mismo tiempo (Zubia et al., 2015: 255).

Feminismo comunitario
para tejer rebeldías

Antes de ahondar en las espacialidades desarrolladas por el feminismo comunitario boliviano, profundizaremos sobre su proyecto político.

Más allá de las clasificaciones académicas que definen el feminismo comunitario como un feminismo indígena, popular o decolonial, las propias integrantes del feminismocomunitario1Las feministas comunitarias nombran el movimiento de ambas maneras, ya que la palabra “comunitario” no es adjetivación de feminismo, ni tampoco categoría como estamos acostumbrados a escuchar sobre feminismo decolonial, feminismo antiespecista, etc. Feminismo Comunitario es un nombre propio, por eso durante el trabajo aparecerá nombrado de las dos formas indistintamente. se desvinculan de tales categorías pues son conscientes del uso que la intelectualidad colonial y sobretodo “externa” hacen al ubicar tales términos en cajitas, reduciendo así su posibilidad política y de acción.

«El feminismocomunitario o feminismocomunitario es un pensamiento de acción, un instrumento para reconceptualizar sus propias concepciones del feminismo y construir un movimiento con base en la comunidad y con una propuesta de sociedad basada en la comunidad de comunidades» (Paredes & Guzmán, 2014: 60).
«El feminismocomunitario es un movimiento que nace en Bolivia, desde las mujeres feministas, y que convoca a todas las personas del mundo a transformar la realidad en la que vivimos» (Paredes & Guzmán, 2014).

«El feminismocomunitario es un movimiento social, que responde a la forma circular del conocimiento y del pensamiento, que recuperamos críticamente de nuestros pueblos originarios, […], para que nos permitan superar formas de construir conocimiento, fragmentado, androcéntrico, lineal, racional y dominador de la naturaleza, formas que son incapaces de relacionar y tejer formas de la vida, para todo lo que vive y existe» (Paredes & Guzmán, 2014: 61).

El feminismo comunitario proviene de dos vertientes distintas, una vertiente tiene que ver con los procesos sociales históricos para el pueblo boliviano como es la memoria larga de las abuelas que les tocó luchar contra la dominación ancestral en los territorios del Kollasuyo y que hoy constituyen sus raíces. El otro elemento es el que se inicio en Octubre de 2003 con la guerra del gas, donde ellas fueron partícipes y constructoras del proceso de cambio que se vivió en el país.

La otra vertiente proviene de las organizaciones feministas de Bolivia. Uno es la comunidad Mujeres Creando comunidad con 23 años de feminismo autónomo boliviano presentes en los diferentes Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe, y la otra organización es la Asamblea Feminista de La Paz con 10 años de lucha feminista surgida desde la guerra del gas en 2003. Más adelante pasó a llamarse Asamblea Feminismo Comunitario (AFC) que es la organización donde en la actualidad se constituyen movimiento en Abya Yala (Paredes & Guzmán, 2014).

Algunos elementos conceptuales que incorporan en su praxis son los siguientes:

Reconceptualización del feminismo; se trata de la construcción de un pensamiento propio, desvinculado respecto de las categorías y conceptos hegemónicos proyectados desde el pensamiento occidental, y también desde el feminismo, que parece poseer todas las recetas y soluciones para todas las mujeres (Paredes & Guzmán, 2014).

Reconceptualización de patriarcado; las feministas de otras partes del mundo suelen definir el patriarcado como una relación donde los hombres oprimen a las mujeres. Sin embargo para las feministascomunitarias, esta definición les resulta simplista y poco esclarecedora (Paredes, 2017). Para el feminismo comunitario el patriarcado es:

«El sistema de todas las opresiones, todas las explotaciones, todas las violencias y discriminaciones, que vive toda la humanidad (mujeres, hombre y personas intersexuales) y la naturaleza, históricamente construidas, sobre el cuerpo sexuado de las mujeres» (Paredes & Guzmán, 2014: 76).

Entronque patriarcal y descolonización; las feministas comunitarias señalan que el patriarcado no vino con el momento colonial (1492). Las feministas comunitarias hacen mucho hincapié en que antes de la llegada de los españoles, también existía patriarcado y por tanto, relaciones desiguales entre hombres y mujeres.

Por otro lado, las feministas comunitarias señalan la existencia del colonialismo interno, donde nuestros pensamientos están atravesados por la colonialidad interna, que desde los inicios nos intersecciona y afecta al modo de relacionarnos. Es más, la colonialidad interna genera que los cuerpos de dicho territorio tiendan a un blanqueamiento, pues los cuerpos indígenas no aparecen en este orden colonial.

Por tanto, el feminismocomunitario afirma que los que fueron colonizados son los nuevos patrones gobernando y sirviendo a un patrón mayor, y desde esa complicidad patriarcal no se discute ni se cuestiona esas relaciones de poder a la hora de luchar por la recuperación de los territorios y soberanía de los pueblos (Paredes, 2017).

Es por eso que para el feminismo comunitario una de las tareas de la despatriarcalización es la descolonización, porque no se puede despatriarcalizar sin descolonizar y viceversa.

La espacialidad en
el feminismo comunitario

En primer lugar aparecen los elementos discursivos, que son aquellos relacionados con la producción de un conocimiento propio donde la espacialidad se interseca.

Territorio de enunciación: el territorio de enunciación es el lugar desde el cual se construye el feminismo comunitario (Abya Yala en general, y Bolivia en particular), en contraposición al feminismo euroccidental que se ha tomado la potestad de hablar en nombre de todas las mujeres, así como de tener las soluciones y respuestas de todas las opresiones que viven las mujeres en cualquier parte del mundo. Algo así como un feminismo universal construido desde el norte y destinado para todas las mujeres del mundo.

Por tanto, las feministas comunitarias, se posicionan desde Bolivia para construir su propio proceso, desde el cual generar un espacio de comprensión de sus propias luchas.

Estrategia semántica: consiste en cuestionar el espacio semántico que ha conceptualizado el feminismo euroccidental.

“[…] decidimos entrar en su cancha y pelearles espacios, llamarnos feministas también y de igual a igual cuestionar el significado eurocéntrico de este término, generar un espacio para todas las mujeres del mundo, por supuesto que también para nuestras luchas y nuestro proceso político de cambio” (Paredes & Guzmán, 2014: 17).

Podríamos decir que las feministascomunitarias realizan una disputa territorial, en el sentido del uso y de la representación de los conceptos, cuestionando así el conocimiento hegemónico y reapropiándose de espacios epistémicos donde nunca antes han sido convocadas.

Es el caso del ejercicio epistémico que las feministas comunitarias realizan al reconceptualizar el significado de patriarcado, género o feminismo.

Entronque patriarcal: para las feministas comunitarias es necesario ubicar el patriarcado en Abya Yala como fenómeno que ya existía antes de la colonización, en formas, tiempos y espacios diferentes, pero presente en los territorios, y cómo tras la colonización, las complicidades patriarcales entre ambos espacios situados se fortalecieron y cayeron con mayor dureza, hasta nuestros días, sobre los cuerpos de las mujeres.

A continuación, desarrollaremos aquellos elementos del feminismo comunitario que hacen referencia al espacio como lugar tangible.

La comunidad: como propuesta tangencial de su proyecto.

La comunidad es el lugar desde donde hacer feminismocomunitario, es decir, es desde la comunidad donde se conjuga la construcción de un mundo mejor, esto es, el Pachakuti. Esto explica la centralidad del espacio en relación al feminismo.

“La comunidad no solo somos las personas, lo es también el espacio, todo lo que está encima, alaxpacha, lo que está aquí akapacha, y lo que está debajo, manqhapacha. La comunidad también es el territorio y la naturaleza que vive en este territorio, territorio que tiene límites, pero no fronteras que lo dividan” (Paredes & Guzmán, 2014: 89).

Feminismo comunitario como red transnacional: otros de los planteamientos espaciales que aparece en el feminismo comunitario, es que dicho feminismo no es una propuesta solo y exclusivamente para las feministascomunitarias de la Paz, Bolivia. Precisamente su propuesta de sociedad, construida desde Bolivia tiene proyección para toda Abya Yala y para aquellas hermanas que no son de Abya Yala que quieran establecer alianzas no jerárquicas.

En consecuencia de lo anterior, las feministas comunitarias suelen realizar varios viajes al año, donde realizan charlas, talleres, presentan sus publicaciones, etc. Este desplazamiento es significativo desde varias perspectivas. En primer lugar, afirma, que el feminismo comunitario es una red transnacional que está en progresivo crecimiento desde diversos puntos del planeta. Y por otro lado, indica la estrategia espacial del “viaje” con el objeto de establecer alianzas y rumbos parejos para construir resistencia.

Finalmente, mencionaré algunas acciones o contra representaciones que el feminismo comunitario ha realizado en el espacio público (mayoritariamente) y donde la espacialidad juega un papel vital. Estas acciones cuestionan y condenan el uso del espacio normativo.

Por un lado, destacaré las numerosas asambleas que el colectivo Asamblea Feminista Comunitaria La Paz realiza en la calle. Asimismo, el elemento espacial cobra relevancia por varias razones; en primer lugar, trasladar la asamblea a un espacio público, permite visibilizarse como asamblea feminista comunitaria al resto de personas que pasan por allí. Por otro lado, se trata de la reapropiación de un espacio que generalmente es normativo y cuya representación formal evoca al frenesí, la hostilidad o incluso la agresividad.

Otra de las acciones que realizan en el espacio público es lo que llaman “las grafiteadas”. Y es que muchas de las componentes del feminismo comunitario cantan, tocan algún instrumento, bailan y realizan grafitis.

Esta práctica artística tiene una larga tradición durante todos estos años en el feminismo comunitario. Estos grafitis suelen aparecer en toda la ciudad de La Paz. Esta herramienta de contra representación del espacio público, suele lanzar mensajes a las mujeres y a la población en general, incitándoles, llevándoles a la reflexión o también con motivo de alguna denuncia sobre violencia, machismo, etc. Debajo de cada grafiti, firman como Mujeres Creando Comunidad.

Por otro lado, una de las prácticas más representativas que realiza el feminismo comunitario, y que está intrínsecamente relacionado con el espacio, ya que consiste en la reapropiación del mismo para reivindicar estructuras desiguales de poder, son las protestas desarrolladas de muchas maneras; huelgas, concentraciones, manifestaciones o marchas. Mencionaré varias, dado la importancia del espacio ocupado simbólicamente en estas acciones.

Del 9 al 12 de octubre del 2013, tuvo lugar la 1ª Cumbre Internacional de descolonización, despatriarcalización contra el racismo y discriminación, organizada por Félix Cárdenas y Elisa Vega del Viceministerio de Descolonización. Sin embargo, en ese acto solo fueron invitados el ejército militar y las autoridades políticas. No se convocó a ningún movimiento social paceño y por si fuera poco, el ejército militar fue galardonado. Frente a esto, la Asamblea Feminismo Comunitario La Paz, que por supuesto no había recibido invitación, se presentó allí, realizando una concentración con gritos y pancartas, y denunciando la hipocresía por parte de las autoridades, más aún, tras 10 años de la matanza del gas en octubre de 2003. Esta protesta constituye un buen ejemplo de la ocupación simbólica del espacio que realiza el feminismo comunitario para denunciar la Cumbre de Descolonización y Despatriarcalización llevado a cabo en La Paz.

En otro orden de ideas, y con motivo de la celebración del carnaval, en febrero del 2010, las feministas comunitarias salieron con sus instrumentos (zampoñas, quenas, charangos, etc.), a tocar por las calles de la ciudad de La Paz. Esta acción fue realizada para visibilizar a las mujeres que interpretan música, así como para condenar el discurso machista que dice que las mujeres deben estar solo en las danzas y únicamente los hombres pueden pertenecer a la orquesta de la fraternidad. Observamos cómo esta protesta es metodológicamente distinta a la concentración formal a la que usualmente acostumbran los movimientos sociales. Esta forma de protesta condena una práctica a través de la alegría y el disfrute.

Para terminar con el análisis de las protestas, donde la apropiación del espacio es clave para realizar una crítica al patriarcado, mencionaré la manifestación realizada el 25 de noviembre del 2013, en repudio a la violencia de género. Las feministas comunitarias, junto con el resto de agrupaciones, asociaciones, etc., acudieron a la Plaza Murillo (La Paz) para iniciar la manifestación que terminaría con una concentración en la Plaza San Francisco (La Paz).
Esta movilización pacífica peatonal, ocupando las principales avenidas de la ciudad y, cortando la circulación de coches, colectivos, buses, etc., supone un buen ejemplo donde esa parte de la ciudad se paraliza, y ese espacio pasa a representarse de otra manera (aunque sea por escaso tiempo) repercutiendo en las personas que están en esa zona, y proyectándose así el motivo de la movilización. Podríamos decir, que en esta práctica y en todas las anteriores mencionadas, el espacio cobra una importancia casi total para lograr el objetivo de la manifestación, protesta, concentración, etc.

Mencionaremos también prácticas del feminismo comunitario que han buscado visibilizar la cultura feminista comunitaria a través de la creación y/o ocupación de espacios ya establecidos o reconstruidos.

La Feria del Libro se celebra cada año en la ciudad de La Paz, donde convergen multitud de escritores, lectores, curiosos, etc. Pues bien, en agosto de 2010 y con motivo de 15ª Feria Internacional del Libro bajo el lema “Celebremos la Bibliodiversidad”, las feministas comunitarias decidieron participar, y poner un stand de diferentes lecturas feministas comunitarias. Las obras eran muy variadas desde ensayos y libros hasta poesías, manuales o postales. De esta manera, las feministas comunitarias realizaron un contra representación para dar visibilidad a la cultura feminista comunitaria a través de un espacio ya establecido y poco dado a este tipo de exposiciones.

Manteniéndonos en prácticas difusoras de conocimiento y cultura feminista comunitaria, otro de los proyectos que tenían en mente desde el año 2000, y que pudieron hacer realidad en enero de 2012, fue la creación de una escuela feminista comunitaria llamada pluriversidad “de los saberes feministas comunitarios”.

La creación de este lugar donde poder cultivar saberes, alianzas y herramientas propias, supone una apuesta por habitar este mundo de otra manera, y por tanto, de ocupar simbólicamente un espacio no otorgado.

En esta misma línea, y para finalizar el análisis, en esta clasificación de la reapropiación de espacios con fines difusores de la cultura feminista comunitaria, señalaré la construcción del Café Carcajada activo desde hace más de 8 años. El Café Carcajada es un espacio de cultura feminista, autónoma, auto gestionado y comunitario. En el año 2010, volvieron a abrir sus puertas, ya que había permanecido un tiempo cerrado. En el café Carcajada se realizan charlas, talleres, películas, conciertos, exposiciones y fiestas.

“[…] Haremos de cualquiera de nuestras luchas y acciones, así se realicen en la cama o en la calle, en el palacio de gobierno o la cocina, haremos de todas ellas, actos revolucionarios, que se concatenan en un acto político antisistémico, en otras palabras un tejido de rebeldía y revolución antipatriarcal” (Paredes & Guzmán, 2014: 105).

Reflexiones parciales para mirar al sol, sin cerrar los ojos

En este punto podemos afirmar que el feminismo comunitario de Bolivia ha construido espacialidades y formas de habitar diversas y alejadas de la geografía feminista hegemónica.

De esta manera hemos puesto sobre el tapete otra geografía feminista producida desde otro lugar, donde el espacio es políticamente estratégico al reapropiarse de lugares de enunciación, términos, ideas, conceptos, etc. Por otro lado, el feminismo comunitario ubica como una de las principales tareas, la descolonización. De esta manera sitúa el saber y la producción del conocimiento desde un lugar no reconocido, ni representado para ellas. Y desde ese punto la necesidad de desvincularse de esa no representatividad y construir un conocimiento y una forma de estar en el mundo propio.

Además, tienen como propuesta de sociedad la (re)construcción de la comunidad, entendida como el warmikuti (regreso de las mujeres a las comunidades), y es desde ese lugar situado, desde donde se proyecta el feminismo comunitario. Por otra parte, señala la necesidad de reconocer la opresión sistemática hacia el cuerpo de las mujeres. Desde esos cuerpos se reconocen, luchan, se liberan y autogobiernan. En definitiva, el cuerpo es entendido como un territorio que se planta en la vida y en la historia para reconocer la lucha de las mujeres desde los cuerpos.

De igual manera, queda clara la importancia de la reapropiación del espacio en las protestas, marchas o manifestaciones, así como en la creación de lugares que generan un pensamiento propio.

Para concluir, el feminismocomunitario siempre mantiene la esperanza presente de crear una gran alianza, que abarque cada vez a más hermanas de toda Abya Yala y del mundo. Esta convicción de construir en palabras de Catherine Walsh (2012) “mundos otros” (p.65), subraya la propuesta de cómo lograrlo: la comunidad de comunidades. Una propuesta de sociedad, no pensada para unos pocos, sino para el conjunto de la sociedad, aquella que sueña con un mundo vivible a través del regreso a las comunidades, donde las mujeres, los hombres, las personas intersexuales y la naturaleza convivan en armonía, pensándose como posibilidad de ser con una misma, y con las demás.

“…en una danza salvaje
que convoque a otras mujeres y estas a otras más
hasta que seamos un batallón o un ejército de amor,
que acabe con todas las miserias y opresiones,
estamos buscando, buscamos todavía una mujer
que mirando al sol,
no cierre los ojos”.

Fragmento del poema «Estamos buscando»
de Julieta Paredes

Bibliografía

  • Anzaldúa, G., (1987). Borderlands. La frontera. The new mestiza. San Francisco, EEUU: Aunt lute books.
  • Bimbatto, I. & BROMMONSCHENKEL, A. [Comigo Ninguém Pode]. (27 de octubre de 2015). Ato Feminismo Comunitário – Oaxaca, México, Outubro 2015. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=WQVcCqZe5zo&t=15s
  • Catherine, W., (de enero-diciembre 2012). Interculturalidad y (de) colonialidad: Perspectivas críticas y políticas. Visão Global, Joaçaba. Vol. 15, N. º 1-2, pp. 61-74.
  • Comunidad Mujeres Creando Comunidad. (2012). La Casa comunitaria PLURIVERSIDAD de los saberes feministas comunitarios. Recuperado el 3 de febrero de 2018, de http://mujerescreandocomunidad.blogspot.com.es/search?updated-max=2012-02-04T11:48:00-08:00&max-results=7&start=21&by-date=false
  • Mignolo, W., (2007). Después de América: la herida colonial y la transformación epistémica geopolítico-corporal. La idea de América Latina: la herida colonial y la opción descolonial (pp. 117-168).Barcelona, España: Gedisa.
  • Paredes, J., (2006). Para que el sol vuelva a calentar. No pudieron con nosotras: el desafío del feminismo autónomo de Mujeres Creando. La Paz, Bolivia: Editorial Plural.
  • Paredes, J., (2010). Hilando fino, desde el feminismo comunitario. La Paz, Bolivia: Mujeres Creando Comunidad.
  • Paredes, J. & Guzmán, A., (2014). El tejido de la rebeldía ¿Qué es el feminismo comunitario? Mujeres
  • Creando Comunidad. La Paz, Bolivia.
  • Zubia, F. G & López, N. A., (abril-junio de 2015). Geografía(s) feminista(s): Itinerarios y debates por la reflexión en torno al estudio cultural de las espacialidades. Questión. Revista especializada en
  • Periodismo y comunicación. Vol. 1, N.° 46, pp. 243-259.

Rounded image

Verónica Salcedo Gonzáles

Graduada en Magisterio de Primaria por la Universidad Complutense de Madrid (España), en 2016. Actualmente se encuentra cursando la maestría de Estudios Contemporáneos de América Latina por la misma universidad. Ha sido becada por la Universidad Santo Tomás (Bogotá, Colombia) y la Universidad Complutense de Madrid para continuar los estudios de postgrado. Su investigación se inscribe en los feminismos comunitarios, las teorías post-coloniales y la educación popular. Ha participado en diferentes actividades de cooperación educativa e integración sociocultural en Bolivia.


Nota: