A 50 años de su aparición

Historia de la televisión en Bolivia

Juan Carlos Flores Escobar
Publicado en Diciembre 2019 en La Migraña 33
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La invención y la comunicación son y han sido inherentes al ser humano desde los albores de la civilización. Raúl Rivadeneira, en su libro La televisión en Bolivia (1986: 17), afirma que: “Los sistemas y medios de comunicación se originan y desarrollan bajo condiciones preestablecidas en la sociedad; en un clima de intereses habitualmente en conflicto y bajo el signo de las relaciones de producción”. Bajo esta premisa, se puede determinar que la necesidad de una sociedad está ligada a la superación y a la satisfacción por entender su entorno, por crear lazos comunicantes entre los seres humanos que converjan en una relación estrecha, no solo con sus congéneres, sino también con los objetos y con las cosas materiales. Entonces, se determina que la comunicación humana, como base de interacciones e interrelaciones sociales, contiene elementos de aprendizaje, enseñanza y educación.

La televisión en el mundo

La primera transmisión pública de un sistema de televisión regular en el mundo se realizó en Inglaterra. La British Broadcasting Corporation (BBC) fue la encargada de tan grande evento, el 2 de noviembre de 1936. El estudio y la torre de transmisión se instalaron en el Alexandra Palace en el norte de Londres, un edificio de la época victoriana que fue remodelado especialmente para instalar el canal de televisión.

Esas primeras señales solo llegarían a unos 20 mil hogares que pudieron disfrutar de una ambiciosa programación, como la coronación del rey Jorge VI. Luego fueron suspendidas desde el primero de septiembre de 1939 hasta el 7 de junio de 1946, debido a la Segunda Guerra Mundial que asoló gran parte de Europa.

En EE. UU. y a finales de la década de los 30 del siglo pasado nacía un nuevo capítulo, un nuevo apartado en la era de las comunicaciones modernas de ese país, cuando el 20 de abril de 1939 la RCA inauguraba en la Exposición Universal de Nueva York la primera emisora pública de televisión americana. La prensa de esa época la llamó idiot box (caja idiota). Asimismo, en ese evento el propio presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, presenció el evento, además, fue el preludio del primer servicio regular de televisión que empezaría a funcionar el 1 de julio de 1941, bajo la operación de la NBC (empresa creada por la RCA en 1926) para la explotación de los servicios de radiodifusión.

La televisión en América Latina

“La caja boba” como la llamaba el mexicano Carlos Monsiváis; “la fábrica de estúpidos”; “la tercera pared” o como algunos intelectuales lo denominan la “moledora de la personalidad humana”, llegó a América Latina a partir de la década de los 50, una segunda mitad de siglo convulsionada, desequilibrada, regida por Gobiernos militares en la mayoría de los países latinos, de pobreza extrema que sumió hasta el paroxismo al mal llamado tercer mundo y la corrupción en gran parte de la cosa pública estatal.
No obstante en 1950, año en que Buñuel estrenaba Los olvidados, estallaba la guerra de Corea y el Papa Pío XII promulgaba el dogma de la Asunción de María llegaría a América Latina, la televisión como tal, aunque nadie supiese sobre aquellos aparatos electrónicos que despedían imágenes con sonido incorporado, hasta que movidos por la curiosidad vieron estallar este fenómeno en sus propios ojos a través de los cristales en los escaparates o vitrales de comercios de las grandes ciudades latinoamericanas.

En 1950, México fue el primero de los países latinoamericanos en acoger este nuevo medio de comunicación, además, de ser la sexta nación a nivel mundial en disponer de la televisión. Le siguieron Brasil y Cuba. Bolivia fue la última nación sudamericana en contar con la televisión.

La televisión en Bolivia

El sistema de comunicación televisivo en Bolivia presenta una estructura de propiedad diversa con base en la televisión estatal, televisión universitaria y televisión privada. Estas tres tipologías hacen del conjunto audiovisual boliviano un corpus comunicacional poderoso y sin precedentes a través de la historia de la comunicación en el país.

Bolivia TV (antes conocida como Televisión Boliviana o TVB), es hoy una cadena televisiva perteneciente al Sistema Nacional de Radiodifusión Boliviana del Estado Plurinacional de Bolivia. Está afiliada al canal TeleSUR, además, de la radioemisora Radio Patria Nueva (antes radio Illimani).

La televisión estatal

A las siete de la noche con 46 minutos del sábado 30 de agosto de 1969, algunos paceños tenían una cita con el canal estatal. Desde la planta en El Alto su programación fue anunciada a cierto sector de la población paceña bajo la voz de su presentador, Juan Fernando Landa Alarcón, más conocido como ‘Tito’ Landa.

Desde sus inicios, canal 7 se apartó por completo de sus objetivos fundamentales: educar e incentivar la cultura; objetivos para los que había sido creado. Este denominador común estuvo presente siempre entre su programación, aunque con pequeñas excepciones que no hicieron, sino reforzar la regla. Asimismo, ENTB no contaba con espacios dedicados a la construcción de una identidad nacional con perspectivas de desarrollo y crecimiento homogéneo; por el contrario, llegó a convertirse en un ente deslegitimizado y propagandístico de los gobiernos circunstanciales; es decir, librado a los vaivenes del juego político.

La improvisación en la programación y los sucesivos cortes injustificados en su transmisión fueron las características principales en las primeras semanas al aire de Televisión Boliviana. Desde su inicio, los responsables en estructurar los espacios televisivos de aquella época fueron: Víctor Aguilar Dorado, Ítalo Mariaca Villegas, Juan de Recacoechea y Eduardo Lafaye. No obstante, la programación estaba constituida también por material importado. Rivadeneira establece un porcentaje al respecto. La investigación en números lo llevó a la conclusión de que el 80 % comprendía de filmes norteamericanos, telenovelas y variedades y solo el 20 % restante se estructuraba con base en programas al vivo.

Noticieros: Telenoticias fue el primer espacio informativo nocturno que duraba 20 minutos. Luego cambió su nombre a El Telenoticioso Boliviano conducido por Walter Peña bajo la dirección de Ítalo Mariaca. Tiempo después, el informativo sufre cambios otra vez en su nombre: Tele 7, TV Noticias, Al filo de la medianoche, al igual que sus presentadores: Jorge Hochmann, Jaime Rodríguez o Waldo Pinto Oblitas (con los comentarios políticos muy incisivos de Amalia Barrón).

Deportes: El Deportivo 7 a cargo de Juan Carlos Costas Salmón y Mendel Urbach, que le dejan la posta a Arturo Siles, quien estuvo por varios años en la conducción del programa, inicia su labor desde 1971 como un programa especializado y separado del noticiero central del canal. En 20 minutos se establecía toda una relación de hechos deportivos que se narraban con un lenguaje radiofónico, en especial el fútbol que presenta mayor relevancia.

Infantiles: El abuelito Tino conducido por Constantino Lozada Gómez salía los lunes, miércoles y viernes a las 19: 00 y por media hora logró subir en el rating. Además, se emitía los domingos por la mañana. Sin duda alguna, fue uno de los espacios pioneros que permaneció por más de una década (12 años) en la televisión estatal. Debutaron en su show grandes personalidades que conforman hoy todo el acervo cultural del país; por ejemplo, estuvo César Galindo, John Arandia, Milenka Peña ‘Pelusa’, Nilda Bascopé o los hermanitos Bustillos, entre otros.

Amenidades: Bellows Pregunta por 6 400 fue un programa similar a otro que se difundía en la televisión estadounidense Question for USD 6 400. El nombre de Bellows se debía a una compañía comercial de whisky auspiciadora del espacio. Desde el martes 24 de febrero de 1970 arranca este espacio a la cabeza de Mario Alberto Castro Monterrey, quien era el encargado de llevar hasta los hogares paceños este programa de concursos junto a simpáticas asistentes. Posteriormente, realizó otros programas como: 300 en uno con características similares al primero, pero se añadió algunos acertijos de orden cultural; El Clan de los sábados que iba de 14: 00 a 19: 00 y Noche de Gala, en el que se podía observar conciertos, ballet, ópera y música clásica. Iba todos los lunes por la noche.

El premio del Saber producido y dirigido con mucho éxito por Lalo Lafaye. El programa Hola Chicos conducido por Margarita Arauz y los payasitos: Bombolito, Pinturita y Estrellita (la producción estaba a cargo de Vicky Zuazo y Marielena Alcoreza. Salía de lunes a viernes, de 16: 00 a 18: 00); El Arlequín de Mabel Rivera (espacio en el que se difundió teatro para niños y adultos) o Los títeres de Carol Mier y Enrique Prudencio; además, de eventos teatrales, Teleteatro Duchen de Córdova. Programas políticos El plan de emergencia (sobre la acción cívica de las Fuerzas Armadas) y espacios folclóricos o religiosos como la Telemisa Dominical.

Al margen de este 20 % de programación nacional, el canal estatal desde un comienzo se sobrecargó de enlatados procedentes de los Estados Unidos y de otros países.

La TVU en Bolivia

Los hechos más relevantes que marcaron la historia de la televisión universitaria en Bolivia guardan relación con una serie de eventos casi homogéneos en cada una de las estaciones televisivas de las diferentes casas de estudios superiores en el país. Una historia elaborada a pulso, de circuitos cerrados en principio, apostando a la educación y la cultura o viéndose enfrentados con los gobiernos de turno, fueron por decirlo menos, las páginas cotidianas de su diario vivir. No obstante, su desarrollo se debió más que todo a la persistencia de profesionales que apostaron por contar con estos medios de comunicación para satisfacer las necesidades existentes en cada una de las universidades públicas.

En ese proceso, la televisión universitaria en Bolivia recibió en un principio asesoramiento de una organización estadounidense a través del P. Bourret. Funcionó primero en circuito cerrado, sin excepción alguna, luego elevó su señal para salir en canal abierto. Según lo establece su historia, apareció en blanco y negro, posteriormente cambió al sistema en color adoptando este método, desde entonces, para finalmente migrar a la tv digital.

Las nueve estaciones de televisión universitaria creadas en el periodo 1973-2012 son las que a continuación se describen en detalle:

Sistema nacional de televisión de la universidad boliviana (*)

La televisión privada

El 2 de febrero de 1984 aparece la primera estación de Televisión Privada Boliviana (TVPB) con emisiones regulares: canal 13 Cruceña de Televisión en Santa Cruz de la Sierra. Los responsables fueron tres: Ivo Mateo Kuljis Futchner, El segundo involucrado en esta asociación fue Fernando Aguilera de profesión técnico en Comunicación y el tercero Juan Carlos Cochamanidis.

El 15 de abril de 1984 se inauguraba la segunda estación televisiva privada en el país, bajo el nombre de Richards Universal TeleSat canal 5, en Santa Cruz, de los hermanos Roberto A. y Oliver Richards, además, de Carlos Moyano. Básicamente, difundió una programación de estaciones extranjeras sin ningún tipo de autorización.

Entonces, el punto de inflexión se dio en La Paz, el 20 de octubre de 1984, con la salida al aire de Paceña de Televisión canal 9. La emisión ilegal tuvo sus responsables; el empresario minero Raúl Garafulic, quien se unió a los empresarios dueños de Telecine, Rolando y Gonzalo Chiappe y Juan Carlos Costas Salmón, propietario de Radio Nacional. Entre los cuatro decidieron asumir un desafío al margen de la ley. Más tarde, los Chiappe resuelven separarse para asociarse con Miguel Dueri y crear canal 5.

Los canales privados comenzaron pues a operar con gran precariedad, instalados sin pagar derechos por el uso del espectro, sin dar cuentas a nadie y amparados en una débil resolución administrativa del Ministerio de Transportes. Funcionaban en casas o departamentos de edificios improvisados como estudios, con insuficientes medios técnicos y apelando a la emisión irregular de una programación adquirida ilegalmente.

Con el transcurso del tiempo, los canales de televisión privados fueron creciendo exponencialmente hasta configurar, en muchos casos, las redes televisivas. Actualmente, Bolivia tiene saturado el espectro magnético, lo que hace imposible más asignaciones de frecuencias. En total existen 637 canales en todo el territorio nacional, por ello se optó por migrar a la televisión digital, básicamente porque ofrece más alternativas en cuanto al uso del espectro electromagnético que, por supuesto, veremos más adelante y que merece un estudio pormenorizado.

La televisión digital

La presencia de la TV Digital Terrestre en Bolivia fue un acontecimiento que cobró mucha importancia y que, además, afectó a la estructura de la comunicación en sí misma, ya que obligó al cambio en el equipamiento de producción y emisión y al cambio de los aparatos televisivos en la recepción por parte de la audiencia. Asimismo, provocó cambios en el andamiaje teórico de comprensión de la TV, en las formas narrativas televisivas, en la estructuración de la programación presionada por la multiprogramación y en el estudio de las audiencias en su relación con los contenidos digitales interactivos.

Por eso, la ATT trabajó de manera conjunta con el Viceministerio de Telecomunicaciones, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, el Plan de Implementación de Televisión Digital Terrestre, aprobado mediante Decreto Supremo 3152 del 19 de abril de 2017, cuyo objetivo fue el de implementar la Televisión Digital Terrestre.

Bolivia TV fue el primer canal en experimentar la TV Digital en el país. De acuerdo con el Decreto Supremo 0819, promulgado en fecha 16 de marzo de 2011, se adoptó para fines técnicos el sistema estándar ISDB-T (Integrated Services Digital Broadcasting Terrestrial), con codificación H.264, MPEG-4. En ese marco, su implementación como sistema para trasmisión y recepción de Televisión Digital Terrestre en el Estado Plurinacional de Bolivia era ya un hecho concreto.

Este proyecto de Televisión Digital Terrestre fue financiado por el Gobierno de Japón. El equipamiento, instalación y puesta en marcha correspondió al personal de Bolivia TV, además, de completar la implementación y puesta en marcha de los equipos de generación de señal y del equipo transmisor en la ciudad de La Paz.

Conclusiones

Son 50 años de la aparición de la televisión en Bolivia, un sistema audiovisual, que nació bajo el signo de la dictadura y continuó siendo presa fácil de los gobiernos de turno. A partir de ese momento se convirtió en un apéndice instrumental de las organizaciones políticas que detentaron el poder, razón por la que no se vislumbró ese servicio público tan añorado, tampoco se desarrollaron políticas educativas y/o culturales, sino por lo contrario, primó la propaganda gubernamental con escasos atisbos de emprender una nueva faceta que beneficie a la sociedad en su conjunto.

La televisión, universitaria y privada, se perdieron en lo comercial, impregnando su programación de banalidad y superficialidad, a tal extremo, que vendieron al mejor postor aquellos objetivos altruistas por los cuales habían sido creados. Precisamente, desde su nacimiento no supieron contrarrestar y dar respuesta a esa carencia de sentido que arrastraba la televisión estatal desde sus inicios y solo se limitaron a rellenar espacios vacíos, cargando las horas del día con producciones audiovisuales chapuceras, obsoletas y fuera de todo contexto.

El desarrollo ulterior de una programación insipiente continuó atiborrando las pantallas televisivas con un lenguaje audiovisual que hablaba otro idioma, pero que sin lugar a dudas, era más alienante día a día, lo que llevó a una sociedad como la nuestra al paroxismo de la transculturización. Dicho de otro modo, fue una invasión pasiva, pero efectiva que hizo de la mente del televidente boliviano una mente dócil, incapaz de despegar los ojos del televisor y mucho menos razonar por sí sola.

Hoy en día hay muy pocos canales que cuentan con verdaderos profesionales en comunicación. La planilla está compuesta por empresarios en otros rubros, profesionales en otras áreas, diferentes y ajenas a la televisión, modelos recién bajadas de las pasarelas, gente de radio que por tener un micrófono en vez de voz es contratada sin remilgos, youtubers practicando el ridículo, adolescentes que hacen un detestable trabajo frente a las pantallas y otros especímenes variopintos que no poseen la más peregrina idea de qué es hacer televisión, pero en serio.

Los programas independientes, entre otras cosas, rellenan los espacios para abaratar los costos y sacar algún rédito económico. Son espacios que no guardan un mínimo de coherencia y buen trabajo en la producción de los mismos. Su desarrollo y existencia en el aire no llevan un mínimo de esfuerzo en su realización ni siquiera una pizca de sudor. Por ejemplo, sus presentadores son bustos parlantes vacíos de contenido, pero insuflados de chácharas rimbombantes que expresan libremente. Ni qué decir de su escenografía, plagada de descriterio, de la gigantografía facilona y mueblería barata y cotidiana.

Y es que todos estos canales nacieron de prisa y con lo que tenían a mano (tanto en la parte técnica como humana). Sus predecesores imitaron el mismo “esfuerzo” y se resignaron a conseguir migajas que se desprendían de la torta que ganaban los “canales grandes”.

La televisión en Bolivia está lejos de conseguir un sitial importante a nivel internacional. No hay posibilidades de que esto suceda ni la más remota, pues su idiosincrasia se basa en un atiborrado formato de lo banal, lo efímero y barato.

La construcción de una televisión de verdad debió hacerse desde sus inicios y no ahora, cuando la mala programación ha conseguido visa de ciudadanía y ha logrado posesionarse en la psique del telespectador. La pesadilla ganó al sueño de una televisión posible; la desprolijidad se anotó un punto importante a la hora de establecer un esfuerzo positivo, pero que jamás llegó.

Una buena imagen y sonido óptimo no son suficientes para apreciar y disfrutar un programa. Hace falta mejorar el contenido, transformarlo desde sus raíces para que nuestra sociedad pueda virar 180 grados y darse cuenta que la televisión es otra cosa: un medio de comunicación donde lo educativo, lo informativo y lo entretenido pueden coexistir sin ningún tipo de rencillas ni rencores.

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Juan Carlos Flores Escobar

Comunicador Social y escritor.
Realizó las novelas: Quirón 2003. Evo en el paraíso 2006 y segunda edición 2010.
Tonantzin fue finalista en el Premio Nacional de Novela (2014).
Autor del libro Historia de la televisión en Bolivia (2019).

Actualmente tiene un manuscrito sobre TVB, 50 años al aire.
Es periodista. Trabajó en varios medios audiovisuales y escritos.

Tiene una columna en el suplemento La Esquina de Cambio (El ojo que escribe).