Recordando a los luchadores que cayeron

Homenaje a los caídos de la CNPZ

Pedro Marcelo Oliva Estofán
Publicado en agosto 2017 en La Migraña 23
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1990. Bolivia. Democracia pactada. Gobierno del Acuerdo Patriótico MIR-ADN

La dirección nacional colectiva del Ejército de Liberación Nacional – ELN, desde la clandestinidad y la compartimentación, a partir de un análisis de las condiciones concretas de lucha; decide, por un lado atender las necesidades de formación política de la militancia, conformando la Escuela de Formación Política – Ideológica Freddy Maemura Hurtado y, por el otro, desarrollar la campaña urbana denominada: ¡Bolivia Digna y Soberana!, con la imagen del sol naciente, través de una comisión político-militar denominada Néstor Paz Zamora, CNPZ; reivindicando de esa manera a dos de sus militantes muertos en las guerrillas de Ñancahuazú y de Teoponte, respectivamente.

La Comisión Néstor Paz Zamora del ELN inicia acciones de propaganda urbana a principios de la década de los años ‘90, no como un hecho aislado o secundario en la resistencia al capitalismo/neoliberalismo, pero sí en un momento de perplejidad y de reflujo popular, consciente que la violencia era una alternativa más frente a la ofensiva de la derecha.

Como respuesta, el gobierno del Acuerdo Patriótico conforma el Consejo Nacional de Organismos de Inteligencia del Estado, integrado por los departamentos de Inteligencia de la Policía, el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, el Comando en Jefe y el Ministerio del Interior; con la finalidad de erradicar la subversión y dar con los autores de la campaña ¡Bolivia Digna y Soberana! y resolver el secuestro del industrial Jorge Lonsdale, ocurrido en el mes de junio.
“El Departamento II de Inteligencia del Comando General del Ejército participó en el proceso investigativo del caso ‘Comisión Néstor Paz Zamora –CNPZ’, en 1990(…) Cada uno de los organismos tenían funciones específicas que cumplir en el proceso de la lucha contra la CNPZ y ‘rescatar con vida al industrial desaparecido’ (…) Al ejército le tocó ‘interrogar a los detenidos más peligrosos del grupo terrorista”. (La Razón, 17 de diciembre de 1992).

La intencionalidad de los organismos de seguridad del Estado fue la de eliminar sumariamente a los militantes de la organización clandestina, como lo demuestra el hecho del asesinato de un trabajador jardinero por parte de agentes de la policía, cuando se tomó una casa en la zona sur, bajo sospecha de ser la casa de seguridad donde se tenía secuestrado a Lonsdale. Y nadie dijo nada, porque evidentemente, se trataba de un hijo del pueblo.

Por ello, cuando se argumenta que no se es partidario de la lucha violenta, probablemente se lo hace porque no se ha enfrentado en serio al Estado.

En la madrugada del 5 de diciembre de 1990, se lleva a cabo el operativo civil/militar/policial en la calle Abdón Saavedra de la zona de Sopocachi de La Paz, donde se encontraba la última casa de seguridad de la CNPZ-ELN.

Asesores extranjeros son responsables del operativo junto a agentes de inteligencia del Ministerio del Interior, Grupo Élite con oficiales y apoyo de agentes del CEIP, oficiales de la Policía Militar y agentes del Departamento II del Estado Mayor General del Ejército- EMGE, bajo el mando de Germán Linares y del ministro del Interior de ese entonces Guillermo Capobianco.

El operativo del 5 de diciembre fue filmado por el canal RTP y el video decomisado violentamente por orden de la Dirección Nacional de Inteligencia del Estado a la cabeza de Carlos Valverde Bravo. Guillermo Capobianco, ministro del Interior, justificó este hecho debido a ‘normas de seguridad del Estado’, evitando el conocimiento público de un registro audiovisual que mostraba claramente un asesinato a sangre fría.

Los compañeros del ELN Miguel Nothdurfter (Gonzalo), Luis Caballero (Tío Ismicho), Oswaldo Espinoza (Esteban) caídos en el operativo del 5 de diciembre de 1990, no cayeron muertos en combate, sino que fueron capturados vivos, maniatados y luego de vivar al ELN, ajusticiados. De igual manera fue torturado hasta el cansancio, posteriormente eliminado y botado en la Av. Del Poeta, Evaristo Salazar (Enrique) militante internacionalista de Perú. En 1995, el comandante Néstor Cerpa Cartolini del MRTA toma el nombre de guerra de Evaristo, en homenaje a su amigo y compañero muerto en Bolivia, para la ocupación de la Embajada de Japón en Lima.

Frente al argumento chauvinista del gobierno de entonces, como de ciertos analistas y de cierto periodismo ‘amarillo’ de que Miguel (nacido en Italia) y Evaristo (peruano) eran ‘terroristas extranjeros’, es bueno recordar la sentencia internacionalista de Simón Bolívar (venezolano) de que “el hombre no es de donde nace, sino de donde lucha” y tanto Miguel como Evaristo, lucharon hasta las últimas consecuencias, por una Bolivia Digna y Soberana.

Entre los autores intelectuales y materiales de estos asesinatos están Jaime Paz Zamora (presidente de la entonces República), Guillermo Capobianco (Ministro del Interior), Raúl Loayza (Subsecretario de Régimen Interior), Carlos Federico Valverde Bravo (Director Nacional de Inteligencia del Estado y hoy periodista), Germán ‘el Negro’ Linares Iturralde (Jefe del CEIP con la aquiescencia y visto bueno de la Embajada de EEUU, involucrado en el asesinato del esposo de Loyola Guzmán y vinculado con el secuestro del presidente Hernán Siles Suazo) y otros torturadores como el Tcnl. Carlos Antezana Cuéllar (segundo del Negro Linares en el CEIP), asesorados por agentes de inteligencia peruanos, franceses y el español Rafael Masa González, teniente coronel de la guardia civil española, prófugo de la justicia de su país por la eliminación de vascos, por la conformación del grupo paramilitar GAL y por el delito de tráfico de drogas agravado; pero invitado especial de la socialdemocracia mirista en función de gobierno; como también, cuándo no, agentes de inteligencia (CIA) de Estados Unidos de Norteamérica.

Asimismo, el aparato represivo del Estado, estuvo socapado legalmente entre otros, por José Nemtala Kairala(+), fiscal de partido en lo Penal, Antonio Santamaría Patón, juez Noveno de Instrucción en lo Penal, del Distrito Judicial de La Paz, Zulema Zegarra Aranda, fiscal de Distrito de La Paz y Rómulo Tórrez Balanza, médico legista del Servicio Médico Forense del Distrito Judicial de La Paz; porque en todo el proceso de captura de la CNPZ-ELN se cometieron arbitrariedades, torturas, abusos, violaciones a los derechos y garantías e incumplimiento del debido proceso. Sin embargo, también es bueno señalar que a pesar de la compartimentación, no se logró superar el talón de Aquiles del ELN: la delación y la traición.

De acuerdo con el Informe de Conclusiones sobre Diligencias de Policía Judicial, de la División de Homicidios; se ha evidenciado el encubrimiento por parte de los organismos de seguridad del Estado de delatores que, habiendo sido detenidos/as, colaboraron con los organismos de seguridad del Estado a cambio de favores económicos y/o de sacarlos/as de la lista de detenidos/as; protegiéndolos al extremo de no conocerse su identidad a nivel de las diligencias de policía judicial y de los obrados judiciales.

Así tenemos los casos de Raúl Roberto Ibargüen Chávez (hijo de Raúl Ibargüen Coronel, Chaska, guerrillero del ELN, muerto en Teoponte), quien estuvo detenido en el CEIP y en el Ministerio del Interior por al menos 10 días y de “la muchacha” que entregó a Enrique; quienes no figuran en las diligencias de Policía Judicial y menos en los obrados, gozando de favores políticos especiales.

En el caso de Ibargüen Chávez, se sabe que por gestiones de su tío y a la vez suegro, Filemón Escobar (+), en ese entonces diputado de la IU, con Carlos Federico Valverde Bravo Director Nacional de Inteligencia del Estado; recibió de parte de éste la suma de $us 10.000 (diez mil 00/100 dólares estadounidenses), en compensación por la ‘colaboración’ de su sobrino/yerno en dar con el hilo conductor que permitió a los organismos de seguridad del Estado, identificar a la organización político militar a cargo de la campaña Bolivia Digna y Soberana y a los autores del secuestro de Lonsdale; y le recomendó que viaje a México o se pierda ‘hasta que las cosas se enfríen’.

Si Raúl Roberto Ibargüen Chávez no tenía que ver nada con el ELN y esa fue la razón por la cual se lo liberó, entonces ¿por qué en el documental de 2008 “Miguel N. El hombre detrás del secuestro Lonsdale”, dirigido por el italiano Andreas Pichler, él relata sus actividades político-militares acerca del preparado de explosivos con Miguel Northdufter?

Ante confesión de parte, relevo de pruebas

En el otro caso, es el Cnl. Germán ‘el negro’ Linares, quien protege/encubre a la mujer que delata/entrega/traiciona a ‘Enrique’, señalando a la Comisión Legislativa: “no voy a mencionar su nombre” y relatando así la detención de Evaristo Salazar (Alejandro Escobar Gutiérrez), conocido como ‘Enrique’, quien fue victimado por los organismos de seguridad del Estado cuando se encontraba preso y sometido a severo interrogatorio en el que fue torturado hasta morir:

“… esta muchacha que les digo que fue amante de Lorgio – se refiere a Acasigüe-(…)con el miedo que tenía, a los dos días de su detención dice: ‘Coronel, yo no puedo aguantar más, yo tenía que verme con Lorgio’(…)Llegamos a la calle 21, efectivamente no estaba Lorgio, sino el peruano ‘Enrique’ que en cuanto la vio la agarró de la mano y se la estaba llevando y ahí procedemos a la detención de Enrique” (…) “Como yo tenía instrucciones precisas del ministro (Lic. Guillermo Capobianco), lo llevé a la Sección II del Ejército”. (Germán Linares, Declaración Informativa, fs. 11 y 12, Informe de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento).

Lo que se evidencia tanto con “la muchacha” y con Raúl Roberto Ibargüen Chávez, es que la delación fue recompensada por los organismos de seguridad del Estado.

Ha transcurrido ya más de un cuarto de siglo de la tortura y asesinato de los compañeros Miguel, Luis, Oswaldo y Evaristo y las palabras de Octavio Paz reflejan con claridad meridiana, lo sucedido en la madrugada de ese 5 de diciembre de 1990.

“La operación militar contra ellos
no fue una acción política únicamente
sino que asumió la forma casi religiosa
de un castigo de lo alto.
Una venganza divina.
Había que castigar ejemplarmente”.

Y así fue. El efecto político de la conformación de la comisión político-militar del ELN con el nombre de Néstor Paz Zamora, se expresó en la venganza y el castigo ejemplar que su hermano, presidente de la República y directo responsable de autorizar la eliminación física de aquellos que osaron y se atrevieron recordar al país que Néstor no era patrimonio de la familia, sino del pueblo boliviano, que si bien era cristiano y que murió de inanición, lo hizo como guerrillero empuñando un arma por la liberación.

Esa osadía y ese atrevimiento no lo podía perdonar el entonces presidente, porque a diferencia de la consecuencia y ética revolucionaria de su hermano, él claudicó y ‘cruzó los ríos de sangre’ por la angurria de poder.

No permitamos que la banalidad del sistema haga que el olvido anide en nuestras memorias, ni admitamos la restauración neoconservadora de la democracia pactada. Los ‘condenados de la tierra’, las y los excluidos históricamente, están materializando el legado que nos dejó la consigna de la campaña urbana del Ejército de Liberación Nacional – ELN: ¡Bolivia digna y soberana!
Las vidas y luchas de Miguel (Gonzalo), Luis (Tío Ismicho), Oswaldo (Esteban), Evaristo (Enrique) y tantas otras y otros anónimos, hijas e hijos del pueblo, no han sido en vano. Estemos conscientes que están presentes en la lucha y en las legítimas aspiraciones de nuestro pueblo, que es el suyo. No olvidemos.

Y parafraseando a Bertolt Brecht, les decimos: “¡Aparezcan por un momento, desconocidos de rostros cubiertos, y reciban nuestra gratitud!”.

Por ello, con puño en alto: Miguel, Luis, Oswaldo, Evaristo… ¡¡¡Presentes, hasta la victoria siempre!!!

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Pedro Marcelo Oliva Estofán

Nacido en Santa Cruz. Revolucionario, militante de la vida. Acusado de atentar contra la seguridad y soberanía del Estado. Detenido del 26 de noviembre de 1990 al 24 de septiembre de 1993.

Actualmente Director General de Coordinación con Movimientos Sociales y Sociedad Civil. Ministerio de la Presidencia.