Yo soy el que soy:

Identidades de género en el siglo XXI

Pamela Alcocer Padilla
Publicado en Diciembre 2019 en La Migraña 33
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Introducción

“Yo soy el que soy”. Supuestamente, así se revela Dios a Moisés en el Antiguo Testamento. Hasta ese momento nadie había visto a un ser supremo ni tampoco se conocía su fisonomía o identidad. El misterio era eterno, así como la imagen misma del todopoderoso, sin embargo, Dios tenía que manifestarse de alguna manera. Un arbusto empezó a arder y Moisés tuvo pánico, quería saber qué eran aquellas llamas, ¿se trataba de alguien o era un fenómeno inexplicable sin identidad alguna? ¡Cómo iba a explicar al pueblo judío que alguien se reveló diciendo ser Dios! Entonces, fue pronunciada una sentencia, al mismo tiempo evanescente pero muy clara: “yo soy el que soy”. Esta respuesta no señala únicamente la identidad de Dios, sino la búsqueda de cualquier ser humano.

¿Quiénes somos en realidad? ¿Clase social, raza, sexo, género, etnia, memoria o fluido universo? Si estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, entonces, aquella respuesta sobre la identidad divina también nos pertenece. Somos lo que somos, aquello que sentimos, somos nuestra historia, nuestras experiencias, nuestro dolor y nuestras esperanzas que fluyen sin cesar a lo largo de la existencia.

La identidad de todo ser humano está atravesada por tres aspectos: a) los estereotipos e ideologías de nuestra sociedad y cultura; b) los códigos genéticos de nuestra biología y evolución como género humano; y c) aquello que libremente hemos decidido como individuos y psicología particular para construir nuestra personalidad. Parece algo sencillo, pero no necesariamente es así, sobre todo cuando surgen los prejuicios, temores y rechazos hacia las personas que se identifican como homosexuales, gay, lesbianas, transexuales, intersexuales, pan-género y otras identidades. La identidad sexual, la identidad de género y las identidades individuales son movibles y cambiantes, aunque no siempre sean bien comprendidas o aceptadas.

Este artículo tiene el propósito de mostrar la complejidad y los cambios en torno a las identidades de género en el siglo XXI, así como avivar una necesaria discusión para edificar una sociedad más igualitaria, humana y menos lacerante. Para la literatura especializada en los movimientos sociales de Lesbianas, Gays, Bisexuales y personas Trans-género (LGBT), en la sociedad global del siglo XXI, empieza a destacar de manera intensa la “fluidez de los géneros” porque el sexo con que uno nace no expresa, necesariamente, la identidad de género que viene después. El género se va formando de varias maneras, o puede adoptarse por razones de libertad individual.

Hoy en día, no se trata solamente de un cambio en los roles de género, sino que el concepto de género en sí mismo se ha transformado completamente. En la sociedad actual, el género es diferente del sexo1Jones, Amelia, “Sex and the (art history) academy”, Perspective [online], 2 | 2015, online since 07. December 2015, connection on 19 April 2019. URL: http://journals.openedition.org/perspective/6033; DOI: 10.4000/perspective.6033.. La problemática de género se convierte, por lo tanto, en un caso donde la manifestación de las identidades colectivas es altamente moldeable y sometida a cambios constantes donde se articulan las libertades individuales y todo el entramado socio-cultural. Esto muestra que la aparición variable de identidades de género, va más allá de los códigos ancestrales e imaginarios ideológicos que antes se consideraban fuertes e inamovibles. Ahora todo es más relajado, liberal y ubicuo, sobre todo cuando se analiza la sexualidad humana.

La sociedad binaria y el tránsito
hacia múltiples identidades

En la sociedad y la cultura se desarrolló una identidad binaria irrompible, referida tanto al sexo como al género. Entonces todo parecía ser sencillo pues los seres humanos al nacer se registraban como hombres y mujeres; azules y rosados. En los últimos cinco años hay una mayor conciencia en el ámbito médico referida a que los genitales externos no son, necesariamente, los que dictan el género. Ahora se tiene una perspectiva más amplia porque junto con la idea del sexo como varón o mujer y el género masculino y femenino, se agrega la declaración libre y personal de la gente sobre qué género adoptar2Sin embargo, el debate permanece en torno a si realmente puede existir un gen asociado con la identidad transgénero; ver: Foreman, Madeleine. “Genetic link between gender dysphoria and sex hormone signaling”, The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, Volume 104, Issue 2, February 2019, Pages 390–396, https://doi.org/10.1210/jc.2018-01105..

La sociedad binaria del hombre y la mujer está abriendo el paso al “género a la medida”, motivo por el cual ahora deberían registrarse las siguientes opciones: sin género (agender); andrógino o intersexual que se encuentra en el medio entre el género masculino y el femenino (androgynous); masculino en tránsito a femenino; femenino en tránsito a masculino; pan-género (todos los géneros); trans-femenino; trans-masculino y cisgénero, es decir, aquella identidad de género que coincide con el fenotipo sexual, o lo que es lo mismo, una persona puede identificarse con la existencia del pene si es hombre y la vagina si es mujer3National Geographic. Gender revolution. January 2017 Special Issue of National Geographic magazine on the shifting landscape of gender. Ver también el documental: https://www.youtube.com/watch?v=7u3YO2CJNcg. . Estas variaciones han sido puestas en un intenso debate a través de la famosa revista National Geographic, que en su volumen 231 del mes de enero de 2017 popularizó la idea de un género en fluidez constante.

Al mismo tiempo, esta revista difundió la hipótesis en la que un feto en gestación hasta los tres meses de edad no tiene diferencia de sexo alguna. A partir de los tres meses, si el feto va adquiriendo la anatomía de un varón pero tiene una escasa irradiación de hormonas masculinas (andrógenas), el cerebro del nuevo ser va interpretando que podría encajar dentro de una futura identidad femenina. De manera contraria, si el feto va desarrollando los genitales femeninos y no tiene la suficiente concentración de estrógenos y progesterona, el cerebro probablemente interpretará la existencia de una identidad masculina, conforme avanza hasta el nacimiento y en la vida mundana posterior. ¿Se puede nacer gay, transgénero, lesbiana o pangénero? La revista National Geographic tiende a sugerir que sí existe un factor causal genético, pero, simultáneamente, es abiertamente cultural que se relaciona con la autodeterminación personal y la capacidad de tomar decisiones, según las experiencias más íntimas de cada ser humano, lo que da lugar a múltiples identidades de género.

La discusión se coloca en la cima de las identidades colectivas movibles. Sin embargo, también resalta mucha confusión y resistencia para ir más allá de la sociedad binaria en cuanto a los sexos y el género. Esto dio lugar a que los debates se hayan politizado porque existen grandes conflictos, tanto en el discurso del movimiento LGBT, como en las reacciones negativas de diferentes sectores de la sociedad civil y algunas instituciones relacionadas con las iglesias, sean estas católicas o de otro tipo.

La identidad de género se refiere a cómo uno se mira y entiende a sí mismo, mientras que las expresiones de género son las formas diferentes en las que se presenta este a través del vestido, las acciones o comportamientos. La identidad y expresiones de género, molesta a muchas personas que lo encuentran difícil de comprender. De hecho, los médicos son reacios a discutir cómo se puede orientar a la sociedad en términos científicos provenientes de la medicina. Muchos médicos parecen considerar que no vale la pena un debate más amplio y abierto por los conflictos con ciertas comunidades religiosas. Una cosa está clara: el sexo o la manifestación de los genitales externos no tiene nada que ver con el género que es una identidad fundada en la sociedad, en la lucha individual por un reconocimiento y en la conciencia personal para que cualquier ser humano pueda expresar su existencia4Fonrobert, C. E. (s.f.). Gender Identity In Halakhic Discourse. Recuperado el 6 de junio de 2019, de https://jwa.org/encyclopedia/article/gender-identity-in-halakhic-discourse..

La identidad de género, sociológica y antropológicamente tiene que lidiar, en consecuencia, con los estereotipos, con aquello que es aceptado y rechazado en la cultura. El género es diferente del sexo biológico o anatómico. Se puede haber nacido con un tipo de genitales, pero, posteriormente, los individuos adoptan otra identidad a través del ejercicio libre de su conciencia. Al mismo tiempo, cuando preguntamos qué significa la orientación sexual, se logra una sola respuesta: ¿con quién una persona tendría relaciones sexuales? Aquí se agrega el mundo de la sexualidad que parece ser todavía una dimensión desconocida y llena de prejuicios. Las identidades de género móviles están muy relacionadas con la experimentación sexual que muestra muchas libertades en la sociedad actual.

En el siglo XXI, son las prácticas sexuales y el tipo de concepciones en torno al erotismo y el placer que influyen poderosamente para asumir diferentes identidades de género. Es el placer sexual que está en el centro de los cuestionamientos y las nuevas construcciones sociales del género. Esta realidad genera rechazos y miedos. En el pasado conservador de buena parte del siglo XX, las Iglesias y los grupos tradicionalistas consideraban a la sexualidad con muchos tabúes, mientras que en este siglo hay una apertura mayor que se extiende hacia prácticas sexuales que trascienden el coito entre un hombre y una mujer. Las identidades de género en el mundo, muy probablemente están fluyendo en torno a cómo sentir nuevas emociones que rompan los tabúes sobre el placer sexual y cómo cultivarlo a lo largo de nuestras vidas.

Más allá del conjunto de comportamientos, que puede contribuir a desarrollar, la sexualidad también expresa el carácter y personalidad de los individuos, ayudándolos a realizarse como personas en un escenario donde la fuerza de la identidad puede mostrarse por medio de ser hombre o mujer heterosexual, homosexual, transexual, intersexual y otras identidades que van apareciendo como parte de las disputas dentro de lo que significa lograr un reconocimiento y autoafirmación.

Las decisiones personales para romper con cualquier estereotipo sobre el placer sexual se articulan con la identidad de género que se convierte en el argumento ideológico para destrozar la microfísica del poder que tiene toda estructura social, en la cual se trata de poner una camisa de fuerza al cuerpo humano, considerado como una fuente de rebelión cuando se trata de experimentar placer sexual en una dirección contraria a lo socialmente aceptado5Giraldo Díaz, Reinaldo. “Poder y resistencia en Michel Foucault”. Tabula Rasa, Bogotá, Colombia, nº. 4: 103-122, enero-junio de 2006..

Por otra parte, hay circunstancias en las que nacen bebés con signos de ambos sexos: masculino y femenino. En medicina se trata del género intersexual, definido como “Trastorno del Desarrollo Sexual (TDS)”, aunque muchos están en desacuerdo con el uso de la palabra trastorno debido al surgimiento de adjetivos discriminatorios relacionados con anormalidades, razón por la que algunos profesionales prefieren utilizar la palabra “diferencias” en el desarrollo sexual. Un “trastorno” haría pensar en la existencia de algo malo con las personas, cuando se trata, más bien, de una variación natural. Precisamente, es aquí donde el debate médico toma notoriedad porque sería la misma evolución del género humano que mostraría la posibilidad de existir con dos sexos y conforme uno adquiere mayor conciencia e independencia personal, sería capaz de escoger qué género le vendría mejor6Tampoco sería correcto hablar de pseudo o verdadero hermafroditismo, sino únicamente de variaciones en la evolución misma del género humano. Cf. Kochar Kaur, et. al. (2018). “An update on genetics of disorders of sexual development, along with signal transduction pathways-clinical implications: a review”. International Journal of Genetic Science. Recuperado el 5 de junio de 2019, de https://symbiosisonlinepublishing.com/genetic-science/genetic-science20.pdf.

La adopción de una identidad de género y la satisfacción sexual pueden articularse, en la medida en que operan como mecanismos para la autoafirmación del yo de las personas. Aquello que son los individuos (la existencia terrenal única e irrepetible), los lleva a sentirse a gusto consigo mismos y con una sexualidad que facilita el ejercicio de la libertad individual. En este caso, la identidad no debe ser entendida en un sentido descriptivo como un yo que trata de conocerse, sino como una garantía de la continuidad de la persona en el mundo. Por lo tanto, la identidad de género es una fuerza que debe ser reconocida en su variedad múltiple y no estar encerrada en el enfoque binario de lo masculino y femenino.

En el ámbito filosófico, el existencialismo afirma que la “existencia precede a la esencia”7Sartre, Jean Paul. “El existencialismo es un humanismo”, Facultad de Filosofía de San Dámaso, Seminario de profesores de filosofía: Las cuestiones metafísica, antropológica y ética en el existencialismo de J.-P. Sartre y M. Heidegger: https://www.ucm.es/data/cont/docs/241-2015-06-16-Sartre%20%20El_existencialismo_es_un_humanismo.pdf, último acceso, 20 de agosto de 2019.. Esto significa que como seres humanos estamos condenados al ejercicio de la libertad. Estamos en este mundo no solamente para sobrevivir, sino para el ejercicio de nuestra libertad. No somos máquinas, y a pesar de odiar nuestras circunstancias, debemos decidir qué hacer con nuestra existencia. Luego viene la esencia: todo lo que trae la sociedad, las normas, las instituciones, las prohibiciones, la educación, los roles y el teatro gigantesco de lo que se edifica en torno a la cultura con los demás, con los otros. El ser humano no solo es tal como él se concibe, sino tal como quiere ser. En consecuencia, el hombre no es otra cosa que lo que él se hace en su libre decisión y esto encaja con la construcción personal de la identidad de género. Uno puede crearse y recrearse, definiendo su esencia con identidades variables, una de las cuales es la libre elección de la identidad de género.

En el caso de las múltiples identidades de género, el existencialismo también se ha modificado de alguna manera porque esta vez, es la esencia que precede a la existencia. Si a uno le tocó el pene o la vagina, o inclusive una combinación de ambos genitales, por el hecho de constatarse estos órganos, no está todavía definida la esencia de la identidad. Uno podría elegir hasta sentirse a gusto con la esencia que uno juzga que le viene bien. Es un dilema ético de libertad individual y de cómo consolidar un ser interior que anhela desarrollar la esencia de muchos géneros. Las comunidades transexuales, gay y lésbicas estarían luchando para destruir la discriminación y la violencia, defendiendo un tipo de identidad múltiple que clama libertad existencial como el eje político e ideológico de acción liberal en el siglo XXI.

El número de nacimientos que tienen la característica intersexual (un ser que no es ni mujer ni hombre, al ver los genitales), es de uno por cada 1 500 o 2 000 nacimientos. Estas manifestaciones son de carácter mundial. Se trata de una globalización de las transformaciones de género en el siglo XXI. Por ejemplo, hay cerca de un millón de adultos en los EE. UU. que se identifican como trans-género8Cf. Meerwijk, Esther and Sevelius Jae. (2017). “Transgender Population Size in the United States: a Meta-Regression of Population-Based Probability Samples”. Am J Public Health. doi:10.2105/AJPH.2016.303578.. En Bolivia no hay un seguimiento sobre la identidad de género porque la información estadística tampoco es confiable, actualizada y no está bien utilizada para las políticas públicas. El dato estadístico directamente no existe por una sencilla razón: desconocimiento e indiferencia.

El nacimiento de bebés intersexuales ha promovido la defensa férrea de la integridad de sus derechos humanos, motivo por el cual, el movimiento LGBT exige que se pueda evitar que los médicos o los padres de un bebé intersexual decidan una intervención quirúrgica para forzar su identidad de género. Un ser intersexual debería vivir tranquilamente hasta que en la adolescencia o en el momento en que pueda tomar una decisión personal, elija sin presiones qué genitales e identidad de género desea asumir9Ver: Amnistía Internacional. “Menores intersexuales”, https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/reportajes/menores-intersexuales/. Último acceso, 22 de agosto de 2019..

En la ciudad de El Alto se presentó uno de los pocos casos reportados, el 27 de septiembre de 2013. Con dolores de estómago, una adolescente de 14 años ingresó al hospital Sagrado Corazón de Jesús en la zona del Kenko. La angustia y una cadena de sorpresas afloraron para sorpresa de todos. El dolor de estómago era el de un parto; además, la joven declaró haber sido abusada por su padre y, finalmente, nació un bebé intersexual, que muchos ni quisieron bautizar con un nombre. La Defensoría de la Niñez intervino rápidamente, el padre fue aprehendido y enviado a la cárcel de Chonchocoro, pero nunca más nadie supo qué sucedió. La madre también fue acusada de complicidad en el incesto. De pronto, la familia se destruyó y ninguna persona podía tomar la decisión de qué hacer con el bebé. ¿Fue dado en adopción, operado, o en la actualidad está esperando una definición de su identidad dentro de una familia convencional? Al preguntar sobre el caso en el Hospital Sagrado Corazón de Jesús todos se acuerdan del nacimiento, pero no saben cuál fue el desenlace posterior. Este es el destino de muchos casos similares: invisibilidad, indiferencia y hasta desprecio porque, para muchos, sería mejor olvidar.

Muchas personas transexuales y pan-género consideran que dentro de sí contienen “multitudes de identidades”; sin embargo, los transexuales son víctimas de la violencia desde el colegio, el vecindario y la propia familia. A pesar del dolor del rechazo, los transexuales están realizando varios trámites para cambiar de identidad ante el Estado, gracias a la Ley Nº 807 de Identidad de Género.

Las posiciones políticas e ideológicas se encuentran confrontadas y surge una especie de zona de choque: el conservadurismo de la sociedad junto con la violencia hacia las diferencias de género. Las múltiples identidades de género no son del todo anuladas, pero tampoco aceptadas, sobre todo por el conflicto que está ligado a varias creencias religiosas. Se puede tener centros de atención para huérfanos, ancianos y otros necesitados pero algunas instituciones eclesiásticas jamás serán tolerantes con la homosexualidad. Este es el principal problema que amenaza el debate sobre las identidades de género en Bolivia y América Latina: la intolerancia, la burla, el miedo a reconocer otras prácticas sexuales y el rechazo abierto a los derechos civiles de igualdad.

El prejuicio se expresa vivamente en el momento de reconocer a la homosexualidad como una manifestación plural, sustentada en la variedad de la conducta humana en la sociedad postmoderna. En algún momento, las identidades colectivas fueron encapsuladas dentro de la clase social, que desde finales del siglo XIX hasta la caída del Muro de Berlín (1989) trataron de entronizar al obrero como núcleo de la revolución mundial. Posteriormente, el concepto de clase social se entrelazó con la identidad étnica y cultural, desatándose terribles guerras civiles como un choque de civilizaciones, junto con el fundamentalismo religioso ligado al Islam.

En el siglo XXI, la fluidez de las identidades, lo que somos en la conciencia individual, aquello que es producto de la familia, de la sociedad, la época, la educación y la lucha por reivindicar nuestra libertad a todo precio, dieron pábulo al abanico de las identidades de género. Ahora estamos frente a la explosión de la intimidad como eje de autodeterminación para existir como seres únicos en el mundo, pero también como multiplicidad identitaria.

El problema principal que reside detrás de la multiplicidad y el conflicto de identidades de género se trasluce en el dolor y la violencia debido a la exclusión. Entre 2007 y 2017 en Bolivia se dieron 64 asesinatos de odio hacia personas con diferentes identidades de género. Ninguno llegó a tener sentencia porque es la impunidad que predomina, junto con el sub-registro y la falta de estadísticas puestas al día. Muchas denuncias ni siquiera llegan a la Policía o al Ministerio Público10Cf. Página Siete. (22 de mayo de 2017). “64 crímenes de odio están rodeados de impunidad”. Recuperado el 6 de junio de 2019 de https://www.paginasiete.bo/sociedad/2017/5/22/crimenes-odio-estan-rodeados-impunidad-138440.html. .

La mayor parte de las creencias religiosas refutan otras formas de orientación sexual oponiéndose tenazmente a la unión civil homosexual. Los medios de comunicación masiva hacen un solo frente, no para informar o socializar mejor la educación sexual y los problemas de la sexualidad en el siglo XXI, sino para fomentar el sensacionalismo del mundo gay como algo chistoso, pintoresco y hasta oprobioso, reforzando el puritanismo cuyo objetivo es preservar las conductas tradicionalistas y evitar que prospere el matrimonio homosexual, considerado patológico.

Pasado y presente

En el terreno político, nuestra democracia tiende a manipular y postergar la aplicación responsable de leyes a favor de las minorías sexuales, dejándose llevar por ideas preconcebidas transmitidas por la televisión y las influencias religiosas. ¡Qué ejemplo se dará a los niños! Esta es la preocupación de muchos con el código binario en la mente: masculino y femenino; sin embargo, la multiplicidad de identidades de género se remonta hace miles de años. En el Talmud judío existirían seis géneros, identificándose lo siguiente: masculino, femenino, tumtum, andróginos, saris y ay’lonit11Fonrobert, C. E. (s.f.). “Gender Identity in Halakhic Discourse”. Recuperado el 6 de junio de 2019, de https://jwa.org/encyclopedia/article/gender-identity-in-halakhic-discourse., aunque no se especifica claramente qué son. Lo que parece existir es un conjunto de identidades variables, ligadas con las costumbre acerca de lo aceptado socialmente y las prácticas sexuales, pero en condiciones que también sean culturalmente reconocidas. De cualquier manera, lo destacable es la existencia de identidades más allá de lo binario.

A pesar de tener en Bolivia la Ley de Género 807, se impusieron los códigos binarios. Solamente es posible el reconocimiento de lo masculino y femenino. Los datos para el cambio de género en el periodo 2016-2019 muestran que la gran mayoría pertenecen a personas que antes tuvieron la identidad masculina y ahora lograron una cédula con el género femenino (204 casos), mientras que a la inversa, la nueva identidad masculina logró beneficiar a 86 casos (que antes eran mujeres). Sin embargo, en Bolivia por el momento no es posible registrar otras identidades.

Por otro lado, tampoco se puede condenar la unión civil entre parejas homosexuales. En muchos casos, la discusión pasó de ser una defensa objetiva de los derechos civiles, a una exposición de prejuicios religiosos que promueven la oposición por la oposición, tal como lo que sucede con la legalización del aborto. La homosexualidad, junto con la diversidad de identidades de género no constituye un problema, sino que se trata de una elección sobre el tipo de orientación sexual e identidad que quieren ejercer los seres humanos. Los homosexuales, bisexuales, transexuales y personas pan-género, representan ciudadanos con plenos derechos y obligaciones, siendo injusto exponerlos a diferentes situaciones de discriminación.

Hablar de homosexualismo permite quebrar una serie de esquemas cerrados neoconservadores, evitando que esta realidad sea enclaustrada, perseguida y sometida a la violencia. La orientación sexual es una libre opción y, al mismo tiempo, una expresión más de la personalidad humana12Díaz Álvarez, Magali. “Homosexualidad y género”. Cuicuilco [en linea] 2004, 11 (mayo-agosto): [Fecha de consulta: 20 de agosto de 2019] Disponible en:<http://148.215.2.11/articulo.oa?id=35103111> ISSN 1405-7778.. En el siglo XXI de las identidades fluidas, una persona puede tener una orientación sexual hacia las mujeres, pero también declararse con una identidad de género transexual. Las múltiples combinaciones entre prácticas sexuales, géneros y decisiones personales, conforman un mapa de identidades mucho más flexible y acomodado a las libertades individuales de una sociedad democrática.

En la Grecia antigua solía verse bien que públicamente un hombre joven sea compañero de otro mayor. En retribución se costeaban los estudios, el alimento y la vivienda del joven; sin embargo, las uniones clandestinas entre hombres y/o mujeres eran sancionadas con la muerte para los homosexuales y con la drástica exclusión de las lesbianas dentro de la comunidad griega. La norma de aquel entonces era el ejercicio de derechos y prácticas sin tabúes, mientras la sociedad acepte dicha manifestación de identidades de género.
Grecia no condenaba la homosexualidad.

Durante la Edad Media el dogma religioso juzgaba, castigaba y mataba. El machismo moral de los fieles católicos se apoyó en la doctrina del matrimonio solamente entre hombres y mujeres. Esta concepción permanece en la psiquis de las personas y pasa de ser reflexiva en torno a la sexualidad humana a convertirse en inquisidora de los derechos humanos, cerrando los ojos ante la eventualidad de reconocer una realidad que contradice las lecturas bíblicas tradicionales. Sin embargo, posiblemente la Biblia tampoco tendría razón para condenar, en sí misma, a la homosexualidad. En el libro segundo de Samuel del Antiguo Testamento, se puede leer: “Angustia tengo por ti, Jonatán, hermano mío. Con cuanta dulzura me trataste; para mí tu cariño superó al amor de las mujeres”. La presencia de eunucos, la aceptación de la prostitución como una conducta ancestral y hasta el perdón junto al amor como eje de convivencia, pregonado por Jesucristo, marcan una señal de aceptación de varias identidades que, posteriormente, fueron coartadas por la intolerancia católica en tiempos de la Inquisición.

Moralistas de la Iglesia católica tratan al homosexualismo como una depravación, difundiendo la censura y el castigo. Esto terminó siendo inútil porque el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de Salud (OMS) excluyó a la homosexualidad del código internacional de enfermedades, junto con los grupos lésbicos-gay, transexuales y bisexuales. Para el año 2005 aquella fecha se convirtió en un momento para celebrar la Primera Jornada Mundial Contra la Homofobia.

Las identidades fluidas de género, junto con sus consiguientes comportamientos sexuales, casi siempre fueron reprimidas al ser juzgadas como patologías sociales o individuales. El comportamiento homosexual, muchas veces se disfraza y es víctima de malas interpretaciones, pero desde una visión tolerante y democrática, la homosexualidad podría ser vislumbrada como un componente más de las distintas dimensiones de la sexualidad humana.

En la cultura sexual del siglo XXI podemos diferenciar entre los comportamientos homosexuales y el deseo y la orientación homosexual que puede manifestarse, inclusive, en las personas heterosexuales. Esta idea está detrás de una famosa película sobre dos vaqueros estadounidenses (el vaquero sería una imagen viril por antonomasia), Brokeback Mountain (El secreto de la montaña). Esta película fue ganadora de un premio Óscar al mejor guión adaptado en el año 2006. La trama muestra a dos vaqueros que transitan de un comportamiento heterosexual hacia un amor homosexual, en medio de la soledad de una montaña, alejada de los códigos binarios de lo masculino y femenino.

Según la Asociación Americana de Psicología (APA), las relaciones homosexuales según las circunstancias, podrían emerger de un momento a otro, aunque los comportamientos sean heterosexuales en el resto de sus vidas. De todos modos, “no hay un consenso entre los científicos sobre las razones exactas por las que las personas desarrollan una orientación heterosexual, bisexual, gay o lesbiana. Aunque se ha investigado mucho con respecto a las posibles influencias genéticas, hormonales, de desarrollo, sociales y culturales sobre la orientación sexual, no han surgido descubrimientos que permitan a los científicos concluir que un factor o una combinación particular de factores determina la orientación sexual”13American Psychological Association (APA). Answers to your questions: For a better understanding of sexual orientation and homosexuality. Wasghington D.C.: American Psychological Association, p. 12. Recuperado el 10 de junio de 2019, de https://www.apa.org/topics/lgbt/answers-questions-so-spanish.pdf. La sexualidad, como parte de la energía vital de cualquier ser humano, diversifica las orientaciones para mostrar que el comportamiento gay-lesbiana es algo inherente al desarrollo de las sociedades y la psicología humana, caracterizando también las identidades fluidas de género.

Conclusiones

El desarrollo sociológico de las identidades de género, es una expresión libre, en constante movimiento y una señal democrática. Toda esta discusión, sin embargo, muestra una gran resistencia por parte de la Iglesia católica que se convierte en el sector más inflexible que rechaza las nuevas identidades de género y cualquier intento por legalizar el matrimonio o las uniones civiles entre parejas del mismo sexo. Las creencias religiosas enfrentan lo bueno contra lo malo; el pecado versus lo inmaculado; lo moral contra lo inmoral. Estas polarizaciones simplifican la realidad para presionar a las personas, con el fin de exigir una posición a favor o en contra de la homosexualidad. Aun así, las identidades diversas del género no han desaparecido ni van a desaparecer.

No se trata de tomar partido, sino de eliminar la discriminación del inconsciente colectivo y la vida cotidiana. La aceptación de las múltiples identidades de género va logrando mayor aceptación, sobre todo en las generaciones jóvenes. Las comunidades de la diversidad sexual lograron sobreponerse a todo tipo de condiciones adversas y han combatido con éxito el discurso eclesial por una razón simple: la misma iglesia, Fuerzas Armadas y diferentes instituciones de prestigio tienen entre sus filas a homosexuales. La cultura gay se manifiesta en la música, pintura, cine, bibliografía, gastronomía, moda y televisión. Se avanza lento pero seguro. En el fondo, las identidades de género van a ser aceptadas positivamente, en la medida en que se consolide y florezca una cultura democrática donde el ejercicio de los derechos incluye también las prácticas sexuales, que no necesariamente se enmarcan en los códigos binarios de hombre y mujer.

En toda América Latina se están diseñando políticas importantes para resguardar los derechos civiles de los homosexuales. Las parejas del mismo sexo podrían llevar adelante una unión civil y, en otros casos, convertirse en un matrimonio con el reconocimiento de derechos patrimoniales, la disposición de bienes y obligaciones, tal como las parejas heterosexuales, incluyendo el seguro social junto a la protección económica en casos de divorcio.

Cada Estado, de acuerdo con su propia cultura, tiene que dar respuestas sociales y jurídicas en el debate sobre la homosexualidad. La postergación de políticas a favor de los derechos para las comunidades gay, lésbicas y transgénero, implica cerrar los ojos frente a los hechos latentes y manifiestos en nuestras sociedades porque con el consentimiento o no de la ley, las parejas homosexuales practican el concubinato. Respecto de la adopción de hijos, las discusiones deberán presentar un conjunto de aportes multidisciplinarios, donde estén contempladas las características jurídicas de una adopción en los marcos de un matrimonio gay, pues no se sabe claramente cuáles serían las condiciones para otorgar adopciones (de darse el caso) y cuáles las limitaciones o prohibiciones.

Lo importante es formalizar a muchas parejas que ya conviven como lo hacen los heterosexuales. Es singular la contribución de algunas sociedades latinoamericanas como Brasil, México, Uruguay, Colombia o Argentina, que han demostrado una mayor influencia de las múltiples identidades de género en el comportamiento cultural, social, económico y sexual. En las calles de Estados Unidos o Europa se encuentran a personas del mismo sexo tomadas de la mano o besándose, sin que afecte el morbo de los individuos. Las legislaciones en varios países latinos vieron la necesidad mínima de analizar la homosexualidad y sus derechos, de tal manera que algunos legisladores sin ser homosexuales, están aportando para mejorar las condiciones de igualdad, tolerancia y respeto hacia las comunidades gay.

Argentina fue uno de los primeros países en América Latina, y décimo en el mundo, que legalizó las uniones civiles para personas del mismo sexo en el año 2003. El 15 de julio de 2010, el Senado aprobó un dictamen de modificación de la Ley Civil de Matrimonio, permitiendo el matrimonio gay, incluso aceptando la adopción en todo el país.

En Bolivia aún no está legalizada la unión de parejas del mismo sexo, pero existe un significativo avance en una legislación que contemple la inclusión de homosexuales en los espacios institucionales públicos y privados. En el año 2008, bajo el auspicio de los defensores de Derechos Humanos, se difundió por radio y televisión la propaganda Bolivia libre de homofobia y de discriminación, inspirada en la nueva Constitución Política del Estado aprobada en 2009. La aprobación en el año 2016 de la Ley de Identidad de Género permite que las personas con identidad gay y transgénero puedan expresar sus reivindicaciones, teniendo acceso al cambio de su identidad en una cédula de identificación; sin embargo, el Tribunal Constitucional en una sentencia de noviembre de 2017, rechazó la unión de parejas homosexuales, poniendo en estatus quo el reconocimiento de mayores derechos.

En Brasil el año 2005, el Estado de Río Grande do Sul aprobó el matrimonio homosexual. En otros estados se busca aprobar la ley de unión civil como en Bahía, Minas Gerais, Paraíba, Paraná, Pernambuco, Río de Janeiro y São Paulo. El activismo LGBT en Chile logró incluir proyectos sobre los Derechos Sexuales y Reproductivos, la Ley de Matrimonio Homosexual, la Ley de Unión de Hecho y la Ley de Unión Civil, de las cuales ninguna ha prosperado en el Parlamento, debido a la tremenda oposición de sectores conservadores.

En Colombia se planteó un proyecto de ley sobre el reconocimiento de los derechos patrimoniales para las parejas del mismo sexo, es decir, si uno de los miembros de la pareja homosexual fallece, los bienes y el capital conseguidos por protección, trabajo y ayuda mutuos podrán ser heredados por su compañero permanente. La única condición para acceder a este beneficio es que la pareja lleve dos años de convivencia, exactamente igual a lo que sucede con las parejas heterosexuales.

El 4 de octubre del 2007, la Corte Constitucional colombiana aprobó que las parejas del mismo sexo puedan afiliar a su compañero o compañera al sistema público de salud, con solo presentar una declaración notarial de unión marital de hecho y un mínimo dos años de convivencia. Las parejas también pueden acceder a la pensión de sobreviviente pero no adoptar niños.

En Ecuador, las uniones de hecho entre dos personas, sin especificar su género, tienen los mismos derechos y obligaciones que cualquier matrimonio, lo que equivale al reconocimiento de las parejas homosexuales, con la única condición de convivencia y unión monógama por más de dos años, aunque la adopción no está permitida. En Perú existe una ley para eliminar la discriminación por orientación sexual. La homosexualidad conquistó cierta aceptación, por ejemplo, los transexuales peruanos pueden cambiar de género legalmente y obtener su documento de identidad.

Uruguay fue el primer país de América Latina en legalizar la unión civil de parejas homosexuales el 27 de diciembre del 2007. Si se trata de analizar las estadísticas de manera objetiva, cerca de 2 697 parejas de homosexuales lograron casarse en Argentina después de un año, entre 2010 y 2011, aprovechando la vigencia de la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo. Esta normativa es la primera que ampara tal derecho en América Latina y resultó ser sumamente democrática y abierta a una transformación que está impregnando la sociedad: familias sin el estereotipo tradicional femenino y masculino a la cabeza de los núcleos familiares.

En una de sus columnas periodísticas Piedra de Toque, el premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, sintetiza claramente la necesidad de ir más allá de la situación puritana que aún subsiste en muchos ámbitos de opinión: “Tenemos miedo al sexo y nos cuesta aceptar que en ese incierto dominio hay opciones diversas y variantes que deben ser aceptadas como manifestaciones de la rica diversidad humana. Y que en este aspecto de la condición de hombres y mujeres también la libertad debe reinar, permitiendo que, en la vida sexual, cada cual elija su conducta y vocación sin otra limitación que el respeto y la aquiescencia del prójimo”14Vargas Llosa, Mario. “La caza del gay”, El País, 8 de abril de 2012. https://elpais.com/elpais/2012/04/04/opinion/1333540547_113226.html. Último acceso del 22 de agosto de 2019.. Este argumento es simple y, simultáneamente, difícil de practicar. Los seres humanos habitamos, al mismo tiempo en múltiples identidades transitorias, fluidas y cambiantes.

Pertenecemos a una clase social, pero esto no es todo. Sentimos un arraigo hacia una cultura que todavía reclama por una identidad étnica. En el trabajo ejercemos diferentes funciones económicas e institucionales y en la intimidad de nuestras libertades personales, sentimos la activa interpelación sobre quiénes somos como género, yendo más allá del ser mujer o varón porque nuestros gustos y prácticas sexuales también son cambiantes, en la medida en que se buscan satisfacciones variadas. Las identidades de género son una manifestación postmoderna de lo que es la existencia, de aquello que podría ser, lo que puede llegar a cambiar y aquello que no se puede encerrar en lo tradicional.

Mientras tanto, también seguirá expresándose el rechazo que, en última instancia, demuestra comportamientos violentos y antidemocráticos. La esencia de las múltiples identidades de género realmente precede a la existencia de los códigos binarios. Sin embargo, el mismo Jean Paul Sartre nos alertó diciendo que “el infierno son los otros”: los homosexuales para los heterosexuales, los conservadores fundamentalistas para los transexuales. Estamos rodeados del infierno, pero ¿por qué nos debería sorprender esto? Sin embargo, estamos condenados a vivir libres y obligados a estar uno al lado de los otros. Así es la vida: torpe, rica, múltiple y llena de obstáculos.

Bibliografía

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Pamela Alcocer Padilla

Socióloga, especialista en políticas culturales y gestión del talento humano. Se graduó de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). En su actividad profesional ha desarrollado habilidades en el análisis institucional y organizacional, redacción de informes de investigación y realización de diagnósticos y evaluaciones de proyectos sociales. Fue investigadora del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) en el periodo 2013-2014. Actualmente está realizando estudios en la gestión del cambio institucional, la gestión de la felicidad y los talentos.


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