Redes sociales y política

Internet: ¿Instrumento para la dominación de América Latina?

Sally Burch
Publicado en agosto 2017 en La Migraña 24
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Sergio Callisaya: ¿A qué nos referimos cuando hablamos de desarrollo el internet y cuáles son los riesgos de ese desarrollo?

Sally Burch: Considero que la forma como se está desarrollando el internet es un tema estratégico para nuestros países, ya que el mismo está cada vez más bajo la hegemonía de las grandes empresas transnacionales. Internet nació en cuna militar, pero se desarrolló en la academia y en la sociedad civil como un proyecto para compartir conocimiento, con tecnología descentralizada, pero en los últimos 15 años se ha dado una concentración acelerada de la infraestructura de las plataformas donde interactuamos, de las herramientas de búsqueda, concentradas principalmente en las grandes empresas de Silicon Valley, las que llamamos a veces las “GAFA” Google, Apple, Facebook, Amazon o “GAFAM” incluyendo Microsoft.

Hasta ahora, cuando pensamos en internet, como es tan útil y tan bonito no lo consideramos como algo riesgoso; se han visto problemas con la privacidad, con la vigilancia, con cuestiones de seguridad de datos, de hackers, lo que reveló Edward Snowden hace unos 4 años es un ejemplo; pero pocos están viendo la nueva fase en la que estamos ahora, donde internet se está convirtiendo en una especie de sistema nervioso de la economía, del conocimiento, de la política y hasta de la vida personal.

Es la principal fuente mediante la cual se extraen datos de todo tipo, desde personales hasta los sensores que hay en lugares públicos, los sistemas computarizados complejos son los que alimentan los algoritmos que son la base de la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial son sistemas computarizados que manejan enormes cantidades de datos, cuanto más datos se entiende que es más eficiente el programa, que son útiles para tomar ciertas decisiones predefinidas en función de metas, tanto que ahora se están haciendo cirugías con robots, se está desarrollando bastante en el campo de la salud, grandes sistemas para diagnósticos más efectivos de que lo que se ha tenido antes. Programas que se están usando para las llamadas ciudades inteligentes, para manejar mejor los flujos de tráfico, para un sinfín de cosas, tanto de uso personal como de servicios públicos.

El problema es quién controla eso, en función de qué intereses, no es que sea mala la inteligencia artificial, sino quiénes tienen la capacidad de desarrollarla, porque exige enormes inversiones y la capacidad de manejar enorme cantidad de datos, y esas son las grandes empresas y algunos gobiernos; entonces, ahí viene el problema, porque hemos partido desde un internet más ciudadano, más para compartir, más descentralizado y horizontal, y llegamos a un internet cada vez más concentrador de poder, económico y de influencia, eso nos plantea un gran problema como sociedad mundial y para los países en desarrollo en particular.

En el norte ya se está comenzando a debatir seriamente el tema y en América Latina todavía muy poco, es eso lo que estamos tratando de impulsar, que se abra ese debate. Primero porque hay cuestiones éticos legales, por ejemplo, sabemos que se están desarrollando los automóviles autodirigidos, pero si hay un accidente y alguien muere, ¿quién es responsable? Luego hay cuestiones sobre cómo se definen los algoritmos, en la sociedad hay discriminaciones de todo tipo que son en parte culturales o de los sistemas políticos ¿Cómo prevenir que estas discriminaciones no se incorporen en los algoritmos? En Estados Unidos se están usando mucho los algoritmos en sistemas de ofertas y demanda de empleo, uno ingresa sus datos en el sistema para que las empresas busquen a quien quieren emplear y se ha demostrado que hay prejuicios y discriminaciones de tipo étnico raciales, de educación, etc., incorporados en ese sistema.

Segundo, más allá de estos problemas, nosotros ubicamos que la contradicción central está en el hecho de quién controla en función de quién tiene acceso. Para dar un ejemplo, ahora en América Latina están llegando proyectos de las llamadas ciudades inteligentes, que para mi modo de ver es una mala traducción del inglés, que son programas con algoritmos que pueden mejorar los flujos de tráfico, por ejemplo cuando llegas al semáforo si no hay nadie cruzando del otro lado, te pasa a verde para que puedas pasar o que me diga que hay congestión en tal ruta, vaya por otra ruta.

La mayoría de estos programas son vendidos por grandes empresas extranjeras que son dueñas de estos algoritmos, que no revelan el código de los algoritmos y que recolectan los datos porque tienen sensores por toda la ciudad y que muchas veces en los contratos que se firman dicen que esos datos pertenecen a la empresa; entonces, supongamos que el sistema resulta malo y el municipio decide que quiere cambiar de empresa o cambiar de programa, se va a ir la empresa con sus algoritmos, con sus datos y va a quedar el caos total hasta introducir otro sistema, es un ejemplo del tipo de problemas que podrían haber si los datos se dejan en manos de estas empresas.

Si se va a introducir ese tipo de sistemas, aunque contratemos a una empresa extranjera, debería haber cláusulas claras donde se especifiquen que los datos pertenecen a la comunidad no a la empresa y que éstos se prestan a la empresa para que maneje mejor su programa, los algoritmos deben ser transparentes justamente para evitar esos problemas de discriminación y poder saber cómo se toman las decisiones. Por ejemplo, deciden mandar todo el tráfico por donde no deben, por alguna razón, quien entiende como se toma esa decisión, ¿quién es responsable de esa decisión? O sea son toda una serie de cuestiones de ese tipo, necesitamos urgentemente abrir un debate sobre esos temas, considero que es un tema fundamental, sobre todo para los países en desarrollo.

Regular el uso de los datos, tanto los personales como los datos colectivos, porque deben ser protegidos y tienen que ser como los recursos naturales; es igual que cuando vinieron las empresas a sacar el petróleo, que se consideraban dueñas de los recursos y no el Estado; acá en Bolivia no ocurre eso, el petróleo pertenece al Estado o al pueblo, cuando viene una empresa es para explotarlo porque tienen los recursos económicos, pero es un contrato, el petróleo sigue siendo boliviano; con los datos tenemos que pensar en hacer lo mismo porque es la nueva fuente de recursos a explotar.

Hay grandes presiones de las potencias para que esto no sea así, pero creo que es ahí que necesitamos hacer acuerdo entre países para tener más fuerza de negociación; ese tema ya viene en el marco de la OMC, estaba ya en el tratado Transpacífico que ya murió, se pretende plantear cosas como que los países no pueden obligar a que los datos sean almacenados en el país ni que sean de propiedad nacional, los países del norte quieren abrir las negociaciones en la OMC, están tratando de hacerlo ahora en diciembre en Buenos Aires, para que se abran las negociaciones para el comercio electrónico, van plantear todos esos temas que serían una manera de abrir las puertas para los servicios de inteligencia artificial.
Ante esto hay movimientos que se están organizando para movilizarse hacia Buenos Aires, para decir que no hay que abrirse a esas negociaciones porque los países del sur no tienen soberanía tecnológica, no tienen gran capacidad de comercio electrónico y lo único que se va a poder negociar es entregar todo a los países del primer mundo y en definitiva a las transnacionales de la información.

SC.- ¿Cuáles son las empresas transnacionales que controlan y dominan el internet y cuáles son sus objetivos?

SB.- En este momento son las grandes de Silicon Valley: Google, Amazon, Apple y las otras; pero quien está entrando en el jugo ahora es China, que acaba de anunciar un proyecto para desarrollar inteligencia artificial, aunque aún está detrás de Estados Unidos, pero su meta es ser número uno del mundo para el año 2030, que son apenas 13 años, ellos consideran que tienen dos ventajas: 1) que tienen más datos porque tienen más usuarios y a más datos mayor inteligencia artificial y 2) es que su realidad nacional es más parecida a la de los países en desarrollo, que son la mayoría del mundo; entonces ellos piensan que su inteligencia artificial va a ser mejor adaptada en estos países que la de Estados Unidos, que esta bien para Europa y países desarrollados, su apuesta es ofrecer inteligencia artificial a los países en desarrollo.

¿Cuáles son los objetivos de las grandes empresas? Ese es un tema grande, creo que tienen un proyecto de renovación del capitalismo a través de esta economía digital, para salvar el capitalismo o un post capitalismo pero bajo su hegemonía, en eso tienen apoyo de sus gobiernos, tanto en Estados Unidos como en China con la clara hegemonía de Estados Unidos y para eso están haciendo alianzas con otros sectores transnacionales.

Ahora se habla de la agricultura climáticamente inteligente, que es recopilar datos con montón de sensores en los campos sobre el clima, sobre el ambiente, sobre el proceso de cultivo, para alimentar sus sistemas de algoritmos y luego decirles a los agricultores qué tienen que hacer para mejorar su productividad y si va a haber sequía y si no etc. Veo eso como una especie de expropiación del conocimiento campesino, porque ahora en lugar de ser algo que se comparte en la comunidad va a ser algo que se entrega gratis a Monsanto a cambio de un servicio que ellos dan, pero el poder se queda en Monsanto, que ya está haciendo alianzas con empresas digitales para desarrollar empresas del clima, como con el mismo Google.
Vamos a ir viendo como esas grandes empresas, que las asociamos con internet están en lo militar, en la agricultura, en el comercio; es un proyecto hegemónico de gran escala y como son transnacionales hay muy poco que se puede hacer para controlarlas, porque internet no tiene un sistema de gobernanza mundial, ésta es hegemonizada por Estados Unidos, con un sistema que en inglés se llama “multi stakeholders” que podría ser multisectorial, que suena bonito, pero no implica sólo a los gobiernos que es lo multilateral, sino también a la sociedad civil y empresa privada; pero quien tiene la voz cantante ahí es la empresa privada y la sociedad civil tiene muy poca.

En el fondo es una captación de un espacio de Naciones Unidas por estas grades empresas que tienen intereses de por medio, como se puede adoptar políticas para defender el interés público si van en contra de los intereses de estas empresas, así que es una situación compleja, en América Latina vienen por esa vía las nuevas dependencias, eso es peligroso y creo que no estamos viendo la importancia de desarrollar una soberanía tecnológica al menos en algunas áreas clave, que sería mucho más fácil hacerlo en el marco de los procesos de integración regional, porque a más capacidad el costo para cada uno y la posibilidad para cada uno sería mucho más factible.

SC.- Es decir que el internet o la inteligencia artificial sería una estrategia o una herramienta para preservar el sistema capitalista.

SB.- No es que la inteligencia artificial es eso, sino que se está adecuando para eso, podría ser otra cosa, como digo la tecnología no es ni buena ni mala ni neutra; justamente por eso nuestra propuesta es muy ambiciosa, porque es recuperar un internet ciudadano, recuperar un espacio, hasta podríamos decir un internet contra hegemónico, o sea un internet y una inteligencia artificial donde hay control democrático, donde la ciudadanía tiene espacios de decisión, pero es un proyecto de muy largo plazo y complejo en este contexto.

SC.- ¿Es posible construir un internet ciudadano, un internet contra hegemónico por lo menos en esta región del mundo?

SB.- De hecho, ya hay muchas iniciativas en este sentido y siempre las han habido desde los inicios del internet, como el software libre, plataformas participativas, pero está disperso y es minoritario, ha habido siempre una contradicción entre un internet volcado hacia los comunes, la democracia, la participación ciudadana contra el proyecto de un internet corporativo, concentrador de poder monopólico que en el último tiempo ha estado ganando más espacio.

La propuesta de hacer un foro social de internet que viene de hace unos dos años, un primer foro en India quizás el próximo año, es abrir el debate sobre eso, involucrar un montón de sectores campesinos, trabajadores, mujeres, sector cultural, software libre, los hackers, etc., para comenzar a pensar colectivamente como reconstruir ese internet ciudadano y como entrar en la pelea; a nivel regional justamente estamos organizando un encuentro en Quito a fines de septiembre para avanzar en ese debate, ahí ya hay un espacio de intercambio en línea y en ese encuentro queremos ir pensando una agenda regional en el marco del proceso mundial para ir pensando cómo vamos reconstruyendo ese espacio ciudadano en internet.

SC.- ¿Cómo se manifestaría ese internet ciudadano, con una apertura a las colectividades, a las sociedades a todos los sectores sociales y que la población se empodere del manejo del internet?

SB.- Son múltiples pero para dar unos ejemplos: ahora está invadiendo UBER en el transporte privado, en todos los países a veces legalmente y a veces ilegalmente; pero lo que hubo antes de UBER son plataformas creadas por ciudadanos para compartir autos, a veces pagado otras no, ese tipo de plataformas fueron los que UBER fue acaparando y de pronto sólo existe UBER; una cosa es un servicio compartido entre ciudadanos y otra cosa es gente que trabaja para una empresa y que no son reconocidos como trabajadores con ningún derecho, así es UBER, porque ellos dicen que no son empleadores, son una plataforma, pero si tienen a gente trabajando para ellos a tiempo completo, deberían reconocer derechos laborales.

Respecto a las comunicaciones interpersonales, hoy están pasando en gran medida por una plataforma privada que nos impone condiciones, que nos dice cuales de nuestros amigos ven o no ven nuestros contenidos, no tenemos ningún control sobre eso, ya han existido plataformas que son controladas por los usuarios y eso es lo que se ha vaciado porque la gente prefiere estar donde están la mayoría de sus amigos entonces las iniciativas ciudadanas funcionan en chiquito pero luego no pueden crecer.

Si hubiese una inversión en tecnología desde los gobiernos para crear espacios ciudadanos, pero que no estén sólo bajo control gubernamental sino que facilite a los usuarios el acceder al mismo y que tengan control, se podría hacer algo más grande. Claro hay muchos aspectos que toca ver, la cuestión de a quién pertenecen los datos, hay países en los que los gobiernos están poniendo las plataformas de datos para que no sea todo simplemente entregado gratis, pero hay una sensibilidad ciudadana que no siempre quieren entregar todos sus datos al gobierno, entonces ¿cómo se maneja eso? Eso necesita un debate a fondo para buscar soluciones en las que la gente pueda tener confianza al entregar sus datos y saber cómo se los está utilizando.

SC.- ¿Se ha hecho algún estudio sobre el uso político del Facebook y sus niveles de incidencia en las sociedades y en los Estados?

SB.- Tengo entendido que se están haciendo algunos estudios, tengo un par de indicios de gente que está estudiando, no sé si Facebook en específico, pero si sobre cómo se explotaron las redes sociales en la campaña electoral de Trump en los Estados Unidos y justo ahora con la reciente elección de las primarias en Argentina, están viendo cosas muy parecidas y básicamente con mucha preocupación porque es un peligro para la democracia.

Lo que se hizo en la campaña de Trump es contratar empresas que trabajan datos mediante algoritmos para dirigir la publicidad que le interesa a las personas y están usando esa misma tecnología para extrapolar lo que piensa tal persona sobre tal tema y no es que les preguntan, simplemente por lo que leen, por las búsquedas que hacen, los temas que les interesan. Por ejemplo, yo se que en la campaña de Trump tenían un rango de uno a cinco sobre temas como el de homosexualidad, el militar, el seguro de salud, cualquier tema, te ponían un rango de uno a cinco para ver tu probabilidad de ver ese tema y con esos algoritmos enviaban a cada persona una publicidad dirigida a su interés, es un sistema publicitario muy manipulador.
Si nos sometemos a la democracia con ese tipo de manipulación ¿qué pasaría con la democracia? Ahí estamos viendo los resultados en las elecciones de Estados Unidos, son temas que son urgentes de investigar y es una de las cosas que yo propuse, porque muy poca gente los está mirando en América Latina. La inteligencia artificial ya debe ser transversal a todas las investigaciones que estamos haciendo porque está entrando en todo, hay que comenzar a mirar esos aspectos en la política, en la academia, en la educación, etc.

SC.- ¿Será posible regular jurídicamente las redes sociales?

SB.- Es complejo, porque primero tiene que ver con la libertad de expresión, segundo son plataformas que no son nacionales, hay cosas que se pueden legislar; Europa tiene una de las legislaciones más avanzadas pero aún ahí, recién hicieron un juicio contra Google por un aspecto, les demoró 5 años lograr una condena que todavía está siendo apelada por Google; o sea, es muy complejo, porque se mueve tan rápido que la legislación no se mantiene a la altura pero tampoco hay que abdicar y decir no se puede, creo que no tiene que ser una legislación impuesta por un gobierno, sino un amplio debate social para saber qué, cómo y qué es posible legislar.

SC.- ¿Por naciones, por Estados, por región en Latinoamérica?

SB.- Yo creo que sería un tema muy importante para debatir en espacios como la UNASUR o la CELAC.

UNASUR tuvo dos acuerdos, justo después de las revelaciones de Snowden, uno fue el establecimiento del anillo óptico para la interconectividad Sudamericana, porque el 80 a 90% de las comunicaciones entre países latinoamericanos e incluso a veces al interior de los mismos países pasan por Estados Unidos, que no tiene sentido ni en costo, ni en seguridad. La idea del anillo óptico era que al menos las comunicaciones regionales pasen dentro de la región y se había fijado un plazo de 2 o 3 años, para que se implemente, hasta ahora no ha comenzado, hay negociaciones en curso pero no desbloquean.

Y el otro era una política común de ciber defensa y ciber seguridad que algo se avanzó en el Consejo de Defensa Sudamericana, pero creo que no ha llegado a concretarse, creo que eso fue lo único. Podría haber cosas muy importantes, por ejemplo todo el conocimiento sobre América Latina está almacenado en el exterior, necesitamos varias bases de datos regionales, cosas así que no serian tan complicadas de implementar pero no ha habido voluntad política.

SC.- ¿Será posible soñar con el internet ciudadano como una respuesta al sistema capitalista, construir esa soberanía tecnológica?

SB.- En este momento es una cuestión de resistencia, de ir creando y manteniendo espacios autónomos en lo que es posible y creo que debe ser una prioridad de los gobiernos antiimperialistas o al menos apoyar esas iniciativas, creo que también deben haber políticas de los países de América Latina, cualquiera sea su tendencia, para tener un mínimo de soberanía tecnológica, o sea no puede ser que sistemas críticos, como lo que es el militar o el sistema eléctrico, cosas así, estén totalmente vulnerables, eso me parece un error tremendo.

Luego tenemos que pensar colectivamente estrategias para confrontar ese poder hegemónico en los espacios globales, en los espacios de gobernanza de internet que como dije son muy maniatados pero algo se puede hacer y pensar, por ejemplo en un tratado mundial de ciber paz, que es una propuesta que ya existe pero que no ha avanzado, hay espacios donde se puede intervenir por ejemplo en NNUU en el Consejo de Derechos Humanos, donde ya se está discutiendo el tratado sobre empresas transnacionales y DDHH. Ese tratado no había contemplado hasta ahora lo específico de internet y las empresas digitales, estamos llevando propuestas para que el tratado contemple que las empresas digitales también tienen que respetar los derechos humanos. Hay un montón de espacios donde se puede hacer algo pero con voluntad política y decisión.

SC.- Finalmente, uno de los principales usuarios es el joven ¿Qué deben saber del internet, de las redes sociales, del Facebook, cuáles serían los consejos para la población juvenil en el mundo y en la región?

SB.- Justamente creo que se debe sensibilizar sobre este tema y es uno de los grandes retos de ahora, deben tomar conciencia de que Facebook es un espacio que no es suyo, donde tú puedes estar porque hay una masa de gente pero nunca entregar ahí cosas importantes, sea porque son muy personales, sea porque son personas activas en la política, hacer tus interacciones en Facebook es el peor lugar para hacerlo. Creo que hay que tener muy claro que Facebook es como lo que haces en la calle en público y punto, aunque sea en tu espacio privado, porque no hay nada privado en internet.

Buscar generar iniciativas, aunque sean chiquitas, de apropiación tecnológica y los jóvenes son buenos en eso y ya existen muchas cosas de ese tipo y creo que esa es otra de las cosas en que la juventud puede tomar el liderazgo porque los viejos ya no somos buenos para esas cosas, pero ellos si tienen el chip en la cabeza, pero que se den cuenta como se les puede manipular con esas grandes plataformas y quizás una última cosa, creo que hay que estudiar mucho el impacto en la educación y en el aprendizaje de internet que tiene cosas muy buenas y cosas muy malas.

Hay estudios que están avanzando sobre eso y creo que hay que tomar consciencia de que la manera en la que se está usando internet para el estudio, 1) te coloniza porque es un conocimiento que viene de afuera y que te imponen fuentes de afuera y 2) te quita a veces la capacidad de reflexión, porque es tan rápido que uno deja de reflexionar sobre las cosas, simplemente absorbe y absorbe información y pasa a algo nuevo y eso puede ser grave en el proceso de aprendizaje.

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Sally Burch

Periodista británica, residente en Ecuador desde hace más de dos décadas. Directora Ejecutiva de ALAI. Agencia Latinoamericana de Información.
Licenciada en literatura de la Universidad de Warwick (Gran Bretaña) y un diploma en periodismo en la Universidad de Concordia (Montreal, Canadá).

Es coautora de Movimientos Sociales en Red(ALAI, 2001) y Se Cayó El sistema: Enredos de la Sociedad de la Información (ALAI, 2003).

Ha participado activamente en el movimiento de mujeres en Canadá durante 1975-83.

Entre 1990 y 1993 fue responsable de la creación de la red ecuatoriana, Ecuanex.

De 1993 a 1995 fue Coordinadora del Programa Mundial de Mujeres Apoyo a las Redes de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), de 2001 a 2003, fue Coordinadora del Grupo de Trabajo de la Sociedad Civil sobre Contenidos y Temas de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, organizada por la ONU.