Las Bartolinas en el campo del MAS: la lucha por la representación política

Luciana Jáuregui J.
Publicado en febrero 2017 en La Migraña 20
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Introducción

La Federación Nacional de Mujeres de Bolivia “Bartolina Sisa” (FNMCB-BS) surgió en los años 80’ como el brazo femenino de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB). Las Bartolinas fungieron como una organización secundaria de respaldo a las luchas reivindicativas de los movimientos sindicales campesinos por la tierra en los 80’ y por la defensa de la hoja de la coca desde los años 90’. La FNMCB-BS se constituyó desde la resistencia, es decir, desde la lucha por la transformación del orden social. Su constitución como organización independiente fue resultado de un proceso fundado en la experiencia específica de ser mujeres indígenas campesinas, es decir, en base a una diferenciación de sus pares masculinos y de las mujeres blanco mestizas (Mejía, 1984).

La identidad política de la organización, previa a la llegada del Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos en Bolivia (MAS-IPSP) al gobierno, estuvo marcada por dos componentes reivindicativos: la condición campesina como identidad predominante y la condición de género como identidad secundaria (García Linera, 2004:531). La alteridad del movimiento se constituyó en oposición a la élite blanco mestiza, hasta entonces gobernante, y a las prácticas machistas de sus compañeros de la CSTUCB (García Linera, 2004:531-532). Por último, el sentido de su acción como movimiento devino de las luchas históricas populares, en específico del campesinado, y de la búsqueda de ampliación de la participación política de las mujeres (Salazar, 1998).

En los años 90 la FNMCB-BS participó en la constitución del IPSP, como instancia de representación de las mujeres campesinas pero sin plantear abiertamente demandas diferenciables. Las Bartolinas compartían la crítica a los partidos políticos y el interés por participar electoralmente. No obstante en el contexto de oportunidades políticas signado por la Ley de Participación Popular y la Ley de cuotas de género de los años 90’, el IPSP se planteó para las Bartolinas, como un escenario para luchar por espacios de representación política desde su identificación como mujeres, en el marco de la participación directa de los sindicatos campesinos en la política local y nacional2.

Tras el ciclo de movilizaciones (2000-2005) y a partir de la victoria electoral del MAS en el año 2005, el campo político boliviano se transformó sustancialmente. Se produjo la incorporación político institucional de otros actores no tradicionales pertenecientes a las organizaciones sociales populares (indígenas, campesinos, clases medias, etc.). Asimismo se instauró un nuevo marco interpretativo: “El Proceso de Cambio”. Finalmente, la consolidación del MAS como el partido predominante y el desplazamiento de los partidos tradicionales fueron otros elementos de cambio al interior del campo político (García, 2013). Esto implicó que los actores sociales vinculados al MAS adquirieron nuevos recursos materiales y simbólicos para constituir su identidad y legitimar su práctica política.
A partir del 2006, la FNMCB-BS ya no se constituye más en oposición al Estado sino que interviene en él por medio de su vinculación al MAS. Asimismo podría decirse que las Bartolinas incorporaron el uso de los medios institucionales para sus luchas sociales más amplias. Hoy las Bartolinas, o al menos las capas dirigenciales, son parte de la de la nueva élite política tanto del MAS como del gobierno. Por último, las Bartolinas son una de las principales fuerzas sociales de respaldo a la política gubernamental. Las Bartolinas tienen hoy una nueva posición dentro del campo político signada por su capacidad de incidencia en la sociedad y en el Estado y un lugar específico al interior del MAS.

En suma el ciclo que va desde la constitución del MAS en el año 1995 hasta el primer periodo de gobierno del MAS estuvo signado por grandes transformaciones tanto en el contexto político como en el mismo campo de actuación de las Bartolinas. La especificidad y relevancia de su relación con el MAS también constituye hoy un elemento constitutivo de su reconfiguración identitaria. El presente trabajo tiene como objetivo analizar las transformaciones producidas en la identidad política de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia “Bartolina Sisa” (FNMCB-BS) en el proceso de constitución del Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP) como campo multiorganizacional en la primera gestión de gobierno (2006-2009). A partir de este análisis, se busca reconstruir la trayectoria de las Bartolinas al interior del MAS, dando cuenta de las convergencias y tensiones producidas en este proceso.

El trabajo aporta a la comprensión de los cambios en la identidad política de las Bartolinas a fin de analizar la forma en que la organización negoció su incorporación al gobierno del MAS. La categoría de identidad política nos ofrece la posibilidad de entender los discursos y las prácticas políticas de las Bartolinas en el nuevo escenario de predominio del “Proceso de Cambio”. Asimismo situar a la Bartolinas en el campo multiorganizacional del MAS permite dar cuenta de la complejidad del proceso actual para articular las diferentes demandas y actores que intervinieron en él. La noción de campo multiorganizacional visibiliza, a la luz de las tensiones y conflictos, el entramado de relaciones de poder y las contradicciones que se gestan en el campo abierto por la creación y acceso al poder político del MAS.

EL MAS: Un campo multiorganizacional

La caracterización del MAS-IPSP ha sido, desde su emergencia, foco de atención dentro de la sociología y la ciencia política. La complejidad de su estructura político-organizativa inicial, sostenida en la confluencia de varias organizaciones sindicales y comunitarias, así como su estrategia política dual que combina la actuación como movimiento social con la adopción de medios políticos e institucionales, son algunos de los rasgos fundamentales que expresan su peculiaridad en relación a los partidos políticos tradicionales. Asimismo las transformaciones del MAS a la luz de su asunción al gobierno y su expansión nacional, han complejizado aún más su estructura organizativa, su práctica política y sobre todo sus dinámicas internas. No obstante los trabajos que abordan el MAS3 tienen muchas limitaciones al momento de captar la complejidad organizativa y política del MAS, proponen conceptos cerrados y unívocos, que ya sea como partido o movimiento, reducen la práctica política del MAS y descuidan el carácter diverso, dinámico y relacional de su emergencia, desarrollo y funcionamiento.

Este trabajo propone pensar al MAS desde la categoría de campo multiorganizacional. El campo multiorganizacional alude a un espacio de relaciones interorganizativas, en el que los actores comparten un marco organizacional4, coordinan acciones y estrategias colectivas y participan en disputas por el poder. El MAS opera como campo dado: a) el carácter constitutivo de las organizaciones sociales en el MAS, b) la existencia de múltiples lógicas de interacción sostenidas en intercambios políticos y acciones colectivas comunes; c) la existencia del “Proceso de Cambio” como marco organizacional y d) la constitución del MAS como un espacio específico de vinculación entre el campo político y la sociedad.

El MAS no existe como una estructura política independiente de las organizaciones que lo conforman, sino que está estructurado no solamente en torno a la propia estructura de las organizaciones matrices, sino fundamentalmente en torno a la interacción producida entre éstas y otras organizaciones sociales y la estructura gubernamental que se fueron configurando en el curso del proceso político. Existen al menos cuatro segmentos de organizaciones y grupos que operan al interior del MAS: las organizaciones campesinas matrices que tienen una vinculación orgánica con el Instrumento (Komadina, 2007, Do Alto 2011). Las organizaciones indígenas y urbano-populares que se articularon como fruto de las movilizaciones sociales producidas entre 2000 y 2003 en torno a la defensa de la soberanía nacional (Tapia, 2005: 356), cuyo vínculo es flexible e inestable (Mayorga, 2011). La “integración de profesionales y clasemedieros al partido, pero sin mediación partidaria real, y con un acceso casi directo a cargos ejecutivos (Do Alto y Stefanoni, 2009:5). Y finalmente, la estructura de poder gubernamental, compuesta por el Presidente, el Vicepresidente, ministros, parlamentarios, gobernadores, alcaldes, etc., que ocupa “funciones de decisiones “(García Linera, 2005:433) y que “se ha convertido a la larga en la estructura de conducción y dirección política” (García, 2014:336).

El carácter constitutivo de las organizaciones sociales y las dinámicas de interacción en el MAS-IPSP permiten, de partida, caracterizarlo como un campo multiorganizacional. El MAS ya no comprende solamente las estructuras sindicales campesinas sino una red de relaciones interorganizativas articuladas alrededor del poder gubernamental, es decir, que la estructura político-organizativa del MAS opera, antes que como un partido político o movimiento, como un espacio de relaciones sociales. Las redes organizativas confluyen en ambos niveles, tanto en el nivel organizacional, es decir en la articulación de actividades, fines y recursos por parte de las organizaciones, como en el nivel individual, por la afiliación orgánica y política dual de sus miembros. Asimismo se han constituido estructuras interorganizacionales (Pacto de Unidad, CONALCAM) que evidencian el alto grado de coordinación interorganizativa. El MAS es evidentemente un espacio de relaciones entre organizaciones, individuos y grupos.

El MAS opera como un espacio de dinámicas de interacción estratégicas y significativas, que se ha convertido en una suerte de lobby en el que se negocian permanentemente intereses corporativos en función de los capitales económicos, sociales y simbólicos de las organizaciones (Do Alto y Stefanoni 2010:10). De lo anterior se sigue que el MAS opera como un espacio de intercambio político, en la que cada organización o sector procura la distribución de bienes políticos por parte de la estructura gubernamental. La función de gobierno le ha permito al MAS constituirse en un espacio de mediación en la distribución de bienes políticos y ha transformado las diversas dinámicas interorganizativas, en relaciones de intercambio político. En todo caso, dada la diferenciación de los actores en el MAS, García (2014) sostiene que éste puede entenderse como un campo de lucha, en el que se generan tensiones entre las organizaciones y la estructura de poder gubernamental en torno a las dificultades “por articular reivindicaciones de tipo sindical campesino con las demandas, intereses y proyecciones de tipo político” (P.p.214). Por lo anterior, queda claro que el MAS se fue configurando progresivamente como un campo de relaciones de fuerza, en el que la estructura gubernamental concentra las decisiones de tipo político (García, 2014), administra los bienes materiales y simbólicos que provienen del ejercicio del gobierno (Barrientos, 2016) y donde la capacidad de negociación de las organizaciones está en función de sus capitales sociales, simbólicos y económicos (Do Alto y Stefanoni, 2010).

Las relaciones de intercambio político que acaecen en el MAS revelan que éste se ha constituido en un espacio de procesamiento político en el que las transacciones no transcurren necesariamente dentro del sistema político, sino en un espacio intermedio que llamamos MAS-IPSP (Tapia, 2009; García 2013). La comprensión del carácter del MAS como interface entre “lo político” y “lo social” es una cuestión ya manifiesta en la discusión teórica sobre el caso, incluso si no ha sido explorada como especificidad. Dado que en lugar de un partido, se trata más bien de un ámbito de relaciones inteorganizativas, se presume la complejidad de los mecanismos y procesos articulatorios. Un elemento novedoso que esperamos explorar a partir de este trabajo,

Finalmente el campo del MAS no se reduce a las dinámicas interorganizativas, sino que es fundamental el proceso de construcción de un marco organizacional. Una cuestión imprescindible para estudiar al MAS-IPSP no sólo desde la conglomeración de organizaciones, sino desde el proceso de encuadramiento de la acción colectiva que supuso la construcción hegemónica del “Proceso de Cambio”. El “Proceso de Cambio” y la “Revolución democrático-cultural” condensan de algún modo los marcos de significación y de acción, que en mayor o menor medida, son compartidos por las organizaciones que conforman el MAS5.
García sostiene que la figura de “El Proceso de Cambio” logró constituirse “como el principal instrumento de articulación, movilización y despliegue político-electoral del campo político” (2013:23). En un plano interno, esto implica que las dinámicas e intercambios políticos en el MAS, no se producen en el vacío, sino al interior de un espacio de relaciones en el que se comparte un marco estratégico y significativo común de actuación. De modo que los intercambios políticos no pueden ser caracterizados como un intercambio típico, sino que las transacciones operan al interior del propio MAS, no sólo porque gobierno y organizaciones lo constituyen, sino sobre todo porque las negociaciones transcurren sobre un marco organizacional compartido (en que se subsumen proyecto e identidad política). A su vez la confluencia organizativa y las dinámicas internas se expresan externamente como “potencialidades discursivas y prácticas” para el desempeño político del MAS (García, 2010:23). De modo que el “Proceso de cambio” se constituye en el marco organizacional del MAS-IPSP en cuanto campo organizacional.

Dicho todo esto, resulta claro que la categoría de campo multiorganizacional permite pensar al MAS desde el entramado de relaciones y de formas organizativas existentes. Contribuye a reconocer, no solamente la composición organizativa diferencial, sino los intercambios políticos y las relaciones de fuerza que acontecen en su seno. Devela las relaciones de coordinación interorganizativa que subyacen a su actuación como fuerza política. Y por último ayuda aprehender las dinámicas políticas, que parecen transcurrir en los intersticios de la dicotomía sistema político/ sociedad civil. En suma, la noción de campo, permite pensar al MAS sin clausurar su complejidad en las categorías de partido o movimiento, ni confinar sus interacciones a la antinomia autonomía/cooptación, ni limitar su práctica política a la dicotomía entre lo político y lo social.

En función a lo expuesto, para examinar el proceso de construcción de la identidad política reivindicativa de las Bartolinas en el contexto de la primera gestión de gobierno del MAS, establecemos como coordenadas analíticas: las dinámicas político-organizativas (intercambios políticos), los procesos interpretativos (marco organizacional) y las identidades políticas emergentes en el proceso de configuración el MAS como campo multiorganizacional.

Las Bartolinas en el primer gobierno del MAS: entre la constitución del campo y la lucha por la representación política

El proceso de construcción de la identidad reivindicativa de la FNMCB-BS durante la primera gestión de gobierno del MAS, estuvo signada por el proceso de configuración del MAS como campo multiorganizacional. La incorporación de otras organizaciones y grupos afines y el acceso al gobierno, signaron una reconfiguración político-organizativa de las dinámicas y la correlación de fuerzas al interior del MAS. El MAS comenzó a operar como un campo interorganizativo de mediación político institucional, posibilitando el acceso de las organizaciones a espacios de representación así como el procesamiento de sus demandas a través de la gestión gubernamental. Como corolario, las Bartolinas construyeron progresivamente una agenda política propia, para reposicionarse al interior del campo y luchar por espacios de representación política. Este proceso de lucha de la FNMCB-BS es posible rastrearlo en la conformación del poder ejecutivo y de la bancada parlamentaria en el año 2006.

La constitución del MAS como campo multiorganizacional remite a un largo proceso de articulación del movimiento indígena campesino que se concreta a partir del ciclo de movilizaciones sociales (2000-2005), en el que el MAS tuvo una centralidad clave, en la medida en que capitalizó las fuerzas sociales movilizadas y las canalizó dentro del sistema político “a través de presencia institucional y capacidad de articulación hegemónica en el ámbito nacional” (Ramírez, 2006:37). Como efecto, en las elecciones nacionales del año 2002, el MAS se convirtió en la segunda fuerza nacional, obteniendo el 20,9% de la votación y 35 escaños parlamentarios. Las elecciones tuvieron principalmente un apoyo rural, pero se constituyeron en un momento clave para comprender su progresiva irradiación política hacia los sectores urbanos y las clases medias6.

La FNMCB-BS incorporó sólo dos miembros de las Federación entre los 35 representantes titulares electos del MAS: Inés Miranda Kama como diputada plurinominal e Isabel Ortega como diputada uninominal. El desplazamiento de las mujeres de las candidaturas no era un fenómeno nuevo. No obstante la presencia mínima de las Bartolinas en la bancada parlamentaria del 2002, se asumió como un factor de injusticia, configurando progresivamente un marco interpretativo y estratégico de su propia posición en el MAS. En el año 2003, la Federación demandó abiertamente mayor espacios de representación: “Queremos acceder al poder y a espacios de decisión en el ámbito público, como medio para lograr una auténtica democratización de todas las relaciones sociales, tomando en cuenta variables étnicas, económicas y otras.” (FNMCB-BS, Documento Político, 2003:117).

Si bien la impugnación se centraba en reivindicaciones étnicas y de clase, las demandas de las mujeres campesinas aparecían por primera vez en el marco del discurso de la paridad de género. El documento se constituyó en el primer antecedente de las Bartolinas para construir una agenda propia desde la interseccionalidad de su identidad política (de género, étnica y de clase), en la que el género era el factor de diferenciación respecto al resto de organizaciones del Instrumento y la identidad étnica y de clase en relación a los candidatos “invitados”. En todo caso, el pliego no tuvo mayores repercusiones ni en la Federación ni en el MAS hasta el proceso constituyente en el año 2007.

En el año 2005 el MAS consolidó la red de alianzas de las organizaciones campesinas con las organizaciones urbanas.7 El proyecto político del MAS se fue delineando en función del pliego de demandas provenientes de la “Agenda de Octubre” y la articulación de representantes de las organizaciones sociales en el ámbito político-institucional. El MAS ganó las elecciones con el 53.72% de la votación nacional y obtuvo 84 escaños parlamentarios. La estrategia político-electoral del MAS consistió en articular paralelamente una red de relaciones interorganizativas sostenida en acuerdos corporativos así como incorporar por medio de la invitación individual a sectores de la clase media entre sus filas. En consecuencia a la apertura organizativa, en el ejecutivo el gobierno apostó por la constitución de un gabinete ministerial plural. Morales designó como ministros a representantes de varios gremios y organizaciones sociales. El 25% expresaba un gabinete técnico y 50% un gabinete político heterogéneo.8

Las Bartolinas “lograron incorporarse paulatinamente, no sólo como la base social y política del MAS-IPSP, sino como parte de la estructura burocrática en cargos de autoridad en dicho gobierno” (Carrasco, 2014:101). No obstante el acceso de la FNMCB-BS operó como una paradoja: mientras que por primera vez muchas lideresas campesinas empezaron a ocupar puestos de poder político9, su incorporación se produjo en condiciones supeditadas al resto de organizaciones de predominio masculino y a los sectores de clase media “invitados”. Sólo Celinda Sosa, ex ejecutiva de la FNMCB-BS, fue nombrada Ministra de Desarrollo Económico en el año 2005. La designación ministerial dependió estrictamente de la atribución del presidente Morales. Si bien el capital organizativo fue fundamental para la selección de los ministros, no existió un proceso de mediación o de aval de FNMCB-BS, sino una invitación a título personal.

La vinculación entre el gobierno y la FNMCB-BS residió en una compleja relación de intercambios políticos en el contexto de la reconfiguración de fuerzas políticas que signó el acceso del MAS al gobierno. El gobierno del MAS procuró conservar en la gestión pública la fisonomía y dinámica de los movimientos sociales y organizaciones sindicales (Quiroga, 2014:22). En el Ejecutivo se apostó por la incorporación negociada de las organizaciones sociales, ya sea agregando a sus representantes en ministerios o creando instancias de negociación y control social para gestionar sus agendas.

A pesar de la composición plural del ejecutivo y de su participación parcial, las Bartolinas decidieron apoyar orgánicamente el gobierno de Evo Morales10. El respaldo de la FNMCB-BS residió en términos simbólicos y estratégicos a la asimilación del gobierno como propio, dada la constitución histórica de la Federación como organización matriz del Instrumento así como a la incorporación de las demandas populares en la agenda gubernamental y de sus miembros en cargos de poder político. Para la FNMCB-BS, el respaldo al gobierno residió en la posibilidad de obtener reconocimiento como sujetos políticos a cambio de la legitimidad discursiva y práctica que representaba su incorporación en el Estado.

Para la FNMCB-BS el ascenso del MAS al gobierno, expresaba su propia incorporación en la estructura de poder político, tanto como organización popular como como organización de mujeres. Dese el sentido práctico táctico de las Bartolinas, el gobierno se perfilaba como como una concreción del autogobierno en términos étnicos y de clase y como una plataforma de inclusión y de participación política desde su condición de mujeres. Asimismo su adhesión plena al gobierno del MAS se debió a su identificación con el “Proceso de Cambio”, como marco organizacional del campo del MAS, y con el liderazgo de Evo Morales. El “Proceso de Cambio” se fue perfilando como proceso enmarcador del campo, que sin tener un referente claro y unívoco, era entendido en general como una forma de gestión y reforma política de la cosa pública, sostenida en la legitimidad y las demandas de las organizaciones sociales.

El “Proceso de Cambio” representó para las Bartolinas, una transformación socioestatal en términos de ruptura con el modelo económico, político y social del neoliberalismo. No obstante el cambio era interpretado desde su propia experiencia de las transformaciones socioeconómicas en la vida cotidiana en función de su condición social. Asimismo la figura de Bartolina Sisa en el marco del proceso descolonización, dotaba de una especificidad a la interpretación de las Bartolinas en el campo al asumirse como mujeres indígena-campesinas. Además su adhesión respondió a la especificidad de su condición femenina vinculada a la maternidad (en relación al resto de organizaciones), en la que el “Proceso de Cambio” expresaba la figura del hijo. Por último y principalmente, para la FNMCB-BS era fundamental la identificación con Evo, dada su autoidentificación como indígena campesino, el carácter orgánico de su trayectoria política y la percepción del presidente como proclive a la incorporación de las mujeres en instancias de poder político.
Por otra parte, al mismo tiempo que la FNMCB-BS se incorporó en las esferas gubernamentales y apostó por el gobierno del MAS, acontecieron otras dinámicas de tensión y conflicto por la búsqueda de espacios de representación política en la bancada parlamentaria. Lo anterior refleja la flexibilidad político-organizativa del campo para operar en distintos escenarios políticos y la propia capacidad de sus actores para desplegar sentidos y estrategias diversas en función del espacio de actuación. En el caso de la FNMCB-BS, las dinámicas del campo multiorganizacional del MAS en el poder legislativo, como articulación de diversas identidades étnicas, clasistas y de género, implicaron el desplazamiento de las Bartolinas en los procesos de toma de decisiones y en los espacios de representación política. El corolario fue la afirmación de la identidad política reivindicativa.

En el 2005 la transformación organizativa del MAS se consolidó al establecer un proceso de selección de candidatos mixto. Un elemento clave para advertir la configuración del MAS como campo multiorganizacional. Por un lado, un grupo de candidatos respondía a los sectores orgánicos, elegidos en base a procedimientos asamblearios. Por otra parte, se procedió a la invitación de sectores de clase media según las disposiciones estratégicas de la comisión política del MAS en términos políticos-electorales.11 Por último otro sector provino de las nuevas alianzas interorganizativas indígena y urbano-populares del MAS. Lo cierto es, que no se trató expresamente de un proceso unidireccional, sino de una negociación interorganizativa sujeta a la nueva configuración del MAS como fuerza político electoral. La dirigencia del MAS tuvo que consensuar y negociar el acceso a candidaturas en función de los capitales sociales, organizativos de los representantes de las organizaciones sociales y del capital cultural y simbólico de los candidatos “invitados”.

La incorporación de otras organizaciones y grupos en el MAS, reconfiguró las relaciones de fuerza al interior del campo. La propia dinámica estatal, fue signando la reconfiguración de las relaciones de poder al interior del campo multiorganizacional del MAS. Las organizaciones campesinas, como la FNMCB-BS, redujeron su capacidad de decisión y negociación por su vínculo directo y supeditado a la estructura de poder gubernamental. En este contexto de reconfiguración política y organizativa del Instrumento, la principal tensión se produjo entre las organizaciones matrices (CSUTCB, CCB, FNMCB-BS) y los candidatos invitados provenientes de la clase media por la ocupación de espacios de representación política.

La FNMCB-BS como organización matriz conformada por mujeres, se vio doblemente afectada. En el año 2006 las Bartolinas contaban apenas con 3 representantes titulares en el Congreso Nacional, mientras que el MAS había obtenido 72 curules entre diputados y senadores. Julia Ramos, Nemesia Achacollo y Paulina Humacata en representación de Tarija, Santa Cruz y Oruro respectivamente, fueron elegidas diputadas plurinominales. A su vez líderes históricas de la FNMCB-BS y del MAS, como Leonilda Zurita e Isabel Ortega, fueron relegadas en calidad de suplentes de senadores titulares profesionales varones (Cabezas, 2012: 151). De un total de 50 diputados titulares, sólo 8 eran mujeres y 3 Bartolinas. Mientras que entre los 12 senadores electos, la FNMCB-BS carecía de representantes titulares.12 Se trató de una bancada parlamentaria compuesta predominantemente por varones, en la que los espacios para las mujeres debían ser compartidos entre las Bartolinas y las candidatas invitadas mujeres.

El XI Congreso Nacional realizado poco después de las elecciones generales del 2005, mostró el rechazo de la marginación de las listas electorales: “Nos sentimos utilizadas como escaleras por el Instrumento Político, parece que ya no es nuestra propiedad, porque otros toman decisiones (…) (FNMCIOB-BS, 2007:22). Sin embargo, como afirma Cabezas (2012) “su denuncia se volcó contra la incorporación a las listas de mujeres “invitadas” y no contra el acaparamiento de los lugares centrales de las listas por parte de los hombres del MAS. En el mismo documento, las Bartolinas resolvieron que la Ejecutiva Nacional se encargaría de llevar las listas a la Corte Electoral y que no se permitirían candidatas invitadas en las listas de mujeres. Un reclamo que no tuvo efecto en los siguientes procesos electorales.

El descontento de la Federación respecto a los candidatos invitados develó una de las tensiones más importantes al interior del MAS, entre la lucha entre los actores con capital militante y organizativo y los nuevos miembros del campo portadores de capital político y cultural. No obstante el desplazamiento de la FNMCB-BS de las candidaturas evidenciaba no sólo su carencia de capital cultural sino la dominación masculina al interior del campo del MAS. Un elemento reconocido por las Bartolinas, que sin embargo no activó su identidad de género como identidad de lucha. En efecto, la identidad étnico clasista signó la lucha de las Bartolinas por espacios de representación política frente a las candidatas invitadas. Si bien las Bartolinas, reconocieron que en gran parte su desplazamiento se debió al control de los varones del proceso de selección de candidatos, la posición de la FNMCB-BS visibilizó una mayor identificación con sus compañeros varones que con las mujeres invitadas apelando a la unidad indígena campesina. La estrategia política de la Federación consistió en respetar y hacer respetar la estructura orgánica, desacreditando el capital cultural y revalorizando el capital organizativo de los candidatos del MAS.

Para el gobierno, la inclusión de sectores de la clase media en la bancada parlamentaria refería a un problema mayor: la carencia de cuadros en las organizaciones indígena-campesinas y la falta de capacitación en el manejo de la “cosa pública”. Las tensiones entre las organizaciones populares y los invitados daba cuenta del todavía predominante valor asignado al capital cultural en el campo del MAS. El gobierno apostó por la complementariedad entre la capacidad técnica y la experiencia política. Las tensiones entre las Bartolinas y las candidatas invitadas requirieron en más de una ocasión la mediación del presidente Evo Morales en la selección de candidatos: “Evo ha tenido que pelear fuertemente por ello” Antonio Peredo, Jefe de Bancada del MAS (Cabezas, 2012: 138).

Frente al desplazamiento del centro de poder del campo en desmedro de las organizaciones orgánicas y a favor de la estructura gubernativa, la FNMCB-BS aceptó la inclusión de los candidatos invitados. En esto fue clave el sentido de auto-representación de las Bartolinas con el gobierno y la identificación con Evo Morales, en los que veían representados sus propios intereses como organización. No obstante si bien las Bartolinas advirtieron la diferenciación entre los actores del campo, procuraron que los invitados fueran reconocidos en tanto se adscribieran al marco interpretativo del campo: “El Proceso de Cambio”. De cualquier modo el discurso de la falta de capacidad técnica y de gestión permeo en el imaginario de las Bartolinas. El efecto fue la concesión de espacios a los varones y a las candidatas invitadas y un retraimiento de sus luchas al interior del campo.

En suma la adhesión de la FNMCB-BS al “Proceso de Cambio” en la primera gestión del MAS, resignificó sus fronteras identitarias. A diferencia de su proceso constitutivo como organización, desde el ascenso al gobierno, existió una apropiación simbólica del Estado y de la incursión estatal como medio de transformación social. Asimismo la alteridad comenzó a plantearse dentro del proyecto político gubernamental, en el que las diferencias étnico clasistas tomaron cuerpo en la oposición política. De ahí que las Bartolinas empezaran a reconocerse no sólo como mujeres campesinas, sino como “soldados del “Proceso de Cambio”13. Podría decirse que las Bartolinas empezaron a ser reconocidas en el campo, en tanto ellas se reconocieran como sujetos dentro del “Proceso de Cambio”.

No obstante las luchas por la representación en el MAS, signaron la afirmación de su identidad reivindicativa como mujeres campesinas y miembros de una organización matriz del Instrumento, para luchar al interior del campo multiorganizacional del MAS. Un precedente para la posterior lucha de la FNMCB-BS por incorporar la complementariedad de género en las instancias estatales durante el proceso constituyente y reafirmar su lucha por espacios de representación en la segunda gestión de gobierno del MAS. En sus palabras, esta primera gestión de gobierno “era sólo la fase de preparación”.

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Luciana Jáuregui J.

Socióloga por la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) de Bolivia. Maestrante en Ciencias Políticas en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Ecuador). Publicó en coautoría investigaciones sobre movimientos populares en Bolivia. Actualmente es parte del Grupo de Trabajo: “Estados latinoamericanos: ruptura y restauración” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).


Nota: