Sandra Ramírez, Senadora colombiana:

“Las FARC representó una alternativa de vida para la mujer rural”

Sandra Ramirez (Griselda Lobo)
Publicado en abril 2019 en La Migraña 30
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La excombatiente y ferviente luchadora por la reivindicación de la mujer, hoy representante ante el Senado Colombiano, Sandra Ramírez nos cuenta cómo fue su vida dentro de las FARC, al lado del Camarada Marulanda.

Griselda Lobo se unió a la guerrilla de las FARC cuando tenía 17 años. Proveniente de una familia campesina de 18 hermanos, de la región de Santander, al norte de Colombia. La falta de oportunidades y la búsqueda de una alternativa de vida, la llevaron a seguir a los combatientes guerrilleros, desde entonces nunca se separó de ellos. A partir de ese momento nadie la llamó Griselda, sino que “Sandra Ramírez”, nombre de combate que es conocida hasta la fecha.

Al cumplir los 20 años, ya en las filas de las FARC, conoció a Pedro Antonio Marín, el Comandante Manuel Marulanda Vélez, alias “Tirofijo”, líder y fundador de este grupo insurgente, de quien fue compañera sentimental durante 24 años, hasta la muerte del jefe guerrillero en 2008. Sandra Ramírez, la “viuda de Marulanda”, fue una de las primeras mujeres en formar parte de las conversaciones de paz en La Habana, en ningún momento se apartó de las FARC, mucho menos cuando éstas dejaron las armas, en el marco del acuerdo de paz con el gobierno colombiano.

Actualmente Sandra Ramírez, es representante ante el Congreso Colombiano, por el actual partido de gobierno Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común – FARC y desde estas instancia asume la responsabilidad de luchar por una sociedad mejor principalmente para los sectores desprotegidos del área rural, entre otros “El mayor desafío es la implementación del acuerdo de Paz, en su totalidad”.

En una entrevista a profundidad, en exclusiva para La Migraña, Sandra Ramírez nos participa como es la guerrilla para una mujer y adonde aspiran ahora los y las excombatientes de las FARC, hoy partido político ante las instancias de poder.

Yasira Ochoa ¿Cómo es Sandra Ramírez, como se define?

Sandra Ramirez. Bueno Sandra Ramírez se define como una mujer campesina del pueblo eso soy, vengo de padres campesinos, de labradores de la tierra, cultivadores de plátano, de yuca, de café, de cacao y otros, una mujer sencilla, es la sencillez que me acompaña y por sobre todo una mujer del campo, una campesina que encontró en las FARC una alternativa de vida, ¿por qué una alternativa de vida? porque yo no quería un matrimonio, yo no quería irme a trabajar de doméstica y las FARC me mostraron una perspectiva, me mostraron un meta, un norte hacia donde se podía llegar, empezando por ser una mujer empoderada, donde yo respondo por mis actos, por mi cuerpo además decido por mi cuerpo; eso y muchas otras cosas positivas encontré dentro de las FARC cuando ingresé.

YO. ¿A qué edad es que usted ingresa a las FARC?

SM. Yo ingreso hace 40 años, muy joven. Tenía 17 años, cuando de un momento a otro llega a mi casa la guerrilla y sobre todo me llama muchísimo la atención ver una mujer dando órdenes y ver cómo se relacionaba con los demás compañeros que ella comandaba, eso me llamó poderosamente la atención y empecé a investigar qué hacia la mujer y por qué ella daba órdenes y por qué ellos cumplían, cuál era esa relación, ese por qué me motivó a pedir el ingreso, principalmente viendo las circunstancias en que estamos en ese momento, yo quería ser una profesional, yo quería ser una médico y no fue posible porque en casa no teníamos recursos económicos, no teníamos apoyo, éramos 18 hermanos, 9 mujeres y mi mamita se empeñaba en que sus hijas fueran independientes, que no dependieran de un hombre, como a ella le tocó hacerlo durante toda su vida, depender de mi padre, pedir un permiso, esas cosas la estresaban y la llevaron a pensar y preocuparse al máximo de buscar recursos de donde podía para darnos a nosotros aunque sea la secundaria.

En una sociedad tan cerrada, se sentía mucho ese sistema patriarcal y machista que hay en nuestro continente, no solo de Colombia. En el campo se siente mucho más porque el hombre es más posesivo, el hombre manda sobre la mujer, por eso el afán de buscar la libertad, pero la de ser independiente, la libertad de decidir por uno, la libertad de buscar un norte, la libertad también que le den la oportunidad de ser alguien.

S.R. ¿Cómo ve la familia, cuando Sandra decide incorporarse a las FARC?

No… al comienzo terrible…tenían una imagen negativa, incluso yo la tenía, porque cuando la guerrilla llega mi casa estábamos con mi papá, nos asustamos muchísimo, pensamos que era verdad que eran malos como nos los mostraban los medios de comunicación, que eran los terribles y que ahora nos desaparecerían, no sabíamos que hacer en ese momento se nos nubló todo, quedamos con la mente en blanco del susto que recibimos al verlos en nuestra casa. Pero fue la sorpresa ver el comportamiento de ellos, ver como se relacionaron, como trataron con mucho respeto a mi papá, hacia nosotros, hacia mí particularmente que era la niña mayor que estaba en ese momento, hacia mis hermanitos pequeños… con esa imagen enseguida cambia uno, cambia ese paradigma que había sobre ellos, uno inmediatamente dice: “no, esta no es la gente que nos pintaron” y efectivamente ellos fueron así con nosotros. Siempre un respeto con mi papá, con mi mamá, incluso yo les pide el ingreso y me dicen que no, que no me puedo ir con ellos porque yo tengo una gran responsabilidad que es ver por mis hermanos, ya que mi mamá estaba hospitalizada por otro embarazo y entonces me dicen que mejor espere que llegue mi mamá y ahí sí hablamos. Y efectivamente, así fue cuando llegó mi mamá empezamos a hablar y hasta que por fin logré convencerlos de que me llevaran, aunque llegó mi madre no querían que me fuera decían, que yo podrían incluso ayudar, no necesariamente ser una guerrera, pero no tenían la posibilidad sobre todo en el estudio que era lo que más quería hacer en ese momento, continuar con la secundaria y por supuesto hacer la universidad.

YO. ¿Cómo empieza su trabajo dentro de las FARC una vez que ya forma parte de ellas?

SR. Para mi llegar a las FARC fue una total sorpresa de ver otro mundo, ese mundo que las FARC nos ofrecía a las mujeres, un mundo para fortalecerlo, construirlo y reformarlo, por eso digo que la que las FARC representó una alternativa de vida para la mujer rural, porque es ese mundo donde se comparte todo, compartes las tareas, se hace todo en colectivo, no solamente nuestras tareas cotidianas, sino también nuestra educación colectiva, también nuestros debates en colectivo, pero como hacíamos nuestros debates en forma armónica, criticar nuestros fallas, nuestros errores, pero dentro de unos principios que nos caracterizaron, como el principio de la armonía, de la honestidad y de construir al otro, no de destruirlo, de darle herramientas para que fuera mejor pero sobre todo salir de nuestros espacios de discusión y ser los mismos, habían dificultades, claro que sí, porque llegamos de un mundo donde prevalecen el yo, el individualismo, allá no es así, allá prevalece el colectivo, y dices yo me debo al colectivo y el colectivo me debe a mí, si yo crezco en lo personal el colectivo también crece, porque lo que yo aprendo no me lo robo para mí, yo lo socializo en las enseñanzas en el día a día y eso se revierte para que el colectivo crezca.

YO. ¿Se podría decir que, en ese espacio de socialización, se genera una democracia plena en el compartir entre iguales y esto a su vez permite formar una ideología de grupo, de comunidad?

SR. Por supuesto que tenemos una democracia plena, porque somos participativos, somos incluyentes y sobre todo directos, nuestra democracia es directa, porque se recibe las opiniones de todos, se toman en cuenta, pero también practicamos el centralismo democrático que es la minoría se suma a la mayoría. Este es un espacio bastante enriquecedor para nuestra discusión constante.

Cuando uno ingresaba a las FARC, empezaba a pensar: ¿Qué le motivó? ¿Por qué ingreso? ¿Quiénes son las FARC? Usted, ¿a qué organización ingresó? ¿Quiénes son? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué van a hacer? ¿Cuál es el objetivo? Entonces nosotros sencillamente como tenemos un objetivo, hacia allá caminamos todos y claro que ahí en ese torrente, vamos entre todos construyendo, formándonos, haciendo uso de la democracia interna, también vamos cumpliendo órdenes porque era una organización militar y por ser militar cumplía órdenes, sin dejar de lado que somos seres humanos y como tal cometemos errores, pero también esos errores ahí los debatíamos, haciendo los análisis particulares de cada persona, sobre todo cuando fueron errores disciplinarios y graves.

YO. ¿Qué significó para Sandra compartir 24 años de vida, al lado del Comandante Manuel Marulanda?

SR. Significó una gran responsabilidad, dado que él era el fundador y la gran autoridad que representaba, ese ejemplo qué ejercía el camarada Marulanda, significó también mi formación al lado de él trabajando constantemente; él era un hombre que todo lo planificaba, no movió un dedo sin su planificación previa, como buen militar, como buen genio de la guerra de guerrillas móviles planificaba todo. Significó compartir dificultades, también alegrías, pero sobre todo, mi formación en el campo de la lucha revolucionaria.

Por otro lado, me permitió fortalecer y consolidar ese espíritu luchador, aunque hombre de campo, hombre con cargas culturales, empezó a entender…por qué antes la mujer en la guerrilla era protegida, se la protegía de que fuera el combate, porque el combate era un espacio de tiempo aunque corto muy fuerte donde se pierde la vida y muy estresante; con el tiempo también él entendió que la mujer también podía ir al combate, la mujer se sabía defender, solo había que entrenar y apoyar permanentemente a la mujer, tanto que permitió tener mujeres de mando dentro su unidad y apoyarnos en nuestra decisiones, apoyarnos en nuestros debates o sea no fue un hombre ajeno.

Recuerdo que después de la década del 80 empezó a llegar tanta mujer a la guerrilla y yo digo tanto, porque yo conocí muchas compañeras que ahorita año 2018 me las encuentro en las regiones que me producen mucha alegría, porque están ahí con ese pasado, para ellas el tiempo que transcurrió no fue muy largo porque tienen muy presente ese pasado que vivieron con nosotros y lo que se aprendió dentro de la guerrilla y por eso es muy hermoso encontrarme con muchas compañeras ahora en esta época que por diferentes motivos salieron de la guerrilla, pero que en su época fueron mis contemporáneas y reitero a partir de los 80 empieza a llegar mucha mujer a la guerrilla. A partir de los 90 ya son de otro nivel, ya llegan mujeres que habían culminado la secundaria, eso fue muy importante porque ya tienen un nivel académico que ayudó muchísimo, ya son mujeres que les permiten ser instructoras, mujeres que pueden trabajar en explosivos, mujeres que son médicas que ahora están en su homologación de saberes, ya se profesionalizaron y ahora están recibiendo su cartón porque son médicas, el nivel académicos sirvió muchísimo para el desarrollo de la guerrilla, pero también de la mujer. En la década del 2000 si fue por cantidades y cantidades de mujeres que llegaron muy jóvenes y con su capacidad de escolar superior al nivel secundario. El camarada Marulanda no fue ajeno a esta multitud de mujeres que llegaron a nuestra organización para compartir y apoyarnos en nuestra preparación también como combatientes.

Yo estoy sorprendida y esto lo aprendí de ver a mis compañeras en la línea de combate, mujeres que se aferraban a la defensa de su vida y también a los compañeros, mujeres que nos tocaba jalarlas de allá porque de pronto veíamos que estaban en peligro, pero también ver mujeres en labor diaria y ver mujeres que hacíamos la labor de transportar también en la línea de combate, pero también en el transporte de economía, en el transporte de víveres para la línea de combate, en el transporte y atención de heridos, pero no solo ahí, la mujer organizando, darle 2 o 3 toneladas de comida de víveres a una mujer y ella con un grupo de hombres organizar perfectamente todo y luego entregar planilla de gastos, para cuantos días tenemos víveres, para cuántos hombres, sí se van tantos hombres para cuánto nos queda o que nos hace falta, eso era la mujer, organizada y pendiente, agarrada de las bases morales o sea la mujer haciendo que la disciplina se cumple, la disciplina muestra como guerrilleros, quien estaba al tanto de todo eso eran las mujeres en la disciplina.

YO. ¿Cómo abre las FARC la participación de la mujer en la guerrilla? Entendiendo que este era un círculo machista

SR. Desde 1982 iniciamos diálogos que los concluimos en La Habana, allá tenemos un hecho histórico, porque fortalecimos esa comisión con mujeres, pero también las mujeres empezamos a visibilizar nuestro trabajo. Las mujeres aprendimos a ser: médicos, profesoras, instructoras, enfermeras, especialistas en explosivos, en panadería, en conducción, en mover moto, canoas y otras especialidades, quienes estábamos agarradas de estas especialidades éramos las mujeres, estábamos también en escalones de mando, todavía no en el mando superior, pero si en los cuerpos intermedios de dirección, hubieron permanentemente mujeres en toda la etapa, unas que por motivos de enfermedad tuvieron que salir y retirarse, pero siempre en los escalones medios estuvimos ascendiendo, no igual que los hombres por supuesto. También a nosotras nos tocará ese paso no solamente hombres con la nueva masculinidad, sino también nosotras las mujeres con nuestro feminismo de mujeres empoderadas.

Si nosotras teníamos esos derechos y esas oportunidades, fortalecimos esos espacios, como es posible que nos digan ahora, que las mujeres iban allí obligadas; entonces, nuestro espacio, nuestros derechos que teníamos allá a ser sujetas políticas, no era compatible; eso es lo que se inventa el enemigo para distorsionar nuestros verdaderos propósitos de lucha, pero sobre todo para degradar a la mujer, se les olvida que todas nosotras pertenecemos a lo que es la sociedad colombiana, que somos parte de esa sociedad, solamente que tenemos una visión diferente de lo que podemos hacer en el mañana.

Cabe recalcar que en la guerrilla, en estos espacios han participado: Antioqueñas, Pastusas, del departamento del Meta, del norte y sur de Santander, de Cundinamarca, mujeres de todos los rincones de nuestro país han llegado a fortalecer la guerrilla. Pero ¿qué pasó en los diálogos de la Habana? sencillamente empezamos a construir nuestro feminismo que no es otra cosa que la lucha de clases, la lucha por la liberación de la mujer por empoderar a las mujeres de nuestros derechos y nuestros deberes, pero también visibilizar esa gran labor que hizo la mujer dentro de la guerrilla, pero no solamente para quedarnos aquí, para transmitirlo, para llevarlo a la sociedad para mostrar lo que aprendimos dentro de nuestra pequeña sociedad guerrillera, transmitir que si podemos lograrlo, si puede haber un mundo mejor eso que soñamos como mujeres empoderar es posible.

YO. Dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, usted ha estado siempre al lado del compañero Marulanda ¿Cómo ha sido su trabajo?

SR. Al lado de él desarrolle varias tareas, desarrollé la tarea de enfermería un tiempo, luego la tarea de fotografía, porque me gusta la fotografía de la naturaleza, me encanta las formas de la naturaleza. A la par de eso haciendo las comunicaciones y más adelante lo de sistemas que aprendimos en un curso y ya en sus últimos días hacia la labor de secretaria, indudablemente, ésa fue una labor que cumplí al lado de él; todo esto acompañada de la fotografía, pero más de secretaria, de acompañar y llevar la documentación, radio operadora eso es un mundo grande, todos piensan que es de una persona y no éramos como 12 personas que estábamos vinculadas, porque dentro de esos se cumplen varias funciones en ese trabajo.

Eso fue como camarada y como compañera de vida
Como compañera de vida permanentemente en todo, compartíamos muchas cosas lindas, preocupada siempre por su imagen, su alimentación, no cocinaba pero sí velaba por su alimentación, por sus medicinas, aunque él era un hombre muy sano, pero pendiente si claro absolutamente de todo lo que se necesitara alrededor de él, a veces incluso en otras tareas que no me correspondía, pero estaba pendiente de él. Fueron 24 años dedicados completamente en todo, al lado de él nunca me desprendí de su lado; por ejemplo todo el tiempo compartiendo y trabajando por supuesto al lado de él.

Fue también permitir mi espacio de trabajo permanentemente con él en todas las demás actividades. Mi espacio de trabajo que desarrollaba en comunicaciones, pero autónoma porque recibía de él todo lo que se iba a realizar en el día a día y por supuesto compartiendo todo absolutamente hasta los gustos por la música.

YO. ¿Cómo definiría usted al compañero Marulanda desde la parte más humana, como amigo, como hermano, como padre, como esposo?

SR. Yo lo definiría como un hombre muy humano muy sensible a todo, enseñándonos en sus ratos libres a compartir con nosotros con chistes, con cuentos; compartiendo con la guerrillerada y en una enseñanza permanente con el ejemplo, pero sobre todo a compartir la sensibilidad por la defensa de los animales, la defensa por la naturaleza, enseñándonos en las cosas más sencillas como no quemar papeles en las raíces de los árboles, el cuidado de los caminos, nos enseñaba que si teníamos que tumbar un árbol, cuál árbol íbamos a poner para remplazo al árbol que íbamos a tumbar. Un hombre muy humano, un hombre en paz integro en esa relación con la naturaleza, por ejemplo; le dolía que al caminar dos o tres veces por una selva y retornar a los 2 o 3 años, encontrar esa selva derribada, ver cuantas especies acabadas para sembrar un monocultivo, eso le dolía profundamente y por eso se puso a escribir, a escribir notas de cómo salvar las aguas, como salvar esos caños y esas pequeñas normas que escribió proponerlas a los campesinos y que las fortalecieran ellos a través de sus opiniones ver si están de acuerdo y como mejorarlas.

YO. ¿Cómo cree que el Comandante Marulanda, vería ahora las FARC, hoy desmovilizadas, en otras instancias y espacios mucho más grandes y de mayor responsabilidad?

SR. Si él estuviera en este momento por supuesto estaría con nosotros apoyando este proceso, porque él era un hombre de paz y fue un hombre que en muchas ocasiones tenía unas palabras particulares y sobre todo cuando se iniciaban conversaciones con el gobierno, ya en el año 2004 pensando en que se podía dar un acuerdo escribió un documento que elaboró para sus colegas de dirección, en caso que el gobierno aceptará nuestras propuestas, él tenía en mente la salida política al conflicto, ya que era diferente la correlación de fuerzas que estábamos viviendo en ese momento, hay que ser claro que todo está cambiando pero sí estaría aquí con nosotros y apoyándonos.

YO. ¿Cómo ve este proceso de desmovilización a partir de la firma del acuerdo de paz, cuánto se ha avanzado hasta ahora?

SR. Como lo vemos ahora con este nuevo gobierno, está muy delicado, primero porque esta desfinanciado la implementación del acuerdo, en el presupuesto general del Estado, para lo que es la implementación del acuerdo encontramos un presupuesto mínimo, no hay financiación para lo que es el plan marco de implementación del acuerdo y sobre todo que nosotros tenemos acordado la reforma rural integral y para eso vamos a necesitar grandes recursos para inversiones sobre todo inversión en el campo; no hay recursos para inversiones para vías terciarias y son esas vías las que van a conectar a las vías grandes, pero sobre todo las que le van a permitir sacar al campesinado vender sus productos y llevarlos a los centros poblacionales, porque una ciudad no produce, la ciudad es la que consume la comida que se produce en el campo; tenemos otro problema, el de la reincorporación de nosotros, no tenemos la tierra para los proyectos productivos, estamos en esa pelea a ver dónde están las tierras, el gobierno debe facilitar en la compra de terrenos para la implementación de proyectos productivos en los espacios dónde estábamos nosotros asentados. Tenemos al momento entre un 11 a 18 % de implementación del acuerdo, de ahí falta mucho hay que hacer pedagogía, que la gente entienda que significa el acuerdo, qué significa para los colombianos haber dado fin al conflicto armado de 53 años, que la gente entienda y lo acoja para sí y vea donde esta ese recurso que estaba yendo a la guerra, eso debe beneficiar a la: salud, educación, saneamiento básico, la gente debe entender que significa el acuerdo para Colombia.

YO. ¿Hasta dónde han cumplido las FARC con el Acuerdo de Paz?

SR. Nosotros hemos cumplido absolutamente en todos los compromisos asumidos. Asumimos el compromiso de llegar a los puntos de agrupamiento, efectivamente lo cumplimos; asumimos el compromiso de pasar a los espacios de capacitación y reincorporación ahí estamos, asumimos el compromiso del desarme, efectivamente lo estamos haciendo, estamos también en este momento trabajando con el gobierno en la extracción de caletas que no se han hecho, porque el gobierno dilata y dilata, el ejército también dilata pero estamos en ese trabajo aún en extracción pero ya han sido entregadas, pero sobretodo hicimos la entrega de todas las armas que poseíamos, esos son los compromisos; otro compromiso era que nos convertiríamos en una fuerza política y aquí estamos como Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, dando la lucha a raíz de la única arma que nos queda que es la palabra, con la razón, con argumentos estamos trabajando dentro de la normatividad establecida, estamos ejerciendo y también liderando luchas dentro de la normatividad con un estatuto que se aprobó no como lo queríamos, pero apoderado del estatuto de la oposición.

YO. ¿El gobierno hasta dónde habría cumplido lo acordado?

SR. El gobierno nos ha incumplido eso es muy cierto en lo que corresponde a reincorporación, eso nos ha generado incertidumbre en nuestra gente, esta incertidumbre ha posibilitado que muchos compañeros digan no, no los acompaño mejor me voy y efectivamente así ocurrió, no todos pero algunos compañeros que se han ido han sido absorbidos por bandas. Tenemos compañeros que se han ido donde sus familias, ellos están articulados con nosotros, tenemos otros compañeros que se han unido donde han sido nuestros nichos de familias políticas pero también familias biológicas, se han formado nuevos asentamientos, nuevos puntos de agrupamiento, estamos trabajando porque en estos espacios tengan por lo menos algo de seguridad y también que se les dé una figura jurídica, espacios que se crean y dónde nosotros hemos estado con la gente durante muchísimos años y con la población civil que nos apoyan. El gobierno ha fallado, no tenemos los proyectos productivos, se creó el fondo Colombia en paz con donaciones de la comunidad internacional, pero se formó un nido de corrupción, tuvo una reforma y hasta ahí vamos con la implementación.

Estamos con el programa de sustitución gradual de cultivos que también va a quedar desfinanciado, tenemos ya un promedio de 124 000 familias afiliadas al programa, familias que quieren la sustitución gradual de cultivos pero no hay financiación, nos faltan recursos para la implementación del programa, también va a ocurrir lo mismo con los programas de enfoque territorial, que va para cada municipio y que son el conjunto del desarrollo de cada municipio, pero sin financiación seguramente van a quedar sin nada, no tenemos recursos para la financiación de estos programas que se desprende del acuerdo final. En educación es más patéticos no se cubrió todo el déficit que tienen la educación, eso también entra dentro del acuerdo, porque el acuerdo significaba eso, llegar a la necesidades básicas de la gente, que se resuelvan las necesidades básicas de la gente y ahí estamos mal.
S.R. ¿Qué se puede decir de la seguridad con la que debieran contar los desmovilizados?

Ese es uno de los puntos más delicados, desafortunadamente con este gobierno no tenemos aún la garantía, el estado que se ha conformado en este país por 53 años fue un estado de guerra, a dos años de haber firmado el acuerdo aún no ha hecho el cambio sigue con el mismo esqueleto que se formó de guerra y asimismo ha actuado. Nosotros tenemos ese grave problema, aún no tenemos garantías ni para líderes ni lideresas, porque ya tenemos un promedio de 410 líderes y lideresas asesinados, son los que han sido los defensores del medio ambiente, líderes que están hablando por la restitución de las tierras de sus comunidades también son asesinados, este gobierno no ha hecho el desmonte de las fuerzas oscuras que ha mantenido en este estado, que ha mantenido aquí en el establecimiento. Pero aparte de eso también tenemos casi 75 compañeros de la fuerza alternativa asesinados, nos faltan garantías para que la paz no nos cueste la vida, sencillamente es eso y efectivamente estamos en esa pelea sobre todo porque entre todos, la gente, los sectores sociales, las organizaciones sociales, los líderes hagamos, y claro con el gobierno, un acto político de no uso de las armas en el ejercicio de la política ni un muerto más.

YO. ¿Cuáles son los mayores desafíos que se vienen para las FARC, ya desde el congreso, desde esa instancia política?

SR. El mayor desafío es la implementación del acuerdo, indudablemente es una bandera nuestra, cómo logramos la implementación del acuerdo, de ahí se desprenden leyes, actos legislativos que tenemos que impulsar nosotros, pero sobre todo un relacionamiento para que la gente y líderes de la clase política, entiendan perfectamente qué significa el acuerdo, pero una bandera que tenemos que enarbolar permanentemente es la implementación del acuerdo, que no es cualquier acuerdo es un acuerdo firmado con el estado, un acuerdo que contó con el apoyo de la comunidad internacional, que contó con el apoyo de las naciones unidas, ese es uno de los retos grandes que tenemos, el que se va ir impulsando desde el congreso, de todas las instancias y por la reconciliación de nuestro país, porque esta guerra ha dejado profundas heridas y la reconciliación es lo primordial, para partir de ahí la construcción de una sociedad en paz y con justicia social.

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Sandra Ramirez (Griselda Lobo)

Ex combatiente de las FARC y ferviente luchadora por la reivindicación de la mujer, hoy representante ante el Senado Colombiano. Viuda del Camarada Marulanda.