Contribución a la teoria de la revolución

Las generaciones del socialismo peruano

Eduardo Ibarra
Publicado en Diciembre 2019 en La Migraña 33
Rounded image

De un tiempo a esta parte, algunos articulistas han levantado el concepto de generación a efecto de silenciar la lucha entre las dos líneas en el seno de la organización política del proletariado, y este hecho es razón suficiente para esclarecer tanto el concepto de generación como el de lucha entre las dos líneas y, de esta forma, dar al traste con la falsificación de las generaciones del socialismo peruano.

El concepto de generación
en Marx y Engels

Marx y Engels escribieron:

… debemos comenzar señalando, que la primera premisa de toda existencia humana y también, por tanto, de toda historia, es que los hombres se hallen, para hacer historia, en condiciones de poder vivir. Ahora bien, para vivir hace falta comer, beber, alojarse bajo un techo, vestirse y algunas cosas más. El primer hecho histórico es, por consiguiente, la producción de los medios indispensables para la satisfacción de estas necesidades, es decir, la producción de la vida material misma, y no cabe duda de que es este un hecho histórico, una condición fundamental de toda historia…1La ideología alemana. México: Editorial Grijalbo, 1987: 28..
También escribieron:

La historia no es, sino la sucesión de las diferentes generaciones, cada una de las cuales explota los materiales, capitales y fuerzas productivas transmitidas por cuantas la han precedido; es decir, que, por una parte, prosigue en condiciones completamente distintas la actividad precedente, mientras que, por otra parte, modifica las circunstancias anteriores mediante una actividad totalmente diversa, lo que podría tergiversarse especulativamente, diciendo que la historia posterior es la finalidad de la que la precede…2Ibid.:49..

Estos juicios suscitan en nosotros algunas ideas que pasamos a exponer.

Como se ha visto, Marx y Engels se refirieron a la sucesión de las generaciones en relación a la condición fundamental de toda historia: la producción de la vida material.

Aquí, pues, la sucesión generacional tiene como determinante un hecho que trasciende la sociedad de clases, es decir, que comprende también la era de la comunidad primitiva y la futura era del comunismo. Por lo tanto, el concepto de generación se presenta en su máxima generalidad. Esta generalidad marca el concepto de generación histórica.
Como se ha visto también, los fundadores subrayaron que, por una parte, cada generación prosigue en condiciones completamente distintas la actividad precedente, mientras, por otra, modifica las circunstancias anteriores mediante una actividad totalmente diversa.

¿Es cierto esto? Sí y no. No, si se parte del criterio de que cada veinticinco años3Aunque algunos autores juzgan que la sucesión generacional se produce cada 30 años, por lo general, la sicología evolutiva supone que a la edad de 25 años los individuos alcanzan su madurez sicológica e intelectual y que este hecho marca la sucesión generacional. los individuos prosiguen en condiciones completamente distintas la actividad precedente y modifican las circunstancias anteriores mediante una actividad totalmente diversa, como si se tratara de una ley natural.

Sí, si se tiene en cuenta que, cada cierto tiempo, en principio indeterminado, un conjunto de individuos responde positivamente al surgimiento de la necesidad objetiva de modificar las circunstancias.

Así, pues, para los fundadores el concepto de generación alude a los individuos que asumen la tarea de modificar las circunstancias dadas, sin que sean determinantes sus edades.

En conclusión: no son los individuos los que determinan la necesidad de modificar cada 25 años las condiciones dadas mediante una actividad diversa, sino el surgimiento de la necesidad objetiva de modificar tales condiciones. Lo que determina, que cada cierto tiempo, en principio indeterminado los individuos realicen una tal actividad.

Así, la sucesión generacional se presenta no como un hecho marcado por el factor biológico, sino por el factor cultural.

La consideración de que la sucesión generacional se produce cada 25 años, da lugar al concepto de generación cronológica, mientras la consideración de que cada cierto tiempo, en principio indeterminado, un conjunto de individuos acomete la necesidad de modificar las circunstancias, da lugar al concepto de generación cultural.

El concepto de generación cronológico expresa la idea de que los individuos, que han cumplido 25 años de edad, suceden a la generación precedente, independientemente de sí a la sazón haya surgido o no la necesidad de una modificación de las circunstancias.

En cambio, el concepto de generación cultural expresa la idea de que, ante el surgimiento de la necesidad de modificar las circunstancias, los individuos que responden positivamente a la misma forman una generación, independientemente de sus fechas de nacimiento.

En el Manifiesto comunista, Marx y Engels señalaron: “La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”.

Teniendo en cuenta, que la afirmación citada es válida si se exceptúa a la comunidad primitiva, puede decirse, por lo tanto, que así como en el plano de la historia en general el hecho determinante del surgimiento de una generación cultural es una actividad diversa que modifica en alguna medida las condiciones materiales y espirituales de existencia de los individuos, así también en el plano de las sociedades clasistas el hecho determinante de la aparición de una generación es el surgimiento de una tarea nueva de alguna clase social. Este es el concepto de generación política.

En este caso, pues, el concepto de generación tiene, como es obvio, una generalidad menor.

Vistas, así las cosas, resulta claro que la generación política es una generación cultural o más exactamente, una forma de generación cultural, puesto que el concepto cronológico de generación expresa el mero hecho de la sucesión generacional cada 25 años, no da cuenta de lo esencial del proceso de ningún campo de la actividad humana: filosofía, ciencia, tecnología, política, literatura, etcétera. Por eso su utilidad es limitada.

En cambio, el concepto de generación cultural expresa el hecho esencial del acometimiento por un conjunto de individuos de una nueva tarea en el proceso de cualquier campo de la actividad humana. Por eso, tiene una utilidad mayor.

Si el motor de la historia de las sociedades clasistas es precisamente la lucha de clases y no la sucesión generacional, el motor de la historia del partido proletario es la lucha interna –y señaladamente la lucha entre las dos líneas–, y no la sucesión generacional. La lucha entre las dos líneas es el hecho esencial tanto en el proceso interno del socialismo peruano como en el socialismo mundial4El concepto de lucha de clases tiene un carácter científico. Por lo tanto, el concepto de lucha entre las dos líneas, reflejo de la lucha de clases en el seno del partido proletario, tiene también un carácter científico. Tanto la lucha de clases como la lucha entre las dos líneas son expresiones específicas de la dialéctica: una en el plano de la sociedad, otra en el del pensamiento. Así, pues, utilizar el concepto de generación –que no tiene base científica– para explicarse la historia del partido proletario, es escamotear el concepto científico de lucha entre las dos líneas. En un capítulo de “Enfermedad infantil” expresivamente titulado ¿En lucha contra qué enemigos en el seno el movimiento obrero ha podido crecer, fortalecerse y templarse el bolchevismo?, Lenin explicó que el desarrollo del bolchevismo fue posible porque luchó contra el oportunismo: menchevismo, socialchovinismo, revolucionarismo pequeño burgués, etcétera. Esta apreciación leninista da cuenta de que la lucha de la línea marxista contra las diversas líneas oportunistas es el hecho esencial en el proceso interno del partido proletario en la medida en que refleja la lucha de clases en la sociedad..

Establecidos los conceptos de generación histórica, generación cultural, generación cronológica y generación política no es menester introducirnos aquí en los vericuetos conceptuales sobre el tema de las generaciones de autores como Feuer, Mendel, Tapscott, Chisholm, Bauman, Maffesoli, etcétera.

Nuestro propósito es concreto: precisar el significado con el cual José Carlos Mariátegui utilizó el término generación al definir la primera generación del socialismo peruano.

El concepto de generación en Mariátegui

En la década de 1920 el maestro utilizó el término generación para referirse a algunos conjuntos de personas representativas y, finalmente, elaboró un concepto de la primera generación del socialismo peruano. Examinemos esta cuestión:

En el marco de la poesía, el maestro anotó en 1924: “Los juegos florales me han comunicado con la nueva generación de poetas peruanos”5Peruanicemos al Perú. Lima: Empresa Editorial Amauta, 1980: 15..

Más adelante sostuvo:

Algunos artistas de la nueva generación comprenden, ya que la torre de marfil era la triste celda de un alma exangüe y anémica. Abandonan el ritornelo gris de la melancolía, y se aproximan al dolor social que les descubrirá un mundo menos finito6Ibid.: 19..

En estas afirmaciones se constata una progresión conceptual: primero José Carlos Mariátegui utiliza el término generación en forma inclusiva (“la nueva generación de poetas peruanos”), y, después, señala su fisura interior (“algunos artistas de la nueva generación”). Esta última aserción expresa una distinción ideológica.

En el marco político general, señaló el maestro:

Gonzáles Prada (léase la generación radical) no interpretó este pueblo, no esclareció sus problemas, no legó un programa a la generación que debía venir después. Mas representa, de toda suerte, un instante –el primer instante lúcido–, de la conciencia del Perú. (…) En la prosa de Páginas libres, entre sentencias alambicadas y retóricas, se encuentra el germen del nuevo espíritu nacional77 Ensayos, EEA, Lima, 1994: 255..

En esta afirmación se constata un concepto cultural del término generación: el radicalismo fue la generación que protestó contra el abatimiento moral derivado de la guerra del Pacífico, el colonialismo cultural supérstite y las condiciones de vida de las clases trabajadoras y especialmente del campesinado “indígena”.

En el mismo marco, subrayó:

La generación ‘futurista’ –como paradójicamente se le apoda–, señala un momento de restauración colonialista y civilista en el pensamiento y la literatura del Perú8Ibid.: 275..

Aquí se constata lo mismo: la generación “futurista” es definida por la cuestión política alrededor de la cual se agruparon sus integrantes.

Luego, en el marco de la literatura, señaló a propósito del movimiento «colónida»:

… no era siquiera un haz de temperamentos afines; no era al menos propiamente una generación”9Ibid.: 282. Esto fue escrito en junio de 1926. En febrero de 1925, José Carlos Mariátegui había hablado de “la generación ‘colónida’”. Esto quiere decir que corrigió su primera impresión, considerando, finalmente, al “colonidismo” como un “movimiento, una actitud, un estado de ánimo”. Por eso hemos incluido en nuestra exposición un breve examen de sus características.. “Colónida” representó una insurrección –decir una revolución sería exagerar su importancia– contra el academicismo y sus oligarquías, su énfasis retórico, su gusto conservador, su galantería dieciochesca y su melancolía mediocre y ojerosa. Los colónidas virtualmente reclamaron sinceridad y naturalismo. Su movimiento, demasiado heteróclito y anárquico, no pudo condensarse en una tendencia ni concretarse en una fórmula. Agotó su energía en su grito iconoclasta y su orgasmo snobista10Ibid.: 281-82.. Su nexo era una protesta; no una afirmación. (…) Tendieron a un gusto decadente, elitista, aristocrático, algo mórbido. La bizarría, la agresividad, la injusticia, y hasta la extravagancia de los ‘colónidos’ fueron útiles. Cumplieron una función renovadora. Sacudieron la literatura nacional11Ibid.: 282.. El “colonidismo” negó e ignoró la política. Su elitismo, su individualismo, lo alejaban de las muchedumbres, lo aislaban de sus emociones. Los “colónidos” no tenían orientación ni sensibilidad políticas. La política les parecía una función burguesa, burocrática, prosaica. La revista Colónida era escrita para el Palais Concert y el jirón de la Unión12Ibid.: 283.. El fenómeno “colónida” fue breve. Después de algunas escaramuzas polémicas, el “colonidismo” tramontó definitivamente13Ibid.: 283-84.. (Valdelomar) extrajo sus temas y sus emociones más delicadas de la humilde y rústica tierra natal14Peruanicemos al Perú, 52..

Como vemos, José Carlos Mariátegui conceptúa el “colonidismo” en función de elementos culturales: el gusto decadente de su literatura, su apoliticismo, su individualismo, la función renovadora que cumplió en el proceso de la literatura nacional, la índole nativa de los temas valdelomarianos.

Reseñando la sucesión generacional en el marco general de la sociedad peruana, el maestro ratificó su concepto cultural del término:

Ya hemos visto cómo a una generación o, mejor dicho, a un movimiento radical que reconoció su líder en Gonzáles Prada, siguió un movimiento neo-civilista o colonialista que proclamó su patriarca a Palma. Y cómo vino después un movimiento “colónida” precursor de una nueva generación, pero eso no quiere decir que toda la literatura de este largo período corresponda necesariamente al fenómeno “futurista” o al fenómeno “colónida”157 Ensayos, 291..

Esta aserción equivale a decir que, en el desenvolvimiento ideológico de la República en las primeras décadas del siglo XX se plantearon en el orden del día cuestiones que expresaban el nivel alcanzado por la lucha de clases: la protesta gonzáles-pradista, la restauración civilista y, en el plano de la literatura, la insurrección “colonidista” “contra el academicismo y sus oligarquías”16Aunque el “colonidismo” no fue propiamente una generación, de todas formas es expresivo que José Carlos Mariátegui lo definiera por sus elementos culturales. Como movimiento el “colonidismo” fue como señaló el maestro, el “precursor de una nueva generación”. Por eso hemos incluido su examen en nuestra exposición de las generaciones, lo cual no comporta ninguna ventaja a favor de nuestra tesis, así como tampoco ningún menoscabo de la misma..

Por otro lado, en la medida en que toda la literatura del período no correspondía ni al “futurismo” ni al “colonidismo”, José Carlos Mariátegui señaló:

Al margen de los movimientos, de las tendencias, de los cenáculos y hasta de las propias generaciones, no han faltado en el proceso de nuestra literatura casos más o menos independientes y solitarios de vocación literaria177 Ensayos, 291..

Fue el caso de, por ejemplo, Pedro Zulen, acerca del cual anotó el maestro:

Reivindiquemos para Pedro S. Zulen, ante todo, el honor y el mérito de haber salvado su pensamiento y su vida de la influencia de la generación con la cual le tocó convivir en su juventud18Ibid..

Aquí, José Carlos Mariátegui se refirió, como es obvio, a la generación “futurista”. Y agregó: Tampoco lograron seducirlo el decadentismo y el estetismo de la generación “colónida”19Peruanicemos al Perú, 38..

El caso de Pedro Zulen, como el de aquellos que el maestro llamó “independientes”, ilustra muy bien su concepto cultural de generación. Pedro Zulen –para hablar solo de su caso– fue, como se sabe, contemporáneo de la “generación futurista”, la cual, como también se sabe, significó un episodio en el desenvolvimiento ideológico y político de la burguesía peruana. La contemporaneidad de Pedro Zulen con dicha generación no hizo que fuera parte de ella, pues, por su pensamiento, nada tuvo que ver con su influencia: fue, más bien, Pedro Zulen, un caso singular en el desenvolvimiento ideológico y político del pueblo peruano.

Refiriéndose al marco específico de la clase obrera, José Carlos Mariátegui sostuvo:

Las primeras manifestaciones de propaganda ideológica revolucionaria son en el Perú las que suscita, a principios del siglo actual, el pensamiento radical de Gonzáles Prada. Poco tiempo, después de que, Gonzáles Prada se separa definitivamente de la política, fracasado el experimento del Partido Radical, aparecen los primeros grupos libertarios. Algunos obreros, que se interesan por estas ideas, entran en contacto con Gonzáles Prada, a quien su decepción de la lucha política empuja a una posición anárquica. Se constituyen pequeñas agrupaciones libertarias, que se limitan a iniciar la propaganda de sus ideas, sin proponerse por el momento ninguna otra acción. Gonzáles Prada colabora con seudónimo o sin firma en eventuales hojas ácratas…. La Federación de Panaderos Estrella del Perú, se presenta como el primer gremio en el cual influyen las ideas revolucionarias. Es en una actuación de los panaderos donde Gonzáles Prada pronuncia, el 1.º de Mayo de 1905, su discurso sobre los Intelectuales y el proletariado…(20)

Tenemos, pues, que la primera generación de activistas políticamente definidos de las clases trabajadoras fue de filiación anarquista. Mérito histórico de esta generación fue la formación de los primeros sindicatos obreros y la conquista de la jornada de 8 horas.

El maestro anotó:

Pero terminado el experimento “colónida”, los escritores que en él intervinieron, sobre todo los más jóvenes, empezaron a interesarse por las nuevas corrientes políticas. Hay que buscar las raíces de esta conversión en el prestigio de la literatura política de Unamuno, de Araquistain, de Alomar y de otros escritores de la revista España; en los efectos de la predicación de Wilson, elocuente y universitaria, propugnando una nueva libertad; y en la sugestión de la mentalidad de Víctor M. Maúrtua cuya influencia en el orientamiento socialista de varios de nuestros intelectuales casi nadie conoce. Esta nueva actitud espiritual fue marcada también por una revista, más efímera aún que Colónida: Nuestra Época. En Nuestra Época destinada a las muchedumbres y no al Palais Concert, escribieron Félix del Valle, César Falcón, César Ugarte, Valdelomar, Percy Gibson, César A. Rodríguez, César Vallejo y yo. Este era ya, hasta estructuralmente, un conglomerado distinto del de Colónida. Figuraban en él un discípulo de Maúrtua, un futuro catedrático de la Universidad: Ugarte; y un agitador obrero: del Barzo. En este movimiento más político que literario, Valdelomar no era ya un líder. Seguía a escritores más jóvenes y menos conocidos que él. Actuaba en segunda fila.207 Ensayos, 284.

Y precisó:

En Lima algunos escritores que del estetismo d’annunziano importado por Valdelomar habíamos evolucionado al criticismo socializante de la revista España, fundamos hace diez años Nuestra Época, para denunciar, sin reservas, y sin compromisos con ningún grupo y ningún caudillo, las responsabilidades de la vieja política. En Lima, algunos estudiantes, portavoces del nuevo espíritu, crearon hace cinco años las universidades populares e inscribieron en su bandera el nombre de Gonzáles Prada.21Ibid: 253-54.

Esta fue la generación que, en el marco de la República, sucedió al «colonidismo», y que, no obstante sus limitaciones, significó una ruptura y un avance en la conciencia del pueblo políticamente activo, pues, contrariamente a los «colónidos», sus componentes se orientaron a la política y a las masas trabajadoras.22El pequeño movimiento alrededor de las lecciones de Víctor M. Maúrtua, la revista Nuestra Época, El Comité de Propaganda y Organización Socialistas, el Partido Socialista Peruano, la revista El Socialista, el diario La Razón, la UPGP hasta antes del ciclo de conferencias de José Carlos Mariátegui, fueron expresiones del variopinto socialismo reformista. La aserción del maestro en el sentido de que en la revista Nuestra Época «se esboza una tendencia fuertemente influenciada por España, la revista de Araquistain», hace pertinente puntualizar que esta revista estuvo ligada al partido socialista Español, afiliado a la Segunda Internacional. Mérito histórico de esta generación fue haber contribuido a las luchas por la jornada de las ocho horas, el abaratamiento de las subsistencias y la reforma universitaria.23Es expresivo que en esta lucha, mientras el ala derecha del socialismo reformista se opuso a las acciones de masas de los trabajadores, su ala izquierda (José Carlos Mariátegui, César Falcón, etcétera) apoyó y alentó el desarrollo de las mismas.

Ciertamente la «nueva generación» europea –la generación del «nuevo espíritu»– influyó en extensas capas sociales de América Latina. José Carlos Mariátegui señaló al respecto:

… en este proceso de la nueva generación nosotros mismos nos sentimos en causa. La onda espiritual, que recorrió después de la guerra, las universidades y los grupos literarios, y artísticos de la América Latina, arranca de la misma crisis que agitaba a la juventud de 1919, coetánea de André Chamson y Jean Prevost en la ansiedad de una palingenesia. Dentro de las diversas condiciones de lugar y hora, la Revolución de 1919 no es un fenómeno extraño a nuestro Continente.24Defensa del marxismo. Lima: EEA: 112. En este libro, José Carlos Mariátegui señaló sobre la «nueva generación»: «Un sentimiento mesiánico, romántico, más o menos difundido en la juventud intelectual de posguerra, que la inclina a una idea excesiva, a veces delirante, de su misión histórica, influye en la tendencia de esta juventud a encontrar al marxismo más o menos retrasado, respecto de las adquisiciones y exigencias de la “nueva sensibilidad”. En política, como en literatura, hay muy poca sustancia bajo esta palabra. Pero esto no obsta para que la “nueva sensibilidad” que en el orden social e ideológico prefiere llamarse “nuevo espíritu” se llegue a hacer un verdadero mito, cuya justa evaluación, cuyo estricto análisis es tiempo de emprender, sin oportunistas miramientos.» (ibid.: 111). Y agregó: El mito de la nueva generación de la Revolución del 19 ha perdido mucho de su fuerza. Sin duda, la guerra señaló una ruptura, una separación. La derrota del proletariado, en no pequeña parte, se debe al espíritu adiposamente parlamentario, positivista, demoburgués de sus cuadros, compuestos en el 90 % por gente formada en el clima prebélico. En la juventud socialista se reclutaron los primeros equipos de la Tercera Internacional. Los viejos líderes, los Ebert y los Kautsky en Alemania, los Turati y los Modigliani en Italia, los Bauer y los Renner en Austria, sabotearon la Revolución. Pero Lenin, Trotsky, Stalin, procedían de una generación madura, templada en una larga lucha. Y hasta ahora la “abstracción triunfante de la Revolución del 19” cuenta muy poco en la historia, al lado de la obra concreta, de la creación positiva de la URSS (ibid.: 115-16). * El presente texto hace parte del capítulo V del libro inédito La creación heroica de Mariátegui y el socialismo peruano. Planteamiento de la cuestión. (Nota del autor).

En el Perú la «nueva generación» estuvo representada por el discurso de los discípulos de Gonzáles Prada, los activistas de la reforma universitaria, la Universidad Popular Gonzales Prada (hasta antes de la incorporación de José Carlos Mariátegui) y el criticismo socializante.

Como veremos enseguida, llegado el momento el maestro deslindó categóricamente con dicha generación.

Rounded image

Eduardo Ibarra

Nació en 1946. Lleva 26 años viviendo en Bolivia en calidad de refugiado político. Ha publicado los siguientes libros: El pez fuera del agua. Crítica al ultraizquiedismo gonzaliano; El desarrollo de la teoría del proletariado y el problema de su denominación; Mao y Mariátegui; El partido de masas y de ideas de José Carlos Mariátegui. Además, tiene nueve libros inéditos.


Nota: El presente fragmento hace parte del capítulo V del libro inédito La creación heroica de Mariátegui y el socialismo peruano. Planteamiento de la cuestión. (Nota del autor).