Comunicación y transformación tecnológica

Redes sociales en internet: ¿hasta dónde democratizantes?

Wilfredo Jordán Nina
Publicado en Diciembre 2019 en La Migraña 33
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Las revueltas suscitadas alrededor de la Primavera Árabe1Manifestaciones populares por la democracia y los derechos sociales realizadas en varios países árabes entre 2010 y 2013. (2010-2013) y los posteriores movimientos en Europa (15-M o Movimiento de los Indignados), Estados Unidos (Occupy Wall Street) y América Latina2Protestas estudiantiles en Chile (2012) y contra el costo del transporte en Brasil (2013). reflejan la posibilidad de un cambio social, esta vez, añadiendo el uso de las plataformas digitales que han sido capaces de complementar, a través de estrategias de organización y acción colectiva, los alcances de dichos movimientos.

En general, pero especialmente en el caso de la Primavera Árabe, estas revueltas, tuvieron como condición previa la existencia de una cultura online formada por blogueros, redes sociales y ciberactivistas (Castells, 2012: 38) que se potenciaron a través de publicaciones de videos en YouTube replicados por cadenas de televisión3En este caso Al Yazira: https://www.aljazeera.net/ , mensajes y hashtag4Palabra o palabras (caracteres) alfanuméricos precedidos por el símbolo de la almohadilla “#” a través de las cuales se centraliza el flujo de contenidos en las redes sociales. en Twitter, posts en blogs de activistas, convocatorias públicas en Facebook y mensajes de texto (cuando las conexiones fueron censuradas). Se trata, como afirma Castells, de tecnologías basadas en redes de comunicación que facilitan la organización y la acción colectiva:

En los últimos años, la comunicación a gran escala ha experimentado una profunda transformación tecnológica y organizativa con el auge de lo que he denominado autocomunicación de masas, basada en redes horizontales de comunicación interactiva y multidireccional en internet y, cada vez más, en redes de comunicación inalámbricas […]. Este es el nuevo contexto, en el corazón de la sociedad red como nueva estructura social, en la que se están formando los movimientos sociales del siglo XXI (2012: 210).

Diseño de las redes sociales

Si bien en el siglo XXI las redes sociales en internet y las redes sociales off line se combinan en la lucha por el cambio social y la democratización de los regímenes de algunos países,5Por ejemplo, Egipto y Túnez, cuyo sistema de gobierno fue modificado como resultado de las revueltas (Primavera Árabe). más allá de la penetración de internet y de una cultura en el uso de las plataformas digitales, algunas condiciones necesarias que posibilitan aquello tienen que ver con su mismo diseño: la neutralidad de la red como principio para un acceso igualitario, la configuración de las empresas de redes sociales y el uso de los algoritmos para determinar qué es lo que los usuarios vemos.

a) Neutralidad de la red

Es el principio por el que los proveedores de servicios de internet, operadores de telecomunicaciones y gobiernos garantizan un tráfico de información (mensajes, archivos y datos) en igualdad de condiciones, es decir, sin que se pueda bloquear, acelerar o ralentizar el tráfico de un sitio web o aplicación en desmedro de otros. A continuación se explica mejor este principio:

La internet se convirtió, en este siglo XXI, en una de las mayores innovaciones en los procesos de comunicación y su modus operandi involucra varios intermediarios responsables por operacionalizar la existencia de intenso flujo de informaciones. Para llegar de un punto al otro, todo mensaje es dividido en pequeños paquetes de datos que viajan de forma más ágil a través de la red: son los llamados “datagramas”, o sea, la unidad de información más convencional que circula online. Desde su creación, la internet se caracterizó por el libre flujo de los datagramas. Neutralidad de red es justamente el principio según el cual todos los datagramas deben ser tratados con isonomía en la red, sin distinción por contenido, origen, destino, servicio, terminal o aplicación (Intervozes, 2017: 10).

En ese marco, algunos países latinoamericanos (Argentina, Chile y Brasil) y europeos garantizaron este principio a través de normas. Sin embargo, en 2018, Estados Unidos (que en 2015 había ratificado el principio y el tratamiento de internet como un servicio público) le puso fin bajo el argumento de promover la inversión e innovación, de manera que, en el país del norte, los proveedores pueden favorecer a determinados sitios web en función de diferentes criterios.

Aunque la neutralidad de la red está más relacionada a la infraestructura, interviene en el acceso igualitario a los espacios digitales, por lo que su eliminación representa la discriminación del acceso a la información y la oferta de servicios a los usuarios o a los mismos creadores de contenidos, favoreciendo a los más fuertes (por ejemplo, los grandes medios de comunicación en desmedro de los pequeños medios o de un bloguero), que tienen la posibilidad de visibilizar y posicionar sus contenidos en el ciberespacio a través de ese tráfico de datos diferenciado.

b) Configuración de las empresas de redes sociales

Si bien muchas de las redes sociales en internet nacieron como iniciativas de innovación independientes, con el tiempo se convirtieron en gigantes emporios conformando un oligopolio que domina el mercado mundial, tal como ocurrió con las grandes cadenas de medios de comunicación de masas (Castells, 2009: 110). Veamos un ejemplo.

Tras crearse en 2004 como una plataforma para la Universidad de Harvard, Facebook comenzó a popularizarse, crecer y adquirir las iniciativas o empresas que podían convertirse en posibles competencias, para luego integrarlas a su oferta de servicios o simplemente descontinuarlas; esos fueron los casos de Instagram, WhatsApp, Snaptube, FriendFeed, Candy Crush Saga, entre otros. En su tiempo, estos emprendimientos fueron alternativas de innovación con valor social hasta ser adquiridas por Facebook que, al 2019, se fusionó y adueñó de 76 empresas.6Véanse las empresas adquiridas por Facebook en https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_mergers_and_acquisitions_by_Facebook

Por otro lado, cuando fracasaba en la compra de algún emprendimiento tecnológico, Facebook copiaba y mejoraba algunas funcionalidades de la competencia; esto sucedió con Snapchat, la red social que creó y posicionó en el mercado las historias y contenidos efímeros –hoy en día tan populares en internet– a la que desde 2013 Facebook intentó, pero fracasó en comprar.7Véase El País: “Snapchat rechaza ser adquirida por Facebook por 3 000 millones de dólares” (13 de noviembre de 2013). Disponible en https://elpais.com/economia/2013/11/13/agencias/1384379440_774700.html. En respuesta, la empresa de Marck Zuckerberg incorporó la funcionalidad de las historias en Instagram, WhatsApp y Facebook Messenger. Si bien Snapchat no despareció, sufrió una merma en la cantidad de usuarios.

Actualmente, un oligopolio de tres megacorporaciones domina el mercado y servicio de las redes sociales más populares: Facebook Inc., Alphabet Inc. y Tencent Holdings Ltd., esta última con gran presencia en Asia.

c) El algoritmo que crea filtros para limitar la realidad

Es probablemente uno de los aspectos más importantes para abordar el viraje social/comercial de las redes sociales. En 2011, el activista norteamericano Eli Pariser advirtió sobre la existencia de una “burbuja de filtro” supeditada a los algoritmos (conjuntos de cálculos) desarrollados y aplicados por las empresas de internet y redes sociales que decidían qué contenidos mostrar y, por tanto, impedían ver la realidad tal y como era.

Esto se empezó a evidenciar cuando algunos contenidos fueron “priorizados” en desmedro de otros en los muros de Facebook, Twitter o Instagram de los usuarios, en función de sus gustos, preferencias y atributos y, en consecuencia, los estados de sus contactos dejaron de mostrarse de manera cronológica.8Véase Pariser, Eli. “Cuidado con la burbuja de filtros en la red” (3 de marzo de 2011). Disponible en https://www.ted.com/talks/eli_pariser_beware_online_filter_bubbles?language=es#t-319337. Como afirma Rossi, citando a Pariser:

[…] el acceso a la información y a la participación en la web está condicionado por el diseño algorítmico de las plataformas utilizadas para ingresar a la misma. El concepto “burbujas de filtro” refiere al aislamiento informativo donde estarían quedando atrapados los usuarios como consecuencia de dichas configuraciones (2018: 265).

Al navegar en una red social no recibimos toda la información de nuestros contactos, sino una información segmentada en función de los datos demográficos, preferencias e interacciones que proporcionamos.

En un escenario así, no es extraño que los usuarios terminemos rodeados solo por aquellos contactos con opiniones similares a la nuestra, es decir, en una burbuja que nos impide ver el “todo”. Y, en ese sentido, como afirma Dans (2018):

Entrar en la red social se convierte en una experiencia de reafirmación de nuestras creencias, en una auténtica cámara de eco, una burbuja que filtra lo que leemos, nuestra visión del mundo, en una manera de simplificar una realidad que percibimos como excesivamente compleja.9Dans, Enrique. “Redes sociales y populismo: ¿una relación causal?” (2 de diciembre de 2018). Disponible en https://www.enriquedans.com/2018/12/redes-sociales-y-populismo-una-relacion-causal.html

La situación se torna más preocupante dada la aceptación de esta realidad y el traslado de los medios de comunicación de masas a las redes sociales para cederles el poder de distribución, hecho que afecta a la calidad de la democracia y crea un escenario en el que la segmentación de perfiles para la comercialización de publicidad forma parte del modelo de negocios de las empresas de redes sociales que, de esta manera, se prestan a la manipulación y al alcance de aquel que cuente con los medios y recursos. Así, Dans (2018b) concluye que:

Del mismo modo que se manipulan campañas comerciales y se segmentan mercados […] ahora se puede hacer llegar un mensaje inflamatorio o divisivo precisamente a aquel que resulta más sensible a él, y hasta darle formas específicas para que llegue a los que puedan ser influenciados por él de una manera más clara.10Dans, Enrique. “Rusia, las redes sociales y el sabotaje a la democracia” (18 de febrero de 2018). Disponible en https://www.enriquedans.com/2018/02/rusia-las-redes-sociales-y-el-sabotaje-a-la-democracia.html

En esas circunstancias, ¿es posible hallar un uso democratizador de las redes sociales?

Una respuesta se halla en las pequeñas tribus conformadas por grupos de WhatsApp, Telegram o Signal que, además, de no tener ingentes cantidades de personas, cuentan con la garantía (por ahora) del orden cronológico de los contenidos publicados. En este contexto, la decisión de ver o no un mensaje radica en el usuario y no depende de un algoritmo.

Sin embargo, aquí se choca con el principio de la teoría comunicativa de los efectos limitados, según la cual la sociedad tiene la capacidad de seleccionar los mensajes que emiten los medios. Justamente en referencia a esa teoría, Mario Riorda afirma que “la gente tiende a consumir contenidos en función de la selectividad y la predisposición de contenidos afines a su modo de pensar”.11Riorda, Mario. Ponencia presentada en el Seminario Internacional “Comunicación y Revolución en Redes Sociales” (11 de diciembre de 2018). Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=qTlznV11Arw&t=3170s Por ejemplo, para Riorda, WhatsApp reproduce posicionamientos sociales que tienen que ver con la ausencia de filtros entre pares o tribus (amigos, familia, compañeros y afines) donde básicamente la circulación de contenidos no depende de la verdad, sino de la confianza, hecho que implica que si bien se trata de un espacio más democrático, no se garantiza la calidad ni veracidad de los contenidos que allí circulan.

Por otro lado, se puede pensar en alternativas de redes sociales descentralizadas y de código abierto como Diáspora o Mastodon, similares a Facebook y Twitter respectivamente, cuyos servidores locales (pods) pueden ser instalados por cualquiera y en cualquier parte del mundo, garantizando la descentralización de la red. Este diseño permite cuidar la privacidad de la información y evita la segmentación de usuarios, por tanto, la manipulación.

Democratización de redes sociales
en Bolivia

En el caso boliviano estas plataformas han posibilitado procesos de democratización y deliberación, aunque su dinámica no niega el influjo descrito anteriormente.

La opinión pública (entendida como el conjunto de creencias que un determinado grupo posee sobre una coyuntura) ha sido afectada por las redes sociales, aunque la dinámica de los generadores de opinión o influencers12Un influencer es alguien que cuenta con cierta credibilidad en su entorno y sobre un tema específico, por tanto, sus opiniones tienen mucho valor en ese segmento. –como se los llama en la esfera digital– opera bajo los mismos patrones de los medios tradicionales, es decir, los debates parecen concentrarse en unas cuantas personas. Riorda (2018) asegura que en las redes sociales:

Los grandes debates se concentran en pocas palabras, en pocas cuentas, en grandes influenciadores y […] el contenido se jerarquiza y ordena argumentalmente una vez que ha pasado el filtro de esos influenciadores, es decir, que esta idea de horizontalidad pareciera ser real, pero es solo una percepción.13Véase nota 12.

Eliana Quiroz afirma que los procesos deliberativos y de participación en redes sociales en el país no fueron iniciados por autoridades, políticos o figuras públicas, sino desde la sociedad civil, a través de algunas campañas y manifestaciones (unas con mayor impacto que otras): a partir del conflicto por el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) (2011), ciertos actores políticos “lograron colocar en la agenda mediática algunos acontecimientos de las redes sociales” (2016: 198). Esto llamó la atención de periodistas, medios de comunicación, empresas y activistas que ingresaron a las redes sociales para participar en la dinámica social y poner en agenda sus preocupaciones.

La opinión pública en la esfera digital boliviana se ha construido de dos maneras:

a) A través de la declaración o debates entre personajes públicos con presencia previa en espacios analógicos (offline), ya sean sociales, políticos, empresariales o culturales, cuyas publicaciones en redes sociales fueron replicadas por periodistas y masificadas en los medios de comunicación.14Es usual ver en medios de comunicación declaraciones de políticos, empresarios y actores a través de sus cuentas de Twitter, algunos ejemplos son el debate entre Carlos Mesa y Sacha Llorenti sobre el TIPNIS en 2011 y los mensajes del empresario Marcelo Claure sobre el fútbol boliviano, por citar algunos.
b) Mediante la generación de trending topics15Palabra o frase usada por muchas personas en sus tuits que, por ello, se constituye en una tendencia del momento. o tendencias en redes sociales, que se construyen masivamente a través de manifestaciones virtuales en torno a una misma causa, evento o suceso específico. La masificación de estos mensajes genera interés de usuarios, medios de comunicación y generadores de opinión que amplifican el mensaje hasta generar la tendencia. Como ejemplo se puede citar el hashtag #MarParaBolivia, que se convirtió en tendencia producto de miles de mensajes generados cerca al 23 de marzo de 2015 alrededor del juicio que nuestro país le inició a Chile en La Haya.

En un escenario de estas características, ¿quién tiene la capacidad de generar influencia y hasta dónde se puede catalogar a las redes sociales como espacios realmente democratizadores?
El cuadro 2 muestra el ranking de sitios web bolivianos con mayor tráfico en los años 2009 y 2019 según el sitio especializado en métricas, Alexa. En ambos periodos, existen tres protagonistas: medios de comunicación, entidades de Gobierno y emprendimientos privados y, además, se constatan dos hechos: las preferencias de las personas no varían mucho a lo largo del decenio y los medios tradicionales arrastran su audiencia e influencia a internet (no se tiene en esos primeros diez puestos a ningún medio nativo digital). A futuro no hay atisbos de que esto vaya a cambiar. Lo que sí puede evidenciarse es la creciente demanda ciudadana por información y servicios de Gobierno; en el ranking de 2019 se encuentran el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) y el Ministerio de Educación.

Las iniciativas tecnológicas independientes hallan un espacio reducido en ese ecosistema; iniciativas como mundoanuncio.bo, hace diez años, concitaron la atención de las personas y hoy trabajopolis.bo es un ejemplo similar, ambos emprendimientos nativos que construyeron su oferta en internet, pero que representan una minoría.
Para el caso boliviano es importante adoptar y mantener el principio de neutralidad de la red y de internet como servicio público a fin de garantizar la democratización de la tecnología. Si bien las grandes empresas acaparan buena parte del tráfico, garantizar la transferencia de datos, archivos e información en igualdad de condiciones favorece el posicionamiento de pequeñas iniciativas tecnológicas.

Si bien Twitter no ocupa los primeros lugares del ranking, continúa siendo la red social de información favorita para los tomadores de decisiones y la preferida para trascender a los medios de comunicación; se trata de una red constantemente monitoreada por periodistas y medios de comunicación y, por tanto, ideal para la generación de opinión pública.

El cuadro 3 muestra las cuentas con mayor cantidad de usuarios de Twitter en el país y permite identificar los perfiles con mayor posibilidad de llegada a través de los mensajes emitidos, un parámetro aceptado para calcular la influencia.16Sin embargo, es solo un factor, el otro está dado por la interacción que pueda generar cada mensaje (un me gusta, mensajes compartidos, comentarios, etc.) entre los usuarios. Los datos evidencian también la inclinación de los usuarios por seguir a personajes públicos con presencia previa en los medios tradicionales u otros campos en los que ya estos generan corrientes de opinión. Aquí se da la misma dinámica que en el tráfico de sitios web: mientras más presencia en medios tradicionales u otros campos se tenga, más opciones de poseer un mayor caudal de seguidores. En ese sentido, no es de extrañar que los perfiles con mayor cantidad de seguidores sean de políticos, periodistas y personajes públicos; y, en consecuencia, en este ecosistema las personas que construyen su imagen desde las redes sociales son la excepción.

Aunque no se tienen datos precisos, el mismo fenómeno de migración de seguidores se replica en Facebook e Instagram, con la variante de que los perfiles con más seguidores están en su mayoría vinculados al arte, la música, la farándula, el cine, el deporte, entre otros y, por tanto, los temas que marcan agenda son más laxos. Además, en Instagram existe una brecha generacional con un promedio de edad que ronda los 24 años según el estratega político, Sergio José Gutiérrez; quien afirma que en esa red “complicada de usar, no hay bullying” y que “prácticamente no hay política”;17Gutiérrez, Sergio José, ponencia presentada en “Campaign Tech” (30 de septiembre de 2017). Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=H7b25sm6nC4 es la red preferida por futbolistas, conductores de televisión y actores que son precisamente los que acaparan una gran cantidad de seguidores.

Facebook posee el mismo ecosistema, con la excepción de que allí sí aparecen temas políticos y de ciberactivismo, estos últimos giran principalmente en torno a agendas políticas, feministas, ecologistas, animalistas y de derechos humanos. Sin embargo, por la configuración y segmentación descrita anteriormente, ambas redes son también negocios de datos que pueden prestarse a la manipulación, la influencia de contenidos pagados y los sesgos que ocasionan sus algoritmos.

¿Dónde no existe migración de audiencias?

Donde es posible palpar una dinámica en la que los generadores de opinión o influencers construyen su imagen y levantan su comunidad en el mismo espacio digital es, por ahora, en las redes sociales YouTube y Tik Tok.

Con una antigüedad que data de hace más de una década, YouTube otorga las condiciones para crear medios propios y generar comunidades temáticas, muy a pesar de los algoritmos. Aquí ocurre un fenómeno inverso a los descritos anteriormente, ya que esta red está dominada por usuarios nativos que surgieron y crecieron en la misma plataforma, siendo pocos los medios o actores con presencia previa en medios tradicionales que ejercen influencia, entre ellos, ATB Digital, un medio de comunicación, y Gabriela (Gaby) Zegarra, una conductora de televisión.

Algunos de los influencers temáticos son: Edson FDB, youtuber cochabambino especializado en futbol; Salud y consejos con Waldo, especializado en bienestar; Elías Ayaviri, músico chuquisaqueño que generó una comunidad de seguidores en torno a sus canciones. La cantidad de suscriptores en todos los casos supera los cien mil hasta, en los más populares, el millón.

Un actor político que usa esta red social con regularidad, haciendo transmisiones en vivo y dialogando con su audiencia es Carlos Mesa (14 584 suscriptores), aunque su alcance es mínimo comparado al resto de cuentas más populares en el país.

Otra red social cuyo uso se ha popularizado y crece vertiginosamente, especialmente entre adolescentes y jóvenes, es Tik Tok. Según el informe “Digital 2019 Global Digital Overview”, esta red social china, con narrativa basada en música, videos y filtros de corta duración altamente creativos tiene, al 2019, 500 millones de usuarios.

No existen datos precisos de la cantidad de cuentas en Bolivia, pero es posible determinar las veces que una etiqueta o hashtag fue utilizado. Por ejemplo, a septiembre de 2019, #TikTokBolivia ha sido utilizado 15.2 millones de veces; #BoliviaDestacame, 5.7 millones de veces; #Bolivia, 3 millones; #TeamBolivia, 3.5 millones; #TeAmoBolivia, 2.8 millones; #LaPazBolivia, 1.6 millones; #UserBolivia, 1.2 millones y #TemBolivia, 1.1 millones de veces; cifras nada despreciables para una red que no llama la atención ni el interés del público adulto.

La agenda en esta plataforma es laxa y huye de la política, incluso de la comunicación institucional, ya que sus usuarios (adolescentes) buscan divertirse a través de la música, la actuación y el baile. Los “tiktokers influencers” se construyen en la misma red social, por lo que los usuarios que migran de escenarios empresariales o medios de comunicación offline son contados, entre ellos, Leonel Francese (conductor de ATB) y Carlos Marquina (conductor de la Red Uno). Sin embargo, esta red está llamando la atención de empresas como en el caso de la telefónica Tigo, que ha creado una pauta para redes sociales y para TV con una tiktoker boliviana: la usuaria lulu14_01 (163 000 seguidores).

Conclusiones

La neutralidad de la red es un principio que contribuye a democratizar la tecnología, integrar el mismo a las políticas y normas bolivianas puede aportar a un acceso igualitario y promover un internet de servicio público en el país.
Las redes sociales forman un oligopolio mundial de gigantes emporios tecnológicos y son un negocio de datos, es decir, han transitado de una función social a una comercial basada en el recojo de datos, la segmentación de preferencias y la inoculación de publicidad sobre los usuarios, terreno proclive a la manipulación.
Debido a que las empresas utilizan algoritmos generadores de burbujas de filtros que impiden ver la realidad tal como es, existe una atomización de contenidos: los usuarios solo ven lo que les agrada. En ese marco, iniciativas gubernamentales que auditen el algoritmo son recomendables. Por ejemplo, en abril de 2019, el senador norteamericano Ron Wyden presentó un proyecto de ley de responsabilidad algorítmica que busca obligar a las empresas a que evalúen el uso que hacen de los sistemas automatizados.18Véase https://pumarino.cl/blog/2019/05/ley-de-responsabilidad-algoritmica/

En Bolivia las redes sociales han sido copadas por figuras públicas que arrastran su influencia desde otros campos (políticos, económicos, culturales, sociales, de entretenimiento). Esta realidad contrasta con espacios como YouTube y Tik Tok en los que los usuarios más populares, por ahora, construyen su imagen y levantan sus comunidades en las mismas plataformas.

Bibliografía

  • Castells, Manuel. Redes de indignación y esperanza. Alianza Editorial. Madrid: Alianza Editorial, 2012

Intervozes

  • Neutralidad de red en América Latina: reglamentación, aplicación de la ley y perspectivas Los casos de Chile, Colombia, Brasil y México, 2017. Disponible en https://www.derechosdigitales.org/wp-content/uploads/neutralidad-de-la-red.pdf
  • Quiroz, Eliana. “Política ciudadana digital en Bolivia: una esfera pública en conflicto”. En Eliana Quiroz (coord), Bolivia Digital: 15 miradas acerca de internet y sociedad en Bolivia. La Paz: CIS, 2016
  • Rossi, Aníbal. “¿Burbujas de filtro? Hacia una fenomenología algorítmica”. En Revista Inmediaciones de la Comunicación, volumen 13, n.o 1, enero-junio. Montevideo. Disponible en https://revistas.ort.edu.uy/inmediaciones-de-la-comunicacion/issue/viewIssue/263/73 .

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Wilfredo Jordán Nina

Licenciado comunicación social y consultor en Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en entidades del sector público, privado y medios de comunicación. Coautor de artículos y libros sobre el impacto de Internet en la sociedad.


Nota: Artículo escrito para la línea de investigación “Estado y política” del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Vicepresidencia del Estado, financiado por el Ministerio de Planificación del Desarrollo (MDP) con recursos del Programa de Intervenciones Urbanas, establecido en la Ley 1099.