Necesidad de un balance autocrítico

A once años del ciclo estatal

Jorge Viaña
Publicado en agosto 2017 en La Migraña 22
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Introducción

Hoy más que nunca nos hace falta pensar y actuar en función de que no existe nada sagrado, absoluto o definitivo como nos lo recuerda la cita de Engels. Y esto es lo que justamente no quieren o les cuesta mucho a los pragmáticos estatalistas que construyen altares de glorificaciones múltiples, con cofradías de feligreses más que revolucionarios y revolucionarias.

Con el conveniente acomodo en “prácticas” que generan múltiples privilegios, puestos de poder y altavoces histriónicos para justificar la rutina realista y adulona de lo existente a nombre de revolución. Hoy después de una década del ciclo estatal de luchas, lamentablemente es moneda de todos los días.

Pero también existe el germen de un Estado Plurinacional, entendido como un escenario de disputa entre los que creen que ya se hizo todo o casi todo lo fundamental, pero además casi solamente aceitan maquinarias electorales, construyen candidaturas, llaman a votar y privilegian la coyuntura, y por otro lado los que creemos que el proceso que vivimos es solo el punto de partida de la construcción creciente de la desmonopolización de la política para construir formas de autogobierno y autorganización, para seguir intentando comunitarizar el Estado. Para seguir construyendo trechos grandes, medianos y chicos de reapropiación por la sociedad de los atributos políticos del Estado. Pero todo esto con principio de realidad, nuestro norte es solo el empujar la superación del orden de cosas existente que se desenvuelve ante nuestros ojos. ¿Acaso ésta no era la forma de definir la estrategia más avanzada de los luchadores más aventajados en el manifiesto?

Pero para hacer eso hace falta la honestidad y la capacidad autocritica que tanto les incomoda a los rutinarios funcionarios grises que se han acomodado en 10 años de privilegios del poder, muchos de ellos con genuina sinceridad, tanto peor el daño al proceso y a los principios que discursivamente dicen defender. Por eso es que intentaré hacer un balance de 10 años, haciendo énfasis en algunas cosas que me parece se requiere reflexionar, para que ayude a profundizar el proceso de cambio. Esto claro, no gusta a los constructores de feligresías y altares de adoraciones múltiples, pues espero que a los que les interese seguir empujando un horizonte auténticamente emancipativo les resulte útil y sea una herramienta más en sus luchas colectivas e individuales.

Este texto va dedicado a los compañeros que no han caído en el pragmatismo estatalista tan conveniente y generador de múltiples privilegios, pero que tampoco han caído en un desencanto catastrofista y conservador tan propio de la pequeña burguesía, que rutinariamente va de la exaltación al abatimiento una y otra vez.

Hoy necesitamos producir colectivamente una nueva agenda y un reagrupamiento de las posiciones más auténticamente autoemancipativas, para articular las necesidades de la coyuntura con la importantísima discusión de cómo seguir avanzando hacia una estrategia de autorepresentación, autogobierno y comunitarizacion del Estado.

Los éxitos económicos traen desafíos revolucionarios

Una década es suficiente tiempo para que se decanten tendencias dominantes en un proceso como el que vivimos, voy a adelantar la hipótesis de que la tendencia que prioriza los logros económicos, los equilibrios fiscal y monetario, el crecimiento por medio de la expansión de la demanda interna vía consumo, instrumentos indirectos que regulan la liquidez del sistema para que no se dispare la inflación -que siendo necesarios- acabaron imponiéndose como casi los únicos objetivos fundamentales, terminaron no pudiendo ser compatibilizados con una transformación política más profunda que los propios logros económicos y de redistribución exigían y exigen.

Es decir, que la recuperación del excedente y su redistribución no se pudieron compatibilizar con sostener un proceso político de construcción de poder popular desde debajo, de reorganización organizativa, de construcción de capacidades sociales de reapropiación de las atribuciones del estado subsumidas y apropiadas en y por la sociedad, como justamente se intentó en Venezuela, después del intento de golpe del 2002 hasta el lanzamiento del PSUV en el 2006-2007. En gran medida, se puede decir que hasta el 2008, esto no era posible en Bolivia, pero desde el 2009 hasta ahora tampoco se planteó esta perspectiva. Y éste es el más grande déficit del proceso.

Los éxitos económicos que pasamos a describir fueron poco a poco inviabilizando -en una perspectiva pragmático estatalista economicista- los aspectos políticos de un proyecto, como el que veníamos construyendo de crecientes proceso de desmonopolización de la política y del poder y de construcción de mayores trechos de autogobierno y auto organización, no tiene que ser necesariamente así, que la economía sea contradictoria con la política, pero parecería que se fueron tomando decisiones políticas, entre el 2010 y 2011, que fueron definiendo la balanza hacia esta perspectiva, la de convertir un modelo económico provisional en permanente y además no hacer los esfuerzos de una reorganización organizativa, ni hacer trabajo político serio que no sea solo la convocatoria coyunturalista al voto.

Veamos en más detalle, en el 2005 el PIB era aproximadamente de 9.500 millones de dólares y hoy es de aproximadamente 36.000 millones US, o sea un crecimiento de aproximadamente 4 veces en 9 años (datos del 2006 al 2013). El PIB creció como promedio 5% entre el 2005 y el 2013. El superávit en el mismo período fue de 2% promedio, es un logro enorme frente a 40 años de déficit crónico de la economía boliviana que vivíamos. Las reservas internacionales llegan a ser 50% del PIB para el 2012, cuando en el 2005 representaban un 13% de un PIB 4 veces menor.

La renta petrolera que se retenía para la redistribución por parte del Estado significaba para el 2005 tan solo 673 millones de dólares, para el 2013 significaba 5.459 millones de US, y por lo tanto la inversión pública que en el 2005 era de 600 millones de US en el 2012 era de 2.874 millones de US. Es indudable la necesidad de la construcción de una economía estable y en crecimiento, pero no se pudo articular la bisagra con los aspectos políticos y emancipativos de este aspecto de tal forma que empezaron a convertirse en mutuamente excluyentes.

Todos estos datos nos muestran un proceso de construcción de una centralidad y casi exclusividad de los indicadores macroeconómicos, sobre todo si los comparamos con ciertas tendencias, en cuanto al no avance de los aspectos más políticos vinculados a transformaciones estructurales, como el avance de las autonomías indígenas, o la autorepresentación indígena, etc. que se fueron erosionando, minimizando, reduciendo en especial después del 2010 hasta la fecha.

Pero además, las repercusiones de esta capacidad importante de retención y redistribución del excedente deben ser analizadas de forma más seria desde una perspectiva de transformación estructural que es lo que muy pocos hacen.

Si bien debemos todos aplaudir que la pobreza extrema se haya reducido de 38,2% en el 2005 a 21,6% en el 2012, se redujeron 17 puntos en 7 años y 2 millones de personas salen de la extrema pobreza. Estas proezas económicas traen siempre tareas de mayor envergadura política y de mayor precisión estratégica, y no irlas poco a poco dejando a un lado, me refiero a la necesidad de conducir políticamente este proceso de transformaciones; la tarea de una reorganización efectiva que produzca más conciencia política, conocimiento y prácticas útiles para el empoderamiento desde las bases del proceso, cuadros y dirigentes sociales y políticos que no todos acaben en el manejo del estado y que de más fuerza al trabajo político de largo plazo y no se agote en maquinarias electorales, selección de candidatos y hacer propaganda e inventarse slogans y marcas que exacerban de forma capilar los particularismos.

En términos más sencillos trabajo político en las clases populares de seguir construyendo horizonte estratégico e incorporar contendido desde las bases a la “Democracia Intercultural”, el “Buen vivir”, el “Socialismo Comunitario”, etc.

Pero, peor aún si consideramos que la pobreza moderada de estar en 60,6% en el 2005 se ha reducido a 45% en el 2012, o sea una reducción de 15 puntos en 7 años, nos planteaba el reto de que se haga un trabajo político de envergadura, para que las 1,6 millones de personas que salen de la pobreza e ingresan a las clases medias no acaben creyendo que de lo que se trata es sólo de que paguen poco por las tarifas e incrementen su consumo y con las tendencias pragmático estatalistas, a diez años no hemos hecho ningún esfuerzo por hacer una reorganización organizativa, que no sea solo propaganda coyuntural, selección de candidatos y maquinarias electorales.

Diría que más bien se ha reforzado con el pragmatismo estatalista economicista, la adulación y despolitización de estos sectores, en vez de hacer una labor de concientización y conducción política. Estas nuevas clases medias, que además ya están participando en el manejo del estado, parecería que no tienen ningún compromiso con el socialismo ni el buen vivir ni el proceso y este resultado especifico es responsabilidad nuestra. Estos innegables logros son los que pueden sepultar el proceso por falta de trabajo político serio, a gran escala, de bajo perfil, sistemático y alejado de la pura propaganda, como parecería que está empezando a pasar en la Argentina y otros países.

Balance significativo e importancia de la autocrítica
a una década del ciclo estatal

Periodo 2005 – 2008: Lo que le dio fuerza a este proceso estatal fue la agenda que se construye en décadas de lucha, en especial en el quinquenio del 2000 al 2005, sintetizadas en dos medidas: nacionalización de los hidrocarburos y constituyente, y que en los primeros cuatro meses se implementa. Este proceso fue fecundo hasta el 2008-2009, momento de definición de fuerzas con los sectores conservadores e inicio de las contradicciones internas en el bloque de poder.

En los primeros 4 meses se implementa el inicio de las dos medidas fundamentales. El 6 de marzo del 2006 sale la Ley de Convocatoria a la Asamblea Constituyente y el primero de mayo del 2006 se da inicio al proceso de Nacionalización de los Hidrocarburos. Claramente estas dos medidas fueron lo fundamental de las medidas hasta hoy del gobierno. Llevar adelante la Asamblea Constituyente y la Nacionalización de los Hidrocarburos era vital.

Del 2005 – 2008, es un periodo en el que el bloque de poder popular en el gobierno tiene ciertas limitaciones, poderes locales y ciudades importantes controladas por la oposición, no se tiene mayoría en las cámaras, etc. Esto dura hasta el 2008, cuando se viabiliza la constituyente y los sectores conservadores pierden la capacidad de influir en la agenda política, más con la derrota política militar de septiembre del 20082.

Periodo de rebote dialéctico, 2009 – 2011, y su continuidad hasta hoy: El 2009 fue clave en el inicio de este nuevo periodo. El balance que hacemos está basado en coincidencias fundamentales de compañeros como Juan Carlos Pinto, Alfredo Rada, Rafael Puente todos con altas funciones en el estado en el pasado y en el presente alguno de ellos. Pero –y más importante- con una larga trayectoria de décadas de lucha. Y también, en ciertos planteamientos del actual Ministro de Defensa del propio gobierno Reymi Ferreyra. En palabras de Rafael Puente:

“De ahí que el año 2009 sea un año glorioso, que arranca con la aprobación masiva de la nueva constitución y concluye con el triunfo arrasador del MAS en las Elecciones Generales de diciembre….Por el mismo rebote dialéctico, este triunfo electoral “excesivo” produce un sentimiento de poder total que resulta embriagador, y a partir de ahí entramos en la tercera etapa (2010 – 2011) que genera desazón –cuando no decepción- en buena parte de la población.” Puente, 2011: 20.

El interesante planteamiento del rebote dialéctico ayuda mucho a comprender la vinculación entre los éxitos del 2009 y la incapacidad de administrar estas victorias en una perspectiva emancipativa, que como lo plantea Puente, lo fundamental, desde ese momento, es la sensación de “sentimiento de poder total que resulta embriagador”, pero precisamente por eso lo central es que:

“Por una parte los conflictos ya no son contra la oposición, sino que se dan dentro del campo popular (ahí están los casos de Caranavi, de Potosí, de los ayllus del norte potosino, de la CIDOB; y más adelante vendrá el conflicto con la COB, y actualmente la nueva marcha de la CIDOB en defensa del TIPNIS, y nuevamente amenazas de conflicto en Potosí y Oruro.” Puente, 2011: 20.

En la visión de Alfredo Rada, actual Viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, coincide en que hay un momento de “fisuras y reconstitución” (entrevista Rada 2015) en el que se da un reflujo, que comenzó “al cerrarse el proceso constituyente”. Esto sería a fines del 2008 inicios del 2009.
O en palabras de Juan Carlos Pinto, el análisis de lo que vendría en el 2010 que Puente ve como ligado a los triunfos del 2009 como “rebote dialéctico”, en el que plantea claramente un progresivo desgaste del pacto estructural entre las organizaciones sociales y el Estado Plurinacional:

“…estos golpes (gasolinazo) se encuentran en el progresivo desgaste del pacto estructural y constitucional realizado entre las organizaciones sociales y el Estado Plurinacional…existe la imperiosa necesidad de recomponer el pacto estratégico entre el estado y las organizaciones sociales para profundizar las tareas de la revolución” Pinto, 2011, 99.

Está claro que entre el cierre del proceso constituyente de fines del 2008 hasta el 2011, asistimos, según muchos de los balances de gente crítica y comprometida con el proceso, a “un reflujo”, a una “atenuación del proceso de cambio”, “fisuras en el bloque de poder en el gobierno”, “progresivo desgaste estructural”.

En palabras del actual Ministro de Defensa, el gasolinazo:

“Ha destapado la primera crisis de importancia de la coalición de fuerzas que lidera el presidente Evo Morales.” Ferreira, 2011:13.

E insiste en que hay una crisis de la alianza con los movimientos sociales y plantea la misma idea que Rada y Puente, de que al desaparecer el “enemigo” “la lucha tiende a internalizarse”:

“Al no existir un enemigo solido al frente, la lucha tiende a internalizarse y a buscar otros cauces por donde dirigir las diferencias y el equilibrio político” Ferreira, 2011:17.

En la visión de una investigadora comprometida con el proceso:

“…entre el 2005 y el 2010 se generó una identificación plena entre el gobierno de Evo Morales y el proceso de cambio, que con el “gasolinazo” se rompió.” Soruco, 2011: 21.

Desde el 2010-2011, vivimos en este escenario en el que implosionan las contradicciones internas del bloque de poder en el gobierno, se hizo énfasis en el Gasolinazo, pero tal vez, el manejo político del TIPNIS en el 2011 fue igual o más importante en la configuración de esta nueva etapa.
Si bien, como plantea Alfredo Rada, se dio una fisura y una reconstitución, el precio que se pagó en la “reconstitución” fue volcar la balanza hacia esta tendencia de limitarnos a recupera excedente y redistribuirlo, y ya no intentar más ningún tipo de iniciativa política de transformación estructural, parecería que contribuyó a que se decantara una tendencia pragmático estatalista economicista, estos hitos el gasolinazo y el manejo político del TIPNIS, entre el 2010 y el 2011, se manifestaban como síntomas claros del tránsito a lo que Puente llama la tercera fase dialéctica de los dos mil días:

“Este año 2011 no podía ser fácil, ya que había sido precedido y preparado por el tremendo susto del llamado “gasolinazo”. Dicho decreto de nivelación de precios de combustible –con su consiguiente derogación- puso al descubierto una serie de hechos que no podemos dejar de reflexionar”. Puente, 2011: 22.

El vínculo de los hechos antes mencionados en el 2009 y los hechos del 2010 y 2011, en la idea de “rebote dialéctico”, ayuda a ver la continuidad de una cosa y la otra, “exceso de triunfos” del 2009 y la implosión de las contradicciones internas y conflictos al interior de las fuerzas populares en el 2010 y 2011, para poder pensar lo que hoy se presenta como imposibilidad política.

Si a lo que estamos discutiendo, se le suma un factor esencial, que es lo descrito con la aprobación de las 5 leyes fundamentales, que iniciaba la construcción institucional del Estado Plurinacional, parecería que esta etapa fue consolidando de manera mucho más clara la época; al respecto, tenemos las interesantes reflexiones de Juan Carlos Pinto que nos alumbra este aspecto central:

“La etapa en la que vivimos corresponde a la institucionalidad estatal….y cuando las organizaciones sociales vean el horizonte estratégico de la construcción social, estaremos convirtiendo verdaderamente las contradicciones en situaciones creativas…o estaremos manejando adecuadamente las contradicciones secundarias en el seno del pueblo…. Si no ocurriera esta “situación creativa” transitaremos a un proceso de destrucción paulatina del propio proceso de transformación” Pinto, 2014: 89.

El eje sobre el cual se está girando en esta etapa es la de la construcción de la institucionalidad estatal. Es interesante notar que para Juan Carlos Pinto las contradicciones de esta etapa no son en sí mismo creativas, sino que deben ser transformadas en situaciones creativas; precisamente porque lo central del proceso 2009 -2011 son las contradicciones internas. Y en este sentido, es fundamental pensar las diferencias entre el primer y el segundo gobierno de Evo Morales.

En la versión de Juan Carlos Pinto:

“Un punto de quiebre fundamental entre el primer y el segundo gobierno de Evo Morales tiene que ver con las contradicciones acumuladas al final del primer mandato” Pinto, 2014: 95.

El punto central del proceso que analizamos es, que a la vez que se abren las contradicciones internas del bloque de poder, se están consolidando las tendencias estatalistas pragmáticas y todo en un momento de acumulación de contradicciones, que son la base de las tendencias a la construcción de una versión del Estado Plurinacional en el 2010 donde quedan minimizados los aspectos potentes de construcción de autogobierno y comunitarizacion del estado y en la que se están quedando minimizados los aspectos de construcción política que mencionamos ampliamente líneas arriba. Y no es posible leer esta coyuntura de forma abstracta como una quinta etapa del proceso de cambio, como el surgimiento abstracto de contradicciones creativas. En gran medida lo que estamos demostrando es que entre el 2009 y el 2011 ya se han decantado tendencias que hoy sólo se profundizan.

Como ya se dijo lo que abría como urgencia esta etapa era una reorganización organizativa y la urgencia de trabajo político diferente del de la lógica liberal electoral, un trabajo estratégico y alejado de lo electoral pero de masas para superar las limitaciones del proceso y del “instrumento político”, en palabras del Juan Carlos Pinto:

“La conclusión parece apuntar a que el estado no puede ni debe asumir la tentación de absolutizar su poder ni las organizaciones sociales deben olvidar que ellas mismas son las constructoras de la plurinacionalidad como forma de estatalidad para politizar a la sociedad en procura de la construcción estratégica de una nueva sociedad…” Pinto, 2014: 89.

En este proceso de construcción de la institucionalidad…el instrumento político exitoso en las urnas (obtuvo todas las victorias electorales) y de descomunal crecimiento político como única fuerza nacional, en realidad se fue vaciando de contenido político revolucionario y se limitó a sostener el “evismo” presente en la movilización de masas….el MAS como identidad política victoriosa, que congregaba a las organizaciones sociales, se convirtió en el mismo freno del desarrollo político de la transformación revolucionaria cuando emparento el horizonte político estratégico con la participación personal de los militantes en el estado, dejando de plantearse el desarrollo revolucionario del proceso de cambio” Pinto, 2014: 93, 94.

Esta combinación de reflexiones tan valiosas de los compañeros nos plantea un escenario en el que tenemos un enorme déficit político y organizativo, cuando Rafael Puente se plantea ¿Qué nos ha ido pasando? Se responde:

“Me atrevo a diagnosticar que la causa remota es la insuficiencia política…hace falta un nivel superior de conciencia, y al no haberlo no se está en condiciones de trazar y seguir una estrategia de poder…Las únicas propuestas llegaran desde nuestro campo popular, por eso creo que debemos empezar por hacer un autodiagnóstico serio, y a partir de él avanzar en la recuperación de la participación, de la movilización y sobre todo de la conciencia política” Puente, 2011: 23.

Está claro que este periodo es un momento en el que para todo el que quiera ver se da un proceso de fisuras en el bloque de poder en el gobierno y es interesante pensar la idea de Rada de una “fisura y reconstitución” pero ya con un déficit enorme de trabajo político con algunas organizaciones fracturadas, sin participación de las organizaciones y los movimientos en las decisiones:

“…el proyecto electoral del MAS para el segundo periodo fue aprobado y consensuado en los gabinetes técnicos de los ministerios y en una primera lectura refleja la meta fundamental de la industrialización del país, y no precisamente un equilibrio entre las economías y la propia participación de las organizaciones sociales en los objetivos democráticos de la construcción del país…De esta manera, las cinco leyes fundamentales expresaron un comportamiento político…se aposto a la construcción técnica de la legislación antes que el equilibrio necesario con la participación de las organizaciones sociales, lo que fue demandado posteriormente por las dirigencias, principalmente en la norma aprobada sobre la jurisdicción indígena originaria campesina” Pinto, 2011: 96.
Este es el periodo de definición de una tendencia, las contradicciones acumuladas en la primera gestión (Pinto), el no saber administrar las victorias del 2009 en la perspectiva de construir desde abajo poder popular y politizar en el más amplio sentido de la palabra, el no generar cuadros y horizonte estratégico iba acompañado de un pragmatismo estatalista y economista:

“Definitivamente la relación entre el Estado Plurinacional y las organizaciones sociales no se estaba definiendo en los términos de ‘tensiones creativas’ que permitieran la construcción conjunta del proyecto revolucionario, sino más bien el estado estaba subsumiendo a las dirigencias” Pinto, 2011: 97.

No es suficiente ganar la pulseta a los sectores conservadores que se da con costos a fines del 2008, es necesario mantener un horizonte político estratégico de transformaciones y no caer en el coyunturalismo, como no se pudo hacer esto empieza a primar el pragmatismo estatalista economicista entre el 2010, 2011, 2012.

Hoy en el 2015 prácticamente estas discusiones no están en la agenda política y esto es resultado de las dinámicas y proceso del periodo anterior que planteamos, se exacerban más aún las lógicas liberales, construcción de marcas electorales como consuelo de la imposibilidad de construir politización y formación desde las bases y como supuesto recambio de liderazgos.

Peor aún los últimos procesos electorales subnacionales han planteado desafíos importantes, se ha perdido en la gobernación de La Paz y en El Alto y Cochabamba se ha perdido la Alcaldía y se minimizan estos hechos, en vez de plantearse una autocrítica sincera y profunda.

El 2013, 2014 y el 2015 fueron años de reforzamiento de la perspectiva que cuajó en el 2010 y 2011 explicadas líneas arriba con voces que no pueden ser tachadas de desproporcionadas ni mal intencionadas. Con el agravamiento de la situación económica que se viene el 2016 y con el sacudón que significo la elección de Macri en Argentina es urgente retomar una reflexión autocrítica que permita abrir un escenario de construcción colectiva de agenda desde la sociedad.

A manera de conclusión

Hoy más que nunca es necesario plantearse un reagrupamiento de las tendencias más auténticamente autoemancipativas de la forma lo más amplia posible, para ir construyendo una agenda desde la sociedad y comprendiendo la importancia de la interlocución con el germen de Estado Plurinacional que hemos construido, que como a fines de los noventas hasta el 2005 le dieron mucha potencia al proceso político del ciclo estatal hasta el 2010, 2011 y que empezó a decaer en múltiples proceso y dinámicas analizadas en el presente artículo.

Un reagrupamiento que entienda la importancia de la necesaria autocrítica y corrección del proceso que estamos viviendo desde el 2010, 2011. Muchos elementos ya fueron planteados a lo largo del artículo, pero es necesario precisar que el trabajo fundamental es el de plantearse un trabajo a gran escala por la construcción de poder popular desde abajo, de politización de los nuevos sectores medios en vez de adularlos, de profundizar la concientización política de los sectores subalternos como plantea Rafael Puente, de encarar una reorganización organizativa y construcción de cuadros políticos como nos lo plantea Juan Carlos Pinto:

“Es más complicado aún si incluimos la variable política del MAS. Al no ser más que un exitoso instrumento para victorias electorales, no produce ideología y línea política que genere no sólo adhesiones…sino sobre todo, coherencia en el perfil revolucionario…es necesaria la construcción revolucionaria de cuadros políticos que renueven y construyen estos instrumentos revolucionarios, que permitan que la horizontalidad sea una aspiración revolucionaria y no el goce de privilegios individuales” Pinto, 2011: 119, 120.

Pero además la base de esta agenda debe ser retomar viejos debates sobre cómo avanzar hacia el socialismo con realismo y tal vez lentamente pero con ese norte desde hoy3. En una sincera autocritica del Viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales nos plantea:

“El entronque del proyecto socialista de la clase obrera con el proyecto comunitario de las naciones originarias solo podrá darse si es que a partir del fortalecimiento del CONALCAM y bajo un programa de medidas revolucionarias, se producen nuevas movilizaciones sociales que radicalicen las conquistas democráticas” Rada: 2015.
Estamos ante el desafío de mantener y sostener un proceso económico que no se descomponga, pero que equilibre con la construcción de lo que Alfredo Rada llama radicalizar las conquistas democráticas. Esto no pude ser nada más que volver a retomar la perspectiva de potenciar las formas de autorganización social autónoma, construcción de formas de autogobierno social, comunitarizacion del estado, etc, y todo esto es imposible de hacer si no encaramos un proceso de larga aliento, pero urgente de autocrítica sincera que salga de solo salvar cada vez con mayores déficits las coyunturas y sostener la gobernabilidad del poder.

Debemos ver donde hemos tomado el Estado y donde el Estado nos ha tomado a nosotros y dejar de ver a toda persona que hace autocrítica sincera y constructiva con sospecha, debatir todas las iniciativas que más o menos se ve que tenemos cierta sintonía y coincidencias de la caracterización de la etapa en la que nos encontramos en el proceso de cambio.

Un proceso como el que estamos viviendo no puede depender de un individuo por muy meritorio que sea. Debemos construir liderazgos colectivos como reclama Juan Carlos Pinto, pero este trabajo ni siquiera lo hemos comprendido, menos iniciado.

Estas y muchas otras propuestas similares de dirigentes, funcionarios del Estado y dirigentes autónomos y consientes de los desafíos de la encrucijada en la que nos encontramos son un buen punto de partida para el reagrupamiento público de una tendencia que dentro y fuera del Estado pugne por un proceso de neutralización del pragmatismo estatalista economicista, sin desconocer la importancia de la recuperación del excedente y su redistribución pero con la conciencia de la urgencia de hacer el trabajo político que en 10 años no se ha hecho y que desde fines del 2008 se debería haber hecho con urgencia. El desafío actual es la construcción colectiva de esta agenda desde las bases.

Es simple, formación de cuadros, politización de alta calidad de toda la sociedad y no sólo propaganda y llamados instrumentales al voto. Trabajo político de ideologización y de dotación de contenidos más profundos y serios al socialismo comunitario, avances aunque sean chicos y con principio de realidad, pero hacia un anti-capitalismo y descolonización más profundas.

La construcción del socialismo empieza hoy mismo en las prácticas. Se debe hacer un análisis del poder y de los laberintos en los que acabamos atrapados por caer en lo que decimos combatir. En fin, estamos en un momento en que las presiones económicas y la acumulación de contradicciones políticas no pueden ser resueltas con las lógicas, dinámicas y decisiones políticas que se han ido tomando desde el 2010, 2011. Corremos el riesgo que las extraordinarias conquistas económicas, por los desafíos que plantean al materializarse, acaben sepultando el proceso.

El ejemplo que dábamos es el de que el millón y medio de personas de las nuevas clases medias deben ser politizadas y no sólo seducidas y aduladas para que voten por ciertos candidatos, estamos hablando de que los sectores populares e indígenas fortalezcan sus propias capacidades y posicionamientos desde la sociedad y todo esto no se logra sin una reorganización organizativa y sin cuadros y esto no se construye sino en años de trabajo sostenido y sistemático, de bajo perfil y no engranado en las maquinarias electorales que instrumentalizan a la población. Hoy no existe casi nada de esto y con o sin apoyo del estado se debería hacer para sostener y profundizar el proceso de cambio.

Bibliografía

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Jorge Viaña

Docente-investigador. Catedrático en pregrado y postgrado en varias universidades UMSA-La Paz, UPEA-El Alto, UAGRM Santa Cruz, UATF-Potosí, Universidad de la Frontera (UFRO), Temuco-Chile.Academia Diplomática de Bolivia, en las siguientes temáticas: movimientos sociales, economía política e historia económica, epistemología. Ha publicado libros en las temáticas de movimientos sociales, interculturalidad crítica y descolonización.


Nota: