Villa San Sebastían Pagador (Cochabamba):

Adscripción política de los jóvenes migrantes

Yuri F. Tórrez
Publicado en febrero 2018 en La Migraña 25
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A raíz de los procesos de interacción social/étnica, históricamente la región cochabambina se erigió en un espacio multiétnico. Ese rasgo socio/cultural posibilitó que la ciudad de Cochabamba se transformará en un lugar par excellence para las migraciones internas. Desde luego, este carácter migratorio se sustenta culturalmente por una “ausencia de identidad” y, por lo tanto, proclive a procesos de “acomodo” que daría paso, entre otras cosas, a un flujo mutante de población hacia y desde Cochabamba.

Así, en las tres últimas décadas, la ciudad de Cochabamba sufrió un crecimiento migratorio significativo. La migración es esencialmente andina proveniente de los departamentos de La Paz, Oruro y Cochabamba. Por ejemplo, para el año 2009, según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas, el 44 por ciento de migrantes “andinos” se asentaron, particularmente, en la periferia de la ciudad de Cochabamba. Para el año 2009 cuatro de cada 10 habitantes de Cochabamba afirmaban ser migrantes de otros departamentos. Según el estudio “Migraciones Internacionales y Remesas” realizado por el Centro de Planificación y Gestión (CEPLAG) de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) esta tendencia subsiste en la actualidad por el permanente arribo de migrantes de la zona andina de Bolivia.

Ciertamente, esta dinámica migratoria está (re)configurando el tejido social cochabambino. Los migrantes se van asentando en las periferias de la ciudad de Cochabamba. En este contexto, las identidades urbanas son resultados de constantes procesos de relacionamiento poniendo en el eje de la problemática identitaria: la cuestión de la alteridad, sobre todo, en contextos (inter)culturales marcados por la segregación y la exclusión cultural. Quizás uno de los segmentos generacionales más proclives de estos procesos sociales sean los jóvenes.

Ahora bien, una de las zonas paradigmáticas de estos procesos sociales en curso es Villa San Sebastián Pagador, asentada en el Distrito 14 del municipio cochabambino al sur de la ciudad. Este barrio fue uno de los primeros barrios periurbanos donde se asentaron migrantes orureños en la década de los años setenta. Este barrio comenzó como un asentamiento ilegal y hoy se le conoce con el denominativo de “nuevo Oruro” por la presencia mayoritaria de población de origen orureño.

Por estas características, Villa San Sebastián Pagador se convirtió en un contexto (inter)cultural porque está configurado, sobre todo, por una migración definitiva (86% migrantes andinos). Y, es un barrio compuesto mayoritariamente por jóvenes (63 por ciento es menor de 24 años). Este doble rasgo: hijos de migrante (y/o migrantes) y jóvenes configura un nuevo sujeto social: los “nuevos cochabambinos”.

Estos datos son claves para entender el comportamiento electoral de los jóvenes de este barrio. Desde hace diez años, en este barrio el Movimiento Al Socialismo (MAS), en los diferentes acontecimientos electorales, ganó, inclusive con márgenes amplios1. Ahora bien, a través de un ejercicio de inferencia, podemos deducir que los jóvenes de este barrio recurrentemente votaron por el partido oficialista. ¿En términos sociológicos qué significa este comportamiento electoral de los jóvenes del Barrio Villa San Sebastián Pagador?

A diferencia de otros barrios, por ejemplo, de aquellos donde residen los sectores medio alto, la votación del MAS y de su líder, Evo Morales Ayma, como era previsible, obtuvieron una marcada votación baja. Esta votación “polarizada” tiene que ser analizada sociológicamente porque la condición social es una variable explicativa para entender el voto diferenciado en tiempos del “proceso de cambio”.

En este contexto, por la condición social de los jóvenes que habitan el Barrio Villa San Sebastián Pagador son sujetos permisibles a diferentes interpelaciones. Mucho más en estos espacios periurbanos signados, sobre todo, por la migración. No debemos olvidar, las adscripciones identitarias son resultados de una complejidad social y una heterogeneidad cultural que da cuenta de la no existencia de una sola forma de ser joven. Y, más bien, de la posibilidad de muchas maneras de ser joven. Hay interpelaciones con relación al origen social, el lugar donde vive y la generación a la que pertenece que van definiendo sus adscripciones políticas/electorales.

Los barrios periurbanos son espacios, sobre todo, marcados por la pobreza y por la exclusión social. Es decir, son espacios que presentan rasgos culturales propios ya que en ellos convergen, por un lado, lo rural con lo urbano, y, por otro, la migración interna. Ambos son factores insoslayables para la construcción de un tejido (inter)cultural con una incidencia decisiva para las subjetividades de las nuevas generaciones. Y, estos factores son determinantes para marcar sus adscripciones, en este caso específico, política/electorales. De allí se explica porque los jóvenes del Barrio Villa San Sebastián Pagador se identifican, sobre todo, con Evo Morales ya que allí se refleja el “efecto espejo” se autoidentificación con el líder y por extensión con el horizonte político/ideológico que propone.

Efectivamente, los rasgos sociológicos que presenta el líder, en este caso específico, Evo Morales, coinciden con las características sociales de los jóvenes de este barrio. Es decir, su condición de migrante de origen indígena/aimara que responde a la caracterización del “nuevo cochabambino”. Es decir, con aquellos jóvenes migrantes o hijos de migrantes que viven en Barrio Villa San Sebastián Pagador. En todo caso, esta autoidentificación es decisiva no sólo para definir su voto, sino, sobre todo, para que exista una lealtad que se expresa en la tendencia histórica del voto de este barrio, en que la mayoría de los votantes son jóvenes y, entonces, ese devenir político propuesto se erige en un motor que mueve la votación de estos jóvenes de origen indígena/aimara.

No debemos olvidar, los procesos de construcción identitaria en los jóvenes intervienen un conjunto de factores asociados al consumo cultural derivados de los procesos de globalización en curso. Empero, en casos de comportamiento electoral los contextos socio/geográficos son importantes. Así, los espacios periurbanos marcados por exclusiones socio/culturales y socio/económicos recurrentes son determinantes para la definición de sus adscripciones o lealtades partidarias.

De allí, los jóvenes del Barrio Villa San Sebastián Pagador en su voto expresan una lealtad inequívoca al partido gobernante. Quizás escudriñando las condiciones sociales se pueden establecer estas relaciones directas con la adscripción electoral. La identidad ese proceso de configuración socio/cultural es muy complejo ya que los contextos por las características socio/culturales y económicas presentan mayormente tensiones y conflictos urbanos que luego quizás tiene su correlato en las mismas prácticas políticas y electorales que establecen los jóvenes de los barrios periurbanos.
Ahora bien, la dinámica de construcción identitaria supone, a la vez, su relacionamiento con el “otro”.

Quizás aquí hay un aspecto crucial porque los jóvenes de un barrio, a diferencia de otro, van definiendo su voto. Por esta razón se amerita poner atención a los procesos de identidad cultural en un país tan diferenciado como el boliviano. De allí, la discriminación y (auto)exclusión impregnado en las relaciones sociales en Bolivia que tienen una larga data remontándose a la misma constitución colonial tiene su expresión hoy y quizás el voto se erige en un mecanismo también para subvertir esa situación. Tal vez, los jóvenes son depositarios de esta matriz cultural que se reproduce en sus procesos de “otredad” que establecen, particularmente, con los “otros” pares generacionales. De allí, se entrecruzan en estos espacios periurbanos el fenómeno de la migración (aunque sea migración definitiva) y las transformaciones urbanas con una incidencia cierta en aquellos procesos asociados a la adscripción política/electoral de los jóvenes.

No debemos olvidar, los barrios periurbanos son espacios, sobre todo, marcados por la pobreza y por la exclusión social. Es decir, son espacio que presentan rasgos culturales propios ya que en ellos convergen, por un lado, lo rural con lo urbano, y, por otro, la migración interna. Ambos son factores insoslayables para la construcción de un tejido (inter)cultural con una incidencia decisiva para las subjetividades y, sobre todo, para las adscripciones políticas/electorales de las nuevas generaciones.

Ahora bien, la dinámica de construcción identitaria supone, a la vez, su relacionamiento con el “otro”, por esta razón se amerita poner atención a los procesos de discriminación y (auto)exclusión impregnado en las relaciones sociales en Bolivia que tienen una larga data remontándose a la misma constitución colonial. Tal vez, los jóvenes son depositarios de esta matriz cultural que se reproduce en sus procesos de “otredad” que establecen, particularmente, con los “otros” pares generacionales. De allí, se entrecruzan en estos espacios periurbanos el fenómeno de la migración (aunque sea migración definitiva) y las transformaciones urbanas con una incidencia cierta en aquellos procesos asociados, sobre todo, a la adscripción política/electoral. En suma, estos jóvenes de Villa San Sebastián Pagador votan radicalmente diferentes a sus pares generacionales que viven, por ejemplo, en los barrios residenciales de la ciudad de Cochabamba.

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Yuri F. Tórrez

Doctor en Estudios Culturales Latinoamericanos (Universidad Andina Simón Bolívar, Quito). Licenciado en Comunicación y en Sociología. Magíster en Ciencias Políticas. Docente universitario en pre y postgrado. Periodista. Su oficio principal es investigador social. Fue coordinador del Área de Investigación Social del Centro Cuarto Intermedio. Investigador del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB), Becario por el Centro Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO-Argentina) y del ALBA. Columnista de La Razón. Ha publicado varios libros.