Sobre la restauración conservadora

América Latina en disputa

Alfredo Serrano
Publicado en Octubre 2018 en La Migraña 28
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Decidimos hablar con el director de Centro de Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) definida como “una institución dedicada a la investigación, estudio y análisis de los fenómenos políticos, económicos y culturales de la región, cuyo objetivo es elaborar saberes e instrumentos para entes decisores de políticas públicas, estrategias electorales o acciones sociales”.

La Migraña.- ¿Por qué los gobiernos de izquierda fueron perdiendo terreno en Latinoamérica?

Alfredo Serrano.- América Latina está en disputa. La restauración conservadora intenta por cualquier vía contrarrestar un ciclo amplio de cambio en la región. En clave electoral, en el campo progresista, solo lograron vencer una vez de 25 intentos en citas presidenciales en los últimos 15 años, un 4 %. Solo lo lograron por las urnas en Argentina en 2015; perdieron en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Uruguay; y también en Brasil, donde solo pudieron interrumpir el proceso por la vía no democrática. Lo mismo que pasó en Paraguay y Honduras en su momento, cuando necesitaron de golpes parlamentarios para hacerse con el poder ejecutivo.

Es decir, debemos poner en su justa dimensión la arremetida neoliberal. Por el momento, tiene poco éxito en las urnas, salvo Argentina. Sin embargo, sí es cierto que existen otras dimensiones en las que sí avanzan a gran velocidad: el poder judicial y legislativo actúan contra todo; lo mismo el poder comunicacional y económico; y tampoco podemos olvidar el poder internacional. Son cinco poderes determinantes en la actual disputa que se aprovechan además de una gran restricción externa en lo económico; y también del propio desgate tras muchos años de gestión gubernamental. Pero todavía está todo por ver.

En este año 2018 se han sucedido elecciones muy importantes y aún resta alguna más por venir. En Paraguay, el partido colorado ganó por la mínima con muchas sospechas de fraude y la coalición Ganar (entre partido liberal y frente guasú lograron un resultado histórico). En Colombia, Gustavo Petro pasó a segunda vuelta y a pesar de no haber podido ganar a Duque (el uribismo), también obtuvo un caudal de votos record consolidándose así como una identidad política nueva que tendrá mucho que decir en los próximos años. En México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ganó por goleada frente a los partidos tradicionales con más votos que ningún otro presidente, y además tiene mayoría en el congreso para hacer los cambios que el país demanda desde hace décadas. Y resta Brasil; por ahora Lula era el candidato más popular entre todas las opciones. Lo tienen encarcelado pero sigue siendo el gran favorito. Veremos qué pasa, porque si Lula es nuevamente presidente, nadie podría afirmar que existe fin de ciclo progresita en América Latina.

LM.- ¿Cuáles son las posibilidades que tu ves de recuperar el terreno perdido en América Latina?

AS.- Son momentos para identificar las nuevas preguntas que han surgido con el objetivo de encontrar las nuevas respuestas. Nada es igual al contexto de inicios de siglo XXI. Ni externa ni internamente. Los procesos de cambios acarrean justamente eso, cambios, que deben ser tenidos en cuenta en forma de nuevos desafíos que afrontar. El contexto económico es otro. El orden geopolítico también ha sido muy cambiante. Los procesos internos de redistribución han transformado las subjetividades; y ahora exigen otro conjunto de demandas.

Estamos en una fase histórica que exige además ser creativo, propositivo, evitar tirar la toalla a pesar de la necesidad de ser autocríticos. Surgen tareas nuevas que son necesarias enfrentarlas. Es momento además para hacer una nueva pedagogía: no todo proceso de cambio mantiene constante la velocidad del cambio. Hay un tempo político, social y económico en cada etapa histórica. A veces, resistir es un valor imprescindible ante las dificultades. Otras veces, ser valiente ante la gran arremetida, también es clave. La perseverancia es otro aspecto a considerar como fundamental en esta disputa.

Y particularmente en los países en los que ya no tiene el gobierno, hay que buscar las fórmulas para recuperarlo con nuevas propuestas, con nuevo relato, además considerando que es necesario el uso de todos los instrumentos a nuestro alcance para ganar elecciones. No podemos regalar a la derecha el uso de herramientas que necesitamos. Hoy en día hay nuevos espacios que son dominantes en la cotidianidad, y en ellos, debemos estar para ganar la batalla de las expectativas. Es determinante convencer mirando al futuro, hacia adelante, y reducir el exceso de mirar por el retrovisor.

LM.- ¿Cómo opera el bloqueo, las sanciones de Estados Unidos sobre la economía venezolana?

AS.- Es una agresión multiforme. Que además no deja lugar a dudas porque es explícita, tanto en el decreto de Obama como en el último de Trump. Es un bloqueo contra el pueblo deliberado porque afecta a toda aquella actividad económica que tiene que ver con lo cotidiano.

No se permite pagar a proveedores internacionales a pesar de tener la liquidez suficiente para hacerlo; ni comida ni alimentos, ni tantos otros servicios básicos que tengan un componente importado. No solo eso: sino que además no se permite refinanciar. Se bloquea incluso el uso del propio beneficio de empresas venezolanas (como Citgo) que operan legalmente en actividades económicas en suelo estadounidense. Se impide también a empresas de Estados Unidos tener relaciones comerciales con Venezuela, ni que lleven a cabo inversiones extranjeras. Y sumado a todo ello, en forma más invisible, se opera a nivel global para que Venezuela tenga dificultad de operar con otros países del mundo. Han presionado hasta lograr que muchos otros intermediarios en el mundo impidan continuamente la operatividad normal del país con otros proveedores en el mundo. Sin embargo, desde Estados Unidos quizá olvidan algo, o no quieran verlo: Venezuela gracias a años de una nueva política de relacionamiento internacional, no está aislada ni sola, y guarda relaciones muy fluidas con China, Rusia, India, Turquía y tantos otros países que son importantes a escala global.

LM.- ¿Es el dólar una moneda que se ha impreso sin control? ¿Cómo pueden las economías nacionales cortar la dependencia que tienen de él?

AS.- Gracias a la hegemonía militar y, en parte, política y económica de Estados Unidos, se logró tener el dólar como moneda global. Esto le permite que el país pueda endeudarse hasta el infinito sin ningún tipo de inconvenientes. Es el país que más ha impreso billetes en el mundo gracias a esto. Puede mantener un déficit gemelo (fiscal y comercial) elevadísimo gracias al papel verde. Sin embargo, a pesar de este papel preponderante, en los últimos años, hay una progresiva desdolarización de la economía mundial. Los países cada vez más tienen sus reservas en otras monedas. Si antes, hace una década, el 75 % de las reservas mundiales eran en dólares, hoy ese valor está por el 60 %. Esto abre muchas posibilidades para otras economías nacionales. Cada vez más, las relaciones comerciales son en otras monedas. Véase cómo China y Japón intercambian en sus monedas; o lo mismo sucede con Rusia y China. Esto permite a América Latina relacionarse con otras monedas cada vez más avaladas a nivel global.

LM.- Venezuela más allá del petróleo es un país rico en otras materias primas, ¿Qué están haciendo para atraer inversión extranjera?

AS.- Se ha aprobado recientemente una nueva ley de inversión extranjera productiva. No es un dato menor que se haya denominado “productiva”. Porque pretende atraer inversiones hacia la producción, para crear valor agregado, hacia los motores productivos establecidos en la Agenda Económica Bolivariana. Venezuela tiene mucho más potencial de lo que se dice, no solo por sus riquezas naturales, sino porque tiene una gran capacidad instalada en muchos sectores de la economía; porque tiene una población altamente cualificada; y porque tiene ventajas competitivas por su privilegiado lugar cercano a Centroamérica. Y además, otro hecho importante es la creación del Petro, un criptoactivo que ha atraído la atención de muchos inversores hasta el momento. El Petro es una fórmula muy novedosa para sortear el bloqueo de Estados Unidos que está comenzando a tener resultados muy positivos. Se atisba un nuevo orden monetario y cambiario en Venezuela que podría ser clave para atraer nuevas inversiones al país.

LM.- ¿Quiénes son los amigos de Venezuela en este momento?

AS.- Son muchos. El “ombliguismo” de Estados Unidos y Europa les lleva a pensar que Venezuela está sola y aislada, pero no es así. ¿O es que China no cuenta a pesar de ser la primera economía mundial? ¿O Rusia? Con estos dos países, Venezuela cuenta con relaciones privilegiadas, que son comerciales, pero también financieras, productivas, tecnológicas, etc. Pero además hay relaciones estrechas con países importantes como Turquía, India, Sudáfrica o con Irán y otros países árabes. Olvidamos que Venezuela preside el movimiento de países no alineados, conformado por 120 países. El mundo no es el del siglo XX: la transición geopolítica nos ha llevado a un mundo multipolar y Venezuela tiene una inserción muy apropiada y eficaz en este nuevo contexto.

LM.- ¿Qué piensas respecto de la posibilidad de una intervención por parte de Estados Unidos a Venezuela?

AS.- Trump es absolutamente imprevisible. Nunca se sabe con la política exterior de Estados Unidos. Pareciera que no son tiempos para que se produzca el intento de invasión militar, pero en otras partes del mundo lo han hecho recientemente y lo siguen haciendo. No hay que descartar ningún escenario con Trump. Por ahora habla más de lo que hace. Parece un charlatán que amenaza a todo el mundo pero que por el momento no ha tomado algunas de las decisiones que ha comentado con Corea del Norte o con el propio muro. Lo que sí es seguro es que Trump representa al fascismo más recalcitrante de este mundo. Y el peligro no solo es ese: lo alarmante es que fue votado para ser presidente. Y además tiene algo claro: está disputando el sentido común global en múltiples temas para llevarlo a un paradigma de corte racista, fascista, supremacista.

LM.- ¿Qué rol jugará Piñera en los próximos meses teniendo en cuenta que él fue el primer presidente de la Celac, creada en Caracas?

AS.- A Piñera ya lo conocemos. Sabemos quién es. No dará sorpresas. Será parte activa del Grupo de Lima, y un fiel sirviente de Estados Unidos, al mejor estilo de Macri, Duque o Temer. Piñera será uno más de esta nueva ola de presidentes que procuran enterrar a la Celac y Unasur; y que participan de este grupo de Lima como nueva vía que tiene el norte para controla el sur tras el fracaso de la OEA. La tensión geopolítica en la región está en su pico de máxima intensidad. La disputa geopolítica está servida. China ha multiplicado su relación con América Latina en muy poco tiempo. Está presente en las inversiones estratégicas de la mayoría de países. Ha participado con nuevas fuentes financieras. Ha creado el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras, BAII, que cuenta con la entrada de muchos países de la región. Es decir, China se convierte en el gran aliado de la región en este siglo XXI, pero además lo hace con otro enfoque, el de ganar-ganar, y sin condicionar las políticas soberanas de los Estados. También lo es Rusia, quién ha logrado tejer relaciones muy sólidas con muchos países del continente. Esto ha provocado que Estados Unidos perdiera terreno en los últimos años, y por tanto, ahora vienen con “prisas” para recuperar todo el terreno perdido.

No obstante, siguen creyendo que la única vía posible es a través de su vieja doctrina Monroe. Pero sabe que los tiempos han cambiado, y el cambio de época vivido en los primeros años del siglo XXI dejaron una huella: la población latinoamericana no quiere que Estados Unidos le gobierne desde afuera. Así lo muestran las grandes encuestadoras al respecto (como Gallup). Por ello, a pesar que el objetivo es el mismo, Estados Unidos ha modificado su forma de actuar y ahora usa más que nunca a algunos presidentes latinoamericanos para que lleven a cabo lo que se dicta desde el norte. El Grupo de Lima es el resultado de este cambio.

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Alfredo Serrano

Doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona (España), con estancias predoctorales en Módena y Bolonia (Italia), y Québec (Canadá). Postdoctorado en la Université Laval (Québec, Canadá). Especialista en Economía Pública, Desarrollo y Economía Mundial. Profesor de Posgrado y Doctorado en universidades internacionales. Actual Director Ejecutivo del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG). Autor de libros como América Latina en disputa, El pensamiento económico de Hugo Chávez, ¡A Redistribuir! Ecuador para Todos, Ahora es Cuándo Carajo (Bolivia).