Historia y transformaciones sociales

Bolivia: economía y sociedad 1950-2018

Álvaro García Linera
Publicado en julio 2019 en La Migraña 31
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Me voy a detener en estudiar Bolivia en tres ejes: los cambios en la economía y las continuidades en la economía; los cambios en la estructura social boliviana y los cambios en las construcciones discursivas de las estrategias de movilización colectiva que se han dado en Bolivia en los últimos 70 años.

Desde el año 2009, Bolivia es una economía de ingresos medios, hasta el año 2009 era un país de una economía de ingresos bajos; hoy la realidad es otra, una mejor. Evidentemente este momento es el más sostenible, pero no es el único, solo que los otros fueron más cortos.

En la última década, en términos de dólar fijo, la economía se ha multiplicado por cuatro, es uno de los pocos países de América Latina que ha tenido este crecimiento nominal, de ser una economía de nueve mil millones de dólares –muy pequeñita– pasó a convertirse, en una década, en una economía de 40 mil millones de dólares y, según los cálculos del Banco Mundial, que va a hacer un ajuste del dólar, parece ser que la economía boliviana en verdad es un poco más grande, se estaría acercando a los 50 mil millones de dólares.
Hoy Bolivia tiene estabilidad económica, ha pasado de tener un ingreso promedio de 900 dólares al año a cerca de 3500, 3800 dólares de ingreso promedio por año, todavía es bajo en comparación con el mundo, sin embargo, del piso de donde se ha partido significa que ha habido un notable crecimiento; algún teórico decía que hay un piso mínimo para que funcionen instituciones democráticas, en términos de ingresos por persona, colocaba para entonces 3500 dólares, era en el año 1980, 1985, Bolivia se está acercando a ese piso mínimo de condiciones básicas primarias que condicionan la estabilización de las instituciones democráticas en los países.

La Bolivia de los años 50 –cuando se produce la revolución, muy turbulenta– es una de mucho crecimiento económico anual que se movia entre el 5 y 5,5 y llega hasta casi el 7 %; un segundo momento de crecimiento, más pequeño, son los años que tienen que ver con el neoliberalismo; el primero es el tiempo del nacionalismo revolucionario, sustitución de importaciones, distribución de la tierra y el segundo es el tiempo (neoliberal) de las privatizaciones de las empresas públicas que en un principio dieron crecimiento económico, pero corto.

Por la duración del crecimiento económico, se deben remarcar dos ciclos: el primero llega a tener 13 años continuos y el del Estado Plurinacional se mueve entre los 13 a 14 años de continuo crecimiento económico, con una variante, la tasa de crecimiento poblacional. En el caso de los años 50 y 60 era del 2,07 %, en cambio ahora, como sucede en todas las sociedades contemporáneas, la tasa de crecimiento es menor de 1 y 1,1 %; entonces, la posibilidad de distribuir riqueza se vuelve mayor, sigue creciendo la población pero en menor tasa y existe un mayor volumen de riqueza, lo que está permitiendo una mejor posibilidad de distribución de la riqueza a las generaciones que están vivas.

Una de las características que Bolivia ha tenido como economía desde su fundación es que fue monoproductora de riqueza natural, inicialmente la plata, en tiempos coloniales; luego la quina y la goma a fines del siglo XIX; desde principios hasta mediados del siglo XX, el estaño y a partir de los años 70 hasta hoy, una mezcla de estaño y de hidrocarburos.

Aquí se puede ver la importancia de la producción de minerales dentro de la economía boliviana, 15 % en los años 50, 8 % en los años 60 y en los años 80, fundamentalmente minerales, aunque ya empieza a tomar importancia la producción de hidrocarburos, especialmente de gas y un poco de petróleo. Y ya para esta última década, el mejor momento de combinación y cuando la producción extractivista llegó a tener mayor importancia en la economía, el año 2010, con el 17 % del PIB, y en la actualidad una combinación entre el mineral y el gas que, en promedio, llega al 14 %.

Bolivia sigue siendo un país extractivista, ya no monoextractivista, ya no únicamente minerales, sino una combinación de minerales con hidrocarburos; pero, en el total de la economía boliviana, la producción de gas y de minerales no es lo que define su característica, representa entre un 10 y un 14 % del PIB. Entonces, sigue siendo un país primario exportador, pese a los 70 años, hubo una leve diversificación de nuestra cualidad primaria exportadora entre minera e hidrocarburífera, pero aun así, el que seamos un país primario exportador no significa que la economía boliviana sea exclusivamente primaria exportadora.

¿Por qué es importante tomar en cuenta esto? Porque esto ha demostrado que la caída de los precios del gas y de los minerales en los últimos años no se ha traducido en una caída simultánea del crecimiento económico en Bolivia.

La diversificación de la economía boliviana es lenta, el primer dato relevante es el papel de la agricultura, que en los años 50 era el 32 % de la economía boliviana, en los años 90 cayó al 16 % y ahora representa un 14 %. En Bolivia, la agricultura es básicamente una economía tradicional, campesina y de hacienda; una mezcla entre economía tradicional de familia campesina con la agroindustria y esta es también una mezcla de una economía campesina crecientemente mercantilizada y tecnificada con agroindustria.

Entonces, Bolivia tiene una estructura económica que ha variado parcialmente en los últimos 70 años, pero existe una continuidad muy fuerte de la presencia de lo minero, de lo hidrocarburífero y de la agricultura; en los últimos 30 años, la agricultura mantiene una posición de relativa importancia pese a que ya no tiene la que tuvo 50 o 60 años atrás, de tener el 32 % del PIB a tener el 14 %; como sucede en todas las sociedades contemporáneas, la agricultura va perdiendo gradualmente su importancia en el total de la producción de la riqueza nacional.

Si bien Bolivia es un país cuyas exportaciones son manufactura, un 20 o un 25 %, y el resto son minerales, la importancia de la industria extractiva no es decisiva ni es lo que define el curso de la economía.

Uno esperaría que tras una caída terrible del precio internacional del petróleo, tendría que darse una caída igual del PIB y no es así, cae el PIB pero no lo hace en la proporción en la que cae el precio del petróleo. Eso ayuda a entender por qué después de haber pasado de un precio del barril de petróleo de 140 dólares a 28 dólares, los años 2015 y 2016, la economía boliviana ha mantenido un plato de crecimiento de entre el 4,5 % al 5 %, sí influye en el acceso a divisas, pero no es decisiva en términos del crecimiento total de la economía boliviana que, luego vamos a ver, buena parte se sostiene en mercado interno y en exportaciones.

Si hay una buena exportación, crecemos más, si caen las exportaciones hay un crecimiento bueno, no excelente; claro, cuando el petróleo llegó a subir a 140 dólares, crecimos a tasas asiáticas, crecimos el 7 %, pero ha caído el precio del petróleo y crecemos a tasa boliviana.

Parte de la modernización de la economía boliviana tiene que ver con qué nivel de importancia tienen los tributos de las personas para los ingresos del Estado, para el sector público y –como ustedes ven– hay momentos en los que los tributos de las personas eran muy bajos, el peor momento, en el año 1985, cuando se dio una crisis económica terrible en Bolivia, el dólar llegó a una hiperinflación del 20 mil %, escasez de alimentos, cierre de empresas y la base tributaria era muy pequeña; ahora se tiene, en promedio, una base tributaria del 20 %, en Europa la base tributaria se mueve en torno al 26- 28 %; en su mejor momento llegó al 27 % cuando el precio del petróleo se disparó a 140 dólares el barril; pero hoy se estabiliza en torno al 20 %, lo que significa que es un Estado que puede funcionar en términos de educación, de salud, de inversión pública con recursos más o menos estables y no totalmente dependientes de los precios de los minerales y de los precios del petróleo.

En estos últimos 13 años, ¿cómo hemos logrado garantizar una tasa de crecimiento en promedio del 5 %? Con cuatro medidas: una que tiene que ver con la recuperación del papel del Estado en la economía, en hidrocarburos se ha impuesto un government take del 82 al 85 %, que quiere decir, dejando de lado las inversiones, la devolución de las inversiones en tecnología, del resto de la renta petrolera. Del 82 al 85 % queda en manos del Estado y entre el 15 y 18 % queda en manos de la empresa extranjera. Antes, esta era una tasa invertida, el 82 % quedaba en manos de la empresa extranjera y un 18 % en manos del Estado y el presidente Morales hizo esa inversión a partir de un conjunto de medidas frente a las empresas petroleras que hay en el país.

En minería se ha establecido un government take –robándole la categoría a hidrocarburos– de un 50 a un 55 %, dejando de lado la recuperación a la inversión, la distribución de la ganancia entre empresa extranjera y Estado es así: entre el 50 y 55 % queda en manos del Estado y del 45 al 50 % va para la empresa privada dependiendo del mineral que se trata: estaño, wólfram, plomo o plata.

 

El sector eléctrico ha pasado enteramente a manos del Estado, en las telecomunicaciones, la mitad ha pasado a manos del Estado y los servicios de agua enteramente han pasado a manos del Estado, porque estaban en manos extranjeras.

Esta primera decisión para que el Estado se haga cargo del control de los principales excedentes de la economía boliviana es uno de los pilares del crecimiento de 4,5 al 5 %.

Una segunda medida que se ha tomado como país es la modificación del sistema financiero boliviano, cuando hubo la reunión con los banqueros para darles la noticia de lo que iba a pasar con ellos, se les dijo: “tenemos una noticia buena y una noticia mala”, ellos dicen: “cuál es la noticia buena” y la respuesta fue “que no vamos a nacionalizar los bancos” y preguntan: “cuál es la mala” y se les dijo “que les vamos a quitar el 50 % de sus ganancias” y así ha quedado. Tenemos un government take bancario que significa que –hay como ocho o nueve bancos privados grandes, uno estatal– de toda la ganancia que tienen los bancos durante el año se ha establecido una tasa, un impuesto, que hace que el 50 % de la ganancia de los bancos pase al Estado y los bancos se quedan con el 50 % de la ganancia.

La segunda cosa que se ha establecido para la banca es que se los ha obligado a fusionarse con el sector productivo, mediante una ley se ha establecido que los bancos tienen la obligación de prestar su dinero: el 60 % al sector productivo, manufactura y construcción, y el restante 40 % lo pueden prestar a comercio, transporte, turismo, distracción; pero el 60 % de los créditos bancarios, que se revisan anualmente, están obligados a llevarlo al sector de la producción y de la construcción; producción para diversificar la economía y construcción para generar mano de obra, para generar empleo.

El Gobierno fija la tasa de interés para manufactura y para construcción del 6 % anual y para el comercio, la tasa de interés es libre y se mueve en torno al 11-12 % anual. Entonces, el Estado convive con la banca privada, no se ha estatizado la banca, hay un banco estatal fuerte, pero hay muchos bancos privados, sin embargo, las reglas del juego financiero quedan estrictamente fijadas por el Estado.

Los ahorros del Estado se han modificado notablemente, el 2006 se tenía un ahorro en la banca de cerca de 2700 millones de dólares, ahora está por encima de los 26 mil millones de dólares de depósitos de la gente, ha crecido casi diez veces. Este ha sido uno de los elementos fundamentales que ha permitido que se vincule el dinero de la banca con el dinero de la producción y no únicamente con el ámbito especulativo, que es uno de los problemas que están enfrentando los países; funciona bien cuando hay buenas señales del mercado, pero cuando se pincha el globo todo se derrumba y aquí se ha buscado que el 60 % vaya a la producción material, a la actividad estrictamente material de manufactura, agricultura y a la construcción. Esto está permitiendo que gente joven pueda acceder a vivienda familiar con mayor rapidez.

Una tercera medida que se ha tomado es la de determinar acciones económicas que lleven a que el ahorrista se incline por ahorrar en bolivianos y no en dólares. Cuando llegamos al Gobierno, el 7 % de los créditos y el 15 % de los ahorros era en bolivianos, el resto era en dólares; es decir, la gente se hacía prestar del banco en dólares y depositaba su dinero en dólares, el dólar era la moneda de refugio del boliviano porque se había tenido una economía muy inestable anteriormente.

A partir de este Gobierno, se da incentivos para que la gente empiece a desplazar su ahorro en bolivianos, hoy, el ahorro en bolivianos es el 87 %, y el 13 % es en dólares. ¿Por qué es importante que sea en bolivianos? Porque quien controla el boliviano es el Banco Central de Bolivia, quien controla el dólar es la Reserva Federal (FED) norteamericana; si controla tu moneda la FED norteamericana, pierdes la capacidad de generar políticas de manejo de dinero para dar incentivos, para recuperar dinero, para meter más dinero al mercado, para sacar dinero del mercado. Lo mismo pasa con los ahorros, hoy los créditos de los bolivianos son en bolivianos, la gente saca dinero para comprar un carro, para viajar o para mejorar la agricultura, se presta en bolivianos.

El que estas transacciones sean en la moneda propia hace que el Banco Central tenga resortes para manejar la economía. Si la moneda que mueve una economía es una moneda controlada por otro banco central, has perdido, más allá de la soberanía, la posibilidad de aplicar políticas en el ámbito de la moneda, tasas de interés, manejo de la inflación, sacar dinero del mercado, incorporar dinero al mercado, ese tipo de políticas propias que permiten potenciar un sector, controlar otro sector, ahora se las tiene porque estamos hablando de dinero boliviano que se maneja en el mercado interno.
Un cuarto pilar (primero, nacionalizar; el segundo, relación con la banca; el tercero, la bolivianización de la economía) es la redistribución de la riqueza, que se refiere a la tasa de reducción de la extrema pobreza. Bolivia es un país donde de cada diez bolivianos, cuatro eran extremadamente pobres y seis eran pobres; ahora ha pasado a ser un país donde de cada diez bolivianos tres y un poco son pobres y uno y mitad son extremadamente pobres; está todavía en una tasa de pobreza elevada, pero se ha tenido una caída libre de la pobreza y la extrema pobreza, en la última década.

Este es un hecho de justicia social, que la gente pueda alimentarse tres veces al día y pueda satisfacer mínimamente sus condiciones básicas de existencia, pero también este es un hecho económico porque si usted reduce la pobreza y la extrema pobreza significa que gente que está en este sector (ingresos bajos), pase al sector de ingreso medio y si pasa al sector de ingresos medios, quiere decir que puede gastar más y si puede gastar más, quiere decir que puede dinamizar más la economía local.

Este es uno de los motores internos del crecimiento: ampliación del mercado interno. Es un motor que va a durar unos cinco años más; en los últimos diez años hemos sacado de la extrema pobreza al 25 % de los bolivianos y, entonces, tiene usted gente de ingresos medios que puede comprar un poco más de ropa, que puede comprar un poco más de comida, que puede desplazarse en un servicio público, que puede consumir un poco más de energía y eso genera una dinámica de la economía interna.

Buena parte del crecimiento, como sociedad, ha radicado en sacar a la gente de la extrema pobreza y de la pobreza, justo, pero también económicamente importante; este motor tiene como objetivo que para el año 2025 esta tasa llegue a un 7 % y, a partir de ese momento, la economía boliviana tiene que tener otro tipo de combustibles para mantener las tasas de crecimiento por encima del 5 %.

Otra de las políticas de justicia social ha sido el incremento del salario mínimo, el 2006 se partió de una economía que tenía un salario mínimo de 56 dólares, ahora se cuenta con una economía que tiene un salario mínimo de 300-306 dólares, aproximadamente, sigue siendo un salario básico mínimo, pero es un salario básico que se ha multiplicado por cinco y un poco más.

También políticas de industrialización selectiva en el gas, LNG, planta de urea y amoniaco, fundición de minerales, no simplemente sacar los minerales como tierra; industrialización del litio, cloruro de potasio, carbonato de litio, hidróxido de litio… una parte de la industrialización del litio la estamos haciendo con recursos propios, de los bolivianos, otra parte comenzamos a hacerla con los alemanes y otra parte con los chinos, dependiendo de los diferentes procesos derivados que salgan de las aguas.

Mejorar la agricultura del sector tradicional mediante el cambio de tecnología, modificación de las semillas y asociarse entre Estado y sector privado para producir etanol y, este año, biodiésel. Ahora se importa el diésel y la idea es tener una asociación entre la empresa de petróleo con el sector campesino y empresarial para que produzcan. Hoy están produciendo alcohol y lo venden a la empresa de hidrocarburos que hace el etanol y este año se avanzará para que se haga la utilización de diferentes productos agrícolas que puedan convertirse en diésel y el Estado fije un precio, con incentivo para que la gente se sienta llamada a producir ese producto.

En la manufactura, el sector privado es el que encabeza esta actividad y el Estado ha hecho intervenciones precisas como en la producción de cemento y plásticos para colocar gas a las viviendas y, gradualmente, está la del conocimiento que es también una asociación con sectores privados de dos maneras: ver qué industrias de software hay en Bolivia, ver qué requieren estas industrias que son privadas y, desde el Estado, financiar becas o financiar cursos para que esos jóvenes puedan entrar más hacia el sector privado, pero otra parte de las becas y otra parte de los estudios para el sector estatal en las áreas de telecomunicaciones y del litio, fundamentalmente.

Otra característica es que Bolivia es un país que no se ha cerrado al mundo, pero lo ha sabido hacer de una manera selectiva. Se decía que un Gobierno popular, populista, socialista, se cerraba al mundo, pero no fue así, se exporta diez veces más que hace 20 años, que hace 15 años, hemos diversificado los mercados, nos abrimos al mundo en lo que necesitamos y protegemos al país en lo que tenemos; proteccionismo en ciertas cosas, apertura en otras, proteccionismo en aquello que puede dañar a nuestra economía, apertura al mercado mundial en lo que necesitamos para exportar.

No se tiene una mirada fundamentalista de la economía, no se tiene la idea de exportar o morir como en los tiempos neoliberales, tampoco se tiene la mirada de sustitución de importaciones; producir lo que podamos, ser competitivos, y proteger eso, exportamos lo que se pueda y, entonces, se recoge lo que necesitamos de estas dos grandes corrientes, proteccionistas y librecambistas, que vienen desde el debate de Adam Smith del siglo XIX; no se tiene una mirada principista de la relación con el mundo ni de la relación con el mercado interno.

Esto ha permitido que la economía, últimamente, tenga altos niveles de exportación; pero, a la vez, sea una economía que crece en función del mercado interno, este mercado es el que nos sostiene, también es una economía que ha diversificado y ha incrementado sus exportaciones. Así, parte del sustento económico tiene que ver con el papel de la inversión, el Estado ha asumido un papel de inversión muy importante, de hecho, hoy el Estado boliviano controla un 38 % de la economía boliviana; de cada cien bolivianos que se producen al año, 38 los genera y redistribuye y buena parte de lo que hace es invertir, ha multiplicado la inversión pública, de hecho, la inversión pública duplica, en porcentaje, a la inversión privada. Se busca que la inversión privada sea un poco más, pero en todo este tiempo, para poder dinamizar la economía, hacer justicia social, sacar a la gente de la pobreza, ha sido el Estado el que ha tenido que asumir un papel preponderante para generar empleo, para invertir en áreas específicas, para llevar dinero hacia la educación y demás.

Así se resumiría las continuidades y los cambios en la estructura económica del país, Bolivia sigue siendo un país primario exportador, pero no es un país cuya economía depende exclusivamente de las exportaciones de gas y de minerales. Es un país que, gradualmente, va diversificando selectivamente la producción industrial, un país que está manteniendo una tasa de crecimiento saludable, y en algunos casos envidiable, de promedio 4,8 al 5 % en los últimos 14 años; es el periodo más largo de crecimiento en los últimos 100 años de Bolivia y se pretende que esta tasa de crecimiento se mantenga por lo menos unos años más.

Buena parte del crecimiento se ha debido al mercado interno, pero también se ha sabido aprovechar, de manera oportuna, las opciones o las ventanas que nos daban los precios altos de los minerales y del gas; pero no se ha depositado en las exportaciones nuestro futuro económico. Bolivia tiene dos motores: el motor del mercado interno y el motor del mercado externo, cuando el motor del mercado externo falla, como ha pasado en otros países de América Latina, la ha mantenido el motor del mercado interno para que la tasa de crecimiento continúe así.

La segunda parte tiene que ver con la estructura social boliviana, se puede advertir en el último tiempo que la economía agraria-campesina ha ido perdiendo importancia, pero no ha desaparecido, el 73 % de los bolivianos vivía en el campo en el año 1950 y hoy vive en la zona rural el 24 % de los bolivianos. Se presenta una caída de importancia porcentual, pero en términos absolutos, la familia campesina ha aumentado, hay una descampesinización relativa y hay una recampesinización absoluta. Las personas que vivían en el campo en el año 1950 eran 1 000 900 mil; en 2001, 3 000 100; en 2012, 3 000 200 y está calculado que hasta 2020 van a ser 3 000 400. Disminuye la importancia relativa, se incrementa el número absoluto de personas que viven en el campo, descampesinando y recampesinando la sociedad boliviana.

¿Por qué es importante esto? Porque si solamente se hubiera tenido un proceso de descampesinización absoluta, no se podía haber entendido por qué en los años 2000, 2001-2006, el movimiento campesino fue tan importante para modificar el sistema político boliviano. Pierde importancia porcentual, pero no disminuye el número de familias campesinas, sino que el número de familias campesinas se va incrementando, lentamente, crece más lento; más rápido crece la cantidad de gente en la ciudad, la tasa de crecimiento en el campo es –digamos– de una gradiente de 15 grados y la gradiente de la urbana debe ser de unos 45 grados.

Este es un hecho muy importante, esta es la única sociedad latinoamericana que tiene esta cualidad de descampesinización y recampesinización simultáneamente. Creo encontrar en esta cualidad específica de la sociedad boliviana un elemento demográfico de importancia, luego política, de las organizaciones campesinas e indígenas en todo este ciclo rebelde de los años 2000, es decir, existe una base demográfica, no solamente una base organizativa y discursiva, sino también una base demográfica de qué pasó en los años 2000, cuando se produjeron los cambios políticos de la sociedad boliviana.

En el tema del salario, a partir del año 2015 se invierte y el sector privado es más importante que el sector público; estas son las personas que tienen no solamente un salario sino también seguridad social, aporte a las AFP y que están bajo la Ley General del Trabajo.

El alfabetismo es una segunda cualidad, la sociedad boliviana es una población que está teniendo niveles de educación regular mayores, los analfabetos en el año 1950 eran el 73 %; el año 1992 el 20 % y ahora estamos con una tasa de analfabetismo del 2,4 %. El gran momento se dio en 2007, cuando se llegó por debajo del 8 %, que es lo que pide Naciones Unidas, para establecer el mínimo necesario en la sociedad actual. Respecto a los estudiantes, hasta el año 1991, las personas que estaban en primaria, los primeros seis años llegaban al 77 %, pero los que pasan a secundaria llegaban a un 14 %, es decir que los niños, por lo general, de sectores pobres y campesinos mandaban a sus hijos al colegio hasta el nivel básico, pero no los llevaban para que cursen el nivel secundario. El INE no tiene datos (entre 1996 y 2000) y luego, en 2002 y 2003 empieza a modificarse esta curva y, hoy por hoy, el 47 % de los niños inscritos están en el nivel primario y un 40 % de los jóvenes están en el nivel secundario.

La nueva Constitución Política del Estado establece la obligatoriedad de la educación secundaria, entonces, en algún momento esto tiene que ser igual, la misma cantidad de niños que van a primaria tienen que tener su correlato con la cantidad de jóvenes que van a la secundaria y no tienen que haber deserciones o familias que saquen al niño de la educación secundaria. Esto también modifica hábitos, sentido común, saberes y formas de socialización de las personas, es decir, no es únicamente el ámbito de la familia o del gremio el lugar de la socialización, sino que también la escuela se incorpora como un ámbito de socialización de las personas con todas las cosas buenas y a veces malas que trae la sociedad moderna.

 

Entonces, aquí hay una fuente de construcción de sentido común, este es –para mí– un dato relevante para entender las mentalidades, las sensibilidades y las formas de socialización de la familia boliviana en la actualidad: la escuela ya aparece como un elemento central de la socialización y del imaginario de superación de las personas, antes era el cuartel, hasta los años 60 y 70, hoy es el colegio, hoy es la educación.

Sobre la educación terciaria, la universidad pasó de contar con un 6 % (1990) a un 17 % (2018) del total de los estudiantes que han pasado el colegio, es bajo, creo que la tasa latinoamericana es del 27 %, pero partíamos de un piso muy bajo, de un 9 % (2000) a un 17 %. Las universidades mantienen el régimen de educación gratuita y una parte de la renta del gas se dirige directamente a financiar el sistema universitario, aparte está el dinero que recibe de los impuestos, la administran autónomamente, eso ha mejorado mucho su infraestructura, aunque no necesariamente la investigación, pero cada vez más jóvenes en edad de ir a la universidad lo están haciendo, hoy es el 17 % y que nos movamos entre un 25 y 30 % la siguiente década, sería una buena cosa.

Este es un índice del envejecimiento de las personas, de la posibilidad de vivir más. El año 1950, en promedio, las personas vivían 39 años; el año 1980, en promedio, 49 años; el año 2000, en promedio, 55 años; y el año 2018, en promedio, 68 años. En la última década, la gente ha podido extender diez años su vida , es una buena cosa, mujeres un poco más, varones un poco menos, ¿qué significa esto?, primero, es un derecho social que las personas puedan vivir más tiempo; segundo, que cada vez aumentan las personas mayores, hay un envejecimiento gradual de la sociedad y, en tercer lugar, que eso conlleva también un conjunto de necesidades de gasto social hacia las personas de la tercera edad y eso modifica el espacio de derechos sociales hacia esa población.

Si uno ve los últimos 70 años, es un gran avance, de 38 años a 68 años, casi, en 70 años la gente ha podido duplicar sus expectativas de vida, la mayoría de la población siempre joven, casi un 50 %, hoy sigue siendo la mayoría, pero ya no tan mayoría, sino un 40 %; las personas de más de 51 años eran el 10 %, ahora son el 15 %. Se ha pasado de seis hijos por familia, a una tasa de 1,1, es decir, de un hijo por familia, es una modificación de la estructura demográfica y de la composición etaria de la sociedad boliviana que también trae otro tipo de necesidades y de problemáticas sociales.

Bolivia era una sociedad mayoritariamente pobre hasta el año 2008, una sociedad en la que este sector de ingresos bajos era mayoría; a partir de 2009, dejó de ser un país con esas características, ahora la mayoría tiene ingresos medios. Esto significaque se modifica el famoso triángulo de la sociedad boliviana: los pobres, que eran la mayoría, sectores de ingresos medios y los ricos, que son la minoría. De este triángulo ahora se formó el pentágono; que significa que los pobres ya no son la mayoría, todavía existen, los que ahora son mayoría son los del sector de ingresos medios; este es un acto de justicia social, que también modifica comportamientos sociales, acciones colectivas y discursos.

Porque la construcción de discursos y de formas organizativas correspondientes a los sectores de ingresos bajos que no han satisfecho necesidades básicas son distintos a los discursos, en parte, y a las construcciones organizativas de los sectores que tiene satisfechas las necesidades básicas de existencia.
Nos hemos convertido en una sociedad de ingresos medios, que no significa de clase media necesariamente, ese sería otro debate, porque ahí dentro también tenemos trabajadores obreros, de la construcción, petroleros, mineros; si alguien conoce Huanuni en Bolivia, es una de las minas clásicas, ahí se muestra el clásico perfil del minero pobre con las costillas visibles, extrayendo el mineral en las minas del Estado, antes minas privadas, ahora es fácil encontrar a un trabajador minero que gane incluso más que el presidente, no es raro.

Entonces, este sector de ingreso medio tiene una composición pluriclasista, pertenece a distintos oficios, tiene diferentes capitales culturales o económicos de mejora de sus ingresos y, entonces, esto ha significado una reorganización de las formas de adhesión y de las formas de agregación colectiva de las personas y también una modificación de las propias organizaciones sociales, del propio movimiento obrero, del propio movimiento campesino. Este se me hace un dato muy importante que hay que retener en la cabeza para entender cómo se está reorganizando la estructura social boliviana.

Ahora, esta es la última parte que quisiera compartir con ustedes, es una revisión rápida de las estructuras de acción colectiva. Entre los años 1950 y 1980 tenemos dos grandes estructuras de acción colectiva: el movimiento obrero, la Central Obrera Boliviana, la federación de mineros, la federación de fabriles, y el segundo gran actor colectivo boliviano, el movimiento campesino que era mayoritario entre los años 50 y 70, no solamente porcentual sino también numéricamente.

Haré una descripción de las características de cada uno de estos movimientos, de estas dos formas de acción colectiva. La forma sindicato, que ha sido estudiada también por investigadores ingleses, en torno a la Central Obrera Boliviana, en torno a la Revolución de 1952, en torno a la lucha contra las dictaduras, en torno a la conquista de la democracia, tenía una cualidad interna que he denominado “el obrero de oficio” Es que están concentrados en ciudadelas, en ciudades obreras, un centro minero es una ciudad obrera; en La Paz, los lugares donde hubo la insurrección de 1952, Villa Victoria, Munaypata, son ciudadelas obreras donde se concentra el obrero, la familia del obrero, lo hijos del obrero, donde la mamá o la esposa del obrero se encuentra en el mercado, en el colegio, con la esposa de otro obrero, entonces, hay una cultura obrera agregada territorializada.

La segunda característica del obrero de oficio es la ciudadanía sindical, ¿qué es esta idea?: Tengo derechos si tengo sindicato, soy alguien si soy sindicato, puedo reclamar mi derecho a la salud si tengo mi sindicato y es mi sindicato el que pelea por la salud; si quiero educación para mi hijo y soy del sindicato, es el sindicato el que pelea por un colegio para mi hijo; si quiero abastecimiento de pulpería es el sindicato el que me da ese abastecimiento; interpelo al Gobierno, estoy descontento, no lo hago como ciudadano aislado, individual, sino que lo hago como sindicato, soy alguien ante el Estado si tengo un sindicato; me reciben en audiencia los ministros si tengo un sindicato, adquiero un nuevo derecho si estoy en el sindicato.

Si estoy fuera del sindicato, no existo socialmente, aunque esté ahí físicamente; si estoy en el sindicato, soy un sujeto de derecho, de reconocimiento y de valoración a eso es lo que le he llamado “la ciudadanía sindical”, soy una persona sujeto de derechos y autoconsciente de la obtención de mis derechos, si lo hago en forma de sindicato laboral.

La tercera característica técnica del obrero de oficio es el obrero insurrecto del año 1952 y el obrero que se enfrenta a las dictaduras, es la transmisión de los saberes productivos, ¿qué significa esto? Cuando se forma una cuadrilla laboral existen jerarquías, uno tiene más mando, más precisión y están los aprendices; el obrero de oficio es en el que reside el conocimiento de la máquina para perforar la roca o para perforar un cuero, un jefe de punta, un obrero mayor, y él es el que hereda gradualmente a sus ayudantes el saber del oficio y, entonces, pasado un tiempo el ayudante, que entra muy joven, se convertirá en maestro, como en la clásica descripción de los artesanos del siglo XIX, porque es el obrero el que tiene los conocimientos productivos, no es la empresa, es el obrero. Eso permite que en mi cuadrilla de 10 o 20, cuando yo soy del sindicato y digo “vamos al sindicato”, voy yo, pero en nombre de mi cuadrilla.

Entonces, la clásica disciplina sindical de la que hablaban los antiguos partidos de izquierda trotskistas y marxistas en Bolivia era un tema de conciencia, pero también era un tema material. Hay una disciplina productiva, una jerarquía productiva; el acceso al conocimiento radica en la obediencia al jefe de cuadrilla, he de poder subir de salario y mejorar mi ingreso si recupero el saber del jefe de cuadrilla; entonces hay una disciplina técnica que corresponde a una disciplina organizativa, por eso, en tiempos neoliberales la clave ha radicado en romper esta disciplina, no solamente despedir a trabajadores y maltratarlos, sino quebrar la forma de transmisión de conocimiento, modificar el sistema técnico de la producción, mientras no sucede eso, hay una transmisión controlada de los saberes productivos y, por lo tanto, de los ascensos sociales al interior de la empresa, al interior de la clase y eso permite dar un elemento a la cohesión colectiva, no solamente que nos juntamos tres mil en una fábrica, no solamente que los tres mil tenemos los hijos en el mismo colegio y nuestras esposas van al mismo mercado, sino que también internamente yo tengo el mando del saber productivo, como obrero, no lo tiene la empresa, no lo tiene la máquina. El resultado de eso es el obrero virtuoso de las insurrecciones.

Por supuesto, una narrativa de larga duración, comienzas tu trabajo como ayudante, pasan dos años y subes como palero, pasan tres años y subes como cargador, pasan cuatro años y subes como el que repara, pasan otros dos años y ya colocas la dinamita y pasan 12 años y ya eres perforista. El sistema productivo tiene también una mirada de largo aliento, ¿por qué digo todo esto?, porque hoy tenemos una narrativa fragmentada, hoy estoy aquí, mañana estoy allá, pasado estoy allá, un “obrero nómada” –le voy a llamar después– frente a una narrativa fundada en una mirada de larga duración de las cosas.

Por supuesto, la militancia política, la presencia de partidos de izquierda, marxistas, socialistas a principios del siglo XX, han ayudado también a la construcción del imaginario, pero el discurso no construye una clase, hay condiciones materiales productivas y técnicas sobre las cuales el discurso puede tener eficiencia, me estoy poniendo aquí una lógica performativa de la política, que bastara solo un tipo de discurso muy preciso para construir sujetos, evidentemente los discursos construyen sujetos pero lo hacen sobre una base de condiciones de posibilidad objetiva y material; sin estas condiciones, el discurso no hace nada, es un discurso y nada más, adquiere performatividad sobre la capacidad de gatillar potencialidades objetivas, disposiciones técnicas asociativas.

El discurso se monta y articula una potencia, pero este no inventa la potencia, es decir, no hay obreros revolucionarios si están los trotskistas en una fábrica, no es cierto, o los comunistas o los socialistas; hay reacción política más contundente sobre una sumatoria de varias condiciones, incluida, por supuesto, la construcción de discurso, la capacidad organizativa interna, la politización; pero no es suficiente si no están acompañadas de otros elementos objetivos que agregan, que consolidan, que empoderan a las personas, a los sectores populares. La diferencia entre la clase obrera de hoy y la de antes no es que antes eran politizados por la izquierda y hoy ya no son politizados, no es cierto, hubo un conjunto de condiciones de asociatividad, de agregación, que es un tema técnico colectivo, un tema territorial y demográfico que permite que se vayan aperturando posibilidades de acción colectiva más radicales o menos radicales. Y, por supuesto, la cultura del sacrificio heroico fue muy propia de la clase obrera boliviana, el minero que muere por su patria, el minero que se sacrifica y entrega su vida en el socavón para dar alimento al boliviano y que construye toda una narrativa heroica de la clase, una narrativa de sacrificio, de resistencia y que, por supuesto, permite cohesionar, amalgamar estos elementos dispersos y dar lugar a un tipo de acción colectiva de condición obrera en Bolivia.

Estoy haciendo una relectura del movimiento obrero boliviano, por así decirlo, me estoy peleando con el señor Lora que cree que la clase es cuántos textos has escrito y cuántas veces has dicho ‘comunismo’ para decir que eres comunista, me estoy peleando con esa mirada más conocida del movimiento obrero, es una suma de otras cosas incluida, por supuesto, la militancia, pero no es que sea exclusiva la militancia. Esta es una de las características del movimiento obrero, que en verdad va desde el año 1930 cuando se modifica el sistema productivo de la extracción del estaño, se incorpora la perforadora y el sistema de cuadrillas, dura hasta los años 70 y 80, y se le pone el nombre de obrero de oficio y esta es la forma sindicato, forma de acción colectiva, la forma de sindicato obrero.

La segunda forma de acción colectiva es la que le denominamos la forma comunidad; forma sindicato – forma comunidad. ¿Cuál es la cualidad de la forma comunidad? En primer lugar, la comunidad como microestado, cuando uno revisa la historia de la llegada de los españoles, cuando se estudian las comunidades agrarias, con lo primero que se encuentra es con el ayllu, es decir, con la comunidad como una estructura de parentesco ampliado, localizada territorialmente, que funciona como un microestado, distribución interna de tierras, gestión del agua, gestión de los cargos.

Evidentemente, hay un Estado inca, luego el Estado español que aparece como el propietario formal de la tierra y que dispone de un pedazo de tierra para que sea trabajada por las comunidades en favor de ellos, pero el sujeto de prestación no es una persona, es una comunidad, se les obliga: “usted tiene que ir a trabajar a las minas de Potosí”, es a la comunidad, no es a las señoras, la comunidad distribuye internamente qué porcentaje de sus jóvenes irá a la mina y qué porcentaje irá a trabajar la tierra.

Los españoles, heredando del incario y seguramente de antes, se vinculan frente al productor agrario en términos de comunidad porque tiene una lógica de microestado, de autoridad local y de sistema local de gestión de recursos y de gestión de la política local, no general. Esto, independientemente de la Colonia, de la Reforma Agraria y de la distribución de las tierras que se da en 1952, ha de mantenerse hasta el día de hoy.

¿Qué es el título de Reforma Agraria de tierra? Si no la produces y no cumples los cargos de autoridad dentro de la comunidad y si no cumples con los trabajos colectivos de la comunidad, aunque tengas el título del Estado, ese título no vale. Es un elemento de reconocimiento formal estatal, pero no es un reconocimiento de validación local real, la comunidad es la que funciona como núcleo de autoridad, de tenencia, de distribución y de gestión de la fuerza de trabajo.

La forma comunidad tiene a la comunidad local como su núcleo no al individuo, la comunidad como forma de reconocimiento ante el Estado, para que pueda tramitar una escuela, un camino o una sede social, como comunidad, no como persona de apellido García, sino como miembro de la comunidad y un ayllu de una región. ¿Cómo se articulan las comunidades?, desde arriba, es el Estado el que articula y esto es lo que va a dar lugar al clásico clientelismo estudiado en los años 50 y 60, donde es el Estado, revolucionario del MNR, el que construye relaciones de fidelidad, de adhesión política y de articulación con lo campesino desde arriba, donde un hacendado puede convertirse en líder de la confederación campesina, como lo fue Ñuflo Chávez, que nada tenía que ver con las comunidades andinas, pero que fue su dirigente porque se construía la articulación de arriba hacia abajo.

Entre los años 1980 y 2000, se da una modificación del comportamiento colectivo, pasamos del obrero masa, el obrero de oficio, al obrero nómada y pasamos a una ciudadanización individuada. ¿Qué es el obrero nómada? Es el que está sin sindicato, ya no vive en una zona, un obrero vive allá, el otro vive por acá, el otro más allá, ya no hay ciudadelas obreras, ya no hay barrios obreros, se mixturan los barrios, y allá, donde estaban Siglo XX, Catavi, Huanuni, Colquiri se los bota de las minas para desconcentrar y desorganizar la producción laboral. La transmisión de los saberes ya no es de obrero a obrero, ahora es la empresa que lo mete a un cuarto, le enseña y le deja sacar la máquina: ¿quién te ayudó para saber?, la empresa, ya no es el obrero de oficio.

Hay una nueva generación y, gradualmente, una presencia mayor de mujeres, hay una feminización de la clase obrera que no quieren reconocer los obreros, pero es una calidad objetiva y eso modifica también los comportamientos, modifica los horarios, modifica los discursos, los lenguajes. No puedes hacer una reunión a las ocho de la noche, quién va a quedarse con el hijo, como todavía tenemos una estructura muy patriarcal y machista, el padre no va a querer quedarse con el hijo, la mujer tiene que irse, entonces ya no va al sindicato o ya no va a la asamblea; y si hay cada vez más mujeres, se modifican los horarios, en vez de hacer la asamblea a mediodía o en la noche, hay que hacerlas en la mañana y los lenguajes son distintos, hay una modificación de la composición de la clase obrera boliviana actual y, por supuesto, una narrativa fragmentada.

Soy estudiante de universidad y soy obrero, soy obrero y soy taxista; si me va bien en el taxi, me salgo de la fábrica y me voy como taxista; si tengo una oportunidad de irme a traer contrabando, dejo la fábrica y me vuelvo contrabandista o regreso otra vez a la fábrica temporalmente. Ya no hay la narrativa a largo plazo de ascenso, sino la de la oportunidad: “si me pagan mejor, me voy ahí”, se derrumba la narrativa homogénea de la clase obrera.

Y, por supuesto, el neoliberalismo introduce una nueva relación entre Estado y sociedad. Antes el Estado era el que negociaba con el sindicato, ahora ya no es el sindicato, se parte al sindicato, se lo desconoce como el lugar de la cohesión de intereses colectivos; ahora el Estado se relaciona contigo a través de los partidos, ¿quieres algo?, ve a tu partido, que tu partido gane y recién venga a pedir algo.

En el caso de Bolivia, hay mucha gente pobre, ¿quién se va a vincular con los pobres?, ya no es el Estado sino las ONG. Las ONG se ocupan de los pobres, los partidos políticos de los ciudadanos y de las reivindicaciones, no hay clases sociales, no hay sociedad, solo hay emprendedores, todos son emprendedores, ya no se habla de clase obrera, ya no se habla de clase campesina sino de emprendedores. Es un nuevo discurso, es un nuevo lenguaje que viene con los nuevos tiempos en los que el Estado ya no reconoce al sindicato como interlocutor y donde estos pierden mucha fuerza.

Hay cuatro nuevas formas de acción colectiva, las he colocado de esta manera: forma multitud, forma comunidad, forma vecinal y nuevas clases medias, conformadas en los últimos 18 a 19 años.

La forma multitud no es la de Toni Negri: la multitud de esa nube que está encima del mundo y que no se sabe quién es, la forma multitud la podemos llamar también la forma plebeya, es una forma de articulación contingente en torno a temáticas, no a centros laborales, de distintas colectividades territoriales, una composición policlasista y con liderazgos flexibles, el ejemplo es la guerra del Agua o la sublevación de 2003 en la ciudad de La Paz, cuando se fue el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Es una articulación de personas en torno a un tema: nacionalizar el gas, recuperar el agua; se agrupan ahí estudiantes de la universidad, campesinos, vendedores del mercado, concurren en pequeños grupos, pero ninguno a la cabeza, ninguno con el mandato de ser la vanguardia, y si por ahora el sector de profesionales es el que trabajó de mejor manera el discurso y explica de mejor manera el tema, pues adelante, tú dirige; pero si el día de mañana hay que hacer un bloqueo de caminos y los que son más hábiles son los productores campesinos, pues les toca ahora a ellos.

Es un liderazgo flexible y cambiante, la composición es policlasista, es plebeya, no es la clase obrera ni la clase campesina, es la mixtura de personas pertenecientes a distintos oficios que se agrupan en torno a temáticas y se desagregan una vez que la temática ha sido conquistada, a eso le llamo la “forma multitud”. Y creo que esta es una forma creciente de agregación en las sociedades modernas, no es un regreso al siglo XIX, sino, más bien, es una especie de adelanto al siglo XXI: cuando veo a los chalecos amarillos en Francia, fácilmente los identifico con la forma multitud o la forma plebeya de la asociatividad que incluye a las clases medias. En Cochabamba, cuando hubo la guerra del Agua, había jóvenes de las universidades privadas que repartían a los campesinos barbijos con vinagre para aguantar los gases, se mixtureaban, gente de clase media, de clase media alta, profesionales, campesinos, obreros, comerciantes se mixtureaban y se asociaban mucho, luego poquito, luego otra vez mucho, de una manera muy fluida, esa es una característica de la sociedad boliviana, la forma multitud.

La forma comunidad es la antigua forma agraria de la comunidad y familia agraria con dos diferencias frente a la del año 50: conversión del capital asociativo en capital electoral –estoy usando una categoría del profesor francés Pierre Félix Bourdieu– que es, pero a mi modo, la asociatividad de un trabajo, un esfuerzo, una forma de disciplinamiento interno, pues en el momento en que los campesinos convierten su disciplina interna en voto orgánico, se vuelven gobierno, porque un 40 %, de la noche a la mañana vota por un candidato, no lo habían hecho nunca, es esto lo novedoso. En un momento –habrá que estudiar por qué– las estructuras campesinas, los gremios campesinos diversos, que todavía siguen siendo una parte importante de la población, deciden, de manera asociativa, corporativa, convertir su voto o su número, su agregación territorial, en voto por un partido político, esto es lo nuevo, la segunda cosa nueva es que presentan un proyecto universal. Es un momento en que los campesinos no se movilizan por mejores precios de los productos, se movilizan por recuperar el gas o se movilizan para que haya un indio, un indígena como presidente, entonces, este es un momento de proyección estatal, es un momento de universalidad y, por lo tanto, de autorganización por sí mismos, esto es lo novedoso.

La forma vecinal es el estudio de las estructuras de ciudadanos, de personas de ciudad que se articulan territorialmente en torno a los servicios básicos localmente, pero con una gran capacidad de movilización, eso es lo que pasó en la ciudad de El Alto, el año 2003, los vecinos se vuelven el sujeto, antes siempre dispersos o por atrás, sin identidad de obreros, el año 2003 y hasta el día de hoy, como sujeto visible, los vecinos son un sujeto político, hoy, un sujeto colectivo, un movimiento social. Cuando uno hace un mapa de la sociedad boliviana, si quiere saber qué fuerzas son decisorias o no de la estabilidad de un régimen político, tiene que incorporar obligatoriamente la forma vecinal de unas dos o tres ciudades.

La suma de la multitud, la comunidad más lo vecinal tiene capacidad de control territorial, capacidad insurreccional y capacidad de proyección de lo político estatal y eso es lo que ha sucedido la última década. ¿Qué está pasando en Bolivia? Me atrevo a decir, y lo vemos en los debates políticos, que se ha conformado un trípode discursivo que se presenta como una especie de horizonte de época, cualquier debate político que se vaya a dar en un periodo de elección, va a girar en torno a estos tres temas, es decir, en este momento no hay nada más allá, la sociedad no ha creado la inteligencia, no ha hecho emerger otros temas de debate, todo va a girar en plurinacionalidad, ¿qué es plurinacionalidad?, mayor o menor participación de indígenas en el poder, mayores o menores derechos de indígenas en el poder, a eso le llamo “la plurinacionalidad”, es un sentido común, hoy, nación estatal, naciones culturales, indianización del Estado y conversión de la indianitud en nuevo mestizaje. Todo mestizaje es una forma de dominio cultural identitario que se hace pasar como extinción de las diferencias identitarias, pero tiene una carga, pues el nuevo mestizaje tiene la carga de la indianitud, es un tema que se puede debatir, es un eje de discusión.

El segundo eje es la desconcentración del poder, llamada autonomía, otros están proponiendo federalismo, cómo se desconcentra territorialmente el poder, pero de las viejas fracturas que arrastraron desde el siglo XIX, de esta pelea siempre entre el centro y las regiones y que ha llevado a muchos levantamientos en la historia boliviana.

Y el tercer eje es la economía plural, es decir, un papel dirigente del Estado en la economía. El debate político, hasta hoy, y les garantizo hasta octubre, va a radicar en que unos son más plurinacionales que otros, unos son más plurales o más privados, pero con el Estado ahí o más Estado con el privado ahí y más descentralización o menos descentralización; este es el trípode del debate político y del horizonte político de la sociedad boliviana. Aún no se ha creado otro horizonte, seguramente se lo tiene que hacer, pero, hoy por hoy, este viene a ser el horizonte de época del debate político boliviano de izquierdas y de derechas; no hay otro lugar dónde escapar.

Rápidamente, algunas características entre el año 1952 y la actual época, similitudes: en ambos actores colectivos, hay ciudadanía sindical, hay corporativismo democrático –utilizando el concepto de Carl Schmitt sobre corporativismo democrático– y en ambos hay un papel de las nacionalizaciones como elemento de la construcción del modelo económico, estas son las similitudes respecto al año 1952.

Las diferencias: el liderazgo indígena actual frente al liderazgo letrado clasemediero de los años 50; Gobierno de los movimientos sociales frente a un Gobierno de partido político único; indianización del Estado, es el elemento clave, la indianitud como un elemento clave no solamente del ornamento de la legalidad, sino de los derechos, de la narrativa y de los héroes del Estado actual. La plurinacionalidad, naciones indígenas, nación estatal y Estado autonómico, estos son elementos que diferencian lo que pasó en el año 1952.

La hipótesis que estamos manejando es: hay una emergencia de clases medias de origen popular, clases medias de origen indígena-cholo en la sociedad boliviana, que está desplazando y disputando recursos y oportunidades a la antigua clase media tradicional y eso está generando un conflicto político, lo interesante es la magnitud de las nuevas clases medias de origen popular, con recursos para gastar, con expectativa de ingreso a las universidades, de vivir en un mejor lugar, de ir a los colegios, a las universidades, a los shoppings donde van las clases medias tradicionales.

Esto está llevando a una actitud defensiva de las clases medias tradicionales y a un regreso al lenguaje racista de exclusión, de distanciamiento y de conservadurismo, todo ascenso social, toda igualación social genera una reacción porque lo que hace es devaluar tus capitales: si somos diez en un cuarto, para leer todos estos libros y luego vienen cien a este cuarto, tengo menos opciones de acceder a tantos libros y, por lo tanto, voy a buscar distanciarme y voy a buscar marcar mis privilegios mediante acciones de superación o acciones defensivas como devaluarte por tu origen social, por tu color de piel, por tu apellido, por tus gustos, por tu estética y voy a buscar atrincherarme en las posiciones más conservadoras, que es un poco lo que ha sucedido en Brasil, me inclino a pensar que algo así ha sucedido en Brasil, todo proceso de igualación genera un proceso de reacción, de rechazo, porque se devalúa lo que tú tenías como clase media, tienes que compartirlo con más. Algo así está pasando en Bolivia, con la diferencia de que la cantidad de gente que está subiendo de lo popular a las clases medias es más grande que las antiguas clases medias

Y la tercera cosa: a ninguna, las clases medias tradicionales y las clases medias emergentes, se les ha cerrado el techo de ascenso, como la economía sigue creciendo, hay oportunidades para seguir yendo hacia arriba y eso debilita posiciones muy conservadoras o muy de derecha, cosa que en el caso de Argentina y de Brasil, al estancarse las posibilidades de ascenso social, pudo influir también en las ascendentes que sintieron miedo de no poder seguir ascendiendo y se atrincheraron en posiciones conservadoras.

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Álvaro García Linera

Nació en Cochabamba-Bolivia. Fue a estudiar la carrera de Matemáticas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). A su regreso a Bolivia se dedicó a la organización y aporte ideológico en el Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK), conciliando la teoría indianista con el marxismo y generando una praxis revolucionaria-comunitaria.

En 1992 fue encarcelado durante cinco años; en 1997 sale de prisión por no haber sentencia en su contra. Dictó cátedra en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y otras universidades.

En el año 2005 fue invitado por el Presidente Evo Morales como Vicepresidente para las elecciones en las que obtuvieron un triunfo histórico. Actualmente es Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

Entre algunas de sus publicaciones destacan: De demonios escondidos y momentos de revolución. Marx y la revolución social en las extremidades del cuerpo capitalista (1991); Forma valor y forma comunidad (1995, 2009); Reproletarización. Nueva clase obrera y desarrollo del capital industrial en Bolivia (1952-1998) (1999); Sociología de los movimientos sociales en Bolivia (2004); La potencia plebeya. Acción colectiva e identidades indígenas, obreras y populares en Bolivia (2008); Las tensiones creativas de la revolución. La quinta fase del Proceso de Cambio (2011); El “oenegismo”, enfermedad infantil del derechismo (2011); Geopolítica de la Amazonía, poder hacendal patrimonial y acumulación capitalista (2012); Identidad Boliviana. Nación, mestizaje y plurinacionalidad (2014); La condición obrera en Bolivia. Siglo XX (2014), Las vías abiertas de América Latina (2017), ¿Qué es una revolución? De la Revolución Rusa de 1917 a la revolución de nuestros tiempos (2017).


Nota: Conferencia brindada por el vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, Estructuras fluidas, mutaciones sociales y sustitución de narrativas en Bolivia 1950-2018, en la Universidad de Oxford, Inglaterra. 4 de febrero de 2019.