El significado imperial de la presencia de Peter Brennan en el país

Bolivia y el giro de la derecha regional

Iván Mérida
Publicado en mayo 2018 en La Migraña 26
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La presente exposición, en sentido cronológico de Peter Brennan, hace un recorrido de sus acciones desde el último cuarto del año 2015 hasta el presente (septiembre de 2017), por lo que se omite el lapso de tiempo que comprende entre junio de 2014 a octubre de 2015, esto debido a que el último cuarto del 2015 en adelante provee una cantidad de datos importantes para analizar y contrastar los hechos que involucraron a Peter Brennan en Nicaragua, con los hechos que también se suscitarían en Bolivia.

No se desmerece la información del periodo excluido sino, al contrario, se aclara que ese periodo de tiempo solo arroja actividades protocolares, y de promoción económica, así como pequeñas notas de prensa relacionadas a eventos culturales, justamente el único tipo de actividades que todo diplomático debiera realizar, en lugar de interferir políticamente en el Estado receptor.

Brennan, para su infortunio, no actuó únicamente en la promoción cultural y comercial de su país, sino que también tuvo episodios y expresiones que en cierta manera fueron denunciados, pero que ahora, y posteriormente a la lectura de su paso por Nicaragua y Costa Rica, dejan de ser coincidencias. Es así y de esta forma, que iniciamos el último episodio del recorrido político de Peter Meier Brennan como diplomático, estratega político y agente desestabilizador.

Brennan en Bolivia

Peter M. Brennan fue presentado como nuevo encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos, el 28 de junio de 2014, su nombramiento y cargo no decían nada a la opinión pública, así como tampoco suscitaron atención por parte de la comunidad académica y gubernamental. Esto en razón de que él, como sus predecesores, parecía destinado a ocupar el cargo ―de encargado de negocios― por un lapso breve, ya que todos los anteriores parecieron hacer una pasantía de corta duración en Bolivia.

Previamente a Peter Brennan, su cargo fue desempeñado por Jefferson Brown (abril-junio, 2014), Aruna Amirthanayagam (marzo-abril, 2014), Larry Memmott (2012-2014)1, y previamente John S. Creamer (2009-2013)2 , siendo este último él que fue al frente de la misión, una vez expulsado Philip Goldberg en 2008.
Pero Brennan, no solo estaba destinado a hacer la diferencia, sino que él era el hombre apropiado para Bolivia, de hecho, sus antecedentes ―todos― demostraban sus capacidades en entornos de conflictos, y la promoción de la imagen norteamericana en una situación diplomática adversa, además de ser un estratega político muy preparado, como demostró su actuación en Nicaragua, sin olvidar su actitud calculadora, incluso con sus aliados, como se demostró en su rol en Costa Rica.

Brennan fue y es el hombre indicado para Bolivia, él, no requería quedarse indefinidamente, solo requería obtener la lectura correcta de su situación política y proceder, aplicando toda la experiencia que acumuló previamente: aprendiendo de la desestabilización nicaragüense contra Ortega de la mano de Trivelli, ejecutando presión sobre un aliado, Costa Rica; aprendiendo a leer políticamente a países antiimperialistas, Cuba; y promocionando la imagen norteamericana, Pakistán. Brennan era el hombre adecuado que podía trabajar el terreno para que llegara cómodamente un nuevo embajador, un hombre inteligente, capaz de usar la maquinaria de la embajada de manera efectiva, en el caso boliviano, consiguiendo su victoria con el NO del 21-F.

Y ciertamente, se debe reconocer la capacidad de acción que presenta Brennan en la actualidad en Bolivia, que no solo se presenta como un diplomático timorato, de bajo perfil público, sino que a la vez promociona agresivamente la marca estadounidense, las franquicias norteamericanas, las becas, y oportunidades que Estados Unidos ofrece a toda la clase media arribista, la cual se incrementó en los últimos cinco años del gobierno de Evo Morales.

Y en efecto, es a la clase media baja y media, a la que se dirige Brennan, llevando artistas exclusivos norteamericanos, o llevando ferias de promoción de la cultura u oportunidades de estudio estadounidenses. Por ello es que Brennan sabe muy bien que debe trabajar a la gran masa que más adelante podrá definir la situación del país, y a pesar de que no existe USAID, como el reconoce en su entrevista más reciente a ANF3, existen proyectos específicos.

Y justamente es este Brennan, al que nos referimos cuando hablamos del presente, el Peter M. Brennan que ha pasado por varios escenarios políticos, de los cuales, así como todos sus compañeros norteamericanos que salen en misión, aprenden. Porque, no se trata de sujetos exclusivos, en sí, la maquinaria estadounidense forma y reforma constantemente a todos sus dependientes para ser, cada uno, una máquina de guerra política. Alguien que está preparado para convencer, seducir, y engañar al adversario, para lograr un fin determinado. En todo caso, la prolongación de la hegemonía política estadounidense sobre Latinoamérica.

No existe dudas al respecto, como más adelante develaremos, Lilian Ayalde, junto a Fitzpatrick en su misión en Paraguay, demuestran que todos los diplomáticos norteamericanos están interconectados, vinculados, todos forman parte de un todo, y ninguno ―a menos que sea incapaz― es ajeno a la voluntad de la hegemonía imperial, estadounidense.

Retornando a Brennan, según un reporte de prensa del 8 de diciembre de 2014, realizó la siguiente declaración: “Cuando me nombraron para este puesto, nuestra subsecretaría de Estado para América Latina, y los jefes en Washington me dijeron que luego de seis años de la expulsión del embajador (Philip) Goldberg, lo más conveniente e inteligente era aceptar el ‘statu quo’”4.
Brennan evidentemente mentía, como mintió en Nicaragua, el aún no tenía el marco político completo para poder interactuar directamente, lo que es comprensible, dada la conciencia popular y social que se desarrolló después de los golpes violentos de la oposición política, en la década pasada, era evidente ante tantos hechos, que los norteamericanos y en especial, Philip Goldberg, tenían mucha responsabilidad sobre los acontecimientos organizativos5 de la oposición anti-Morales.

Razón por la que Brennan desde su llegada en 2014, hasta fines de 2015, desarrolló un análisis de todo el escenario político, así como en Nicaragua, ya sabía de las profundas brechas al interior de la oposición, así como de las oportunidades que existían para poder trabajar un ideario común. Fue necesario que Brennan realizara ―por el momento―, solo campañas públicas irrelevantes, como la dotación de balones de futbol a muchachos del norte paceño6, o capacitaciones7 y promociones8. Y en tanto que se trabajaba un análisis de los actores políticos, y la situación política del país; los opositores se anoticiaron el 5 de noviembre9 que se realizaría un referéndum sobre la posible repostulación de Morales en los comicios de 2019.

No solo era la oportunidad para que Brennan entre en acción, sino que era la mejor oportunidad para poner en funcionamiento todo lo que construyó en los meses previos, vincular sus contactos políticos, realizar reuniones con líderes de la oposición, tratar y aconsejar sobre cómo se debía proceder para afrontar el referéndum como un bloque sólido. Era, sin duda alguna, la mejor oportunidad para consolidar todo lo que había aprendido en Nicaragua de la mano de Trivelli.
Brennan, para el 9 de diciembre de 2015, públicamente estaba promoviendo la visita de un emisario que pudiera coordinar una reunión de alto nivel10, posiblemente una reunión entre Evo Morales y Barack Obama, la intención: “estrechar los lazos oficiales entre los (dos) estados”11, según Brennan.

No obstante, es más tarde que la prensa escribe sobre Brennan, así, el 26 de enero de 2016, se informa que el oficialismo acusó a Estados Unidos de estar financiando la campaña por el NO12. En el artículo del diario centro-conservador Página Siete se lee: “El encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, Peter Brennan, aseguró ayer que su país no tiene ni tendrá ningún rol en el referendo constitucional del 21 de febrero.”13, es más Brennan afirma en el mismo artículo: “Hemos dicho que no tenemos nada que ver con este referendo, no tenemos ningún rol en el referendo y no lo vamos a tener”14.

En el mismo artículo de prensa, el grupo ciudadano “Otra Izquierda es Posible” manifestó: “No hay ningún tipo de financiamiento, la campaña por el No es austera y ciudadana, la gente da todo lo que puede, afiches, fotocopias, aportes de ciudadanos”15.

Muy probablemente el grupo ciudadano, “Otra Izquierda es Posible”, actuó solo, como residuo de los grupos ciudadanos que florecieron inicialmente a mediados del 200816, sin embargo, lo que se evidenciaría más tarde sobre la participación directa de Brennan en asuntos internos de Bolivia, fue la reunión con uno de los opositores más radicales de la derecha, Carlos Valverde17, esto el 11 de diciembre de 2015.
Aquella acción, provocó la acusación directa del presidente boliviano hacia Brennan, se tenía información solida de la reunión entre Brennan, funcionarios de la embajada norteamericana, Carlos Valverde, Manuel Suarez18 ―exdiputado del MNR, 1997―, y un periodista del periódico cochabambino Opinión en diciembre de 2015.

El dato anterior se dio a conocer con días previos a la fecha del referéndum nacional, y ya, a casi una semana y media se había expuesto el bullado “Caso Zapata”, del cual se desgranaron sus pormenores en una escala diaria, calculada y programada, para ejecutar un ataque a la imagen personal de Morales, algo jamás experimentado por los medios de comunicación bolivianos. Se trataba de un escándalo ―enfocado en una persona, maximizado y exagerado―, que tenía como fin, destruir el símbolo del indio en el poder.

Así como en Nicaragua, Brennan aprendió del conflicto de los Miskitos y de la hijastra de Ortega19, por lo que en Bolivia, el caso Zapata, no solo debía ser maximizado, sino difundido de manera tal, que pueda causar el mayor daño posible.

En efecto, el caso Zapata, causo un daño de tal envergadura que el 21 de Febrero fue una victoria contundente para la oposición boliviana. Inexperiencia, sobre-confianza, guerra mediática; muchos fueron los adjetivos para intentar comprender la situación que dio un revés ―esencialmente previsible― al presidente Morales el 21 de Febrero de 2016. Y se argumenta que era previsible, porque ya para 2015, todo el perfil de Peter Brennan en Managua, Nicaragua, estaba liberado por el portal de WikiLeaks desde el 28 de noviembre de 2010.

De la misma manera que Dilma Vana da Silva Rousseff en Brasil no reconoció el potencial destructivo de Michel Temer20. En Bolivia, tampoco se vio el potencial que tenía Peter Brennan, el cual21, recién ahora puede ser comprendido a la luz de la presente investigación.
Más tarde, el 14 de febrero, la prensa afirmó: “Vice: Valverde admitió reunión con EEUU”22, en efecto, la reunión fue confirmada por el mismo Carlos Valverde, quien aseveró que la reunión con Brennan se llevó a cabo en torno al contenido de su libro “Coca, Territorio, Poder y Cocaína”23.

Para el 16 de febrero de 2016, el gobierno de Morales evaluó, la posibilidad de una expulsión de Peter Brennan24, se denotó en aquel momento rasgos de injerencia por parte de la embajada norteamericana, no obstante, la amenaza quedó solo en la posibilidad de una evaluación: “Vamos a evaluar, pues en nuestra gestión no vamos a permitir ninguna conspiración que venga de afuera (…), estamos documentándonos para hacer una evaluación oportunamente”25 afirmó en su momento Evo Morales.

Dado que los datos apuntaban a la embajada norteamericana, Brennan actuaba esencialmente con un perfil bajo, para procurar afirmar un perfil lejano al perfil que había dejado Philip Goldberg en el pasado. Ya el presidente Evo Morales había advertido un día antes, “no vamos a perdonar la conspiración”26, en efecto tenía razón, no se debía perdonar ninguna conspiración, la que en efecto, provenía de Peter M. Brennan, quien sí, se había reunido con un ex-miembro de la inteligencia neoliberal, Carlos Valverde.

En aquel momento, la prensa, estaba muy atenta a una posible expulsión del encargado de negocios, Peter Brennan, no existían los datos fácticos, pero si algunas declaraciones que podían dar a lugar a una expulsión de la cabeza de la embajada norteamericana en La Paz.

Si bien el proceso investigación no dio luces sobre una participación flagrante entre Brennan y los preparativos opositores del 21-F, no se podía descartar o cerrar la investigación sobre Brennan27. De hecho, aquel año, en la interpelación al ex-ministro de la Presidencia (19 de mayo de 2016), Juan Ramón Quintana acusó a Peter Brennan de “conspiración, injerencia extranjera e intervención política”28, en la oportunidad se expuso algunos fragmentos de los cables diplomáticos, lo que se constituiría como la primera afirmación fundamentada sobre Brennan, pero era solo la punta del iceberg.

Y en tanto que se hacían las evaluaciones sobre la situación de Brennan, la embajada lanzo el siguiente comunicado a la prensa:

El jefe de una misión diplomática en el país, nuestro encargado de negocios Peter Brennan, se reúne con personas de todos los sectores de la sociedad, incluyendo ministros, legisladores, figuras deportivas, artistas, periodistas y muchos otros. Estas son las funciones normales de un diplomático establecidas en las convenciones diplomáticas de Viena, y no implica de ninguna forma una conspiración, injerencia o actividades en contra del Gobierno29.

Sin embargo, como se demostró en el capítulo sobre Nicaragua, las reuniones que tuvo Brennan en el pasado, así como las que tuvieron sus predecesores en La Paz ―Goldberg, Urs–, constataron claramente que las mismas son usadas para propósitos de injerencia política directa. Y si bien Brennan podría argüir que como diplomático, es inevitable que conozca a muchas figuras sociales mediáticas por su cargo diplomático, lo que es innegable es que en Nicaragua todo el rango de personalidades, confluían en la intención de articular una oposición fuerte contra el proyecto popular de Ortega.

El presidente Morales había afirmado: “Tenemos documentos, nos falta tiempo para explicar, es una conspiración externa, es una conspiración. Esto (el referéndum) se va a pasar, va a terminar y, después de eso se va a saber de dónde, cómo quieren ensuciar (al Presidente)”30. Los documentos, si existieron, no relacionaron a Brennan, ni trataron detalladamente algún rol fundamental de la embajada norteamericana, sin embargo es, a la exposición de los cables de Managua, que se comprende la estrategia que se abordó, aplicó, y sigue aplicándose en Bolivia.
El mismo 16 de febrero cuando se barajaba la posibilidad de expulsar a Brennan, el entonces ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, afirmó al respecto de las declaraciones presidenciales: “El Presidente ha sido categórico, se remite a las pruebas. Nosotros no andamos con especulaciones, evidencia de que hay injerencia norteamericana, y el señor Brennan se va31.” No solo eso, además afirmó: “Esta no es su colonia para venir de vacaciones y todavía a desestabilizar al gobierno”32 Las afirmaciones previas, no solo eran apropiadas, sino que siguen siendo vigentes, por cuanto Brennan debe en efecto ser expulsado.

Dos días después de la tensión pública entre Brennan y el gobierno boliviano, la prensa informó que Brennan sería convocado con posterioridad al referéndum, no obstante, el presidente Morales afirmó que no había pensado en expulsar a Brennan, pero si recordó cómo se instaló un atril con el escudo de Estados Unidos, en un acto de la alcaldesa opositora Soledad Chapetón en El Alto33.

El impasse y las sospechas de injerencia previo al referéndum del 21 de febrero, quedarían en cierta manera en el olvido, por lo que no saldrían nuevos reportes de prensa sobre un mayor tensionamiento, sino que dos meses más tarde recién la prensa nuevamente escribe sobre la misión diplomática estadounidense, pero esta vez para informar que Estados Unidos estaba reforzando su embajada para alentar su nexo comercial con Bolivia, Brennan afirmó al respecto:

“Recién nos pusimos en contacto con el Departamento de Comercio de Estados Unidos, aunque no tenemos una oficina del departamento, pero ahora ya somos una embajada socia de esa oficina.”34

Posteriormente, el 17 de abril se informó que para Brennan primero debía existir “un acuerdo marco” para que se restituyan los embajadores entre ambos países35. Brennan ya no se sentía amenazado, por lo que podía exigir respeto y mínimamente dar a entender que no se había actuado respetuosamente hacia la misión dirigida por él, lo que nos lleva a recordar donde y en qué situación, Brennan se sentía cómodo para ejercer su labor, en efecto, Costa Rica.

Lugar donde podía influenciar directamente en las decisiones presidenciales, así como presionar o pedir sanciones duras por una falla.

Y es que, Peter Brennan entiende por relación respetuosa, una relación asimétrica, donde la ventaja sea para su lado, y donde pueda ejercer influencia decisoria sobre política interna, una relación de dominación, de amo a vasallo, o de potencia a periferia dependiente.

Brennan un día antes, incluso llegó a lamentar la poca información que recibía su misión sobre informes de narcóticos36, esta excusa se convertiría en su razón permanente del porque Bolivia quedaba, constantemente descertificada por el gobierno norteamericano, en temas de lucha contra el narcotráfico. Ya Brennan se sentía en la capacidad de poder retomar su papel más público, por ello nuevamente se promocionaba la imagen estadounidense en Bolivia, como hizo Trivelli en Nicaragua37, para dar a entender a los bolivianos el fuerte significado, que pretende tener Estados Unidos en nuestra sociedad.

Como reflejan las publicaciones de la embajada estadounidense en Bolivia, las actividades han sido muy prolíficas en la estadía de Brennan, baste mencionarse las visitas en 2016 de: Randy Berry para hablar con los grupos inmersos en la reivindicación por los derechos del movimiento LGBTI; Samuel Woods, de la tribu Navajo, para interactuar con la comunidad de Puchucollo; o Brian Michael Bendis, para la feria del libro38.
No se critican las actividades de promoción cultural de Brennan en Bolivia, sino, se critica la evidente razón por la cual las efectúa, como medio para llegar a la emergente clase media, en su intención de crear nichos favorables para la derecha boliviana. Y esto es más evidente cuando la promoción del idioma inglés se realiza desde la alcaldía opositora de Soledad Chapetón en El Alto39.

Para el 1ro de julio de 2016, en el diario Página Siete Brennan afirmó:

“Donde las personas no se sienten libres de hablar, de lo que piensan y de publicar lo que quieren, sin temor a represalias del gobierno, la democracia no está completa. Esto se aplica también a las nuevas formas de comunicación y a las redes sociales.”

La declaración de Brennan recuerda algo del artículo que escribió en 2005 en Nicaragua41 sobre la libertad de prensa y contra el populismo, solo que ahora, Brennan no podía ser tan explícito, debía ser más sutil, como es característico del lenguaje diplomático público, que encubre las palabras con una intención hipócrita, e interpretable.

Como en Nicaragua, la cabeza de la embajada debía procurar dar luz sobre lo que molestaba a la oposición, en este caso el pretendido discurso de la censura mediática. En la misma entrevista, expuesta por La Patria, también afirmó que 30 empresarios bolivianos asistirían a ferias comerciales de Estados Unidos, desafortunadamente, como constatamos en Nicaragua, la relación de Brennan con el sector empresarial, ha sido para convencerlos en financiar a la oposición.

Más tarde, para el 28 de julio, el diario La Razón, informó con el siguiente titular lo siguiente: “Romero: Encargado de Negocios de EEUU reconoció e intentó justificar reuniones con la oposición”42, lo que se convertía y es una confesión del mismo Brennan sobre su relación estrecha con la oposición conservadora, ya que en la reunión con el ministro de gobierno, Carlos Romero, Brennan aceptó e intentó justificar las reuniones con los políticos de oposición, nuevamente apelando a su perfil de diplomático.

La respuesta del presidente Morales no se dejó esperar, afirmó en su cuenta de Twitter: “Pese a expulsión del embajador el 2008, gobierno de [Estados Unidos] no cesa en su afán de conspirar contra nuestra Revolución Democrática y Cultural”.43

La confesión y la condena a las declaraciones de Brennan, no llegaron más allá, en cierta forma, había un clima de expectativa por lo que estaba sucediendo en la carrera presidencial de Estados Unidos, por lo que, el interés estaba en la posible continuidad de las políticas tibias de Obama sobre Latinoamérica –Cuba–, con Hillary Clinton; un giro a la izquierda, con Bernard Sanders; o un retroceso a la ultraderecha, con Donald Trump.

Por lo que, el retomar el análisis del rol de Brennan, quedo opacado por las sorpresas que estaba dando el ascenso de Trump desde las primarias hasta el día de la votación, 8 de noviembre de 2016.

Para el 25 de octubre de 2016, Brennan manifestó que deseaba mejorar las relaciones bilaterales: “De nuestra parte, tenemos la predisposición de buscar maneras para mejorar la relación, espero que podamos (…) con la nueva administración en Estados Unidos buscar maneras para mejorar la relación”44, lo cual se contradecía inmediatamente, al salir el 30 de octubre la información de que Brennan había firmado una carta que respaldaba la versión del empresario opositor Samuel Doria Medina, sobre una acusación penal contra él, en el caso “Focas”45.
Brennan con su firma de apoyo a Doria Medina, constataba una vez más que seguía actuando como lo hizo en Nicaragua46, en acción coordinada de injerencia política con los empresarios opositores.

Para fortuna de Brennan, el impulso crítico de su accionar se había minimizado, y para el 2 de diciembre, el diario La Razón, sacó el siguiente titular: “Bolivia espera señal diplomática de EEUU para reponer embajadores”47. Una reposición de embajadores es, en efecto, lo que convenía y conviene más a Estados Unidos para que el trabajo sea de mayor contundencia, ahora bien, se debe hacer una pequeña apreciación, el trabajo de Brennan junto a Trivelli no fue efectivo, fundamentalmente, por el apogeo de la izquierda latinoamericana y la fuerza de la Venezuela de Hugo Chávez por la Patria Grande, lo que dista mucho del presente donde muchos procesos progresistas en la región han sido frenados completamente, y donde una enorme cantidad de figuras políticas de la izquierda de 2006 han dejado el liderazgo, o han fallecido ―Hugo Chávez (2013), Fidel Castro (2016)―.

Para el 22 de enero, Página Siete ofreció el siguiente fragmento de una entrevista a Brennan: “Hemos hablado con la cancillería sobre varios pasos que hay que tomar, que es importante que nos sentemos para trabajar en el acuerdo marco que se firmó hace varios años y en las mesas de trabajo que hemos establecido.”48 Brennan, como se constatará más adelante –con la visita del subsecretario adjunto para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Michael Fitzpatrick–, asumió la misión de avanzar en las relaciones Bolivia-Estados Unidos, fortalecer la imagen estadounidense en el ámbito comercial, acelerar el proceso de la reposición internamente, y mostrarse muy cauto al exterior.

Por ello, el 3 de febrero, Brennan afirmó que la reposición de embajadores, era un proceso que requiere tiempo49, evidentemente, se requiere tiempo para preparar el escenario político apropiado, que pueda recibir a un embajador lo suficientemente capaz, como para poder desplegar un apoyo decidido a la estrategia opositora para la contienda electoral de 2019. Y Brennan ya había dado un paso fundamental, al haber sido artífice de la derrota del 21-F.

En la misma entrevista Brennan también dijo que debía existir una buena voluntad de ambos gobiernos para mejorar las relaciones como sucediera entre Cuba y Estados Unidos50, lo que no dice Brennan y que él conoce perfectamente, por haber trabajado en la oficina encargada de Cuba en el Departamento de Estado –explicado en el repaso biográfico del primer capítulo–, es que, la tardía apertura de relaciones era parte de un conjunto histórico de intentos por retomar relaciones bilaterales más estrechas, y porque la misma apertura hacía buena propaganda para obtener el voto latino para los demócratas. El 14 de febrero de 2017, se realizó la presentación del libro biográfico del político opositor, Samuel Doria Medina, la misma no habría sido de relevancia alguna, de no haber estado presente Peter Brennan51, confirmando nuevamente la buena relación con el empresario.

En adelante las acciones de Brennan, y más que todo su promoción cultural resultan irrelevantes para el estudio presente, el hecho de que haya posibilitado la visita de músicos norteamericanos de renombre, como: Jimmy “Duck” Holmes (2016), o Shrimp City Slim (2017); así como los continuos esfuerzos por desarrollar acercamientos al sector empresarial joven “AmCham Jr.”52 (2017) y las demás actividades que promocionan sus redes sociales, y la página oficial de la embajada, no aportan sustancialmente al estudio, ya que son eventos oficiales, propios de una embajada. Lo que es importante son los fines a los que conducen, y como se interconectan estos fines con los intereses norteamericanos sobre Bolivia.

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Iván Mérida

Abogado internacionalista por la Universidad Mayor de San Andrés, y máster en Relaciones Internacionales por la Academia Diplomática de la Cancillería de Bolivia. Ha sido anteriormente coautor de la investigación colectiva “BoliviaLeaks: la injerencia política de Estados Unidos contra el proceso de cambio. 2006-2010” (2016), posteriormente escribió “Brennan desenmascarado: El golpismo diplomático imperial contra Nicaragua y Bolivia.” (2017).

Actualmente es miembro de la Comunidad e Investigadores Anti Imperiales de Bolivia, para la cual escribe regularmente artículos de análisis enfocados en la política exterior de Estados Unidos.