¡A luchar por un mundo más justo!

Capitalismo con piel de globalización

Alan W. Borda Rivera
Publicado en en La Migraña 26
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El título hace referencia a una fábula muy conocida de aquel fabulista famoso de origen griego, Esopo, El lobo con piel de cordero, pues será justamente esta analogía nuestro punto de partida para la presente reflexión.

Para muchos autores ponerse de acuerdo en una definición para lo que es la globalización es demasiado conflictivo por lo que no se tendrá una definición exacta, Robinson1 cuando se refiere a la globalización señala: “En los años 90 del siglo XX, el término entró en el discurso público y generó ardiente controversia en la academia” y páginas más adelante Robinson sentencia: “…muchos, que hemos adoptado esta posición, creemos que la globalización representa una nueva etapa en la evolución del sistema capitalista mundial que surgió hace unos cinco siglos.”

Según mi entender, no podemos calificar a la globalización como una etapa más del capitalismo, la globalización debe ser comparada como una plataforma, como un medio de transporte, pues es justamente ella la que esparce en todo el mundo modelos políticos, culturales y económicos, y su mayor cualidad es borrar fronteras, disminuir distancias y acercar a las personas, todo eso gracias al desarrollo de la tecnología.

Las características propias de la globalización la convierten en el instrumento ideal de propagación de información, y es precisamente en este punto donde surge la controversia, la globalización puede considerársela ¿buena o mala?, y esto dependerá de con que viene cargada, la globalización al ser un medio eficaz de intercambio de información se convierte en un instrumento de mucho beneficio para la humanidad, pues el desarrollo del ser humano hasta llegar a la actual sociedad es fruto de los muchos intercambios culturales que existieron a lo largo de nuestra historia, por diferentes motivos y de diferentes maneras.

Este intercambio de información de ninguna manera representa un problema para las sociedades; sabemos que el ser humano por naturaleza es un ser social, que necesita de otros de su especie para sobrevivir, esa necesidad de estar interconectado es la que hace tan importante a la globalización, o al INTERNACIONALISMO promovido por los marxistas ya por los años de 1800 y si nos vamos a su esencia en su concepción, bien podría equiparársele con el término de GLOBALIZACIÓN, pues como señala Wikipedia (2017): “El internacionalismo es un movimiento político y cultural que aboga por una mayor cooperación política y económica entre las naciones para el beneficio mutuo.”

Si el modelo socialista se hubiera impuesto al capitalista, en este momento podríamos estar hablando de una globalización socialista (entiéndase también un Internacionalismo Socialista), una globalización que buscaría el desarrollo de los pueblos mediante la ayuda mutua de las naciones con igualdad y equidad.

Lamentablemente este instrumento maravilloso de desarrollo llamado globalización es utilizado como piel de cordero por el lobo de los modelos económicos, el Capitalismo, para de esta manera poder infiltrarse en el seno mismo de los pueblos, engañándoles con promesas de desarrollo, y como resultado de esto, tenemos naciones agonizantes.

Esta carga de capitalismo con la que viene la globalización es el peor mal que aqueja a los pueblos actuales, la globalización sería de gran beneficio si ella estuviera cargada de sistemas económicos más humanos, como por ejemplo el socialismo.

Si en estos momentos viviéramos en una globalización socialista, se respetarían las particularidades de cada pueblo, respetando su forma de vivir, respetando sus identidades, respetando su derecho a existir; una globalización socialista, sería un crisol donde la identidad de la especie humana se fortalecería, amalgamando las muchas identidades.

Hoy nuestra realidad es muy diferente, el objetivo es tener un ser humano homogenizado, con un solo gusto, con una sola manera de pensar y actuar, solo para el beneficio del capitalismo.

Y la mejor muestra o experiencia de lo que hubiese sido una globalización socialista se vivió aquí en América, con la creación del ALBA-TCP, pues a diferencia de UNASUR, que solo era un bloque político, el ALBA-TCP propone una integración también económica, pero basada en la complementariedad.

Sabemos que el mundo actual tiene sus cimientos en una de las máximas de Hobbes “El hombre es lobo del hombre” esencia misma del capitalismo, una competencia sin ética y moral, base de todo el comercio del mundo en nuestros tiempos, sin embargo el ALBA – TCP gritaba al mundo, que si bien el hombre es lobo del hombre, los pueblos son solidarios y en esa concepción se basaba toda su iniciativa de integración, pues buscaban una integración económica complementaria, en este aspecto el Comandante Fidel Castro, Ex Presidente de la República de Cuba, en su discurso en la Segunda Cumbre Cuba – CARICOM, celebrada en Bridgetown, Barbados, el 8 de diciembre de 2005, señalaba: “ A la globalización neoliberal y egoísta, al antidemocrático orden político y económico internacional, debemos responder con la unidad y la globalización de la solidaridad, y la promoción del diálogo, la integración y la cooperación genuina.”

El Ex Presidente Castro ya nos hablaba de una globalización solidaria, insinuándonos que la globalización no es el problema, el verdadero problema es, qué elementos son los que trae consigo.

Ahora bien, después de lo mencionado observamos que el socialismo no es la negación de acuerdos comerciales, o de aperturas de mercado, el modelo económico del socialismo, también busca estos acuerdos comerciales, pero con una enorme diferencia, los acuerdos comerciales que busca es en base de cooperación y solidaridad.

Robinson señala: “…para sobrevivir, el capitalismo requiere acceso constante a nuevas fuentes de mano de obra barata, tierra, materias primas (cultivos y minerales) y mercados.”

En realidad para sobrevivir en este mundo interconectado cualquier modelo económico necesita de mercados, el socialismo también necesita mercados para sobrevivir, la cooperación económica también es esencial para este modelo económico, en eso se fundamentaba la visión de Marx cuando nos habla del internacionalismo, y Álvaro García Linera, Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia lo explica en una entrevista dada al periódico español El Diario2 en 2017 sobre el tema de un mundo interconectado y su importancia para la supervivencia de modelos políticos y económicos, en la cual dice lo siguiente: “… al final pareciera ser que toda revolución está condenada al fracaso, esa su condena al fracaso por su aislamiento internacional, en caso de no concatenarse con otros procesos en otros países…” esta interpretación una vez más nos demuestra que el modelo socialista, es consciente de la importancia de una interconexión global para su desarrollo y permanencia.

Y para aclarar el tema del mercado y el capital Robinson3 indica lo siguiente: “Weber veía al capitalismo como un mercado de intercambio o relación de intercambio, en tanto que Marx, como se anota arriba, la definió como una relación de producción.”

Y esta idea es reforzada por el Ex Presidente de la República del Ecuador, Dr. Rafael Correa, que en su discurso en la inauguración del 18° Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes del 2014 señala: “…No podemos caer en el error del socialismo tradicional: negar el mercado. El mercado existe, pero una cosa es sociedades con mercado y otra cosa es sociedades de mercado, donde la propia sociedad y las personas se convierten en una mercancía más.”

En este tema de globalización y capitalismo Altvater4 también nos da una referencia en sentido tal, que no toma a la globalización como una etapa del capitalismo, señalando lo siguiente: “Por estas circunstancias, entre otras, la globalización siempre tuvo el tufillo del capitalismo.” esta sentencia de Altvater pone el adjetivo idóneo al capitalismo reconociéndolo como un tufillo, desagradable para el ser humano.

Debemos abrir nuestros ojos, y ver al capitalismo bajo la piel de la globalización, debemos luchar contra él y dar una nueva esencia a la globalización, encaminándola por la ruta que le corresponde, la del servicio genuino a la humanidad.

Para finalizar transcribo una parte del discurso del Ex Presidente de la República del Ecuador, Dr. Rafael Correa, en la inauguración del 18° Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes del 2014 que resume todo lo expuesto en este documento: “¡A luchar por una globalización con rostro humano que busque una sociedad planetaria, no tan solo un mercado mundial! ¡Que busque ciudadanos del mundo no tan solo consumidores globales! ¡A luchar por un mundo más justo!”.

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Alan W. Borda Rivera

Es ajedrecista y abogado boliviano, actualmente cursa la Maestría en Relaciones Internacionales, Comercio Internacional e Integración en la Universidad Andina Simón Bolívar.

En julio de 2007 la Federación Internacional de Ajedrez le otorga el título de FIDE Master.

En enero de 2016 es elegido Presidente de la Federación Boliviana de Ajedrez, cargo que actualmente ejerce. Escribió artículos como: “Fidel el peón revolucionario” y “¡Hasta el jaque mate siempre¡”.