A 200 años de su nacimiento

Carlos Marx y nuestro proceso de cambio

Anastasio Kohmann
Publicado en Octubre 2018 en La Migraña 28
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El 5 de mayo pasado se recordó los 200 años del nacimiento de Carlos Marx. El alemán más influyente de la historia, que más influyó la política mundial de los últimos 150 años e incluso hoy, después del fracaso del mundo unipolar con su privatización al extremo, se habla de un renacimiento de su pensamiento político e ideológico. La creación del ALBA y de UNASUR es la prueba de este renacimiento de las ideas de Marx en nuestro continente con el nombre de “Socialismo del siglo XXI”.

Por desgracia, en los pasados años notamos que también el capitalismo o neoliberalismo viene levantándose con nuevas estrategias contra este fenómeno del “Socialismo del siglo XXI”. En el marco de esta coyuntura geopolítica latinoamericana me preocupa “nuestro Proceso de Cambio”. Es cierto que desde hace 12 años tenemos un crecimiento económico constante y muchos de los dirigentes de este proceso de cambio trabajan hoy por el progreso económico de su comunidad, su región y algunos otros por su propio bien estar. Pero, ¿Quién trabaja para el aumento de la conciencia social? Pepe Mujica, al despedirse de los líderes de UNASUR decía: No se olviden, crecimiento económico sin crecimiento de la conciencia es puro hinchazón. Y ahí mi preocupación. El “Plan Nacional de Desarrollo”, aprobado el 12 de septiembre de 2007 dice:”La nueva propuesta de desarrollo se basa en la concepción del Vivir Bien, propia de las culturas originarias e indígenas de Bolivia”. Ahora bien, los indígenas originarios campesinos, desde hace 12 años, mediante su Instrumento político MAS, tienen presencia mayoritaria en la Asamblea Plurinacional, pero me parece que su legislación en favor del suma qamaña (vivir bien), del ñandereko (vida en armonía) o del ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, ni mentiroso ni ladrón) es muy pobre o inexistente. ¿Por qué?

Creo, la respuesta la tiene el sociólogo (no el ideólogo) Carlos Marx. Por medio del análisis materialista, que hizo de los diferentes países de Europa del siglo XIX, marcados por el pase de las monarquías a las repúblicas, y de los tiempos antiguos; constata que todos los pueblos tienen una infraestructura económica y para proteger y garantizar el buen funcionamiento de esta infraestructura, todos los pueblos tienen también una superestructura, compuesto por leyes, normas, costumbres y creencias. Además, Marx constata que esta superestructura protege sobretodo la infraestructura dominante, es decir la economía del o de los más fuertes. Eso en el pasado eran las monarquías y luego las burguesías.

A partir de esta “Ley sociológica” concluyo que la economía del “Vivir Bien” no ha avanzado y el crecimiento económico de los últimos años es producto del capitalismo agroindustrial y de las empresas del Estado. Es decir, la economía dominante sigue siendo la capitalista. Y la economía indígena originaria y “campesina interandina” quedo abandonado con el fracaso del Fondo Indígena. Pongo “campesino interandino” entre comillas, porque los campesinos del trópico como cocaleros, interculturales y de la CSUTCB, desde la Reforma Agraria, y por efecto de esta ley, ya no practican la economía del Vivir Bien, sino una economía individual y funcional al capitalismo. En los lugares de “colonización” ya no hay ayllus, ni tierra comunitaria y mucho menos la superestructura ideológica que protegía la economía comunitaria. Las mayoría de las comunidades originarias del altiplano enfrentaron la Reforma Agraria rebautizando los cargos de su estructura social originaria, con nombres del sindicalismo emenerista, pero seguían con su antigua infraestructura y con su superestructura típicamente andina. Algunos aceptaron la privatización de la Madre Tierra y terminaron en el surcofundio que finalmente los obligó a migrar al trópico o a la los suburbios de las metrópolis. Otras comunidades originarias no aceptaron la intromisión de esta reforma.

La Ley N.o 3464 titulada “Ley de Reforma Agraria” de 1953, para mí es un ejemplo muy ilustrativo de otro tema del sociólogo Carlos Marx. El tema de la superestructura como instrumento de enajenación. Generalmente cuando se habla de enajenación nos referimos al pago parcial del obrero, es decir el empresario solo le paga el jornal y no el valor completo de su trabajo. Pero Marx menciona también varias otras formas de enajenación, por ejemplo mediante el condicionamiento. Todas las leyes forman parte de la superestructura y crean condiciones en beneficio de unos y en perjuicio de otros. Veamos como la mencionada Ley en los considerandos motiva los objetivos de la Reforma Agraria.

En el segundo considerando dice: “Que los poseedores feudales de la tierra …al constituirse en un freno para el desarrollo capitalista de la agricultura…han demostrado su incapacidad para evolucionar de acuerdo a las necesidades históricas del país.” En otras palabras: De acuerdo a las necesidades históricas del país, debemos promover la agricultura capitalista. Y esto se ha hecho nítidamente en las zonas de colonización, mediante la Ley de Reforma Agraria. Y esto se hizo tan bien, que EE. UU. no solamente la aprobó, sino en 1961 la incluyó en el programa de la Alianza para el Progreso para ser copiado en los países vecinos.

El historiador Hal Brands confirma en su libro Latin America’s Cold War, que el Gobierno del MNR era el único receptor regular de asistencia económica en Sud América de parte de EE. UU. durante la década de los 50, después de haber asegurado de no tener simpatía con Moscú. Y en el mismo periodo que EE. UU. acepta la Reforma Agraria del Gobierno boliviano, impide la Reforma Agraria del gobierno de Arbenz en Guatemala por su simpatía con Moscú y por haber comprado armas de Checoslovaquia.

Volviendo al tema. El MNR tenía claro lo que quería: ¡El desarrollo capitalista de la agricultura! Y para esto hizo la Ley de Reforma Agraria y en el penúltimo considerando pone los 6 objetivos específicos: a) Proporcionar tierra labrantía a los que no tienen…; b) Restituir la tierra a las comunidades originarias..; c) Liberar a los pongos…; d) Estimular la mayor productividad y comercialización de la industria agropecuaria, facilitando la inversión de nuevos capitales…; e) Conservar los recursos naturales…; y f) Promover corrientes de migración interna de la población rural, ahora excesivamente concentrada en la zona interandina…”.

Hace años que el MNR no es Gobierno pero el Pueblo Indígena Originaria Campesino en gran parte sigue siendo enajenado de su cosmovisión originaria, asimilando como desarrollo, tanto la superestructura como la infraestructura capitalista, aceptando la propiedad privada como ley divina. Y sospecho que varios políticos que se declaran cristianos, viven alienados y condicionados por esta ley imaginaria. Sin embargo, la Constitución Gaudium et spes de la Iglesia Católica en su apartado 69 dice: “Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene, al uso de todos los hombres y de todos los pueblos, de modo que los bienes creados, deben alcanzar a todos en una forma equitativa,….jamás se debe perder de vista este destino común de los bienes”.

Aunque duele, la verdad nos hace libres. Y la verdad es que la Reforma Agraria convirtió a muchos Indígena Originario Campesinos en “agricultores independientes” (Art.130) y ya no comunitarios. Ahora, su tierra es un medio de producción capitalista. Ya no es la cariñosa Madre Tierra, que nos da la vida y que nos alimenta durante toda la vida y al fin regresamos a ella. O como me dijo un líder Guaraní: ¡Qué vergüenza, ustedes son capaces a vender su propia Madre!

Creo que todo socialista, comunista y seguidores de un tal Jesús, coincidimos que la propiedad de los medios de producción es el meollo del proceso de cambio hacia el Vivir Bien. No soy marxista, porque solo conozco fragmentos de su inmensa producción literaria y éstos los encontré en los escritos de Enrique Dussel y de “Che” Guevara. Pero quiero poner aquí un fragmento de los Manuscritos Económicos-Filosóficos de C. Marx, citados por “Che” Guevara en el texto Sobre el sistema presupuestario de financiamiento, escrito en Febrero 196, dice C. Marx: “El comunismo, como superación positiva de la propiedad privada, como auto enajenación humana y como real apropiación de la esencia humana por y para el hombre; por tanto, como el retorno total consciente y logrado dentro de toda la riqueza del desarrollo anterior del hombre para sí como un hombre social, es decir, humano. Este comunismo es, como naturalismo acabado= humanismo y, como humanismo acabado= naturalismo; es la verdadera solución del conflicto entre el hombre y la naturaleza y el hombre contra el hombre, la verdadera solución de la pugna entre la existencia y la esencia, entre la objetivación y la afirmación de sí mismo, entre la libertad y la necesitad, entre el individuo y la especie. Es el secreto revelado de la historia y tiene la conciencia de ser la solución.”

¿Qué significa este texto para nuestro proceso de cambio?

Antes que nada, quisiera remplazar la palabra comunismo con el ñandereko de nuestra Constitución Política del Estado, porque según la explicación que me dio hace años un líder guaraní, es lo mismo o lo más parecido a lo que Marx llama comunismo. Es la vida en armonía con los hermanos y con la naturaleza y sin propiedad privada de la tierra, la principal enajenadora del ser humano.

Parafraseando a Marx, el retorno al ñandereko debe ser consciente e incluir todo la riqueza del desarrollo de la humanidad para formar una sociedad equitativa y solidaria. Debemos partir del hecho que casi todos somos enajenados de nuestra esencia humana por aceptar la propiedad privada como normal y este proceso de cambio que hemos emprendido, debe devolvernos la esencia humana y llevarnos paso a paso a solucionar nuestro conflicto con la naturaleza y los conflictos entre nosotros los hombres.

En el texto El socialismo y el hombre en Cuba, el Che menciona las dificultades que un proceso de cambio revolucionario debe enfrentar. “Resta un gran tramo a recorrer en la construcción de la base económica y la tentación de seguir los caminos trillados del interés material, como palanca impulsora de un desarrollo acelerado, es muy grande”. Luego el Che da una serie de consejos para tomar en cuenta en los procesos de cambio revolucionarios. Pondré los que a mí me parecen los más relevantes:

  • “Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo”.
  • “….sabemos que tenemos que nutrirnos de las masas y que esta solo podrá avanzar más rápido si la alentamos con nuestro ejemplo”.
  • “…la última y más importante ambición revolucionaria es ver al hombre liberado de su enajenación”.
  • “Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario autentico sin esta cualidad”.

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Anastasio Kohmann

Nació en Hausach, región de Selva Negra, Alemania (1944). Se formó en el área de metalmecánica (1958 – 1962). Ingreso a la Congregación de los Hermanos Misioneros de San Francisco de Asís, donde adquirió su formación religiosa y pastoral (1962-1966). Acompañamiento de las organizaciones de la “Juventud Agraria Cristiana” y “Ligas Agrarias Cristianas” en Paraguay (1966 – 1975).

Llega a Bolivia y se instala en Vallegrande en el Equipo Parroquial (1977). Fue asesor del Equipo MIJARC (Movimiento Internacional Juventud Agraria Rural Católica) (1988 – 1992).

En 1993 se separo de la Congregación Franciscana y desde 1996 su actividad principal es la agricultura en la localidad de Vallegrande.