A cerca de los retos de la democracia

Colombia elecciones 2018

Isabel Martinez Navarrete
Publicado en Octubre 2018 en La Migraña 28
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Elecciones parlamentarias del 11 de marzo para el periodo 2018-2022

El Congreso de Colombia es una legislatura bicameral conformado por 102 Senadores elegidos por circunscripción nacional y 166 representantes a la Cámara elegidos por circunscripción departamental, para un periodo de cuatro años. En los comicios del 11 de marzo el Senado de la República quedó conformado así: Partido Centro Democrático 19, Partido Cambio Radical 16, Partido Conservador 15, Partido Liberal 14, Partido de la U 14, Alianza Verde 10, Polo Democrático 5, Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común 5, Alianza Decentes 4 y Partido Mira 3, total votos 19 643 676.

La Cámara de Representantes conformada por el Partido Liberal 35, Partido Centro Democrático 32, Partido Cambio Radical 30, Partido de la U 25, Partido Conservador 21, Alianza Verde 9, Partido Mira 2, Polo Democrático 2, Opción Ciudadana 2, Decentes 2, Colombia Justa 1, Coalición Alternativa Santandereana 1, Movimiento Indígena 1 y la abstención ronda el 46 % incluyendo el voto el blanco del 2 %.

Como se puede apreciar a primera vista, los partidos tradicionales han logrado la mayoría de curules tanto en Senado como en Cámara de Representantes.

Primera vuelta presidencial
del 27 de mayo de 2018

En Colombia si en la primera vuelta uno de los candidatos obtiene la mitad más uno de los votos resultaría ganador absoluto como presidente. De no lograrse esta cantidad de sufragios, los dos candidatos que obtengan la mayoría de los votos se deben enfrentar en una segunda vuelta, como en esta oportunidad sucedió y los aspirantes fueron Gustavo Petro e Iván Duque.

Segunda vuelta 17 de junio de 2018

En Colombia en la segunda vuelta quedó presidente electo Iván Duque Márquez con el 53.98 % (10 373 080 votos), quien liderará el país por los 4 años siguientes. Por otro lado, Gustavo Petro obtuvo el 41.81 % (8 034 189 votos), votos en blanco 4.2 % para un total de 19 215 637 sufragios depositados en las urnas por los colombianos. La abstención ascendió al 46 %, equivalente a 16.7 millones de personas que no ejercieron su derecho a votar.

Dos propuestas de gobierno diferentes

El candidato oficialista (Duque) proponía que Colombia necesita un cambio: “Los colombianos estamos indignados. Las cosas no van bien y necesitamos actuar. Nos duelen los impuestos asfixiantes, las dificultades para crear y ver surgir un negocio, los abrumadores trámites burocráticos, las demoras en responder a las necesidades de quienes generan empleo. Nos afecta ver que la justicia premia a quienes han cometido los peores crímenes de nuestra historia, bajo el abuso de la palabra “paz”. Vemos que la corrupción campea descaradamente por todas partes mediante abusos de la contratación directa, carteles de contratistas, políticos financiados por sus compinches e instituciones prisioneras de la politiquería y el clientelismo. La agenda social está débil. La informalidad afecta la sostenibilidad del sistema de salud y del sistema pensional, y afecta severamente el sistema tributario. Nuestro campo tiene en la informalidad un enemigo tenebroso”1https://s3.amazonaws.com/ivanduquewebsite/static/propuestas.pdf Consultada el 7 de julio 2018. Programa del candidato presidencial Iván Duque.. En 203 páginas habla sobre reformas a la justicia, fortalecimiento del ejército y la policía brindando seguridad y justicia, lucha contra la corrupción, educación, la salud, la familia, defensa de la propiedad privada y las iniciativas empresariales, apoyo al campo, apoyo a la ciencia y tecnología, infraestructura y desarrollo vial, sostenibilidad ambiental, productividad, empleo con ingresos justos, equidad social mediante subsidios a familias en acción, equidad de género, la virtualidad y promete hasta la felicidad como una variable medible de satisfacción entre otras muchas más.

La propuesta del progresismo encabezada por Gustavo Petro estaba basada fundamentalmente en:

  1. El trabajo como generador de riqueza y libertad. La única riqueza válida es aquella que nace del trabajo; el dinero fácil ha hecho que nuestro país sea consumido por la corrupción y la violencia.
  2. Impulso a actividades productivas. El fortalecimiento de la agricultura, la reindustrialización en sectores estratégicos, el incremento de la inversión ambiental y en ciencia y tecnología, para estimular cambios tecnológicos y la gestión de la biodiversidad.
  3. Cambio climático, superación del extractivismo y transición energética. Partir de la diferenciación entre la extracción de minerales y la del petróleo. La primera exige un replanteamiento inmediato de las reglas de juego, mientras que la segunda implica entrar en una fase de transición hacia la reconversión.
  4. Transformar el latifundio improductivo e impulsar la economía campesina. La producción de alimentos y la agricultura campesina en hectáreas que hoy están destinadas a ganadería extensiva o no tienen uso alguno. A su vez es necesaria la construcción o el mejoramiento de vías secundarias y terciarias que permitan reducir los costos de intermediación de los productos.
  5. Las ciudades en la economía productiva. Superación de la falsa dicotomía rural-urbana, de manera que la sostenibilidad de las dinámicas urbanas será evaluada y planeada teniendo en cuenta el territorio en el que se ubican a distintas escalas2http://ail.ens.org.co/elecciones-2018/las-propuestas-de-gustavo-petro/ Consultada el 7 de julio de 2018. Programa del candidato presidencial Gustavo Petro..

Si somos 36 000 000 de colombianos aptos para votar, la cantidad de sufragios con la que se eligió presidente a Iván Duque corresponde al 29 % nada más. El 46 % de los colombianos que no participaron, con su abstención silenciosa se convierten en cómplices de la tragedia humanitaria que seguiremos viviendo.

La Colombia poselectoral

Algo que es importante resaltar es que jamás la derecha política tradicional se había presentado unida a unas elecciones, fue curioso y risible observar cómo los expresidentes Andrés Pastrana y César Gaviria, que en anteriores oportunidades vociferaban afirmando que el expresidente Álvaro Uribe era un corrupto, un mafioso vinculado con el paramilitarismo, hoy los unió los intereses de clase indudablemente apoyando al candidato de Álvaro Uribe, evidenciando que, cuando se trata de defender intereses, no importa con quién se hagan alianzas, más parecía un chiste de mal gusto en el circo de los idiotas, apoyando el candidato de uribismo, un joven hasta el momento desconocido que encarna los intereses de la clase política colombiana más retrograda y tradicionalista; la que ha conducido a Colombia por las sendas de la muerte, el despojo, la desigualdad social, el desplazamiento de millones de colombianos, la judicialización de la protesta social, la persecución contra los líderes y defensores de los derechos humanos y la que se ha apropiado por décadas de las tierras y los recursos, permitiendo que niños y abuelos mueran de hambre y abandono, son los mismos que privatizaron la salud, gran parte de la educación y que hoy quieren terminar de entregar lo poco que queda al capital privado.

Los mismos que han permitido la práctica del fracking y la explotación minera desmedida, los mismos que se han visto envueltos en grandes escándalos de corrupción hablando de combatir a los corruptos. Los que nos han conducido por los caminos de la barbarie vergonzosa de las casas de pique en Buenaventura, Tumaco, Antioquia y en la calle del Bronx en la capital. Los mismos de los hornos crematorios. Los mismos de las ejecuciones extrajudiciales mal llamados falsos positivos desde que la señora Martha Lucía Ramírez fue Ministra de Uribe y luego el actual presidente Santos, de nada sirvieron las denuncias y los ruegos de miles de madres que lloran a sus hijos ajusticiados sin juicio alguno solo para satisfacer necesidades de ascensos a los altos mandos militares y mostrar cifras de su guerra contra-insurgente. Los mismos que han patrocinado la creación y fortalecimiento de las estructuras paramilitares para que los crímenes de lesa humanidad aún estén en absoluta impunidad y que constituye una afrenta a la sociedad.

No ha sido suficiente conocer que son 259 políticos condenados y otro tanto investigados por vínculos con el paramilitarismo, 59 senadores o representantes a la Cámara comprometidos con la financiación del crimen organizado, realizando pactos y asesorándolo ideológicamente, bajo estos auspicios se han cometido crímenes de lesa humanidad y una vez procesados han heredado su caudal electoral a familiares para continuar con su accionar, y ahora, de nuevo están representados en el Congreso colombiano.

¿Por qué el miedo de los integrantes del partido Centro Democrático a la Jurisdicción Especial para la Paz?

Porque la Jurisdicción Especial para la Paz es un mecanismo jurídico acordado con la firma de los Acuerdos con la insurgencia de las FARC-EP, con el objetivo de esclarecer todo lo referente a la guerra interna por más de medio siglo, allí podían (ya fue modificado) acudir todos los colombianos que de una u otra forma han tenido que ver con el conflicto interno, tanto víctimas como victimarios, militares y civiles, autores materiales e intelectuales para relatar y esclarecer lo sucedido como un mecanismo para reconocer los hechos históricos y abrir un sendero hacia la paz para evitar la repetición de la violencia. So pretexto de no permitir la impunidad para las FARC, están buscando encubrirse y tapar la realidad de los hechos que los comprometen. Antes de ser posesionado el presidente electo ya estaban prendidas las alarmas a nivel nacional e internacional por la gravedad de los hechos que vienen ocurriendo a lo largo y ancho del país donde se vienen asesinando los líderes sociales defensores de derechos humanos y de la restitución de tierras, defensores de los resguardos indígenas y de la vida de la población.

La masacre en Argelia, Cauca, donde la votación por la Colombia Humana fue de un 85.6 % mientras que por Duque fue del 6.19 % es un recordatorio de lo que sucedió hace 30 años con el movimiento político Unión Patriótica, que ganaron las elecciones, pero sus alcaldes y concejales fueron asesinados o conducidos al exilio, porque la clase política tradicional (Partido Liberal, Partido Conservador, Partido de la U, Cambio Radical y Centro Democrático) no estaba dispuesta a permitir que emerjan nuevos grupos políticos que busquen la transformación social necesaria para que el pueblo pueda vivir en paz y con dignidad. Actualmnete, no están dispuestos a permitir la materialización de los Acuerdos firmados con las FARC en La Habana y el Teatro Colón de Bogotá D. C. Afirman con cinismo que los volverán trizas. No están dispuestos a ceder la tierra que ha sido expropiada a los campesinos, indígenas y afros, no están dispuestos a permitir que las luchas sociales continúen aumentando por las reivindicaciones sociales y por esta razón asesinan a sus dirigentes. No están dispuestos a declarar ante la JEP porque se sabrá la verdad acerca de los hechos de violencia y terrorismo de Estado como forma de gobernar y de controlar a la población ávida de justicia que clama por el respeto a la vida. Estamos ante un nuevo episodio de reactivación de la barbarie.

La clase gobernante colombiana está comprometida con la eliminación sistemática, calculada y racional de dirigentes políticos y sociales como parte del ejercicio de poder. “Disentir significa que debe abandonar la región, luchar por las reivindicaciones puede conducir a la tortura, protestar puede significar la muerte, la militancia en la oposición puede llevar la desaparición, no está a salvo ni siquiera el juez que pretenda investigar los crímenes. El terror se instala en cada espacio e invade la sociedad y solamente el silencio es la regla para la convivencia”3El terrorismo de Estado en Colombia, O.M.C.T., FEDEFAM, PAX CHRISTI INTERNACIONAL Y OTRAS ONG; Ediciones NCOS 1992, Bruselas.. Todo su accionar contrainsurgente va orientado a eliminar un supuesto “enemigo interno” que se opone a la corrupción, que denuncia los atropellos, que defiende los derechos de los ciudadanos, pero con un trasfondo ideológico y político cuyo objetivo es impedir la proliferación de ideas socialistas y todo lo que vaya en defensa de los intereses colectivos de los ciudadanos.

Se afirma que con la caída del muro de Berlín terminó la Guerra Fría y que se han dado pasos hacia una nueva democracia; sin embargo, lo que se ve en la lucha contra el castro-chavismo tiene como contenido ideológico y político impedir que emerjan sociedades más equilibradas y justas con una verdadera democracia participativa.

Así mismo Iván Duque recordó que en julio de 2017 presentó ante la Corte Penal Internacional una denuncia contra el presidente Nicolás Maduro e incluso durante la reciente campaña electoral en Colombia se comprometió a demandar como Estado al país caribeño. Igualmente oficializó su alianza con la derecha extrema continental y manifestó sus intenciones durante la campaña cuando visitó Wahington y Miami en compañía de Álvaro Uribe. Otra de las “medidas” que fomenta el ahijado político de Uribe es destruir la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) por entender que el organismo se convirtió en “cómplice de la dictadura venezolana” y para fortalecer la OEA: “Le manifesté (a Almagro) mi deseo de seguir fortaleciendo el sistema interamericano y que, en ese sentido, tenemos que avanzar muchos países de Sudamérica, invitando al retiro de nuestros países de Unasur, una organización que se ha convertido en un cómplice de la dictadura venezolana”, dijo4http://americaxxi.com.ve/index.php/news-item/duque-revela-en-washington-sus-planes-contra-venezuela/ Consulta realizada el 3 de julio de 2018.. Se reunió con el senador ultraderechista Marco Rubio, con la directora del Fondo Monetario Internacional Christine Lagarde, con John Bolton asesor de seguridad de Donald Trump, con James Carroll subdirector de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca y también con Gina Haspel directora de la CIA y el secretario de Estado Mike Pompeo, lo que evidencia la incondicionalidad a los mandatos imperialistas.

El pueblo colombiano y esta querida tierra ha estado marcada por la barbarie durante décadas, ahora deja escapar la única oportunidad que muestra la historia para abrir la puerta a un pequeño rayo de luz en la caverna de la muerte, el destierro, la desigualdad social y el miedo. Con la propuesta de la Colombia Humana se proponía dar continuidad al proceso de paz iniciado con las FARC, el fortalecimiento del campo y apoyo a los campesinos, el fortalecimiento y ampliación de cupos en la universidad pública, la preservación del ambiente y la defensa del ser humano como centro del desarrollo. Un programa sencillamente humano que no logró el respaldo suficiente para abrir la puerta a la construcción de una nueva Colombia con justicia social y una verdadera democracia. También es necesario resaltar que ocho millones de votos también pesan a la hora de denunciar y de proponer desde el Congreso y con el apoyo de los colombianos en las calles.

La neutralidad del silencio abstencionista y el voto en blanco en casos de barbarie significa estar con los violentos, es permitir las injusticias y ese es el caso colombiano, ya que se presentaron dos propuestas diferentes. Por primera vez en la historia de Colombia que el curul presidencial se disputa entre una derecha aferrada al poder por 200 años y un sector con un candidato progresista y una propuesta liberal.

Como lo manifiesta el profesor Boris Delgado: “Petro evidentemente evoca heridas históricas, lo cual no es negativo, pues al hacerlo facilita la germinación de escenarios que nos permitan resolver creativamente nuestras tragedias no contadas. La historia colombiana viene de heridas profundas, entre ellas la violencia por el monopolio de la tierra. Lo que propone la Colombia Humana es dar pasos para sanar esa herida y ello me parece valiente y urgente”5Carta pública del profesor Boris Delgado al escritor Héctor Abad Faciolince publicada en The New Times en español, San Juan de Pasto 31 de mayo de 2018. .

El papel de los medios

Los medios de comunicación se han convertido en medios de desinformación, nefastos, faltos de objetividad y ética profesional, tratando de hacer creer que enfrentaban una extrema derecha contra una propuesta de centro, catalogada de extrema izquierda, induciendo al oyente al odio y rechazo al posible castro chavismo que se instauraría, al comunismo que representa la extrema izquierda representada por Petro, qué gran mentira repetida tantas veces que muchos colombianos se la creyeron.

Los periodistas se tornan atrevidos e irrespetuoso, no permiten responder, inducen las respuestas acomodadas, tergiversan los temas, acomodan opiniones y perfectamente se nota el sesgo hacia un candidato, ponen peones a repetir lo que les interesa y sirve a intereses concretos de los empresarios dueños de los medios.

La propuesta de la Colombia Humana fue satanizada, reducida y conducida por un imaginario inexistente de supuestos peligros, revanchismos y populismo de llegarse a materializar en palacio. De nuevo evoco al profesor Boris Delgado porque considero que sus apreciaciones se ajustan a la propuesta petrista que “obedece a una necesidad de integrar a sectores y voces excluidas a un proyecto fallido de modernidad, que anteriormente no permitió la participación plural de todos los actores sociales” y de ninguna manera es posible considerarla como socialista y menos comunista. El derecho a la vida con dignidad no es de propiedad exclusiva de los socialistas, son reivindicaciones de todo ser humano sin distinción alguna, temas de gran calado imposibles de ver objetivamente por unos “periodistas” infames, mal educados e incapaces.

Hora de repensarnos y reconstruirnos

Es necesario reconocer que no se logró convencer a los millones de abstencionistas con la propuesta de la Colombia Humana que marcaría un punto de partida para los cambios que se requieren en el camino para superar la Colombia de la barbarie en la que se encuentra sumida por décadas.

Llegó el momento de fortalecer las organizaciones políticas y sociales elaborando planes de trabajo a corto, mediano y largo plazo, mediante la organización y educación con objetivos claros y conscientes de la responsabilidad individual y colectiva. O creamos conciencia o estaremos condenados a otros “cien años de soledad”.

Examinar, corregir, innovar y dinamizar metodologías de trabajo con las comunidades mediante la solidaridad, fraternidad y comprender el contexto plagado de vicisitudes. Con alegría, el arte, la cultura y el deporte se puede llegar a muchos lugares para fortalecer el tejido social con los niños, la juventud, las mujeres y los trabajadores.

Conclusión

Colombia, el país con la “democracia más sólida de América Latina”, no ha necesitado dictadura militar para impedir a sangre y fuego, que emerjan nuevas propuestas políticas, económicas y sociales, cercenando la vida de miles de ilustres ciudadanos y dirigentes como Jorge Eliécer Gaitán, el sacerdote Camilo Torres Restrepo, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa, Carlos Pizarro, defensores de derechos humanos, defensores de la tierra, negros, indígenas y mestizos, hombres, mujeres y niños. Este es un país donde si los ríos, las montañas y las piedras tuvieran voz, gritarían a los cuatro vientos que este es un remedo de democracia herida y manchada en sangre por todos sus costados.

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Isabel Martinez Navarrete

Socióloga, dirigente del movimiento político Unión Patriótica (UP) desde 1985, defensora de los Derechos Humanos con experiencia en el campo de la investigación interdisciplinaria y documentadora del caso de genocidio político contra la UP, líder comunitaria desde la juventud, constructora de procesos sociales desde el arte, la cultura y el deporte con el objetivo de fortalecer el tejido social, humano y mejorar la calidad de vida, con capacidad para enseñar, dirigir, innovar y desarrollar procesos de formación identitaria, mediante la música, el teatro y la danza. Nacida en 1955 en el seno de una familia humilde y campesina del departamento de Cundinamarca, Colombia.