Ángel Becassino, investigador en comunicación política

Comunidades y cultura desde las redes sociales

Ángel Becassino
Publicado en enero 2019 en La Migraña 29
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Néstor Daza.- ¿Cómo define el progresismo latinoamericano y ese progresismo travesti que con bandera de izquierda, encubren un proyecto de derecha en los momentos electorales?

Ángel Becassino.- Las sociedades cuando están en crisis tienden a cerrarse en lo conocido y optan por preservar aun lo que es dañino para ellos como sociedad, porque se refugian en lo mejor y malo pero conocido, que bueno y nuevo por conocer, pero eso ocurre cuando la gente está en una situación de crisis, en una situación de quiebre económica, en una posibilidad de conflicto o de guerra, etc. También tienen un gran miedo, por eso el miedo ha sido un instrumento de manipulación en los proyecto de derecha, usados para preservarse en el poder.

La otra corriente es no quedarse en lo que es lo conocido sino superarlo por la otra opción, es saltar hacia adelante y esa es otra gran motivación para la gente, es el cambio; el poder de la palabra “cambio” en realidad es guía en dirección a una idea vieja pero que es una cosa que uno podría denominarse un mito, una evolución propia y que es el mito del progreso, el mito de que las cosas pueden ser linealmente cada vez mejores, que cada vez puede uno tener mayores cosas, tener más propiedades, mejorar cada vez en lo cuantitativo y en la calidad de vida, es el mito del progreso como motivación.

Por un lado está el miedo, por el otro lado el riesgo de asumir lo que no conozco, pero que es un proyecto de cambio que me está prometiendo progreso o el progresismo, lo que está sobre este mito dinámico de “progreso” es aquel tipo de proyecto que mueve las sociedades que hace crecer las sociedades, que oxigenan las sociedades, los proyectos de país y lo interesante de estos proyectos que tienden a están regulados por la izquierdas, pero que es una bandera que se ha adueñado también la derecha en muchísimos lugares, puesto que es que es el proyecto realmente transformador. Es decir, a mediados de los 90 la escuela de Economía de Londres detectó una posibilidad al servicio del proyecto del laborismo de Blair, en aquel momento los países bipartidistas estaban anclados en unas temáticas, como dicen ellos, en una agenda que era de los conservadores, que no se movían de ahí, ejemplo la seguridad, en tanto, que el tema de lo social estaba concentrado en el laborismo, entonces los conservadores lo que hicieron fue darle el agregado de tema seguridad y al expandir eso atrajo voto débil de los conservadores, eso mismo lo replicó Clinton en EE. UU. para pasarle por encima a Busch, que se volvió un instrumento constante de opciones de la derecha, quienes tergiversaron el discurso para adueñarse de temas que eran de la izquierda hasta conseguir ser gobierno luego hacían todo lo contrario, como por ejemplo lo hizo Macri en Argentina, tomando un discurso que no era de él pero prometió un tipo de respuesta que sedujo y capturó gente de otros sectores por la sensibilidad social y política de la propuesta, otro ejemplo, es lo que hizo Bolsonaro, cuando en la segunda vuelta emite mensajes que parecen del Partido de los Trabajadores (PT), pero en realidad solo eran un llamado a votar por Bolsonaro.

Entonces los políticos de la derecha están en una especie de travestismo ideológico, y eso es algo muy complicado que hace que la historia del progresismo hoy confunda a la gente, y como la gente no tiene claridad o no tiene una reflexión alrededor de los temas de la sociedad, no identifica dónde hay mentira, dónde hay proyecto verdadero o dónde hay simplemente manipulación, se confunde y permite que ese progresismo, esa tendencia a mejorar la sociedad, de resolver las cosas de las sociedad, de ampliar los beneficios de ser sociedad, sean en realidad un tipo de manipulación y captura del electorado por las propuestas de derecha. Cuando la derecha promete cambio y cambio con logros sociales, con mayor justicia social, se apodera del proyecto de la izquierda, de la bandera de izquierda y lo agita en los momentos electorales y a veces se convierten en lemas de gobierno. El progresismo se distorsiona.

ND.- ¿Las redes sociales parecen construir nuevas comunidades, nuevas sociedades, nuevas realidades que están determinando en la política y en la geopolítica?

AB.- Las redes sociales son herramientas o instrumentos de comunicación masiva que tenemos hoy y de mayor conexión con cada ciudadano, que quiere decir eso, que se ha debilitado la televisión que era el instrumento de mayor penetración, de mayor poder, de mayor incidencia en la vida de los ciudadanos, en la emocionalidad de los ciudadanos, pues hoy la televisión fue reemplazada por las redes sociales, porque estas te ofrecen un mundo en el cual el acceso a la información, el acceso al entretenimiento, el acceso a todo es mucho más rápido, más instantáneo que lo que era la televisión. Hoy la televisión es obsoleta, tienes que esperar el horario del noticiero, en cambio, en el mundo digital encuentras noticias frescas y al instante, encuentras cincuenta mil versiones y cincuenta mil opiniones sobre las noticias, entonces las noticias en las redes sociales son más atractivas y en enormes cantidades.

En la época anterior tenías que estar pendiente de conectarte, hoy la gente está conectada las 24 horas y además las redes sociales se ha vuelto una especie de adicción, la conexión, el estar conectado; si antes teníamos que optar por el televisor, luego por un computadora, luego por una Ipad, ahora todo eso se resume en un celular de mano, donde vemos los partidos de futbol, las películas, las noticias y todo; es decir, hoy a través del poder que tiene lo digital y en lo digital, a través de los cuales interactuamos, nos conectamos, hoy nos volvemos sociedad, el cuento de las redes sociales se refiere a: las redes de amistades, amistades virtuales, es ese otro mundo digital que ha remplazado muchos mundos reales de la gente.

Es la realidad que tenemos hoy, esa realidad paralela en la que está el mundo, donde la gente se conecta con las cosas, con los sentimientos, con las miradas, con los proyectos políticos, con los liderazgos a través de las redes, entonces la importancia que tienen estas es enorme, hay países que están más cerca de utilizar esa red, que están en crecimiento, hay países que todavía no están tan enganchados a eso, pero es lo mismo que cuando apareció la televisión los países fueron sentenciados a engancharse a ella, por lo tanto no hay escapatoria con la red.

Hoy hay países que todavía deben estar desconectados de la redes, pero en el momento que se conectan, entonces, se darán experiencias como la Primavera Árabe famosa y la posibilidad de manipulación de los movimientos sociales, es decir, habrá la posibilidad de emitir un mensaje para la ciudad de La Paz en Bolivia desde Israel, China, Colombia, Argentina de cualquier lugar; es decir los mensajes de la red hoy son globales y lo que inciden en una realidad local puede venir de cualquier parte, de cualquier lado. Entonces, es algo que hay que tener muy en cuenta.

ND.- ¿Las redes sociales parecen concluir la globalización, al construir un tipo de cultura, sociedad y democracia o esta lectura no coincide con la realidad?

AB.- Hablamos de comunidades de redes, comunidades de atenciones, comunidades de intereses, se están construyendo comunidades de gente que tienen el mismo interés y luego hay una circulación de millones de documentos, millones de películas, millones de documentales que están al acceso de todos. Me conecto ahí y puedo sembrar información a favor o en contra, puedo grabar un video, ridiculizar, puedo inventarme un hecho y hacer circular. Hoy el poder del número es muy importante, si uno encuentra una película, un mensaje en YouTube que tiene 50 vistas nadie hace caso, pero si un mensajito, una canción, sea lo que sea tiene un millón de vistas todos quieren ver, la pregunta es ¿qué es lo que provocó que un millón de personas estuvieran viendo eso?, entonces ese elemento que se miente, se construye, se compra, se produce ciertos de efectos, porque uno acaba conectándose con el conector, es decir hay 50 000 libros que muestran 50 000 visiones de la sociedad, pero si todos empezamos a leer un solo libro o a ver una sola película, nos conectamos con esa visión de la realidad y de esa sociedad.

ND.- La tragedia de la política está en que a nadie se le ocurre una idea diferente, ¿por qué no se está pensando?, porque no se está reflexionando sobre nuestra vida como sociedad. ¿Cuál es la debilidad de los líderes políticos?

AB.- Frecuentemente, ocurre que los hombres una vez asentados en un espacio solo reconocen un territorio de la realidad, solo se relacionan con ese territorio, en esa medida, empieza ha repetir el mismo discurso, a referirse siempre a los mismos problemas del territorio que ya conocen, ha hablar y a proponer sobre algo que ya conoce todos, al empleo, a la vivienda, a la salud, a la educación y a la seguridad, cuando la sociedad está buscando otras respuestas en otros caminos, ejemplo la cuestión de género, la sensibilidad con el medio ambiente, la sensibilidad con los animales y un montón de nuevas corrientes de sensibilidad de la sociedad.

No se comprende que hay jóvenes que vienen con otras inquietudes y que vienen desconectados de los problemas centrales. Como el saber ¿dónde se han solucionado los problemas centrales que antes eran de primera necesidad? Como el hambre, hoy han perdido todo interés en algunas sociedades. En Bolivia, hay cosas que se han resuelto a nivel de primeras necesidades, entonces se está esperando del líder lo que debería ser la función del líder, es decir, el líder que es alguien que ve más allá de lo que ven los demás, es alguien que orienta y ahí viene la etimología de la palabra orientar, que es mostrar de dónde viene la luz, el oriente, mostrar de dónde viene la luz que ilumina los problemas y que nos muestra las soluciones, pero esa conexión con el futuro es la que carecen muchísimos políticos y muchísimos liderazgos, que se empiezan a repetir en lo que ya fue y que ya no tiene el poder de atracción, el líder es visionario, como ejemplo, lo de Kennedy cuando dice antes del final de la década del siglo pasado, vamos a poner los pies en la luna.

ND.- Las relaciones sociales por las redes son tan efímeras y superfluas, ¿cree que es posible unas relaciones con contenido de sensibilidad, humanidad o solo son herramientas, instrumentos y un medio de interacción social?

AB.- Las redes sociales son una herramienta, es como tener un piano y tienes que aprender a tocarlo, empezar hacer melodías, hacer composiciones, a jugar con la mano derecha y con la izquierda, hacer armonías, incorporar ritmos; de manera urgente uno debe aprender a utilizar las herramientas a su alcance, en la vida uno tiene una tendencia a veces a sentirse que es omnipotente y que uno lo puede todo y que todo puede transformarlo, pero la realidad es otra, por la realidad que nos rodea y por cómo nos educó el mundo, por lo que nosotros fuimos capaces de asimilar con nuestra curiosidad de aprender, pero necesitamos todo el tiempo interactuar con otras posibilidades, conversar con otras formas de mirar al mundo y enriquecernos para poder enriquecer lo que hacemos y para poder hacerlo con propiedad.

Si nosotros queremos interactuar a través de esta herramienta, de este instrumento tan potente con el gran factor de cambio que hay en la sociedad, que es lo nuevo que se van incorporando a la realidad, nosotros tenemos que ser hábiles en esa conversación, tenemos que abrirnos al interés del otro no pretender siempre estar cerrado en el interés personal, en el discurso personal, si queremos que nuestro discurso sea comprendido por el otro, primero tenemos que comprender al otro, para saber cómo interactuar con nuestro discurso frente al otro discurso y de la sensibilidad del otro, la herramienta más grande para hacer esta conversación hoy es la herramienta digital, son las redes sociales. Hay que aprender a usarlas.

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Ángel Becassino

Conferencista habitual en congresos y cumbres mundiales de comunicación política y coautor del libro sobre este tema, premiado en los Victory Awards 2016, Washington Academy of Political Arts and Sciences. Creador de transgresoras campañas para gobiernos y proyectos políticos en diversos países, es autor del libro Los Estados Unidos de Trump.


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