Breve experiencia en la Academia Diplomática de Bolivia1

De la diplomacia colonial a la diplomacia de los pueblos

Esteban Ticona Alejo
Publicado en Noviembre 2016 en La Migraña 19
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Se trata de reflexionar sobre la experiencia en la Academia Diplomática de la Cancillería de Bolivia, entre los años 2007 y 2011. Intentaremos aproximarnos a cómo fueron los primeros pasos en la transformación de la Academia diplomática de herencia colonial y en manos de las élites bolivianas hacia una Academia de todos los sectores sociales del país y bajo el reconocimiento del pensamiento indio del país. Se ha desarrollado dos tareas específicas. La Primera, el nuevo diseño curricular de la maestría en relaciones internacionales y la Segunda, la implementación de un diplomado en diplomacia cultural de los pueblos para artistas de distinto género. Ambas actividades fueron desarrolladas bajo la reflexión académica y de activismo, pues las relaciones internaciones están concebidas en relación no solo entre los Estados sino también entre las organizaciones sociales, particularmente de carácter anticolonial.

Una simple pregunta

¿Cuáles son las bases epistémicos descolonizadoras en la propuesta de “la diplomacia indígena” o “la diplomacia de los pueblos” del Presidente Evo Morales de Bolivia?

Antecedentes

La asunción a la presidencia de la República de Bolivia por parte del aymara Evo Morales y el MAS en enero de 2006, ha iniciado una serie de trastrocamientos que en el proceso se ha denominado “la Revolución democrática y cultural”. La presencia de Evo, como presidente ha re-abierto la pregunta de cuál es el valor del conocimiento en la academia y cuál es la que no proviene de la misma. Evo Morales, antes de la asunción a su cargo inició la diplomacia indígena o la diplomacia de los pueblos en los 10 viajes realizados a cuatro continentes del mundo (Ticona, 2007). Después de su posición fue extendido este ejercicio al canciller aymara David Choquehuanca, quien desde el espacio de las relaciones internacionales posicionó la propuesta a partir de categorías aymara-quechua, como la base teórica de esa propuesta.

¿Cómo entender la diplomacia de los pueblos o la diplomacia indígena?

Sabemos que los orígenes de las relaciones internacionales son enteramente coloniales. Hay que recordar que uno de los fundadores de esta vertiente, Francisco de Vitoria, teorizó y legitimó jurídicamente desde la escuela de Salamanca la dominación española y europea hacia los pueblos originarios del continente americano o Abya Yala (Pagden, 1982).

Este origen colonial aún tiene continuidad en muchas vertientes de la teoría de las relaciones internacionales, que no son más que hipocresías sistematizadas en tiempos de paz y ejercitados mediante tratados y acuerdos entre los Estados, pero sobre todo impuestos por algunos bloques hegemónicos colonizadores sobre un gran conglomerado de países colonizados.

Frantz Fanon, aquel pensador negro argelino anticolonial denominó a este tipo de diplomacia colonial como “petrificado” e “inmóvil”, que contrasta con la “diplomacia en movimiento” de los pueblos, porque estos últimos son voceros que han sido designados por sus pueblos para defender la unidad de la nación, el progreso de las masas hacia el bienestar y el derecho de los pueblos a la libertad y el pan (Fanon, 1973:70).

El actual canciller boliviano David Choquehuanca, en esta línea del pensamiento de Fanon, en una entrevista decía:

“Es fundamental para nosotros la participación de los movimientos sociales en la integración de los pueblos, lo que nosotros buscamos es construir una hermandad, una hermandad que esté basado en la complementariedad, que esté basado en la solidaridad, que esté basado en el consenso y que esté basado en la identidad, o sea vamos a construir una hermandad de naciones, no solamente con nuestros vecinos, sino vamos a construir una hermandad de naciones, queremos construir una hermandad de naciones con todo el mundo” (Entrevista 6 de julio de 2006).

Bases teóricas de la diplomacia de los pueblos

Se inicia con el cuestionamiento a las relaciones internacionales formales entre los Estados. Paulatinamente esta disputa se ha ido afincando sobre la mirada crítica a la representación absoluta de los Estados, mediante los gobiernos. De esta manera se inaugura un tipo de cuestionamiento a la relación entre los estados y la ciudadanía. En esta mirada crítica, surge la idea de superar las relaciones formales entre los estados y que en esta se tome muy en cuenta a las organizaciones o los movimientos sociales contemporáneas.

David Choquehuanca, canciller del estado plurinacional de Bolivia, se convirtió en un permanente animador de esta línea de debate. Queremos aproximarnos a alguna de sus ideas lanzadas. Apunta por la relación entre los pueblos, que no es sólo la simple formalidad, sino que es todo una apuesta de nuevas categorías y propias que provienen de la experiencia milenaria de los pueblos andinos, principalmente, aunque extensible a los pueblos amazónicos, orientales y chaqueños e incluso a los afrodescendientes.

Hay un primer concepto vital en esta coyuntura que es el de Pachakuti. Se han hecho varias traducciones a la noción; pero partiendo de una traducción literal es como sigue: Pacha: tiempo, espacio. Kuti: regreso, vuelta. Regreso del tiempo, cambio de era. Trastrocamiento o Revolución. Por las condiciones políticas que se han iniciado en Bolivia, es el concepto que más aproxima a la explicación de la actual coyuntura.

Otro de los conceptos difundidos por el actual Canciller es el de Tama, que tiene varias traducciones, como Conjunto, Unidad; pero también se traslada como Tropa, reunión de personas, conjunto de danzarines, grupo de personas. Pero a la vez, tiene relación con el mundo animal, como la bandada, grupo de aves que vuelan juntas, al hato, majada, manada, rebaño y recua.

Otra categoría fundamental es el de Qamaña, que literalmente quiere decir habitar, morar; pero sobre todo vivir o “vivir bien” como la plantea Choquehuanca.

¿A qué se cuestiona?

A partir del concepto de Pachakuti que vive Bolivia, se propone que la comunidad internacional sea vista como la tama, es decir, ese conjunto de hermandad internacional que permite relacionarse entre representantes del estado; pero también con los pueblos. Entendido este como la gran organización de los pueblos de diferentes ciudadanos. Aquí recupero el concepto de pueblo en Dussel, que según nuestro autor, pese a su ambigüedad “no es fruto de inéquivo, sino de una inevitable complejidad” (Dussel, 2006: 96). Siguiendo a Dussel, el “pueblo” establece una frontera o fractura interna en la comunidad política. En este sentido Dussel llama al pueblo “plebs” como opuesto a las elites, a las oligarquías, a las clases dirigentes de un sistema político (Dussel, 2006: 97).

Aquí es importante mencionar que en el nacimiento de los estados-nación capitalistas en el sentido económico y liberales “democráticos” en el sentido político, han empapado el concepto de desarrollo. Desarrollo conectado exclusivamente a la búsqueda del “bienestar económico” material. A partir de esta idea matriz, las relaciones internacionales entre los estados han estado hegemonizadas por los razonamientos económicos, pero supuestamente desvinculados de lo político. Edgardo Lander, nos dice:

“Los patrones de conocimiento son una dimensión constitutiva medular de todo orden social. A pesar de su excepcional hegemonía en la sociedad moderna, el modo de producción de conocimiento, con sus pretensiones de objetividad y universalidad conocido como ciencia, en ningún momento ha dejado de ser notablemente polémico. Históricamente, ha sido amplia la gama de cuestionamientos a las pretensiones de la ciencia de ser la forma superior del conocimiento humano, criticas que se han formulado desde muy diversas raíces culturales y opciones valorativas, así como a partir de variadas perspectivas políticas y sociales” (Lander, 2002:1).

Precisamente esta retórica despolitizada de lo económico es la base de los gobiernos neoliberales en estos últimos años. Pero a la vez se plantea que esa tama busque la qamaña o “el vivir bien” y no “el vivir mejor”. Nuevamente Choquehuanca dice enfáticamente al respecto:

“Nosotros no buscamos “el vivir mejor”, es más, no queremos que nadie viva mejor, lo que nosotros buscamos es un “vivir bien”, los aymaras queremos volver a ser qamiris nuevamente, qamiri significa persona que vive bien, los quechuas quieren volver a ser nuevamente qhapak, qhapak es una persona que vive bien y los guaranís han dicho que nosotros queremos volver a ser iyambae, iyambae es una persona sin dueño y iyambae es una persona que vive bien” (Entrevista 6 de julio de 2006).

No es un simple cuestionamiento, sino un intento de apostar a pensar desde otras categorías, mejor dicho desde nuestras condiciones. El citado Canciller, puntualizaba en la citada entrevista:

“Entonces estos nuestros saberes ancestrales, nuestro códigos que nos permitían vivir bien, formas propias de organización que nos permitían vivir bien, que nos permitían una vida equilibrada, no solamente entre las personas, sino que nos permitía una vida equilibrada entre el hombre y la naturaleza, eso es lo que queremos compartir con el mundo, a eso llamamos nosotros la “Diplomacia de los Pueblos” (Entrevista 6 de julio de 2006).

Termino esta breve reflexión teórica parafraseando al indio Agustín Pániker, en realizar el trabajo de desmitificación ideológica y crítica al colonialismo del poder (Pániker, 2005: 10).

Breve experiencia en la Academia Diplomática

A principios del año 2007 me hice cargo de la dirección de la Academia diplomática boliviana, que luego se denominó Academia diplomática plurinacional. Recuerdo que el primer día tan solo había dos trabajadores, la que manejaba la biblioteca y la secretaria. No había ninguna actividad académica e incluso me comentaron que estuvieron a punto de cerrar este espacio porque consideraban que su actividad era muy elitista. Precisaba información para saber qué era y cómo funcionaba la Academia. Busqué al ex director interino y al exjefe de estudios, que aún trabajaban en la cancillería. El ex director era un antiguo funcionario y casi por jubilarse y me contó lo que sabía. El exjefe de estudios era una persona joven y me facilitó valiosa información precisa que fue muy útil para pensar en acciones futuras. Además, yo le invité para que me apoyara como jefe de estudios en la nueva etapa de la Academia.

Con la información básica obtenida, tuvimos una larga entrevista con el Canciller, a quien le informé de la situación de la Academia y le pedí que no se cerrará, pues era el momento de crear otro institución de formación académica para la formación de nuevos diplomáticos. Además acordamos realizar unos talleres con invitados especiales sobre todo del mundo indígena para recibir sugerencias de cómo cambiar la academia diplomática. Después de varios talleres, el nuevo objetivo central de la academia es la siguiente:

Contribuir a la con-formación de una comunidad de Servicio Exterior de alto nivel crítico, que estén en permanente proceso de aprendizaje y capacitación y, puedan coadyuvar decisivamente en la formulación y ejecución de la diplomacia de los pueblos y la política exterior boliviana3.

Pero no solo se buscaba buenos burócratas en relaciones internacionales, sino la formación de intelectuales de alto nivel, comprometidos con los intereses nacionales y solidarios con procesos de cambio a nivel internacional.

La diplomacia cultural de los pueblos

En esta búsqueda de cómo transformar la Academia diplomática, tuvimos la grata visita de dos hermanas y compañeras de lucha en el arte ancestral. Jeannette Rojas y Judith López, dos integrantes de la comunidad musical Sagrada coca. Jóvenes pero de gran experiencia en la revalorización, interpretación y difusión de la música ancestral andina (aymara y quechua) a nivel urbano. Una pregunta simple testimonia su inquietud, “queremos ser del proceso de cambio, haciendo lo que sabemos hacer y hacia el mundo”. Ahí nace la idea de capacitar, formar a los artistas para la diplomacia cultural de los pueblos.

En mi gestión realizaciones 5 diplomados con artistas de diversa orden, músicos, pintores, poetas, bailarines, literatos, declamadores. Después de la grata visita mencionada y con las ideas generales claras, visité nuevamente a nuestro canciller y le comenté del proyecto y quedó encantado y me dijo adelante. A nivel económico fue difícil implementarlo o pedir más presupuesto para la academia, pues no se había contemplado este tipo de actividades académicas en su programación anual que ya estaba en ejecución. Pero efectuamos el diplomado sin costo alguno, mediante invitaciones a personalidades del quehacer cultural e incluso mediante algún convenio interinstitucional, por ejemplo con la Alcaldía de la ciudad de La Paz, que en ese momento eran aliados políticos del gobierno. Curricularmente armamos el diplomado con fuerte énfasis en lo cultural y la implementamos de la siguiente manera. El bloque de materias sobre relaciones internacionales ligada a lo cultural, se hizo cargo gente de la cancillería, incluido algunos de nuestros embajadores y/o embajadoras. Hay que recordar que algunos de ellos eran connotados artistas bolivianos. Sobre la legislación cultural internacional recurrimos a otros ministerios como el de cultura (en ese entonces era viceministerio). Nosotros los de la Academia nos hicimos cargo de temas nuevos como la visión crítica a las relaciones internacionales, la diplomacia de los pueblos, diplomacia cultural de los pueblos. Incluso, en varios diplomados invitamos a los agregados culturales de varias embajadas acreditados para que compartan sus políticas culturales de sus países.

Incluso para evitar gastos menores al Ministerio de Relaciones Exteriores, lanzamos la convocatoria del diplomado mediante internet y/o de boca a boca del mundo artístico. El único requisito para ingresar al programa fue ser artista en ejercicio. Después del segundo diplomado, buscamos una pequeña preselección pensando en la calidad y la experiencia de los artistas. Invitamos a algunos artistas que formaron parte del primer diplomado ser parte del equipo evaluador.

Transformaciones en el orden simbólico y espiritual

El edificio de la cancillería está situado en plena esquina de la Plaza Murillo, a unos pasos del palacio de gobierno, es un edificio colonial aunque su uso viene de la época republicana, pero su edificación arquitectónica es absolutamente señorial. Sabemos que en ese ambiente, fuera de la labor de relaciones internacionales, se realizaban algunos conciertos de música occidental de alcurnia. Aún se conserva un piano antiquísimo que se usaba en esas actividades exclusivas de la élite. Por estos antecedentes culturales, empezamos con la descolonización en el orden simbólico. Iniciamos con algunos rituales andinos y manifestaciones de música y danza ancestrales, y fue la académica diplomática que encabezó este tipo de actividades.

Aprender otras diplomacias: el akhulli con la hoja de coca y el apthapi

La llegada de Evo Morales Ayma a la presidencia de Bolivia (2006), ha dado lugar a una época de cambios estructurales no solamente en el ámbito político sino también en otras esferas, como la diplomacia. De esta manera, la diplomacia andina pudo visibilizarse y extenderse como parte de la política exterior. En este contexto, el Estado boliviano estaba obligado a realizar transformaciones de conciencia en diversos aspectos. Un ejemplo de ese cambio, es la práctica social del presidente Morales que ha adoptado en la diplomacia exterior, nuevas formas y estilos de relacionamiento con sectores sociales de los Estados. Todo, en base a la práctica diplomática de los pueblos indígenas, bajo el denominativo “diplomacia de los pueblos”.

Las formas de diplomacia de los pueblos necesitan ser entendidas, a partir de las categorías y lógicas del pensamiento indio. Promover, ceremonias protocolares como el akhulli, mediante las hojas de coca, implica llenar parte del vacío que se tiene respecto al epísteme y práctica de los pueblos indígenas.

Las prácticas ceremoniales de akhulli o el masticado de la hoja de coca, formaron parte de la diplomacia y el protocolo indígena que existían antes de la colonización. A través de estas experiencias, los participantes en el acto entraban a un proceso oral sagrado o ceremonial, en igualdad de condiciones y con los mismos derechos. Se dice que en el akhulli se tenía que agotar la conversación dentro de los marcos amistosos, dejando de lado los odios y resentimientos, hasta encontrar una solución para las partes y “hasta que pose el cóndor sobre el pijchu”, Con esta transmisión oral se quiere decir que en el akhulli se acullicaba tanta coca que se formaba un promontorio muy alto con el pijchu o coca masticada y sacada de la boca. Ya los cronistas españoles mencionaban el aprecio a la coca en reuniones y otros acontecimientos donde se tenía que dialogar y tratar temas importantes (Academia diplomática plurinacional, 2009)

La Academia Diplomática Plurinacional y el Taller de Historia Oral Andina, organizaron un taller denominado Aprendiendo Nuevos Protocolos, que se desarrolló entre los meses de octubre de 2007 y enero de 2008 en la Cancillería. Los participantes (alumnos y funcionarios) de la Cancillería, escucharon y comprendieron atentamente cada una de las clases en las que también se realizaban prácticas del akhulli.

La diplomacia y las ceremonias protocolares de los pueblos indios comenzó a entenderse bajo las categorías y lógicas de un pensamiento inclusivo y abierto para entender y compartir nuevas formas y costumbres, sin discriminación. En ese marco, compartimos el apthapi, como parte constitutiva de la diplomacia y el protocolo indígena que siempre ha existido en los ayllus y comunidades indígenas e incluso en las ciudades. Debido al poder de resistencia que tienen los pueblos indígenas y originarios, sus prácticas de vida son vistas como portadoras de valores que discrepan de las formas occidentales, consideradas más individualistas y despersonalizadas. Los valores que se destacan en el apthapi aluden sobre todo a la reciprocidad y compartimiento festivo, valores muy sanos para la pervivencia de la comunidad como unidad comunal y política.

Ritual a la Pachamama del Anata o el carnaval andino

La Anata andina, mal traducida como el Carnaval, tiene sus orígenes milenarios en las prácticas de los ayllus, comunidades urus, aymaras y quechuas andinos. Es el profundo respeto y relación con la pachamama o la madre Tierra. Es en el tiempo de la cosecha agrícola este ritual, como también de la t’ikha o el adornar con lana de colores a los animales; es el tiempo del acopio de los frutos de la madre naturaleza que nos ha proporcionado en el último año. En el mundo urbano ese agradecimiento se traduce en la ch’alla a la casa o el negocio; a pesar de su diferenciación del mundo rural, es una forma de agradecer a la pachamama.

La ch’alla es un acto ritual en el que la persona rocía, esparce gotas de algún líquido como señal de agradecimiento a la madre Pachamama, es una manera de manifestar reciprocidad por los productos obtenidos, y esta ceremonia se realiza el martes de la Anata. En este acto de relación de reciprocidad y cariño del ser humano con la Madre Tierra. Desde la memoria colectiva sabemos que, antiguamente, esta ceremonia íntima de la ch’alla se hacía con agua, más propiamente con el ch’uwa uma o agua cristalina, o las primeras aguas de la lluvia (chhilchhi) o traída de lugares sagrados como los jalsu uma o manantiales de agua, e incluso de algunas cascadas.

Algunas conclusiones

Las enseñanzas son múltiples y tal vez únicas. Se ha formado a un conglomerado de casi 200 artistas de entre hombres y mujeres. Algunos de estas personas o como grupos de danza han expandido su difusión de nuestro acervo artístico musical a muchos países del mundo.

Lamentablemente las nuevas políticas de la dirección de la Academia diplomática plurinacional después del año 2011, ya no contemplan el apoyo a este diplomado cultural.

La recolonización siempre estuvo presente en el mismo Estado y particularmente en el Ministerio de Relaciones Exteriores, que hoy sufre de esa arremetida, aunque la descolonización haya ganado un buen espacio.

Bibliografía

Academia diplomática plurinacional. 2009. Aprendiendo nuevos protocolos: El Akhulli. La coca en la diplomacia de los pueblos. La Paz: Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia.

Academia diplomática plurinacional. 2009. Aprendiendo nuevos protocolos: El Apthapi. El “banquete indígena” en la diplomacia de los pueblos. La Paz: Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia.

Choquehuanca, David. Entrevista 6 de julio de 2006

Dussel, Enrique. 2006. 20 tesis de política. México: Siglo XXI-CREFAL.

Fanon, Frantz. 1973. Los Condenados de la tierra. México: Fondo de Cultura Económica.

Edgardo Lander. 2002. «La utopía del mercado total y poder imperial» Revista Venezolana de Economía y ciencias Sociales, vol. 8, no. 2, mayo-agosto, pp. 51-79.

Pagden, Anthony. 1982. La caída del hombre natural. El indio americano y los orígenes de la etnología comparativa. Madrid: Alianza editorial.

Pániker, Agustín. 2005. Índika. Una descolonización intelectual. Reflexiones sobre la historia, la etnología, la política y la religión en el Sur de Asia. Barcelona: Kairos.

Ticona Alejo, Esteban. 2006. El “Racismo intelectual” en el Pachakuti. Algunas connotaciones simbólicas del ascenso de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia. En El Fenómeno Evo. Reflexiones sobre colonialidad del poder, Política, movimientos sociales y etnicidad. Cochabamba: Verbo divino.

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Esteban Ticona Alejo

Es aymara boliviano. Dr. en Estudios Culturales Latinoamericanos. Docente emérito en las carreras de antropología y arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz, Bolivia. Es autor de varios libros sobre movimientos indígenas, campesinos e investigación cualitativa.


Nota: