Los Chalecos Amarillos en Francia:

De la espontaneidad al ¿movimiento social del siglo XXI?

Alain Mesili
Publicado en julio 2019 en La Migraña 31
Rounded image

Aclaración

Una puesta en perspectiva histórica del fenómeno Gilets Jaunes (Chalecos Amarillos, GJ, por su sigla en francés), de algún modo alumbra el carácter intelectual que hace referencia a la derrota del pensamiento políticamente correcto. Las contingencias de lado a lado de la sociedad enfrentada, hace que el centro de poder tambalee si no se renueva talentosamente. Confesado por unos y refutado por otros como lo expresa el geopolitólogo Alfredo Jalife Rahme: “Sería un grave error de juicio sucumbir al simplismo taxonómico de la caduca dicotomía de izquierda vs. derecha de hace 230 años”, es pertinente preguntarnos: ¿izquierda y derecha pierden vigencia? La designación de ambos opuestos no fue más que una casualidad de posiciones durante y después de la revolución francesa de 1789.

En todo caso, los analistas admiten que las luchas entre clases sociales ahora, superan las luchas ideológicas, al menos en el viejo continente. Los pobres sean de derecha o izquierda siguen siendo pobres y los GJ, así lo entienden y proceden.

Si bien el sociólogo Pierre Merle escribe que los GJ nos recuerdan la Jacquerie (Le Monde, 2018) del antiguo régimen de la historia francesa y periodos revolucionarios, movimiento de luchas iniciado por los desheredados, no obstante, se pregunta “Si las lecciones de la historia pueden ser todavía comprendidas”, la repuesta es negativa, no pueden comprender al que no pertenece a su creación.

En Francia resulta suceder insubordinaciones de paradigmas, en la que las decisiones de la gente común, sorpresivamente, son tomadas mediante las redes sociales, el modus operandi popular parece obscuro por la mente de la República en Marcha, partido en el poder frente a la utilización preponderante de “la mecánica comunicacional del pobre”. El Estado, en su infinita arrogancia liberal al estilo anglosajón, se encuentra en un impase; escoger entre su población peticionaria o abdicar frente a Bruselas.

Precisamente, la característica de los GJ es no subordinarse a los políticos, mantenerlos alejados, así aseptizar su entorno. El mayor daño a la sociedad proviene de la clase dirigente.

Antecedentes históricos

A 50 años de los disturbios estudiantiles de mayo de 1968 que sorprendieron al fundador de la Quinta República, el General De Gaulle (1890-1970), el acontecimiento dio lugar a las primeras declaraciones sobre la teoría de la conspiración, tan de moda hoy en día.

El año 1968 representa el quiebre del consenso político entre izquierda y derecha, pero sin poner en riesgo la alternancia, el Gral. De Gaulle gran estatista supo controlar el movimiento con talante y sutileza política. 37 años después del estallido universitario, se observó la recuperación política del movimiento por los partidos políticos; todas, tendencias confundidas. Líderes de la generación 68 se encontraron en función de responsabilidad en la UE, otros en la industria o medios de comunicación y algunos (pocos) siguieron en la oposición de izquierda, en la dirección del trotskismo en particular. En 2005 un influjo subyacente de protestas vuelve a la superficie, esta vez en los suburbios parisinos. Los disturbios comenzaron con la muerte de dos jóvenes de origen africanos de 15 y 17 años con antecedes penales. El 27 de octubre de 2005, miles de jóvenes prendieron fuego a lo que encontraban en sus barrios.

Los habitantes en su mayoría de origen árabe, viven confinados en departamentos reductos que llaman guetos agrupados en edificios insalubres y deteriorados, estos guetos se extienden al horizonte. Marginados y desempleados, escuelas sobrepobladas y colegios desertados, la juventud busca sobrevivir en actividades ilegales.

El entonces ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, con la intención de mostrar autoridad del Estado escaló las tensiones, llamó a los protestantes “rufianes” y “escoria” de la sociedad. Las repuestas no se hicieron esperar; la violencia se propagó regando a los suburbios (banlieues), en cuestión de horas alcanzaron a otras periferias urbanas y traspasaron las fronteras: Bélgica, Países Bajos, Alemania, Dinamarca, etc. El día 5 de noviembre marca el punto más álgido con la quema de unos 1 250 vehículos en una sola noche de París a Marsella, de Lyon a Nantes. Posteriormente, con las promesas de soluciones sociales volvió la calma, las mismas promesas que Nicolas Sarkozi pactó, durante su gobierno, promesas pero que no han sido cumplidas.

Una vez presidente Zarkozy (2007-2012), las citées (ciudades dormitorios) se vieron cercadas por puestos policiacos de control las 24 horas y confiscación sutil de los derechos básicos.

El presidente siguiente, François Hollande del partido socialista (2012-2017), tampoco trajo satisfacción pese a ofrecimientos electorales, los suburbios y áreas rurales quedaron rodeadas de un muro de silencio mediático, no era su momento. Ahora el presidente Emanuel Macron (2017 en curso), alineado a los intereses transatlánticos pretende ser un gobierno de virtud y derecho divino, al estilo monárquico, ahora paga 30 años de soberbia anterior y presente. La sociedad contesta el statu quo del gobierno interpuesto por la fuerza y no por la negociación, como resultado: el pacto social se ha roto.

Nacimiento de los Chalecos Amarillos (GJ).

La agitación social se inicia a fines de 2018, luego de anunciar el aumento de impuestos a los carburantes, afectando a los principales productos de consumo de la canasta familiar, así como la incidencia en el transporte en general. Los ciudadanos lo tomaron como una provocación de parte del Palacio del Eliseo (sede presidencial). Los innumerables llamados en las redes sociales dieron riendas sueltas, se desató la bronca en línea consensuando acciones, por tanto, se puede decir que fue el primer movimiento social de esa magnitud nacido en internet.

Al poco tiempo, aparecieron las primeras repuestas de manifestaciones conduciendo a un repentino despertar de las mayorías habitualmente “sin voz”, signo que los franceses estaban cansados de ser substancia de “rapiña” impositiva. Los GJ se definen como movimiento apolítico aunque individualmente tengan alguna pertenencia partidaria. No es centralizado, las reivindicaciones son dispersas y se adaptan las decisiones plurales por regiones automáticamente tomadas en cuenta. Pierre Bourdieu, durante la gran huelga de varios meses de los trabajadores del ferrocarril en 1995, aportando su apoyo incondicional, nos sintetizaba el deber del intelectual frente al deseo profundo del obrero. Ahora en 2019, Pierre Bourdieu, aquel inmenso filósofo se vestiría con chaleco amarillo en protestas que consideraría mil y cien veces legítimas. No hay dudas que aportaría una suma de comprensión de la sociedad en crisis, no solo en cuestión de consonancia con los sans dents1Sans dents, expresión popular que designa a los míseros. sino con la historia.

El geógrafo Christoph Guilly en su estudio La France periphérique (Francia periférica) marcaba la atención de las élites francesas en 2014 afectando la exclusión económica, cultural y política de la clase popular, cual mayoría vive fuera de las “ciudades mundializadas”. Puso en evidencia las condiciones dando lugar ulteriormente al fenómeno GJ. De hecho, la escasa presencia de los servicios públicos distancia aún más el conciudadano de la administración pública, todo lo relacionado entre el estado y el ciudadano pasa vía internet, reemplazando desmedidamente el rostro humano por monitores, y esto tiene un efecto desestabilizador. Remedia ciertas formas de burocracia, sin embargo, reduce el estado a una isla desconectada en medio del país.

¿Cómo se pudo lograr a partir de un trío de personas en apenas quince días, generar un movimiento multitudinario?

Una mirada de cuentas Facebook asociadas a la movilización, destacan a Maxime Nicolle, Priscilia Ludosky y Eric Drouet al origen de la primera iniciativa. La edad oscila entre 29 y 33 años, líderes auténticos, discretos pero incisivos al momento de escalar el tono en contra del precio de los carburantes y de la vida cara. Cada cual en sus cuentas llaman a una manifestación pacífica para el 17 de noviembre de 2018, imaginaban obtener cien o doscientas personas, asombrosamente el resultado de 280 000 participantes marca el comienzo, calles y avenidas fueron colmadas de chalecos amarillos. En contra de todo pronóstico y concepto de Facebook, la red servía de enlace comunicacional a nivel de una nación. Durante la misma semana surgen textos de asalariados, profesiones liberales, agricultores, obreros, artesanos y desempleados emitiendo opiniones sobre cómo ven al país del futuro. Una sensación de euforia galvaniza a millones de ciudadanos, animados por el espectacular protagonismo que obtuvieron en las arterias del centro de la capital y en provincias.

Los GJ surgieron no en las ciudades sino en el área rural, poblados y periferias, cinturones industriales, esta nueva lucha de clases del siglo XXI promete alcanzar el retorno al social populismo2Hay una mala interpretación del término. Adjetivo calificativo; lo que viene del pueblo, comenzó a aparecer en la prensa durante la Comuna de 1971. Hoy el termino “populismo” ha sido largamente denigrado y asimilado a la dictadura para desviar lo popular y la popularidad de una acción a favor del pueblo. Europeo hacia dentro y opuesto al eje Paris – Berlín – Bruselas.

Hasta el acta 163Cada acta se refiere a un sábado de manifestaciones, actualmente, los GJ, llegaron al acta 22, lo cual significa 22 semanas de manifestaciones callejeras. las concentraciones públicas son multiformes y horizontales, sin voces individuales y menos una jerarquía autorizada, por tanto, sin el carácter tradicional de un movimiento social en ascenso. Los medios sorprendidos en sus eternas narrativas, buscan, indagan con quien entrevistarse, la misma repuesta desconcertante: “somos un movimiento de movilizados”.

No hay representación oficial, cada quien expresa su descontento, lo esencial es estar presente –dicen los GJ–. A comienzo de noviembre, la jefatura de policía no los veía como un peligro eminente, seguros que se erosionaría la multitud y desgastarían los irascibles. Pero algo ha cambiado, cada sábado protestan con modalidades diferentes a veces innovadoras acciones, el voluntarismo es sorprende en un país donde ¡no pasaba nada!

A finales de noviembre y comienzo de diciembre de 2018, los Chalecos Amarillos se propagan tal mancha de aceite en áreas metropolitanas y vías de bifurcación rurales, mantienen así más de 2 000 puntos de intervención ciudadana en varios departamentos. Los automovilistas entablan conversaciones, concilian puntos de vistas con ellos, aplauden su activismo, la gente se reúne en las carreteras y discute, desaparece y vuelve a juntarse en otro punto, los servicios de inteligencia de la Gendarmería Nacional designan el movimiento como atípico y para recoger un término de actualidad: asimétrico.

A mediados de diciembre 2018, miles de voces acrecientan el caudal perturbando las redes, sube a cientos de miles el número de internautas; 300 000 a 450 000 divulgando propuestas en tiempo real, mientras varios millones los leen en todos los países francófonos.

Se declaran los “referendo de iniciativas ciudadanas”, conforme avanza el movimiento ningún liderazgo lanza eslóganes políticos, ninguna cabeza pensante se auto proclama aunque distinguen a varios nombres y los reconocen como iniciadores de los grupos. Justamente, por no entender el fenómeno inaudito en Francia, los sindicatos les presagian poco tiempo de vida. La no existencia de frente unificado, tampoco un secretariado e infraestructuras mínimas como suele existir en cualquier actividad política, sitúa al Gobierno al borde de un casi vacío de debate a falta de alguien “representativo”. Si bien hubo tentativas de ambos lados “oficiosamente” a fin de rebajar las tensiones en varias capitales de departamentos, las conversaciones consentidas por los usuarios en las redes no prosperaron.

El Gobierno del presidente Macron, hombre “providencial” y fabricado por las finanzas, se tropieza. Recluido en sus convicciones republicanas, sin cambiar una jota, se convence que la navidad será tranquila y el año nuevo 2019, lleno de buenos augurios, su discurso de fin de año, situado al límite del ring y poco oficioso por negociar con los sectores laborales, toda la clase dirigente y los medios oficiales magnifican un discurso de pugilato. Lo que no quiere admitir es que el país se le va de la mano. No ostenta la capacidad ni la profundidad para convertirse en un gran líder francés, menos Europeo como pretende ser.

Detrás del Presidente, la nación detenida

Detrás de los GJ se observa una expresiva parte de la Francia profunda, de agricultores y sociedad empobrecida habitualmente invisible la que decide apropiarse de la defensa común, al igual que en 1789 –punto de referencia del objetivo de los GJ–. Gesta histórica que marcó el auge de la república del ciudadano, si no son comprendidos, el levantamiento podría reproducirse, ya que la comuna de Paris quedó en las memorias colectivas.

Mientras los investigadores universitarios publican reportes de análisis referente al discurso GJ en las redes sociales y en los medios, los documentos dan síntomas claros del factor principal: desigualdad insoportable, corrupción financiera y privilegios del capital. Asimismo, la intransigencia penal y abuso, la sistemática judicialización de quien no tiene cómo defenderse ante la razón del estado. El GJ no pide un gran debate nacional de alcaldes y discurso mediático ensordecedor como muestra de buena voluntad, pide gestiones, reconocer la igualdad como objeto de respeto y defensa del nivel adquisitivo. Idealismo dirán puesto que, en Francia, a lo largo de dos décadas, creció el poder absolutista, incrustado en Gobiernos complacientes, ejecutante del Banco Central Europeo (BCE).

La defección de la clase dirigente a sus fundamentos, es fuertemente resentida por la población. Es cierto; la ausencia de voceros dificulta explicar el Big Bang del movimiento, pero vemos a toda una generación espontánea rodear a un presidente debilitado preservando a toda costa a sus mentores de las altas finanzas. El hecho que responsabilice a los GJ de las dificultades económicas y del PIB a 1,2 % en lugar del 2,6% previsto a la baja por el FMI cuando el descenso de inversión extranjera es debido a otros factores, se suscita desde el tercer mes de 2017, antes de la aparición del fenómeno GJ. La adhesión popular en torno al accionar GJ constituye en un hecho histórico, demuestra que ningún partido posee una base social sino los GJ, los mismos albergados en la propia clase trabajadora. Es a la vez una repuesta callejera multidimensional con efecto dominó, asimetría de una sociedad sin expectativas y dejada a la deriva económica.

Crisis mediática, crisis democrática

La prensa europea muestra inquietud toda vez que le provoca curiosidad, a contrario del gobierno francés que se rechaza a pronunciar las palabras GJ, el Congreso del CDU de Alemania a la par del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia, hablan de “graves dificultades”, la prensa internacional considera la existencia de un peligro francés como ya está el riesgo italiano. Los periódicos y publicaciones de influencia popular como son el Stern, Temps, Bild, Gelbe Weste, El País, tabloides británicos lacónicos y cadenas de televisión en particular: CNN, Fox News y otros, publican fotos de caos o pasan en continuo, escenas terroríficas de batallas en los campos Elíseos con pies de fotos recitando en unísono el fin de la democracia y el terror amarillo.

El cotidiano Frankfurter Allgemeine Zeitung, juicioso en sus artículos de política internacionales titula: “Su majestad, el pueblo es impredecible” haciendo ilusión a la revolución francesa y decapitación del Rey Louis XVI. La prensa mundial advierte al gobierno del presidente Macron, por la buena salud europea, debe controlar la situación en los términos más firmes, pero respetando los derechos de la persona.

El temor de la UE de ver sus miembros contagiados preocupa a más alto nivel. Admiten la crisis de representatividad de las élites políticas en países en los que la deserción hacia el voto es muy elevada y, desafía la estabilidad del régimen. En periodos de turbulencias guardar un mínimo de sentido crítico, en efecto, es necesario recordar como en las elecciones de mayo 2017, los franceses fueron sometidos y manipulados por los medios dominantes a la coerción repetida: “Macron (la república en marcha) o el FN (Frente Nacional) representado por Marin Le Pen; frente a la peste, solo existía una opción: un joven cuadro dinámico, lleno de energía con un programa sin contenido, pero el hombre pupilo del banco Rothshild no es sospechoso de pertenecer a la extrema derecha a contrario de Marine Le Pen, además garante de los valores democráticos, por tanto la prensa desvergonzada fustigó a Melancho (Francia insumisa: izquierda) y prestó a la euro séptica Marine Le Pen, el rol neofascista habitual. La campaña de Emanuel Macron y su pedigrí aprobado por el CAC 40 (la empresas presente en la bolsa de valor nacional) representaba el “voto útil” como si el tenor de la conciencia política y los valores morales del candidato al lado del anticristo y lucífero mencionados era dictado por la voz de Dios. El chantaje mediático funcionó de maravilla pese a que 16 millones de franceses hayan votado en blanco.

Temor a la revolución de colores

Hoy día, en la geopolítica compleja que acompaña las dislocaciones de bloques, rupturas y reconformaciones o remodelación de los mismos, lo ocurrido en mayo del 68 pudo ser una operación del Gobierno norteamericano en contra del entonces presidente Gral. De Gaulle, no faltaban motivos. Su política exterior en pro de la grandeza de su país, seguía una línea soberanista, a la sombra de la Guerra Fría, el mundo libre recorría colectivamente al paragua protector de Washington, sin embargo a De Gaulle no le tembló la mano al momento de tomar decisión. A efecto de las tensiones transatlánticas, De Gaulle pidió el retiro del mando estratégico estadounidense de la ciudad de Fontainebleau. De remate, las graves discrepancias con Estados Unidos en la visión del mundo enfrentado, el general decide sacar a Francia de la OTAN4El presidente Nicolás Sarkozy fue quien reinsertó Francia en la Organización del Atlántico Norte (OTAN).. Trance que lo convirtió en enemigo de la Casa Blanca cuando se lanzó en un programa ambicioso, en el que Francia se situó como la cuarta potencia nuclear mundial. Posteriormente a su desaparición, todos los hombres políticos buscaron ser legítimos herederos de ese gran hombre, “inspirados en esa fuente patriota” pero ninguno jamás le llegó a las rodillas menos con la aceptada violación constante de la soberanía nacional por Estados Unidos, del cual ellos son cómplices.

Steve Bannon, exconsejero de Donal Trump e influyente teórico de la renovación populista, accedió a una entrevista con la revista francesa L’Express (5 de febrero de 2019), el político, en gira por Europa asegura no sorprenderle el fenómeno contestatario GJ, “Macron es una marioneta y los GJ inspiración para el mundo” dijo Bannon. Su visión es que: de Europa nada bueno se puede esperar. Washington al final de 1940 promovió la integración europea con financiamiento discreto a cientos de instituciones promovidos por las administraciones Truman, Eisenhower, Kennedy, Johnson y Nixon, en ese sentido, la UE es la clave de los intereses políticos y económicos regionales de los Estados Unidos al lado de la OTAN –brazo militar– cuya secesión británica (Brexit) a raíz del deseo de la mayoría de los pueblos expresado en las urnas significa reconquistar lo que les pertenece de identidad, cultura e historia. Los GJ son ¿anti europeos? Algunos politólogos insisten en reflexionar en cuanto a la forma de gobernar a la nación. Los analistas más consientes, comparan Bruselas al Politburó de la URSS y sabemos cómo terminó.

Si los Chalecos Amarillos fuesen el proyecto de un complot globalista

En repuesta, meramente especulativa de mi parte y la de www. reseauinternational: ¿Francia se ha convertido en un laboratorio preparado, organizado y anunciado para una de las reuniones secretas de Bilderberg? Si el país de la cultura, de la educación, de la libertad, fraternidad, seguridad social, del saber, del código civil y derechos humanos, fuese para las élites globalistas un gigantesco laboratorio psicosocial. Las masivas infiltraciones de los servicios de inteligencias y militares para estatales en las filas provocando estallidos de violencia para justificar la demonización de sus protestas, entonces es aún más imprudente por parte de la administración. Ahora complot o no, se creó una dinámica contestataria que actas tras actas aumenta las probabilidades de un conflicto sangriento en el que el pueblo y gobierno medirán los nervios de la beligerancia fratricida a favor de un solo vencedor ya que el diálogo se aleja.

Quitar de la lingüística el vocablo «dignidad»

A la luz de las revoluciones de colores que sucedieron en los países árabes y no tan lejos de Francia como ser Ucrania, Georgia y sus terribles consecuencias, es aceptable hacerse preguntas: si mayo 68 fue un movimiento auténticamente franco-francés. Después de cinco décadas de vacilaciones, los historiadores concluyen considerar la fundamental contribución de los Chalecos Amarillos a la recuperación de la dignidad, Marx en 1843 escribía: “cuando el proletariado anuncia la disolución del orden social actual, predice el secreto de su propia existencia puesto que él mismo constituye la disolución efectiva de este orden social”. Es claro lo que sucede en 2019 es la Francia caricaturizada, neo proletaria, indócil, expulsada a las periferias de las mega ciudades, se autoproclama ciudadano de conciencia, es el país que más impuestos sufre en el mundo.

Pasaron cuatro meses y la continuidad del movimiento GJ, no obstante con los problemas internos continua; no cabe duda que de sus filas, todas las pasiones se liberan en una suerte de aspiración a cambiar la matriz geo económica francesa. Hoy se juega en Francia, la revuelta de los pueblos o el triunfo del nuevo orden mundial mesiánico5www.reseauinternational. (Por Amar – febrero de 2019).. Las plataformas de protestas se amplían a otros aspectos fundamentales de la condición humana, reclaman dignidad, un vocablo que al filo del tiempo ha sido quitado de la lingüística.

“La ley y el orden”

El gobierno de Macron, especulando el cansancio desde el acta 4, 5 o 6, no se esperaba llegar en febrero al acta 14 y 15, es decir 15 semanas de conflictos entre el poder fatuo y el lumpen subordinado al servicio de la industria transnacional. El Ministerio del Interior en boca de su ministro, encomienda a las fuerzas del orden restituir el imperio de la ley. Los CRS están equipados de rifles de asaltos tipo HK G36 arma letal, un hecho sin precedente desde la guerra de Argelia. El propio exministro del Interior, Luc Ferry, convocaba a las autoridades a apretar el gatillo hasta matar. Un artículo del periódico Le Canard Enchainé –por lo general bien informado– en fecha del 16 de enero de 2019 explica que en el enfoque de las autoridades y debido a la alarma en cuanto a la seguridad nacional, los GJ son ahora considerados como “vulgares terroristas”, mientras una parte de la magistratura reanuda las malas costumbres donde la justicia está sujeta a las decisiones del poder ejecutivo.

Un proyecto de Ley “anti casseur6Difícil traducir el término que es figurativo y peyorativo: manifestante incontrolable o destructor.” pasaría al Senado para castigar con penas severas de prisión a los manifestantes que no acaten la prohibición. El contenido de esa ley es idéntico a la practicada hoy en Argelia (Doctrina de Seguridad Nacional).

En realidad, según algunas ONG de abogados, esta ley reúne medidas en contra de expresiones colectivas no afín al gobierno, se constituye en una retroacción represiva, porque la supervivencia del actual presidente va a depender de qué tipo de disputa no convencional impondrá a los franceses. ¿Cuáles serán sus posibilidades de someter al Ejército al objetivo supremo del Estado en caso que falle las instancias policiacas? ¿Hasta dónde resistirán los Gilets Jaunes? ¿Si se tendrá la capacidad de nuevas iniciativas fortaleciendo el Referendo de Iniciativa Ciudadana (RIC).
El RIC durante marzo de 2019, se discute seriamente en asambleas populares, de ahí el pueblo en su conjunto puede exigir referendos sobre cuestiones sociales fundamentales, son demandas legales que el propio Senado nacional se debe de considerar y llevar al voto.

El gobierno afirmado en victorias de administraciones anteriores subestima las limitaciones materiales de la población, no obstante se invierten las tendencias: el pueblo asume el reto. Resultado, las concentraciones de protestas no decrecen en número de participantes, cada sábado, entre 60 000 y 90 000 personas desafían las prohibiciones y contención de una policía cada vez más violenta disponiendo de armas anti disturbios contundentes, como la utilización del “flash ball”, aplicando a la fuerza una gestión desproporcionada. A partir de Abril, la gendarmería carga sus armas con el objetivo de sembrar heridas graves, tales como perder un ojo, un brazo o un pie, algunas heridas han sido seguidas por trastornos psicológicos severos.

Ciertos observadores testigos de la violencia inusitada de los escuadrones anti motines (CRS) denuncian que la constancia represiva es imitada de los israelitas métodos como el de arrinconamiento de los manifestantes palestinos, y voluntad por lisiarlos provocar estupor y pánico.

Acciones contra el sistema financiero

Talleres de ideas nuevas y opiniones insólitas de futuros teatros de peticiones plantean en un próximo “acto” –según Maxime Nicolle– lo peor de las pesadillas capitalistas es perturbar el sistema financiero; el retiro de sumas de dinero por parte de los pequeños ahorristas, con el discurso: “Si el gobierno no adopta las reformas que exige el pueblo debilitaremos la banca” pretendiendo que la gente vaya a vaciar sus cuentas. El ataque a la banca es donde más le duele al sistema, debido a la incapacidad por parte de la banca de atender las demandas de sus clientes. Una acción bien coordinada debilitaría el sistema financiero. Sabiendo que los retiros por tarjetas son limitados, Maxime Nicolle sugiere que los GJ confundirían esas limitaciones con colas interminables en las ventanillas de cientos de agencias bancarias cada fin de semana en toda la nación. No cabe duda, que tales acciones dejarían tiempo al Banco Central tomar medidas restrictivas de retiro, aumentaría probablemente las protestas en una espiral de violencia. Las perspectivas de arremetidas financieras extremas ya, por anticipación inquieta, utopía o no los portafolios bancarios decidieron aproximarse a sus depositantes y clientes potenciales con intención de socializar.

Expansión del movimiento a Europa y pugnas contra el euro

Los Chalecos Amarillos cuyas protestas están apoyadas por el 75 % de la población francesa, se reproducen en toda Europa con similares peticiones. Afirman que la moneda única, centralizada en el BCE y regida por el gobierno supra nacional de Bruselas, es causa del empobrecimiento de las mayorías.

Numerosos economistas y renombres del premio Nobel, reconocen el despotismo de la Moneda Única Europea habiendo creado una casta privilegiada transnacional, la que rehúsa pertenecer a una nación en particular. Sus dividendos abarcan a todos los rincones del planeta, su religión es el mercado libre por cuanto no representan una nación. El PIB de cada miembro de la Unión Europea poco o nada se ha movido hacia arriba, no hay signos de mejora al horizonte 2020, el escepticismo gana sufragios en cada elección, el riesgo de filtraciones mayores en la nave común acapara el ánimo de la gente.

La política monetaria del BCE, aliado natural de la OTAN conforma una ingeniería fiscal, imponiendo buenas conductas a sus miembros bajo amenazas, litigios administrativos y transferencias públicas, en toda una arquitectura autoritaria. Los Chalecos Amarillos expresan a través de la desobediencia civil la insatisfacción del país controlado por tecnócratas moleculares que no admiten el diálogo no hay señal de entendimiento entre gobiernos y ciudadanos.

Encrucijada en la UE; los Chalecos Amarrillos presentan una lista amarilla en las elecciones

A pocos meses de las elecciones europeas, las ya perceptibles influencias de los GJ es indicador del malestar de occidente. La impaciencia en la esfera europea así que el nerviosismo en la opinión internacional hace que los mercados apuntan a una solución radical al germen “Chaleco amarillo”, enfermedad desconocida que puede causar pandemia. La pregunta del millón: ¿El Gobierno galo está presto a renunciar a los principios que caracterizan la democracia?

La Comisión Europea pide moderación a los GJ, el presidente, calificado de “júpiter” por su lejanía con la realidad y secundado por su Primer Ministro, Édouard Philippe; asistimos desde hace meses al descenso de ambos en las encuestas que todavía buscan hacer de Francia una “Start-Up Nation” centran esfuerzos de marketing a favor de la juventud (39 años) del presidente, hombre enérgico en frente a otros líderes vecinos.

Las insurrecciones en Francia, han impactado a todo occidente y cambiado la configuración social y política en varias oportunidades históricas. Los comentarios de la prensa acerca de tantas aspiraciones portadas por este movimiento, se refleja en la opinión hostil de Bruselas, su orientación ultra liberal obvia las lecciones del pasado. Tan solo la vigilancia contable predomina e implica que el presidente sea menos condescendiente y más efectivo con la “marea amarilla”, el sacrosanto equilibrio presupuestario está por encima de cualquier pacto social.

En conclusión

Las encuestas referentes a los Chalecos Amarillos en la opinión pública, indican que han llegado al punto de no retorno. Sus listas a las elecciones europeas producen inconvenientes y debates son las primeras grietas. Las actas de los próximos sábados serán cruciales para las iniciativas ciudadanas, en referencia a la capacidad de resistencia, frente a la seducción de un curul en el Parlamento Europeo marcaran un punto de inflexión. Mientras los GJ, de base buscan su propia revolución, el país está expectante de lo que sucederá en los próximos meses.

Rounded image

Alain Mesili

Paris (1949) Estudios de Historia Moderna y Letras en la Universidad de la Sorbona. Director para Bolivia de “Andes Magazine Internacional” del 2007 al 2009. 37 reportajes y películas como Guía/organizador para televisiones europeas, 11 exposiciones fotográficas individuales, 4 Exposiciones fotográficas colectivas, 1 Libro colectivo sobre el agua en La Paz. Explorador y andinista.


Nota: