Desde la lengua y la literatura

Develando las raíces culturales en el mundo

Reynaldo Cuadros Anaya
Publicado en enero 2019 en La Migraña 29
Rounded image

Nuestro mundo contemporáneo se encuentra muy hábilmente influenciado por el antropocentrismo europeo, multiplicado por los sofisticados medios de comunicación y un sistema educativo carente de pensamiento crítico y más aún de su verdadero sentido en la autorrealización. Gradualmente se va confundiendo información con conocimiento y modernidad con avance civilizatorio. Entre las herramientas de este posicionamiento se encuentra la ficción de un mundo antiguo primitivo y salvaje. El haber marcado un hito en la historia con Grecia como punto de quiebre entre historia y pre-historia, conduce nuestra atención a los últimos 3 000 años. La pre-historia está vastamente caricaturizada, con imágenes de humanos de facciones deformes y enorme ignorancia, lo que reduce nuestro interés en movernos más atrás en el tiempo cronológico.

Contribuyen a esta caricaturización la importancia que se da a la arqueología, que está basada en el estudio de reliquias, es decir objetos, supuestos remanentes que nos darán luces, con el apoyo de complejos estudios de datación normalmente basados en los períodos de semi-desintegración del isótopo del carbono 14. Aunque realmente esto no nos puede dar evidencias certeras sobre el grado de evolución de las personas, en el mundo contemporáneo se encuentra por encima de la filología e incluso la literatura, no obstante que transmite de manera inequívoca las ideas que la generan, dejando poco espacio a la elucubración y especulación mental, por lo que es un elemento obviamente más confiable, pues estudia directamente las ideas y no solamente los objetos, que no necesariamente nos darán los rastros de las ideas.

Si ponemos nuestra atención en la lengua y la literatura, encontraremos bellas sorpresas. Joyas realmente valiosas de conocimiento que datan de más de 5 000 años –cruzando el umbral de la llamada pre-historia– y están plenas en contenido significativo. Estas nos dan mejores pautas sobre las antiguas civilizaciones y nos permitirán entender su verdadero alcance. En esta ocasión haremos una reseña de dos importantes referencias. El antiguo idioma sánscrito y los Vedas.

Sánscrito – El idioma más perfecto

El sánscrito, considerado un idioma sagrado, que contribuye a la comprensión del propio ser y del Ser Supremo y conocido como Devanagari, es el lenguaje de la esfera espiritual (moradas divinas, planetas superiores). Se utiliza en funciones sacras del Hinduismo, el Budismo y el Jainismo, así como en los estudios sobre ciencia, filosofía y antropología milenarias.

Los Vedas, los escritos más antiguos de la humanidad, están en esta lengua. Existen obras traducidas actualmente a más de 100 idiomas, especialmente por el Bhaktivedanta Book Trust, el fondo editorial de literatura Védica más importante del mundo, fundado por Srila Bhaktivedanta Swami Prabhupada, principal exponente del conocimiento védico en el mundo occidental. Ya suman 520 millones de piezas de esta literatura circulando en el mundo.

El sánscrito se considera la madre de todos los idiomas. Filológicamente origina el grupo índico de las lenguas indoeuropeas y sus descendientes, los grupos indoiranios e indoarios.
La literatura sánscrita es la más rica y variada en toda la historia de la humanidad, los significados del sánscrito son refinados, decorados o producidos en forma perfeccionada, y se reconocen por su belleza y claridad.

La forma clásica de escribirlo es el Devanagari, aunque existen también alfabetos y escrituras Brahmi, Kharosthi, Gupta, Bengali, Oriya, Kannada, Telugu, Tamil, Malayalam y Grantha. En el mundo occidental, se utiliza la transliteración latina (al alfabeto del latín), también llamada romanización1Hay que considerar las diferencias entre la romaní, la rumana y la romana.. Se ha utilizado en forma diferente en diferentes épocas, por lo que se habla del sánscrito clásico y del antiguo védico, que algunos lo llaman Proto-indo-europeo (PEI), haciendo mención al que hubiera sido utilizado hace más de 9.000 años.

Existe una forma más popular del sofisticado sánscrito, que es el prakrita (ordinario), al estilo de la vulgata latina. Como en todas las lenguas, el grado de cultura o avance espiritual de las personas, se refleja en la exquisitez, calidad o precisión del vocabulario que utilizan; el más avanzado se llama sadhubhasha, “el habla de santos y eruditos”.

Historia

La erudición occidental en el sánscrito comenzó con los filósofos griegos y en Europa por Heinrich Roth (1620–1668) y Johann Ernst Hanxleden (1681–1732), considerados responsables del descubrimiento de la familia indo-europea de lenguajes. Algunos de los filólogos pioneros fueron Rasmus Rask (1787-1832) y Franz Bopp, (1791- 1867), además de Fick August, Ferdinand de Saussure, Jacob Grimm y Karl Brugmann. El término indoeuropeo, para referirse a una lengua europea derivada del sánscrito, fue empezado a usar en 1813 por Thomas Young.

Muchas personas en el mundo están familiarizadas con la famosa serie de Hollywood, Indiana Jones, aunque pocos saben que hace referencia a Sir William Jones, que vivió 11 años en la India desde 1783, e introdujo a los europeos en la antigüedad a los méritos de la literatura, música, idioma, historia y cultura de la antigua India (Aryavarta). Originalmente fue a la India como juez de la Corte Suprema de Justicia, con asiento en Calcuta (hoy Kolkata). Proficiente desde temprana edad en muchos idiomas europeos y asiáticos, desarrolló un interés especial en el estudio de la fascinante cultura y civilización de la India. Estableció en 1784 la Sociedad Asiática de Bengal en Calcutta. En Europa (1807) se publicaron 13 volúmenes, resultado de sus investigaciones.

Entre las obras publicadas se encuentran el famoso Código de Manu, el principal y más antiguo código de leyes conocido en el planeta (Manu Smriti o Manu Samhita), algunas traducciones de poetas como Kalidas y Jayadev (Gita Govinda), estudios de botánica, zoología, astronomía, música; ciencias y artes en general. Sir Jones fue el primero en convencer que tanto el latín, como el griego y el persa provenían del antiguo sánscrito.

Sir William Jones en 1786, declaró2Jones, Collected Works, Volume III: 34-5).: “El sánscrito, aparte de su antigüedad, tiene una estructura maravillosa, es más perfecto que el griego, más completo que el latín y más exquisitamente refinado que ambos, teniendo una afinidad con éstos tanto en las formas gramaticales como en las raíces de los verbos. Ningún filólogo que examine estos, puede negar su origen compartido. En menor grado, esto es observable en el gótico y el céltico y a los cuales hay que agregar el antiguo persa, que son todos de una misma familia…” Los siguientes son reconocidos idiomas indoeuropeos derivados del sánscrito antiguo o protoindoeuropeo (PIE):

Los Vedas

En el idioma sánscrito, Veda significa conocimiento y se califica como apaurusheya, que expresa que su autoría no tiene origen humano; proviene de la fuente misma de todas las cosas y causa original de todas las causas: la Suprema Personalidad de Dios. La raíz sánscrita es vid, conocer. De aquí viene el griego idea. Platón refirió al mundo del conocimiento como el mundo de las ideas, el verdadero. El concepto de idea e ingenio proviene de ahí. En latín se dice video o “el que ve la verdad”. En alemán sabiduría es wit y en inglés wisdom. En castellano podría decirse “verdad”. De esa manera, el Veda ha sido siempre referido como el conocimiento original, se diría que es la cosmovisión primigenia.

Todo conocimiento tiene ese origen primordial, incluso el conocimiento material; en este universo en particular, el conocimiento védico se manifiesta por primera vez en el corazón de Brahma, el primer ser que aparece en el Universo, con la tarea de la creación de este mundo, quien en trance de profunda meditación recibe la inspiración para realizar esa tarea. El señor Brahma tiene también una visión del mundo espiritual y de cosas maravillosas que narra en el Brahma samhita explicando temas como la naturaleza, el tiempo, el karma, el alma y la Superalma (Dios), entre otros, describiendo en detalle la morada divina y sus asociados, así como los controladores de los planetas y de los fenómenos en el mundo material (semidioses).

Este conocimiento lo transmite el propio Brahma a su descendencia dando lugar a la primera cadena de sucesión discipular, conocida como el Brahma sampradaya, o escuela de Brahma, que se preserva hasta hoy en día, mediante maestros espirituales sabios y autorealizados, siendo sus principales exponentes los acharyas gaudiya vaishnavas (ver apéndice sobre los maestros espirituales). Los discípulos adquirían este veda tanto por inspiración mediante trance profundo de meditación, como por transmisión oral, discerniendo y memorizándolo: fue así transmitido y preservado por milenios. Teniendo esas personas gran inteligencia y memoria, no era necesaria ni la escritura, ni la clasificación de las ideas. Vivían más tiempo, escuchaban completamente todo este veda de parte de su maestro espiritual, y ya que poseían una memoria prodigiosa, lo recordaban durante toda su vida, transmitiéndolo a sus discípulos.

Sin embargo, con el transcurso del tiempo disminuyen la memoria y otras cualidades a tal punto, que al llegar la Era actual (Kali-yuga3), hace aproximadamente 5000 años, se tuvo que introducir la escritura en la sociedad humana para registrar el conocimiento védico. Empezó a transmitirse como un solo veda llamado Yajur. Siendo miles de versos, con contenidos tan diversos como la filosofía, la música, la matemática, las ciencias, la historia, la psicología, la política, la metafísica o la teología, se hizo necesaria la organización y división del conocimiento por temas.

Las divisiones de los vedas

Vyasadev3Vedavyasa, que significa literalmente ¨que divide los Vedas¨., una encarnación literaria del Supremo, aparece con el propósito de compilar el Veda. Lo divide en cuatro ramas para facilitar su asimilación y aplicación: 1) Yajur Veda, 2) Sama Veda, 3) Atharva Veda, y 4) Rig Veda. Vyasadev elaboró, más adelante, suplementos y complementos para que la gente pudiera entenderlos, es así que llegan a existir numerosos escritos védicos, que cubren todas las áreas imaginables de conocimiento.

A nivel mundial existen al menos 750 millones de practicantes de las enseñanzas védicas; entre los seguidores de los Vedas, los más numerosos son vaishnavas, seguidores de la tradición más rica y antigua. Schopenhauer predijo que algún día los Vedas volverían a constituir la religión del mundo. Los seguidores originales de los Vedas son conocidos como Arios, cuya influencia trascendió las fronteras de la India, hacia Persia, y Egipto. Los pueblos Nórdicos y los celtas evidencian un origen similar y probablemente de la misma forma, los antiguos habitantes del continente americano.

Los Vedas y la ciencia

Entre la literatura Védica encontramos el Surya-siddhanta, que explica cómo calcular el movimiento y las órbitas de los planetas, los eclipses, efemérides planetarias y la precesión de los equinoccios con una precisión comparable a la que utiliza la astronomía moderna con el apoyo de computadoras. El Srimad Bhagavatam menciona la relación entre micro cosmos y macro cosmos, el cálculo del tiempo a partir del átomo y describe como ocurrió la creación del Universo, dando detalles sobre los diferentes sistemas planetarios y sus habitantes.

El uso del número cero, el sistema decimal, la rueda (chakra), las máquinas (yantras) y vehículos sofisticados, incluso las aeronaves y cohetes espaciales (vimanas), no fueron “inventados” recientemente como se cree popularmente, puesto que incluso el programa espacial de la NASA, de von Braun basado en sus cohetes V2 tiene como punto de partida el vimana (de aquí viene la originalmente la “V” del V2).

El Ramayana – La Épica más antigua

De entre los escritos védicos, este libro de 24 000 versos perfectamente rimados en sánscrito, puede ser leído o estudiado en diferentes niveles; es sencillamente una maravillosa narración, un recuento de formidables eventos de magia y misticismo, en un mundo donde los humanos vivían avecindados con seres más poderosos y donde la sociedad humana, en su conjunto, poseía conocimiento de fuerzas divinas y sobrenaturales, hoy desconocidas. El Ramayana devela también la avanzada y piadosa civilización de los Arios4Este término, arya en sánscrito, no hace referencia alguna a una raza o nacionalidad en particular, sino a la adherencia disciplinada a elevados principios éticos., tan misteriosa y noble. El lector cuenta además, con un apéndice que le permite aclarar la comprensión de las castas, los brahmanes y tantos asuntos comúnmente mal interpretados o tergiversados sobre la cultura védica de la antigua India.

Avanzando a otro nivel, el Ramayana es accesible a aquellos fascinados por diferentes culturas y por sus valores, pues narra de manera viva, la llamada era Védica, cuando grandes reyes guerreros gobernaban el planeta guiados por ascetas y santos iluminados. Una época en que los hombres vivían con la comprensión de ser almas eternas, pasando de una vida a otra en pos del estado de emancipación final, así, la prosecución de la virtud y la verdad se consideraban de suprema importancia y la vida humana era vista como una oportunidad de alcanzar la liberación espiritual.

En el nivel más íntimo, para quienes aceptan la divinidad de Rama, El Ramayana toma un cariz distinto, pues surge la pregunta: ¿Por qué Rama adviene? ¿Qué efecto tienen sus pasatiempos en los seres vivientes? ¿Tenemos nosotros alguna relación con Él?5Rama y su esposa Sita se mencionan en los Vedas como manifestaciones de Vishnu y Lakshmi, quienes son la Persona Suprema y Su consorte eterna. Rama se describe como el séptimo de diez avataras o encarnaciones de Krishna, que aparece en el ciclo actual de eras astronómicas.

Si el Ramayana se estudia con tal visión en mente, entonces se convierte en una literatura inmensamente profunda y conmovedora. Las diferentes interacciones entre Rama y los demás caracteres se ven con una luz distinta, una luz de sentimientos divinos amorosos que tocan el alma misma del lector, nutriendo su vida espiritual y complementando –a la vez– su credo particular.

Cumpliendo su promesa eterna de redimir a los piadosos y aniquilar a los malvados, el Señor manifiesta Su virtud suprema, deja a la humanidad un precedente de valores inmortales y atrae a las almas al reino trascendental, más allá del miserable ciclo de repetidos nacimientos y muertes que mantiene cautivas a las entidades vivientes, sumidas en la ilusión del mundo material.

El nombre de Rama se encuentra en los mantras védicos como un nombre venerado y pronunciado constantemente, pues su recuerdo y recitación llenan el alma de gozo y la liberan de la existencia material, despertando gradualmente su conciencia.

Ciertamente, existe un universo espiritual que está cubierto por un velo y que se hace difícil de percibir para quien no ha cultivado su alma. La educación y la cultura contemporáneas prestan poca atención al cultivo de los valores espirituales y al desarrollo de las capacidades trascendentales, pues el individuo moderno está atareado en la superflua satisfacción corporal, generalmente estimulado por sofisticadas amenidades sensuales y violentas.

Hay quienes precian la acción piadosa, quienes privilegian aún más el conocimiento trascendental y aún otros que aspiran al amor profundo y devocional. Sea cual fuere la forma en la que el Ramayana se revele al lector, confío en que éste lo encontrará emocionante, instructivo y reconfortante; de su lectura y meditación el indagador derivará profunda inspiración para una vida sencilla con pensamiento elevado6Así se ha resumido el tener un propósito trascendental en la vida, sin enredarse con complicaciones temporales., para verdaderamente “Vivir Bien”.

El Ramayana constituye un hito esencial en la educación, agudizando nuestra inteligencia hacia una clara diferenciación del carácter del bien y del mal, más allá de lo relativo. En esta época de crisis de valores éticos y espirituales, El Ramayana reaparece oportunamente, para proveer de un horizonte profundo y brillante al hombre nuevo.

Los amantes de la mística y la cultura en oriente y occidente, en realidad pueblos íntegros, han sido cautivados por El Ramayana7“La Epopeya de Rama”.. Posiblemente ninguna8Afirmación documentada por Arthur Anthony MacDonell, historiador literario, doctor y catedrático de las Universidades de Göttingen, Leipzig y Oxford.Su libro Mitología Védica, editado por Strassburg K.J. Trübner fue publicado en 1897 por la Universidad de Toronto y es considerado hoy en día un favorito sobre el tema. literatura ha influido de manera tan profunda y permanente en la vida y el pensamiento de las diversas civilizaciones del planeta, como lo hizo esta bellísima historia, presente en todas las culturas milenarias del mundo. Aunque hoy podamos estar cautivados por los atractivos avances tecnológicos, uno de los principales científicos, J. Robert Oppenheimer, compañero de investigación de Einstein en el descubrimiento de la energía atómica, dijo: “El mayor privilegio que puede ostentar este siglo, sobre cualquier anterior, es el tener los Vedas al alcance de todos”.

En el Museo de la Historia de la Civilización Asiática de Singapur, pude verificar lo anterior con evidencias de recolecciones en Indonesia, Tailandia, Camboya, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Vietnam, Corea e inclusive China y Japón, todas importantes culturas que se han enriquecido con esta obra épica. Hacia el Oriente Medio, da tono a historias entre egipcios, hebreos, fenicios, asirios, medos y persas. Está claro que el Ramayana ha permeado de su influencia, no sólo la India, sino todo el Oriente.

Grecia, la cuna de la civilización occidental, está empapada de la sabiduría de esta obra9Alejandro Polihistor (alrededor de 70 A.C.) afirmó que Pitágoras consiguió obtener la iniciación en la sabiduría secreta de los brahmanes y aprendió todo de ellos. La misma información la transmiten Apuleyo (150 D.C.) y Filostrato (alrededor de 200 D.C.)., que puede notarse en obras como La Ilíada, que es una adaptación abreviada del Ramayana y en las enseñanzas de los principales filósofos10Paul Brunton afirma que Pitágoras fue el primero que acuñó empleó la palabra filosofía aludiendo al conocimiento transmitido por los brahmanes. griegos que se corresponden con sus valores. Tanto la Escuela de Pitágoras como la Academia de Platón están inspiradas en el varnashram11El Varnashram es la división de la sociedad de acuerdo a la aptitud natural de las personas, en cuatro clases sociales (varnas), que son: (1) intelectuales y religiosos, (2) gobernantes y administradores, (3) comerciantes y agricultores y (4) trabajadores y artesanos; y en cuatro disciplinas (ashrams) de acuerdo a la etapa de vida en la que uno se encuentra: (1) estudiante célibe, (2) casado, (3) retirado de la vida familiar y (4) renunciante., descrito en el Ramayana como la lógica de la organización social y sus respectivas divisiones sociales y espirituales. Aún el nombre “Escuela del Maestro” viene literalmente del sánscrito gurukul. La esencia del sistema de educación griego está inspirada en los Vedas, desde la ascética eminentemente brahmánica hasta la acusmática, materia troncal de la antigua academia, –hoy extinguida– que es el cultivo de sonidos sagrados, llamados mantras en la tradición védica.

En Europa, las leyendas de nórdicos y celtas, las enseñanzas de los druidas –tales como la leyenda del rey Arturo y el mago Merlín– fueron también matizadas con la influencia védica, lo mismo sucedió con el arte y la música. La obra inmortal de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, y la rica obra de William Shakespeare lo reflejan en la literatura mientras Beethoven, Wagner y Tchaikovsky lo hacen en la música sacra y heroica. El concepto de héroes, de caballeros nobles y valientes, educados bajo la tuición de los ascetas, es un claro reflejo de la radiante personalidad de Rama y de sus maestros espirituales. Destaca también la adoración de parejas divinas: Tristán e Isolda; o Ruslan y Ludmila (vinculado al nombre de Rusia), que no serían otros que Sita y Rama, protagonistas principales del Ramayana, quienes eran guiados por sabios.

La influencia de la maravillosa epopeya puede notarse también en América. Desde los tiempos pre-incaicos, pasando por los orígenes del Tiwanaku, en las culturas Kana, Chiripa y Zapana hasta el imperio de los Incas, donde Mama Ocllo y Manko Qhapaq representan a la pareja divina Sita-Rama. Está además una deidad Prahlad-Nrisimha, con una forma divina semejante a un león12El león es llamado puma en América divino y se llama Puma Punku.

En Centroamérica existe el testimonio vivo de la población indígena de Rama, adoradores de la pareja divina y los templos Maya, en los que se encuentran inmortalizados los personajes del Ramayana. De igual manera ocurre con los misteriosos dibujos de Nasqa, en el Perú, entre los que Hanuman, el simio, está representado, o los numerosos símbolos y artefactos védicos de Kanata en Bolivia. Pero no sólo en la antigüedad, hoy en día persiste su presencia como folklore vivo boliviano en la famosa “Diablada13Es el baile más representativo del Carnaval de Oruro, Bolivia, declarado por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”, danza muy popular que es una rememoración del combate final descrito en el Ramayana.

La ficción moderna utiliza caracteres, personajes y eventos mencionados en el Ramayana. Las novelas y películas fantásticas que en sus argumentos se refieren a guerras intergalácticas, armas místicas, misiles teledirigidos y guerras con simios, son apenas una muestra de ello. La guerra de las Galaxias, El planeta de los Simios, Harry Potter, el Señor de los Anillos, Avatar y muchas otras obras populares modernas tienen versiones estilizadas de ashrams, brahmanes, ascetas y gurus, que son acechados por perversos malvados que acceden a poderes, pero que son finalmente derrotados por virtuosos héroes que los protegen.

Su predominio es notorio en todos los relatos de lucha entre el bien y el mal; en las leyendas en las que los animales hablan, desde las fábulas de Esopo hasta el genio contemporáneo de Walt Disney, refieren un tiempo en el cual la poderosa influencia mística de Sri Rama hacía que las almas encerradas en cuerpos no humanos (móviles e inmóviles) pudieran comunicar sus emociones en un lenguaje comprensible para los humanos.

La cosmovisión védic14Referida a los Vedas y afines, entre ellos El Ramayana. del Ramayana armoniza con la visión holística y ecológica indígena de los Andes; más aún, íntima y visiblemente se relacionan entre sí. Prominentes intelectuales y estudiosos del área han hecho comentarios al respecto. Entre ellos destacan Franz Tamayo –el grande de Sudamérica– que afirma15Franz Tamayo: Proverbios sobre la vida, el arte y la ciencia. 1924.: “No es tanto la matemática pura que dará la última razón a Einstein cuanto los upanishads” y Emeterio Villamil de Rada, en La Lengua de Adán que vincula el idioma sanscrito con los orígenes de la humanidad y de la América indígena, en tanto que José Macedonio Urquidi devela el origen ario de Tiwanakotas y Kollas (Kanas), compilando minuciosamente evidencia arqueológica y antropológica estudiada por notables especialistas como d’Orbigny, Hrdlicka, Nordenskjold, Haenke, Posnansky y von Humboldt.

Entre los indígenas norteamericanos, existe el concepto del karma y de la Madre Tierra expresado ya en el Ramayana cuando se cita16Algunos investigadores dudan que la versión inglesa de una carta enviada al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce en 1854 o 1855 por el jefe Seattle, patriarca de los indígenas Duwamishy Suquamish de Puget Sound, en la que Seattle niega que se puedan vender las tierras que el Presidente quería adquirir, tenga historicidad comprobable. No obstante, aquí se cita con propósitos ilustrativos y no historiográficos. al jefe Seattle: “Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas las cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo. Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida, él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo”.

Fotografías satelitales dadas a conocer por la NASA (Agencia para la Investigación del Espacio de los EEUU) el año 2003 dieron evidencia tangible de la existencia de un puente de más de 30Km. de largo que une Rameshwaram, cabo de la India, con la costa de Sri Lanka. Tanto la antigüedad, como el tamaño del puente construido por el invencible Rama, descrito en el Ramayana, coinciden con esa información científica17Los datos astronómicos de las descripciones del Ramayana nos remontan a tiempos tan remotos como 18 millones de años, en que se estima que se extinguieron los mastodontes, elefantes pretéritos de 4 colmillos descritos en el Sundara kanda textos 5.4.27 y 5.27.12.

Varias investigaciones arqueológicas realizadas en la India –entre ellas la de Mohenjodaro– han comprobado la veracidad histórica del Ramayana, hecho que explica y reafirma tan profunda influencia en todo el orbe. Esta obra no es una epopeya mitológica producto de algún cerebro brillante, pues describe hechos y personajes verídicos. No es por ello de extrañar que los escritos de personajes como Pitágoras, Hegel, Kant, Goethe, Schopenhauer, Emerson, Spengler, Newton, Tesla, Einstein y muchas otras mentes brillantes se encuentren influidas por la literatura védica.

Los guerreros y el maestro; los samurai y el sensei; los incas y el amauta; los faraones y el terapeuta; los reyes y el druida; los maharajas y el brahmán; en suma, esta alianza entre líderes y sabios es el elemento que hace que una civilización sea avanzada, haciendo posible que mercantes, agricultores, artesanos y obreros convivan pacíficamente y logren un sabio equilibrio entre las potencialidades naturales y las necesidades de la sociedad, sin olvidar que los reinos animal, vegetal y mineral deben siempre estar en armonía.

El estudio del Ramayana nos abre ventanas a la comprensión de la historia ancestral y la psicología humana. Nos permite ver cómo las creencias, las tradiciones y las costumbres del mundo entero nacen y progresan en la medida en que se acercan a un ideal verdadero y en la misma medida decaen y degeneran cuando se alejan de él. Este texto fundamental puede entregarnos también pautas para identificar nuestros valores compartidos y para descubrir el amor universal y la unidad en la diversidad. Este es un sólido punto de encuentro para la humanidad entera.

De esta manera, podemos concluir que la literatura védica y el idioma sánscrito nos proveen de un horizonte mucho más certero sobre las grandes civilizaciones, además de mostrarnos un panorama completamente diferente sobre la pre-historia, lleno de armonía, conocimiento, arte y cultura. Una referencia que nos une indudablemente en un origen y un destino sublimes.

Rounded image

Reynaldo Cuadros Anaya

Doctor en Filosofía (Ph.D.) con mención en Antropología Social y Cultural por la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica. También tiene maestría en Ciencias Ambientales y licenciatura en Ciencias Políticas, además de haber cursado estudios en ciencias puras y naturales, energía limpia. Instructor de yoga y director de estudios Védicos, culturas milenarias e indígenas. Ha sido docente de posgrado en India, el Reino Unido, Estados Unidos y el Convenio Andrés Bello.

Autor de la versión castellana del Ramayana y varios libros, ensayos y proyectos.

Actualmente es embajador por el Parlamento Mundial (WCPA), representante de Ikwashendwna y presidente de la Fundación Biósfera-dharma. Fue embajador de Bolivia y Presidente del Consejo Permanente de la OEA.


Nota: