Enfrentar la geopolítica de la dominación

Diplomacia de los Pueblos como Geoestrategia de Liberación

Gabriel Villalba Pérez
Publicado en en La Migraña 26
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Introducción

Toda la geopolítica mundial se ha estructurado en el marco de determinados actores, muy particulares, que detentan el monopolio de las relaciones internacionales, política global y el accionar geopolítico. Esta lógica responde a patrones de conquista, dominación, coloniaje, neocoloniaje y neoliberalismo. En momentos de reconfiguración política, económica y social como los que estamos viviendo en Latinoamérica y en todo el sistema mundo1 estos actores evidencian limitaciones. A la vez, surgen temas de importante repercusión para repensar estrategias geopolíticas que reconfiguren la composición mundial.

El presente ensayo abarcara la geoestrategia de dominación, pero fundamentalmente, la geoestrategia de liberación. Dos elementos que evidentemente reconfiguran de forma trasversal y cualitativa todas las lógicas geopolíticas. Al mismo tiempo, vislumbran estrategias concebidas desde este lado del planeta, estrategias desde el sur del mundo; donde, sin ninguna duda, Bolivia es un bastión fundamental generando nuevos paradigmas civilizatorios que se adscriben a una construcción postneoliberal.

Incorporo en el presente ensayo un elemento poco teorizado, la Diplomacia de los Pueblos, practicada por nuestro país, que se enmarca dentro de la geopolítica de los movimientos sociales reconfigurando todos los elementos clásicos de la diplomacia, incorporando también nuevos actores en el ejercicio y participación de las políticas internacionales, los movimientos sociales contrapuestos a los sujetos clásicos y oficiales del derecho internacional. La Diplomacia de los Pueblos se constituye como la geoestrategia más clara y efectiva para la liberación de nuestros pueblos a través de su interrelacionamiento y articulación como un bloque de decisión en las políticas internacionales de sus propios Estados, terceros Estados y Organismos Internacionales.

Geoestrategia de dominación

Toda la construcción neoliberal planteó para los pueblos del sur del mundo diversas estrategias de dominación imperial, concibiendo lo que estudiamos como la geoestrategia de dominación, que es transversal, abarcando la esfera económica, financiera, política, ecológica, cultural, etc. Como parte de estas estrategias de dominación, refiero: “El Mapa Móvil de la Neoliberalización”2 que nos describe el profesor David Harvey en su libro “Breve Historia del Neoliberalismo” que ayuda a comprender las lógicas neoliberales actuales de dominación.
Por otro lado, y desde un análisis regional la importancia de América Latina para Estados Unidos es indudablemente esencial. Es así, que el profesor Atilio Borón desarrolla la estrategia de dominación imperial en su libro “América Latina en la Geopolítica del Imperialismo”, a ser analizado en el desarrollo de este ensayo a partir de las siguientes preguntas:

¿Desde realidades neoliberales que pretenden ser superadas, podremos plantearnos alternativas reales contra la dominación imperial?

¿Implicará el postneoliberalismo la generación de geoestrategias de liberación, cuáles?

¿Qué rol juegan los movimientos sociales y la Diplomacia de los Pueblos en la Geopolítica de Liberación?
Este ensayo responderá a esas interrogantes, contextualizando el modelo neoliberal y su rol en la actualidad. Esbozará un contexto postneoliberal que indudablemente genera perspectivas geoestratégicas de liberación. Y teorizará la Diplomacia de los Pueblos como elemento clave en la geopolítica de los movimientos sociales.

Neoliberalismo y geopolítica

Comprender claramente lo que es el neoliberalismo es el punto de partida para los análisis geopolíticos específicos tendientes a superar este modelo. David Harvey lo define como la teoría política-económica tendiente a la promoción empresarial privada, la desregularización económica estatal y el abandono de las políticas sociales públicas a ser reemplazadas por iniciativas de carácter privado mercantil.

El neoliberalismo implica reducir al Estado a un mero gendarme y promotor del “libre mercado”, extirpándole paulatinamente su condición natural de actor principal de desarrollo. Paradigmáticamente la historia nos demuestra que las políticas neoliberales nunca pudieron implementarse en tiempos democráticos normales. Las políticas neoliberales requirieron de acontecimientos sociales de shock y crisis. Así lo explica Milton Friedman en su libro: Capitalism and Freedom, sosteniendo que “sólo una crisis (real o percibida) da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que esa ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable”3.

Este sistema neoliberal de caos genera su propia geoestratégia de dominación a la cual el profesor Atilio Borón la denomina: Geopolítica del Imperialismo4. En su trabajo realiza una apreciación importantísima de las implicancias actuales del imperialismo. Sostiene la idea que la dominación imperial si bien se sustenta en el poderío militar que logra amedrentar a los gobiernos divergentes del pensamiento neoliberal, también esta dominación es transversal ya que busca repercutir en esferas económicas, políticas, culturales, y continuar con el saqueo sostenido de Latinoamérica que no deja de ser el continente de mayor biodiversidad del mundo. El imperialismo agresivo con todas las bases militares que ostenta en nuestro continente también goza de construcciones legales que garantizan su labor represiva y control panóptico de todos los ciudadanos de lo que ellos denominan “La gran Isla Americana”5.

El profesor Borón sostiene que el imperialismo actual tiene como su centro indiscutido a Estados Unidos, con cinco oligopolios que son: la tecnología; el control de los mercados financieros mundiales; el acceso a los recursos naturales del planeta; el control de los medios de comunicación y el de las armas de destrucción masiva. Dialogando con el profesor Borón se puede criticar o al menos analizar con otra perspectiva, estos cinco “oligopolios” que en mi opinión se encuentran en constante disputa por la multipolaridad global. La tecnología se diversifica y democratiza cada vez más, va tornándose imposible de detentarla con exclusividad como herramienta de dominación geopolítica.

Se podría hablar entonces de un primer pilar para construir geoestrategias de liberación, sobre este tema Louca Lerch desarrolló un interesante trabajo6 sobre los mercados financieros.

Otro análisis, desde la esfera económica, del profesor Oscar Ugarteche, de alguna forma refuerza la tesis del profesor Borón en el entendido que lo único verdaderamente fuerte como estrategia geofinanciera de dominación que le queda a Estados Unidos es la bolsa de Wall Streat que viene reconfigurándose con cada crisis7.

Sobre los recursos naturales del planeta en este eje es donde la región se consolida como potencia. Y Bolivia en particular con una geoestratégia biocéntrica rompiendo con el clásico mercantilismo de las materias primas y los recursos naturales. Al quebrar con el antropocentrismo logramos repensar todas nuestras riquezas como recursos estratégicos en nuestra política económica-social interna y en nuestra política internacional.

En palabras del ex canciller David Choquehuanca “las plantas, los animales, los seres humanos, nos alimentamos de la leche de la Madre Tierra que es el Agua, todos los que nos alimentamos de esa Leche de la Madre Tierra somos hermanos, no solo existimos nosotros, existimos con nuestros hermanos los animales y las plantas”8. Desde Bolivia, dejamos de proyectar nuestras reservas de agua dulce, nuestras reservas de minerales y nuestra reserva de litio (la más grande del mundo), litio que además es la energía del futuro; como meros elementos mercantiles.

Estos recursos se convierten en posibilidades para generar estrategias no solo para nuestro desarrollo, sino, a la vez, posibilidades que generen ventajas al momento de la concreción de nuestros objetivos de la política internacional del país, su posicionamiento regional y global, impulsando una geoestrategia de liberación.

En otro ámbito, el planteamiento de Bolivia para el mundo se contrapone a lógicas capitaslistas en la ecología como los Bonos de Carbono que no son más que la mercantilización del “derecho a contaminar”. Bolivia plantea al mundo los fondos de reparación y compensación al medio ambiente, que consisten en grandes sumas de dinero e inversión tecnológica por parte de los países industrializados para que no solamente paguen monetariamente por el daño ecológico causado, sino que lo reparen y compensen invirtiendo en tecnologías limpias en sus propios territorios y fuera de ellos.

La crisis ambiental, es una de las muchas crisis generadas por el sistema capitalista en la cual los responsables directos son los países altamente industrializados, altamente contaminantes que deben ser sancionados y conminados a compensaciones reales y efectivas. Como el continente con mayor biodiversidad del planeta debemos plantearnos mecanismos regionales para evitar la biopiratería de grandes transnacionales de la industria cosmética y farmacéutica que mercantilizan los saberes ancestrales de nuestra Amazonía con el registro de patentes apropiándose de la tecnología de nuestro continente y despojándonos, de esa forma, de nuestros saberes ancestrales9.

Si de geoestrategia hablamos, los medios de comunicación son un pilar fundamental para informar, desinformar y generar un sentido común global, regional y estatal. Los medios de comunicación escogen deliberadamente que parte de la verdad de una noticia contar. Al igual que los políticos, los medios de comunicación son constructores del sentido común, ahí radica su importancia10. El neoliberalismo a través de los grandes emporios mediáticos se encargó de generar las verdades que les convenía contar y resaltar, ocultando muchas otras. En el mundo globalizado o en vías de desglobalizacion11 como argumenta el profesor Alfredo Jalife. Todo lo que no se comunica en realidad nunca pasó.

Cerrando con el análisis de los “oligopolios” del imperialismo planteados por el profesor Borón podemos evidenciar que el poder militar de Estados Unidos y la detentación de la mayor cantidad de ojivas nucleares mantiene su hegemonía bélica, seguida muy de cerca por Rusia y también China. La dominación de espectro completo es confrontada por todos los procesos democráticos antiimperialistas que expulsan a la “cooperación” norteamericana junto a sus bases militares. Situación que evidencia el claro desprecio imperial por los procesos de la revolución bolivariana principalmente, la revolución ciudadana de Ecuador y la revolución democrática y cultural de Bolivia de coincidencia constante es su política antiimperialista. Así se desnuda la geoestratégia de dominación imperial que gesta estrategias de “Seguridad Nacional”. Para Estados Unidos los asuntos de Latinoamérica no son política exterior, son política interna12.

Después de entender las geoestrategias de dominación imperial. Toca desarrollar alternativas postneoliberales, geoestratégicas de liberación. Tomando en cuenta lo que Antonio Rodríguez-Carmona define como la “ruptura del cordón umbilical con Estados Unidos”, el estrechamiento de las relaciones con América Latina y el cambio de relación con las trasnacionales13.

Bolivia, sin ninguna duda, plantea para la región una esperanza ideológica, económica, social, política y cultural con construcciones paradigmáticas novedosas que si bien se desarrollan y piensan desde la particularidad del universo sociopolítico boliviano no olvidan la construcción comunitaria global.

Bolivia, perdida y ninguneada en el mapa mundial; su bandera confundida con la de algún país africano por sus colores: rojo, amarillo y verde; inspiración para canciones tan catastróficas y melancólicas como “Lamento Boliviano” del grupo argentino Enanitos Verdes; vendida y explotada; rifada a los emporios transnacionales; caótica y desquiciada, pobre e inculta tal cual la presentaban en alguno de sus fragmentos las más célebres y taquilleras películas hollywoodenses. Siempre fue víctima de los mezquinos intereses geoestratégicos mundiales, no es casualidad que la ideología más constante y latente en todos los procesos de emancipación (hoy pilar ideológico del MAS-IPSP) sea el antiimperialismo.

La construcción cultural occidental demarcaba a Bolivia en la descripción anteriormente mencionada, poco se analizaba sobre la estrategia de dominación imperial que desde lo cultural contenía un transfondo sumamente poderoso y efectivo para legitimar nuestra inferioridad. Nos querían callados y nos mantenían silenciados.

La geoestrategia de liberación no solamente plantea alternativas políticas que son social y económicamente comprobables en su eficiencia, sino que plantea una alternativa civilizatoria real, que se impone en el mundo como la mejor geoestrategia anti hegemónica, hoy Bolivia está de moda. Es estudiada por politólogos, antropólogos, geoestrategas, economistas, sociólogos, grupos de resistencia, alternativas políticas electorales de construcción postneoliberal, movimientos sociales, grupos étnicos y la lista es interminable. Hoy se estudia Bolivia en todas sus estructuras y sus nuevos paradigmas.

Los valores ético morales ancestrales: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso, ni seas ladrón) hoy son reconocidos en la ONU como modelos para una gestión transparente. En contraposición a los modelos inmorales capitalistas tales como: trabajar menos y mejor no trabajar constituye verdadero éxito, mentir para obtener siempre lo que quieras, robar de frente explotando al otro, y vivir del trabajo del otro.

En oposición a la mercantilización de los recursos básicos e indispensables para la vida desde Bolivia se planteó también en la ONU, el derecho al acceso al agua como un derecho humano fundamental, resolución aprobada en la asamblea general.

La construcción de un estado que reconoce la plurinacionalidad desmonta las concepciones clásicas de la Teoría del Estado. La plurinacionalidad que contiene diversos grupos étnicos en un solo Estado unitario garantizando su libre determinación en el marco de la unidad del estado, su autogobierno, su cultura, sus instituciones es estudiada por diversos grupos étnicos en el mundo amenazados por la práctica de aquella obsoleta definición de estado homogéneo. Como ejemplo, la plurinacionalidad boliviana es estudiada por el pueblo Kurdo en la actualidad.

El modelo de desarrollo boliviano concibe a Pachamama (Madre Tierra) como un sujeto de derechos, apartándose de la visión clásica del derecho romano totalmente antropocéntrico. Tenemos el derecho a extraer y explotar nuestros recursos naturales, pero en armonía con la Pachamama, nuestros pueblos indígenas no son los guardabosques de nadie, quieren y tienen que desarrollarse, pero con respeto a la vida y la ecología, la vida no es sólo el hombre.

Nuestro mismo modelo de democracia de construcción postneoliberal, es una democracia plebeya, que superó con guerras y sangre aquella democracia de “alternancia” que no era más que la repartija y el cuoteo político de una misma clase política podrida que era esencialmente antipopular15.

Todo lo expuesto precedentemente y el desarrollo de estos nuevos paradigmas civilizatorios constituyen el “Vivir Bien” como un nuevo modelo social comunitario global, que se contrapone al caótico “vivir mejor” o “american way of life” planteado desde la sociedad capitalista y sus construcciones culturales.

Conclusiones

En Bolivia, conscientes de las geoestrategias de dominación, se desarrollaron paradigmas civilizatorios de construcción postneoliberal. Estos nuevos paradigmas se constituyen como una geoestrategia coherente de liberación. Y como paradigma geopolítico de los movimientos sociales la Diplomacia de los Pueblos es nuestra mejor arma. Se entiende este nuevo paradigma denominado Diplomacia de los Pueblos como la democratización de las políticas internacionales mundiales para todos los pueblos del mundo, para todos los actores sociales.

La diplomacia de los Pueblos se distingue de la Diplomacia oficial tradicional por aspectos específicos tales como los sujetos que la desarrollan ya que la diplomacia oficial solo puede ser ejercida por los sujetos diplomáticos oficiales. O sea, presidente, ministro de relaciones exteriores y ministros plenipotenciarios siendo la misma restrictiva y negando participación en la política internacional del estado a las mayorías nacionales de gran relevancia social que se expresan a través de las organizaciones sociales.

Desde la Diplomacia de los Pueblos se genera la interrelación internacional entre movimientos sociales de uno y otro país, o varios países a través de las manifestaciones sociales masivas presionando interpelando el accionar en la política internacional de un gobierno, varios gobiernos, propios o ajenos, e incluso a organizaciones internacionales ejerciendo presión y/o rechazando las políticas internacionales degeneradas por el neoliberalismo e imperialismo mundiales.

La diplomacia de los pueblos se constituye entonces como el instrumento fundamental que tienen los estados a través de sus organizaciones sociales (agentes no oficiales de la diplomacia) para ejercer presión hacia otros estados u organismos internacionales con el objetivo de proyectar, persuadir y consolidar las justas reivindicaciones históricas y sociales de los pueblos del mundo obligando así a la consolidación de los actos diplomáticos oficiales.

Entonces la Diplomacia de los Pueblos se instituye como garante e instrumento de control social de la propia diplomacia oficial al expresar la voluntad del pueblo a través de las organizaciones sociales nacionales e internacionales que se involucran en las políticas sociales internacionales de sus Estados o las denuncian de ser estas políticas imperialistas, neocolonialistas, si atentan contra la naturaleza, el medio ambiente, si violan los derechos humanos en cualquier parte del mundo. El clamor de los pueblos del mundo es el espíritu del ejercicio de la Diplomacia de los Pueblos como instrumento geoestratégico importantísimo en política internacional.

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Gabriel Villalba Pérez

Abogado, mención en Derecho Internacional, ha escrito artículos y ensayos sobre coyuntura nacional e internacional, geopolítica y construcciones postneoliberales para periódicos y portales nacionales e internacionales.

Es militante de la organización política juvenil Generación Evo y conductor del programa Sangre Combativa.