Miguel Alandia Pantoja

El contenido ideológico de su obra mural

Mauricio R. Rocha Zeballos
Publicado en Noviembre 2016 en La Migraña 19
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Miguel Alandia Pantoja, es quizá una de las personalidades más importantes del arte plástico boliviano del siglo pasado, quien como muralista contribuyó de manera generosa al desarrollo de un arte nativo latinoamericano. El presente artículo es el preludio a un libro dedicado reflexionar sobre las causas de una arte social comprometido en Bolivia. Empero; al hacer una revisión de los murales de Miguel Alandia Pantoja, nos queda un sabor amargo conocer que muchos de ellos desaparecieron, debido a la intolerancia de gobiernos dictatoriales. Y al no existir catalogación, muchos también quedaron en el anonimato. Sin embargo, es destacable la labor del Ministerio de Culturas quienes recuperaron y restauraron muchas de estas obras. Miguel Alandia Pantoja, es quizá una de las personalidades más importantes del arte plástico boliviano del siglo pasado, quien como muralista contribuyó de manera generosa al desarrollo de un arte nativo latinoamericano. El presente artículo es el preludio a un libro dedicado reflexionar sobre las causas de una arte social comprometido en Bolivia. Empero; al hacer una revisión de los murales de Miguel Alandia Pantoja, nos queda un sabor amargo conocer que muchos de ellos desaparecieron, debido a la intolerancia de gobiernos dictatoriales. Y al no existir catalogación, muchos también quedaron en el anonimato. Sin embargo, es destacable la labor del Ministerio de Culturas quienes recuperaron y restauraron muchas de estas obras.

Origen del muralismo boliviano

Para hablar de la obra mural de Miguel Alandia, conviene contextualizar previamente el valor del muralismo como técnica, considerando que a través de este medio puede reinterpretarse procesos históricos vividos. El muralismo también nos enseña a mirarlos como un acto de pasión, como un sueño de soledad y como una mística del movimiento. Así, José Clemente Orozco develaría la soledad que soportó la revolución mexicana en tanto acto cultural moderno. Decía Orozco “nuestra revolución sacó afuera, como un parto a un México desconocido, la revolución fue una vuelta a los orígenes pero también fue un comienzo, o más bien un recomienzo. México volvía a su tradición no para repetirse sino para inaugurar otra historia”. (F. Calderón, 1991).

Diego de Rivera pintó la sensualidad y la voluptuosidad que acompañaron a nuestras culturas vernáculas. Para el sociólogo Fernando Calderón; “Rivera reverencia y pinta sobre todo a la materia. Y la concibe como una madre: como un gran vientre, una gran boca, una gran tumba. Madre, inmensa matriz que todo lo devora y engendra, la materia es una figura femenina siempre en reposo, soñolienta y secretamente activa, en germinación constante como todas las grandes divinidades de la fertilidad”. Y Siqueiros nos develo el movimiento contradictorio de la historia. Su mundo “…es el de los contrastes: materia y espíritu, afirmación y negación, movimiento e inmovilidad”. (F. Calderón, 1991)

En Bolivia el muralismo se remonta a los años 50 del siglo pasado, cuando en la ciudad de Sucre se funda el célebre Grupo Anteo. El rector de la Universidad de San Francisco Xavier de entonces, el filósofo Guillermo Francovich, encargó la pintura de frescos y murales alusivos a la gesta libertaria de mayo de 1809 en el salón de honor de la universidad chuquisaqueña. De las obras producidas se puede decir que tuvieron carácter inaugural dentro el muralismo boliviano, en un medio tan conservador como era Sucre en esos años, los protagonistas de este hecho fueron: Jorge Imana, Gil Imana, Walter Solón Romero, Lorgio Vaca, entre otros.

Al encuentro de un arte social

El inicio del siglo XX en Bolivia fue muy agitado; denominado de transición, precisamente en los últimos 20 años previos “mientras se dan los pragmáticos y progresistas gobiernos conservadores” ( ), es que transitan en todos los ámbitos algunos personajes de la plástica y que influyeron en el desarrollo de un arte nacional.
La minería de la Plata, ante la demanda mundial de los minerales de estaño, cede el paso a una nueva y poderosa oligarquía, conectada a ese imperialismo. El descontento popular creciente, hizo que se precipitara una sublevación de masas.

En ese contexto y debido a su participación activa, solidaria con los movimientos sociales, aparece la obra de Miguel Alandia Pantoja con la consigna que para forjar un mundo nuevo con justicia social, no solo se puede luchar con el fusil, sino a través del arte, visión estética manifiesta en la pintura mural de contenido ideológico.

En cada obra mural realizado por Alandia Pantoja, el mensaje fue profundo, pintó protestas, contradicciones sociales, violencia, represión a campesinos y obreros, su gran deseo fue  luchar siempre por los desposeídos y en busca de que cada obra transmita un mensaje el de mejorar el las condiciones de vida de los bolivianos.Los liberales y despojos campesinos

Para analizar la obra de Miguel Alandia hace necesario contextualizarla en el proceso histórico que vivió Bolivia. A principios del siglo XX, luego del dominio de los liberales, entra en precaria alianza con los campesinos, se lanza a la toma del poder político e inicia la revolución federal. Después del triunfo federal, los agentes de la nueva oligarquía traicionan a sus aliados y conforman un solo frente con los terratenientes.

Los liberales inician el despojo de los campesinos. Éstos privados de sus tierras y atraídos hacia las minas por el señuelo del salario, abandonan el campo y baja la producción agrícola. Por primera vez, Bolivia se ve obligada a importar sus alimentos. La mina deja el dolor en el hombre y el hoyo en la tierra. “El producto se vuelca en el fasto que los nuevos ricos bolivianos, quienes derrochan en el extranjero la riqueza minera, se crea una casta parasitaria de agentes que le sirven y facilitan su crecimiento”, gobernantes, jueces, legisladores, periodistas, entre otros. (Felman J. José, 1954)Con las riquezas de Bolivia, Simón I. Patiño se convierte en la sexta fortuna del mundo. “La alianza de la gran minería y del feudalismo apoyado en el imperialismo británico, hace de Bolivia, durante treinta años, un gran campamento minero y de los bolivianos, esclavos baratos y resignados”.

El arte como expresión estética

Sin duda Bolivia vivió momentos históricos muy convulsionados, el tema de la lucha de clases fue latente y sobre todo por actores como los indígenas que para entonces trataron de reivindicar algunos intelectuales de la época, por ejemplo; Franz Tamayo no obstante de su defensa y bastante valoración de lo indio, se dice que fue desde una mirada occidental. A propósito Javier Sanjinés en su ensayo “Espejismo del Mestizaje” afirma que Tamayo y de una manera paternalista proponía “una educación de amor y paciencia para el indio y de fortalecimiento de la inteligencia para el mestizo”, percepciones por demás colonialistas, consideramos. (Sanjinés, J. 2005)

Para el caso del arte plástico, los pintores bolivianos intentaron reflejar precisamente en imágenes del indio, conmovidos quizá sobre la situación de éstos, debido precisamente a su sensibilidad como artistas, citamos a Gil Coímbra, Luis Walpher, Cecilio Guzmán de Rojas, entre otros. Donde solamente expresan a ese indio fuerte fornido, con rasgos acentuados en los pómulos, color bronceado, etc., “pero de ninguna manera como expresión ideológica o de reivindicación, simplemente como expresión estética, que sin duda significaron grandes aportes a la estética nacional”. (Rocha, R. 2006)

La pintura mural a partir de 1952

Precedidos de una gran convulsión social y en busca de una renovación de nuevos rumbos, surge una intensa actividad en la plástica nacional que marca definitivamente la segunda mitad de siglo. “En Sucre (1950), se funda el grupo “Anteo”, conformado por artistas literatos e intelectuales a la sombra de la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca”. (Querejazu, P. – 1989)  A la cabeza de Walter Solón Romero, Jorge y Gil Imana y Lorgio Vaca; surge un movimiento intenso sobre la estética nacional, en la pintura con augurios perdurables y que marcaron un hito importante en todo el proceso histórico de Bolivia.

Posterior a la revolución del M.N.R., se inicia el auge del muralismo nacional, Walter Solón Romero pinta un mural con la temática de la lucha del cóndor contra el águila, allí aparece otro tema que será constante en la obra de este gran maestro; la serie Quijote. “Al finalizar la década también el orureño Guillermo Moscoso Padilla, pinta otro mural en el palacio de gobierno expresando la causa de la independencia y la protección al indio”. (Romero, F., Querejazu, P. 1989)

El arte mural de Miguel Alandia Pantoja

Es precisamente en ese contexto que aparece el muralista de formación autodidacta Miguel Alandia Pantoja, nacido en Catavi centro minero de gran trayectoria revolucionaria, cuya obra en su mayoría es destruida por las dictaduras militares, se dice; “solo por haber pintado obreros y mineros conscientes de su clase”.Si nos remontamos a conocer la vida del revoluciona Alandia, encontramos que “a los diez y ocho años fue soldado defensor del petróleo en las ardientes arenas del Chaco, hecho prisionero y evacuado de esta prisión con cinco compañeros del que sobrevivió. Posterior a la guerra del Chaco, hace sus primeras exposiciones entre 1943 y 1946, pinta su primer mural trasportable bajo el título de ‘Dictadura Capitalista y Último Acto’, a raíz de la masacre de Catavi en las pampas de María Barzola, (1942).” (E. Valeriano, 1982).

Por su formación revolucionaria que a decir de Emigdio Valeriano, “fue fundador de la Central Obrera Boliviana, su posición por la lucha de la clase obrera lo llevó a participar en huelgas, manifestaciones y toda clase de actos de protesta, actividades que lo llevaron a la prisión y al exilio”. (E. Valeriano, 1982)
A partir de esta experiencia, Miguel Alandia Pantoja asume una actitud francamente combativa, relacionándose estrechamente con este movimiento de los trabajadores.

Hacia un arte de compromiso con la clase obrera

Más adelante; debido a su participación activa y solidaridad expresada a través de su obra con los movimientos sociales, y por determinación del III Congreso de la Central Obrera Boliviana, Miguel Alandia Pantoja fue declarado miembro vitalicio de esta organización, precisamente en mérito a su lucha activa y revolucionaria. La pasión por el arte social se inspiraba en la revolución y él la expresaba con gran fuerza y constancia.

Con la aparición del marxismo, el estudio de los problemas del progreso social y la cultura adquiere una base científica, señala K. M. Dolgov en su libro “La Estética Marxista – Leninista y la Creación Artística, por tanto la obra de Alandia Pantoja cuestiona al sistema, pero además sus representaciones estéticas no solo eran de un maestro muralista sino de un activo militante del Partido Obrero Revolucionario (POR), militancia a la que le supo dar todo de su conocimiento ideológico, para luego expresar en cada mural imaginaciones de obreros, campesinos en posiciones de reivindicación y lucha.

El periplo cultural en Bolivia y el mundo 

Alandia Pantoja hizo su primera exposición en La Paz en 1937. Viajó a Buenos Aires donde expuso su obra el año 1945 y en 1949 estuvo en Antofagasta y Santiago de Chile. Visito México en 1958, cuba y Venezuela en 1959, de donde regresó a Bolivia y obtiene el gran Premio Nacional de Pintura 1960. Posteriormente, el año de 1964, la obra de nuestro compatriota fue llevada a Inglaterra, Francia, España, Italia, Alemania, Yugoslavia y Austria.

En 1966 Radio Altiplano de la ciudad de La Paz le encomendó el Mural Transportable denominado “Radiodifusión”. A partir de 1967, expone en Uruguay y Bolivia, y es invitado por el instituto de Arte Contemporáneo de Lima a realizar una exposición, pero además en tal ocasión pintó el mural “El triunfo de la técnica”, en el Hall del Rectorado de la Universidad Nacional de Ingeniería de Lima.

Vida y Pasión de Alandia Pantoja

Miguel Alandia Pantoja, nació en el norte de Potosí de Bolivia, en la región minera de Catavi, el 27 de Marzo de 1914, sus padres fueron Dn. Miguel Alandia Romay y Dña. Joaquina de Pantoja, sus hermanos fueron Edmundo, Ana, Orlando y Oscar. Miguel fue el segundo de los hermanos, contrajo nupcias con Angélica Viscarra y tuvieron 3 hijos Miguel, Teresa, y Sergio.

Según el relato de uno de sus parientes, Miguel fue un personaje de carácter muy templado y fuerte, convencido en sus convicciones, abrazó la política desde muy joven y quizás lo que marco en su vida fue su pronta participación en la Guerra del Chaco, a los 18 años se alistó como soldado defensor del territorio patrio en esa cruenta guerra, en el que además fue tomado preso por las huestes paraguayas. En el arte fue pintor autodidacta, iniciando sus primeras exposiciones el año 1943. También fue Secretario General del Comité Regional de La Paz en sus primeros años y parte del Comité Central del P.O.R, más adelante.

El año 1947 Miguel Alandia Pantoja se postuló a Diputado por el P.O.R en La Paz. Impulsó la creación de la Central Obrera Boliviana y publicó el primer periódico de la COB con el nombre de “Rebelión” de tendencia trotskista, desde donde luchó por la igualdad y los derechos de obreros, campesinos y mineros.

En el ámbito político, Miguel tuvo mucho que dar a las instituciones por lo que fue parte de la fundación de la Central Obrera Boliviana – COB, el 17 el Abril de 1952, nombrado como Secretario Ejecutivo Juan Lechín Oquendo, proponen un primer documento denominado “el plan de lucha para lograr la nacionalización de las minas”, amén de otras reivindicaciones laborales. (Cajías, L. 1988) Miguel pensó en sus compañeros de oficio en el arte, fundo la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos – ABAP, cuyo documento Testimonio para la protocolización relativa a la creación, su estatuto orgánico y actas de la ABAP, Alandia aparece como Secretario General.

Tras cuatro años de alejamiento de su pueblo debido al exilio por el Gobierno Militar de Hugo Banzer Suarez (1971), dejó de existir en Lima (Perú) el 2 de octubre de 1975, sus restos fueron trasladados al cementerio de la ciudad de La Paz, ubicado en el Pabellón de excombatientes del Chaco, antes de llegar a su última morada fue velado en el Salón actos de la Federación de Mineros de Bolivia, junto a su Mural “Huelga y Masacre”, destruido posteriormente durante la dictadura de García Meza.

El lenguaje de contenido social en la obra de Alandia Pantoja  

El arte es un medio de comunicación visual que transmite mensajes de acuerdo a la inspiración del artista, obviamente trasuntado en la creación. Todo el proceso de una obra, desde el preparado del material o el soporte para el pintado, el recojo de la imagen hasta el desarrollo de la misma requiere de un sistemático estudio independientemente de la habilidad de su creador, la finalidad es de transmitir un mensaje al espectador, quién subjetivamente puede juzgar el contenido de la misma y lograr una opinión.

En los murales de Miguel Alandia, algunos expertos intentaron explicar la obra plástica social desde sus visiones, lamentablemente pocos llegaron a analizar con profundidad el contenido mismo de la obra, debido seguramente a las limitaciones de formación respecto a un tema tan especifico como es el análisis de contenido e ideológico que pudiera transmitir una determinada obra  pictórica, en este caso el mural.

En ese contexto desde nuestra visión antrópica una primera apreciación a este análisis, nos permite definir el desarrollo y proceso histórico de Bolivia sirvió como inspiración en la temática en la pintura de Miguel Alandia y una ideologización en los ámbitos que tuvo su participación, es por ello que escribimos el título de nuestro ensayo; “El contenido ideológico en la obra mural de Miguel Alandia

Pantoja”. Análisis de contenido –Temática y Estilo

En la década de los cincuenta el muralismo como técnica, muy pocos se animaron a practicarla, Miguel Alandia Pantoja fue uno de los pocos, dominó la misma con mucha plasticidad y profesionalismo, expresando a través del pincel, temáticas sociales debido a su formación revolucionaria.

Entre temática y estilo, a Miguel le interesaba la explotación del hombre por el hombre, opresores y explotados plasmando en el mural y la pintura de caballete imágenes al obrero explotado. Su estilo fue forjado dentro una corriente figuracionista y un dibujo con trazo estilizado, deformación de imágenes hasta llegar hacia una composición geométrica, cuyas perspectivas y escorzos humanos imponían toda la factura de su obra. Por su posición revolucionaria como todo ser humano que marcha con la historia, propuso un arte expresivo con demasiada carga ideológica y reflexiva para todo tiempo, cuestionando esa irracional distribución de la riqueza para pocos y que esta aun latente en el mundo. Los murales “La Medicina Boliviana”, Hacia el Mar, El Petróleo en Bolivia, reproducciones de pintura caballete, como los cuadros titulado “Imilla” y el óleo s/ lienzo “Mineros”, son fieles representaciones de lo que señalamos en este análisis.

Análisis estructural – la Técnica

Siendo una técnica muy particular, los murales se caracterizan por ser trabajados sobre muros, muchas de las veces sin previa preparación y la mayoría en muros ordinarios, aunque hoy existen técnicas específicas que permiten un preparado del soporte a efecto de lograr la perennidad de los mismos.
La mayoría de la obra muralista de Alandia Pantoja, fue de gran dimensión, en el que utilizaba como empaste el alto relieve procurando realce en la textura de la obra. Un ejemplo de esta característica es el mural “Hacia el Mar” que se encuentra en la Cancillería del Estado Plurinacional de Bolivia, el contenido está basado en la migración de los bolivianos en busca de nuevos horizontes allá ende las fronteras, sean estos de los años cincuenta o de nuestro tiempo, que de igual forma se desarraigan como migrantes fuera de su país. Para el pintado de sus obras Alandia Pantoja utilizó, técnicas comunes más usadas como; la pintura al temple de cola animal, aglutinados de pigmentos en polvo, disolventes, además de empastes para crear ciertos altorrelieves o textura en la obra.

También otra de sus técnicas utilizadas fue la piroxilina, según los expertos refieren que su preparación es ardua y tediosa; y en forma artesanal requiere de un enorme esfuerzo ya que debe someterse a cambios de temperatura por largos períodos de tiempo. En el campo artístico este proceso es trabajado con algodón puro y el uso de una mezcla sulfocítrica en un cristalizador que permitirá el reposo de la mezcla hasta su uso, técnica muy bien aprovechada por el artista Alandia.

A manera de conclusión

Así llegamos al final del presente ensayo, antes de apuntar discusiones, creo necesario reflejar que nuestra investigación determino lo trascendente en la pintura de Miguel Alandia Pantoja fue el contenido revolucionario en cada imagen interpuesta en el soporte. Independientemente de otras consideraciones la finalidad fue transmitir un mensaje ideológico porque estaba convencido que subjetivamente el perceptor puede interpretar el contenido de la misma.

Conviene destacar que cada mural representa la insurgencia del pueblo oprimido, cada forma estética planteada instaura parámetros en la conducta social, refleja un proceso histórico revolucionario, busca un país más justo y democrático, con mejor sistema de vida, utopía de quienes creen en la igualdad de las personas y Alandia Pantoja fue uno de ellos.

Bibliografía

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BAPTISTA, Pilar, HISTORIA DEL MURALISMO EN BOLIVIA, PIEB

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Mauricio R. Rocha Zeballos

Paris (1949) Estudios de Historia Moderna y Letras en la Universidad de la Sorbona. Director para Bolivia de “Andes Magazine Internacional” del 2007 al 2009. 37 reportajes y películas como Guía/organizador para televisiones europeas, 11 exposiciones fotográficas individuales, 4 Exposiciones fotográficas colectivas, 1 Libro colectivo sobre el agua en La Paz. Explorador y andinista.


Nota: