Desde el pensamiento libertario

El horizonte emancipatorio de la democracia

Carlos Roberto Arias Pérez
Publicado en agosto 2018 en La Migraña 27
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La crítica hacia los sistemas democráticos tiende a enfocarse hacia las democracias de tipo liberal, donde la capacidad de decisión es monopolizada por los partidos políticos, dando de esta forma una completa falta de participación en la toma de decisiones de los ciudadanos, los cuales solo gozan de su potencial democrático cada cuatro o cinco años. Esta forma de participación actualmente se encuentra en tensión dado que las fisuras del sistema político daban clara evidencia de una profunda lógica de marginamiento social y exclusión.

Si bien en Bolivia desde el 2005 se gesta un proceso de rearticulación de las capacidades creativas en cuanto a la participación las cuales desembocan en un corpus de procesos electorales sin ningún precedente inmediato respecto al apoyo hacia un candidato, también en lo referente a la participación1Desde 2005 hasta la fecha (2018), en Bolivia se llevaron a cabo 15 procesos electorales, estos en el ámbito nacional, departamental y local..

Se considera el año 2005 como momento constitutivo2Para René Zavaleta un momento constitutivo hace referencia al “momento en que las cosas empiezan a ser lo que son y lo que van a ser por un largo tiempo” (Tapia, 2016, p. 16), si bien dentro de la lógica de Zavaleta el momento constitutivo implica rastrear sus causas con las intenciones de poder explicarlo, este no es el principal objetivo del presente ensayo. dado que se inicia un proceso de reorganización social en lo referente a la participación por parte de la sociedad civil en diferentes procesos electorales, los cuales no gozaban de un antecedente con características similares en el corto o mediano plazo.
El 18 de diciembre de 2005 se llevó a cabo las elecciones presidenciales y de gobiernos departamentales donde la candidatura de Evo Morales alcanzó la aprobación del 53.72% de los electores, de esta forma no solo se tiene una aprobación “por mayoría” de la sociedad civil hacia un candidato, sino también este año se realiza la primera elección de gobernadores, hecho que sin duda significa una modificación en las características y las capacidades del electorado dentro de la lógica que podría permitirse una democracia de tipo liberal. En la mencionada elección de gobernadores del año 2005 se da lugar no solo a la aprobación por “mayoría” de un candidato sino también al posicionamiento a nivel nacional de un partido político3En las elecciones de gobernadores de 2005 el Movimiento al Socialismo (MAS) gana la prefectura en tres departamentos: Chuquisaca, Oruro y Potosí..

Si bien la comprensión “mayoritaria de la definición de democracia es la de gobierno de la mayoría del pueblo” (Lijphart, 1999, p. 43), esta consideración implicaría a priori que las mayorías son las que deberían gobernar mientras que las minorías deberían ser las que se encuentran en oposición, al respecto Sir Arthur Lewis cuestiona enérgicamente esta comprensión desde el modelo consensual de la democracia; puesto que consideraría a este “gobierno de la mayoría del pueblo” por ser excluyente y correr el riesgo de ser interpretado como antidemocrático.

La sociedad civil desde este momento constitutivo ha sido partícipe de reiterados procesos electorales entre las cuales se encuentra la mencionada elección general y de gobernadores del 2005, la Asamblea Constituyente4El 2 de julio de 2006 se llevó a cabo la elección de asambleístas para la reforma a la constitución, en este fueron elegidos por voto 255 asambleístas constituyentes. El Movimiento al Socialismo, conformado como bloque oficialista obtuvo 137 escaños, pero no los 2/3 suficientes., el Referéndum Autonómico5El 2 de julio de 2006, se realiza el referéndum por la autonomía departamental, donde el partido oficialista que había tomado una abierta posición por el No a las autonomías. Los departamentos de Oruro, La Paz, Potosí, Cochabamba y Chuquisaca votaron por esa opción y Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija eligieron el Sí para acceder directamente al régimen de autonomías, debiendo solamente adecuar sus estatutos a la nueva Constitución y sujetarlos a control de constitucionalidad, el referéndum revocatorio6Se lleva a cabo el 10 de agosto de 2008, donde Evo Morales fue ratificado como presidente con una aprobación del 67,43% de votos a su favor. Este referéndum termina de consolidar la presencia dominante del partido oficialista a nivel nacional, puesto que como resultado fueron revocados los gobernadores de La Paz y Cochabamba, José Luis Paredes y Manfred Reyes Villa respectivamente, gobernadores que conformaban el bloque opositor en dos de las ciudades más importantes, en términos de sociedad civil., referéndum constitucional7El 25 de enero de 2009 se aprueba la nueva Constitución con el 61,43% de apoyo. Esta se promulgó el 7 de febrero, donde el presidente Evo Morales dijo, permitirá refundar el país “desde la unidad, la igualdad y la dignidad”. Este nuevo documento también crea las condiciones que permiten a Evo Morales aspirar a un segundo mandato presidencial., los cuestionados referéndums autonómicos en Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando8El 4 de mayo de 2008 se lleva a cabo estos referéndums donde la tensión por parte del Gobierno se origina al denunciarlos de ilegalidad. El Departamento de Santa Cruz fue a un referéndum para avalar su estatuto autonómico donde ganó el Sí. Le siguieron en junio Tarija, Beni y Pando donde también se votó por el Sí., las elecciones generales de 20099El 6 de diciembre se llevan a cabo las elecciones generales donde Evo Morales venció con el 64,22% de los votos a su favor, la aprobación contundente fue en seis departamentos, creando de esta forma el dominio de la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional que reemplazó al Congreso Nacional. En el exterior, el 69% de los votos en Argentina, Brasil, Estados Unidos y España favoreció al oficialismo. donde se reemplaza al Congreso Nacional por la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional y se crean las bases para la llamada “refundación” de Bolivia. Los referéndums autonómicos 200910Con el antecedente de lo ocurrido en 2006, esta vez el MAS se articula por el abierto apoyo a la opción por el Sí a las autonomías. La victoria se da en Oruro, La Paz, Potosí, Cochabamba y Chuquisaca., Elecciones subnacionales 201011El 4 de abril de 2010 se realizan simultáneamente las elecciones departamentales, regionales y municipales. Se trató de un proceso sin antecedentes, puesto que terminan de dar cuerpo a la nueva institucionalidad autonómica. Por primera vez se eligió a los miembros de las nueve asambleas departamentales. Los resultados dieron la mayoría de las alcaldías al oficialismo. A pesar de que no logró ganar en lugares simbólicamente importantes como Achacachi y las capitales de La Paz, Santa Cruz, Oruro y Potosí., elecciones judiciales de 201112En estas elecciones ganan los votos nulos, lo cual significo un revés político para el partido oficialista el cual había alentado esta elección judicial. Los votos nulos superan a los votos válidos. De acuerdo a los resultados finales, un total de 1.768.576 (42,34%) fueron los votos válidos, 629.469 (15,07%) los votos blancos y 1.779.425 (42,60%) los nulos., elecciones generales 201413El 12 de octubre. El presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García se presentan para su reelección, que cuenta con las experiencias de victorias de 2005 y 2009. Evo Morales logró el 61,36% de los votos a su favor. Obtuvo 130 diputados y 36 senadores lo que le permitió continuar con el dominio oficialista en la Asamblea Legislativa., elecciones subnacionales 201514El 29 de marzo, 6 millones de votantes eligieron a sus nuevas autoridades departamentales y municipales. El partido oficialista se enfrentó a algunas derrotas y retrocesos como en las gobernaciones de La Paz, Tarija y Santa Cruz; además de las alcaldías de La Paz, El Alto y Cochabamba. El total de votos conseguidos por el MAS llegó a 41,79 %., referéndum autonómico de 201515Donde gana la opción No en lo referente a dar la legitimación y vigencia de cartas y estatutos autonómicos de 5 de los 9 departamentos, el 28 de junio, concluyó con la victoria del No en La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba y Chuquisaca., referéndum 201616El 21 de febrero se realiza el referéndum constitucional donde el objetivo era la aprobación o el rechazo al proyecto constitucional que permitía al presidente y vicepresidente postularse nuevamente, el resultado fue un triunfo ajustado por la opción No con el 51.3 %, la opción Si con el 49.7 %, dando como resultado el rechazo al proyecto constitucional., elecciones judiciales 201717El 3 de diciembre se llevó a cabo las elecciones judiciales con la intención de elegir a las autoridades del órgano judicial y del Tribunal Constitucional Plurinacional..

La cuestión es que si este aumento cuantitativo en los procesos electorales significa una profundización de la democracia; pero, sobre todo, si la mayor cantidad de ocasiones en los que la sociedad civil asiste a votar significa una mayor participación democrática ¿Es acaso la democracia liberal la única forma legítima de gobierno?

Lo que busco es plantear el debate referente a los límites en la democracia y las posibilidades de pensar una democracia directa, para ello me sustentaré en las discusiones que existen en lo referente al actual paradigma de la democracia, me refiero a la democracia deliberativa para finalmente ver las experiencias de democracia directa.

La consideración teórica para abordar el análisis está sustentada con conceptos básicos con la intención de dar fuerza teórica-conceptual al presente ensayo, para ello se parte de la idea de paradigma de la democracia sustentado en la noción desarrollada por Kuhn, la paradoja democrática de Mouffe y las consideraciones de autonomía del anarquismo.

¿Cómo surgen las revoluciones y contrarrevoluciones en el pensamiento?, según Kuhn en el pensamiento existe un momento denominado “ciencia normal”, que consiste en un conglomerado de conceptos, métodos, relaciones y características aceptados por “alguna comunidad científica particular –la cual– reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior” (Kuhn, 1962, p. 34). Si los logros de esta ciencia normal carecían de precedentes y a la vez invitaban a la solución de los problemas por un grupo de científicos, esta ciencia normal es considerada como paradigma, el cual es aceptado en un determinado tiempo; sin embargo, en la práctica este paradigma o momento normal de la ciencia se enfrenta a contradicciones, anomalías y paradojas las cuales no pueden ser solucionadas usando los términos en vigencia. Las contradicciones y anomalías que se presentan tienen características crecientes, dando un interés en el pensamiento y ocasionando una crisis para poder enfrentar y solucionar estas anomalías y contradicciones en la ciencia normal. El pensamiento crea nuevos métodos, nuevas relaciones y nuevas categorías con el fin de crear un nuevo escenario que pueda dar soluciones diferentes al anterior paradigma dando una nueva situación de estado normal de la ciencia.

Este abordaje respecto a las crisis en el pensamiento y la necesidad de un nuevo paradigma puede ser sujeto a crítica, dado que no se justifica la relación que este tiene con las actividades materiales, siendo que la interpretación de Kuhn podría ser entendida como idealista.

Cabe recalcar que para Kuhn el paradigma (y la revolución científica) es susceptible a ser aplicado a las ciencias sociales a pesar de que estas son consideradas por el autor como ciencias precientíficas, porque las ciencias sociales no habrían llegado a establecer un cuerpo de conceptos y métodos necesarios para la formación de un paradigma.

Siendo conscientes de esta observación por parte de Khun, abordamos la construcción teórica referente al nuevo paradigma de la democracia, acá nos referimos a la llamada democracia deliberativa, consideramos que es menester referirnos a la misma como paradigma por el creciente interés de ser, en la actualidad, la tendencia de mayor crecimiento en la esfera política.Para Mouffe la idea básica de democracia deliberativa recaería en la noción de “que en una sociedad y en una organización político democrática las decisiones políticas deberían alcanzarse mediante un proceso de deliberación entre ciudadanos libres e iguales”. Siendo consciente de que las visiones y posicionamientos respecto a la democracia deliberativa ella son amplias, Mouffe identifica dos principales escuelas, la primera es la influenciada principalmente por John Rawls y la segunda por Jurgen Habermas, a pesar de que ambas posiciones tienen puntos contrarios, una idea común es afirmar que existiría un vínculo de fuerza entre la democracia y el liberalismo, además ambos coinciden en que en la democracia de tipo liberal es posible que las instituciones tengan el contenido idealizado de la racionalidad práctica donde es posible tener la autoridad al igual que la legitimidad en diversas formas de razonamiento público, para lo cual la racionalidad no solo debe ser instrumental sino también ser de tipo normativa. Al respecto Rawls declara “que su ambición es elaborar un liberalismo democrático que dé respuestas tanto a las exigencias de libertad como a la de igualdad”.

Habermas, al contrario considera centrales los objetivos de la democracia deliberativa en lo que denomina: teoría procedimental de la democracia, donde la “cooriginalidad” de los derechos individuales al igual que la soberanía popular son fundamentales. Con la construcción teórica de ambas posiciones, Mouffe desarrolla una teoría política que enfatiza los aspectos potencialmente positivos de ciertas (pero no todas) variantes de conflicto político, de esta forma se distancia de una descripción de la democracia solo entendida como la búsqueda de consensos. Y dotándola de la existencia de un espacio permanente para el conflicto, el cual puede no solo ser aceptado sino también dirigirlo positivamente. Esta tradición también se conoce como pluralismo agonista.

Lo que según Mouffe significa:

De acuerdo con la perspectiva agonista, la categoría central de la política democrática es la categoría del “adversario”, el oponente con quien se comparte una lealtad común hacia los principios democráticos de “libertad e igualdad para todos”, aunque discrepando en lo relativo a su interpretación. Los adversarios luchan entre sí porque quieren que su interpretación de los principios se vuelva hegemónica, pero no ponen en cuestión la legitimidad del derecho de sus oponentes a luchar por la victoria de su postura. Esta confrontación entre adversarios es lo que constituye la ´lucha agonista´, que es la condición misma de una democracia vibrante. (Mouffe, 2013, p. 26).

Con todo esto, lo que nos interesa es saber por qué la democracia desde el paradigma de tipo liberal no ha funcionado en América Latina, particularmente en Bolivia y si es posible repensar otra forma de democracia más acorde con las condiciones que se tienen.
La democracia en Bolivia ha atravesado por distintas etapas, con ello es importante recalcar que no es un concepto monolítico, sino que está sujeta a modificaciones respecto al paradigma en el que se encuentra y que dado un momento constitutivo (2005) esta aún mantiene elementos del anterior paradigma; es decir que el momento constitutivo no significo de manera obligatoria una modificación en el paradigma de la democracia.

Ya a lo largo del siglo XX, tanto el concepto como la idea de democracia ocupó el interés en la retórica política, pública y social en toda América Latina. A pesar de no ser un concepto nuevo para las élites gobernantes, fue tomado por varios sectores al igual que fue utilizado por los distintos gobiernos para diversos propósitos políticos.

Por un lado, su uso fue un instrumento relacionado con las tensiones de una emergente clase media frente al uso del poder de una clase oligárquica ya decadente desde finales del siglo XIX, si bien el paradigma giraba en torno a la llamada democracia electoral, esta se modificó. A mediados del siglo XX con la revolución nacional la conformación de los Estados nacionales populistas tenía como objetivo la democratización de los medios de producción; para ello, el paradigma estuvo relacionado con una mejor y más amplia participación de la sociedad civil al igual que con una distribución de la riqueza nacional. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial y la emergencia de la llamada guerra fría, se da la reconfiguración de las disputas y las tensiones políticas, como consecuencia de esto el paradigma democrático se liga al ideal desarrollista y a la lucha contra el comunismo, entendido este último como la experiencia totalitaria de supresión a la democracia. Las consolidaciones de las dictaduras militares en América Latina dan lugar a la apropiación del concepto “democracia” modificando el paradigma, la intención es la justificación para el control del poder y el uso de distintas medidas represivas para asegurarlo. En 1982, Bolivia atraviesa por una reconfiguración del paradigma democrático donde los inicios de distintos gobiernos civiles se denominan a sí mismos como “transición democrática” es en este momento cuando se sitúa la consolidación de la democracia liberal que hasta los primeros años del siglo XXI incluían en su constructo valores democráticos asociados a la construcción de una mejor ciudadanía. Sin embargo, no demostraron ser eficientes “en cada elección desde 1985 y en adelante, el electorado por lo general se dividía en tres agrupamientos burdos de izquierda, centro y derecha, para el que cada alineación política se componía de un complejo de partidos. (…) Así, cada elección presidencial implicaba negociaciones poselectorales complejas (…) muchos de los cuales se unían al partido que tomaba la Presidencia, en arreglos de coalición”. (Klein, 2017, p. 312). Si bien el año 2005 como momento constitutivo significó un quiebre en la estructura democrática de tipo liberal, esto no significó necesariamente modificaciones profundas en la participación de la sociedad civil. Sin profundizar en experiencias de países vecinos donde desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX todos o casi todos los procesos electorales fueron fraudulentos. En la actualidad distintos métodos de coerción de los medios sobre el electorado son de completa vigencia.

¿Con todo eso es posible referirnos a la democracia en Bolivia (y Latinoamérica) como un proceso incompleto?, o al contrario ¿los distintos paradigmas democráticos no funcionan aquí?, y ¿qué sucede con alternativas sociales, políticas y económicas no solo frente a la democracia liberal sino al capitalismo?, ¿existen experiencias locales de democracia directa?

En todos los casos la respuesta es sí, es posible pensar desde la experiencia en formas y por lo tanto desde un nuevo paradigma donde la democracia se entreteje desde la horizontalidad, la reciprocidad y la cooperación. Esta forma de ejercer la democracia desde abajo, puede ser llamada de distinta forma, democracia directa, democracia extrema, pero por razones conceptuales preferimos el uso de “autonomía”.

La autonomía no solo cuestiona a la democracia liberal, sino también el afán obsesivo que esta tiene con la producción de capital para en último término ser el escenario donde se maximice las ganancias. La autonomía como significado padece de ser polisémica; puesto que su significación abarcaría desde la independencia de los partidos políticos, hasta una distinta forma de organización de la colectividad donde exista la posibilidad de una autorregulación, sin dejar de lado la individualidad.

Dadas las condiciones en términos de extensión del ensayo, solo se abordará a la autonomía desde dos espacios, por un lado, como posibilidad democrática y como espacio de emancipación.

Alimentada por dos vertientes, primero las experiencias colectivas de pueblos indígenas y por la construcción teórica libertaria-ácrata, la autonomía es una forma de entender la vinculación colectiva en democracia, en profunda y contundente rechazo a la verticalidad, la subordinación, la enajenación de la libertad, la representación, el autoritarismo, la jerarquía y la heteronomía entre los partidos y el mismo Estado, esto significa que la posición de cuestionamiento no solo se remite al capitalismo, sino que supera la decadente dicotomía derecha-izquierda, donde la centralidad del partido, el mercado o la clase ocuparían el peldaño más alto de una estructura política. Para lo cual la propuesta estaría conformada por la horizontalidad y la autodeterminación.

Al respecto de si existen las condiciones para pensar la autonomía en Bolivia desde el horizonte emancipatorio, es necesario hacerlo no desde lo abstracto sino desde lo concreto, de esta forma pensar en la eliminación de los paradigmas democráticos anteriores en los cuales la democracia solo era pensada desde lo político o social, y en cambio sumar el elemento económico dado que la autonomía no puede ser pensada solo desde lo abstracto; introducir lo económico significa modificar de forma radical la producción, la distribución y el consumo, no solo individual sino todo desde lo colectivo. Donde lo primordial sería la autorregulación de distintas experiencias dando lugar a distintas redes de autonomías.

Obviamente un ensayo no podría abarcar más que la intención del debate respecto a la posibilidad de pensar la autonomía en Bolivia, eso no significa que sea un trabajo vano; al contrario, es primordial discutir y de ser posible desmoronar los paradigmas dominantes de la democracia, para ello es necesario como herramienta teórica, proponer la discusión referente a una democracia autónoma donde la emancipación no solo sea teórica sino también práctica.

Bibliografía

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  • Tapia, L. (2016). El momento constitutivo del Estado moderno capitalista en Bolivia. Bolivia; Autodeterminación.

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Carlos Roberto Arias Pérez

Nacido en La Paz, Bolivia, Licenciado en Economía de la Universidad Mayor de San Andrés (2012), con estudios en Sociología, actualmente cursa la Maestría en Filosofía y Ciencia Política en el CIDES-UMSA. Fue docente en la Universidad Católica Boliviana, docente investigador de la Universidad Pública de El Alto y Coordinador de Posgrado en la Carrera de Economía de la UPEA.