Proyecto de un partido de masas e ideas

El Partido de Mariátegui

Eduardo Ibarra
Publicado en enero 2019 en La Migraña 29
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En los últimos años la lucha teórica ha permitido el esclarecimiento definitivo de seis cuestiones de fundamental importancia, a saber: 1) el proyecto mariateguiano de un partido de masas y de ideas; 2) la verdad doctrinal y orgánica del PSP; 3) el nombre científicamente exacto del partido proletario; 4) las razones de José Carlos Mariátegui para titular Socialista a su partido; 5) el tipo de partido que necesita hoy el proletariado peruano; 6) el contenido y la vigencia de la Reconstitución.

Por eso cae por su peso que, para comprender realmente el contenido de la Reconstitución del Partido de Mariátegui, hace falta primero comprender el contenido de su Constitución. Expongamos, pues, en primer lugar, esta cuestión1Una exposición más amplia de nuestros puntos de vista sobre el proceso de constitución del PSP, se encuentra en nuestro libro Mariátegui y el Partido Socialista del Perú (borrador), difundido por la red en 2008, y que, en su versión definitiva, se mantiene inédito..

I

En cualquier país del mundo la fundación del partido proletario se hace necesaria cuando, como consecuencia del surgimiento y desarrollo de la industria capitalista, la clase obrera irrumpe en la vida política. Esta es una ley de la evolución política del proletariado.

Congruente con ello, José Carlos Mariátegui escribió: “El feudalismo español se superpuso al agrarismo indígena, respetando en parte sus formas comunitarias; pero esta misma adaptación creaba un orden extático, un sistema económico cuyos factores de estagnación eran la mejor garantía de la servidumbre indígena. La industria capitalista rompe este equilibrio, interrumpe este estancamiento, creando nuevas fuerzas productoras y nuevas relaciones de producción. El proletariado crece gradualmente a expensas del artesanado y la servidumbre. La evolución económica y social de la nación entra en una era de actividad y contradicciones que, en el plano ideológico, causa la aparición y desarrollo del pensamiento socialista”2Ideología y política, 1977, p. 31..

En otro lugar, precisó sobre el punto: “En Lima, donde se ha constituido el primer núcleo de industrialismo, es también donde, en perfecto acuerdo con el proceso histórico de la nación, se ha balbuceado o se ha pronunciado la primera resonante palabra de marxismo”37 ensayos, 1994, p. 253..

Por otro lado, confesó: “Mariátegui regresa en este tiempo de Europa con el propósito de trabajar por la organización de un partido de clase”4Ideología y política, p. 100.. “No cejaré en el empeño de dar vida a un partido de masas y de ideas, el primer gran partido de masas y de ideas de toda nuestra historia republicana”5Carta del 14 de octubre de 1929 a César Vallejo, en Anuario Mariateguiano, Nº 1, Empresa Editorial Amauta, Lima, 1989, p. 146..

Como es claro, con la primera cita el maestro se refirió a la maduración, en el Perú de su tiempo, de las condiciones objetivas que hicieron necesario el partido del proletariado; con la segunda, a la aparición del pensamiento marxista en nuestro medio; con la tercera, a su adhesión al socialismo marxista-leninista; y, con la última, a su voluntad organizadora derivada de su conciencia de aquella necesidad.

II

Pues bien, en carta del 20 de junio de 1929 a Nicanor de la Fuente, José Carlos Mariátegui se refirió al proceso de constitución del PSP en los términos siguientes: “… proceso de definición teórica y de organización práctica…”6Correspondencia, Empresa Editorial Amauta, Lima, 1984, t. II, p. 584. El término definición teórica hay que entenderlo en su sentido más amplio: comprendiendo tanto la definición ideológica como la definición teórica en el sentido específico de conocimiento y definición de los problemas peruanos..

Definición teórica-organización práctica: he aquí los conceptos claves para entender el proceso de constitución del PSP.

Veamos, pues, primero, el proceso de definición teórica, tanto en su aspecto general como en su aspecto particular.

Como resultado natural de su asimilación al marxismo-leninismo en la segunda mitad de 1920, José Carlos Mariátegui llevó adelante una justa lucha contra los diversos matices del socialismo reformista y, a partir de 1927, también contra el aprismo naciente; es decir, deslindó con su inicial socialismo a lo Araquistain y con el oportunismo pequeño burgués.

Así, en el artículo El cisma del socialismo (marzo de 1921), expresó su toma de posición por el marxismo-leninismo, por la Tercera Internacional, por la revolución socialista, y, a poco de su regreso al país en 1923, ratificó explícitamente esta adhesión en su primera conferencia en la UPGP: “El campo proletario… no está ya dividido en socialistas y sindicalistas, sino en reformistas y revolucionarios… Una parte del socialismo se ha afirmado en su orientación social-democrática, colaboracionista; la otra parte ha seguido una orientación anti-colaboracionista, revolucionaria. Y esta parte del socialismo es la que, para diferenciarse netamente de la primera, ha adoptado el nombre de comunismo”. “Aquí, como en Europa, los proletarios tienen, pues, que dividirse no en sindicalistas y socialistas –clasificación anacrónica– sino en colaboracionistas y anticolaboracionistas, en reformistas y maximalistas”. “Yo participo de la opinión de los que creen que la humanidad vive un período revolucionario. Y estoy convencido del próximo ocaso de todas las tesis social-democráticas, de todas las tesis reformistas, de todas las tesis evolucionistas”7Historia de la crisis mundial, 1986, pp. 21 y 22; elipsis nuestras..

Entre julio de 1928 (Henri de Man y la crisis del Marxismo) y el 22 de setiembre del mismo año (La filosofía moderna y el marxismo), expresó su adhesión al marxismo-leninismo y, algunos días después, lo acordó como la base de unidad del PSP8Véase Ideología y política, pp. 160..

El 22 de mayo de 1929 (Emmanuel Berl y el proceso a la literatura francesa contemporánea), ratificó su adhesión al marxismo-leninismo.

En setiembre de 1928, o sea días antes de la fundación del PSP, José Carlos Mariátegui escribió: “El trabajo de definición ideológica nos parece cumplido. En todo caso, hemos oído ya las opiniones categóricas y solícitas en expresarse… La primera jornada de ‘Amauta’ ha concluido. En la segunda jornada, no necesita ya llamarse revista de la ‘nueva generación’, de la ‘vanguardia’, de las ‘izquierdas’. Para ser fiel a la Revolución, le basta ser una revista socialista”. “Nueva generación, nuevo espíritu, nueva sensibilidad, todos estos términos han envejecido. Lo mismo hay que decir de estos otros rótulos: ‘vanguardia’, ‘izquierda’, ‘renovación’. Fueron nuevos y buenos en su hora. Nos hemos servido de ellos para establecer demarcaciones provisionales, por razones contingentes de topografía y orientación. Hoy resultan ya demasiado genéricos y anfibológicos. Bajo estos rótulos, empiezan a pasar gruesos contrabandos. La nueva generación no será efectivamente nueva sino en la medida en que sepa ser, en fin, adulta, creadora”9Ibídem, p. 247; elipsis nuestra.. “El editorial [Aniversario y balance] se refiere, por una parte, al vanguardismo genérico e indefinido de los oportunistas habituales y, por otra parte, a cierta desviación que ha intentado propagarse en nuestras propias filas, a propósito del Apra”10Carta del 29 de setiembre de 1928 a Carlos Arbulú, Correspondencia, t. II, p. 444. Con la frase «vanguardismo genérico e indefinido de los oportunistas habituales», José Carlos Mariátegui se refirió al pretencioso vanguardismo de los especímenes del socialismo reformista en sus diversos matices..

En relación a esto último, escribió en la carta del 16 de abril de 1928 a la célula aprista de México: “Por mi parte, siento el deber urgente de declarar que no adheriré de ningún modo a este partido nacionalista peruano que, a mi juicio, nace tan descalificado para asumir la obra histórica en cuya preparación hasta ayer hemos coincidido”11Ibídem, p. 372..

Las aserciones son claras y, por lo tanto, no dan lugar a confusiones ni a confusionismos: en Aniversario y balance, José Carlos Mariátegui deslindó principista y públicamente tanto contra el vanguardismo genérico e indefinido del socialismo reformista como contra el nacionalismo pequeño burgués de Haya de la Torre.

Pero además, precisamente aplicando el método marxista-leninista, desarrolló una correcta teoría sobre la realidad y la revolución peruanas. Es claro que, sin su adhesión al marxismo-leninismo, no hubiera sido posible dicha teoría y, por consiguiente, tampoco la fundación del PSP. Esto es indiscutible. Por eso, cuando se habla de Socialismo Peruano, se está hablando del florecimiento en nuestra realidad del marxismo–leninismo bajo la forma de pensamiento de Mariátegui, y, en lo organizativo, de la concreción de la independencia del proletariado revolucionario en un partido de clase.

III

La organización práctica, de que habló José Carlos Mariátegui, tuvo lugar en dos planos: en el de la organización política del proletariado y en el de la organización de las masas.


En el primero de ellos, en el mismo año y mes de la publicación de Aniversario y balance, se constituyó “la célula inicial del Partido” (Reunión de La Herradura), y, poco después, el 7 de octubre, el “grupo organizador del Partido Socialista el Perú” (Reunión de Barranco)12En la polémica con Miguel Aragón ha quedado claro que, teniendo en cuenta el proceso real del PSP y lo esencial tras de lo fenoménico en el proceso de este partido, la Reunión de Barranco fue la reunión fundacional del PSP. Lenin señaló: «Hoy que la Liga Espartaco, con jefes tan famosos y conocidos en todo el mundo, con tan fieles partidarios de la clase obrera como Liebknecht, Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin y Franz Mehring, ha roto definitivamente toda relación con los socialistas del tipo de Sheidemann y de Südekum, esos socialchovinistas (socialistas de palabra y chovinistas de hecho) que se han cubierto para siempre de vergüenza aliándose con la rapaz burguesía imperialista de Alemania y con Guillermo II; que la Liga Espartaco se ha intitulado “Partido Comunista de Alemania”, es ya un hecho la fundación de la III Internacional, de la Internacional Comunista verdaderamente proletaria, verdaderamente internacionalista, verdaderamente revolucionaria. Formalmente, esta fundación no ha sido refrendada, pero, de hecho, la III Internacional existe ya» (Carta a los obreros de Europa y de América, Contra el revisionismo, recopilación, Editorial Progreso, Moscú, s/f, p. 488; cursivas en el original). En esta misma línea de razonamiento, José Carlos Mariátegui señaló: «Los elementos de izquierda que en el Perú concurrimos a su formación [a la formación del Apra], constituimos de hecho –y organizaremos formalmente– un grupo o Partido Socialista, de filiación y orientación definidas…» (Martínez de la Torre, Apuntes para una interpretación marxista de historia social del Perú, Lima, 1974, t. II, p. 301; en adelante, Apuntes; cursivas nuestras;). Es decir, tanto Lenin como Mariátegui, distinguieron lo factual de lo formal y subrayaron la prevalencia de lo primero sobre lo segundo. Empero, lo formal tiene también importancia, pues precisamente refrenda lo esencial. Por eso, la fundación de la Tercera Internacional es datada el 6 de marzo de 1919 y la fundación del PSP el 7 de octubre de 1928. .

Como ya anotamos, José Carlos Mariátegui acordó el marxismo-leninismo como la base de unidad del PSP13Este acuerdo agota la cuestión de la filiación doctrinal de José Carlos Mariátegui, que, como se sabe, Ramón García niega de la manera más burda y cínica: utilizando el método estadístico del renegado Kautsky y siguiendo servilmente las huellas de algunos teóricos de lo que fuera el PUM, sostiene que el término marxismo-leninismo aparece «sólo dos veces» en la obra mariateguiana; por lo tanto, según su óptica prestada, ¡no vale dicho término! ¿No es ridículo esto? Ciertamente todo marxista inteligente no puede dejar de ver que, al acordar el marxismo-leninismo como la base de la unidad del PSP, José Carlos Mariátegui dio cuenta de la homogeneidad doctrinal de este partido, pero también, al mismo tiempo, de su personal filiación doctrinal. Por lo tanto, el PSP no fue un partido con «dos niveles» orgánicos doctrinariamente disímiles entre sí y José Carlos Mariátegui no fue marxista a secas, como malintencionadamente pretende García..

Esta adhesión tuvo dos razones muy concretas: 1) el marxismo-leninismo determina el carácter de clase del partido, es decir, su condición de partido doctrinariamente homogéneo, y, por lo tanto, es la base de su unidad programática, su unidad táctica, su unidad orgánica; 2) es la base del enraizamiento del Partido en la clase y las masas trabajadoras en general; 3) es el arma estratégica del proletariado: sin ella el Partido no podría orientarse en cada período histórico hasta la realización del comunismo.

La adhesión del PSP al marxismo-leninismo y el desarrollo del pensamiento de Mariátegui como teoría partidaria, fue el corolario orgánico del deslinde con respecto al socialismo reformista y al oportunismo hayista.

Así, el PSP apareció como un partido distinto, distante y opuesto a tales tendencias.

Por eso, el Comité de Propaganda y Organización Socialistas es apenas un antecedente indirecto del Partido de Mariátegui.

Indirecto, porque, precisamente, la fundación del PSP significó una ruptura categórica con el socialismo reformista que venía de las lecciones ex cátedra de Víctor M. Maúrtua, del Comité de Propaganda y Organización Socialistas, de la revista Nuestra Época y del diario La Razón14En 1929 José Carlos Mariátegui escribió críticamente acerca del Comité de Propaganda y Organización Socialistas: “… tiende a asimilarse a todos los elementos capaces de reclamarse del socialismo, sin exceptuar aquellos que provienen del radicalismo gonzález–pradista y se conservan fuera de los partidos políticos. Una parte de los elementos que lo componen, dirigida por Luis Ulloa, se proponen la inmediata transformación del grupo en partido; la otra parte, en la que se cuentan precisamente los iniciadores de su fundación, sostienen que debe ser mantenido como Comité de Propaganda y Organización Socialistas, mientras su presencia no tenga arraigo en las masas. El período no es propio para la organización socialista; algunos de los elementos del comité redactan un periódico ‘Germinal’ que adhiere al movimiento leguiísta; Mariátegui, Falcón y sus compañeros se separan, finalmente, del grupo que acuerda su aparición como partido el 1º de Mayo de 1919.” (Martínez de la Torre, Apuntes para una interpretación marxista de historia social del Perú, t. II, p. 406; en adelante, Apuntes). La crítica se constata en la afirmación según la cual el aludido Comité tendía a asimilar «a todos los elementos capaces de reclamarse del socialismo, sin exceptuar a…», y se confirma como justa con las apuntaciones que dan cuenta de la adhesión al leguiísmo de algunos elementos del Comité y de la transformación del mismo en partido. Por lo tanto, cualquier marxista puede percatarse de que el Comité de Propaganda era una organización-amalgama que, por esto mismo, explotó como tenía que explotar. Es menester señalar que esta crítica la planteó Mariátegui desde la perspectiva de su marxismo-leninismo. Las observaciones según las cuales en 1919 no cabía transformar el Comité en partido mientras su presencia no tuviera arraigo en las masas, constituyen una reiteración de lo que pensaron el maestro y sus compañeros en dicho año; ahora bien, si en el estrecho marco de las presentes líneas no es posible explicar in extenso que el año de 1919 no era «propio para la organización socialista», en cambio es posible señalar que la situación de 1928 sí fue propicia para la fundación del PSP. Por otro lado, es menester recordar que, con la honestidad intelectual que lo caracterizaba, José Carlos Mariátegui apuntó: “De Nuestra Época (Julio de 1918) se publicaron sólo dos números, rápidamente agotados. En ambos números, se esboza una tendencia fuertemente influenciada por España, la revista de Araquistain, que un año más tarde, reapareció en La Razón, efímero diario cuya más recordada campaña es la de la Reforma Universitaria» (7 ensayos, p. 254, nota). De esta forma puntualizó el tipo de socialismo que caracterizó la primera etapa de su “orientación socialista”..

Precisamente por eso, los activistas de tales experiencias del socialismo reformista no fueron asimilados al PSP.

En abril de 1922 José Carlos Mariátegui, César Falcón, Palmiro Macchiavello y Carlos Roce constituyeron en la ciudad italiana de Génova un Comité que, según consignó el segundo de los nombrados, formuló la iniciativa de fundar el partido del proletariado peruano y acordó una “acta constitutiva” donde se expresó la adhesión “a los principios de la Tercera Internacional”15Véase Anuario Mariateguiano, Nº 2, 1990, pp. 17-22, (en facsímile, pp. 23-32)..

Como se ve, el Comité de Génova fue el primer organismo de marxistas peruanos, y, por esto, aparece como el antecedente directo del PSP.

Las posteriores discrepancias entre César Falcón y el grupo de Lima dirigido por José Carlos Mariátegui, se dieron, pues, en el terreno del marxismo; por lo tanto, tales discrepancias fueron las primeras en el seno del marxismo peruano16Véase la carta de César Falcón al grupo de Lima. Ni la breve vida del Comité ni el marxismo de circunstancias de Maquiavello y Roce, pueden servir para negar nuestra afirmación..

Como es de conocimiento común, contra el partido marxista-leninista de José Carlos Mariátegui, Haya de la Torre esgrimió el proyecto de un partido-frente, un partido-alianza, un partido-amalgama17En la carta del 20 de mayo de 1928 dirigida a José Carlos Mariátegui, Haya de la Torre sostuvo: «El Apra es partido, alianza y frente». (Martínez, Apuntes, t. II, p. 298). De esta forma propuso un partido-frente contra el proyecto de un partido de clase del maestro. A propósito de este partido, José Carlos Mariátegui escribió: «… tenemos la obligación de reivindicar el derecho de la clase obrera a organizarse en un partido autónomo.» (Correspondencia, t. II, p. 490). En una Moción, escrita por el maestro y aprobada por el CC en la Reunión del 4 de marzo de 1930, se señala: «El P.S. es un partido de clase, y por consiguiente, repudia toda tendencia que signifique fusión con las fuerzas u organismos políticos de las otras clases. Condena como oportunista toda política que plantee la renuncia momentánea del proletariado a su independencia de programa y de acción, que en todo momento debe mantenerse íntegramente». (Martínez, Apuntes, t. II, p. 487). Promover la fusión en un mismo partido con fuerzas revisionistas es promover la fusión con otras clases o fracciones de clase: los diversos matices del revisionismo no representan al proletariado revolucionario sino a la tendencia reformista del proletariado y a diversas fracciones de la pequeña burguesía, y, por esto, la fusión con dichas fuerzas significaría la renuncia al derecho del proletariado a su organización política autónoma, es decir, significaría renunciar a su independencia ideológica, política y orgánica..

Puede decirse, pues, en conclusión, que la fundación del PSP significó: 1) el deslinde terminante con el socialismo reformista; 2) la afirmación del método marxista-leninista contra el dogmatismo de César Falcón; 3) el truncamiento de la maniobra hayista de impedir, con su partido-frente, el surgimiento del partido de clase; 4) la afirmación de la independencia ideológica, política y orgánica del proletariado peruano.

El nombre de Partido Socialista acordado por los fundadores se sustenta en las razones de valor particular planteadas por José Carlos Mariátegui, razones que exponemos en algunos de los capítulos siguientes.

IV

El proceso de constitución del PSP fue un camino propio: independiente de los diversos matices del socialismo reformista y del oportunismo pequeño burgués del APRA naciente. Más aún: fue un proceso llevado adelante contra tales tendencias.

Por eso no puede “interpretarse” la frase mariateguiana “partido de masas y de ideas” como que da cuenta de un partido doctrinariamente heterogéneo, de un partido frente, de un partido-amalgama.

Todo marxista honrado que tenga un conocimiento así sea inicial de la literatura mariateguiana sobre el PSP, tiene que reconocer que, con la citada frase, el maestro expresó el concepto de un partido marxista-leninista bajo la forma organizativa de partido de masas.

No obstante este concepto, el PSP, como se sabe, solo pudo plasmarse como partido de ideas, y no como partido de masas. Más aún: puesto ante el problema práctico de la hegemonía entre las masas, su Comité Ejecutivo acordó adelantar su fundación pública como partido de cuadros en marzo de 193018 Tenemos la impresión de que, en nuestro libro El partido de masas y de ideas de José Carlos Mariátegui, los conceptos de partido de cuadros y partido de masas, no están completamente claros, y, naturalmente, esta situación puede dar lugar a malentendidos. Para evitar éstos, aprovechamos la oportunidad a fin de esclarecer los aludidos conceptos. En el marco del marxismo, los conceptos de partido de cuadros y de partido de masas pueden verse en dos relaciones: 1) en su relación con el concepto de partido de clase; 2) en su relación recíproca como dos formas del partido de clase. En nuestro mencionado libro, hemos planteado suficientemente la primera relación (véase el capítulo VI); en cuanto a la segunda, es necesario partir del esclarecimiento de la sinonimia entre los conceptos de cuadro y revolucionario profesional. Como se sabe, el término cuadro significa dirigente; así, pues, el militante del partido proletario es un dirigente de la clase y las masas trabajadoras. Por lo tanto, es obvio que el revolucionario profesional es un dirigente; pero es un dirigente no en el sentido general del término, sino en el sentido particular de poseer una alta capacidad de realizar el trabajo partidario y, por esto, de vivir a cuenta del partido, es decir, al margen del aparato productivo de la sociedad. Como se entenderá, en cualesquiera condiciones, el partido proletario necesita de un núcleo de revolucionarios profesionales, pero en determinadas condiciones muy concretas (como, por ejemplo, aquellas del período de 1903-1905 en la Rusia zarista), puede y debe estar conformado casi enteramente por este tipo de militantes. En conclusión, los términos cuadro y revolucionario profesional guardan entre sí una sinonimia relativa: todo revolucionario profesional es un cuadro, pero no todo cuadro es un revolucionario profesional. Como se sabe, en la literatura marxista se utilizan los términos partido de cuadros y partido de masas. Por eso es necesario precisar: el partido de cuadros es el partido conformado por una cantidad restringida de dirigentes, mientras el partido de masas es el partido conformado por una cantidad extensa de dirigentes. Es decir que, en los dos casos, los militantes del partido son dirigentes de la clase y las masas trabajadoras. Cualquier marxista entenderá que, si se infringiera esta condición de los militantes, se borraría la diferencia entre el partido, de un lado, y la clase y las masas de otro, y, por lo tanto, el partido perdería su condición de vanguardia. Así, pues, es pertinente repetir aquí que, para el marxismo, el partido de masas es una variante del partido de cuadros. En cambio, en el marco del oportunismo en general, el partido de cuadros es entendido como un partido de clase y el partido de masas como un partido pluriclasista. Precisamente esta es la posición de Ramón García cuando pretende que el proyecto mariateguiano de un partido de masas se expresó en el hecho de que el PSP fue un partido con dos niveles orgánicos doctrinariamente disímiles entre sí. Su repetidor Gustavo Pérez expresó esta falsificación de la verdad histórica del PSP de la manera más cínica: «… las condiciones concretas actuales del Perú [se refiere a las condiciones de los años de 1920] requerían no de un Partido de clase sino de uno basado en las masas obreras y campesinas…» (Lenin, Mariátegui y el partido de masas). De esta forma renegó la condición de partido de clase del PSP, su condición de partido de dirigentes de la clase y las masas trabajadoras, su condición de vanguardia, o, para decirlo de otro modo, escamoteó su carácter marxista-leninista. En El partido de masas y de ideas de José Carlos Mariátegui, así como en otros textos, hemos utilizado los términos partido de cuadros y partido de masas conforme a la definición que hemos dado de ellos en la presente nota. , lo que no ocurrió, sin embargo, por la oposición de la fracción de Luciano Castillo.

Por eso, en el proceso ulterior del PSP, su concreción como partido de masas se habría consumado a partir de su inicial condición de partido de cuadros. Esta fue la visión que puso en juego José Carlos Mariátegui en la construcción del Partido.

V

En el plano de la organización de las masas, José Carlos Mariátegui, a la cabeza de los fundadores, desarrolló una amplia actividad organizativa de las “masas de arriba” (Amauta, principalmente) y de las “masas de abajo” (Labor, CGTP, Federación de Yanaconas, principalmente).

Por otro lado, al participar en el APRA, el grupo del maestro dio cuenta de su vocación frenteunitaria.

Empero, planteada la transformación del APRA en partido-frente, en partido-alianza, en partido-amalgama, José Carlos Mariátegui no ahorró argumentos para desenmascarar la tramoya hayista y, así, sentó las bases para fundar el partido de clase del proletariado, por un lado, y, por otro, sentó los fundamentos teóricos del frente antiimperialista y antifeudal19Véase Ideología y política, pp. 87-95..

Así, la CGTP y la Federación de Yanaconas, al mismo tiempo que aparecían como base social del PSP, aparecían concebidos como fuerzas de dicho frente: “La organización sindical y el partido socialista, por cuya formación trabajaremos, aceptarán contingentemente una táctica de frente único o alianza con organizaciones o grupos de la pequeña burguesía, siempre que éstos representen efectivamente un movimiento de masas y con objetivos y reivindicaciones concretamente determinados”20Véase Martínez, Apuntes, t. II, p. 398. La afirmación permite inferir que, en la concepción de José Carlos Mariátegui, el PSP y “a organización sindical” (CGTP, etcétera) hacían el frente proletario, el mismo que podía y debía ser parte básica del frente unido del pueblo peruano..

José Carlos Mariátegui se dirigió con ejemplar sinceridad a la clase obrera: “El marxismo, del cual todos hablan, pero que muy pocos conocen y, sobre todo, comprenden, es un método fundamentalmente dialéctico. Esto es, un método que se apoya íntegramente en la realidad, en los hechos. No es, como algunos erróneamente suponen, un cuerpo de principios de consecuencias rígidas, iguales para todos los climas históricos y todas las latitudes sociales. Marx extrajo su método de la entraña misma de la historia. El marxismo, en cada país, en cada pueblo, opera y acciona sobre el ambiente, sobre el medio, sin descuidar ninguna de sus modalidades”21Ideología y política, pp. 111-12; elipsis nuestra..

Y así se dirigió a la clase precisamente en el mismo lugar donde sostuvo que “El frente único de los trabajadores, es nuestro objetivo. En el trabajo de constituirlo, los trabajadores de vanguardia tienen el deber de dar el ejemplo. En la jornada de hoy, nada nos divide; todo nos une”22Ibídem, p. 114..

La aludida afirmación sobre la posición marxista en el frente unido sindical (pasible de ser extendida al frente unido en general), dio cuenta del objetivo de la labor de propaganda del PSP: “Y las masas trabajadoras de la ciudad, el campo y las minas y el campesinado indígena, cuyos intereses y aspiraciones representamos en la lucha política, sabrán apropiarse de estas reivindicaciones y de esta doctrina, combatir perseverante y esforzadamente por ellas y encontrar, a través de cada lucha, la vía que conduce a la victoria final del socialismo”23Ibídem, p. 164..

Estas constataciones prueban que, a través de una intensa y extensa propaganda, José Carlos Mariátegui dio comienzo a la tarea de introducir el socialismo científico al seno de la clase obrera y de las masas trabajadoras en general.

Así, pues, el camino propio que implicó la constitución del PSP no impidió ni tenía por qué impedir la construcción del frente unido del pueblo peruano. Ya hemos citado una afirmación de José Carlos Mariátegui sobre este tipo de frente, afirmación corroborada por la Moción aprobada por el CC del PSP en la Reunión del 4 de marzo de 1930: “El P.S. reconoce que dentro de las condiciones nacionales, la realidad nos impondrá la celebración de pactos y alianzas generalmente con la pequeña burguesía revolucionaria. El P.S., podrá formar parte de estas alianzas de carácter revolucionario, pero, en todo caso, reivindicará para el proletariado la más amplia libertad de crítica, de acción, de prensa y de organización”24Martínez, Apuntes, t. II, p. 488..

VI

Como todo partido proletario, el PSP fue constituido para dirigir la revolución: “8 Cumplida su etapa democrático-burguesa, la revolución deviene en sus objetivos y en su doctrina revolución proletaria. El partido del proletariado, capacitado por la lucha para el ejercicio del poder y el desarrollo de su propio programa, realiza en esta etapa las tareas de la organización y defensa del orden socialista”25Ideología y política, p. 162..

Es decir el PSP fue constituido para preparar “pacíficamente” la conquista revolucionaria del poder; en otras palabras, para, desarrollando todas las formas de lucha, hacer posible la forma superior de lucha en una situación revolucionaria26José Carlos Mariátegui señaló: «La revolución no se hace, desgraciadamente, con ayunos. Los revolucionarios de todas las latitudes tienen que elegir entre sufrir la violencia o usarla. Si no se quiere que el espíritu y la inteligencia estén a órdenes de la fuerza, hay que resolverse a poner la fuerza a órdenes de la inteligencia y del espíritu»- (La escena contemporánea, 1988, pp. 198-99). «El poder se conquista a través de la violencia… se conserva el poder sólo a través de la dictadura». (Historia de la crisis mundial, p. 81; elipsis nuestra). Por eso definió así la revolución: «… la revolución es la gestación dolorosa, el parto sangriento del presente». (La escena contemporánea, p. 21). Pero, teniendo en cuenta que la revolución se cumple «en muchos años», sostuvo que hay que prepararla. Por eso anotó que, en condiciones de democracia burguesa, «El comunismo conforme a su práctica mundial asistirá a las elecciones con meros fines de agitación y propaganda clasistas.» (Temas de nuestra América, 1988, pp. 137-38); es decir, reconoció la necesidad de la lucha legal, y, en general, de la lucha “pacífica”, como la preparación necesaria de la toma revolucionaria del poder.espíritu.» (La escena contemporánea, 1988, pp. 198-99). «El poder se conquista a través de la violencia… se conserva el poder sólo a través de la dictadura». (Historia de la crisis mundial, p. 81; elipsis nuestra). Por eso definió así la revolución: «… la revolución es la gestación dolorosa, el parto sangriento del presente.» (La escena contemporánea, p. 21). Pero, teniendo en cuenta que la revolución se cumple «en muchos años», sostuvo que hay que prepararla. Por eso anotó que, en condiciones de democracia burguesa, «El comunismo conforme a su práctica mundial asistirá a las elecciones con meros fines de agitación y propaganda clasistas». (Temas de nuestra América, 1988, pp. 137-38); es decir, reconoció la necesidad de la lucha legal, y, en general, de la lucha “pacífica”, como la preparación necesaria de la toma revolucionaria del poder..

Porque, como es claro, José Carlos Mariátegui tenía una concepción correcta de la revolución: “Una revolución no puede ser predicha a plazo fijo. Sobre todo, una revolución no es un golpe de mano. Es una obra multitudinaria. Es una obra de la historia. Los comunistas lo saben bien. Su teoría y su praxis se han forjado en la escuela y en la experiencia del materialismo histórico. No es probable, por ende, que se alimenten de ilusiones”27La escena contemporánea, p. 135. “(…) una revolución continúa la tradición de un pueblo, en el sentido de que es una energía creadora de cosas e ideas que incorpora definitivamente en esa tradición enriqueciéndola y acrecentándola. Pero la revolución trae siempre un orden nuevo, que habría sido imposible ayer. La revolución se hace con materiales históricos; pero, como diseño y como función, corresponde a necesidades y propósitos nuevos”28Temas de nuestra América, 1986, p. 93..

El PSP fue un partido adherido al marxismo-leninismo y al internacionalismo proletario, con una correcta concepción de la revolución, una igualmente correcta línea política, una militancia pensante y operante y con un carácter clandestino, aunque concebido, al mismo tiempo, con un estatus legal29En la sociedad capitalista, con régimen democrático o sin él, el partido del proletariado tiene que ser siempre clandestino. El estatus legal al que puede y debe aspirar en las condiciones del régimen democrático burgués, no niega ni debe negar dicho carácter. Esto lo sabía perfectamente José Carlos Mariátegui..

En conclusión: suma y compendio del pensamiento mariateguiano, el proyecto de un partido de masas y de ideas es el contenido nuclear del legado de José Carlos Mariátegui a las nuevas generaciones del Socialismo Peruano30Al afirmar que el PSP es el contenido nuclear del legado mariateguiano, tenemos en cuenta no solo que dicho partido fue la materialización de la doctrina marxista y del pensamiento del maestro, sino también que, hacia abril de 1930, prácticamente estaba encaminado a convertirse en un partido de masas..

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Eduardo Ibarra

Nació en 1946. Lleva 26 años viviendo en Bolivia en calidad de refugiado político. Ha publicado los siguientes libros: El pez fuera del agua. Crítica al ultraizquiedismo gonzaliano; El desarrollo de la teoría del proletariado y el problema de su denominación; Mao y Mariátegui; El partido de masas y de ideas de José Carlos Mariátegui. Además, tiene nueve libros inéditos.


Nota: