El sujeto político del Estado Plurinacional

Humberto Echalar Flores
Publicado en Diciembre 2016 en La Migraña 19
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Cómo se está construyendo el Estado Plurinacional de Bolivia: desde el mismo Estado, desde la sociedad?, ¿Sobre qué base ideológica y material?, ¿Qué sujetos son los protagonistas de tal construcción, los actores individuales o colectivos, los ciudadanos, las clases sociales, los partidos políticos? Son nudos políticos que conducen a reflexionar sobre el trasfondo ideológico-político y las prácticas de los sujetos que sustentan la constitución del Estado en general y lo concretan en un Estado histórico.

El conocimiento, la descripción e interpretación integral de estas cuestiones en su integralidad puede ser asumido desde la idea de construcción social (por los movimientos sociales) de hegemonía como ejercicio del poder político, sintetizado en el Estado. Es decir, como una transmutación de la interacción social en política o politización de lo social. Para ello es necesario someter a análisis crítico teórico las concepciones político ideológicas que intentan explicar la existencia del Estado y contrastar los conceptos en su concreción histórica. A partir de esas relaciones se evidencia que el sujeto político del Estado Plurinacional está formado por los movimientos sociales, y como tal en permanente re/construcción. Desde esa perspectiva el sujeto político da vida al Estado Plurinacional y éste da forma al sujeto político. Esto quiere decir que el fortalecimiento del Estado Plurinacional significa la profundización de la representación y acción de los movimientos sociales, y a la inversa la burocratización o pérdida de legitimidad de éstos incide en el debilitamiento del proyecto del nuevo Estado.

El Estado fue pensado como una noción conceptual abstracta desde el derecho natural y la filosofía, el del contrato social, como lo hicieron los llamados iusnaturalistas1 (Hobbes2, Locke, Kant, Rousseau3). Según esta explicación los contratantes adquieren cualidad de ciudadanos – individuos – votantes – objetos políticos al momento de formar parte del Estado.

En términos históricos se concretó en el caso boliviano en el Estado colonial republicano, un “Estado ficticio”4, en el sentido de una entidad jurídica constituida sobre la base de un contrato abstracto, donde el objeto del contrato es la constitución de una organización que garantice la convivencia ciudadana, aunque tan real como el proyecto liberal individualista, emergentes de las concepciones liberales de la Revolución Francesa, basadas en la libertad, la igualdad y fraternidad.

“Esta perspectiva… parte de la premisa de que el Estado como tal no es una entidad empírica, sino un concepto analítico abstracto, lo que no significa que las relaciones de poder y de mando dejen de ser concretas y que influyan de manera profunda en la vida cotidiana de la gente”5, un Estado que “esconde la historia y las relaciones de opresión detrás de una máscara a-histórica de ilusiones legitimantes…”.

En esa máscara se escondió el poder de los colonizadores y las oligarquías, de los liberales en la primera mitad del siglo XX, de los nacionalistas y los neoliberales hasta fines del mismo siglo en Bolivia.

Entendido así el Estado la hegemonía se asumía como el uso de los recursos de la democracia pactada entre los políticos para lograr la gobernabilidad instrumental y la clase política era la única autorizada para ejercer el poder hacer política. El contrato en la democracia contemporánea servía para explicar el liberalismo y los consensos impuestos que dieron lugar a políticas y programas como el Consenso de Washington, el Derecho Internacional de Propiedad, la subordinación de los Estados a las Agencias Internacionales, entre otros.

El sujeto constituyente del Estado Plurinacional, los movimientos sociales, tuvo un rol radical en su constitución. A diferencia de lo que ocurrió en la mayoría de los movimientos indígenas y populares de América Latina, concentrados en reivindicaciones territoriales, de autonomía política y cultural, de incorporación al Estado, e incluso por servicios básicos desde los años 2000, los movimientos sociales dirigieron sus esfuerzos a la transformación estructural del Estado.

No sólo pretendían incorporarse a él sino darle una nueva esencia. El sujeto político está formado por los movimientos sociales, los sujetos que se apropiaron de los mecanismos estatales, de la gestión gubernamental y de la aplicación de las políticas públicas.

De esa manera los pueblos indígena originario campesinos no fueron incorporados al Estado, tal como demandaban los sectores populares y movimientos campesinos en épocas anteriores sino constituyeron el nuevo Estado Plurinacional, cuya base político-normativa se encuentra en la Asamblea Constituyente y la Constitución Política del Estado. Ahora, la lógica de estructuración y dinámica de los movimientos sociales se refleja en el Estado Plurinacional: está en permanente reconstrucción, de articulación de derechos individuales y colectivos y de ajuste a las diferentes prácticas democráticas.

En algunos momentos predomina la democracia representativa (las elecciones de autoridades en los diferentes niveles), en otras la democracia participativa y directa (cuando los sectores demandan y participan en la elaboración de las políticas públicas). Así, el sujeto colectivo legitima la pluralidad en la política, la economía, la cultura y la norma.

Puede pensarse la plurinacionalidad desde una perspectiva exclusivamente jurídica, sociológica o antropológica, es decir como producto de una Constitución, de un conjunto de naciones, de interacciones sociales o de la expresión cultural de los pueblos. Estos elementos dan una idea de la plurinacionalidad, aunque es fragmentaria e insuficiente, porque describen al Estado Plurinacional de Bolivia como una sumatoria de leyes reguladoras de la administración de demandas sociales o desarrollo de prácticas culturales, producto de una serie de discursos legitimadores del ejercicio del poder, que devienen una entidad destinada a administrar servicios o gestionar planes y proyectos de desarrollo social y económico destinados a mejorar las condiciones de vida de la población. Sin embargo, para comprender el proceso histórico del Estado Plurinacional de Bolivia esas nociones son insuficientes e incluso distorsionadoras de un proceso complejo e inédito.

El Estado Plurinacional puede ser entendido y explicado desde una epísteme caracterizada por la presencia de un nuevo sujeto legitimador de la existencia estatal (los movimientos sociales), la práctica política de los sujetos colectivos, el modo de elección de las autoridades estatales, … , que en conjunto integran una práctica discursiva e ideológica que, por un lado, fractura la ideología iusnaturalista y por otro descentra la posición del proletariado como único y privilegiado sujeto de las transformaciones históricas, supera las nociones de la acción social y política, y sintetiza una nueva ideología sobre el Estado:

  • La presencia del sujeto político colectivo (a diferencia del sujeto político individual-ciudadano).
  • La democracia participativa – directa y comunitaria (a diferencia de la democracia representativa).
  • La participación política mediante dispositivos de movilización colectiva (a diferencia del único mecanismo de la democracia representativa, el voto).
  • La presencia y participación de los representantes de los Pueblos Indígenas, Originarios y Campesinos (PIOCs), Agrupaciones Ciudadanas y Partidos Políticos, como componentes de las Organizaciones Políticas, ejerciendo el poder desde la microfísica (desde la sociedad) (a diferencia de solo la representación y ejercicio del poder a través de los partidos políticos).

En síntesis la realidad del Estado Plurinacional es una construcción sociopolítica que rebasa el modelo iusnaturalista – contractualista, como concreción objetiva y pragmática de la política y lo político desarrollado por las colectividades, de los Pueblos Indígena Originario Campesinos y de las organizaciones urbano populares, expresados en los movimientos sociales.

La hegemonía de los movimientos sociales

El Estado también fue pensado como aparato de las clases dominantes, desde la perspectiva marxista, como instrumento de dominación. Pero esta noción no es suficiente para comprender la estructura del Estado Plurinacional, el que sólo puede ser explicado desde la perspectiva de construcción de hegemonía por los sujetos colectivos, los movimientos sociales, donde éstos constituyen el núcleo del Estado y conforman el Estado ampliado (Gramsci).

Esta forma de construir hegemonía, de dirección, muestra la posibilidad de construir un Estado desde los sujetos colectivos y de la interculturalidad, lo cual implica que el Estado no es un instrumento de los grupos dominantes que lo toman y lo usan, sino el lugar donde la colectividad se ha unificado para materializar su dominación mediante la fuerza y otros mecanismos, instituciones y organismos que garantizan la adhesión de los demás grupos sociales, entre ellos las elecciones, el referéndum, la organización de partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones interculturales y sectoriales, que forman una densa trama de relaciones sociales y políticas que abarcan a la sociedad y la comunidad. Los aparatos represivos (Policía, Fuerzas Armadas), son un elemento más en esta trama de relaciones.

Si desde la perspectiva gramsciana (contextualizada en su problemática histórica) el partido político era el único actor del nuevo Estado, el Estado Plurinacional tiene como sujeto político central a los movimientos sociales y la organización del Estado reproduce la organización de la sociedad civil y abarca paulatinamente los espacios de ejercicio del poder, especialmente los medios de comunicación y el sistema educativo.

De esa manera el Estado Plurinacional expresa fundamentalmente el consenso de la sociedad civil (Estado ampliado), la hegemonía en torno a los movimientos sociales que lograron imponer una visión del mundo, una filosofía, una moral, unas costumbres, un sentido común, y utiliza la coerción y la represión (el Estado restringido) sólo como elementos complementarios. Está claro que este orden político social es sostenible porque está asentado en la sociedad, en continuo movimiento, capaz de absorber la sociedad civil.

Sin embargo, como en todo proceso de construcción de hegemonía aún hay espacios sociales en blanco, donde el sujeto político del Estado no ha logrado penetrar con sus valores y visiones y también hay otros en los que ha perdido legitimidad, debido a razones de burocratización, de clientelismo e incluso de corrupción. Entonces ¿cuál es la ruta para rescatar o fortificar la legitimidad o credibilidad de la sociedad civil y otros actores, buscando su adhesión hacia la construcción o reconstrucción sostenible del proceso de cambio, de tal manera que la politización de los movimientos sociales sea también un instrumento de gobernabilidad y gobernanza para el actual gobierno y por ende del nuevo Estado?

El sujeto político como articulador del proceso ideológico también tiene que generar su propia estructura técnico-científica y gestora del Estado. No puede quedarse como entidad de reproducción ideológica y operadora de elecciones o de presión social, sino tiene que formar sus equipos de gestión de la cosa pública, pero también su masa crítica de científicos y educadores. Esto significa consolidar la organización y conformación de las escuelas de formación política y de gestión pública, para que estos nuevos actores o sujetos políticos con una formación, cultural, económica, social y de doctrina política sólida sean:

  • El sostén ideológico político y de defensores del proceso de cambio y de la democracia representativa, participativa y directa, así mismo de la democracia comunitaria.
  • El núcleo de los gestores públicos, con una sólida formación ideológica y política,
  • Los referentes de una ética política al servicio de la colectividad, que además sean los generadores, productores y/o reproductores del poder a través de la toma de demandas, la respuesta a las misma y una constante y sistemática retroalimentación de la legitimidad (credibilidad), buscando consensos y la adhesión de la sociedad civil y otros actores, con el objetivo de consolidar y hacer persistente al Estado Plurinacional, para tratar de conseguir el vivir bien y el bienestar común hasta alcanzar como fin último la justicia social. Que son algunos de las variables o componentes de una democracia plural y estado de derecho, que alimentan y sustentan un superávit en la legitimidad y por lógica consecuencia en la gobernabilidad y gobernanza.

Así se constituirían en los nuevos defensores ante las amenazas continuas de la derecha tomando como ejemplo los países progresistas y revolucionarios que ya fueron víctimas de estos embates políticos y económicos, para ser luego defenestrados en su ética política que sirvió a la derecha para demostrar su déficit o crisis de su legitimidad y gobernabilidad. Con todo ello se evidencia, que se debe trabajar para una mayor participación o presencia de este nuevo sujeto político, mucho más directa, objetiva y real, en la determinación y la toma de decisiones en las políticas públicas de Estado y de gobierno.

Bibliografía:

ABRAHAMS, Philip, en: Antropología del Estado. Dominación y prácticas contestarías en América Latina, La Paz, Cuaderno de futuro No. 23, PNUD, Weinberg.

BERGER, Peter y LUCKMAN, Thomas (2001) La construcción social de la realidad, Amorrortu Editores, Argentina

BOBBIO, Norbert et al. El carácter del iusnaturalismo, en Sociedad y Estado en la Filosofía moderna.

BUCI-GLUCKSMANN, Christine (1986) Gramsci y el Estado. Ed. Siglo XXI. 7ma. Edición. México.

ECHALAR FLORES, Humberto, (2015) Del Estado Ficticio al Estado Real. Los movimientos sociales en la construcción de la hegemonía indígena originario campesina, Editorial Industrias Gráficas Sirena, Santa Cruz, Bolivia

ECHALAR FLORES, Humberto (2016) El Ascenso del Pueblo al Poder. Cultura política democrática, crisis de legitimidad y gobernabilidad de la dependencia del poder neoliberal en Bolivia. Kipus, FUNDAPAC, Cochabamba, Bolivia. 3ra. Edición.

FERNANDEZ, José (2012) Hobbes y Rousseau. Entre la autocracia y la democracia. Fondo de Cultura Económica. México.

LAGOS, María y CALLA Pamela (2007) Antropología del Estado. Dominación y prácticas contestarías en América Latina, La Paz, Cuaderno de futuro No. 23, PNUD, Weinberg.

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Humberto Echalar Flores

Nació en Sucre – Bolivia, Licenciado en Ciencias Políticas – UMSA, Magister en Seguridad, Defensa y Desarrollo Nacional-Universidad Militar. Con estudios en Derechos Humanos y Resolución de Conflictos, Filosofía Política, especialista en Gestión y Políticas Públicas. Fundador del Colegio de Politólogos, docente universitario. Fue Vice-Ministro de Seguridad Ciudadana y Coordinador General del Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana – Ministerio de Gobierno – Estado Plurinacional de Bolivia. Cnl. de Policía, Lic. en Ciencias Policiales. Cuenta con varias publicaciones en temas de política y Estado.


Nota: