Geopolítica de la dominación

Ana Esther Ceceña Martorella
Publicado en agosto 2017 en La Migraña 22
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El libro es un historia contada de diferentes maneras, incluso es parte de los debates contemporáneos de lo que está pasando hoy para medir realmente las capacidades que tiene el capitalismo y el hegemón, que todavía reconocemos como una de las grandes potencias del mundo, que algunos dicen que está en decadencia, otros sostienen que esta aún con suficiente fuerza.

Cuando se habla de Geopolítica o de hegemonía en realidad estamos hablando de historia viva, estamos hablando de disputas reales, de sujetos en pugna, de sujetos construyendo el futuro, de sujetos, imponiendo, resistiendo, luchando por ciertos modelos de realidad, por ciertas maneras de entender la realidad, por visiones y explicaciones del mundo. Y todo eso forma parte de la disputa del Poder, del ese que no sólo es de los poderosos, sino de aquel entendido como un Poder también de los pueblos, entonces estamos siempre en un debate que implica modelos de dominación pero que también implica experiencia, experimentos, procesos de resistencia y de emancipación.

Todo lo que estamos describiendo aquí es el mapa de la dominación pero también son mapas de los límites de esa dominación. Mientras más poderoso es el poder es también más vulnerable, mientras más va creciendo su capacidad de acaparamiento de recursos, de riquezas, de territorios, de procesos sociales y propuestas culturales; mientras más acapara todo eso, más nos va desposeyendo, se va quedando sólo y haciéndose más frágil también.

Debemos entender todo esto preguntándonos qué es eso que esta ahì con lo que debemos enfrentarnos, todo se debe ver de manera estratégica para que los procesos de resistencia y de construcción sean suficientemente viables, pertinentes, fuertes, bien construidos, como para que a pesar de todo esto se pueda avanzar en la autodeterminación, de lo que se quiere como vida propia y como futuro.

Discuto un poco la idea de la decadencia de la hegemonía y del imperio como dice Atilio Borón, yo digo que en verdad lo que está en descenso es el capitalismo, que no está pudiendo resolver los problemas que él mismo ha creado, entonces en esa declinación del capitalismo que nos está señalando la prefiguración de una crisis civilizatoria, está al mismo tiempo el arrastre de las hegemonías, de los bloques que disputan, de las pugnas intercapitalistas, las pugnas internas. En la medida en la que esta decadencia avanza abre sus huecos y nos dejan libres todas las líneas de salida, y ahí tenemos que estar nosotros y construir.

¿Por qué pongo un poco en duda esto de la decadencia de EEUU? Y ¿Por qué me preocupa discutir eso? Es porque creo que si hacemos mal la lectura de dónde están centralizados o desde donde están moviéndose los grandes poderes que nos están imponiendo lógicas productivas, de consumo, el acaparamiento de riquezas y todas estas cosas, que si no tenemos claro dónde está y cómo moviendo, creo yo que nos podemos equivocar subvalorando el poder de los poderosos y capaz subestimando las maneras cómo nos podemos mover en los resquicios, en las porosidades que va dejando la lucha intercapitalista.
En economía se insiste muchísimo en que EEUU está perdiendo capacidad, está perdiendo poder, es una manera de leerlo y efectivamente está perdiendo en cierta medida; pero ¿Qué es Estados Unidos hoy? ¿Es un país? ¿Son unos poderosos organizados detrás de ese Estado?

El capital hoy es un capital que difícilmente se le puede identificar origen nacional, los capitales son capitales cada vez más globales, más mundiales, más imbricados entre sí y por supuesto que hay disputas. Hay altercados de competencia, por los mercados, hay trifulcas por el control de territorios, hay hoy una creciente pelea entre un potencial bloque alternativo con China, con Rusia, cada quien lo va dibujando de diferentes maneras, pero efectivamente ahí se está formando algo que está empezando a hacer algunos contrapesos, que está poniendo fronteras a la expansión impune del capitalismo, que podríamos llamar norteamericano.

No obstante, en todas esas luchas, vamos a ir descubriendo que hay las grandes corporaciones transnacionales que tienen cada una de ellas combinados capitales de origen estadounidense, ruso, chino, checo, francés, entre otros. Desde que el capital funciona a través de las bolsas de valores, es difícil de definir como nacional, lo que no quiere decir que no haya cedes privilegiadas de ese poder económico; los poderosos del mundo económico se organizan en ciertos espacios, la parte más pesados dentro de ese universo se ha organizado en base al Estado Norteamericano, porque éste ha tenido la capacidad de fijar reglas generales, la única potencia que tiene dimensión planetaria sigue siendo Estados Unidos, a pesar de todo.

Y por supuesto no sé que va a pasar dentro de 20 ó 30 años, si decimos quien está en decadencia es el capitalismo quizá dentro de 30 años nos estemos planteando el problema de que si ya hay una coalición alternativa en los mismos términos, es decir un hegemón emergente para este mismo capitalismo, a lo mejor no estaremos preguntando hasta donde los pueblos han logrado abrir las brechas para avanzar, como en línea de fuga hacia afuera del capitalismo, que tanto se ha construido otra posibilidad de existencia que sea diferente sin importar de dónde. Creo que ahí es donde está una de las grandes disyuntivas.

El tono militar que hay en este momento es fuertísimo y mucho mayor que en otras etapas de la historia del mismo capitalismo, incluso sostengo que es justo lo militar lo que está siendo el eje de estructuración de todas las estrategias económicas, se están organizando en torno a lo militar y están avanzando junto con ello para poder abrirse paso y ocupar el espacio.

Pero lo militar no es solamente soldados con armas y tanques, no es solamente bombas, no son solamente las bases militares, también es la USAID, que tenia presencia en estas tierras, aunque la han echado todavía está colocada a través de algunos actores no institucionales en territorios donde supuestamente no tiene permitido actuar, la USAID es un brazo del Pentágono que cada vez se está posicionando más como el vehículo a través del cual se trabaja esta militarización de inteligencia que tenemos en nuestros países, lo militar es el espionaje, es esta capacidad para organizar conciencias, para mover sentidos de realidad. Todo eso está estudiado por los “tanques pensantes militares”, pueden ser los de la OTAN y principalmente por los del pentágono, porque los de la OTAN tampoco funcionan solos, aunque también tienen márgenes de maniobra. Esto se planea en la idea de cómo hacer una guerra que a lo mejor no sea bélica, pero que dé los mismos o mejores resultados, y entonces, vamos entrando por otras rutas, vamos entrando con actividades de la CIA por ejemplo.

En México tenemos instaladas unas oficinas de la CIA, del FBI, de todos los cuerpos de seguridad, que en principio no tienen por qué estar en nuestro país; sin embargo, están ahí y son ilegales, porque no tendrían por qué hacer este tipo de trabajos en un país que supuestamente es soberano; todas esas cosas son parte de la militarización, de la manera en la cómo se hace la guerra hoy, y las mismas en alguna medida importante están también siendo controladas mayoritariamente por esa potencia decadente que sigue siendo la “potencia dominante”.

El presupuesto militar de EEUU es casi equivalente al de todas las otras potencias juntas del planeta, la venta de armas principalmente hecha por EEUU. Si se fijan con esta nueva administración hay una crecimiento en la venta de armas, donde quiera que va el señor Tilerson va promoviendo, por un lado negociaciones petroleras por supuesto, pero también la venta de armas, están ofreciendo y presionando para que los países compren armas y éstos que se están armando van a usar esas armas; entonces, hay una promoción a esta dinámica de guerra, en la que las relaciones sociales se establecen a partir de la idea del amigo/enemigo, de los dos polos confrontados, por eso se dice también que volviendo a tener escenarios similares a los de la guerra fría, pero son muy distintas.

Si hubiera una tercera guerra mundial, si pudiéramos decir que se están perfilando algunas condiciones, sería una distinta a ésas del pasado; en la Primera Guerra Mundial se veían soldaditos de infantería, todos formados yendo a enfrentar a las otras infanterías, en la Segunda Guerra Mundial se veían aviones que bombardeaban, ósea había una confrontación entre Estados muy claramente delineada.

Hoy no hay confrontación entre Estados tan presente, y si la hay, hay al mismo tiempo una disolución de la idea de la confrontación entre Estados, para pasar a la confrontación de la disidencia. Todo aquello que es distinto, que es diferente, que está proponiendo otras rutas, que está queriéndose saltar las reglas del juego, que está proponiendo constituciones distintas, modos de democracia que no son los mismos que la democracia liberal que supuestamente tiene que regir en todo el planeta, todas esas también son fuerzas enemigas.

Son enemigos asimétricos, difusos, a veces tan peligrosos porque no son identificables; entonces, esto lleva a la idea que la guerra hoy no solamente tiene que ser con enemigos identificados, sino contra todos aquellos que están bajo sospecha, todo aquel que pueda ser potencialmente enemigo lo será; y contra eso es que se están haciendo las guerras, por ejemplo las mismas hoy son de desabastecimiento, de control alimentario, por eso hay hambrunas provocadas.

Existen políticas de alimentación y de salud muy complicadas, porque de repente son hasta perversas, primero nos envenenan con sus fertilizantes y luego nos tienen que curar con otros químicos, que son los medicamentos como el antídoto de esos fertilizantes; o sea hay dinámicas así, que permiten ir poniendo lógicas territoriales en aquellos lugares que se quieren controlar. África es un ejemplo muy elocuente, porque ha estado un poco desprovista en herramientas de resistencia; en cambio, América Latina tiene una historia de organización más antigua y un poco más consolidada de la que hay en África, en ese continente arrasan muchas veces con ensayos bacteriológicos, de agricultura transgénica, con cosas que ocurren misteriosamente en países que tienen petróleo, coltan, que tienen recursos minerales que son importantes para el sistema.

El sistema se reproduce de manera jerárquica, quien acapara un bien importante tiene el poder, entonces acaparar los bienes, los territorios son algo fundamental para la reproducción del capitalismo, para la reproducción de la hegemonía, para la competencia intercapitalista. Y esto va a seguir sucediendo, sobre territorios que creemos que son nuestros, por ejemplo los que tienen gas abundante y otros recursos naturales, Bolivia tiene gas, tiene litio, otros como Venezuela que tienen petróleo, México que tiene otros minerales.

Y ¿qué pasa con estos territorios? Pasan cosas muy distintas, en algunos se promueven guerras supuestamente porque hay mafias de narcotráfico, como México que 10 años después de la lucha está completamente destruido, fragmentado, con una impunidad bárbara, sin Estado de Derecho, con la lógica del oeste “que gane el más fuerte”. Tenemos modos de entrar diferentes, como el que se ha impuesto en Siria, ahí hay un conjunto de fuerzas, todas en pugna y los territorios que se van fragmentando y de repente hay una confusión en la que ya no se sabe quién está contra quién; pero no son dos contendientes, son cinco o seis y surgen grupitos donde no está claro quién puede quedarse finalmente con los recursos. Por ejemplo Siria es fundamental para la conexión entre Asia y Europa, la ruta de la seda famosísima, que es fundamental.

¿Qué pasa con América Latina? Dónde está ese canal que ha sido calificado con el más importante geoestratégicamente de todo el planeta, es el canal de Panamá, y lo tenemos aquí. Y está al lado de la cuenca amazónica y al lado de grandes riquezas, no sólo petroleras, hay oro en abundancia en toda la zona de Venezuela, Colombia y Panamá, hay esto que llaman ahora el uranio verde, el Torium está también ahí en abundancia.

Una cosa que yo siempre pienso cuando estamos hablando de control territorial o de disputa por su control, también es la cercanía, la posición geográfica es algo muy importante, las características de la posición geográfica. Hoy por ejemplo Venezuela es uno de los integrantes fuertes del gran caribe que es un área absolutamente estratégica para mantener la reproducción del sistema con las jerarquías de poder que tiene. En esa región el sistema se va a defender con uñas y dientes, y lo hace metiendo estrategias o tácticas de desajuste, desabasto, para romper la estabilidad de ese país, tanto política como regional, se utilizan las fronteras porosas, entran paramilitares, establecen lógicas de reproducción social distintas, todo esto es parte de esa guerra que está pensada estratégicamente.

Esto no significa que no haya fuerzas locales, actores internos, intereses de las oligarquías propias, por supuesto que los hay y eso es un punto de partida para saber cómo se diseña específicamente la aplicación de una estrategia en cada lugar. Las divisiones entre nosotros, las pugnas políticas entre las diferentes facciones de la izquierda, las diferentes en las organizaciones, en las visiones de izquierda, que no llevan a un enriquecimiento sino más bien a un distanciamiento, a una polarización entre grupos de la izquierda por ejemplo, no es que se piensen visiones diferentes y que nos ayuda a entender, más bien creerse cada quien dueño de la verdad, son dos actitudes diferentes que también son usadas para dividir.

La hegemonía, según Gramsci, es la capacidad para universalizar una visión del mundo y que todos pensemos de acuerdo a la misma; por ejemplo qué hace la industria del cine norteamericano en ese terreno, qué es lo que hace Hollywood como promotor de visión de mundo, como promotor de cultura; incluso de esa cultura que nos interesa emular porque es la cultura de la modernidad, ellos son modernos, pueden y tienen muchas cosas. Y todo esto va siendo inoculado de diferentes maneras y participan también en todos estos elementos que conforman las guerras de hoy en día.
Las guerras de hoy en día más que identificar a los países se debe ver como la implementación de un nodo de guerra que tiende a expandirse, es algo así como una mancha de aceite que se ha ido corriendo. Si observamos en Siria podemos ver claramente como eso va hacia toda la región, podemos pensar que eso puede pasar con una guerra en Venezuela, es una guerra en nuestra casa, en lo más íntimo de nuestras relaciones sociales, es hecha a nosotros, a nuestros pueblos, a nuestra posibilidad de autodeterminarnos, a nuestra capacidad de resistir.

¿Cómo hacemos para resistir esas guerras? ¿Podemos enfrentarnos en el terreno bélico? ¡Para nada! No me imagino construyendo nuestros droncitos para que vayan a bombardear no sé qué; es decir que hay asimetrías reales, que también implican modos distintos de entender las realidades. Poderes de un tipo y de otro, si bien, el poder material quizá no es nuestro, el poder comunitario y el social siempre ha sido nuestro, el cultural, el de haber sobrevivido a esta dominación moderna occidental capitalista más de quinientos años y todavía tener capacidad de pensar de otra manera, todavía mascar coca, pensar las cosas de otra manera, entender el mundo de otra manera.

Todavía eso es nuestro espacio de Poder, pero tiene que ser creativo, inventivo, ser vivo, estar en movimiento, sino tenemos un compromiso con esa realidad, los tanques van a pasar más rápido sobre nosotros, por ejemplo eso de los vietnamitas en la guerra mundial de meterse en un hoyo mientras pasaban los tanques y volver a salir luego, es de un inventiva, de una capacidad creativa bárbara, y eso lo defendemos nosotros, nuestras sociedades, el pueblo con su gobierno, ó a pesar de su gobierno según los casos. Pero el gobierno no puede hacer solo una resistencia.

El Estado no puede dejar de ser transformado por nuestros procesos vitales y por nuestros procesos creativos y en la medida que avanza el tejido comunitario también tiene que cambiar las instituciones, tenemos que ir modificando esa institucionalidad, tenemos que ir haciendo nuevas constituyentes, pensar de otra manera la democracia, ir a otros lugares con ella. Pensar las cosas desde otras cosmovisiones que también son nuestras, que cosa es para nosotros decir ¿Qué es democracia? Nosotros entendemos nuestras formas de consenso, qué cosa es el consenso, cómo hacemos que todo eso que es diverso sea enriquecedor y no sea empobrecedor, que no sea una disidencia enemiga, que sea un aporte enriquecedor.

Eso es algo que tenemos que lograr, porque justo lo que está haciendo el capitalismo hoy con sus guerras, aparte de quitarnos todo lo que nos puede quitar, de desplazarnos de todos los territorios, de depredar la naturaleza al ritmo que lo está haciendo que nos va dejando sin condiciones de vida en el planeta, aparte de todo eso, nos está robando la capacidad de decidir por nosotros mismos, de pararnos de repente y decir paciencia, momento todo lo que me está diciendo la televisión, las películas, las redes sociales no es como lo estoy pensando, no es como yo lo he vivido, no es lo que entiendo dentro de mi proceso histórico, no es mi memoria, no es lo que decían los abuelos, aunque a los abuelos también hay que superarlos y seguir escuchándolos y a nosotros mismos en nuestros procesos reales, pero construyendo una alternativa a esta guerra que está aquí y que va a estar cada vez más intensa.

Sí, el mundo está en guerra, no sé si se llama tercera guerra mundial, pero sí la humanidad está bajo el embate de una guerra. ¿Cómo nos vamos a defender de esa guerra? ¿Cómo no caemos y quedamos siendo parte de esa misma guerra?, y eso es algo fundamental, y eso es algo que equivocándonos o no equivocándonos tenemos que construir nosotros mismos, podemos equivocarnos muchísimo, pero eso nos permitirá superar y avanzar hacia otros lados. La lucha empezó hace mucho en el planeta, y no va a terminar nunca, pero en la medida en que sean muy poquitos los que luchan vamos a ser muchos los avasallados, en la medida en que sean muchos los que se comprometen, los que intenten conocer para podernos defender y para poder pensar de otra manera las cosas.

Esto da miedo, pero es peor si no lo conocemos, tenemos que estar conscientes que estamos en guerra, que el principal promovedor de la guerra es el pentágono, que representa a esos poderosos del planeta que producen armas que acaparan petróleo, territorios y que hacen la guerra, que es un capital mundial, que no es un capital sólo norteamericano. Ese capital es el que tenemos que enfrentar, así llegue con fachada China, Estadounidense, Alemana, Francesa, Inglesa de lo que sea, es eso lo que nos está amenazando, no una nacionalidad sino un modo de vivir, de imponer y de hacer los procesos sociales en el mundo.

Para terminar, por favor ayúdennos a pelear. Ustedes que están en una situación como la boliviana, ayúdennos a nosotros que estamos en una situación como la mexicana, nosotros peleamos mucho por Bolivia, por Venezuela, por todas esas experiencia desde donde estamos, pero también necesitamos que Bolivia y Venezuela peleen por sí mismos y además peleen por nosotros también.

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Ana Esther Ceceña Martorella

Doctora en Relaciones Económicas Internacionales por la Universidad de París I – Sorbona, miembro del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, coordinadora del grupo de trabajo Hegemonías y emancipaciones de la CLACSO, profesora del Posgrado de Estudios Latinoamericanos en la UNAM, México y Directora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica. Ha publicado recientemente sobre geopolítica, dispositivos de economía y emancipación y la militarización de la política. Es miembro de la Red de Economía Global (REGGEN), de la Red de Estudios de la Economía Mundial (REDEM). Es colaboradora de Brasil de Fato, TELESUR, El Mate amargo, ALAI y Rebelión, entre otros medios de comunicación.


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