Historia de un gran saqueo

Geopolítica de la intervención en América Latina

Patricio Mery Bell
Publicado en agosto 2018 en La Migraña 22
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Existe un plan de desestabilización regional que avanza rápidamente. El objetivo es la destrucción del socialismo del Buen Vivir. Aunque esto ha sido denunciado profusamente por intelectuales y líderes políticos como Rafael Correa, Evo Morales y Nicolás Maduro, la prensa oligárquica se apura en calificar estas denuncias como paranoicas. Es la vieja estrategia de desvirtuar al mensajero para debilitar el mensaje.

Recientemente el Director de la CIA, Mike Pompeo, confesó abiertamente que la intención de la agencia es derrocar a Nicolás Maduro e instaurar un gobierno de “democracia y libertad afín al neoliberalismo privatizador”, al parecer, la nueva administración Trump perdió toda sutileza, la abierta aceptación de la injerencia en nuestros países es la tónica. “Cada vez que tienes un país tan grande y con la capacidad económica de uno como Venezuela, Estados Unidos muestra su profundo interés en él” reafirmó Pompeo en una entrevista ofrecida el pasado jueves, 20 de julio, a la presidenta de la firma de investigación Asymmetrica, Vanessa Neumann.

El interés general de Estados Unidos es económico. Busca replicar lo que realizó en países como México y Chile, donde lograron obtener suculentos contratos a través de privatizaciones ilegales impuestas a través del terror y la felonía. Al entender la mirada economicista y mercantil de la política imperialista podemos desprender que Bolivia y Evo Morales son un objetivo permanente.

Derrocar a Morales e implementar una contrarevolución neoliberal en Bolivia, permitiría debilitar aún más al socialismo del Buen Vivir en la región. Sin la presencia de Correa en Ecuador se pierde una importante voz de defensa del progresismo y el socialismo democrático, la nueva administración Ecuatoriana no tendrá el mismo liderazgo mundial que tuvo Correa, quién no dudó en enfrentar y frenar la injerencia norteamericana con acciones concretas, por ejemplo; cuando decidió asilar a Julian Assange en la embajada de Ecuador en Londres o al expulsar a los Marines Norteamericanos de la base aérea de Manta. Desde esa perspectiva, es Evo Morales y Bolivia quienes quedan de pie para denunciar y enfrentar la injerencia criminal de la CIA.
El centro de operaciones para llevar a cabo dicha operación es Chile, la CIA cuenta con dos poderosos aliados, Sebastián Piñera, quién ya colaboró con ellos en el bloqueo aéreo generado en contra de Venezuela, mientras era dueño de la aerolínea Lan, actual Latam y la familia Luksic.

Piñera tiene por misión articular a la derecha Sudaméricana para desestabilizar a Venezuela, Ecuador y Bolivia, sus nexos con Temer y Macri lo colocan como el alfil de la injerencia. Incluso hay analistas que creen que en caso de ganar nuevamente la Presidencia de Chile, podría buscar generar un enfrentamiento bélico con Bolivia para desestabilizar a todo el continente y justificar una invasión norteamericana en Bolivia y Venezuela.

Por su parte, la familia Luksic que tiene objetivos corporativos para derrocar a Evo Morales por su interés en la gran minería, en el uso del agua del manantial del Silala y el control del Litio boliviano; para lograr esto realizaron un montaje del caso Zapata, a través de los medios de comunicación de su propiedad, utilizando para ello al mercenario de la CIA que oficia de periodista y de nacionalidad Española Gustavo Villarrubia, mismo agente que encubrió los casos de pedofilia, en donde participaron Marines USA en los puertos de Chile.

El Presidente Morales denunció las operaciones de inteligencia psicológica, destinadas a desestabilizar el régimen utilizando la mentira, como arma para atacar su imagen a través de exponer su vida personal; especialmente las referentes al escándalo “Zapata”, que lo vinculó sentimentalmente con una mujer y con un hijo no reconocido de ambos, que resultó inexistente. Este fraude mediático, fue disparado antes del referéndum del 21 de febrero de 2016, convocado para definir la eventual reelección presidencial, con el objetivo de poner a la opinión pública en contra del gobierno y desestimar los logros alcanzados en estos diez años de gobierno de Evo Morales.

Villarubia, tiene un pasado vinculado a operaciones mediáticas en Europa. El 2000, estuvo en Afganistán y el 2002 y 2003 en Irak, transmitiendo las mentiras de las armas de destrucción masiva que justificaron la agresión imperialista de Estados Unidos. Está ligado a los grupos financiados por la CIA para derrocar a Maduro en Venezuela y a Morales en Bolivia, enquistados en televisoras como Antena 3 de España.

Como podemos apreciar detrás de los medios de comunicación existe una compleja telaraña de influencias y ejercicios de inteligencia destinados a promover el caos y atentar contra la independencia y autodeterminación de nuestros pueblos. Las audiencias son controladas e informadas mayoritariamente por oligopolios de la información, ligados a los grupos de oposición oligárquicos y neoliberales, la llamada restauración conservadora está en una cruzada por recuperar el poder y sus privilegios, aunque en el papel no están relacionados entre sí, en la realidad mantienen una coordinación permanente construyendo actos de desestabilización sofisticados inmersos en la guerra psicológica. El relato para desvirtuar los éxitos de los gobiernos progresistas se repiten en todo los países de Sudamérica, basados en falacias y afirmaciones “objetivas”, disfrazadas de buen periodismo que esconden una trama maligna de manipulación mediática.

Resulta fundamental que entendamos el por qué Estados Unidos y sus grupos parias en el continente necesitan terminar con los gobiernos que han recuperado el Estado de bienestar y el uso democrático de los recursos naturales. Para ello es prioritario que estudiemos casos de privatizaciones y saqueos; el de Chile, Argentina y el de México, sólo de esa forma podremos ver el futuro de caos y aniquilación que nos espera, si no somos capaces de articular una defensa regional a esta amenaza.

Historia de un gran saqueo:
el neoliberalismo deshonesto

Un factor importante en la aplicación del neoliberalismo es la venta de empresas de la nación a sectores trasnacionales. Los gobiernos en turno se alegran del nivel de inversión que tienen en sus países respectivos. Sin embargo, ello ha ido asociado con un saqueo descomunal de las riquezas naturales, económicas y sociales de las naciones. La privatización de las empresas es un camino elegido por organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La venta de empresas también es una recomendación a escala mundial de los monopolios de la energía y de las grandes comercializadoras o de las grandes multinacionales.

El modelo del bienestar tenía como eje central al Estado interventor de la economía. El neoliberalismo tiene como base de sustentación el mercado.

La crisis de los 80 provocada por la intervención de USA en el continente trae como consecuencia la idea de un nuevo modelo en donde el Estado no debe estar presente. Bajo la consigna de que no es un buen administrador, se da a toda costa la venta de empresas a grandes consorcios extranjeros. La venta precipitó a los gobiernos de los países a vender bajo un nivel de deshonestidad nunca antes visto. Fueron puestos en venta las industrias y los sectores que se llamaron poco productivos. Esta idea favoreció a los consorcios a efecto de que se les vendieran más baratos que su valor.
Se creó la consciencia de que lo privado era lo mejor en materia de organización y ventas, así como del beneficio social a través de la creación de empleos llamados productivos y altas remuneraciones. Se consideró que un país que no entra al proceso modernizador quedaría a la deriva y estaría en riesgo de quedar al margen de los cambios tecnológicos y del avance científico técnico. La trampa perfecta para justificar el saqueo de nuestras economías.

Otro aspecto para la venta de empresas es la falta de infraestructura. Se deja de invertir a efecto de que sus activos causen problemas en la población o reflejen incapacidad productiva. Este es el caso de Petróleos Mexicanos (PEMEX), ya que sus instalaciones están tan deterioradas, que ya no es posible vivir en los alrededores en donde existe tubería y equipo, puesto que constantemente se dan accidentes. Todo esto es exaltado por los gobernantes de forma tal que se hace necesaria la privatización para ajenos que venga a solucionar el problema.

Por último, se hace presión para hacer las reformas que requiere el país. La doctrina del shock busca implementar reformas en el campo laboral, fiscal, financiero y político, al no hacerlas, se va a dejar de crecer y por ende, la nación será más pobre. Este es el discurso falaz con que se justifica la injerencia y desestabilización en nombre de la libertad, el crecimiento económico y la democracia. Esta idea estaba envuelta en el foxismo y en los futuros gobiernos de México. Las reformas que requiere un país nunca se dicen en concreto en qué consisten y sólo se plantean como algo general. Hasta el momento este concepto parece que no va a cambiar con el gobierno de Peña Nieto.

La iniciativa privada y los organismos financieros internacionales presionaron fuertemente para instrumentar la privatización de las empresas, la cual se realizó en dos tramos: el primero –centrado en fusiones, quiebras y venta- se llevó a cabo durante el gobierno de Miguel de la Madrid, en el cual desaparecieron 743 entidades del sector público de las 1155 existentes en 1982. Durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari se desincorporaron 191 empresas entre las que se encontraban las más grandes y las más productivas. Sin embargo, ante la corrupción que primo en este proceso y tras sus efectos negativos, las políticas privatizadoras siguieron aplicándose en la administración de Ernesto Zedillo, pues en 1995 se inició el proceso para transferir empresas de los ramos energético, comunicaciones y transportes, servicios financieros y tecnología, entre las que se pueden contar 61 plantas petroquímicas, puertos marítimos, ferrocarriles, aerolíneas y aeropuertos.

La privatización de activos en el país no se detiene. Un ejemplo es la industria ferrocarrilera creada en 1857 con la línea férrea que unía México y Veracruz, misma que fue expropiada por Lázaro Cárdenas en 1927. En 1995, se presentó una iniciativa al congreso para modificar el artículo 28 para poder vender la empresa. Se dividió en tres secciones todo el conglomerado ferroviario y en junio de 1997, Kansas City, Southern Industries y Transportación Ferroviaria Mexicana se hicieron de la zona Noroeste a un precio de 1 000 millones de dólares. Después, la parte del pacifico norte la compró el Grupo México y la Pacific Union, en 400 millones de dólares. Por cierto, el Presidente en turno, Ernesto Zedillo, forma parte en la actualidad de la empresa como alto directivo y por último, la tercera parte se vendió a Tribasa por 290 millones de dólares, quien la vendió a FRISCO, filial del Grupo Carso.

México ocupa uno de los primerísimos lugares en la privatización de empresas sociales. México es el segundo país de América Latina que más privatizaciones realizó en la década de los noventa, cuando el gobierno transfirió a particulares activos por 31 mil 458 millones de dólares, que representan 20.4 por ciento de la venta total de empresas propiedad del Estado. Las privatizaciones alcanzaron un monto de 3 mil 160 millones de dólares en 1990, para aumentar a 11 mil 289 millones en 1991 y sumar 6 mil 924 millones de dólares en 1992. Para junio de 1992, el gobierno había privatizado 361 de alrededor de 1200 empresas propiedad del Estado. Las privatizaciones hechas en 1993 representaron dos mil 131 millones de dólares, en 1994 fueron de 766 millones y en 1995 sólo de 167 millones de dólares. En 1996 aumentó a 1 mil 526 millones de dólares, en 1997 creció a 4 mil 496 millones y en 1998 la venta fue por 999 millones de dólares. El informe del Banco Mundial señala que entre 1990 y 1998 las privatizaciones de empresas públicas alcanzaron un monto de 154 mil 225 millones de dólares, cantidad apenas inferior al saldo de la deuda externa total de México que fue de 159 mil 959 millones de dólares en 1998. El año que más ha captado es 1991 con un total de 11 mil 289 millones de dólares, mientras que en 1998, México captó 999 millones de dólares.

La acumulación de capital social por designio es vendida a sectores privados de manera indecente lo que se convierte en un verdadero robo social.

Según el Banco Mundial, la venta de empresas en México, entre 1990 y 1999, representó 31 mil 749 millones de dólares, la tercera cifra más alta después de Brasil y Argentina. Quienes obtuvieron por dicha venta 71 mil 129 millones de dólares y 44 mil 561 millones de dólares respectivamente. Para México la cantidad es menor que el pago de intereses en el mismo periodo que fue de 63 mil 928 millones de dólares. En el caso de América Latina, en el mismo periodo la venta de empresas fue de 177 mil 839 millones de dólares y el servicio de la deuda fue de 176 mil 900 millones de dólares.

Para Argentina la situación es muy similar a la de México. La privatización ha hecho estragos en la sociedad y ha incrementado los niveles de pobreza. Argentina gozaba de tal nivel de vida que se pensaba que se encontraba en el continente equivocado. Las privatizaciones estaban basadas con mismos pretextos que en México, Brasil o Chile: la ineficiencia del Estado, la reducción del gasto público y por ende la reducción del déficit fiscal, así como la falta de modernización y la estabilidad en general, dado un nivel de gasto que provoca inflación.

Según Viviana Cifarelli, la privatización se llevó a cabo bajo la dirección del FMI, BID y Banco Mundial, así también y lógicamente bajo la dirección del Estado, en donde se modificó la constitución a efecto de dar el poder absoluto al ejecutivo. Con ello, podía decidir que empresas vender y el momento oportuno. Por otro lado, se dio la oportunidad de modificar las normas sobre la inversión, en el sentido de no diferenciar entre capital internacional y nacional. Es así que la privatización comenzó al ritmo del gobierno de Menem desde 1990.

La Empresa Nacional de Telecomunicaciones fue la primera en ser vendida a ENTEL. El 60% se vendió, el 30% lo retuvo el Estado y el 10% se les dio a los trabajadores. Los pasivos de la empresa de 2000 mil millones de dólares se quedaron para el presupuesto público. Después siguió el sector eléctrico, mismo que se conformaba por cuatro empresas nacionales y dos binacionales, las nacionales constaban del 84% de los activos y el resto las binacionales. De la venta, el gobierno obtuvo 1,294 millones de dólares, pero absorbió pasivos por valor de 1480 millones de dólares. Ni siquiera cubrió la deuda por la que estaba comprometiéndose.

El proceso consistió en atomizar la empresa. Algo parecido a PEMEX de México, en donde se dividió en: Generación, Transporte y Distribución. De esta manera se vendieron las centrales térmicas, las hidroeléctricas, y las líneas de alta tensión se vendieron como unidades independientes; las líneas de menor tensión fueron agrupadas y vendidas en unidades regionales; y las dos empresas de distribución, pasaron, una a control provincial, y la otra (SEGBA- que abarcaba el área metropolitana de Buenos Aires), se dividió en tres unidades comerciales privadas (EDESUR, EDENOR y EDELAP).

En Argentina el precio de los recursos básicos se incrementaron enormemente. Si estudiamos el comportamiento de los precios a partir del plan de convertibilidad en 1991, tenemos lo siguiente:

La falta de una visión de conjunto hizo que se desmoronara el país. Se vendió aquello que el Estado utilizaba para obtener sus recursos. Ahora, las empresas obtienen grandes beneficios que son fugados a los países que mejor expectativa ofrezcan, para después volver a saquear al país en turno. Argentina cayó en insolvencia de pagos por la irresponsabilidad de sus gobernantes corruptos y por los órganos financieros mundiales, como el FMI y el Banco Mundial.

Entonces, podemos decir, como establece Manuel Holzapfel estudioso de la venta de empresas públicas del cono sur, que Argentina básicamente vendió todo en la época de Menem. Hasta 1999 fueron 23.849 millones de dólares los ingresos por concepto de la venta de empresas del país. En el año 2000, sólo mantenía algunas propiedades de bancos a nivel provincial y nacional. Algunas refinerías, trasportadoras, distribuidoras eléctricas, de gas y yacimientos secundarios de hidrocarburos y las empresas nucleares de energía eléctrica. Se despidieron decenas de trabajadores y aumentó el costo de vida y el país quedó en bancarrota.

Como podemos observar, el proceso de privatización afecta directamente a los ciudadanos. Tal es el caso del aumento del gas residencial o el consumo de energía eléctrica residencial que se encuentra por arriba del consumo industrial. Así mismo, la telefónica básica sube de precio por arriba de los precios mayoritario en general. Lo que podemos deducir es que a partir de las privatizaciones el pueblo argentino ha tenido que pagar el saneamiento de las empresas y además los altos precios y un desempleo enorme que impacta sobre otros aspectos.

En el caso de Chile, con el Golpe de Estado de 1973, financiado y ejecutado por la CIA, comienza la primera etapa de privatizaciones que dura hasta el año 1975, en donde se regresan las grandes corporaciones a las empresas privadas.

En esta fase se restituyen 258 empresas antes de diciembre de 1973 y se privatizaron 350. En esta etapa se pagaron también cuantiosas indemnizaciones a los consorcios norteamericanos a los cuales se les había expropiado (Gran Minera del Cobre, ITT y otras). Las indemnizaciones alcanzaron a 1.315,2 millones de dólares (Moneda de 1988) desde 1974 a 1988.

La segunda etapa de 1975 a 1982 comprende la consolidación de la dictadura de Pinochet y la recesión económica. Bajo la conducción de Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), que se encargó de la venta de las empresas del Estado. Transfirió 16 Bancos comerciales, 600 plantas agroindustriales, mineras, de bienes raíces y bienes inmuebles.

Para la tercera etapa de 1983 a 1985, cuando ocurre el derrumbe de los Chicago Boys y con el antecedente de la crisis de 1982, nos marca una nueva etapa en la venta de empresas y la conversión de deudas por activos nacionales. Aquí se ha dado en denominar las presas mayores, ya que el botín era muy grande. Recomendado por el FMI y el Banco Mundial, se llegó a las grandes empresas del Estado como Copec y sus filiales Informa, Indus, CTI, Compañía General de Electricidad Industrial. Mismas que fueron a dar al Grupo Angelini y al grupo neozelandés Carter Holt Harvey (Copec) Otros grupos que también compraron fueron Hucke, mackay, Nestle, Victric Vidrios y Aluminios Lirquen.

Todas las compañías de seguros fueron compradas por empresas norteamericanas como Bankers Truts, Aetna y American Internacional Group. Instituciones de crédito como el Banco de Chile y el de Santiago se diseminaron.
Por otro lado, en 1985 tenemos que se privatiza la Sociedad Minera de Chile, la Industria Azucarera Nacional, la Empresa Nacional de Explosivos, Compañía de Aceros del Pacífico, Laboratorios Chile, Empresas Eléctricas Metropolitanas, Quinta región, Chilectra Generación, de Melipilla y de Coquimbo, Empresa Nacional de Electricidad ( Endesa), Compañía de Teléfonos de Chile, Telex de Chile, Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Empresas Eléctricas de Tarapacá, Del Norte, de Aysén, de Magallanes, Hidroeléctricas de Pilmaiquén, Pullinque, Colbún – Machicura, Pehuenche, Línea Aérea Nacional (Lan de Chile) Instituto de Seguros del Estado, Empresa Nacional del Carbón, Carbonífera Schager, Chile Films y Sociedad Chilena del Libro.

Esto nos da una idea de la gran venta chilena que siguió su laberinto después de 1988 en donde se privatizó la compañía de Teléfonos de Chile. Se terminaron de privatizar algunas empresas que ya se venían vendiendo como Chile Films, Sociedad Chilena del Libro y Edelnor. Para 1989, la dictadura herida de muerte todavía desmantela Ferrocarriles del Estado y es privatizada por partes, dejando con vida Codelco y Banco del Estado.

La sociedad química de Chile, perteneciente a la industria del salitre, pasó a ser parte del yerno de Pinochet, ingeniero forestal que ya antes había sido nombrado por el dictador presidente de la empresa. Se publica un documento en que las acciones están a la baja de los precios estimados y así pasa a ser vendida en menos de su valor en libros. Se han apoderado de las reservas más grandes de nitrato, yodo y litio del país y del mundo.

Los principales beneficiarios de este modelo de privatizaciones y del crecimiento macro económico son las grandes empresas. 548 compañías para el año 2003 aumentaron sus ganancias, de las cuales la que más obtuvo utilidades fue Copec del grupo Angelini con 519 millones de dólares. Así mismo, el holding Quiñenco del grupo Luksic con 300 millones de dólares y la minera Escondida con 529 millones de dólares. Misma que obtuvo cuatro veces más ganancias que el año anterior de 2002. Tan sólo 27 empresas controlan el 50% del valor total de las exportaciones y de éstas, son 10 las que tienen el 35% del comercio mundial de Chile (Siete del sector Minero y diez del sector forestal). Tan sólo 16 grandes grupos económicos generan el 80% del producto global total.

Cuatro bancos dominan el sector financiero, siete asociaciones de fondo de retiro manejan los 45.000 millones de dólares que capta el sistema privado de pensiones. D&S y Cencosud controlan el 54.3 % del mercado de los supermercados y la empresa Lansa controla el 78% del mercado de azúcar. Telefónica de Chile capta el 75% del mercado de telefonía fija, Endesa y Colbun tienen el control de casi el 70% del negocio de Energía eléctrica. Por su parte Lever domina el 75% del mercado de los detergentes y CCU (Luksic) el 89% de toda la cerveza chilena. Lan (Latam de Piñera y Cueto) domina el 88.2% de tráfico aéreo de carga y el 70% de pasajeros. Chiletabacos domina el 98% del mercado de los cigarrillos.

Por otro lado, cuatro empresas chilenas se ubican entre las dos mil más grandes del mundo: Antarchile, del grupo Angelini; Banco de Chile, de una sola familia de apellido Luksik; CMPC, del grupo Matte y la cadena de tiendas Falabella.

Chile es uno de los 10 países con la peor distribución del ingreso en el mundo. En suma y hasta la fecha, no se sabe bien a bien de cuánto es el saqueo de Chile. Algunos hablan de unos 6 mil millones de dólares a precios actuales de acuerdo a un informe de la Cámara de Diputados. Se presume que fueron 725 empresas privatizadas tan sólo en la dictadura militar de Pinochet y que, como hemos visto, las más escandalosas fueron la Compañía de Aceros del Pacifico (CAP) vendida en 105.5 millones de dólares cuando su valor era de 811.5 millones de dólares. La Sociedad Química y Minera de Chile adquirida por el yerno de Pinochet que deja una pérdida al Estado de aproximadamente 261.9 millones de dólares. La azucarera estatal en donde la pérdida es de 184 millones de dólares, Endesa con una pérdida de 895.6 millones de dólares, Chilgener con 171.1 millones de pérdidas. Chilectra con 96.4 millones de dólares y Banco de Chile con una pérdida de 66.9 millones de dólares.

Chile, hoy por hoy, ha vendido hasta el agua que se toma. Siete bancos concentran el 74.17% del capital y tienen un 86.17 por ciento de rentabilidad. Tres cadenas farmacéuticas controlan el 96 por ciento de los medicamentos. Por ello es que la concentración de la riqueza es enorme en este lejano país del continente. Así como Carlos Slim en México, en Chile, es Andrónico Luksic, ya fallecido, uno de los cuatro hombres más ricos de América Latina, junto con Piñera. Ambos acérrimos enemigos de Evo Morales y del Socialismo del Buen Vivir.

Fuentes:

  • www.panoramasnews.com · www.elmostrador.cl
  • www.elciudadano.cl · www.latercera.cl
  • www.eumed.net · María Olivia Monkeberg, El Saqueo de los Grupos Económicos, Editorial de Bolsillo, 2015.

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Patricio Mery Bell

Periodista con estudios de especialización en Alta Gerencia Pública, Escuela de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Comité Central Nacional PS Chile. Fue VicePresidente del Centro de Alumnos del Instituto Nacional, Presidente de la Escuela de Periodismo y vicepresidente de la Federación de Estudiante de la Universidad ARCIS.


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