Homenaje a Iván Nogales, impulsor de COMPA y el teatro TRONO

La descolonización del cuerpo, arte que se hace abrazo

J. Gonzalo Llanos Cárdenas
Publicado en julio 2019 en La Migraña 31
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Iván Nogales Bazán, el autor del libro, fue un quijote alteño, grande, un romántico latinoamericano, artista que con su voluntad férrea puso en construcción sus sueños. Nace en La Paz un 13 de noviembre de 1963, hijo de una familia de mineros migrados de Oruro, su padre fue militante de izquierda y desaparecido en la guerrilla de Teoponte. Por más de 30 años, Iván Nogales hizo de El Alto su centro de operaciones para la expresión de un Teatro de compromiso; allí construyó las obras materiales, artísticas, de pensamiento y espirituales que sólo los grandes visionarios del arte están llamados a lograrlo; construir en y para la comunidad, fue fundador del Teatro Trono, donde niños y jóvenes de la calle fueron redimidos de la agresión del sistema; creó el COMPA Comunidad de Productores de Arte y Cultura viva Comunitaria, un proyecto latinoamericano aún activo. Trazó el sueño de la creación de un Pueblo de Creadores en los Yungas, proyecto que ahora está en manos de sus compañeros. Iván Nogales dejo este mundo, sin previo aviso, el pasado marzo del 2019. Su desaparición abrupta fue llorada en muchos sitios del mundo donde llevó su proyecto de arte, por aquello en una ocasión, él dijo: “ir a otro ámbito a cumplir la sagrada misión de evangelizar, teatralizar, satanizar, transformar el mundo a través de las artes” La última idea del texto es la esencia de sus proyectos que aún siguen caminando en sus discípulos.

Qué es el libro de Iván Nogales La descolonización del cuerpo. Es un libro del arte del Teatro, del arte del cuerpo, y de generar la expresión artística desde las potencias de la comunidad; es un libro filosófico, de la libertad humana de hombres y mujeres, de la memoria histórica, de la expresión comunitaria como el camino para construir mejores ámbitos para la vida; es un libro técnico, donde se explican procesos de acción; y es un libro testimonial, su texto se nutre de las experiencias y la vida artística de Nogales en varias décadas de trabajo en el Alto y pueblos de Latinoamérica.

El libro se expone como un libreto para teatro, como la puesta en escena de un drama, el de todos nosotros: las ideas recorren en tres actos: la acción, la salida, y un reparto conceptual. Finaliza con un anexo, donde Iván expone los recursos técnicos para la liberación del cuerpo, la descolonización del cuerpo y la generación de construcciones desde el otro: el vecino, el compañero y el hermano.

El concepto fuerte del libro y de su manifestación en el Teatro es el de la estética en comunidad. El arte es la comunidad y se expresa por medio de la comunidad. La idea de comunidad es el centro que va a dinamizar las formas, recursos y acciones del Teatro Popular; el texto menciona a los grandes gestores y sus aportes en el camino de la dramaturgia, están: Stanislavski, Brecht, Artaud, Grotowski, Barba y otros. En esta línea la experiencia de Iván Nogales se constituye en un complemento de trabajo y pensamiento a la causa de las reivindicaciones de las comunidades marginadas. Él decía:

“Por eso creemos que el Teatro es una práctica altamente subversiva al orden establecido, un motivador al encuentro y no al aislamiento, el goce colectivo y no individual y la adscripción a diversidad de miradas, no solo de una.”

Desde esta visión que expone el libro, el arte se convierte en gestor de comunidad y de expresión colectiva, el liderazgo se hace difuso y la comunidad debe aparecer nítida.

El libro también es una forma de testimonio, de cómo nace y surgen los proyectos de arte y comunidad, de liberar los cuerpos y curar los ánimos, los espíritus, los ajayus. El sueño no como el descanso del cuerpo sino como la génesis de proyectos y desafíos, Iván más que como un soñador es un visionario. Un diálogo citado en el libro es el más inspirador de su filosofía del sueño, el de un chico de la calle, dice: “¡Iván no ve que nos has leído un poema —algo así— donde decía bien clarito que los changos (chicos) somos los verdaderos reyes de la imaginación y la fantasía! ¡Entonces seamos un Trono de verdad!” Y, esa es la fuente, imaginación y fantasía, proveerse de arte para llegar a la comunidad, aprovisionarse de arte para pensar, hacer arte para sanar y liberar, así nacieron el camión teatro, las caravanas artísticas y las múltiples ferias que germinaron solidaridad, encuentro y reciprocidad.

El sueño y la colectividad es la guía del artista, en otra página, dice: “Esa quimera ya no es propiedad solo tuya o del grupo, porque de tanto narrarla es un bien colectivo más amplio. Los cuerpos estamos atravesados de sueños, el sueño es cuerpo claro”.

En el horizonte del autor los protagonistas del teatro ya no se constituyen en élites circunstanciales de show, de consumo o comercio sino de transformación de la colectividad, el artista es de la comunidad y la comunidad es el artista. Es la idea que se invierte a la composición tradicional del arte de occidente y al del mundo capitalista contemporáneo.

Descolonizar el cuerpo, el cuerpo adquiere en el libro otra mirada y comprobación, son nuestros cuerpos en crisis, el cuerpo víctima de colonizaciones múltiples, histórico-económicos y de los sistemas culturales e industriales verticales y dominantes. Los pueblos suelen estar enfermos. El cuerpo como recipiente de complejos, enajenaciones, opresiones, traumas y miedos, es convocado a un tiempo y, como lo dice el autor, aún es “Tiempo de escribir otra historia, otra memoria corporal”.

El cuerpo ha llegado a constituirse hoy en la manifestación de las huellas más prepotentes del sistema, pero también el punto de donde parte su liberación, dice el autor: “El lenguaje teatral es por excelencia un lenguaje del cuerpo…El sistema, la modernidad, la historia, el pasado, el futuro, todo puede ser explicado desde el cuerpo… Es la memoria del cuerpo que expone el sistema moderno-colonial y también tiene las claves de su descolonización.”

Y, en otro lugar, señala: “Un cuerpo que se des-fronteriza, que se descoloniza, puede aportar en su comunidad de cuerpos con clara postura corporal libre, descolonizada.”

Abrir el cuerpo, y liberarlo de opresiones, crisis físicas y anímicas culturales. El poder de los sistemas ha modelado cuerpos y acorralado pensamientos, aprisionándolos en la celda del miedo, uno de sus textos, dice: “Automatismos acumulados, puedes oír el rechinar de las junturas apretadas por miedo acumulado en las articulaciones. Espalda encorvada, cuerpos cerrados, cabezas gachas, no es frío ni naturaleza andina, es fundamentalmente miedo”.

La expresión del arte en el teatro, según Iván nogales, le permite diagnosticar el cuerpo de la mujer y el hombre, de nuestra sociedad, él señala: “…aunque la expresión de no decir nada ya dice algo —dice que es un cuerpo nudo, atorado, enfermo, sin ajayu— expresa muerte simbólica, cuerpo amarrado, inseguro, atrapado. Es útil para el mercado cuando un cuerpo no cree en sí mismo”.

La idea de teatro desde el surgimiento de Teatro Trono es crear desde la potencialidad del otro, incluso desde el que no se llama ni pretende ser artista; la obra debe nacer en la comunidad, el barrio, la periferia, el arte debe llenar los espacios desplazados, no como una obligación política y burocrática sino como un compromiso con la vida, Iván dice en el libro: “No somos visitantes, ni practicantes de academia que observa a la gente para alimentar sus propuestas artísticas. Somos gente de esa comunidad, somos vecinos, creadores, artistas de la comunidad.”

El barrio y la calle es el centro de acción de las manifestaciones sensibles del baile, el canto, la actuación, la sátira, el humor; el espacio desde donde se gestan los anhelos de mujeres y hombres, encuentran en él un construir de su memoria, conocerse, reconocerse y proyectarse.

El barrio es el territorio de la creatividad, la expresión, él dice: “Los vecinos de esta comunidad con el pasar del tiempo explican su barrio con nosotros. Somos parte constitutiva del barrio. Contamos historias del barrio y somos parte del mismo.”

El libro plantea una nueva mirada de componer nuestra sociedad boliviana. El centro, como posicionamiento geográfico y cultural, ya no se constituye en referencia valedera, el centro ya no es espacio de concentración de la expresión cultural, aquí la periferia cobra sentido de expresión fundamental de la comunidad. El centro de las geografías urbanas solo ha desfavorecido, discriminado y reforzado percepciones coloniales, el libro dice: “La apuesta por quedarse en la marginalidad y desde allá construir con paciencia de artesano algún producto que sea reconocido por públicos diversos, es una trayectoria larga, extensa. Pero alguien debe caminar este trayecto”.

El barrio se constituye ahora en centro de acción del arte, la comunidad como protagonista desde sus potencias creativas y artísticas, en esta línea se va a comprender a la comunidad como a otro artista. La fuente, según el libro, se ilumina en el pensamiento del maestro Liber Forti e Iván lo cita: “Y tampoco es la extensión de un trabajo político para liberar a las masas de sus carencias. Es fundamentalmente el convencimiento de la fuente inagotable de la condición humana en la creatividad, estén donde estén las personas, es este caso en los barrios marginales. Nos identificamos con una frase que nos obsequió Liber Forti, leyenda del teatro popular latinoamericano: los artistas no son una clase especial de personas, más bien cada persona es una clase especial de artista.”

El libro no sólo es una herramienta del arte del teatro popular o de la descolonización de los cuerpos, también es una corriente brillante para manifestar el derecho de las comunidades a la expresión, al pensamiento y la liberación de las sensibilidades humanas por medio de las artes; este libro es un importante aporte a la experiencia del Teatro Popular en Bolivia y Latinoamérica. El libro La descolonización del cuerpo está llamado a ser difundido en todos los lugares donde se cree con militancia en un arte de comunidad, en los lugares donde la colonización del cuerpo, el pensamiento y ser, aún se sufren.

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J. Gonzalo Llanos Cárdenas

Cuentista, cronista e ilustrador paceño.

Publicaciones

Cuento Feroz, Serie de Microficción. Cuento Feroz Antología, Microficción (2010). Circo de perros calientes y otros cuentos (2014). Moldeando la vida. Musef (21 cuentos para niños) (2016). Microcuentos en la Antología Iberoamericana de la Microficción (2017).


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