Es el tiempo del Pachacuti

La insurgencia de las culturas

Félix Cárdenas Aguilar
Publicado en Octubre 2018 en La Migraña 28
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Yo creo que no estamos en cualquier tiempo, el tiempo en el que vivimos son nuestros tiempos por eso decimos jichapi jichayj, jichapi jichanej es el tiempo del Pachacuti.

Fausto Reynaga, un amauta, en los años 70 sentenciaba, anunciaba y decía: “Bolivia no llegará a su bicentenario bajo el régimen del cholaje blanco, mestizo”. Por eso ahora estamos en el tiempo correcto y tenemos que hacer las tareas ahora y a profundidad. Pero también siempre es bueno preguntarnos ¿Qué modelo de sociedad estamos construyendo? ¿Cuál es el modelo de sociedad, o como diría el “Che” Guevara, cuál es el hombre nuevo? ¿Cómo estamos imaginando la futura sociedad? ¿Con base en qué? Y eso depende mucho de la educación, depende de qué enseñamos a nuestros hijos, qué historia les contamos, la historia colonial o la verdadera historia, qué principios valores, qué paradigmas, qué sueños les inculcamos y si eso depende de la educación es necesario que nuestra educación se transforme a la velocidad que necesita este tiempo. Porque si no solamente estaríamos administrando la educación y no transformándola.

También es bueno entender que en los escenarios no todos somos iguales, mucha gente es de la generación de la democracia, yo soy de la generación de la dictadura, somos diferentes en nuestras miradas y en las formas de asumir las tareas. Si eres de la generación de la democracia, hoy puedes salir a marchar, gritar contra cualquiera, lo máximo que te va a suceder es una buena patada de la policía, nada más; pero en tiempos de dictadura hacer lo mismo implicaba arriesgar el pellejo y si estas arriesgando el pellejo, tienes que saber por qué lo estás haciendo, eso implica formación permanente, consistencia ideológica, coherencia política. Somos por lo tanto generaciones diferentes, estuve en los tiempos de Genaro Flores cuando se funda la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) en los tiempos del wila-saco en esos tiempos de líderes iniciales de la CSUTCB, en esos tiempos yo escuchaba a los compañeros discutir: “algún día la wiphala va a ser un símbolo nacional”, yo decía están locos estos compañeros, seguían discutiendo y decían: “algún día el indio va a llegar al poder”, yo decía están más locos y miren. Hoy la wiphala es símbolo nacional, hoy un indio está en el poder iniciando un largo camino que tenemos que asumir, hoy Bolivia es un Estado laico, hoy estamos hablando de autonomías indígenas, hoy estamos hablando de justicia indígena originaria en igual jerarquía que la justicia ordinaria, es el tiempo en el que esos sueños locos se vuelven realidad, gracias a la lucha de los pueblos indígenas.

Entonces por eso será importante también entender lo que está pasando, cuando he empezado y lo hago en todos los escenarios yo saludo en mi idioma, soy un indio aimara me reconozco como tal; a través del idioma a los jóvenes les explico que ahora es diferente, que ahora la Constitución Política del Estado establece que todo servidor público debe saber hablar algún idioma originario y nosotros como Viceministerio de Descolonización estamos encargados de llevar adelante esta tarea, exigir a los servidores públicos (los profesores, las profesoras, los policías, los militares, todos somos servidores públicos), todos ellos tienen la obligatoriedad de cumplir la Constitución, aprender a hablar un idioma, la Constitución nos ha dado un plazo de 3 años para aprender hablar el idioma hasta el 2 de agosto del 2015, a partir de ahí estamos incumpliendo la Constitución y tenemos que revisar ministerio por ministerio, pedir informes “¿Cuántos servidores públicos hay en su ministerio? nos dirá 300, ¿de los 300, cuántos hablan un idioma originario? Certifíquelo, ¿cuántos están estudiando?, ¿el resto no quiere aprender?”.

Entonces, esto no es fácil, tenemos problemas en el ámbito de la justicia, por ejemplo cuando hay jueces o fiscales que trabajan en las provincias, nos piden al Viceministerio de Descolonización que les demos interpretes en aimara, quechua para llevar adelante sus audiencias en las provincias, eso ya es incumplimiento de la Constitución, deberían saber hablar el idioma.

Estos son nuestros desafíos, con el tema de los idiomas. También los hay con el lenguaje, nuestro Presidente nos enseña a cambiar de actitud; pero también esto implica al lenguaje, hoy nos decimos hermanos y hermanas antes era difícil.

Cuando el Presidente llamaba a los alcaldes para recibir sus problemas el alcalde local iniciaba su discurso de bienvenida diciendo “excelentísimo Señor Presidente”, el Presidente se enojaba le llamaba al alcalde y le decía: “¡de dónde sacas esa palabra excelentísimo! ¿Qué es eso? Es una palabra colonial, yo no soy señor, yo soy tu hermano, somos hermanos”. Así entendemos que tanto blancos como negros, criollos como indios, de todos los colores, hombres y mujeres simplemente somos hermanos y hermanas por eso nos tratamos así, hermano ministro, hermano viceministro, hermana diputada, pero bajo esa palabra estaremos entendiendo, según Fausto Reynaga también, que al decirnos hermanos estamos reconociendo que somos hijos de una sola madre, de la Pachamama, porque de la Pachamama venimos cuando nacemos, a ella volvemos cuando morimos, eso nomás somos.

¿Y por qué nos hacemos jerarquías? Porque hacemos creer al otro que vestirse con terno es ser superior y el que no está vestido con terno es inferior, esos son los mensajes jerarquizados que emanamos permanentemente, vayan a un ministerio cualquiera, van a ver cómo se manejan, cómo se tratan, cómo se saludan:

– Buenos días, doctor
– Buenos días, doctorita
– Hasta luego, doctor
– Hasta luego, doctorita

Todo el día se están doctoreando, cuando simplemente podemos decirnos hermanos, entonces el lenguaje lleva consigo nuestra actitud colonial, somos hermanos, hijos de la Pachamama, hijos de la Madre Tierra y otra vez Fausto Reynaga nos enseñará a entender que somos hermanos y hermanas, hijos de la Pachamama, o sea simplemente somos tierra que piensa, nada más. Entonces el lenguaje ha cambiado en Bolivia, en este proceso se están cambiando actitudes, probablemente no es suficiente pero estamos avanzando.

Hoy en las Naciones Unidas en algunos espacios se puede ver el ama sua, ama llulla, ama q’uella, nuestros principios y valores son for export. Otra cosa era ser indio del siglo XX y otra ser indio del siglo XXI; hoy en el siglo XXI ser indio es status, porque somos, cargamos, portamos una profundidad en nuestra cultura ama sua, ama llulla, ama q’uella. Qué dice el papá a sus hijos de 5, 6, 7 años de edad: “Hijito por favor no seas flojo”, les recomienda a los hijos a las hijas, “no seas q’uella (flojo) porque si tú eres q’uella un día me vas a mentir, vas a ser llulla (mentiroso) y si eres flojo y mentiroso un día serás ladrón vas a ser sua (ladrón)”, papá, mamá nos están hablando de la ética en el trabajo como base para construir familia, para construir sociedad, quien trabaja no necesita mentir, quien trabaja no necesita robar, ama sua, ama llulla, ama q’uella. Pero en nombre de la modernidad en los colegios, en las universidades nos enseñan otros principios, otros valores: liberté, fraternité, solidarité de la Revolución francesa, qué tenemos que ver con esa revolución, allá ellos con su revolución. Tenemos lo nuestro pero pensamos que es pasado, pensamos que es algo que no debemos recordar y estos son los tiempos que nos invitan a reflexionar sobre la potencia de nuestras culturas y es por eso que estamos aquí no solamente para hablar de justicia indígena originaria sino para contextualizar que se trata de un cúmulo de temas que vienen desde nuestros saberes y conocimientos.

Hasta en la forma de manejarnos tenemos usos y costumbres, los animales tienen usos y costumbres, nosotros tenemos saberes y conocimientos y sobre esa base hay que trabajar, entonces llegar hasta aquí no ha sido muy fácil, ahí está la lucha de nuestros líderes, está el entender de nuestro país, de nuestra Bolivia que fue fundada sin nosotros. Bolivia era un país contra nosotros, entonces, era un país sin nación y nosotros éramos naciones sin Estado y así se desarrolló una forma de país excluyente, discriminatorio, machista y racista, son los elementos fundacionales de esa Bolivia.

Para conocer las tareas que tenemos que asumir es importante entender Bolivia, nosotros lo resumimos en una frase “la república de Bolivia es un país que fracasó”, sino entiendes esa frase, no entiendes las tareas. Hubo una vez una forma de país, en 1825 que pretendió ser moderno, que pretendió ser civilizado, que quiso asemejarse a Europa y para asemejarse a Europa tenía que negarse a sí mismo, para ser moderno tenía que liquidar pueblos indígenas, liquidar idiomas, saberes, conocimientos. Desde 1825 a 2003 intentaron liquidar pueblos indígenas, no lo lograron, liquidar idiomas, saberes, conocimientos, esa forma de país fracasó; por eso se impone refundar Bolivia y se lo hace con base en nosotros, las 36 naciones originarias. Ahora podemos ver diferente y por eso el artículo 9 de la nueva Constitución hace entender que no podremos construir una sociedad plurinacional sino desarrollamos un profundo proceso de descolonización, entonces debemos entender que todo lo que tenemos es colonial, por ejemplo, la educación es colonial, yo no sabía que Pedro Domingo Murillo era el carcelero de Bartolina Sisa, nos ocultan la historia, nos enseñan una historia de blancos y de machos muy pocas mujeres se hallan en la historia oficial. Las leyes también son coloniales, la religión, la estructuración racista en las Fuerzas Armadas y en la Policía; entonces, toda la institucionalidad del país es colonial y colonizante, esa es la realidad.

Sobre todo esto es que tenemos que trabajar, no solamente hacia un lado sino hacia todo lado, hay que desmontar el Estado colonial y solamente así podremos avanzar; de qué serviría hacer caminos doble vía en todo el país, de qué serviría hacer teleféricos sino está cambiando la forma de ser, la forma de conducta de los seres humanos, o sea sino cambiamos nosotros. Entonces, no es tan fácil en 10 o 12 años de proceso revolucionario desmontar lo que han hecho en 500 años.

Pero, estamos avanzando y en ese camino nosotros debemos fijar prioridades., El tema de la espiritualidad es la base de todos nuestros comportamientos, ya que otra cultura nos ha hecho entender que la mujer es inferior y el hombre es superior. No éramos así nosotros; porque han traído a un dios que solamente es ch´ulla y es macho por lo tanto su representante de ese Dios, el Papa es macho, el obispo es macho, el arzobispo es macho, el tata cura es macho. La línea patriarcal machista, vienen desde sus mitos fundantes de Adán y Eva, donde nos hacen creer que Adán era feliz en el paraíso, pero por culpa de Eva es expulsado del paraíso, desde ese momento se crean preceptos religiosos en contra de la mujer, mujer pecadora en potencia, mujer inferior por naturaleza, estos preceptos religiosos se convierten en conductas cotidianas de la sociedad en contra de la mujer, así nace el patriarcado, así nace el machismo, en el nombre del padre, del hijo, del espíritu santo; padre macho, hijo macho, espíritu santo macho, todo es macho.

En nuestra espiritualidad todo es una dualidad, nuestros abuelos han construido un sistema social con base en la dualidad que tiene el universo, hay un cerro sagrado macho, un cerro sagrado hembra; por tanto hay un mensaje de equilibrio entre lo femenino y lo masculino y por eso nosotros trabajamos en este tema del año nuevo aimara amazónico, es feriado y le decimos a los profesores es feriado, pero no es para descansar, sino para aportar y fortalecer ese año nuevo andino amazónico. Hablamos del verdadero año nuevo el 21 de junio como forma de recuperación de nuestra verdadera espiritualidad, pero vamos a ver jilacatas, dirigentes sindicales, que dicen que son aimaras, que son quechuas y están celebrando el año nuevo el 1 de enero, entonces en qué quedamos, hay lugares todavía en donde la gestión de la autoridad originaria empieza el 21 de junio del verdadero año nuevo.

Aquí podemos hablar largo sobre contenidos, porque la cultura que llegó nos ha traído un almanaque con 12 meses, algunos meses tienen 30 días, otros 31 y otro mes 28 días, nuestros abuelos no se han hecho tanto problema; han creado un calendario de 13 meses con 28 días cada uno, sumando todo 364 días, más el día sagrado, el día del año nuevo andino amazónico son 365, el 13 es un número sagrado para nosotros, pero han satanizado el 13, así como han satanizado la quinua, así como satanizaron a la llama, así como satanizaron todo lo nuestro. El 13 mal número, martes 13 no salgas de tu casa, domingo 13 no salgas de tu casa, no vayas a trabajar, algo te va pasar, en los edificios en el ascensor piso 10,11,12,14,15 no hay el 13, en los aviones no hay la fila 13, han satanizado lo nuestro en todo sentido, a eso responde el colonialismo.

Recuperar nuestra espiritualidad no se trata de hacer caer iglesias, quiere decir fortalecer a nuestros amautas, a nuestros guías espirituales; por ejemplo esta mañana vi en el programa que se iba a hacer una ceremonia y no se hizo, algo anda mal, porque siempre hay que pedir permiso a la Pachamama.

Entonces necesitamos hacer una descolonización de la religión, descolonización de la salud, o sea hay que descolonizar a todo nivel, nosotros tenemos dificultades haciendo autocrítica. Por ejemplo, hace 4 años al anterior ministro de salud le explicamos que descolonizar la salud quiere decir construir hospitales con base en la medicina tradicional, como manda la Constitución, recuperar saberes y conocimientos, un ministro entendió le puso presupuesto para hacer el proyecto del primer hospital en Bolivia con base en medicina tradicional, luego llegó una ministra y dispuso el dinero para otros temas, dijo: “qué es eso”, es que en su mentalidad colonial solo la medicina académica es lo válido. Pero ahí también nosotros tenemos miradas y decimos, claro en el fondo es un tema económico, si tuviéramos farmacias con base en la farmacopea de la Pachamama, podrían quebrar otras farmacias que viven de vender sus medicamentos; ya no habría consultas donde el médico te cobre 200 bolivianos solo por la consulta, entonces estarías hiriendo económicamente la medicina tradicional, esto significa un peligro para la medicina occidental.

Ya deberíamos tener hace tiempo hospitales en tierras bajas, en tierras altas con base en medicina tradicional. En China privilegian la medicina tradicional, un chino no va a la medicina académica sino a la tradicional y solamente lo que no puede solucionar la medicina tradicional pasa a la otra medicina. Hay que seguir trabajando, hay que descolonizar la salud, esto implica recuperar nuestros saberes y conocimientos. Hay enfermedades que la medicina académica no puede solucionar y nuestros amautas, nuestros yatiris sí pueden solucionar, como la katja, tantas otras cosas que no solucionan los médicos tradicionales, quieren cobrar nomás.

Entonces descolonizar la religión, la salud, llegar a entender que el 70% de las enfermedades no tienen que ver mucho con temas de enfermedad propiamente dicha sino con la alimentación, comemos basura. Un chico cuando quiere invitar a una chica o al revés, qué le invita: “le invita pollo”, hay en todos los estilos, a la piedra, a la leña, son pollos que han crecido a tal velocidad que no han tenido siquiera tiempo de definir su sexo, pollos que no huevean ni hacen huevear eso es lo que comemos, pura hormona. Mi papá se ha enterrado con 95 años, con la dentadura completa, es un tema de alimentación, antes a los niños se daba tostado, mientras más duro el tostado más fortalecía los dientes, hoy no, en nombre de la modernidad se compra cualquier cosa suave, dulce, y ese chico no está para un sopapo de su chica, le va a hacer caer todos los dientes porque no es fuerte su dentadura, entonces es un tema de la alimentación, hay que descolonizar la alimentación y eso tiene que ver, otra vez con la educación, descolonizar la salud implica varias cosas.

Cuando hablamos de justicia lo mismo, nosotros trabajamos en un lugar que se llama Peñas, el lugar donde ha sido descuartizado Túpac Katari, estamos trabajando con las autoridades, con los secretarios de justicia y siempre hemos tenido problemas por el tema de la jurisdicción y las competencias. Ya la anterior ministra nos dijo, ustedes qué tienen que ver con justicia, para nosotros es un tema que atraviesa toda la descolonización. Queremos descolonizar la justicia ¿Cómo hacemos eso? Capacitando a los dirigentes de la rama de justicia en todo el municipio de Batallas y Peñas, hemos tenido experiencias muy importantes pero una de las conclusiones que sacamos después de 3 años es que la justicia indígena no se va a consolidar sino hacemos otro pacto social.

¿Qué quiere decir en nuestro entender el pacto social? Que todos los del municipio de Batallas nos comprometamos a no acudir más a la justicia ordinaria, que todos los casos los resolvamos con nuestra justicia. Estamos avanzando en eso, ahí yo veo conflictos entre los de la CSUTCB y los compañeros del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ); así nos pasó, nos hicieron interrumpir una consagración de autoridades de justicia, la CSUTCB le dijo al presidente que los del CONAMAQ están metiendo contrabando; entonces, yo creo que hay que aprender a hablar entre organizaciones y elegir el camino correcto. Nos bloquearon un año, ahora estamos trabajando otra vez y una de las conclusiones que sacamos es que hasta ahora en las universidades solo hay formación para técnicos superiores en justicia indígena, nosotros estamos restaurando esas cosas, como hemos restaurado la casa de Túpac Katari “La casa de la sentencia” donde han sentenciado a Túpac Katari a través de un proceso sumarísimo que no se realizaba en otra parte del mundo, ¿cómo se explica esto? Que para aquellos líderes indígenas que encabezaron levantamientos como Túpac Amaru, Túpac Katari, la sentencia fue la muerte ¿pero cuál muerte? Si se arrepentían y decían: “Yo pido perdón a Dios, pido perdón al rey y a las leyes españolas”, entonces su muerte era otra que el cadalso, pero si no se arrepentían era diferente; debemos suponer que Túpac Katari y Túpac Amaru no se han arrodillado ni a su dios, ni a sus leyes, ni a su rey y por lo tanto han muerto descuartizados.

Entonces, nosotros decimos que tenemos que tener una universidad, estudiar derecho propio en una institución que sea nuestra, qué mejor lugar para estudiar derecho propio que el lugar donde se ha hecho la injusticia más grande del mundo, descuartizar a Túpac Katari. Las autoridades del lugar han dispuesto un terreno para que haya una universidad para estudiar derecho propio, puede ser internacional también bajo la tutela de la Universidad Túpac Katari que queda por ahí.

Si bien estamos trabajando en esto de la capacitación, también hay que trabajar en los otros niveles para mejorar a nuestras autoridades que a veces tienen conocimientos empíricos, debemos mirar por todo lado.

Quiero terminar diciéndoles que para mucha gente puede tener la sensación de que nosotros estamos planteando volver al pasado, no se trata de un retorno romántico al pasado, se trata de una recuperación científica de lo mejor de nuestro pasado para combinarlo con la modernidad, no con esta modernidad sino para construir una sociedad posmoderna con base en nuestros saberes y conocimientos.

En resumen qué les estoy diciendo, hay que construir nuevos paradigmas, Bolivia es el escenario de nuevos paradigmas, antes en los años 70, 80 nos han enseñado otros paradigmas, nos han dicho que hay que construir un socialismo al estilo Unión Soviética, para ese socialismo había que ser marxista, leninista, trotskista y un indio no podía ser sujeto político porque es indio a no ser que se proletarice, se cae el muro de Berlín y junto con el muro de Berlín se caen sus referentes ideológicos; hoy la izquierda en este país tiene que aprender a parir ideología desde nuestra realidad, no importar ideología europea, en nombre del socialismo, en nombre de la izquierda sino parir lo propio.

Es el tiempo de nuevos paradigmas, en Bolivia nacen los nuevos paradigmas, Pachamama, Madre Tierra, hoy la contradicción ya no es socialismo-capitalismo, hoy es o se muere la Madre Tierra o se muere el capitalismo, es una contradicción planetaria, descolonización, despatriarcalización, es vivir bien, sumaq causa, esos son los paradigmas. Necesitamos también construir unas nuevas formas de sentidos comunes, en suma, de qué les estoy hablando en el fondo, si amarramos justicia indígena, descolonizamos la salud, la educación, porque este mundo está recorriendo un nuevo evangelio, el evangelio de la Pachamama, ese debería ser nuestro mensaje que de Bolivia sale un nuevo evangelio del siglo XXI, Pachamama, evangelio, Vivir Bien, con base en la Madre Tierra; entonces la justicia indígena será posible cuando tengamos una mirada más global, más planetaria y entendamos que estamos viviendo en el tiempo de la insurgencia de las culturas, ese es nuestro tiempo, ese es el tiempo del Pachacuti.

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Félix Cárdenas Aguilar

Indio Aymara. Secretario Ejecutivo de Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Oruro (1989-1991). Dirigente de la CSUTCB, COD, Comité Cívico Oruro.

En 1993 fue candidato a la presidencia de Bolivia por el Eje Pachakuti.

De 2006 a 2008 formó parte de la Asamblea Constituyente en la que fue presidente de la Comisión Visión País. En ella se logró consolidar la descolonización como pilar Estado Plurinacional. En 2009 fue nombrado titular del Viceministerio de Descolonización, dependiente del Ministerio de Culturas, creado mediante el Decreto Supremo 29894. Desde 2011, preside el Comité Nacional contra el Racismo y todas las formas de discriminación.