Desde el debate epistemológico

La revolución en el pensamiento urbano

Carlos Roberto Arias Pérez
Publicado en agosto 2017 en La Migraña 22
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Introducción

El uso y acceso al suelo urbano es un tema abordado desde distintas vertientes; sin embargo, al igual que con las teorías científicas el abordaje puede enmarcarse en términos de paradigma, donde la asignación eficiente del suelo es explicado desde la teoría marginal de utilidad como teoría económica dominante.

Este ensayo pretende hacer un acercamiento a la necesidad de una revolución en el pensamiento urbano, producto de una actual crisis del pensamiento ante la dificultad de abordar problemas tales como ser la aglomeración, los rebalses urbanos; pero sobre todo la ilegalidad, clandestinidad1 del suelo urbano en las ciudades latinoamericanas y de forma más concreta en el acceso al suelo urbano en la Aglomeración Urbana Paceña2 (AUP). Ante la incapacidad para enfrentar el problema desde un concepto y un método, por parte de la teoría microeconómica de acceso al suelo urbano, se parte de la premisa de la necesidad de buscar un nuevo paradigma y abandonar la ortodoxia en la teoría urbana, puesto que: “Ya no hay método, sino métodos; ya no hay núcleos que salvar, sino dogmas que derribar y nuevas teorías que edificar. La ciencia se asemeja al arte” (Mardones, 1991, p. 53).

Paradigma y revolución
en el pensamiento urbano

¿Cómo surgen las revoluciones y contrarrevoluciones en el pensamiento?, para ello se parte de Kuhn, quien dice que en el pensamiento nos encontramos con un momento denominado ciencia normal, que consiste en un conglomerado de conceptos, métodos, relaciones y características aceptados por “alguna comunidad científica particular –la cual– reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior” (Kuhn, 1962, p. 34). Si los logros de esta ciencia normal carecían de precedentes y a la vez invitaban a la solución de los problemas por un grupo de científicos, esta ciencia normal es considerada como paradigma, la cual es aceptada en un determinado tiempo; sin embargo, en la práctica este paradigma o momento normal de la ciencia se enfrenta a contradicciones, anomalías y paradojas las cuales no pueden ser solucionadas usando los términos en vigencia. Las contradicciones y anomalías que se presentan tienen características crecientes, dando un interés en el pensamiento y ocasionando una crisis para poder enfrentar y solucionar estas anomalías y contradicciones en la ciencia normal. El pensamiento crea nuevos métodos, nuevas relaciones y nuevas categorías con el fin de crear un nuevo escenario que pueda dar soluciones diferentes al anterior paradigma dando una nueva situación de estado normal de la ciencia.

Este abordaje respecto a las crisis en el pensamiento y la necesidad de un nuevo paradigma puede ser sujeto a crítica, dado que no se justifica la relación que este tiene con las actividades materiales, siendo que la interpretación de Kuhn podría ser entendida como idealista. El geógrafo Harvey indica, respecto al idealismo en la teoría de Kuhn, que ésta al igual que las ciencias tiene un interés reservado hacia las clases medias, puesto que el científico, dadas sus características, se encuentra inmerso en el pensamiento y el modo de vida de una clase social en particular; por lo tanto, el interés y el objetivo siempre se inclinaría a la satisfacción de la necesidad de la clase dominante. Al respecto menciona: “las ciencias naturales reflejan una tendencia a manipular y controlar aspectos de la naturaleza que son importantes para las clases medias” (Harvey, 1977, p. 127).

Cabe recalcar que para Kuhn el paradigma, y la revolución científica es susceptible a ser aplicado a las ciencias sociales, a pesar de que estas son consideradas por el autor como ciencias precientíficas, porque las ciencias sociales no habrían llegado a establecer un cuerpo de conceptos y métodos necesarios para la formación de un paradigma. Es acá donde se considera importante hacer una revisión respecto al pensamiento económico. Para ello se parte de la concepción clásica, en la teoría económica, donde Adam Smith es considerado el cimiento en el pensamiento económico dominante, el cual concibe que la formación y creación de riqueza, a diferencia de los fisiócratas o mercantilistas, se logra a partir del crecimiento económico el cual se da gracias a la división de trabajo y la libre competencia. La división del trabajo aumenta gracias a la ampliación de los mercados y, por lo tanto, crea una especialización, donde las posibles contradicciones que se generarían en el mercado podrían ser solucionadas por la mano invisible3.

La teoría de Smith, sus métodos y sus categorías se convierten paulatinamente en el paradigma económico hasta la llegada de la teoría keynesiana, dando las condiciones para un nuevo paradigma en el pensamiento económico, al respecto el economista Johnson afirma:

“Si bien la teoría clásica en economía habría presentado anomalías y una eventual crisis en su pensamiento, la teoría keynesiana incurrió en el mismo defecto de la ortodoxia que atacó en su oportunidad: la persistencia en explicar fenómenos esencialmente monetarios en términos de una mezcla de teoría real y empiria casuística, y específicamente se empecinó en explicar la inflación en términos de demanda efectiva real y la curva de Phillips”. (Johnson, 1971, p. 156).

Respecto a la formación de revolución y contrarrevolución científica y la consideración –para Kuhn– de que las ciencias sociales son precientíficas, se debe aclarar que a diferencia de las ciencias naturales, en las ciencias sociales la formulación de conceptos, categorías y métodos tienen una conexión con las relaciones sociales existentes; es decir, que en las ciencias sociales el impulso para la formación de paradigma nace de la intención de manipular o entender los fenómenos sociales y la actividad humana a diferencia de las ciencias naturales donde este impulso está relacionado a la necesidad de manipular fenómenos naturales.

Para Harvey se presenta una nueva cuestión: ¿en interés de quién es ejercido el control?; es decir, el control no se encuentra repartido de forma equitativa en la sociedad “Nuestra historia demuestra que normalmente estas bases se encuentran sumamente concentradas dentro de unos pocos grupos clave de la sociedad” (Harvey, 1977, p. 130).
En ciencias sociales, a diferencia de las naturales, la revolución y la contrarrevolución en el pensamiento son una característica, puesto que se considera que una revolución en el pensamiento de las ciencias naturales no representaría ningún problema para el orden existente lo que puede sugerir “es que las ciencias naturales se encuentran en un estado presocial” (Ibídem, p. 133).

De este punto emergen explicaciones del acceso al suelo urbano –y sus mejoras– desde la teoría económica marginalista o la microeconomía neoclásica, donde el suelo es una mercancía y el interés reside en su valor de cambio (utilidad) equiparado al valor de cambio marginal. Para explicar mejor el planteamiento microeconómico dominante, ortodoxo y paradigmático del acceso al suelo urbano se debe partir de dos principios, primero: el mercado funciona bajo la lógica de la escasez, es decir, que una economía de mercado tiene como base la asignación de recursos escasos, acá se presenta una paradoja, puesto que la escasez no es natural sino más bien una construcción socialmente definida, donde la riqueza es creada solo en función de la escasez. En segundo lugar se concibe que: existen muchos participantes en el mercado del suelo y la vivienda, donde la determinación entre valor de uso y valor de cambio varía; es decir, los inquilinos determinan el valor de uso a partir de la experiencia personal, el valor de cambio solo es considerado el momento de la compra o de la reparación; los agentes inmobiliarios lo conciben desde el valor de cambio en el mercado, donde se debe conseguir beneficios en la compra-venta; los propietarios reaccionan al valor de cambio, en el caso de que esta propiedad vaya a ser alquilada; los constructores buscan crear nuevos valores de uso, pero con el fin de conseguir un valor de cambio; las instituciones financieras actúan desde la financiación de los inquilinos pero también de los propietarios y finalmente las instituciones gubernamentales actúan desde el valor de uso por medio de medidas del Estado.

El abanico en cuanto uso del suelo y de vivienda, donde la concepción del valor de uso y valor de cambio varía en función del agente económico, mantiene un común denominador el stock de vivienda el cual debe maximizar la utilidad. Además, este planteamiento es un supuesto dentro del marco estático de equilibrio, al respecto Harvey hace una interesante analogía donde el acceso al suelo urbano es entendido como un stock análogo al acto de ocupar los asientos de un teatro:

“El primero que entre tendrá ‘n’ posibilidades de elegir, el segundo tendrá ‘n – 1’, y así sucesivamente hasta que el último no tenga ninguna posibilidad de elección. Si los que entran para ocupar el teatro lo hacen de capacidad de licitación, entonces aquellos que tengan dinero tendrán más posibilidades de elección, mientras que los más pobres ocuparan los asientos que queden después de que todos los demás hayan escogido sitio…” (Ibídem, p.176).

Esta analogía nos invita a abordar el excedente del consumidor4, donde los agentes económicos con ingresos bajos paulatinamente, gracias a los agentes inmobiliarios y los propietarios, van transformando su excedente de consumidor en excedente de proveedor-propietario.

Urbanismo y ciudad, la AUP
y la necesidad de una revolución en el pensamiento

¿Qué es la ciudad? ¿Cuál es la diferencia entre ciudad y urbanismo?, pero sobre todo ¿Las ciudades en Latinoamérica pueden ser explicadas en los términos del paradigma microeconómico? Para esto se considera importante partir de la lingüística y la revisión conceptual; pero considerando que en este caso es de suma necesidad referirnos a un espacio material y a la vez espacial concreto como ser la AUP, esto porque “no existen respuestas filosóficas a las preguntas filosóficas, […] sino que las repuestas residen en la práctica humana” (Ibídem, p. 6).

¿Es posible considerar un metalenguaje capaz de abarcar el concepto de ciudad y urbanismo? Dadas las características de la AUP es necesario crear marcos provisionales con el objetivo de poder crear una teoría de la ciudad, diferente a la realizada por los planificadores dogmáticos y defensores del determinismo espacial5. Para Harvey la ciudad es un sistema de complejidad dinámica donde los procesos sociales y el espacio son elementos de continua interacción y por lo tanto son complementarios, pero no causales.

La ciudad es por característica inicial un espacio interdisciplinar donde confluyen distintas dinámicas y en la cual se tiene como común denominador la aglomeración y la relación social. Mazurek propone el tema urbano como un resultante, pero a la vez productor de las relaciones sociales. Por otro lado la línea de Pattaroni, Kaufman, Pedrazzini, Bolay y Rabinovich aborda el tema urbano desde distintas dimensiones concernientes a la experiencia de vida tipo urbana y su relación con el espacio, donde las características esenciales para una vida digna6 necesariamente deben tener la ocupación del espacio urbano.

El espacio, a la vez, como concepto –según los autores– alcanza su mayor comprensión y alcance entendido como territorio7, ya que como tal es más amplio en el aspecto sociológico y a la vez lleva intrínseca una relación con el modo de vida, mediante las nociones de “enfoque ecológico”, como posición y respuesta frente al enfoque funcionalista que aborda lo urbano y el modo de vida desde el problema de “acción estratégica” (Wanderley, F., Mazurek, H., Pattaroni, L., Kaufmann, V., Pedrazzini, Y., Bolay, JC., Bigenho, M. 2009, p. 58), y el de acción situada (Ibídem, p. 60), este último tiene la intención de alejarse del enfoque sociológico por ocuparse –según los autores– más de las cuestiones referidas a relaciones de poder y apropiaciones simbólicas. A la vez el concepto8 nos da la facilidad de comprender y describir mejor la dinámica de vida desde la urbanidad. Es decir, la acción situada abarca el espacio urbano como un escenario que nos ofrece toda su potencialidad.

Respecto a la conceptualización de ciudad el sociólogo Pereira plantea la hipótesis de que los problemas que emanan de la ciudad también pueden ser atribuidos a que no conceptualizamos correctamente (Harvey, 1977, p. 15). La búsqueda de un concepto capaz de abarcar de forma eficiente la dinámica y el tema urbano es primordial, por ejemplo, en Bolivia esta definición está en relación a la cantidad de habitantes, el problema de esto es el limitado alcance conceptual y práctico de este abordaje, el autor propone un criterio que considere la división social del trabajo, de esta forma, en el caso de Bolivia, la idea de ciudad estaría más consciente de las actividades terciaras, característica indudable de la urbanización, (Wanderley, F., Mazurek, H., Pattaroni, L., Kaufmann, V., Pedrazzini, Y., Bolay, JC., Bigenho, M. 2009. p. 97).

El crecimiento urbano y de forma más concreta el crecimiento de la AUP se da debido a la migración, pero también se da por el crecimiento vegetativo de la población, siendo estos dos componentes la tesis central en el planteamiento de Pereira para comprender la dinámica de crecimiento urbano donde se presentan determinadas características, como ser la exogeneidad de la urbanización donde, a diferencia de las ciudades Europeas (donde la teoría microeconómica del acceso al suelo urbano sería más aplicable), en Bolivia la presencia del mercado de consumo se sobrepone al sistema productivo, “las ciudades son hijas del mercado” (Wanderley, F., Mazurek, H., Pattaroni, L., Kaufmann, V., Pedrazzini, Y., Bolay, JC., Bigenho, M. 2009. p. 110).

Las características de lo urbano como patrón en Bolivia son muchas. Primero la urbanización es centrífuga ya que tiene una dinámica desde el centro hacia la periferia; es policéntrica, la AUP, por ejemplo, donde existen tres nudos centrales; es metropolitana entendido esto desde la conurbación9 y finalmente es microcefálica.

En la misma línea Carmen Ledo propone el abordaje de lo urbano desde la relación urbano-pobreza en Cochabamba, donde se desglosa el modelo Multivariado Generalizado de Correlación Canónica, una herramienta estadística que permite la regresión de datos y la incorporación de múltiples variables. Y que le permitió afirmar en su investigación que el crecimiento de la ciudad de Cochabamba es horizontal pero también es un crecimiento relacionado con la concentración de las actividades económicas de Bolivia donde La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, que desde su inicio y formación presentaron problemas, los mismos, según Barragán, se deben al proceso complejo de conquista, al respecto afirma: “a diferencia de las ciudades europeas que nacen como resultado de la división del trabajo, las ciudades de la región Andina de América de Sud, nacen como cuerpos extraños” (Barragán, 1990, p. 12).

Para entender la AUP, se debe partir de la consolidación en la hegemonía de la ciudad de La Paz, que a diferencia de otras ciudades se da debido al crecimiento acelerado de su espacio urbano, donde las actividades de tipo terciario juegan un rol preponderante, el mejor ejemplo de esto es el nacimiento de la ciudad de El Alto, el cual nace como zona “marginal” de la ciudad de La Paz, sin embargo, aún mantiene redes de funcionamiento, pero a la vez fue dividida de forma repentina debido a razones administrativas y políticas. A esta unión de ciudades se denomina Aglomeración Urbana Paceña, la cual debido a su crecimiento se encuentra en un proceso de conurbación10 con otros centros poblados satelitales (Laja, Achocalla, Palca, Pucarani y Viacha). Sumando de esta forma una población aproximada de 1.613.630 cifra que significa el 29% de la población total urbana del país (Censo 2012), lo cual convierte a la aglomeración urbana paceña en el primer polo urbano del país.

Sin embargo, en ambas ciudades (La Paz – El Alto), existe un déficit de suelo edificable, así también de áreas disponibles para la circulación vehicular, peatonal y residencial. De esta forma en cuanto a desarrollo regional se refiere el crecimiento de infraestructura urbana en el corto plazo es poco alentador, en el mediano plazo, es posible que se presente una saturación del espacio y un estancamiento de las actividades económicas.

Para hacer frente a esta situación, existirían dos caminos: el primero, hacer grandes inversiones, para mover metros cúbicos de tierra y así habilitar nuevas zonas residenciales, para ello sería necesario demoler el equivalente a 200 hectáreas en el área central de esta forma se habilitarían nuevos carriles para la circulación peatonal y vehicular, el problema sería el costo elevado que fácilmente podría superar los 1.000 millones de dólares, sin contar el mayor costo de reordenamiento del área edificada (Bairón, 2009, p. 32). El segundo camino es ampliar la zona urbana ya no en el centro de la ciudad ni a en sus alrededores, sino expandiéndose más allá de sus limitaciones, esto se da en la actualidad, pero lastimosamente debido a una ausencia en la planificación urbana se da de forma incontrolada, casi espontánea con urbanizaciones marginales e informales.

Tanto en la ciudad de El Alto como en La Paz, debido a la ausencia de suelo edificable los precios de terrenos se dispararon de manera especulativa, esto agudizó la exclusión social de acceso al suelo y a la vivienda, ya que este se volvió de difícil acceso, sobre todo para las familias de bajos ingresos, que no tuvieron otra opción más que demandar suelo periurbano marginal e informal.
El problema está en la condición en la que se encuentra este suelo, la población que demanda el suelo informal y marginal, por su bajo precio termina invirtiendo en una propiedad en completo riesgo en primer lugar debido a la irregularidad en la transacción, y la no seguridad jurídica en cuanto a la tenencia. A la larga la inversión termina siendo mayor de la prevista, ya sea en tiempo, dinero y energía. Es decir que las familias que demandan suelo marginal e informal terminan gastando mayores recursos de los previstos en la adquisición de un lote, disminuyendo el gasto en otras necesidades; pero también disminuyendo el gasto en la edificación de la vivienda que termina siendo una vivienda de baja calidad. A pesar de esto, los asentamientos y la demanda de suelo marginal e informal con los años siguen aumentando cambiando la forma y el tamaño de la aglomeración urbana.

El comportamiento de elevar el precio del suelo urbano se refleja en los alquileres y en los anticréticos, dando lugar a que las familias de escasos recursos o en busca de vivienda no les queden otra solución que asentarse en suelo informal y marginal. La imagen de ciudad dotada de un “centro densamente poblado y cuya densidad disminuye hacia la periferia, hasta desaparecer en el sector agrario, tiene escasa validez pues tales poblaciones marginales tienen hoy densidades casi tan altas como las de la zona céntrica”. (Harris, 1975, p. 213).

La mencionada aglomeración está conformada por las ciudades de La Paz, El Alto, las conurbaciones urbanas y las zonas de rebalse urbano sobre otros municipios, sumando de esta forma una población de 1.800.000 habitantes cifra que convierte a la aglomeración en el primer polo urbano del país, el cual como consecuencia del crecimiento poblacional (natural y vegetativo, el elevado precio del suelo y la ausencia de políticas a escala metropolitana) dan lugar a un crecimiento incontrolado en cuanto a espacio de refiere. Esta dinámica acelerada de crecimiento solo puede entenderse con la rápida incorporación de suelo peri-urbano, que no cuenta con una adecuada planificación urbana, y se da de forma incontrolada casi espontánea con urbanizaciones marginales e informales.

El conflicto teórico surge, entonces, al intentar crear un nuevo rumbo, ¿y cómo hacerlo?, ¿será necesario abandonar las concepciones cuantitativas heredadas del positivismo? Harvey desde la geografía plantea adoptar el idealismo filosófico abstracto o en su defecto tomar bases fenomenológicas, el problema recae en la amenaza de caer en un empirismo ingenuo y finalmente volver a un idealismo buscando un contenido real.
En un escenario como la AUP donde la ilegalidad y la clandestinidad es un común entre los agentes inmobiliarios, pero también lo es la informalidad por parte de las instituciones gubernamentales que hacen que una teoría marginalista y un abordaje microeconómico del uso y acceso del suelo urbano sea ineficiente e incluso inadecuada, para superar esto se considera necesario abordar el problema del acceso al suelo urbano partiendo de una necesaria revisión de los conceptos.

Las teorías urbanas enmarcadas desde las concepciones marginales del valor del suelo urbano presentan contradicciones respecto al paradigma actual el cual se presenta incapaz de resolver o siquiera conceptualizar respecto los problemas de la aglomeración, los rebalses urbanos, la ilegalidad, clandestinidad del suelo urbano. Frente a esto el ensayo sugiere la necesidad de pensar una revolución en el pensamiento urbano.

Bibliografía

  • Harvey, D. (1977). Urbanismo y desigualdad social. México: Siglo XXI.
  • Mardones, J. M. (1991). Filosofia de las ciencias humanas y sociales. Materiales para una fundamentacion científica. Barcelona: Anthtopos.
  • Kuhn, T. (1962). La estructura de las revoluciones científicas. Mexico: Fondo de Cultura Económica.
  • Johnson, H. (1971). Revolución y contrarrevolución en economía. Estados Unidos: Encounter.
  • Achi, A. (2009). A la conquista de un lote estrategias populares de acceso a la tierra urbana. Bolivia: UMSS.
  • Antequera, N. (2011). Ciudad sin fronteras multilocalidad urbano rural en Bolivia. Bolivia: PIEB.
  • Barragán, Rossana (1990). Espacio urbano y dinámica social. La Paz: Hisbol.
  • Harvey, D. (1977). Urbanismo y desigualdad social. México: Siglo XXI.
  • Wanderley, F. (Coor) (2009). Estudios urbanos en la encrucijada de la interdisciplinaridad. Bolivia: CIDES-UMSA.
  • INE (2017) Estadísticas demográficas. Disponible: http://www.ine.gob.bo/index.php/introduccion-5/introduccion-2.
  • Bairon, M. (2009). Desarrollo Regional para el Área Metropolitana de La Paz 2° ed.: La Paz.
  • Harris, W. (1975). El crecimiento de las ciudades latinoamericanas. Traducción del ingles: Luis Justo. Buenos Aires: Marymar.

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Carlos Roberto Arias Pérez

Nacido en La Paz, Bolivia, Licenciado en Economía de la Universidad Mayor de San Andrés (2012), con estudios en Sociología, actualmente cursa la Maestría en Filosofía y Ciencia Política en el CIDES-UMSA. Fue docente en la Universidad Católica Boliviana, docente investigador de la Universidad Pública de El Alto y Coordinador de Posgrado en la Carrera de Economía de la UPEA.


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