El modelo económico boliviano

La transformación del sector productivo

Ana Verónica Ramos Morales
Publicado en Octubre 2018 en La Migraña 26
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Introducción

Los cambios generados en Bolivia desde el año 2006 se traducen en la evidente mejora de las condiciones de vida de la población, la profundización de la democracia, los roles que asumen las mujeres en los diferentes ámbitos del quehacer nacional, la reducción de la pobreza, el incremento de los ingresos y de la inversión pública, el control de la inflación, la generación de empleo. Esta es muestra de tan solo una parte de los resultados del nuevo enfoque en el rol del Estado, de los actores económicos, la participación de los movimientos sociales, el uso de los recursos nacionales y el funcionamiento de la economía, orientados al suma qamaña, ñandereko, tekokavi: en suma, el Vivir Bien.

Es importante señalar que en gran parte, las acciones realizadas en este periodo estuvieron orientadas a cumplir con tareas históricamente pendientes, con las grandes mayorías, la satisfacción de las necesidades básicas elementales que no pudieron ser cubiertas en los 181 años de República; como el acceso al agua potable, alcantarillado, gas, energía eléctrica, escuelas, centros deportivos, hospitales, entre otros.

Lo mismo sucedió con el sector productivo, por lo que la intervención del Estado en este periodo ha estado orientada a atender dos frentes. El primero, la generación de las condiciones para su desarrollo, a partir de la construcción de infraestructura productiva, otorgación de servicios productivos, acceso a financiamiento, investigación tecnológica, y otros aspectos. El segundo, promover la diversificación del aparato productivo, con el objetivo de dejar de ser un país productor de materias primas, si bien en algunos periodos gubernamentales la intervención directa del Estado y la generación de políticas dirigidas a promover la creación de empresas, hizo posible construir un pequeño sector industrial1; la implantación del modelo neoliberal desmanteló lo poco que se había alcanzado.

Después de doce años del proceso de cambio, se hace necesario iniciar la sistematización de lo alcanzado en el sector productivo, tanto en lo que se refiere al crecimiento y diversificación, como al progreso de las bases para afianzar su desarrollo sostenido; en este artículo se presenta una primera y rápida aproximación a dichos logros, siendo necesaria la profundización en el análisis de estos.

El Modelo Económico, Social, Comunitario, Productivo

Desde el año 2006, se inicia en el país la implementación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo, modelo de transición orientado a cambiar de manera permanente las estructuras que determinan el relacionamiento económico y social de Bolivia, en la perspectiva de la construcción de una sociedad más justa que garantice el Vivir Bien de las bolivianas y bolivianos.

El patrón de acumulación

Este modelo se basa en el cambio del patrón de acumulación, construido desde una lectura diferente de lo que es y debe ser el país, lo cual se refleja de manera clara, tanto en la Constitución Política del Estado (CPE), como en los planes de desarrollo implementados desde el 2006, donde los elementos más importantes que lo definen son:

  • La recuperación de los recursos naturales en los sectores estratégicos, como hidrocarburos, minería, energía, que de manera inicial, tenían el mayor peso para financiar los cambios económicos y sociales propuestos, hasta alcanzar el desarrollo de los otros sectores.
  • La soberanía nacional en las decisiones económicas, políticas y sociales.
  • La participación de los actores económicos y sociales, que siempre estuvieron marginados, en las definiciones importantes del país.
  • La distribución y redistribución de los ingresos generados, para beneficiar a todos los bolivianos y bolivianas, en la perspectiva del bien común.
  • El rol activo del Estado en los diferentes ámbitos del quehacer nacional, principalmente los económicos.

Con su implementación se inicia un proceso a contra ruta, en el rol impuesto a Bolivia en el orden mundial, debiéndose enfrentar en primer lugar a las oligarquías nacionales que no aceptan la pérdida de beneficios y poder. En segundo, a los dictadores del orden mundial, a quienes no les es agradable que un país pequeño, atrasado y dependiente comience a romper las reglas, pues puede determinar una ruptura de grandes consecuencias.

La tarea no es simple, pues es importante recordar que la composición de los excedentes en la economía nacional está constituida por productos de exportación y no por la generación de los medios de producción directamente utilizables en la expansión de la capacidad productiva, y que para generar esta última es necesario transformar las exportaciones en divisas, para luego transformarlas en maquinaria, equipo, insumos productivos, en suma en inversión, proceso que es afectado por los términos de intercambio1Ramos Sánchez, Pablo: El Proyecto Nacional Popular, Lineamientos para una Estrategia Nacional, La Paz 1989,, lo que se traduce en un mayor esfuerzo para el país.

El Sector Productivo

Los actuales retos del sector productivo boliviano derivan de su desarrollo histórico y del lugar que se le ha asignado dentro del desenvolvimiento de la economía mundial, que se traduce al igual que en muchos países en vías de desarrollo, en un rol productor/exportador de materias primas y consumidor de productos manufacturados producidos en el exterior. Un desarrollo desigual del sector agrícola, con un sector moderno y otro tradicional; un creciente sector terciario, principalmente dirigido al microcomercio; estructura orientada a beneficiar a las clases dominantes nacionales que han detentado el poder a lo largo del tiempo y que en la fase neoliberal abre las puertas a una muy amplia apertura externa y a las transnacionales, no solo en el aprovechamiento de los excedentes, sino también en la inversión y la definición de la política nacional.

Estas características determinan que la transformación del sector productivo nacional pase por dos elementos fundamentales: la soberanía en la implementación de políticas públicas y definiciones estratégicas en el sector; y la posibilidad de financiarlas, a partir de la nacionalización de los recursos naturales y la política productiva coherentemente definida.

La capacidad de contar con recursos propios genera el respaldo económico que permite definir, en qué, cómo, cuándo y con qué realizar las inversiones, de tal modo que países como Alemania, China y otros están interesados en otorgar financiamiento, ser socios o realizar la provisión de plantas industriales, maquinaria y equipo.

El modelo adopta una política productiva basada en la promoción del sector estratégico generador de excedentes, integrado por hidrocarburos, minería, electricidad en la perspectiva de desarrollar el sector generador de ingresos y empleo, representado por las actividades agropecuarias, industria, manufactura, artesanía, turismo, vivienda y otros; así como también la reducción de las desigualdades sociales y la mejora de las condiciones económicas de la población desde una mejor distribución y redistribución de los ingresos nacionales.

El rol del Estado

Se establece desde la Constitución Política del Estado, el carácter plural de la economía reconociendo cuatro formas de organización: comunitaria, estatal, privada y social cooperativa, que se articulan sobre los principios de complementariedad, reciprocidad, solidaridad, redistribución, igualdad, equidad social y de género, seguridad jurídica, sustentabilidad, equilibrio, justicia y transparencia2Artículo 306, Constitución Política del Estado..

De manera paralela incorpora la participación activa del Estado en la economía, permitiéndole ejercer el control y la propiedad del excedente económico para impulsar la transformación y diversificación del aparato productivo. A través de la industrialización de recursos naturales y fomento a la producción de bienes con valor agregado; la seguridad alimentaria con soberanía; la distribución equitativa del ingreso a sectores generadores de ingreso y empleo, para que estos sectores se desarrollen; y la redistribución del ingreso al conjunto de la población a través de diferentes mecanismos como la inversión, bonos y subvenciones.

La intervención del Estado está también orientada a encontrar elementos dinamizadores que puedan articular y fortalecer las distintas formas económicas, a través de la incorporación de otras lógicas económicas que no necesariamente son las empresariales, que en su articulación con el resto de economías y en el desarrollo de sus actividades no priorizan la maximización de utilidades, sino el manejo, la administración del riesgo, generando otras alternativas que permitan la reproducción de la vida.
Esta participación del Estado en el sector productivo está liderada por el accionar de la Empresa Pública, cuyo objeto es contribuir al desarrollo económico y social del país transformando la matriz productiva, fortaleciendo la independencia y soberanía económica del Estado Plurinacional de Bolivia en beneficio de todo el pueblo boliviano.

Las bases para el desarrollo
de la actividad productiva

La realización de la actividad productiva requiere de ciertas condiciones que posibiliten su desarrollo y sostenibilidad en el tiempo; tales como, la existencia de infraestructura caminera adecuada, puentes, energía eléctrica, gas, riego, financiamiento, investigación tecnológica, desarrollo de los recursos humanos, comunicaciones, entre otros, que en Bolivia, en muchos casos, han sido generadas solo para algunas actividades y regiones.

El financiamiento

La Política Financiera a través de la Ley de Servicios Financieros, aprobada el año 2013, permite un cambio sustancial en el acceso de los productores a financiamiento, incluyendo las particularidades del sector productivo, ya que la atención a los productores era realizada mediante créditos diseñados para financiar el consumo y los servicios, cuyas características más relevantes son las elevadas tasas de interés, los plazos cortos y las garantías seguras, permitiendo buenas y poco riesgosas operaciones a la banca.

Ahora, el financiamiento se adecúa a las características de los procesos productivos: plazos de pago acordes a los tiempos en que se generan los ingresos; periodos de gracia que permiten iniciar el pago de la deuda una vez que se ha comercializado el producto; tasas de interés que permiten generar ganancias al productor; la posibilidad de avalar créditos con garantías diferentes a los inmuebles y la tierra, entre ellas los fondos de garantía; y finalmente el establecimiento de metas a los bancos para asegurar la colocación de créditos en el sector.

Se incorpora además la institucionalidad necesaria, con el Banco de Desarrollo Productivo, orientado a fortalecer el sector mediante financiamiento y que a través de sus recursos y la administración de fideicomisos públicos ha podido adecuar el financiamiento a las necesidades del pequeño productor, desarrollando una tecnología financiera ajustada a sus necesidades, tamaño, particularidades y tipo de actividad.

Del mismo modo, la política monetaria y la política cambiaria a través de la bolivianización y la estabilización del tipo de cambio, facilitan el acceso y el repago de los créditos productivos, al generar confianza en la moneda nacional y mantener el valor de las deudas, evitando el riesgo de su incremento en el tiempo al variar el tipo de cambio, como sucedía en el pasado ante devaluaciones permanentes de nuestra moneda.

La inversión productiva

La orientación definida para el sector productivo, las características físicas de Bolivia, la reducida inversión pública realizada en el tiempo, determinaron el desarrollo desigual de las diferentes regiones del país y grandes dificultades de articulación entre las mismas. En estos 12 años la Política de Inversión Pública ha estado dirigida a superar estas limitaciones, por medio de la construcción y mejora de miles de kilómetros de la red vial fundamental y aeropuertos nacionales e internacionales, sentando las bases para la facilitación de las actividades productivas, de intercambio y consumo de bienes y servicios nacionales, incluido el desarrollo de la industria del turismo.

Las necesidades del sector agropecuario han sido atendidas a través de la construcción de diversos tipos de sistemas de riego para el aprovechamiento de aguas superficiales y subterráneas, permitiendo incrementar la producción agrícola y enfrentar los riesgos derivados del cambio climático. Con el mismo fin, la construcción de silos públicos para el almacenamiento de la producción de granos, en las regiones productoras y consumidoras; la regularización de la propiedad agraria, generando seguridad jurídica para los productores y productoras3Se ha alcanzado importantes avances en el reconocimiento de la propiedad de la tierra en manos de las mujeres., para el cumplimiento de la función económica social.

A todo esto, debe incluirse las políticas de cualificación de la mano de obra, orientadas a la inversión en diferentes programas para fortalecer las habilidades técnico-productivas de especialistas, obreros, agricultores, micro y pequeños empresarios, artesanos; la otorgación de becas para especialización de profesionales a nivel de postgrado, financiadas por el Estado; junto a la investigación tecnológica. Todas ellas están dirigidas al desarrollo de diferentes rubros del sector, con el objetivo de sentar la soberanía nacional en el desarrollo científico y tecnológico del país.

La energía y las comunicaciones

La posibilidad de acceso a electricidad y gas asegura elementos fundamentales para el desenvolvimiento de la actividad productiva, pues permite el uso de maquinaria y equipo en los procesos de producción y la transformación de las materias primas. En este periodo se han realizado grandes inversiones para que, no solo las familias accedan a estos servicios, sino que las unidades productivas, tanto pequeñas, grandes y medianas, públicas y privadas puedan utilizarlas.

La política energética, en el marco de la CPE señala que el Estado podrá intervenir en toda la cadena productiva de los sectores estratégicos, buscando garantizar su abastecimiento para preservar la calidad de vida de todas las bolivianas y todos los bolivianos4Artículo 311, Constitución Política del Estado., ha determinado un incremento de más del 100 % en la oferta de potencia eléctrica, facilitando el uso industrial de la energía eléctrica, mediante la conexión a la red nacional e implementación de sistemas alternativos; la Política de Cambio de la Matriz Energética, a partir de la construcción de los gasoductos de distribución y la regasificación, en el caso de poblaciones intermedias alejadas.

La política de comunicaciones, por medio de la recuperación de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL), el lanzamiento del satélite Tupak Katari y la inversión realizada en telecomunicaciones facilita el acceso de los productores, urbanos y rurales a información productiva, comercial, de precios, climatológica, en tiempos cortos que favorecen la oportunidad para la actividad productiva y la inversión, la compra y venta de productos, insumos y materias primas.

La industrialización

Entre las principales funciones del Estado se establece su participación directa en la economía mediante el incentivo y la producción de bienes y servicios económicos y sociales. Promoviendo prioritariamente la industrialización de los recursos naturales renovables y no renovables, respetando y protegiendo el medio ambiente, para garantizar la generación de empleo e insumos económicos y sociales para la población; a través de políticas de distribución equitativa de la riqueza y de los recursos económicos del país; gestionando recursos necesarios para la investigación, asistencia técnica y transferencia de tecnologías, orientadas a originar actividades productivas y de industrialización5Artículo 316, Constitución Política del Estado..

En este sentido, las acciones realizadas desde el Estado a través de las Empresas Públicas comprenden el aprovechamiento de los recursos nacionales, la sustitución de importaciones, el desarrollo tecnológico, el desarrollo regional, la incorporación de valor agregado, en diferentes sectores productivos y eslabones de las cadenas de la agroindustria, minería, agricultura, hidrocarburos y manufactura.

La sustitución de importaciones

En cuanto a la sustitución de importaciones, en la provisión de insumos para la actividad productiva, las Empresas Públicas aportan con la producción de tuberías y accesorios de polietileno para redes de gas natural, con capacidad de ser ampliadas para redes de agua potable, riego y alcantarillado. Así mismo, productos de cartón, adecuados a las necesidades de exportación, almacenaje, archivo de las diferentes industrias. El aprovechamiento de la fibra de camélidos, en actividades de hilado y tejido, para la industria nacional y la exportación; memorias para computadoras, como base para el ensamblado de estos equipos.

A estos se aumentan, la producción de fertilizantes para el suelo, en la actividad agrícola, como la urea, el amoniaco (derivados de los hidrocarburos), el cloruro de potasio (parte del aprovechamiento de los recursos evaporíticos) y fertilizantes naturales en base a la lombricultura. Por otro lado, producción de cemento y envases de vidrio (plantas en etapa de implementación), destinadas a satisfacer las necesidades nacionales de la industria y la construcción.

A través de las plantas de separación de líquidos se está proyectando la obtención de propileno y polipropileno, como materia prima para la industria del plástico. La producción de carbonato de litio (para el uso en diferentes industrias como la electrónica, cerámica, vidrios, farmacéutica, pinturas y barnices) y materiales catódicos (componentes esenciales para la producción de baterías de litio), como parte de un estudio profundo en lo referente a la cuantificación de las reservas de litio, sus posibles usos, mercados y, principalmente mantenimiento de las condiciones del Salar de Uyuni, evitando su sobre explotación.

Los bienes acabados

En la producción de bienes acabados, a partir de los hidrocarburos se está fabricando quince diferentes tipos de lubricantes entre aceites y grasas para diversos usos en la industria y la actividad automotriz. De manera paralela se está ensamblando equipos de computación, celulares, baterías de litio y produciendo papel reciclado.

En la agroindustria, se apuntan la participación en la producción y comercialización de derivados lácteos y frutas (jugos, pulpas, en construcción las plantas de liofilización); transformación, comercialización interna y exportación de la castaña en el norte del país; la producción, acopio, procesamiento y comercialización de productos de la apicultura (miel, polen, propóleos) y estevia; en la producción y transformación de la caña, generando azúcar y alcohol; el procesamiento y transformación de piña y palmito, y finalmente, la elaboración de alimento balanceado para la cría de animales.

Otros efectos de la industrialización

Los resultados obtenidos por las empresas públicas han permitido ampliar significativamente la generación de excedentes económicos para potenciar el desarrollo económico productivo y financiar la atención de políticas sociales del país6Ley 466 de la Empresa Pública, artículo 5., aportando, entre otros, al pago de bonos sociales, como el Bono Juancito Pinto en educación, la Renta Dignidad, para las personas de la tercera edad y el bono Juana Azurduy en salud materno infantil.

Del mismo modo, su participación permite mercados seguros para diferentes productos, mejora en los precios para los productores y consumidores; en el primer caso se establecen precios justos que toman en cuenta los costos de producción y se rompe con la imposición de oligopolios; en el segundo se establece diferentes mecanismos para el control de los precios de venta al consumidor.

Otro importante logro de la intervención de las empresas públicas está en el empleo directo de mano de obra local, principalmente jóvenes, con mayores ingresos y acceso a especialización y profesionalización. Y en la generación de empleos indirectos dirigidos a la otorgación de servicios para las empresas, y en respuesta a la dinámica local provocada.
En el norte del país se promueven mejores condiciones laborales para zafreros y quebradoras de castaña. Algunas empresas participan en programas de reinserción social productiva y de adolescentes en situación de calle, con personas con capacidades diferentes, jóvenes privados de libertad y víctimas de trata y abuso sexual entre otros, articulando con diversos actores sociales e institucionales.

La autosuficiencia alimentaria

Una de las actividades fundamentales en toda economía es la relacionada con la satisfacción de las necesidades de alimentación de la población, en el marco de la seguridad alimentaria, que, en Bolivia está articulada a la producción nacional como base de la soberanía alimentaria. Para ello la política agropecuaria, ha establecido diferentes intervenciones.

La acumulación de reservas estratégicas de maíz, trigo y arroz, incentivando su producción a través de la otorgación de asistencia técnica, financiando la compra de insumos, pagando precios justos a los productores, almacenando el producto, comercializado de manera directa y controlando los precios; lo que ha permitido garantizar su abastecimiento y la estabilidad de los precios, no solo de estos productos, sino también de los que los utilizan como insumos (pan, carne de pollo, res y cerdo).

De manera paralela, la promoción de la mejora tecnológica en los procesos de producción agrícola, considerando elementos de sostenibilidad de los recursos naturales, a partir de la otorgación de servicios de asistencia técnica, la facilitación en el acceso a financiamiento, maquinaria, equipo e infraestructura productiva, y la realización de la investigación técnica.

Adicionalmente, el aseguramiento de la actividad productiva de pequeñas unidades familiares en zonas de elevado riesgo, permitiendo que los productores puedan recuperar, a través del seguro, parte de los insumos invertidos, ante la ocurrencia de eventos climatológicos que afecten a la producción.

El mercado interno

El mercado interno se define a través del consumo individual (las necesidades de los individuos y la sociedad), que depende de la cantidad y características de la población, la capacidad o poder de compra, los hábitos y costumbres, valores culturales, grados de urbanización y otros factores que influyen en las necesidades humanas; y del consumo productivo (materias primas, materiales y otros medios de trabajo utilizados en el proceso de producción) que está determinado por la estructura de la producción, en sus dos sectores: medios de producción y artículos de consumo7Ramos Sánchez, Pablo: Proyecto Nacional Popular, Imprenta ANDEGRAFÍA, La Paz – Bolivia 1989.

En este marco, el desarrollo en Bolivia pasa por dos elementos, el primero ya señalado por Pablo Ramos al finalizar los 80 el fin de las preocupaciones económicas y del proceso productivo global deben ser las necesidades nacionales8Ibíd. y el segundo, el sector productivo nacional debe constituirse en el proveedor de los bienes de consumo, intermedios y de capital necesarios, para el consumo de la población y del mismo gobierno.

Considerando que en esta materia, lo realizado a lo largo de la historia nacional, estuvo limitado por el rol asignado al país en el mercado mundial, el desarrollo alcanzado por otras economías, el número de habitantes y su capacidad de compra, los resultados alcanzados desde la implementación del nuevo modelo son significativos, pues la demanda interna se constituye en uno de los principales factores que ha permitido el crecimiento permanente de la economía nacional.

La demanda interna ha crecido a partir de la inversión pública, el incremento de los ingresos de la población, la otorgación de bonos sociales, elementos que tienen un efecto multiplicador hacia el resto de la economía, al incrementar la demanda efectiva de bienes y servicios a nivel nacional, regional y local.

La mejora significativa de los ingresos de grandes sectores de la población por efecto del incremento permanente del salario mínimo ha permitido el incremento del salario real, aumentando la capacidad de compra de millones de bolivianas y bolivianos. La creciente inversión pública, ha determinado una gran demanda de bienes de capital (maquinaria, equipo), insumos productivos y materia prima, la construcción de infraestructura, el requerimiento de servicios productivos, transporte, financiamiento y la generación de empleo directo e indirecto. La otorgación de bonos sociales, que permite a grandes segmentos vulnerables de la población contar con mayores recursos.

Esta creciente demanda es satisfecha, en parte, desde la producción nacional; las políticas Estatales para lograr este cometido, han sido dirigidas a promover la producción nacional desde diferentes ámbitos, la participación de las empresas públicas, la priorización de la producción nacional en las compras Estatales; en el caso los subsidios prenatales y de lactancia, la canasta es cubierta por producción nacional de alimentos frescos y procesados; la promoción del compro boliviano, a través de la campaña y sello de Hecho en Bolivia y finalmente las intervenciones para controlar las importaciones al incrementar los aranceles e implementar algunas medidas arancelarias y una lucha decidida contra el contrabando.

Tareas pendientes

Esta rápida y apretada revisión de los logros del proceso de cambio en el sector productivo no ha agotado todos los aspectos; queda aún por revisar los resultados vinculados a las exportaciones, la minería, los avances en el acceso a tecnología de los pequeños productores urbanos y rurales, el impacto del uso de la energía nuclear en la producción, entre otros muchos, sin embargo, lo enumerado hasta ahora representa un gigantesco cambio en el sector, considerando que 12 años son muy pocos para el desarrollo y consolidación del aparato productivo.

Por otro lado, las tareas siguen siendo grandes, entre ellas se encuentran la necesidad de la construcción y habilitación de miles de kilómetros de carretera y caminos que vinculen las regiones con la red fundamental, incluido el Corredor Bioceánico; el desarrollo de la infraestructura y logística para la facilitación del comercio interno y externo; el fortalecimiento de otras ramas de la industria de bienes intermedios para la producción, en la perspectiva de profundizar la sustitución de las importaciones.

Si bien, durante este tiempo se han desarrollado muchas de las potencialidades productivas, habiéndose sentado las condiciones para el crecimiento del sector en muchas regiones, queda el reto de la promoción local de las actividades vinculadas al turismo, el aprovechamiento de los bosques, la consolidación y ampliación de la producción orgánica, el aprovechamiento de nichos de mercado externo que se adecúan a la calidad y volumen de la oferta nacional. Y la concienciación sobre el consumo de la producción nacional, considerando el círculo virtuoso que se genera.

Considerando la magnitud de la tarea, los retos y desafíos son aún grandes, y solo podrán ser alcanzados en el marco de soberanía política, económica, productiva y tecnológica.

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Ana Verónica Ramos Morales

Nació en la ciudad de La Paz, Bolivia, Licenciada en Economía de la Universidad Mayor de San Andrés. Master en Desarrollo Agrario (CIDES-UMSA).

Ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural (2015 – 2017). Gerente General del Banco de Desarrollo Productivo. Directora Ejecutiva de la Oficina Técnica para el Fortalecimiento de la Empresa Pública (OFEP). Docente de la carrera de Economía de la UMSA.