Las encrucijadas del marxismo crítico y la praxis emancipativa

Jorge Viaña
Publicado en Noviembre 2016 en La Migraña 19
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Introducción:

En el presente artículo reflexionamos la importancia de re-construir una concepción del marxismo como practica de vida o como filosofía de la praxis y no como “ciencia” y/o solo como doctrina y método. Versión del marxismo doctrinaria que casi siempre acaba sintiéndose propietaria privada de la verdad y defendiendo intereses conservadores a nombre de marxismo.

Estos marxismos oficiales generalmente están ligados a épocas y procesos regresivos y/o legitimación de instituciones y aparatos de poder generalmente estatales, y por lo tanto de un marxismo que tiene aristas conservadoras de domesticamiento del pensamiento y la acción emancipativa.

En el presente artículo se plantea la hipótesis que una marxismo latinoamericano muy potente pero no oficial logro desde los años 20 otro entronque con el marxismo en condiciones cualitativamente superiores y superando el debate de los “anti-humanistas” o “humanistas” que se revivió en los años 60, 70s, pero que además planteamos que en realidad vienen de la revolución Rusa y sus consecuencias como se mostrara en el presente artículo.

El caso del marxismo indianizado de Mariátegui en el Perú o de C.L.R. James un marxismo antillano con una comprensión profunda de la cuestión afro y étnica. Que desde 1920 son sistemáticamente invisibilizados hasta hoy, son paradigmáticos de lo que planteamos. Ambos claramente influenciados por la revolución Rusa.

Para eso se requiere reconstruir lo más lúcido y crítico del marxismo que ha podido mantener una concepción profunda y una continuidad del pensamiento de Marx al servicio de las luchas en marcha que encuentra en su camino y entroncar con este marxismo latinoamericano que se describirá de forma muy sintética en el presente artículo.

Pero a la vez en la última parte del artículo se debate la hipótesis de que muchos marxismos y sus prolongaciones si bien por su entronque y encuentro con lo indio, lo afro y lo colonial que es su potencia y especificidad, corremos el riesgo de no lograr hacer la crítica de toda ilusión especulativa, de quedarnos solo en “ideologías”. Las posiciones del “anti humanismo” de los 60´s tenían esta preocupación como la más sentida e importante y tratamos de comprender a la luz del presente estas preocupaciones sin que por eso compartamos sus propuestas y posicionamientos políticos y académicos.

En sí mismo toda la irradiación de la revolución Rusa en Latinoamérica en los autores mencionados en el presente artículo y la irradiación y polémica de la revolución Rusa que se expresa en el silenciamiento de las corrientes que expresaban Korsch y Lukács es un enorme, fructífero y fresco programa de investigación critica, marxista y no marxista que convocamos a emprender con urgencia hoy.

Marxismos oficiales, marxismo crítico y ciertos marxismos latinoamericanos

Los grandes debates generalmente son resultado de la grandes revoluciones, el surgimiento de los primeros marxismos oficiales se encubaron antes de la revolución Rusa –en el surgimiento del primer gran partido marxista de masas, el SPD en Alemania- y en gran medida fueron también el resultado del inicio del declive de la revolución Rusa que se manifiesta en los años 20s, de forma muy clara en el debate entre Karl Korsch y Georg Lukács por un lado y Karl Kautsky y toda la ortodoxia de la segunda internacional, pero también de la ortodoxia de los nuevos partidos comunistas oficiales que empezaba a surgir en los años 20s por otro lado.

Las dos grandes organizaciones internacionales marxistas -que desde la primera guerra mundial en el caso del SPD- y desde los años 20 en el caso de los partidos comunistas en especial el estalinista de la URSS, se alían contra la reflexión y critica más lucida, entre las más importantes las de Korsch y Lukács que con todas sus ambivalencias tensiones y contradicciones en los años 20s expresaban una tendencia muy importante y critica de los marxismos oficiales.
No es casual que estos autores mencionados fueran destacados dirigentes de las revoluciones europeas más importantes después de la revolución Rusa, la revolución Húngara de 1919 donde Lukács fue vice comisario del pueblo para la educación en la república soviética de Hungría, luego saldría exiliado a Austria durante los años 20, donde escribió Historia y conciencia de clase.

Korsch fue ministro comunista de Justicia en el gobierno revolucionario de Turinga de 1923, encargado de los preparativos insurreccionales y militares a nivel regional para la insurrección del KPD en Alemania en pleno proceso revolucionario escribió Filosofía y Marxismo. En gran medida la derrota de la revolución Alemana determino el viraje de la situación política mundial.

Korsch y Lukács en 1923 publicaron sus respectivos y legendarios textos clásicos, Marxismo y Filosofía e Historia y Conciencia de Clases que dieron inicio a un largo debate –y tal vez el más importante debate del marxismo por sus implicancias- que se arrastra en algunas cuestiones hasta hoy-. Korsch fue expulsado del Partido Comunista en 1926 por criticar la política exterior soviética de esos años que se estaba acomodando al capitalismo mundial.

Lukács intento debatir con las tesis del VI congreso de la Komintern fue violentamente atacado y amenazado con la expulsión sumaria del partido y para evitarla retrocedió e hizo un autocritica para no ser expulsado. Desde 1929 dejo las actividades políticas limitándose a sus trabajos intelectuales y literarios.

Parecería que las bases del debate “anti-humanistas” vs “humanistas” se remonta a la primera guerra mundial y su consecuencia política más importante, la mismísima revolución rusa y sus consecuencias.

Está claro que las dos primeras y grandes burocracias que se construyeron a nombre del marxismo convergen en intereses concretos, solo como ejemplo paradigmático citemos la necesidad de Zinoviev (máximo dirigente de los congresos de los partidos comunistas del mundo a inicios de las años 20s) y la internacional comunista desde los años 20s de articular parcialmente los argumentos con la vieja ortodoxia de la segunda internacional –ya en bancarrota desde la primera guerra mundial- en especial Kautsky.

Aunque formalmente no se consideraban compañeros –en casi todo eran “enemigos”- hacen un solo frente para neutralizar a las visiones de las corrientes “ultra izquierdistas” que amenazaban a ambos.

Korsch y Lukács expresaban con nitidez y fuerza a principios de los 20s. las corrientes más emancipativas, hoy es fundamental comprender estos debates políticos ya que sostengo que en los años 60 y 70 se revivió este debate entre los “humanismos marxistas” y los “anti humanistas” encabezados por Althusser pero sin ninguna conciencia de los debates fundacionales de los años 20s y en muchos aspectos sin la profundidad de aquellos.

En algunos sentidos se puede decir que hay ciertas tendencias de feligresías ociosas y rutinarias de algunos marxistas que hacen que estemos casi un siglo discutiendo los mismos temas, de las mismas formas, con los mismos énfasis y enfoques, y hasta con los mismos datos y autores, cosa que no nos permite avanzar. Por eso planteamos esta discusión como fundante de los debates de los 60s del siglo pasado que además y más importante, sostengo que Latinoamérica partió ya en una buena parte de autores y militantes, empezando por el Che desde una superación de estos debates aunque formalmente “alineados” en el campo de los “humanistas”.

Completamente conscientes de que la “enajenación” “el fetichismo” no solo no son “pura ideología” que el “joven Marx” abandona cuando se vuelve “científico” en su “época madura”. Sino que es vital en la lucha para supera el capital y el colonialismo y solo desde ahí se pude lucha consecuentemente contra ambos aspectos de dominación que siempre van casados, aunque no es en absoluto suficiente solo la ideología.

Por lo tanto, -como se verá- este debate no es ni propio de los años 60s, ni novedoso en los años 60 y 70 del siglo pasado, eso es central por que en los debates de los 60s parecería que se pierde precisamente la conexión directa y vital con lo que Althusser denomina “práctica política”.

Adolfo Sánchez Vásquez en su prólogo a Marxismo y Filosofía plantea:

“Así, pues, para Korsch restablecer la relación interna entre la teoría y la praxis significa restablecer la verdadera relación entre el marxismo y la filosofía e, indisolublemente con ello, salvar la dialéctica.” (Sánchez Vázquez en (Korsch, 2012: 9)

Pero más importante aún:

“al restablecer la relación interna entre teoría y práctica, la coincidencia de la conciencia y de lo real como características de la dialéctica materialista…….Korsch insiste en su rechazo de la concepción cientificista-positivista del marxismo, característica de la ortodoxia socialdemócrata, pero ahora su atención se desplaza a los teóricos de la III internacional (Sánchez Vázquez en Korsch, 2012: 9)

Las concepciones cientificista-positivista del marxismo por lo general son resultado de proceso de justificación de las prácticas y posicionamientos que abandonan las luchas y se dedican a justificar “el socialismo en un solo país” utopía irrealizable y conservadora o “la coexistencia pacífica con el imperialismo” como el estalinismo, por eso no es casual que mientras el Che andaba planteando que tenemos que tener “dos tres muchos Vietnams” incomodara muchísimo a la burocracia estalinista que estaba en la perspectiva de la “coexistencia pacífica con el imperialismo”.

Cierta conciencia practica de esto es lo que planteamos, como hipótesis se desarrolló ampliamente en algunos grupos no oficiales en Latinoamérica. Pero están invisibilizados o deliberadamente ocultados por las versiones oficiales del marxismo. Es también el caso de Gramsci o Fogarasi criticando duramente el manual de Bujarin por cientificista, objetivista y materialista-vulgar. Lamentablemente los grupos oficiales transformaron y transforman el marxismo en manuales conservadores.

La mismísima primera revolución socialista triunfante del mundo que su oleada siguió hasta por lo menos mediados de 1920 es el punto “cero” para rastrear los debates más fructíferos, tanto en Latinoamérica como en el mundo. Esto –desde mi punto de vista- transforma radicalmente el debate sobre las “crisis” del marxismo que se las discute desde una palestra acartona y despolitizada, si lo vemos de una forma diferente abre nuevas vetas más fértiles que las rutinarias defensas ya bastante conocidas tanto de “humanistas” como de “anti-humanistas”.

Pero además vinculadas directamente con las implicancias de las prácticas políticas de los actores en pleno asenso revolucionario. Este es el acervo que necesitamos rescatar. Que estaba en juego en estos debates? Pero además sostengo que el descuido y muchas veces el deliberado ocultamiento del marxismo latinoamericano se encuentra en la base del desconocimiento de estos debates.

Las bases de un marxismo latinoamericano a la vez anticapitalista y profundamente anticolonial con Mariátegui en el Perú, CLR James en las Antillas ya están planteados desde fines de los años 20’s. Y el desconocimiento y la falta de trabajo y comprensión de los marxistas latinoamericanos hasta hoy es casi absoluto, creo que se debe a que nunca se procesó este debate en clave práctica. O como diría Sánchez Vásquez desde la filosofía de la praxis. Es decir desde el punto de vista de la praxis y no desde las disquisiciones puramente doctrinarias.

Los importantísimos aportes de Fernando Martínez Heredia en Cuba, Adolfo Sánchez Vásquez en México, Ludovico Silva, Federico Riu en Venezuela, como de León Rozichner, José Arico y Carlos Astrada en Argentina y posteriormente el ecuatoriano-mexicano Bolívar Echeverría y actualmente Jorge Veraza en México y Zavaleta en Bolivia nos hablan de un marxismo latinoamericano sólido y alejado de las feligresías de los marxismos oficiales todos ellos anclados en una profundidad mucho mayor a los debates de si el Marx de la juventud era “científico” o no y por lo tanto superando ampliamente este debate que en realidad empezó para silenciar a las posiciones más lúcidas y criticas resultado de la revolución Rusa. Como demostraremos fueron los casos de Korsch y Lukács.

Todos ellos confrontados con las visiones y prácticas de los marxismos oficiales y visiones y concepciones de los manuales de Nikitin o Afanasiev y sus seguidores latinoamericanos que envilecieron el marxismo haciendo manuales en vez de formar a los militantes en los debates y polémicas sustantivas desde el punto de vista de la praxis, por mucho que después no estuvieran de acuerdo con la “línea oficial”.

Pero los “marxistas” bolivianos y latinoamericanos casi ni saben que existen los autores arriba mencionados y menos se estudian seriamente sus planteamientos y posicionamientos políticos. Incluso hasta hoy solo manuales.

Esto no es casual. El marxismo latinoamericano parecería que posicionándose desde un punto de vista de entender al marxismo como una filosofía de la praxis supero este debate al que querían retornar en los 60 con los debates sobre el “humanismo” o el “anti humanismo” de Marx y este hecho regresivo tuvo consecuencias conservadoras profundas, que incluso hoy en día filtran las miradas y planteamientos hacia un posicionamiento de adulación y feligresías en vez de ser la expresión teórico-práctica más auténticamente auto emancipativa de los oprimidos. Los latinoamericanos somos muy adeptos a triunfalismos y feligresías construidas alrededor de individuos más o menos destacados, esto desemboca en la reproducción de los aspectos más conservadores de nuestras sociedades, lo lamentable es que esto se hace a nombre del marxismo.

Es por eso que queremos mostrar brevemente como hipótesis, lo que consideramos, los orígenes –muy poco conocidos- del debate entre “humanistas” y “anti-humanistas” ya que puede aportar otras vetas, enfoques y énfasis y abrir nuevas sendas, en especial políticamente útiles para las luchas de hoy en día para no seguir atrincherados en certezas que hoy pueden resultar absolutamente insuficientes o ineficaces en absoluto para el que tiene un compromiso con las luchas y va más allá de la adulación de individuos o siglas. Veamos:

Korsch luego de ser expulsado del PC por no hacer una autocrítica lanza una “anticrítica”. Karl Korsch inicia su anticrítica, planteando que el fondo del debate es confrontar los “cultos de la vieja iglesia ortodoxa marxista” estos representantes del tribunal inquisitorial de los congresos del Partido Comunista que son los representantes de la ortodoxia y que aparecen aliados a los de la segunda internacional (aunque en casi todo son enemigos, al menos en la retórica) y uno de los argumentos centrales de la “critica” que se le hace a Korsch descritos por el propio Korsch es que:

“Yo manifesté una preferencia objetivamente no justificada, por la forma “primitiva” que Marx y Engels habían dado en su primera época a sus nuevos conceptos materialistas dialecticos como teoría revolucionaria en relación directa con la práctica revolucionaria…no tome en cuenta que Marx y Engels, en épocas posteriores desarrollaron considerablemente su teoría original, y solo así le dieron su forma histórica más acabada.” (Korsch, 2012: 56)

Aquí ya está planteada la semilla del viejísimo debate –que ya lleva casi un siglo- del joven Marx “anticientífico” de la “enajenación” y “veleidades hegelianas” y el viejo Marx “científico” y que habría una “ruptura epistemológica” entre uno y otro y solo seria “científico” el Marx maduro y que el “joven Marx” solo se movía en las esferas de la “ideología” no científica.

Que -además-habría 3 o 4 etapas en el pensamiento de Marx que muchas veces no se los ve ligados con hilos de continuidad sino más bien rupturas. Esto es construir un Marx a gusto del funcionario y/o alto dirigente para sentirse propietario de la “ciencia de la historia” y fustigar a todo aquel que se desvíe del “cientificismo” decretado por el o sus estructura de poder.

Sin ánimo de retomar este debate constatamos claramente que esto tiene una importancia trascendental ya que nos permite refrescar las discusiones actuales si vemos el conjunto de las discusiones complejas que abrió pero las muchas que quedaron totalmente sepultadas, algunas seguramente más útiles hoy.

El frente común que intenta hacer Korsch con Lukács y a las corrientes que expresaban Gramsci y otros, la enorme importancia política y las consecuencias para las próximas décadas del desenlace de este debate para el movimiento revolucionario y todo el contexto en el que este debate se da creo que no se ha estudiado seriamente desde este ángulo.

Insistiendo que Korsch está planteando claramente el por qué este debate es trascendental, este debate es vital y se explica por qué estas corrientes “oficiales” tratan de justificar el fracaso de la primera internacional de los años de 1870 como el fracaso de la segunda internacional provocado por la primera guerra mundial y la bancarrota de los partidos revolucionarios que en especial en Alemania aceptaron y permitieron los créditos de guerra, dando vía libre a la masacre y genocidio de la primera guerra mundial de la que nació la revolución Rusa.

Y por otro lado están emergiendo los partidos comunistas que también requieren justificar y desprestigiar a las tendencias “ultra izquierdistas”. Este es un problema político y no doctrinario de primer orden. Lo interesante es ver la relación entre las posiciones políticas y los debates “académicos” o justificaciones “teoricas”.

En síntesis un alianza entre las dos internacionales una ya en franca decadencia (II internacional) y la otra entrando en un proceso de burocratización y justificación temprana del estalinismo (PC-URSS).

No olvidemos que Lenin murió unos meses después, casi inmediatamente después de iniciado este debate en enero de 1924.

Retomando el debate de los orígenes de esta discusión “de doctrina” y sus consecuencias políticas, Korsch en el mencionado texto insiste:

“Si Kautsky considera que el “marxismo primitivo” es el único que yo reconozco con los demás teóricos comunistas, como la teoría “de las obras de Marx y Engels, redactadas antes que cumplieran 30 años”; y si por otra parte Bammel, quien en todos los demás puntos siguió ciegamente el ejemplo de Kautsky en un punto de su crítica…me reprocha….el que yo “haya empezado la biografía espiritual de Marx con la Critica de la Filosofía del Derecho de Hegel, del año 1843” basta con hacer notar a ambos que he hablado con especial énfasis de los tres periodos por los que ha pasado la teoría marxista después de su nacimiento y que he considerado como expresión ideológica del primero de estos tres periodos no las “obras juveniles” sino los escritos redactados a partir de la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel” (Korsch, 2012: 57)

Se podría decir que incluso Korsch, tal vez por la presión política y la fuerte confrontación (en la que Lukács baja el tono y hace una “autocritica”) parecería que hace ciertas concesiones, en esta forma de interpretar la obra de Marx, como por ejemplo el plantearse los tres periodos de la obra de Marx, las alusiones a las “obras juveniles”, incluso -y más importante aún- el que planteara “los escritos redactados a partir de la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel” sean considerados por el propio Korsch como “expresión ideológica del primero de los tres periodos”.

De aquí es que, se abre un laberinto de versiones, esquemas e interpretaciones en la disputa de lo que Korsch denomina

“la pelea por la posesión del anillo autentico por la sucesión del marxismo” (Korsch, 2012: 57).

La lucha por ser el auténtico y más “fiel” seguidor y heredero más consecuente de “Marx” es una lucha conservadora que generalmente necesitan los aparatos partidarios burocratizados y los estados para hablar desde la “única verdad” y silenciar a los demás, más aun cuando son auténticamente emancipativos.

Tal vez esta fue la más importante disputa dogmática del marxismo del siglo XX, la disputa entre las ortodoxias dogmáticas de todo tipo (en especial la segunda internacional y los PCs) vinculadas al “anti-humanismo” con sus manuales conservadores y las corrientes “humanistas”, con todos sus matices y diferencias.

Es por eso que destacan desde un inicio casi todas las expresiones del marxismo latinoamericano hasta hoy invisibilizados, empezando por el Che y siguiendo por todos los autores mencionados líneas arriba. Son –diría- la superación clara y practica de las posiciones humanistas partiendo de ciertos posicionamientos atribuidos a los “humanistas” y confrontados con las diferentes variantes de los marxismos oficiales.

Como hemos mostrado, más importante que solo el debate por los aspectos académicos y filosóficos es importante constatar la importancia política y las consecuencias políticas para el movimiento de estos debates, pero de ahí vincular y retroalimentar la relación entre las luchas políticas y la relación de esta con el marxismo, la teoría y la filosofía desde otras miradas y otros enfoques puede ser extraordinariamente fértil.

El presente ensayo abre un conjunto de aspectos no tratados del debate “humanismos” vs “anti-humanismos” que requieren ser tratados sistemáticamente y de forma separada.

Por ejemplo las implicaciones de los posicionamientos políticos y los debates sobre tácticas y estrategias que están implícitas en estas diferentes visiones del mundo y del marxismo, pero situado en momentos de grandes encrucijadas.

Por ejemplo cuando Lukács en el último prólogo de su libro Historia y Conciencia de clases muestra como ya en 1928 las oscilaciones, exabruptos y torpezas del PC de la URSS desde 1928 cerraron toda posibilidad de combatir con ciertas posibilidades de éxito al fascismo:

“La internacional oscilaba tácticamente entre izquierda y derecha. El propio Stalin intervino trágicamente en el plano de la teoría y en aquel marco de inseguridad, al llamar en 1928 a los socialdemócratas “hermanos gemelos” de los fascistas. Con eso se cerró la puerta a todo frente unitario de izquierda. Y aunque en la central cuestión rusa yo me situaba al lado de Stalin, su actitud internacional me repugno profundamente.” (Lukács, 1969: XXXI)

Es urgente hoy hacer teoría y aportar conocimiento que requieren las luchas en marcha más allá de las siglas y los dirigentes, y no como mero ejercicio doctrinario o académico, pero constatar claramente la importancia de las vetas clásicas del debate sobre las distintas visiones de la praxis y las condiciones objetivas de las luchas y por lo tanto del sentido y finalidad del propio marxismo.

Como contrapunto a lo planteado pasemos a analizar algunos de los aspectos más importantes del otro lado de la crítica, para no caer en lo que se podría denominar concepciones abstractas y puramente “ideológicas” en el mal sentido, que es lo que nos alertan los planteamientos anti humanistas. El que nos quedemos en un nivel sobre ideologizado y por lo tanto estemos presos en luchas por fines puramente ilusorios. Que es lo que pasa muy comúnmente en ciertos marxismos o en ciertos indianismos.

La herencia clásica: “humanismos” y las luchas por fines puramente ilusorios y el contenido y la forma de las ideologías

En una carta interesante que Engels escribe a Franz Mehring en 1893 destacado dirigente del partido marxista alemán, ya al final de su vida en la que explica por qué insistían tanto Marx y Engels en derivar de los hechos económicos básicos , las ideas políticas, jurídicas, etc. Y al hacerlo, el “contenido nos hacía olvidar la forma”, o sea el génesis de estas ideas -decía Engels-. Y plantea la interesante frase que parece ser la fuente de algunas de las formulaciones más emblemáticas de Althusser, Ranciere, Balibar, Godelier y los anti humanistas del marxismo:

“La ideología es un proceso que realiza el llamado pensador conscientemente, en efecto, pero con una conciencia falsa. Las verdaderas fuerzas propulsoras que lo mueven permanecen ignoradas por él; de otro modo, no sería tal proceso ideológico. Se imagina, pues, fuerzas propulsoras falsas o aparentes.
Como se trata de un proceso discursivo, deduce su contenido y su forma de pensar puro, sea el suyo propio o el de sus predecesores. Trabaja exclusivamente con material discursivo, que acepta sin mirarlo, como creación del pensamiento, sin someterlo a otro proceso de investigación, sin buscar otra fuente más alejada e independiente del pensamiento; para el esto es la evidencia misma, puesto que para él todos los actos, en cuanto les sirve de mediador el pensamiento, tienen también en este su fundamento ultimo” (Engels, 2009: 60)

Aquí está claro que la preocupación de los ideólogos está alejada de la búsqueda de “otras fuentes” no somete sus discursos ideológicos a “otros procesos de investigación” y por eso la auto referencia discursiva y del pensamiento puro es “la evidencia misma”. No se trata de la realidad ni siquiera mediada por la interpretación. La realidad no aparece.

Cuando uno se plantea la importancia del contenido y la forma fuera del pensar puro es un posicionamiento que por un lado recupera la importancia de la reflexión teórica e ideológica, “enajenación” “fetichismo”, etc. Pero también la necesidad de la evidencia, procesos de investigación que no son pensamiento puro, que tiene otras fuentes además del pensar puro del ideólogo.

Aquí está la clave de lo que creo que una buena parte del marxismo latinoamericano no oficial y muy potente pero marginal, citado líneas arriba logro, por un lado partir desde lo que se denominarían posiciones “humanistas” no siéndolo del todo, pero además logrando intentar no quedarse en discursos y soluciones ilusorias. Porque se posicionaban desde el punto de vista de la praxis y las luchas en marcha.

El ejemplo paradigmático que se cito fue el planteamiento del Che de los dos tres muchos Vietnams cuando los “marxismos oficiales” estaban en la “coexistencia pacífica con el imperialismo”.

La autocrática que el mismo Engels hace es que al proceder de esta forma –derivar de los hechos económicos básicos las ideas- “El contenido les hacía olvidar la forma” (Engels, 2009: 60), es decir el propio proceso de surgimiento de las ideas, de los ideólogos en este caso. Por eso es que concluye diciendo en la misma carta:

“Con esto, se halla relacionado también el necio modo de ver de los ideólogos: como negamos a las distintas esferas ideológicas que desempeñan un papel en la historia un desarrollo histórico independiente, le negamos también todo efecto histórico” (Engels, 2009: 61)

Trabajar con “puro material discursivo” para decirlo sintéticamente es la esencia de esta preocupación de algunas tendencias del pensamiento crítico que con la crítica anti humanista de Althusser llega a una máxima expresión. Pero con eso esterilizaban una buena parte de las posiciones y tendencias más auténticamente emancipativas que además –cosa no menor- tenían principio de realidad, es decir que no eran puro ideología y discursos.

En suma los contornos de este debate no son lo fundamental, sino el que estemos alertas frente a formulaciones que en tono tan tajante Engels llama “conciencia falsa” debido a que no logramos llegar a las verdaderas fuerzas propulsoras que lo mueven como ideólogo, en el fondo estas permanecen ignoradas por él, justamente porque se imagina, fuerzas propulsoras falsas o aparentes, yo añadiría fuerzas parciales o locales.

Es vital en una estrategia emancipativa visibilizar que fuerzas son falsas, aparentes o parciales y locales y cuales reales y tangibles sin caer en el empirismo positivista. Esto es fundamental que se lo pueda lograr cuando no olvidamos el contenido y la forma de estos procesos. Esta formulación sobre las ideologías es central, pero a la vez la autocrítica de Engels de no olvidar el origen de las ideas y todo el proceso ideológico es esencial.

Por eso parecería que en un texto corto y muy interesante “La política exterior del zarismo ruso” muestra como el “humanismo” de Tomas Moro de los siglos XV y XVI que fue la primera forma de ilustración burguesa se transformó en jesuitismo católico, pero y además -más interesante aun- como la segunda forma de este “humanismo” en el siglo XVIII se convirtió en jesuitismo moderno y en una forma de la política exterior del imperio Ruso mostrando como estas posiciones transitan a su “polo diametralmente opuesto”, sobre todo cuando estas posiciones “humanistas” se convierten en materia estatal, Se da la transformación en su contrario.

“Karl Kautsky demuestra en su obra sobre Tomas Moro como el “humanismo” de los siglos XV y XVI –primera forma de ilustración burguesa se transformó el jesuitismo católico durante su posterior desarrollo. De manera exactamente igual, en el siglo XVIII, la segunda forma de este, totalmente madura, se convierte en jesuitismo moderno, en diplomacia rusa. Esta transformación en su contrario, este modo de alcanzar en ultimo termino el punto diametralmente opuesto al de partida, constituye el destino inevitable de todos los movimientos históricos, cuyos participantes no comprenden con claridad sus causas y condiciones reales de existencia, y por lo tanto, están orientados hacia fines puramente ilusorios.” (Engels, 2009: 155)

En la visión de Engels está claro que una cosa fundamental es que un discurso de cualquier tipo de movimiento ideológico “cuyos participantes no comprenden con claridad sus causas y condiciones reales de existencia” estarán orientados hacia fines puramente ilusorios.

En la lectura de Althusser de forma similar –los ideólogos- darán tratamientos imaginarios de problemas reales, darán soluciones engañosas y construirán formulas puramente ideológicas. Estas reflexiones son muy valiosas más allá de todo el gran debate del marxismo alrededor de Engels y su supuesta “fidelidad” o no a las propuestas y postulados de Marx. Y de hasta qué punto Althusser pudo o no continuar con estos postulados de Marx y Engels.

Hoy requerimos un marxismo como filosofía de la praxis alejada de las versiones oficiales y justificatorias, pero también pensamiento crítico situado y con principio de realidad, alejado de discursos puramente ideológicos en el sentido arriba explicado, que se encuban muchas veces cuando no se tiene claro que no es suficiente mentar “el buen vivir” o cualquier discurso en construcción de los que hoy circulan para tener soluciones y rutas prácticas de transformación de la realidad hacia una perspectiva emancipativa.

Y volvería a repetir que en sí mismo toda la irradiación de la revolución Rusa en Latinoamérica en los autores mencionados en el presente artículo y la irradiación y polémica de la revolución Rusa que se expresa en el silenciamiento de las corrientes que expresaban Korsch y Lukács es un enorme, fructífero y fresco programa de investigación critica, marxista y no marxista que convocamos a emprender por la urgencia de construir horizonte estratégico para los procesos de transformación que todavía vivimos en Latinoamérica.

Bibliografía

Korsch, Karl. 2012. Marxismo y Filosofía. La riel. El Alto.

Lukács, Georg. 1969. Historia y Conciencia de Clase. Grijalbo. México.

Marx, Engels. 2009. Sobre el Arte. Claridad. Buenos Aires.

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Jorge Viaña

Docente-investigador. Catedrático en pregrado y postgrado en varias universidades UMSA-La Paz, UPEA-El Alto, UAGRM Santa Cruz, UATF-Potosí, Universidad de la Frontera (UFRO), Temuco-Chile.Academia Diplomática de Bolivia, en las siguientes temáticas: movimientos sociales, economía política e historia económica, epistemología. Ha publicado libros en las temáticas de movimientos sociales, interculturalidad crítica y descolonización.


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