Las fuerzas sociales y los procesos revolucionarios

Elías Gómez Catunta
Publicado en agosto 2017 en La Migraña 22
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Históricamente las sociedades se han dividido en dos clases: opresores y oprimidos, la escuela marxista nos dirá que son dos clases antagónicas e irreconciliables, los oprimidos se organizan para contestar a las clases opresoras y éstas para oprimirlas; la clase que oprime usa todas las estrategias coercitivas posibles para aplacar las resistencias organizadas, ésta se organiza para reprimir, constreñir y hermetizar todo acto de contestación de las clases oprimidas y aplacar tal obstinación subversiva contra el orden establecido, son sucesos que se desarrollaron a lo largo de la evolución social y el campo de lucha, por siempre ha sido una medición de fuerzas.

La humanidad tienen sus contradicciones y por ende las organizaciones sociales también en sus procesos organizativos, la historia social siempre ha estado en función de antagonismos lo que no es malo, pero hay que aclarar algo: quien determina el rumbo de la historia son las fuerzas sociales que aplacan los antagonismos primarios para crear otros antagonismos, lo que no es posible es eliminar de por vida las contradicciones, seguirán existiendo, parece contradictorio, pero no lo es, a eso lo llamaría Mao Tse-tung la lucha de contrarios, y dice, “primero la contradicción existe en el proceso de desarrollo de toda cosa, y, segundo que el movimiento de los contrarios se presenta desde el comienzo hasta el fin de desarrollo de cada cosa”, y continua, “la contradicción es la base de las formas simples del movimiento y tanto lo es de las formas complejas del movimiento” (1968; 339).
En efecto, los antagonismos son dos opuestos que son contrarios uno al otro, para vivir tiene que perecer uno de ello y esto es la ley natural en lucha permanente, las células en nuestro cuerpo mutan, mientras nacen otros, otros mueren, para que viva un ser vivo en la tierra otro ser tiene que sacrificar su vida; en el avance social y en las fuerzas sociales también debe ocurrir lo mismo, son polos opuestos que se friccionan de manera permanente, para que una clase social viva la otra tiene que ceder de manera tangencial, es decir, tiene que ser aplacada, es la ley de la lucha de contrarios; por cierto, también es explicada por Mao Tse-tung: “Toda forma del movimiento contiene su propia contradicción particular. Esta contradicción particular constituye la esencia particular que diferencia a una cosa de los demás” (1968; 342).

Entonces necesariamente las contradicciones tienen un proceso, de ahí que “el proceso de desarrollo de una cosa compleja tiene muchas contradicciones y, de ellas, una es necesariamente la principal, cuya existencia y desarrollo determina o influye en la existencia y desarrollo de las demás contradicciones” (Mao, 1968; 353); por tanto, las fuerzas sociales, son una noción del poder y tienen sus propias contradicciones de Estado e imposición, una de las partes debe ceder, tal vez de manera muy romántica, el ceder es como dar un paso atrás diplomáticamente; pero en el concepto político, debe ser derivada o aniquilada de la concepción marxista, son lucha de intereses, en política todo son intereses, los estados, la organizaciones nacionales, internacionales y sociales tienen intereses, y éstos permiten contradicciones permanentes, de ahí que el concepto de fuerza no solamente puede ser aplicada en el campo de la economía, como lo emplea Karl Marx cuando usa los términos de fuerza productiva, fuerza de trabajo, o en el campo de la física donde la fuerza es la potencia que altera el estado de algo; que también aclara Luis Tapia (2017), fuerza social es potencia en acción pero en la esfera del Estado, está como acto del poder, que sin duda es el escenario de la confrontación de las contradicciones y por ende de los intereses.

Las fuerzas sociales organizadas estuvieron en permanente lucha para salir del estado de opresión en la que históricamente se encontraban, ejercido por el poder que detentaba una clase social para determinar sus vidas y señalar el rumbo de la historia; que no fue definido por las fuerzas sociales en movimiento, los movimientos contra la opresión permitieron llegar al centro de las contradicciones, que es el Estado, escenario del poder; las fuerzas sociales en ofensivas permanentes han sabido usar el recurso de la experiencia, aprovecharon de manera magistral estas experiencias y encumbraron en los espacios de la simbología del poder a gobiernos que marcaron sus expectativas de manera ideal y por ende sus utopías sean plasmados por éstos.

Entonces, ¿Quiénes son las que detentan esas fuerzas sociales? Son los movimientos sociales en acción permanente, estas fuerzas emergen de los espacios organizativos de los movimientos sociales, cuando éstos toman fuerza, garantizan toda lucha en el campo de la acción, movimiento; no todos son parte, pero los que hacen movimiento como fuerza son los oprimidos, vilipendiados y los marginados organizados que tienen la necesidad de movilizarse por las injusticas de un régimen.

En la medida que aprendieron a luchar por sus reivindicaciones aprendieron a movilizarse políticamente para alcanzar el poder; entonces aprendieron a contestar inteligentemente para aplacar tal opresión organizada por la clase dominante que detentaba el poder; por ende, esto es transformador y revolucionario, todo este proceso de lucha ha sido una medida de toma de conciencia para transformar la situación establecida que no estaba a la altura de sus expectativas; por tanto, las fuerzas sociales garantizan los proceso revolucionarios porque son producto de largas luchas encarnizadas sin tregua, por eso todo gobierno revolucionario comprometido con sus bases debe estar aliada a las fuerzas sociales, sino están destinados a dimitir o al fracaso.

La categoría de fuerza social es de fricción permanente entre clases, deben existir dos fuerzas dispuestos a luchar y por ende habrá antagonismo, en la lucha deben intervenir necesariamente estas dos fuerzas que operan en función a sus intereses, fuerzas que se oponen y se enfrentan y hacen historia. A lo largo de la historia de la humanidad se ha demostrado que sin oposición de fuerzas no se puede vivir ni puede existir avance social; entonces, concluiríamos que se necesita de oposiciones que se enfrenten de manera natural (a nivel individual, que también hay una lucha interna en nosotros, que no son de clase, pero son de fuerzas, psicológicas, emociones, mutaciones, etc.), artificial (creadas por el hombre) o mecánica, que desarrolle la evolución social (progreso social); por tanto, las fuerzas sociales en conflicto son consustancial a la vida, no puede explicarse el avance de las sociedades sin éstas (lucha de contrarios), necesariamente deben existir las dos.

Su existencia contradictoria es algo natural – podemos discrepar, pero está en el seno del debate, que es natural y no lo es – y no natural (salimos del romanticismo), debemos aceptar que son dos fuerzas necesarias e interdependientes, y son transformadoras y revolucionarias; aquí es donde los movimientos organizados demuestran su potencia que es la capacidad de sobreponerse sobre una clase social dominante, de manera esporádica o momentáneamente, que son las características de las clases en oposición, ninguna clase es dominante eternamente o que dura más de lo debido, lo debido es lo necesario que deben durar las clases dominantes, y de eso se encargan las fuerzas sociales de acuerdo a la musculatura del momento, así es como refleja la historia de la humanidad, en esencia las duras luchas son el reflejo de las fuerzas revolucionarias.

Entonces, clase es una definición no sólo económica, es también social, política, ideológica y cultural (restringir la categoría clase a un asunto económico, es limitarse, como si la lucha fuera un asunto económico, sobre todo es un asunto político e ideológico en las esferas del Estado, como diría Lenin: la lucha de clases implica, lucha económica, lucha política, lucha ideológica), pero, fuerza es una denominación política, es la capacidad de sobreponerse en luchas permanentes sobre una clase dominante y por ende necesario es los actos de posición política e ideológica, por tanto las fuerzas sociales están en el campo político de dicisión, la fuerza es la medición en las esferas del poder, está en el campo de la dominación y de decisión, necesario es por tanto, reflexionar sobre las diversidad de los movimientos y la suma de éstos, que hacen la fuerza revolucionaria que esgrime poder.

Todo movimiento social es también un movimiento político en esencia, por tanto causa fuerza política en el que hacer del campo político, los campos de lucha son de fuerza donde se mide el nivel y la capacidad de los movimientos, que son las fuerzas sociales organizadas en organización corporativa que permiten garantizar la estabilidad del poder en las esferas del Estado.

Las emergencias de las fuerzas sociales

Después de un proceso aletargado, las fuerzas sociales toman iniciativa cortas de emergencias sociales –pero eso si después de un largo proceso de toma de conciencia y focos experimentales de movilización- a la larga se plasman en movimientos y resultado de eso las fuerzas sociales emergen para hacer respetar el proyecto histórico, entonces se da lo que es el horizonte de los movimientos.

Las fuerzas sociales generan movimientos que interpelan al Estado, por no tomarles en cuenta en la toma de decisiones, es lo que ha sucedido durante todo el proceso republicano y democrático liberal, sólo cuando las emergencias de distintos grupos sociales se han aglutinado, acompañado del proceso de concientización, ha dado pasos cualitativos, a eso denominamos movimientos con fuerza consciente y latente, son los actores en movimiento que han tomado parte de la toma de decisiones y obran en función al poder pendular, es decir el poder en rotación. El poder es un acto negociable también en los campos de lucha, el poder está en el Estado, las fuerzas sociales plantean y ejercen poder de manera que las ideas planteadas se circunscriban y se hagan realidad.

Las emergencias sociales son cíclicas y no así lineales, porque son construcciones societales de contestación a las injusticias, aplicadas por parte de las clases dominantes, esas clase dominante que aletarga la conciencia social y que no permiten el progreso social organizado, truncan las emergencias, por eso es necesario concretizar en la historia el rol que han tenido las fuerzas sociales organizadas en movimientos, que en su momento histórico, tomaron la decisión de poner rumbo a los nuevos horizontes del país, por ese mismo hecho los movimientos organizados garantizan el poder y el orden establecido a las nuevas emergencias políticas que son aliadas de estos movimientos que acogen las grandes causas y las aspiraciones de todo un pueblo.

Las fuerzas sociales emergen de sus propias clases, de las clases oprimidas, que son por esencia revolucionarias y progresistas, dejan atrás los intereses individuales, persiguen siempre los intereses colectivos más allá de ciertos posicionamientos de grupos, su esencia es el movimiento en equipo, es propio de los sujetos históricos que hacen movimiento de movimientos, que se desenvuelven en el campo de la política que en esencia es la lucha por el poder.

Desde el poder se toma decisiones, los movimientos luchan por el poder y no para cederlo. Sin embargo en la historia han ocurrido decepciones honrosas de lucha en el campo político, sin duda ha sido un aprendizaje y capitalizado de manera positiva, los discurso se han ido visibilizando de a poco y la toma de conciencia prosperando en el proceso que es clave para la maduración, sin proceso no existe maduración o la toma de conciencia, entonces la conciencia es producto del proceso; por tanto, los procesos revolucionarios deben están aliados con los que hacen emergencias y movimientos de movimientos, esos son las clases que históricamente se han movilizado a quienes se conoce hoy por hoy como sujetos históricos.

La fuerza de los movimientos

Los movimientos tienen su propio desarrollo, fuerza, particularidad y peculiaridad, políticamente hablando no son movimientos sin intenciones, fijan altos niveles de interés y son netamente políticos porque persiguen un beneficio del poder, la acción es colectiva, una persona no hace un movimiento sino un número determinado de personas que tiene intereses razonables o bien nada razonables, pero cuya aspiración es visibilizarse, entonces, la fuerza se mide en el campo del poder e intereses fijados.

Las clases sociales se diferencian de manera política, económica, ideológico y cultural, pero cualquiera de estas categorías tienen casi siempre intereses políticos y será el que prima, porque la política es la lucha por los altos y nobles intereses de las mayorías que hacen movimiento de movimientos, su fuerza se muestra en el campo político, lucha de clases e de ideas de manera resumida lucha política, es el cuadrilátero donde se mide la fuerza de los movimientos contra el aparataje de la clase dominante como son las fuerzas represivas que es un escenario de lucha en espacio físico, Gramsci (2012) ha hecho un desglose de estos aparatos, que sirven para reprimir a la fuerza en movimiento de los movimientos que están en lucha con el poder.

Al poder no se lo puede cuestionar de la violencia que usa, porque es legítima, Weber (2014) justifica el uso de la fuerza por parte del Estado por que tiene la violencia legítima, sólo el poder puede darse tal atribución contra todo acto o hecho que pueda mover los interés fijados por la clase dominante. Frente a tal situación los movimientos organizan sus propias fuerzas para repeler o en su caso destruir la violencia legítima que detenta el poder, de ahí que debe nacer, el ejército noble, la fuerza de los movimientos, la fuerza necesariamente es para enfrentar a otra fuerza, y en este caso es la fuerza de los movimientos, reflejado en luchas permanentes en contra de las fuerzas opresoras que dañan las aspiraciones de las clases sociales oprimidas.

La fuerza de los movimientos nace precisamente de los movimientos del momento, los momentos son importantes, no todo momento puede ser parte de un movimiento, los movimientos hacen el momento y no así el momento al movimiento, cuando las fuerzas son bastante suficientes, los movimientos actúan, entonces es el momento, es cuando los movimientos demuestran su fuerza, de ahí que la fuerza de los movimientos emergen y se sumergen.

La emergencia de los movimientos

Para las clases dominantes es razonable detentar todo el poder político, económico e ideológico y que las emergencias de los movimientos sean débiles o no sean permanentes y en ocasiones hasta sean estáticos, es así como tendrían controlada a una sociedad, vulnerable en todo y de esta manera consiguen la paz y la tranquilidad para sus intereses, es como piensan los defensores de ese sistema de opresión; pero las emergencias son oleajes y ciclos, es como en el mar, donde las oleadas son permanentes y constantes, tiene su propio ritmo, emergencias y sumergencias. No todas la olas son simétricas o proporcionales, así también son los ciclos de los movimientos, tienen altas y bajas, toman intensidad cuando estos confluyen intereses, es cuando toma fuerza y tiene la intensidad deseada por los actores en movimiento, tanto o más que la fuerza del Estado, en otros el poder es capaz de tomar por asalto cualquier otro poder, es la suma de los movimientos, que emergen, asciende a la cúspide para enfrentar al viejo sistema de dominio clasista y racista, el modelo clasista se sumerge y los movimientos progresistas emergen y toman por asalto el poder, puede ser de manera violenta o pacífica – en la vía democrática, cuando la sociedad se organiza y toman conciencia de que la única manera de salir de una sociedad clasista, racista y colonial es la toma del poder- los ejemplos son vastos, por lo menos en América Lantina, no ha sido necesario la clásica forma de la toma del poder por la vía armada y organizada, la conciencia social es muy importante, estamos en cambios de generaciones que piensan de manera distinta, éstas asumen el poder como tal cual es; en la esfera democrática, es la nueva generación que asume un nuevo rol, que la toma del poder se hace por la vía participación ciudadana de manera movilizada, que es razonable, no se pretende estigmatizar nada, los movimientos son permanentes emergencias, por tanto no sólo hay un suceso, los movimientos son un fin de sucesos, que marcan emergencias.

Las emergencias sociales a los largo de la historia lucharon en contra de la sociedad marginadora, invisiblizadora y subyugadora. En América Latina fue de manera frecuente, donde una casta se imponía sobre las mayorías, que con frecuencia los usaron como instrumento de máquinas andantes y rodantes, porque no eran considerados sujetos con derechos, este estado permite generar las emergencias y movimientos, de ahí el nombre, movimiento de movimientos y la emergencia de los movimientos, no es un título o enunciado, es propio de las emergencias, es algo que se lo puede defender, sustentar y comprobar.

Las emergencias no son asunto sin causa, la causa permite emergencias y movimientos, entonces es razonable hablar de causa – efecto, las causas son importantes para un efecto, son consecuencia de algo, los movimientos son consecuencias, no hay nadas, siempre hay algo, las emergencias de los movimientos en proceso es importante, el proceso es el eslabón donde se encadenan los intereses comunes de conciencia de los movimientos, donde nace, madura y se plasma la política, de la lucha por los derechos a la toma de conciencia.

El escenario en el campo político es el campo del poder de la toma de decisiones, si este es el espacio, entonces es el escenario adecuado para conquistar los sueños, y desde ahí, se toma por “asalto al cielo”, el poder que es la aspiración de los movimientos en acción, para cumplir y plasmar sus objetivos ampliamente añorados; entonces, las emergencias son importantes para la toma de la conciencia social, claro, en distintos espacios, porque cada emergencia tiene su propia particularidad o peculiaridad, no todos son iguales, son realidades distintas, pero estas emergencias convertidas en movimientos, convergen en movimiento de movimientos que hacen gobierno.

Los movimientos emergentes están latentes por ende las fuerza antirrevolucionarias no tiene la musculatura suficiente como para derrotar a la fuerza de las emergencias de los movimientos, están marcando historia y por ende marcando procesos.

Las emergencia deben estar siempre en acción, para esto hay que alimentarlos, nutrirlos en el campo de la política, en conclusión hay que politizarlos, la politización es importante para que continúe la llama de la gesta de la revolución progresista de los movimientos y garanticen los procesos revolucionarios en América Latina y el Mundo, de ellos depende la paz y la armonía mundial, con sentido humanista y solidario.

Bibliografía

Gramsci, Antonio. 2012. La concepción materialista de la historia y la política. Editorial La riel. El Alto – Bolivia.
Mao, Tse-Tung. 1968. Sobre la contradicción en Obras escogidas. Editorial Pekin, China.
Tapia, Mealla Luis. 2017. Fuerzas sociales en Autodeterminación. La Paz – Bolivia.
Weber, Max. 2014. Estado y sociedad. Editorial Fondo de Cultura Económica. México.
http://www.sociedadambiental.net/profiles/blogs/el-concepto-de-fuerzas-sociales.

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Elías Gómez Catunta

Es boliviano, estudió Ciencias Políticas y Economía en la Universidad Mayor de San Andrés. Cursó los diplomados en: Gerencia en Estrategias Políticas, Docencia y Gestión de Aula en Educación Superior, Educación Superior en el Modelo Académico por Competencia, Organización y Administración Pedagógica del Aula en Educación Superior y Metodología de la Investigación. Escribió artículos sobre Democracia Intercultural, Elecciones, Asambleas vecinales, discursos sobre el poder y el micro poder, Democracia, política y psicología política. Está vinculado a las organizaciones sociales de base.


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