Caminar: salud, naturaleza y cambios en las personas

Pedagogia de la aventura

Marcelino Machicado Montaño
Publicado en enero 2019 en La Migraña 29
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Pedagogía de la aventura es un enfoque pedagógico que rescata las caminatas como medio para generar transformaciones positivas en las personas y la sociedad; hasta el presente ha desarrollado todo un marco metodológico centrado en torno a la naturaleza, la aventura y fundado principalmente en valores y el afecto como instrumento educativo por excelencia.

A través de este enfoque ha generado la organización juvenil Jatha Aventura la misma que es pionera en las campañas ecológicas de limpieza de las rutas prehispánicas de los yungas del departamento de La Paz con énfasis en la ruta del Takesi, anualmente preservada y protegida por más de 50 voluntarios.

En el transcurso de sus últimos cinco años de vida ha consolidado un grupo de andinismo denominado “Cóndores”, en el ámbito internacional ha generado lazos de integración cultural con los nativo americanos de los Estados Unidos: mohicanos y hopis y también ha iniciado su relación con la cultura de los sijs de la India.

El encanto de las ciudades

Para entender Pedagogía de la aventura es necesario identificar y reconocer el contexto social y económico de la actualidad, lamentablemente según un último informe de las Naciones Unidas las áreas rurales están siendo abandonadas, el 55 % de las personas de nuestro planeta viven en las ciudades. Se dice que las primeras ciudades se originaron allá por Mesopotamia (Irak y la zona limítrofe del noreste de Siria) hace 7500 años antes de nuestra era, la más conocida llamada Uruk en su tiempo habitada por más de 40 mil personas.

La constitución de las primeras ciudades en la antigüedad se debe a que la humanidad tiende a ocupar espacios de forma permanentemente y deja gradualmente su carácter nómada; estas ciudades generan la estratificación social dado la acumulación de capital en algunos de sus habitantes, generan relaciones de poder verticales, obligan al pago de tributos, se instituye el temor a lo sobrenatural como forma de control social y se desarrolla la escritura como forma de control y administración de los recursos de la ciudad, conjunto de instituciones que en las actuales ciudades perviven aún bajo otro nombre y en formas más refinadas.

Estos conglomerados humanos se desarrollan en cantidad y como no, también en problemas; de 40 mil habitantes que tenía la ciudad de Uruk en la antigüedad, en la actualidad tenemos en nuestro planeta más de 40 ciudades con más de diez millones de habitantes; la más poblada de nuestro planeta es la ciudad de Tokio con 37 millones de habitantes, Nueva Dheli con 29 millones, ciudades con características similares a las antiguas pero que tienen nuevos problemas y enfermedades dadas sus características actuales.

Las actuales ciudades están generando problemas en sus habitantes por la forma cómo se han ido construyendo, sus calles; sus edificios no cuentan con espacios verdes o espacios para la actividad física; el tipo de alimentos que se consume en las ciudades, afecta seriamente a la salud humana; la falta de seguridad, es un problema que provoca miedo en sus habitantes, estos y otros problemas generan una especie de permanente riesgo.

Por otra parte, en el tema de la alimentación, la vida en las ciudades tiene poco que ofrecer para una vida sana, al contrario, la variedad de alimentos se centra en ofertas de las transnacionales de la alimentación, que en su mayoría tienen componentes químicos que atentan la salud humana, alimentos creados enbase a químicos y cuyas etiquetas dicen “sabor a leche, sabor a chocolate”. Otro producto creado por las ciudades es la abundante comida rápida o comida chatarra que en algunas ciudades de Bolivia su consumo es visto como un consumo exclusivo de la elite de la sociedad.

Para completar este panorama tenemos el nacimiento de nuevas enfermedades propias de las ciudades, los entornos urbanos si bien posibilitan mejores oportunidades y posibilidades de acceder a una mejor atención en salud, sus habitantes paradójicamente tienen un peor estado de salud y mayores posibilidades de contraer enfermedades silenciosas como la diabetes o la obesidad dada el tipo de alimentación que se consume en las ciudades, estilos de vida poco sanos junto a la inactividad física, dado la falta de espacios verdes o deportivos para la actividad física.

La Organización Mundial de la Salud (2010) indica que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo más importante de la mortalidad en todo el mundo, estima que es causante de un 25 % de los cánceres de mama y colon, de un 27 % de la diabetes y aproximadamente en un 30 % de infartos y muerte súbita. Bolivia según datos del Ministerio de Salud del año 2010 un 6,7 % de los bolivianos fallecieron a causa de la diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares; en el municipio de La Paz el sedentarismo alcanza a un 37 % de sus habitantes, con las inevitables consecuencias en el ámbito de la salud.

Resultado de estos datos es el problema de la diabetes, en la gestión 2015 Bolivia registró más de 50.000 casos de la enfermedad; la región con mayor incidencia es La Paz, seguida de Santa Cruz y Cochabamba; en la actualidad cuatro de cada diez bolivianos tienen obesidad o sobrepeso, la ciudad de La Paz, según el Plan Nacional de Salud 2005-2009 era entonces la ciudad con el mayor consumo de grasas.

A lo anterior descrito, se debe añadir el estrés provocado a razón de las deudas que tienen las personas con los bancos, se escucha decir “trabajo para el banco”; son diversas las deudas que se tienen, desde pagar la compra de un celular último modelo, un televisor moderno hasta pagar la hipoteca de una casa. Esta situación hace que haya trabajadores que tengan que soportar largas jornadas de trabajo y hasta maltratos justificados con la frase de “trabajar bajo presión”, trabajadores que están también en un permanente stress por el temor a perder su fuente de empleo.

La falta de vida en comunidad, la falta de apoyo social, dado la forma de las ciudades hace que sus habitantes sean más propensos a sufrir depresión, según las últimas investigaciones es clara la diferencia de una vida en el ámbito rural con una vida en el ámbito de las ciudades; el carácter individualista de sus habitantes hace que los mismos vivan en permanente competencia, situación que hace que valores como la solidaridad, el apoyo, la ayuda sean actitudes poco vistas.

En el último tiempo, las ciudades también sufren los efectos de todo lo que supone la influencia de las redes sociales y programas televisivos carentes de contenidos educativos, programas que fomentan un culto al cuerpo y un estilo de vida que no tiene nada que ver con la realidad distrayendo al habitante sobre las verdaderas causas de su depauperada situación económica y social.
La escasez de espacios para la actividad física y el desarrollo de las últimas tecnologías han recluido a los habitantes en centros nocturnos de socialización con consumo de bebidas dañinas para la salud que afecta a la familia en su economía e integridad y por otro lado a niños y jóvenes atrapados en las redes sociales buscando la aceptación social o viviendo emociones digitales de mucha violencia.

Sería ingenuo para finalizar, no identificar la causa de este fenómeno de las ciudades; tener ciudadanos convertidos en trabajadores dependientes no solo de los medios de producción, sino también dependientes de sus deudas, dependientes de necesidades superfluas, o ciudadanos que saben más de las propiedades de un celular que de una planta medicinal; las ciudades son el medio más sencillo para tener un ejército de vecinos clientes de las transnacionales de la vida (comida, medicamentos, aparatos, etc.), en síntesis son ciudades que fueron desarrollándose en el marco de un capitalismo tan fino que incluso el pobre se cree parte de la clase media alta porque tiene el celular último modelo o se viste a la “moda”.

Caminatas, punto de partida
de nuestra aventura

Pedagogía de la aventura, tiene su origen allá por los años 90; las primeras caminatas realizadas fueron cuando el camino preincaico más conocido era la ruta del Takesi; diversos grupos de personas participaron de las mismas: amigos, colegas de trabajo, adolescentes de proyectos educativos y estudiantes de la ciudad de El Alto; ellos fueron los primeros en conocer la experiencia de caminar alejados del ruido de la ciudad y conocer los colores y olores que brinda la naturaleza de los Yungas paceños; durante quince años se fue acumulando experiencia y conocimiento sobre los elementos que hacen a una pedagogía que recupere la naturaleza como aula y el crecimiento personal como fin último, asumiendo el afecto como instrumento educativo predilecto.

El año 2000, gracias a un diálogo y reflexión intercultural realizado en ese tiempo recibe la denominación de Pedagogía de la aventura, en principio se definió como el espacio de autoformación, reflexión y acompañamiento social educativo de personas a través de actividades físicas al aire libre en condiciones de esfuerzo físico y psicológico en íntima relación con la naturaleza.

Esta definición implicó, recuperar las tradicionales caminatas por diversas rutas urbanas de la ciudad de La Paz y hacia diferentes regiones de los Yungas paceños. Una de las primeras rutas caminadas fue, naturalmente la ruta del Takesi, antigua ruta prehispánica que parte de La Paz y llega a la Mina Chojlla ubicada en la región de Sud Yungas, equivocadamente denominado camino del inca.

A través de los años se va redescubriendo otras rutas que se las va clasificando de acuerdo a su grado de dificultad como básico, medio y avanzado y clasificándolas de acuerdo a su ubicación como urbanas y prehispánicas, estas últimas generalmente ubicadas en los yungas paceños. Se debe notar que en la búsqueda de información se sabe que estas rutas fueron hechas antes del periodo del imperio incaico. Con el tiempo se consolida rutas propias en el ámbito urbano se tiene la ruta Achocalla y en las rutas prehispánicas la ruta denominada Ruta del cielo, ruta que permite literalmente caminar encima de las nubes.

Este enfoque también ha generado que de unos pocos jóvenes “locos”, quienes se iban de caminata por los caminos prehispánicos en feriados de carnaval ahora se ha transformado en una comunidad que van impulsando estas actividades, comunidad denominada Jatha Aventura la misma que organiza caminatas y diversas actividades culturales.

Caminar de forma diferente

Generalmente cuando se menciona la palabra caminata, uno imagina una mochila mediana en la espalda y recorrer una ruta a través del campo sin ninguna dificultad; en Pedagogía de la Aventura, las caminatas tienen su grado de dificultad, su grado de riesgo que pone a prueba a los participantes; bajo este enfoque el participante hace uso de todas sus fuerzas anímicas y físicas para vencer los obstáculos que encuentra en su camino; este enfoque pedagógico integra además caminatas nocturnas. Por todo ello, no es raro tener caminatas donde se tiene la compañía afectuosa de la lluvia, quien se encarga de bañar a los participantes hasta la “médula” además de los vientos que con su fuerza intentas secar la ropa mojada.

Para una caminata uno imagina llevar refrescos de marcas conocidas, desde el enfoque de pedagogía de la aventura se pide a los participantes no llevar los mismos por el alto grado de toxicidad para el cuerpo humano dado sus componentes químicos, se promueve el consumo de agua natural; así también en cuanto a la comida se refiere, se exige llevar comida sana, pan integral o el famoso pan de Laja (pan sin levadura); para el consumo de los alimentos se recupera la técnica del apthapi (costumbre andina), que significa compartir la comida propia en grupo, técnica que permite la convivencia entre los participantes; muchas veces algunos caminantes principiantes se sienten incomodos con el hecho de compartir su comida, pero con el tiempo lo asumen como una máxima que debe cumplirse. Algunos participantes en su primera caminata, juran no volver nunca más, pero extrañamente se presentan en la siguiente caminata y surge la pregunta de los guías ¿acaso no habían jurado nunca más venir a una caminata?

Transformaciones positivas

Desde el enfoque de Pedagogía de la Aventura, el primer concepto que se desarrolla es el de aventura, esto significa generar situaciones o condiciones de esfuerzo físico y psicológico en el transcurso de la caminata aprovechando el entorno de la naturaleza, a través de un conjunto de obstáculos que deben ser sopesados por los participantes, los mismos que ponen a prueba tanto las potencialidades personales como de grupo.

Estas exigencias y adversidades que se tienen que sopesar, en algunos participantes, saca a flote todas las verdaderas actitudes ocultas aprehendidas en la ciudad, actitudes individualistas, machistas, la falta de empatía, la falta de solidaridad, la necesidad de apoyo moral que reluce en el transcurso de las caminatas. Estos comportamientos son tratados por los guías, quienes con una actitud afectuosa van redirigiendo las mismas a través de la reflexión y la amable interpelación buscando el auto reconocimiento de estas actitudes y su necesidad de cambiarlas por otras donde prime el respeto a uno mismo, a los demás y a su entorno.

Frente a las condiciones de esfuerzo generadas en la caminata, el otro valor que se fomenta es la determinación tanto de forma individual como de forma grupal; la determinación como aquel valor que indica la toma de decisiones y la firme intención de llegar a la meta, muchas veces en las caminatas es posible que algunos estén a punto de desfallecer, gracias al apoyo moral y físico recibido de los otros participantes se impulsa a recuperar la fuerza y continuar con la caminata. Esto situación también es utilizada para promover el sentido de solidaridad al otro en los más fuertes a partir del apoyo que brindan estos a los que están a punto de desfallecer.

Cualquiera sea el modo o el espacio es sabido que caminar contribuye a tener una mejor salud; dada la forma de las ciudades, el invento de los automóviles en el último tiempo y el desarrollo tecnológico, si bien ha facilitado la realización de tareas en el menor tiempo posible sin embargo caminar es algo que se está perdiendo y este está afectando a la salud personal.

Caminar bajo el enfoque de Pedagogía de la aventura, significa en primer lugar recuperar la salud porque caminar al menos 30 minutos diarios significa reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades; caminar a buen ritmo durante 30 minutos diarios significa también evitar la obesidad, tonificar los músculos del cuerpo; otra ventaja es reducir los estados de depresión, además caminar en medio de la naturaleza es respirar aire limpio y más aún caminar acompañado no solo mejora la salud física sino también la salud mental.

Caminar bajo esta mirada significa, además de cuidar la salud personal, iniciar un desarrollo y crecimiento personal dado el concepto de familia y comunidad que se desarrolla en la actividad, el fuerte individualismo desarrollado en la ciudad va falleciendo al interior de uno, dado que bajo este enfoque se promueve la convivencia grupal, se forjan relaciones basadas en la equidad entre hombres y mujeres.

La interrelación generada con la naturaleza en estas caminatas permite provocar la reflexión de los participantes respecto a la misma y todos los seres que lo constituyen; el diálogo dado en los descansos, los temas que se tratan están alrededor de la naturaleza; la caminata de inicio sensibiliza a los participantes respecto a la naturaleza y el diálogo procura que los participantes reconozcan a la naturaleza como un ser viviente, esto significa el reconocimiento de sus derechos; este reconocimiento significa su cuidado, su protección en los hechos: no botar basura en el camino por ejemplo, respetar la vida de todos los animales y plantas de la naturaleza.

Caminar con el enfoque de Pedagogía de la aventura es en resumen, promover cambios positivos en la persona, de una actitud individualista a una prosocial, de una indiferencia con el tema medio ambiental a una de defensa y protección, de una conducta poco trasparente a una vida llena de afecto para con uno mismo y para con el entorno. Pedagogía de la Aventura plantea un crecimiento personal centrado en el respeto a la individualidad, pero que valora la colectividad, un crecimiento personal confiado en que el afecto tiene una fuerza transformadora positiva tanto en las personas como en la sociedad.

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Marcelino Machicado Montaño

Estudió Ciencias de la Educación (UMSA), Gestor Cultural, experiencia en trabajo con jóvenes por más de 25 años, actualmente Coordinador General de Colectivo Cultural Jatha, creador del enfoque educativo denominado “Pedagogía de la Aventura”, también creador de la comunidad juvenil Jatha Aventura, comunidad que convive y socializa los postulados de Pedagogía de la Aventura.


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