Problemas en la Comunidad Educativa

Violencia y discriminación en las Unidades Educativas

Albertina Castro
Publicado en en La Migraña 25
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Es importante en las unidades educativas promover el desarrollo de cultura inclusiva, capaz de acoger la diversidad, y de garantizar para todos los estudiantes, sin excepción, la igualdad de oportunidades. Implementar una educación inclusiva requiere de la participación y el compromiso de toda la comunidad educativa y de transformaciones a todo nivel: en infraestructura, metodologías, prácticas pedagógicas, cultura escolar, políticas educativas y otros., pero, por sobre todo, invitar a los adultos a ser capaces de reconocer en todos los niños, niñas y adolescentes su derecho a formarse integralmente.

En su análisis, Bernt Aasen de la UNESCO muestra que la mayoría de los niños y las niñas pasan en la escuela el mayor tiempo de su vida cotidiana. La función central de la escuela es orientar, enriquecer y proteger a sus estudiantes, en un ámbito de respeto y ejercicio de los derechos de todos. Sin embargo, aún hay escuelas donde se registran dinámicas que vulneran los principios de la Convención sobre los Derechos del Niño. Por ejemplo, se siguen reportando algunos casos de castigos corporales, así como de maltrato emocional y abuso sexual. También se observa una tendencia creciente del acoso entre pares agravado por el uso del internet e inclusive de agresiones de estudiantes (sobre todo varones) y, en algunos casos, de padres contra maestros y autoridades educativas.

En enero de 2017, la UNESCO informa que ‘’La violencia contra los niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe continúa siendo de enorme gravedad en las familias, las escuelas, las instituciones de protección, los centros de privación de libertad y las calles, tal como quedó en evidencia en el Estudio Mundial sobre Violencia contra los niños, niñas y adolescentes, están signados por abundantes muestras de la incoherencia de los adultos entre la ética de los derechos humanos y las prácticas que la contradicen, en una etapa donde los secretos son casi imposibles por obra del internet. Las prácticas violentas contra las personas menores de edad son un signo irrefutable de lo crudo que es aún el compromiso de la humanidad con la ética de los derechos humanos y la democracia; lo cual, en los tiempos que corren, no admite ocultamiento, puesto que los medios de comunicación masivos, y en especial el internet, se han encargado de facilitar el acceso a la información a ritmo acelerado. El comportamiento de líderes de opinión, así como los sucesos dramáticos que hablan de inequidad, injusticia, violencia y depredación del medio ambiente impactan en la conciencia colectiva y, también, en la de niños, niñas y adolescentes, a la vez que se continúa exigiendo de ellos y ellas buen comportamiento, cumplimiento de las reglas que los adultos rompen y sometimiento a la voluntad de los mayores’’.

Violencia por redes

Las potencialidades del internet para conectar a personas y grupos ofrecen la libertad de expresión y opinión, pero también constituyen una herramienta útil para ofender y maltratar a otros y a otras. Educar con internet obliga a introducir cambios en los sistemas educativos, dentro de los cuales el menos complicado consiste en aumentar la conectividad. Lo más complicado estriba en el cambio profundo de los parámetros educativos en la familia y en la escuela; en ambos, internet obliga a la renuncia del monopolio del saber por parte de los adultos y eso cambia las relaciones, ubicando a padres, madres y educadores en el rol de orientadores y estimuladores del pensar, muy distinto y demandante al rol tradicional de transmisores de saberes y destrezas.

Violencia en las unidades educativas

Las prácticas violentas en las escuelas conforman en la actualidad un complejo cuadro de agresiones, que ponen en evidencia una seria crisis de relacionamiento entre todos los estamentos de la comunidad educativa. En primer lugar está el maltrato emocional y la violencia sexual por parte de los educadores; en segundo se registra una tendencia creciente del acoso entre pares, agravado por el uso del internet.

Acoso entre pares

Investigaciones realizada por UNICEF muestran un crecimiento alarmante y el uso del internet actúa como factor agravante. Los porcentajes de niños, niñas y adolescentes que han sido víctimas o tienen conocimiento de hechos de maltrato, acoso u hostigamiento escolar sistemático (bullying) entre pares se sitúan en mayor número en la población estudiantil en los países donde se han realizado encuestas o muestreos representativos: Argentina, Brasil y Bolivia. Según los resultados del Estudio de Brasil, los abusos a través del internet son un tipo de violencia cada vez más practicado por los niños, niñas y adolescentes; se alude, al respecto, a investigaciones de algunas instituciones abocadas a la investigación de los niños, niñas y adolescentes en el espacio virtual, las cuales mostraron que los encuestados manifestaron que algún amigo o amiga había sido víctima de humillaciones a través de las redes sociales del internet.

“En Bolivia, cinco de cada 10 estudiantes han sido víctimas de algún tipo de violencia dentro de la comunidad educativa. Así lo refleja un estudio que fue realizado por el Ministerio de Educación en 252 unidades educativas rurales y urbanas, cerca de 25.040 estudiantes, destinado a identificar a las víctimas de lo que hoy es conocido como bullying.”

La violencia hacia los estudiantes en Bolivia

En la investigación realizada se observa que algunas de las conductas agresivas cometidas por estudiantes registran mayor prevalencia en las unidades educativas y que las acciones agresivas o violentas se producen en similar proporción en las escuelas públicas y las privadas. En general, los protectores no registran grandes diferencias respecto de la violencia física, pero las agresiones vinculadas con actitudes homofóbicas y la violencia psicológica (maltrato emocional), a compañeros y/o compañeras son producidas, en mayor medida, por estudiantes.

Según la UNESCO los reglamentos escolares actuales no están concebidos como pactos de convivencia y las sanciones no atienden al principio elemental del debido proceso. Las faltas principales, halladas en los estudios de los reglamentos escolares de Chile, Paraguay, Honduras y Bolivia, son las siguientes: falta de participación en la elaboración, escasa o nula divulgación, desconocimiento de las normas constitucionales y legales, falta de adecuación a los principios y valores.

Los problemas de violencia, discriminación por condición económica impide conseguir alto rendimiento académico y alta competencia para la convivencia, es importante hacer propuestas de prevención con entidades que trabajan a favor del mejoramiento de la calidad educativa. Por otro lado, es necesario realizar un estudio para explorar los elementos institucionales y del aula que pueden convertirse en instrumentos facilitadores efectivos de los procesos de aprendizaje y convivencia. Encontrar elementos claves en un estudio de caso, como la concertación de reglas para la convivencia, la pedagogía basada en el afecto, el énfasis temprano en la autonomía y la implementación de proyectos pedagógicos que buscan incentivar la lectura, la escritura y en el énfasis en las artes. Estos elementos pueden dar resultados y convertirse en instrumentos motivadores en las unidades educativas.

Sin embargo, es importante asumir el reto, el desafío de la calidad educativa. Esto implica ampliar el horizonte de la evaluación basada en competencias básicas de aprendizaje hacia la evaluación de la calidad respecto de los propósitos de la educación de los niños, niñas y adolescentes. La misma deberá estar encaminada a desarrollar su personalidad, ejercer sus derechos y “preparar al niño y niña para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión y de paz, tolerancia, igualdad entre los sexos, amistad entre todos los pueblos, grupos étnicos, naciones”.

Las sociedades adultas tienen la difícil tarea de transformar principios y prácticas altamente violentos hacia la niñez y la adolescencia; estos imaginarios y conceptos crean mundos subjetivos, objetivos y estructurales marcados por el adulto centrismo y los estatutos de minoridad. En ese sentido, se plantea una serie de desafíos cuyo actor principal es la comunidad educativa.

No solo implica centrarse en la construcción curricular y estrategias pedagógicas sino, ante todo, en la construcción y reconocimiento de sujetos, para de esa manera permitir la emergencia de actores sociales, políticos, económicos y culturales, dejando de fortalecer miradas y posiciones que encierran a los niños y niñas negativamente.

La investigadora Rosa María Torres demuestra que el reconocimiento de que la violencia escolar no solo se da entre pares, sino también en las relaciones altamente jerárquicas y patriarcales, como la de educadores, niños y niñas, e inclusive entre maestros y maestras, permite construir otro tipo de estrategias donde no sólo los niños, niñas y adolescentes sean considerados problemáticos y necesitados de disciplina, toda vez que las maestras también sufren violencia; estas afirmaciones permiten comprender lo complejo que es la violencia escolar, en la que se entraman diferentes actores y diferentes tipos de violencia.

Por otra parte, Torres indica que el silencio es también otra expresión de violencia cuando es ejercido como mecanismo de control, de castigo, de discriminación, de jerarquía, de inequidad. Lo es el silencio al interior de los hogares, las escuelas y las comunidades, y lo es también la respuesta silenciosa de los que toman decisiones y de los operadores, que son los encargados de preservar las estructuras, oponiéndose a reformas y acciones que actúan en pro de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, negando que estas realidades existen, negando la diversidad y buscando parámetros “homogenizantes”.

La Organización de Estados Americanos (OEA) señala que los cambios deben ser estructurales al momento de formular leyes y políticas vinculadas a la violencia escolar ligada de forma directa con la calidad educativa y a aquellos compromisos, recomendaciones y observaciones contenidos en los instrumentos de Naciones Unidas, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), entre otros, como, por ejemplo:

No discriminación. La educación debe ser accesible a todos y todas, especialmente a los grupos más vulnerables de hecho y de derecho, sin discriminación.

Accesibilidad material. La educación ha de ser asequible materialmente, ya sea por su localización geográfica de acceso razonable (por ejemplo, una escuela vecinal) o por medio de la tecnología moderna (mediante el acceso a programas de educación a distancia).

Accesibilidad económica. La educación ha de estar al alcance de todos y todas. Esta dimensión de la accesibilidad está condicionada por las diferencias respecto de la enseñanza primaria, secundaria y superior. Mientras que la enseñanza primaria ha de ser gratuita para todos y todas, se pide a los Estados Partes que implanten gradualmente la enseñanza secundaria y superior gratuita en el país.

El estudio de CEPAL-UNICEF aprovechó la información recogida sobre la educación y violencia, Rosa María Torres indica:

“El análisis de la información de resultados educativos del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) del año 2013 confirma; que la violencia escolar se extiende a las instituciones educativas de manera generalizada y afecta a niños y niñas de todas las clases y grupos sociales, entorpeciendo sus procesos de aprendizaje. El tipo de violencia más relevante en relación con los puntajes en la prueba TERCE, y en la mayor cantidad de países, es aquel percibido por los estudiantes: la escuela es como aulas de ambiente violento. Ello remite a espacios escolares con baja capacidad de gestión de las relaciones interpersonales, lo que afecta negativamente la convivencia y los procesos de enseñanza en la sala de clases.

En el análisis de CEPAL se demuestra que “la violencia es extendida en las distintas poblaciones de la comunidad educativa y son diversas formas de violencias las que se perciben con diferente grado de intensidad. Por ejemplo, que los y las estudiantes de poblaciones discriminadas o que sufren de otros procesos de exclusión, como los inmigrantes, indígenas, estudiantes en situación de trabajo infantil y aquellos que pertenecen a hogares de menor nivel socioeconómico, perciben mayores niveles de agresión entre pares al interior de las escuelas”. Por los tanto, es importante visibilizar las diferencias en los tipos, magnitudes de la violencia escolar que facilita el diseño de medidas más efectivas y permite romper con círculos de exclusión.

Sigue el análisis de la investigadora de CEPAL Rosa María Torrez, “La violencia escolar, en definitiva, es expresión de la violencia general en una sociedad y es una más de las expresiones de la inequidad y la discriminación social”. Por lo tanto no se puede hablar de ‘educación de calidad’ en sistemas educativos, planteles y ambientes de aprendizaje en los que prevalecen la violencia y el miedo. Combatir la violencia en el medio escolar implica combatirla también fuera de éste y más allá de los ámbitos educativos, enfrentando las causas y manifestaciones de la cultura violenta.

La discriminación y violencia

Está en el nivel de la acción, es decir, es la conducta que se produce como resultado de los estereotipos y prejuicios en las escuelas, y se traduce en un trato hostil y excluyente hacia una persona o grupo. Existen diversas categorías de discriminación construidas social y culturalmente que contribuyen a la desigualdad y exclusión social; se manifiestan cuando una persona, grupo o institución expresa en forma permanente opiniones, acciones o actitudes promotoras de alguna segregación, basadas en la raza (racismo), el sexo (sexismo), la orientación sexual (homofobia), la identidad de género (transfobia), la clase (clasismo), la nacionalidad (xenofobia) u otras, bajo el estereotipo de que existen grupos humanos superiores a otros en razón de estas características. Un aspecto importante es que, aun existiendo la información necesaria para modificar sus prejuicios y estereotipos (estudios, información científica, etc.), quienes expresan estas formas de discriminación arbitraria puede rechazarla o negarse a conocerla.

Embarazo y maternidad

Sobre estos temas la OPS/OMS indica: las adolescentes madres o embarazadas muchas veces son excluidas de la comunidad educativa, ya sea directa o indirectamente. Se produce una discriminación directa cuando se les niegan las facilidades para rendir pruebas o ponerse al día con las asignaturas, cuando se entorpece su tiempo de amamantamiento, cuando se les excluye de determinadas actividades o cuando no se respetan los tiempos establecidos por los médicos tratantes, lo que obstaculiza su permanencia en el espacio educativo. De manera indirecta, la discriminación arbitraria se produce a través de rumores y comentarios, como “son un mal ejemplo para sus compañeros y compañeras”, “el establecimiento podría enviar un mensaje equivocado de permisividad” o que “el establecimiento puede ser desprestigiado”. Es así como muchas veces estas adolescentes van quedando aisladas de sus amigas y compañeros.

Si bien en el país se ha logrado un gran avance en cuanto al acceso a la educación de las niñas, las dificultades que ellas enfrentan por su condición de género se refieren, fundamentalmente, a la perpetuación de su rol como reproductoras y cuidadoras en el seno familiar. Por otro lado, existe mayor número de niñas y adolescentes embarazadas. Entre las causas del embarazo adolescente, están: desconocimiento de la prevención del embarazo, a pesar de recibir educación sexual en sus colegios; dificultades para comprar anticonceptivos y preservativos, falta de confianza con los padres por temor a ser criticados y juzgados. La relación educación y embarazo adolescente, demuestra de las niñas que estudiaban antes de embarazarse y luego del parto, solo pocas que toman interés en el proceso de aprendizaje En cuanto al trabajo infantil, sin remuneración, el estudio UNICEF indica que esta condición se puede dar porque la familia entrega a la niña como parte de un acuerdo para asegurarles comida, alojamiento o por algún tipo de negociación.

El cumplimiento de algunos derechos se aproxima ya a la universalidad, mientras que otros, a pesar de los esfuerzos, todavía deben ser atendidos. Esto se debe a que, por un lado, persisten brechas, y por otro, porque es necesario perfeccionar y afinar estrategias. El Plan Nacional para el Vivir Bien, plantea precisamente la innovación de una perspectiva intergeneracional y apuntando a la eliminación de la reproducción de las inequidades y desigualdades.

El Acoso Escolar (Bullying) y El Interés Superior Del Niño/Niña y Adolescente

El problema a investigarse es que no existe Ley alguna para sancionar a los adolescentes infractores de este mal, que está tomando fuerza en las ciudades, lo que permite que aquellos ejecutores del acoso escolar se sienten libres de llevar adelante sus acciones sin temor a la sanción, ya que la misma no existe. Su importancia radica en la necesidad de que todos los adolescentes víctimas de acoso escolar (bullying) necesitan de una administración de justicia pronta y oportuna, aplicando los principios y derechos constitucionales que rige la CPE, de tal manera que los adolescentes víctimas se sientan libres y fuera de peligro, buscando agilidad en los procesos judiciales existentes en nuestro país. El objetivo principal del presente trabajo es investigar cuántas víctimas callan por miedo a represalias, cómo inicia el problema, por qué los acosadores tienen ese comportamiento, de vulnerar el interés superior del otro niño, niña y adolescentes. Una vez investigado y analizados se propone una solución aplicable a la problemática. La información que se encuentra en el presente trabajo está enmarcado en el análisis que hace relación al origen de la problemática y la situación que se pudo observar al conversar en forma reservada con las víctimas del Acoso Escolar, basándose principalmente en la práctica y desarrollo de la realidad de la problemática. Aunque existe el Código de la Niñez y Adolescencia, el mismo solicita la existencia de una ley punitiva de acuerdo a la gravedad del acoso escolar a los adolescentes en escala de grave, gravísima y muy grave. Por tratarse de acoso psicológico, verbal y físico.

La escuela es una olla de presión emocional para los niños. En cada minuto de clase que pasa, los niños constantemente enfrentan diversas presiones académicas y sociales. Estas emociones van desde sentirse enojado, molesto, ridiculizado, orgulloso, entre otras, y afectan el aprendizaje porque influyen en la comunicación, la atención y la memoria, y en todo lo que necesitan para manejarlas. Las personas enojadas actúan enojadas, lo cual tiene consecuencias, sobre todo negativas, para el aprendizaje. Si una niña se siente agitada o de mal humor y no sabe cómo calmarse o reorientar sus sentimientos, le resulta más difícil concentrarse en el aprendizaje.

Las personas no nacen con temperamentos ni agradables ni desagradables. La capacidad de un niño para afrontar situaciones no es innata; es adaptativa o entrenable, al menos en teoría. La formación específica en habilidades socio-emocionales puede establecer vías neurológicas que hacen que los niños sean menos vulnerables a la ansiedad y les permita recuperarse más rápidamente de experiencias infelices. La formación en habilidades socioemocionales puede hacer que los niños sean más inteligentes a través del desarrollo de una parte del cerebro (corteza prefrontal) que es la responsable de las habilidades académicas importantes como el control de los impulsos, el razonamiento abstracto, la planificación a largo plazo y la memoria de trabajo.

Pasar de la teoría a la práctica no es sencillo. Existen pocos datos concretos que sirvan para estructurar la formación en habilidades socioemocionales, aunque algunos programas prometedores ofrecen una idea. Por ejemplo, parece que el entrenamiento tiene que ser intencional y apropiado para la edad de los niños. Adicionalmente, es necesario canalizar y regular las emociones, no neutralizarlas. También, la interacción de alta calidad entre adultos y niños es clave porque los padres y las escuelas juegan un papel importante. En cuestiones de currículo, la formación docente y las actividades concretas en el aula, la variación es la norma. No hay receta única.

Sin embargo, las recetas no siempre son necesarias. Se puede comenzar con algunos conceptos básicos y ajustar en el camino para adaptarse a gustos y necesidades, y ofrecer una propuesta de educación en habilidades socioemocionales a los demás. Si el resultado final no deja a todos con ganas de más, por lo menos arrojará luces sobre lo que se debe cambiar en la siguiente etapa.

“Bullying es un término que viene de la palabra en inglés ‘Bull’ que significa toro (criatura fuerte que atropella a otros más débiles y pequeños) es decir que podría traducir como ‘torear‘” Dan Oiwus.

Dan Oiwuz comenzó a detectar el problema en las escuelas de su ciudad y denominó a este fenómeno como Bullying. El Acoso Escolar o Bullying es el maltrato psicológico, físico y verbal deliberado y continuado que recibe un adolescente por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objetivo de someterlo y asustarlo, con vistas a obtener algún resultado favorable para los acosadores o simplemente a satisfacer la necesidad de agredir y destruir que estos suelen presentar. Que puede provocar la exclusión social de la víctima.

Existen diferentes tipos de víctimas. Por ejemplo, la victima pasiva padece miedo y como consecuencia tiene una infancia o adolescencia infeliz. Esto está asociado a baja autoestima y posible fracaso escolar. Esta víctima provocativa logra el antagonismo y participa activamente en las situaciones de agresiones. Por su parte el agresor, goza de mayor popularidad entre sus compañeros, aunque con sentimientos ambivalentes, a muchos les impone respeto o miedo. El Espectador Pasivo es el que observa las peleas y no hace nada, simplemente observa y toman videos con su teléfono celular o llama a otros compañeros para que se unan al “espectáculo”. El Espectador ‘’Antisocial´´ es la persona que al presenciar una pelea o conflicto, provoca al agresor para incrementar el nivel de violencia a través de frases como: “Quiero más”, “Pégale en la cara”, “Acaba con él” o “Patéalo”. El Espectador Asertivo es el que actúa a favor de la víctima al ver que ésta recibe golpes y amenazas en completa desventaja numérica o encontrándose totalmente sometido por su agresor, además de denunciar los hechos ante los maestros o directivos del plantel.

La falta de asertividad llega a ser un desencadenante ante un problema social que ocurre muy seguido en las instituciones educativas este es el acoso escolar o bullying fenómeno que está tomando trascendencia en esta época ya que gracias a falta de control ante el mismo han surgido graves desenlaces en los estudiantes que han sufrido acoso escolar, llegando a ocurrir hasta suicidios a nivel mundial (UNICEF 2017).

El aula de clases es un espacio de convivencia en el que se establecen las más diversas relaciones interpersonales. Dentro de ella las actitudes que conlleva a cualquier tipo de agresión por parte de uno o más estudiantes a un compañero, convirtiéndose en un sufrir silencioso por parte del agredido por el abusador. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser chicos que tienen una personalidad dominante y falta de asertividad frente a la vida, actuando con agresividad ante compañeros considerados como débiles en el entorno educativo. El sujeto maltratado queda así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generando como consecuencia una serie de secuelas físicas y psicológicas. Una viable solución a este problema social, que crece sin medida en las instituciones, es emplear estrategias asertivas para el desarrollo emocional de los estudiantes, ya que si ellos lograran adquirir asertividad frente a los problemas que ocurren en su desarrollo no tendrían dificultades para resolver cualquier inconveniente que se les presente en su diario vivir, esto produciría una desventaja ante los abusadores ya que si una persona es asertiva sabe perfectamente controlar los problemas venideros.
Las familias, y sobre todo las familias de escasos recursos o en situación de marginación, no tienen cabal conciencia del papel que puede y deben jugar en la exigencia del derecho a la educación, incluida la calidad de la educación. De hecho, dar voz y calificar la demanda educativa es o debe ser parte de una buena política y de una buena gestión educativa.

Homofobia

Si algo ha quedado probado con este análisis es que la homofobia campea por sus fueros en el Sistema Educativo. A menudo en forma de hostigamiento, insultos o agresiones físicas; más comúnmente en su aspecto más disimulado, de silencio amenazador, de prejuicio indeterminado, de estereotipo deformante, de control invisible de la libertad de expresarse, de la libertad de Ser, de vivir sin miedos, sin angustias, sin necesidad de esconderse.

En Bolivia la Ley Nº 070 de Educación “Elizardo Pérez y Avelino Siñani”, es inclusiva, asumiendo la diversidad de los grupos poblacionales y personas que habitan en el país, ofrece una educación oportuna y pertinente a las necesidades, expectativas e intereses de todas y todos los habitantes del Estado Plurinacional, con igualdad de oportunidades y equiparación de condiciones, sin discriminación alguna. (Bases y Objetivos de la Educación).

  • Raza o etnia.
  • Nacionalidad.
  • Situación socioeconómica.
  • Idioma.
  • Ideología u opinión política.
  • Religión o creencia.
  • Sindicación o participación en organizaciones gremiales o la falta de ellas.
  • Sexo. Orientación sexual.
  • Identidad de género.
  • Estado civil. Edad. Filiación.
  • Apariencia personal. Enfermedad o discapacidad.

Comunidad educativa inclusiva

Una comunidad educativa inclusiva es aquella que está preparada para dar respuesta a la diversidad de intereses, costumbres, sensibilidades, capacidades y características de todos los miembros de la comunidad educativa, especialmente de los y las estudiantes, conformando un espacio de respeto en el que todos se sientan acogidos y valorados como sujetos únicos e individuales; la inclusión educativa apunta a eliminar toda forma de exclusión social como consecuencia de las actitudes y respuestas ante la diversidad social, cultural y natural.

La educación inclusiva aborda dos tareas simultáneas: por una parte, implementar prácticas y estrategias inclusivas y, por otra, erradicar las expresiones de discriminación que se reproducen en el espacio de la comunidad educativa.

  • Implementa prácticas pedagógicas, enfoques, estrategias, metodologías, materiales y formas de interacción que permiten el desarrollo y el inter aprendizaje en la comunidad educativa.
  • Tiene como objetivo lograr el aprendizaje y la participación de todos/as los estudiantes, independiente de sus condiciones, experiencias, costumbres o creencias.
  • Permite que docentes, estudiantes y la comunidad educativa en general se sientan cómodos ante la diversidad y la perciban no como un problema, sino como un desafío y una oportunidad para enriquecer las formas de aprender e interaprendizaje.
  • Asume la convicción de que es responsabilidad del proceso de aprendizaje en la comunidad educativa, los niños, niñas y adolescentes, sin distinción de ningún tipo.
  • Asume el proceso educativo como una responsabilidad compartida por todos los miembros de la comunidad educativa y de la sociedad en general.

Bibliografía

  • De Felippis, I. C. (2004) Violencia en la institución educativa, una realidad cotidiana. Buenos Aires, Espacio Editorial.
  • UNESCO-LLECE (2008) Segundo estudio regional comparativo y explicativo. Los aprendizajes de los estudiantes de América Latina y el Caribe. Santiago de Chile, OREAL/UNESCO.
  • UNESCO, Gender, diversity and violence in schools in five countries in Southern Africa: Botswana, Lesotho, Namibia, South Africa, Swaziland (draft). UNESCO, 2015.
  • UNICEF, Larraín, S. & Bascuñán, C. (2009) Maltrato infantil. Una dolorosa realidad puesta adentro. Boletín Desafíos No. 9, UNICEF-CEPAL.

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Albertina Castro

Estudio Pedagogía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), trabajo en la Escuela de Gestión Pública Plurinacional (EGPP), actualmente desarrolla sus actividades en la ciudad de Santa Cruz.